Repelentes naturales para el aire libre

Cuando atacan los chupasangre
Ahuyentar al mosquito sin liquidar al ciudadano es la motivación que, con disímil éxito, viene enfrentando la humanidad cada vez que intenta un tibio solaz a la intemperie. Los productos que se expenden comercialmente no siempre guardan las debidas precauciones con el cuerpo y con el medio ambiente. Pero no todo está perdido.

por Andrea Cinthya Mindlin, facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires.

Cual Comezón del séptimo año (Billy Wilder, 1955), pero sin la voluptuosa blonda Marilyn Monroe refrescándose las piernas y más allá con el aire que sube desde el metro subterráneo, nos invade en un fresco atardecer de verano esa desesperación a la caída del sol en lo que tendría que ser un apacible paseo o tal vez osado encuentro amoroso, como adolescentes, al abrigo de algunos arbustos. Procaces y mal educados, una horda de infantes marcha a sus respectivas escuelas entonando la inocente canción: “Pican pican los mosquitos/ pican con gran disimulo/ unos pican en la cara/ y otros pican en el culo”

Se desata en un incesante y espasmódico movimiento de brazos tratando de espantar al invasor. Pareciera que un Focker-Wulf Ta 154 Moskito, un avión de combate alemán de la Segunda Guerra Mundial, nos ametralla la piel, dejándonos una molesta, antiestética y dolorosa roncha.

Los fastidiosos mosquitos, nombre genérico con el que se designa a varias familias de insectos del orden de los dípteros, tienen cuatro etapas de desarrollo en su vida: huevo, larva, crisálida y adulto, dato fundamental a la hora de combatirlos, siguiendo la premisa “conoce bien a tu enemigo”.

Necesitan del agua para completar sus ciclos de vida y lo más alarmante no es sólo el fastidio que producen, sino que también pueden transmitir enfermedades, especialmente en los climas tropicales y húmedos.

Situación que nos obliga a protegernos de alguna manera, utilizando repelentes de insectos que se enmarcan dentro de los productos cosméticos, por su funcionalidad y por la asociación con otros productos como los protectores solares.

Claro está que una sustancia que mate a un insecto y que es colocado sobre la piel debe estar formulada de tal manera y con componentes muy cuidados para que matemos o repelamos al mosquito pero que la piel no nos quede como un papiro ni se caiga a lonjas. Hay otros factores que hacen que los mosquitos piquen a algunas personas más que a otras: la sudoración, la atracción ciertos colores, humedad, olores e intensidad de la luz.

Pareciera que estos engendros de la naturaleza, que alguna función dentro del equilibrio ecológico deben cumplir, por ejemplo de alimentos a sapos, murciélagos y golondrinas, ya existían en la época de los antiguos egipcios.

Estos también se protegían, los que no podían afrontar el gasto de un aceite de ajo, untaban su cuerpo con barro.

Asi pican los mosquitos en LaponiaAsi pican los mosquitos en Laponia

Guerra total, también al bicho

El desarrollo de los repelentes de insectos surgió, como tantas otras cosas, durante la segunda guerra mundial, por la necesidad de proteger a los soldados en zonas tropicales de combate. Las industrias farmoquímicas, siguiendo su moral, en donde la guerra es un buen disparador de nuevos negocios, comenzaron a fabricar compuestos sintéticos para, aunque sea, matar mosquitos. Empezaron con el DEET, al que consideraban seguro. Claro que por la década del cincuenta las pruebas y la concepción de seguridad y eficacia, eran un tanto escasas: sólo bastaba con que el soldado no se desmayara al instante que se ponía en operaciones dicha sustancia.

La comúnmente llamada DEET, que se utilizó hasta la década de los noventa, cuya sigla significa dietiltoluamida, compuesto que usado en largos periodos de tiempo, puede traer insomnio, no se puede utilizar en niños menores de dos años y ni hablar de lo que le hace al medio ambiente. La presencia de DEET en el agua es muy dañina ya que causa toxicidad en peces de aguas dulces.

A lo largo del desarrollo industrial se han ido mejorando estos compuestos, haciéndolos menos tóxicos, que duren más en la piel, con mayor poder de toxicidad selectiva; asimismo que actúen también en la ropa y no la manchen, en fin, han puesto un esfuerzo, primero en vender más y un poquitico también en la seguridad.

Lo cierto es que son compuestos químicos, productos de reacciones químicas, en donde siempre hay involucrados disolventes, de origen orgánico, generalmente derivados del petróleo, con lo cual la seguridad, como decimos siempre, en estos casos es casi como en la vida, una cuestión de azar.

Aún para los repelentes de insectos, que se deben considerar como un cosmético, también hay alternativas naturales.

Los aceites naturales, son tan efectivos como los compuestos químicos. Los primeros tienen las desventajas que poseen un menor tiempo de duración, con lo cual hay que aplicarlos más seguidos, pero tienen la ventaja, incomparable, que no son tóxicos ni dañan el medio ambiente.

El aceite esencial más comúnmente usado por su poder repelente es la citronella, cuya acción es debida a su olor característico, que espanta a los dípteros chupa sangre. Además de ser muy útil por poder usarse en niños menores de dos años, evitará envolverlos, cual un bocado de niños envueltos, en tul. El aceite de citronella, es el aceite esencial por excelencia, del Cymbopogon, una especie de la familia de las Cardiopteridaceae. El uso más difundido es como repelente pero, cosa notable, también se usa como especia en la comida hindú. Es seguro, efectivo y su acción dura de treinta minutos a dos horas. Lo más recomendable es repetir la aplicación cada treinta minutos.

He aquí, como siempre, una receta para preparar nosotros mismos nuestro repelente. Que como no podía ser de otra manera, tiene como ingrediente, nuestro nunca bien ponderado aceite de Cannabis Sativa.

Para este uso el aceite de Cannabis Sativa, actuará, una vez producida la roncha del maldito insecto, por sus propiedades antiinflamatorias.

Si bien el aceite de Cannabis no tiene un poder repelente per se, lo que sí va a ocurrir es que con el aporte de omega tres y omega seis, se va a modificar la concentración lipídica de la piel, actuando como barrera física contra los mosquitos. Es un efecto como si nos envolviéramos en celofán, para que no lleguen a picarnos.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de té (5ml) bórax
  • 5 cucharaditas de té (25ml) agua hervida
  • 4 cucharadas (60ml) cera de abejas
  • 6 cucharadas (90ml) aceite de Cannabis Sativa
  • 5 Gotas de aceite esencial de Citronella
  • 5 Gotas de Aceite esencial de Lavanda

Preparación:

Añadir el bórax en el agua hirviendo, revuelve hasta que el bórax es totalmente disuelto (Usar un recipiente de vidrio o acero inoxidable)
Derretir la cera de abeja en Baño María a fuego lento, añadir el aceite de Cannabis Sativa y revuelve hasta que esté suave.
Agregar la mezcla de agua-bórax y retirar del fuego
Añadir los aceites esenciales, sigue revolviendo hasta que la mezcla se vuelva espesa, seguir agitando hasta que esta que tenga la consistencia de la mayonesa.
Colocarlos en un pequeño frasco o lata decorativa con tapa ajustada.
• La vida útil es de 9-12 meses si se mantiene fuera de la luz solar directa.
Esta crema es un buen repelente de mosquitos para las personas con piel sensible o los que distraídamente han trabajado en el jardín en el sol demasiado tiempo y tienen un poco la piel irritada.

 

Si bien el aceite de citronella cumple perfectamente bien su función de alejar mosquitos, no siempre son los únicos invasores.

Hay otro tipos de insectos: avispas, moscardones, jejenes, y depende en que parte del trópico estemos, encontraremos una infinidad y aquí el aceite de citronella no basta.

Para ampliar un poco el espectro de defensa, aquí vamos con una receta de aceites esenciales, típica para los insectos propios de los bosques.

Ingredientes:

• 1 / 2 taza de glicerina (disponible en las farmacias) como base
• 1 / 2 taza de hamamelis
3 onzas de aceite de Cannabis Sativa
20 gotas de aceite esencial de eucalipto

20 gotas de madera de cedro aceite esencial
10 gotas de cada uno de estos aceites esenciales: citronella, Tea Tree

, poleo y la hierba gatera
5 gotas de aceite esencial de geranio
Importante: No usar poleo ni debe utilizarse en mujeres embarazadas

Preparación:

Mezclar los aceite, conviene usar un envase oscuro con vaporizador para guardarlo, agitar bien la mezcla bien antes de usar y no pulverizar cerca de la zona de los ojos. Para utilizar en niños, conviene diluir la mezcla con diez mililitros de aceite de Cannabis.

Otra formula muy apta para bebes y niños, que parecen ser los preferidos de los insectos es el aceite de almendras dulces.

Mezclar 100 ml. de aceite de almendras dulces y agregar 20 gotas de esencia de albahaca y otras 20 de esencia de geranio.

Otros aceites esenciales que pueden utilizarse sobre la piel son el aceite de canela, pero debe diluirse, preferentemente con aceite de Cannabis, que además de ser un buen vehiculo, es excelente protector solar.

Otra manera de protegerse de los mosquitos en el jardín es rodearse de plantas que los ahuyentan o por sus tóxicos principios activos que van a impedir que desarrollen su fase adulta.

Una opción muy eficaz son las flores de alfalfa Medicago sativa (Fabaceae): atraen con su néctar a los machos de los mosquitos, los cuales mueren por el tóxico que contienen.

Plantar albahaca los va a alen jar por su aroma.

Las plantaciones de lavanda van a tener una doble utilidad, los mosquitos no se van a acercar a las flores y además con sus flores podemos hacer nuestro propio aceite de lavanda para untarnos por el cuerpo.

La proporción a usar es de una parte de flores de lavanda con cuatro partes de aceite vegetal. Por ejemplo cinco gramos de flores y 20 mililitros de aceite, si es de Cannabis, tanto mejor para nuestra piel. Se mezclan los dos ingredientes en una cacerola pequeña y se pone a fuego lento durante unas cuatro a ocho horas. Otra opción para este paso es colocar el aceite y la lavanda en un frasco bien cerrado y dejarlo al aire libre, en un lugar soleado, durante dos semanas como mínimo. El metal puede contaminar la mezcla por lo que la tapa deberá ser de plástico, goma o madera.

Hay algunas reglas de oro para distraer al invasor a saber:

No utilizar ropa clara, que parece que los colores claros los atraen.

Evitar caminar por el pasto cuando baja el sol.

Obviamente tener el pasto bien cortado en los jardines.

Evitar tener afuera de las casas recipientes con agua estancada, ésta no solo es una medida para no atraerlos.

En Sudamérica, especialmente hay una variedad de mosquito el (Aedes aegypti) portador del virus del dengue y fiebre amarilla, que ponen sus huevos en las aguas servidas.Un estudio publicado en Journal of the International Hemp Association por John M. McPartland en 1997, Cannabis as repellent and pesticide, (Cannabis como repelente y pesticida) comprobó la efectividad de los canabinoles para tal fin. Como esta comprobando la ciencia, día a día se descubren más usos y beneficios de esta ancestral planta.

Otra opción ya más placentera es a la caída del sol, sentarse a fumarse un canuto, que de seguro no se nos va a acercar ningún insecto.

 

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