Cannabis y relajación

En el artículo de este número abordaremos el uso del cannabis como ayuda para la obtención de profundos estados de relajación, así como daremos un pequeño repaso a las pautas a seguir para sacar el máximo partido a la técnica de relajación más sencilla y practicada, la de Jacobson.

Por Psicotar

Para comenzar, empezaremos con la definición formal del término relajación. La Real Academia de la Lengua (1) define la relajación como: “acción y efecto de relajar o relajarse” El verbo relajar, así mismo, es definido como “Aflojar, laxar o ablandar. Esparcir o distraer el ánimo con algún descanso. Hacer menos severa o rigurosa la observancia de las leyes, reglas, estatutos, etc.”

De lo anterior podemos extraer la idea aproximada de lo que coloquialmente puede ser considerado como relajación: estar tranquilo, con la mente en calma, en un estado de activación bajo, sin seguir rígidamente normas, pautas o costumbres, etc.

Ahora bien, lo hasta ahora expuesto no nos sirve de nada en la práctica. Por ello, vamos a analizar lo que a nivel psicológico y corporal podemos entender como relajación y su opuesto, la activación.

El nivel de alerta o el nivel de activación son términos que indican el grado relativo de energía puesta en marcha, tanto a un nivel psicológico como a un nivel corporal. Se estudian sus niveles dentro de una escala polarizada graduada de menor a mayor activación, correspondiendo el mínimo nivel de activación a aquel compatible con un coma profundo y el nivel máximo a una situación de pánico extremo. Obviamente, en condiciones normales nos movemos en grados intermedios de activación.                                     

El cannabis puede intervenir en estos procesos de activación, tanto a nivel fisiológico como a nivel psicológico, bien modificándolos directamente, bien modificando la interpretación que se les da. Esto puede orientar la situación hacia alguno de los dos polos, por lo que resulta importante el conocer la forma de hacer que nos resulte beneficioso el consumo de cannabis.

La activación o alerta se puede estudiar teniendo presente tres variables fundamentales (2), que son:

-          Activación: determina el nivel de alerta y energía corporal y mental, pudiendo ir desde el extremo de máxima activación, típico de un ataque de pánico, al de mínima activación, por ejemplo, durante el sueño profundo.

-          Valoración: determina si la situación o vivencia es positiva o negativa.

-          Control: determina el grado de control que el sujeto puede ejercer en la situación. Puede ser mínimo, como por ejemplo, en una situación social; o máximo, como por ejemplo, realizando una técnica de relajación en soledad.

La activación es el aspecto fundamental que controlaremos con la relajación y el uso de cannabis. La activación se controla en un área del tronco del encéfalo conocida como Sistema Reticular Ascendente Activador (en adelante, SARA) Depende en gran medida del nivel del neurotransmisor Noradrenalina, aunque hay otros implicados, tales como la dopamina y la serotonina.

El SARA está conectado con la corteza cerebral y, según la estimulación variada que recibe, eleva o reduce el nivel de alerta. Para ello, hay todo un sistema de valoración y evaluación de situaciones, pensamientos, sentimientos, etc, cuya activación y puesta en marcha deriva en la generación de un estado emocional y de activación. Por ello, la práctica de una técnica de relajación, de una técnica de meditación o el uso combinado de cannabis puede modificar la activación fisiológica y generar una reducción manifiesta.

La valoración de una situación hace referencia a la consideración como positiva o negativa de la misma. De esta valoración se derivaría el grado de activación, relacionado con el grado de importancia de la situación. Por ejemplo, si nos tocara la lotería sería una situación muy positiva que nos podría llevar a un elevado grado de activación o euforia. En contra, el fallecimiento de un allegado en accidente de tráfico nos generaría una elevada activación pero de corte negativo, pudiendo originar ansiedad.

El control es la tercera dimensión a valorar, siendo muy importante tener presente que, a mayor control de la situación, mejor valoración tendremos de la misma y el grado de activación irá más o menos ajustado a niveles óptimos. Estas tres dimensiones se relacionan entre sí.

El cannabis nos puede ayudar en este proceso de valoración de la siguiente forma:

-          Sobre la Activación: podemos servirnos del cannabis como mediador somático, es decir, como herramienta para ayudarnos a generar una cierta relajación fisiológica en el cuerpo y así servir de puente entre los estímulos y la reacción corporal a ellos, la emoción. El cannabis puede ayudar a incrementar la distancia emocional con las situaciones y recuerdos traumáticos (3) de forma que podamos acceder a ellos desde una posición más relajada y donde el dolor no sea tan intenso, lo cual nos permitirá experimentar el recuerdo de una forma menos dolorosa y así favorecer una elaboración más intelectual de vivencias y sentimientos. Esto mismo podemos aplicarlo a una situación que nos genera ansiedad, al permitir el cannabis un uso como agente relajante, tanto al reducir la activación del cuerpo, como al cambiar la forma en que se experimenta la situación.

-          Sobre la Valoración: el cannabis cambia la percepción de las situaciones, de forma que cambia asimismo la valoración que hacemos de ellas. Una parte importante de la valoración como positiva o negativa de una situación depende de los sentimientos que se vayan activando a nivel fisiológico en ese momento, lo que se conoce como “marcador somático”. Sería algo así como que al pensar sobre algo podemos anticipar cómo nos sentiremos en esa situación y por ello realizar una valoración intelectual de esa respuesta corporal. El cannabis permite entrar directamente en esos marcadores somáticos al influir directamente sobre la activación fisiológica, sobre las emociones y sobre la valoración que podemos hacer. Veremos esto más adelante, al hablar de la relajación.

-          Sobre el control: el cannabis puede tener influencia sobre el control de la situación al intervenir sobre los procesos de valoración de la situación y sobre la propia activación.

CONSIDERACIONES SOBRE LA RELAJACIÓN PROGRESIVA DE JACOBSON

La técnica de relajación muscular progresiva ideada por Edmund Jacobson en 1929 es una de las más practicadas en la actualidad en el campo de la psicología, debido a su eficacia y sencillez de aprendizaje.

Es un método que incide en la percepción de la diferencia entre la tensión muscular provocada voluntariamente y la relajación que aparece cuando cesa la tensión muscular. Es en ese proceso de percepción de la diferencia entre tensión/ relajación donde se encuentra el punto clave. El método original de Jacobson ha sufrido con los años revisiones y modificaciones, aunque el principio original de trabajo se ha mantenido hasta la actualidad.

La relajación ejerce una serie de efectos (4) beneficiosos, tanto específicos a la misma, como generales:

EFECTOS ESPECÍFICOS DE LA RELAJACIÓN:

-          Disminución de la tensión muscular tónica.

-          Disminución de la frecuencia e intensidad del ritmo cardiaco.

-          Aumento de la vasodilatación arterial Þ Incremento del riego periférico y oxigenación celular.

-          Cambios en la respiración Þ Disminución en la frecuencia, aumento de la intensidad y de la regularidad.

-          Disminución de la actividad del sistema nervioso simpático.

-          Disminución en la secreción del neurotransmisor noradrenalina.

-          Disminución del consumo de oxígeno y mayor eliminación del CO2, sin cambios en el cociente respiratorio.

-          Reducción del nivel de ácido láctico en la sangre arterial.

CAMBIOS GENERALES:

-          Disminución en el metabolismo basal.

-          Disminución en los índices de colesterol y ácidos grasos en plasma.

-          Incremento del nivel de leucocitos.

-          Incremento en los ritmos alfa y theta cerebrales.

-          Sensación de confort y tranquilidad.

PUESTA EN PRÁCTICA DE LA RELAJACIÓN PROGRESIVA (5)

Elambiente debe ser tranquilo, libre de distracciones, con temperatura confortable e iluminación tenue. No usar ropa, calzado u otros objetos que opriman o molesten. Si se usan lentes de contacto, conviene quitárselas. Postura: Conviene adoptar posturas que favorecen el desarrollo del entrenamiento, idealmente, sentado o tumbado.

La premisa básica es generar una contracción muscular de las zonas que iremos viendo. La tensión muscular debe ir aumentando progresivamente hasta un punto máximo llegado el cual, comenzaremos a soltar poco a poco la tensión. En todo momento se debe dirigir la atención hacia el grado de tensión y relajación que va generándose.

El uso de cannabis nos puede servir para acceder a una mayor sensibilidad hacia el cuerpo, de forma que podamos amplificar las sensaciones y acceder así a esa percepción de la diferencia de tensión, con lo que el proceso de percibir la diferencia se convierte en una estupenda pauta de control del cuerpo y mente, ya que ambos están enfocados en una misma dirección. Es por ello que puede afirmarse que a través de la relajación del cuerpo accedemos a la relajación de la mente.

El punto clave a observar cuando se utilice el cannabis como catalizador de la práctica de la relajación es centrar la atención con toda la energía posible en el proceso muscular de tensión/ relajación, de forma que los demás procesos mentales se dejen aparte. Debemos fundir el proceso de atención con la contracción/ relajación muscular, de forma que la mente se ve a arrastrada hacia ese sencillo proceso.

Utilizaremos un procedimiento abreviado, con el fin de acceder a estados profundos de relajación a partir de un pequeño número de grupos musculares. Es importante tener presente que la relajación, como toda técnica, depende de la práctica constante, por lo que hay que realizarla con cierta disciplina y constancia para que llegue a resultar eficaz.

El procedimiento que proponemos es:

1º. Cerrar los ojos. Adquirir una postura cómoda según se ha indicado anteriormente.

2º. Realizar dos ciclos de respiración diafragmática profunda: Inspiramos profundamente, tratando de llevar el aire a la parte baja del abdomen, retenemos unos segundos el aire y vamos soltándolo lentamente.

3º. Comenzamos a tensar la mano y antebrazo de ambos brazos à se cierran los puños poco a poco, aumentando gradualmente la fuerza. Concentramos la atención en la sensación de tensión que gradualmente va aumentando. Llegado el punto de máxima tensión, comenzamos progresivamente a relajar el puño, mientras seguimos respirando de forma profunda. Nos concentramos en la relajación que aparece en los brazos, a la par que adquirimos consciencia de que esa relajación se extiende al resto del cuerpo.

4º. Tensamos la boca poniéndola en posición como de dar un beso mientras cerramos fuertemente los ojos. Concentramos la atención en la sensación de tensión en la cara que gradualmente va aumentando. Llegado el punto de máxima tensión, comenzamos progresivamente a relajar, mientras seguimos respirando de forma profunda. Nos concentramos en la relajación que aparece en la cara, a la par que adquirimos consciencia de que esa relajación se extiende al resto del cuerpo.

5º. Seguiremos aplicando estas mismas pautas (tensión – relajación – atención – respiración) en cualquier grupo muscular que queramos, pero sugerimos los siguientes:

-          Hombros, pecho y parte superior de la espalda: bajamos la barbilla contra el pecho y subimos los hombros hacia arriba.

-          Abdomen: apretamos el abdomen fuertemente con un movimiento similar al realizado al defecar.

-          Ambos muslos: estiramos las piernas, extendiendo las rodillas fuertemente.

-          Ambas pantorrillas y pies: levantamos la punta de los pies hacia arriba, manteniendo os talones apoyados en el suelo.

En un mundo como el actual, donde se propugna el consumo y la rapidez como paradigmas de la vida correcta se hace necesario el ampliar el espacio interno y reducir la constante competición por ganar la carrera del tiempo. Las técnicas de relajación permiten controlar el exceso de activación mental y corporal y adecuarlo a las demandas reales de la situación. Tómense tiempo antes de actuar para realizar un par de respiraciones profundas y centrarse en un estado relajado de cuerpo y mente.

NOTAS

  1. http://buscon.rae.es/draeI/
  1. Fernández Abascal, E. G. et als (2003) Emoción y motivación, la adaptación humana, Vol. I. Madrid: Centro de estudios Ramón Areces.
  1. Ver Cannabis Magazine nº 70, páginas 136 a 140.
  1. Labrador, F. J.; Cruzado, J. A. y Muñoz, M. (2005). Manual de técnicas de modificación y terapia de conducta. Madrid: Pirámide. (págs. 368 a 372)
  1. Aparte de la metodología simplificada que proponemos, recomendamos consultar el siguiente enlace: http://www.psicologia-online.com/autoayuda/relaxs/contenidos.htm

 

 

Cactus San Pedro: mescalina natural (II)

Trichocereus en florTrichocereus en flor

Sobre los efectos del san Pedro dice el especialista Anthony Henman: “Es un sentimiento de bienestar, un poco como el éxtasis, de mucho amor para todo el mundo, y una actitud muy positiva ante la vida”. Asegura que nunca ha visto a nadie con un mal viaje de san Pedro: “la mescalina puede ser fuerte pero es una cosa muy segura” (Henman 2007). Nunca ha muerto nadie de sobredosis de mescalina o de san Pedro a pesar de que una persona tomó dos gramos de mescalina pura (Berger 2004). Experimentos hechos con animales han mostrado una D.L. 50 (Dosis Letal en el 50% de los casos), de 100 miligramos de mescalina por kilo de peso del animal.

Una mujer europea nos contó el uso medicinal que hacía del cactus Trichocereus peruvianus (como le llaman los botánicos a una de las variedades o especies). A esta mujer se le había muerto un familiar muy querido, pero le resultaba imposible llorar porque tenía un bloqueo emocional, de modo que decidió tomar San Pedro para liberar sus emociones y pasar el duelo, de lo contrario –nos dijo- me va a salir un cáncer o algo malo. Tras ingerir la pócima mescalínica se produjo la catársis: liberación de tensiones y emociones, hipersensibilidad, expansión de la consciencia y finalmente –tras doce horas de viaje psiquedélico- renacimiento espiritual, paz, tranquilidad y serenidad.

Mucha gente ha intentado tomar san Pedro pero su sabor muy amargo y la consistencia gelatinosa de su cocimiento les ha echado para atrás. Estos problemas pueden ser esquivados gracias al nuevo método de preparación del san Pedro, ideado por Anthony Henman.

SAN PEDRO PARA CINCO.

Cada ejemplar de san Pedro tiene una cantidad distinta de mescalina, por lo que las cantidades pueden variar bastante: entre diez y cincuenta gramos de tejido verde seco por persona. Tomando como media 300 gramos de tejido verde fresco, que tras secarse se reducen a solo 20 gramos, tendríamos unos 300 miligramos de mescalina que serían suficientes para un viaje intenso emocionalmente, aunque no siempre produzca visiones. Tomar diez veces más cantidad produce un efecto solo un poco más fuerte. Lo importante es llegar a ese mínimo de 300 mg de mescalina, que algunos autores elevan a 500 mg –medio gramo- para un viaje intenso (Ott 2000). Para evitar problemas estomacales y digestivos hay que seguir una serie de pasos.

1-    Congelar y descongelar. Se pesa el tejido verde seco de san Pedro hasta alcanzar los cien gramos (que equivaldrían a 1500 gramos de cactus fresco). Se mete en el congelador y al día siguiente se saca a un plato y se espera a que se descongele. Así se rompe la dura estructura celular del cactus. Una vez descongelado se pone a cocer en un cacharro con agua.

2-    Cocer a fuego medio durante unas dos horas, tanto si es cactus fresco como seco, o pulverizado. Si no se ha congelado y descongelado hay que cocerlo varias horas más.

3-    Licuar y colar. Tras apagar el fuego y una vez que se ha enfriado, se mete en una licuadora para romper las duras fibras del cactus. Luego se cuela. Este paso se puede saltar si el material de partida es tejido verde seco molido, en polvo.

4-    Reducir el volumen de líquido: Se pone al fuego hasta que el líquido se reduzca por evaporación y pueda entrar en una botella de tres cuartos de litro. Una vez reducido se podría beber si se filtra varias veces a través de un colador de tela, de los de café, pero quedan unos últimos pasos que lo hacen más digerible.

5-    Reposar y fermentar. Se echa el caldo en una botella y se tapa. A los dos días se le quita el tapón a la botella y se oirá salir el gas generado por la fermentación. Se vuelve a cerrar la botella y cada dos días se repite la operación hasta que ya no salga gas, “hasta que deje de echarse pedos”. No conviene agitar la botella porque por decantación se irá separando el líquido rico en mescalina, que flotará en la parte superior, y la parte vegetal gelatinosa que reposará al fondo de la botella.

6-    Separar y reducir. Para sacar el líquido de la botella sin agitarla, lo mejor es meterle una sonda o tubito de plástico o pequeña manguera y tras aspirar dejar que vaya por el tubito hasta otra botella situada más abajo, como se hace para trasvasar gasolina de un tanque a otro. Al final tendremos la antigua botella con la pasta gelatinosa, y la nueva botella solo con el líquido rico en mescalina. No hay más que verter éste líquido en un cazo y calentarlo a fuego lento hasta que quede reducido a cinco chupitos o hasta la casi completa evaporación del agua, en cuyo caso tendremos una pasta negra: alquitrán de mescalina, que algunos secan pulverizan e introducen en cápsulas de gelatina (de venta en farmacias y tiendas de productos químicos y material de laboratorio, donde también se venden sondas de plástico para goteros).

RECETAS DE COCINA CON SAN PEDRO.

Barton (1994) recomienda cortar en tiras la capa verde del cactus y aderezarla con sal, zumo de limón y cilantro picado. ¿Alguien se podrá comer eso? Según Barton es su receta favorita por lo fácil que es de preparar, no dice nada del sabor. La ensalada de san Pedro es fácil de preparar: cien gramos de tejido verde troceado, dos cucharadas de vinagre de sidra y se deja macerar en la nevera una hora. Se puede añadir perejil picado al gusto.

SAN PEDRO FRITO.

Los trozos de tejido verde seco de san Pedro se pueden freir a fuego medio hasta que los bordes se doren y salgan pequeñas ampollas marrones en su superficie. Salar un poco. Dice Barton que el contraste entre el exterior crujiente y el interior gelatinoso es bastante agradable.

SAN PEDRO AL VAPOR.

Sofreír el tejido verde seco troceado. Con aceite de oliva, un diente de ajo y media cebolla picada, mantened la sartén tapada a fuego medio-suave unos diez minutos. Conviene agitarla para que no se pegue, luego se destapa y se cocina otros quince minutos hasta que el jugo se haya evaporado parcialmente y el cactus esté ligeramente dorado. Así se reduce el volumen de cactus por evaporación de su contenido acuoso. Es según Barton la receta con mejor sabor. El amargor queda reducido pero nunca eliminado.

SOBRE LA POTENCIA DE LOS CACTUS.

Muchos libros sostienen erróneamente que los cactus cultivados en Europa tienen niveles muy bajos de mescalina (como Berger 2004). Eso será en el norte de Europa, porque el desierto de Almería y en general toda la costa mediterránea tiene un clima ideal para cultivar las distintas especies o variedades de lo que se conoce genéricamente como “San Pedro”. Henman asegura haber recolectado un cactus san Pedro en La Torrassa (Barcelona), que resultó de efectos tan potentes como cualquiera de los que había probado en el Perú. Lo encontró en un terreno abandonado, donde nadie le daba ni agua ni abono y a pleno sol, estaba casi cayéndose. Parece ser que es la sequía prolongada y una situación de estrés lo que hace que los cactus produzcan más mescalina. Si esta teoría se confirma lo importante no sería que el cactus fuera pachanoi o peruvianus, más bien lo necesario sería un año de sequía completo antes de cosechar el cactus. Aguanta bien la sequía, el frío, incluso bajo cero y la humedad (no se pudre fácilmente), es mucho más resistente que el peyote. Los análisis hechos hasta ahora parecen confirmar la teoría de Henman: el pachanoi seco dio de 0,1 a 2,375% de mescalina, mientras el afamado peruvianus solo alcanzó un 0,82% (Pardanani 1977). Estos datos son incompletos porque nunca indican si se analizaron los cactus tras un largo período de sequía o no, ni tampoco su edad o que parte del cactus analizaron: ¿todo o solo el tejido verde seco?. Lo que si se sabe es que la mescalina encerrada en el cactus No caduca, se logró detectar en un peyote reseco encontrado en una tumba de unos mil años de antigüedad (Ott 2000). Un kilo de san Pedro seco serviría de materia prima para extraer en laboratorio entre tres y doce gramos de mescalina pura (Gottlieb 1977). Hay quien ha hecho bioensayos psiconaúticos con tejido verde seco de pachanoi pulverizado: con dos a cuatro gramos se siente una suave estimulación que dura de seis a ocho horas, funcionando como un auténtico tónico. Con 5 a 6 gramos además del efecto tónico se siente empatía, mientras 10 gramos del polvo dan un efecto claramente psiquedélico aunque con pocas visiones, pero muy emotivo (Rätsch 2005).

Por especies los pocos análisis hechos darían estos datos:

Trichocereus pachanoi: 0,1% a 2,375% de mescalina del peso seco del cactus.

Trichocereus peruvianus: 0% a 0,82%

Trichocereus puquiensis: 0,11% a 0,50% Cuatro análisis en Ayacucho, Perú (Serrano 2008)

Trichocereus cuzcoensis = schoenii: 0,14% a 0,22% (Serrano 2008).

Trichocereus bridgesii: En Bolivia se dice que esta especie es usada de forma tradicional por los nativos, y también por los jóvenes de la capital, La Paz, “por sus efectos estimulantes sobre la psique” (Rätsch 2005). Hay quien dice –sin aportar cifras de análisis- que tiene “más o menos el mismo contenido de mescalina que el T. pachanoi” (Berger 2004). Su aspecto exterior es muy similar al peruvianus.

Según Henman pachanoi, peruvianus y cuzcoensis serían igual de potentes y alcanzarían un mayor porcentaje de mescalina si son expuestas a pleno sol y un año de sequía completo antes de la cosecha. La principal diferencia sería que el pachanoi tiene espinas cortas (y en la variedad cultivada carece de espinas), mientras el peruvianus muestra unas grandes, duras y puntiagudas espinas. La familia Trichocereus está formada por más de 80 especies, de las cuales 30 dieron positivo en mescalina pero solo 5 tienen cantidades apreciables y hasta ahora aun no se han estudiado todas. Lo demás sería mitología y leyendas urbanas.

REFERENCIAS.

Barton, Steve. 1994 http://www.erowid.org/plants/cacti/cacti_preparation2.shtml

Berger, Markus. 2004. Cactus enteógenos. Ediciones Cáñamo. Barcelona, página 222.

Gottlieb, Adam. 1977. Peyote and other psychoactive cactus. The 20th. Century alchemist. USA.

Henman, A. 2007. Cáñamo 120 diciembre: Anthony Henman y el San Pedro bendito.

Ott, J. 2000. Pharmacotheon. Los libros de la liebre de marzo. Barcelona, 2ª edición.

Pardanani y McLaughlin, 1977. Cactus Alkaloids XIX. Mescaline and related compounds from Trichocereus peruvianus. Lloydia 40(6): 585-590.

Rätsch, C. 2005. The encyclopedia of psychoactive plants. Ethnopharmacology and its applications. Park Street press. USA

Serrano, Carlos. 2008. Citado por The Entheogen Review nº3. La revista enteógena desapareció. “Avances en la Fitogeografía química del género Trichocereus en el sur de Perú. Quepo 22: 29-35.

 

Cannabis y creatividad: relaciones más que complementarias

En este artículo abordaremos las interesantes relaciones existentes entre el cannabis y la creatividad, navegando entre las fronteras del pensamiento analítico y el global, entre las barreras de los conceptos mentales y el mundo mental liberado. Abróchense los cinturones, vienen curvas.

Por Psicotar

Imagínese a un niño pequeño, de unos 2-3 años, jugando en el salón de su casa, cómodamente sentado en la alfombra en compañía de dos adultos. De repente, uno de los adultos que hay en la sala jugando con el crío, empieza a levitar y a dar vueltas volando por la habitación. Traten de imaginarse la reacción de los presentes en la acción… el niño posiblemente no vea nada extraño o puede que se vea sólo algo sorprendido. Traten de imaginarse ahora en la posición del otro adulto… es posible que en principio no de crédito a lo que ve, posiblemente pase de la incredulidad a un incómodo estupor y de ahí, seguramente, a un estado de miedo, pánico o perplejidad total, que le llevará a cuestionarse su salud mental y es posible que a buscar ayuda…

¿Cuál es la diferencia entre las mentes de estas personas, para que una no sienta miedo y acepte esa experiencia y la otra pueda llegar a pensar que se ha “vuelto loca”? Sin duda alguna esta pregunta tiene respuesta simplemente observando el mundo de las cosas en el que nos movemos: los conceptos y los significantes.

001001El mundo presenta unas características que pueden agruparse en categorías que ayudan a reducir el número de “cosas” que hay que memorizar. Por ejemplo: en el concepto de fruta podemos incluir a los plátanos, papayas, fresas, cerezas, peras, manzanas, kiwis, etc. De manera que antes de tratar de entender una fruta en particular deberemos conocer que pertenece a esa categoría… porque dentro de esa categoría, además, tenemos una serie de propiedades que más o menos definen “lo que se puede esperar de sus miembros” Ejemplo: cuando vemos un plátano y lo identificamos como una fruta, sabemos que la fruta se puede comer, que es posible que se tenga que pelar, que los plátanos no hablan ni se mueven (y si lo hacen, ¡a correr!), etc, de forma que podemos tener estructurada y acotada una parte del mundo real.

¿Qué pasa cuando nos encontramos algo que no conocemos ni sabemos en qué categoría conceptual lo podemos incluir? Pues que nos quedaremos algo perplejos y es posible que nuestro cerebro trate de darle un significado inmediatamente. Ejemplo, una ballena es un mamífero, aunque se acerca más por su forma y medio de vida a lo que entendemos por pez: vive en el agua, pasa muchos periodos de tiempo bajo ella, tiene aletas, forma de pez…

Esto explica la producción constante de situaciones extrañas conocidas como ilusiones ópticas, donde percibimos algo que nuestro cerebro trata inmediatamente de “catalogar” y de dar significado, aunque produzca un error una vez comprendido qué es lo que se está viendo (1).

Hechas estas primeras reflexiones, entra en escena el protagonista de hoy: el cannabis. Tanto esta sustancia como otras de la despensa psiconáutica llevan usándose desde que el hombre es hombre, y puede que incluso mucho antes, para generar estados alternativos de consciencia.

En estos estados alternativos, la mente sufre cambios y, por ello, también el mundo externo de las cosas, ya que el único mundo que podemos conocer es el nuestro, nuestro mundo interior.

Un cambio en la función de nuestro cerebro puede provocar que el mundo externo también varíe, ya que nuestro cerebro cambia la forma en la que integra esa información.

¿Qué es lo que puede hacer el cannabis? Puede derribar las barreras o al menos abrir brechas por las que la información circula y se integra de otra forma.

Durante muchos años, a la gente “inteligente” se le suponían una serie de cualidades, todas ellas centradas en el pensamiento convergente, es decir, el pensamiento que consiste en generar ideas a partir de una información dada y a partir del cual sólo es posible una respuesta válida o convencionalmente aceptada. El pensador puede ser a la vez víctima y verdugo de la información por los límites que lo “convencional” impone (2)

Por suerte, desde la psicología actual –y desde otras corrientes, como la psiconáutica- se comienza a dar peso al pensamiento divergente, que es el que permite generar una amplia variedad de ideas o soluciones a partir de una información concreta, sin ceñirse de manera fija a una solución y permitiendo un amplio abanico de posibilidades (3)

El cannabis puede directamente abrir las puertas de los conceptos y permitir así la integración diferente de la información y, con ello, permitir un uso también alternativo de nuestros pensamientos. Piénsese, por ejemplo, en la sensibilidad musical acentuada que se experimenta con el cannabis… imagínese ahora a una persona, músico de profesión, que en este estado compone canciones… sin duda el resultado será diferente que el que podría haber sido si no hubiera tomado nada. Lo mismo pasaría si ese músico se tirara 48 horas sin probar bocado… sin duda ese estado diferente de su cuerpo y su mente también cambiarían la forma de hacer música.

Cerebralmente hablando, se ha intentado relacionar la creatividad con niveles de neurotransmisores. Esta visión lo único que ha conseguido es una difusa relación entre los niveles de los neurotransmisores dopamina y serotonina, pero no relaciones causales directas que, hablando de la mente como un epifenómeno global, es difícil demostrar (4)

Eysenck (5) ya intentó allá por 1995 relacionar los niveles de dopamina y serotonina con el pensamiento creativo. En su teoría de la personalidad (6) creó una dimensión a la que llamó psicoticismo o “dureza mental”, típico de personas muy competidoras y orientadas a lograr logros, incluso por encima de los derechos de los demás.

Este comportamiento de motivación exagerado está relacionado con elevados niveles de dopamina, que es el neurotransmisor que se libera cuando se anticipa que se va a obtener una recompensa o resultado deseado. Imagine que la persona más querida por usted le dice, tras meses sin verse, que va a ir a visitarle… esa emoción y esa euforia está producida por una elevación en la dopamina.

También se han relacionado estos niveles elevados en el rasgo de “psicoticismo” (no confundir con la psicopatía) con una mayor creatividad y pensamiento original (7)

Bien, hasta aquí, nada especial. Pero ahora debe entrar en escena otra compañera de vivencias, la serotonina, otro neurotransmisor imprescindible para comprender la creatividad. La serotonina ejerce una acción reguladora de la dopamina, de tal forma que, al liberarse una gran cantidad de serotonina, se produce una reducción de los niveles de dopamina (8)

skullskullEsto es especialmente interesante en las vías dopaminérgicas mesolímbica y mesocortical. En estas vías se maneja información relativa a emociones, estados de motivación, impulsividad, afectos, empatía, combinación de la información, etc. Ambas sustancias mantienen un delicado equilibrio.

Si los niveles de dopamina son elevados, la persona es posible que sea muy competitiva, poco empática, muy lanzada, muy decidida, desinhibida, agresiva y, para regular esto, la serotonina controla ese nivel de dopamina. Si la serotonina no ejerce correctamente su acción, es posible que se genere un desequilibrio que pueda originar procesos mentales diferentes, entre los que se encontraría una especial capacidad creativa, pues se ha relacionado directamente el mayor nivel de dopamina con estados creativos. Todo esto sucede a un nivel cerebral. No debe obviarse por ello la relevancia del aprendizaje y educación, así como los determinantes culturales bajo los que el individuo se ha desarrollado.

Como colofón a este artículo, trataremos la sobreinclusión. Este término se comenzó a aplicar en los años 20 por Cameron (9) al referirse al pensamiento de los esquizofrénicos.

Esta sobreinclusión consiste en la reducción de la inhibición mental que facilita la producción de nuevas informaciones o combinaciones nuevas. Es por ello la manifestación primaria de la creatividad.

El cannabis puede actuar directamente a nivel cerebral alterando este equilibrio entre dopamina/ serotonina y provocando con ello que se maneje la información de una manera más global y abierta que centrada en el concepto o categoría concreta. Por ello, es una sustancia ideal para colocar la mente en un estado de mayor receptividad, de creatividad acentuada, de mayor empatía.

El cannabis ejerce efectos muy marcados en el funcionamiento mental, produciendo relajación, aumento de la empatía, aumento de la tolerancia a situaciones que previamente generaban tensión, una mejora en la capacidad de mezclar información variada…

Esta capacidad de “mezclar” las cosas que nos permite el cannabis, puede ser una buena vía de solución a muchos problemas, al permitirnos experimentar opciones variadas, nuevas alternativas, formas de pensar fuera de lo habitual, etc… También puede ser una buena manera de acercarse a situaciones problemáticas para la persona, tales como un problema con la pareja, una situación emocional enquistada como un divorcio, etc.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

NOTAS

 

  1. http://ilusionesopticas.org/
  1. Sampascual Maicas, G. (2004). Psicología de la educación (vol. 2). Madrid: UNED.
  1. Ver cita 2.
  1. BERMÚDEZ, J., PÉREZ-GARCÍA, A. y SANJUAN, P. (2003). Psicología de la personalidad: teoría e investigación. (vol. 1). Madrid: UNED.
  1. SÁNCHEZ-ELVIRA, A. (Ed.) (2005). Introducción al estudio de las diferencias individuales (2ª ed.) Madrid: Sanz y Torres. (Págs. 363 a 375)
  1. Ver Cannabis Magazine nº 70, páginas 136 a 140.
  1. Ver cita 5.
  1. Sthal, S. M. (2006) Psicofarmacología esencial. Barcelona: Ariel. 2ª ed, capítulos 10 y 11.
  1. Ver enlace:

http://www.google.es/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=2&ved=0CAkQFjAB&url=http%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fservlet%2Ffichero_articulo%3Fcodigo%3D2365121%26orden%3D88492&rct=j&q=sobre+inclusion+eysenck&ei=nkyOS-jDBcHz_AbthvntDA&usg=AFQjCNGC6gdQ9OHrf_hKak9bspGdlJsn8g

 

 

Jurema: "La Bebida Milagrosa"

Jurema (Mimosa tenuiflora = hostilis) es un arbusto muy empleado como análogo de la ayahuasca, de cuya raíz se obtiene la “milagrosa bebida de jurema” o vinho da jurema. Varias tribus nativas del estado brasileño de Pernambuco, consumen o consumían el brebaje en sus ceremonias mágico-religiosas y antes de guerrear con otras tribus o para defenderse del diablo blanco que invade sus tierras ancestrales para saquearlas.

Por LOA

Preparando ayahuascaPreparando ayahuasca

Otros nombres de este arbusto son: Jurema preta, jurema negra, ajucá, espineiro (Brasil); tepescohuite (México), cabrero, carbón, carbonal.

Es un matorral espinoso muy abundante en México (Baja California, Oaxaca y costa de Chiapas), Centroamérica, los llanos de Venezuela y en las planicies áridas del este de Brasil: Pernambuco, Minas Gerais y Bahía, dónde llaman "jurema" a otras especies de Mimosa como la jurema blanca (Mimosa verrucosa). Los extensos matorrales de "tepescohuite", su nombre mejicano, cubren muchos kilómetros en las planicies y lomeríos del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, y en el Valle de Cintalapa y Jiquipilas, así como en las planicies al oeste de Arriaga, en Chiapas, donde puede comprarse en los mercados tanto corteza del tronco como de la raíz; se desarrollan con facilidad en terrenos de cultivo abandonados y/o en descanso.Se trata de una especie caducifolia (no presenta follaje de diciembre a mayo) que florece y fructifica durante 8 meses en la época relativamente más seca del año (noviembre/diciembre a junio) cuando no presenta follaje. (Camargo-Ricalde 2000). La Mimosa hostilis fue descubierta hace más de 150 años y aunque estaba poco estudiada hasta los años 80 ahora se sabe mucho de este arbusto y es muy apreciado por los aficionados a la etnobotánica. Hace pocos años se reconoció que la Mimosa tenuiflora mexicana descrita botánicamente en 1810 era la misma especie que la brasileña Mimosa hostilis. Aunque prospera mejor en tierras bajas tropicales o subtropicales puede crecer a más de mil metros sobre el nivel del mar. En época pre-colombina, los Aztecas, ya conocían este arbusto y de ahí su nombre común en México: tepus-cuahuitl o árbol metálico, en referencia a la dureza de su madera. Los primeros estudios químicos señalaron una sustancia psicoactiva a la que llamaron nigerina, pero luego se demostró que es idéntica a la Dimetil Triptamina (D.M.T.)
El género Mimosa comprende unas 500 especies de hierbas y pequeños arbustos tropicales o subtropicales. Es de la familia del frijol: una Leguminosa. La corteza del tronco o tepescohuite se vende en los mercados de México por sus muchas utilidades en medicina popular, como tónico, antiquemaduras, antiinflamatorio o para el cuidado de la piel. En cambio, los indígenas de Brasil que hacían el famoso "vinho da jurema" sólo usaban corteza de la raíz. Esta práctica parece estar casi extinguida pero resurge con fuerza en las ciudades.

JUREMA: D.M.T activo por la boca SIN harmala.

Los indios bebían vino de jurema pulverizando 25 a 35 gramos de corteza de la raíz y batiéndola en agua del tiempo unos minutos. Tras dos horas de maceración en unos 125 ml de agua del tiempo, filtraban y trataban el residuo filtrado otra vez de la misma manera con otros 125 ml de agua fresca, juntaban los dos líquidos y se los bebían sin ningun añdido. Jonathan Ott comprobó en 1998 que a los veinte minutos de beber el vino de jurema se nota un efecto visionario tipo DMT durante unas dos horas. Sin embargo se sabe que la Dimetil Triptamina (D.M.T.) es inactiva por vía oral y sólo produce efectos inyectada, fumada o esnifada. Cinco análisis fitoquímicos de corteza de raíz brasileña de jurema negra mostraron que carece de sustancias inhibidoras de la enzima humana Mono Amino Oxidasa (IMAOs), que son las drogas que activan por vía oral las pociones amazónicas tipo yajé o ayahuasca (Banisteriopsis caapi). Se supone que la jurema debe tener algún tipo de triptamina oralmente activa, aun por descubrir.

mimosa hostilismimosa hostilis

EFECTOS.

Los que hemos probado a fumar plantas ricas en D.M.T hemos sentido los suaves efectos de los que habla un conocido investigaror alemán: “fumé un gramo de corteza de la raíz, troceada, de México (correspondiente a unos 100 mg de DMT), en una pipa. El humo de inmediato emitió un olor característico del aroma del DMT. Sin embargo noté solo suaves efectos. Es posible que un extracto de la corteza, concentrado por evaporación, pueda ser suficiente para producir buenos efectos tipo DMT (Rätsch 2005). Los nativos que todavía hoy beben el vino de jurema dicen que “pasan la noche navegando a través de las profundidades del sopor”, teniendo “visiones gloriosas del país de los espíritus…” (Evans Schultes 1982).

JUREMAHUASCA: AYAHUASCA DE JUREMA.

Para hacer anahuasca, de efectos duraderos e intensos, se mezclan 5 a 12 gramos de corteza de raíz de jurema (Mimosa hostilis) con 3 gramos de semillas de harmala, ambas pulverizadas, y se hace una infusión con dos vasos de chupito de agua y uno de zumo de limón (en total unos 50 ml de líquido). Se lleva a ebullición revolviendo, al romper a hervir se apaga el fuego, se filtra y se echa el líquido en un vaso. Con el resto vegetal del colador se vuelve a repetir el proceso dos veces y al final se juntan los tres líquidos filtrados (unos 150 ml.) y se beben. Para mejorar el sabor puede mezclarse con zumo de manzana. Conviene usar la menor cantidad posible de agua con limón (sólo para cubrir los vegetales pulverizados), para que al final quede un vasito que podrá beberse de un trago. Paso a paso el proceso quedaría así:

Receta con harmala pulverizada

  1. Se prepara un líquido que contenga 1/3 de zumo de limón y 2/3 de agua (una medida de zumo de limón y dos de agua).
  2. Se mezclan los ingredientes pulverizados y se ponen en un cazo.
  3. Se vierte la mezcla de limón y agua encima hasta que justo cubra el polvo. Hay que tener en cuenta que el sabor es muy malo, por lo que conviene que la cantidad a beber sea escasa para que se pueda beber de trago.
  4. Se revuelve la mezcla y se pone al fuego. Removiendo continuamente se lleva a ebullición y cuando rompe a hervir se retira del fuego.
  5. Se filtra bien con un colador de tela, apretando para separar el líquido y el poso. Si se ve que el filtro de tela ha dejado pasar mucho poso, volver a colar con un colador de papel para café. Cuánto más se cuele y se filtre mejor.
  6. El poso seco se devuelve al recipiente para el fuego y el líquido se reserva.
  7. Cubrir nuevamente el poso con más agua y limón en las mismas proporciones y llevar a ebullición removiendo y retirando al romper a hervir.
  8. Volver a filtrar como antes. El líquido resultante se une al anterior y el poso, cubierto con más mezcla de limón y agua se lleva a una nueva ebullición con el subsiguiente filtrado. En total han de ser tres ebulliciones y tres filtrados. Conviene filtrar varias veces para eliminar todo el polvo.
  9. Se juntan los líquidos y se bebe con miel o azucar. El poso se desecha.

Mimosa tenuifloraMimosa tenuiflora

Receta con extracto de harmala

La triple infusión se hace sólo con la jurema, y el extracto de harmala se añade al líquido final en la proporción conveniente (la cantidad adecuada es de 3 gr. de harmala pulverizada por dosis o su equivalente en extracto). Para hacer el extracto casero de semillas de harmala actualizaremos ahora, con nuevos datos, nuestro artículo de mayo de 2009 en CANNABIS MAGAZINE nº60.

  1. Moler las semillas de harmala y pesarlas.
  2. Preparar una solución ácida de la siguiente manera:
    1. Tiene que haber tres veces más líquido que semillas: para 180 gr. de semillas, el líquido tiene que pesar 540 gr.
    2. El líquido ha de estar formado por un 60% de vinagre y un 40% de agua. En el mismo ejemplo de 180 gr. de semillas, la solución tendrá 324 gr. de vinagre y 216 de agua (= 540 gr.). El vinagre debe de ser del 5% de acidez, es decir un 5% de ácido acético.
  3. Sumergir las semillas molidas en esta solución y mantenerlas macerando durante 72 horas (tres días).
  4. Colar la pasta resultante por un colador de tela, apretando bien. Guardar el líquido.
  5. Sacar del colador la pasta y pesarla.
  6. Se prepara otra solución ácida con las mismas proporciones de vinagre y agua, sólo que ahora la cantidad ha de ser el doble del peso de la pasta. Para 8 gr., 16 de solución. Se sumerge la pasta y se deja macerar durante 48 horas.
  7. Volver a colar con un filtro de tela, apretando bien.
  8. Juntar el líquido resultante con el líquido reservado de antes.
  9. Echar al líquido sal fina de mesa no yodada en una proporción de 100 gr. por 1000 gr. (un litro) de líquido. Para 30 gr. de líquido, serán 3 gr. de sal.
  10. Meter el líquido salado al congelador durante unos 5 minutos o más hasta que el preparado precipite (hasta que el agua y el residuo se separen completamente, quedando el líquido encima y el residuo debajo). Si la cantidad es grande, llevará más tiempo la precipitación.
  11. Sacar el precipitado de la nevera sin que se agite (para que no se vuelva a mezclar), tirar con cuidado el líquido superior y colar el resto con un colador de tela.
  12. Desechar el líquido y recuperar el residuo del colador secándolo al sol o junto a un radiador. Este residuo seco ya es utilizable. Pero se puede seguir purificando algo más, así:
  13. Sin secar el residuo, disolverlo en agua caliente (que lo cubra y un poco más) y añadir sal fina de mesa no yodada (en la misma proporción de 100 gr. por 1000 gr. de mezcla). Dejar que precipite nuevamente en el congelador y volver a colar de la misma manera que antes.
  14. Recuperar el residuo del colador y secarlo al sol o junto a un radiador.
  15. Está listo para ser usado.

Mimosa BloomMimosa Bloom

Dosificación del extracto de harmala.

Teniendo en cuenta que para la ayahuasca se usan 3 gramos de semillas pulverizadas por toma, pesad el extracto y haced la proporción. Si se han utilizado 60 gr. (= veinte dosis) de semillas y el extracto pesa 10 gramos, dividir 10 entre 20, y ésa será dosis por toma (0,5 gr.).

Advertencias

  1. Si se filtra sólo con un colador, el poso saturará rápidamente el filtro de tela dificultando la operación. Es mejor filtrar con dos coladores superpuestos: el primero de malla metálica y el segundo de tela (de los de café).
  2. Los vómitos y diarreas pueden ser vistas por algunos como purificación, pero si resultasen excesivas se pueden minimizar de las siguientes maneras:
    1. Utilizando extracto de harmala en lugar de semillas de harmala en polvo.
    2. Tomando antes del brebaje un específico de farmacia:
      1. Levadura de cerveza (en cápsulas o grageas, antivómitos)
      2. Vitamina C (Redoxón) (vómitos).
      3. Complejo vitamínico B (Hidroxil) (vómitos).
      4. Tanagel (píldoras para la diarrea).
      5. Estos productos se compran en farmacia, sin receta.

mimosatenuiflorabnmimosatenuiflorabnLa Juremahuasca es la infusión más potente, y la más usada en todo el mundo como igual o mejor aun que la ayahuasca amazónica, por requerir menos líquido y tener una concentración alta y poco variable de principios activos. La corteza de la raíz de jurema suele tener de 0,5 a 1% de D.M.T, mientras que las hojas de chakruna (Psychotria viridis) contienen de 0 a una media de un 0,20% de DMT. Además se ha descubierto en corteza de raíz de Mimosa hostilis mexicana un asombroso contenido de DMT que va del 1% hasta un máximo del 11% en raíces de Chiapas, México (Ott 2001). La corteza del tronco, conocida en México como tepescohuite, contiene niveles mucho más bajos de DMT, al igual que las hojas. Un lector de The Entheogen Review decía hacer ayahuasca con dos tazas llenas de hojas de Mimosa hostilis, y otro con 100 gramos de tepescohuite (corteza del tronco con un 0,03% de DMT, Trout 2001), pero son los únicos informes que tenemos de tales experimentos psiconaúticos. La corteza contiene taninos, saponinas, 0,03% de DMT, lípidos, fitoesteroles, glucósidos, xilosa, rhamnosa, arabinosa, lupeol, metoxichalconas y kukulkanos. Precaución, amigo psiconauta, porque tanto las hojas como el tronco podrían tener mimosina, un desagradable veneno.

LAS SEMILLAS DE LA DISCORDIA

La Mimosa hostilis tiene unas hermosas flores blancas, mientras que las flores de Mimosa verrucosa son de color rosa. Al parecer algunas casas de semillas y tiendas etnobotánicas han estado vendiendo semillas de Mimosa hostilis que luego han resultado ser Mimosa verrucosa, pudica o Mimosa scabrella. Incluso algunas webs muestran fotos de supuestas plantas de Mimosa hostilis de flor rosa, lo cual es imposible, nunca tiene flores amarillas o rosas. A causa de la alta demanda de Mimosa hostilis (tanto de corteza del tronco como de la raíz), algunos comerciantes poco escrupulosos han vendido corteza de Mimosa verrucosa, que afortunadamente ha provocado los mismos efectos que la hostilis y ningún problema. De hecho algunos indígenas llaman “jurema” a varias especies de Mimosa, distinguiendo entre la jurema blanca y la jurema negra (que según que tribu corresponderían con la Mimosa hostilis y la Mimosa verrucosa, pero otras tribus invierten la correspondecia nombre común/nombre científico). Gonçalves de Lima dice que la Mimosa verrucosa era usada para hacer vinho da jurema, pero no hay análisis químicos publicados (Trout 2007).

A partir de semilla la Mimosa hostilis crece muy rápido en zonas cálidas (32ºC), alcanzando más de un metro y medio el primer año y pudiendo llegar a un máximo de ocho metros tras varios años. Ponlas en remojo durante al menos 24 horas y despues siembra en un suelo mixto arenoso-arcilloso, se le puede agregar algo de vermiculita aunque el suelo no es un factor determinante para el establecimiento de esta especie; por lo que se confirma su carácter oportunista al presentar una gran tolerancia a los diferentes tipos de tierra (Camargo-Ricalde 2000) . Se deben colocar a pleno sol o parcial pero manteniendo siempre un poco húmedo el suelo. La velocidad de germinacion es rápida y la tasa es bastante alta. La elevada producción de frutos, la gran capacidad de germinación de sus semillas en un amplio ámbito de tolerancia a la temperatura, su germinación rápida, el tamaño pequeño de sus semillas y el rápido crecimiento de sus plántulas, demuestran la gran potencialidad de dispersión y establecimiento de esta especie; asimismo su gran tolerancia a la tala y a las quemas.

BIBLIOGRAFÍA

Camargo-Ricalde, Sonia Lucía. 2000. Descripción, distribución, anatomía, composición química y usos de Mimosa tenuiflora en México. Revista de Biología Tropical 48(4): 939-954 http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-77442000000400018&lng=es&nrm=iso

Evans Schultes, Richard. 1982. Plantas Alucinógenas. Prensa médica mexicana. México.

Ott. J. 2001. Revista Cáñamo nº especial 2001: Psiconaútica triptamínica, pgs. 170-174.

Ott. J. 2004. Revista Cáñamo nº 73 enero: Anahuasca y vinho da jurema, página 112.

Ott. J. 2006. Análogos de la ayahuasca. Ediciones Amargord. Madrid. Original en inglés de 1994.

Rätsch. C. 2005. The Encyclopedia of Psychoactive Plants. Park street pres. USA.

T.E.R. 2008. “Jungle spice mystery alkaloids of Mimosa root-bark. The entheogen review nº3 U.S.A.

Trout, K. 1998. Ayahuasca and ayahuasca alkaloids. Better days publishing. USA.

Trout, K. 2002. Some simple tryptamines. A better days publication. USA.

Trout, K. 2007. Ayahuasca: Alkaloids, Plants & Analogs, www.erowid.org/library/books_online/ayahuasca_apa/aya1.shtml

 

Lechuga silvestre para tener sueños lúcidos

La infusión de lechuga silvestre es una tradición que todavía perdura en zonas rurales de España y Francia (Escohotado 1990). La lechuga silvestre ó Lactuca virosa, contiene sustancias sedantes similares, en estructura y actividad, al opio aunque mucho menos potentes, NO prohibidas y no formadoras de hábito: lactucina y lactupicrina (=lactucopicrina). Estas mismas sustancias están en la lechuga común de nuestras ensaladas, aunque en menor cantidad (Otero 1993). Ya en tiempos de los romanos se acostumbraba a comer cada tarde una lechuga, para procurarse un sueño tranquilo. En papiros de los antiguos egipcios, datados hacia 1600 antes de nuestra era, ya se hablaba de la lechuga silvestre como remedio para diversas dolencias.

Por LOA

lechuga silvestrelechuga silvestre

Quizá Lactuca virosa sólo es oriunda del sur de Europa, norte de África y Turquía, habiéndose aclimatado en Europa central tras haber sido muy cultivada desde antiguo como planta medicinal, para la fabricación del lactucario. Cuando la planta había florecido, se hacían cortes en el tallo de arriba abajo, para que rezumase la leche de las heridas, sustancia que se recogía en pequeñas vasijas y se vertía luego en una tabla de madera o de mimbre, donde se secaba y endurecía. A continuación, se amasaba el lactucario formando bolas de unos 30 gramos que se usaban como narcótico, para provocar el sueño y calmar la tos o, mezclado con extracto de cicuta y beleño negro, como anestésico en cirugía. (Starý 1993). Aquellos cultivos fueron abandonados, salvo en Francia. En este país aun hay empresas que cultivan y venden sacos de cinco kilos de hojas y tallos de lechuga silvestre seca y cortada en trocitos, como Cailleau herboristerie (www.herbo-cailleau.com). En la Península Ibérica crece al borde de los campos y caminos de todo el norte, enrareciéndose y localizándose en las montañas a medida que se avanza hacia el Sur (Font 2000). Aunque estas escasas plantas sureñas son más fuertes en su efecto, con mayor concentración de principios activos que las aguadas y abundantes lechugas silvestres del Norte.

DORMIR Y SOÑAR

La lechuga silvestre calma la excitación nerviosa, combate el insomnio leve y además es onirógena (produce muchos sueños), reduce la tos, especialmente la tosferina, y a diferencia de las drogas de farmacia, según el doctor Leclerc su administración prolongada, no va seguida de depresión, tampoco produce acción nociva sobre el tubo digestivo ni sobre el aparato circulatorio. NO produce, al contrario que el opio y derivados químicos, estreñimiento, inapetencia o trastornos vasomotores (Font 2000). Su uso, aunque sea durante mucho tiempo, es completamente inofensivo. Para los antiguos egipcios esta planta era afrodisíaca, pero si atendemos a los griegos tiene efectos antiafrodisíacos, reduciendo el impulso erótico. Según nuestra experiencia ni lo uno ni lo otro. Según Dioscórides (citado por Font 2000): “bebida la simiente de la lechuga, es útil a los que sueñan continuamente sueños muy lujuriosos y refrena los apetitos venéreos (…) la semilla se toma como la de lechuga de huerto, evita la eyaculación precoz y atenúa el deseo sexual. Parécese en su virtud al papaver (opio), la lechuga salvaje provoca sueño, mitiga el dolor, atrae el menstruo”. En homeopatía emplean la tintura extraída de la planta fresca entera, para tratar la impotencia. Como es sabido usan diluciones infinitesimales de algo que, en dosis mayores, provocaría el mal que se desea curar. El barón Ernst von Bibra (1806-1878), pionero en la experimentación con lactucario, nos dejó escrita la siguiente conclusión: “Bastante similar al opio, el lactucario también tiene propiedades algo diferentes, pero en sus principales efectos es la misma cosa que el opio” (Plantas intoxicantes. 1855).

Pero volvamos al mundo de los sueños, el suave efecto narcótico de la lechuga silvestre induce un sueño ligero que puede medirse con un electroencefalograma: ondas de baja frecuencia que se llaman alfa. Muchos sueños aparecen durante la fase R.E.M (Rapid Eye Movement, movimiento rápido de los ojos), un estado caracterizado por ondas cerebrales de baja frecuencia, otra vez el estado alfa. Los indios Hopi creen que los sueños inducidos contienen más información sobre la realidad que el estado diurno de vigilia. Le dan tanta importancia a los sueños que cada mañana, durante el desayuno, los comentan y discuten. El “opio de lechuga” hace los sueños más intensos y fáciles de recordar si se fuma antes de ir a dormir. Se puede guardar un diario de los sueños en la mesilla de noche y revisarlo una vez a la semana. La principal función de los sueños es combinar nuevas y antiguas experiencias para crear nuevas actitudes que afectaran a nuestro futuro vía proyección e inhibición. Estaría bien que dedicáramos más tiempo a ese tercio de la vida que pasamos durmiendo, y que muchos desaprovechamos (Miller 1993). Como escribió C. G. Jung: nadie que no se conozca a si mismo puede conocer a los otros. Y en cada uno de nosotros hay otro yo que no podemos ver. Él nos habla en sueños y nos dice cuan diferente nos ve. Cuando tenemos un problema y no encontramos solución, él puede a veces darnos alguna luz y cambiar nuestra actitud, una actitud concreta puede llevarnos a una situación difícil.

USO

Los viejos campesinos que todavía hoy hacen infusiones con esta planta, echan un puñado de hojas y/o tallos troceados en un cacharro con agua, calentándolo hasta que hierve. Apagan, dejan reposar tapado diez minutos, filtran y se beben el caldo con miel. De esta forma se obtiene una infusión sedante suave, como una tila. La hemos probado en infinidad de ocasiones, incluso a manos llenas de hojas y tallos secos troceados, obteniendo siempre un efecto tranquilizante muy suave. Punto y aparte es el extracto concentrado de la planta, el látex seco llamado en latín lactucarium, y que podríamos traducir por lactucario, también llamado opio de lechuga.

LACTUCARIO: OPIO DE LECHUGA

El extracto sólido fumable, llamado "opio de lechuga" ó lactucario, se hace calentando al baño maría 50 gramos de hojas y/o tallos troceados, en medio litro de agua, durante al menos 6 horas y sin que hierva el agua del recipiente donde esté la lechuga. Después se filtra, desechando la yerba y volviendo a poner el liquido, ahora oscuro y filtrado, al baño maría, sin que hierva, hasta que se obtenga un residuo gomoso de color oscuro. Puede fumarse en pipa o cigarro, pero, no debería aplicarse directamente a la llama, asi se pierden muchas de sus cualidades. Para evitar eso, algunos raspan ó liman la piedra de lactucario para liar el cigarrillo, ó usan pipas metálicas de cazoleta pequeña. Colocan un trocito de lactucario en la diminuta cazoleta, y la calientan sobre un mechero de alcohol, inclinando un poco el tubo de la pipa hacia arriba para que la sustancia gomosa no se cuele por el tubo; hasta que el lactucario burbujea y comienza a despedir un humo blanco o vapor. Entonces dan una calada a la pipa y retienen unos 30 segundos en los pulmones. También puede tragarse una bolita de medio a un gramo de lactucario, por persona y día, o disolverse en cualquier bebida alcohólica (se disuelve mejor). En el Cáucaso y el Turquestán la lechuga silvestre es usada por los derviches, los místicos del Islam, que consumen su látex puro o mezclado con hachís para tener visiones y entrar en trance (Rivera y Obón 1991). La variedad cultivada, Lactuca sativa var. Capitata, que se planta como lechuga de huerto, también recibe el nombre de opio de lechuga o lactucario francés (Rätsch 2001). El lactucario se usó en botica desde el siglo XVI hasta la década de 1940, como sedante y sustituto del opio. Hoy día se vende en Estados Unidos a través de cibernegocios como www.wildlettuce.com

LA LECHUGA Y LA LEY

Todos los preparados de Lactuca virosa son de libre comercialización (Rätsch 2001), menos en España que serían de venta exclusiva en farmacias (si los hubiera), debido a una Orden Ministerial que dictó el último Gobierno de Aznar en enero de 2004 para perjudicar a todo el sector del Cannabis. En aquella época muchas tiendas de cultivo vendían semillas y plantas “mágicas”, y se anunciaban en la prensa cannábica varias casas de etnobotánica. Quedaron prohibidas fuera de las farmacias casi 200 plantas medicinales, algunas de ellas de gran venta en herboristerías, parafarmacias y grow-smart shops (las conocidas como “tiendas inteligentes”). El siguiente paso represivo en la agenda de los fachas es la ilegalización de la semilla del Cannabis. ¡Al loro con estos lechuguinos!.

CULTIVO

Prefiere suelos ricos, sueltos, bien drenados, pero puede crecer casi en cualquier sitio siempre que se la riegue frecuentemente. Debe sembrarse muy espesamente, en hileras, empleando bandejas como semillero, a mediados de septiembre pues resiste bien el frío. Luego hay que trasplantar con mucho cuidado. Mil semillas pesan 0,843 gramos y a 20º de temperatura, con luz, germinan el 94% de ellas en unos dieciocho a veinticinco días. Para 100 metros cuadrados de plantación se necesita un gramo de semilla, distribuido en 0,20 metros cuadrados de semillero. Como cifra media de rendimiento daremos la de unos 700 gramos de lactucario por área (cien metros cuadrados).

IDENTIFICACION BOTANICA

Es una planta herbácea anual o bienal de gran altura que durante su segundo año de vida puede alcanzar hasta 2 metros. Las hojas inferiores son grandes y a ras de tierra, las del tallo son un poco menores y están agarradas a él con dos especie de orejuelas características. La parte baja del tallo suele tener un tono violáceo y pelos duros. La vena principal de las hojas también se defiende con una línea de pelos duros. Las flores son pequeñas cabezuelas de color amarillo limón, agrupadas en un gran ramillete –unas diez a veinte- en la cúspide de la planta. Las hojas del ramillete floral son muy cortas pero anchas. Los frutos son unas pequeñas semillas negras que vuelan como paracaídas gracias a un mechón de pelillos blancos. Al cortar o arañar cualquier parte de la planta, sale un látex muy blanco y amargo al gusto que al contacto con el aire amarillea.
La lechuga silvestre (Lactuca virosa) puede confundirse con la común cerraja (Sonchus oleraceus), que tiene las hojas divididas en gajos. Además mientras la Cerraja se levanta sólo cuatro palmos del suelo, la Lechuga silvestre puede alcanzar más altura que un hombre y florece a partir de finales de junio, mientras la Cerraja muestra flores casi todo el año. Podéis ver una amplia descripción botánica de ambas plantas en las páginas 870-871 de "Plantas Medicinales", Pío Font Quer, Ediciones Península, Barcelona, 2000.

COMPOSICIÓN

Los principios amargos típicos de las lechugas son lactonas sesquiterpénicas como la lactucina, encontrada ya en 1833 y que según algunos autores es el 0,2% del lactucario (Miller 1993), y la lactucopicrina, aislada en 1939 por Schenck et al. Lactucina y lactucopicrina están presentes también en una hierba conocida como diente de león (Taraxacum officinale). La potencia analgésica (supresora del dolor) de estas sustancias ha sido probada por un equipo de investigadores polacos (Gromek 1989,1991,1992). También se descubrió que el extracto acuoso de la planta anual tiene más potencia analgésica que los extractos alcohólicos y acuosos de la lechuga de dos años. Experimentos hechos con ratones demostraron que el lactucario no engarza con el neuroreceptor cerebral opioide (Bormann 2000).

PELIGROS

Las infusiones de lechuga silvestre son inofensivas, harían falta cantidades inabarcables para producir algún problema. En cambio el opio de lechuga o lactucario debe tratarse con el debido respeto. La dosis máxima de un gramo por persona y día puede superarse algo si se notan escasos efectos, pero una bola con muchos gramos de látex concentrado podría llegar a provocar una intoxicación desagradable, con: sudoración, dilatación de pupilas, zumbidos en los oídos, pérdida de visión, opresión en el cráneo, vértigo, somnolencia y pesadillas, aunque no se han registrado casos de muerte. Se conocen casos de envenenamiento en animales por haber comido kilos de la planta, con síntomas como sudoración, paso vacilante y, cuando se han ingerido cantidades mayores, arritmia cardíaca e hipotensión arterial brusca (Starý 1993). Lipotimia animal, una animalada.

BIBLIOGRAFÍA

Bormann, H., Melzig, M.F. (2000) Pharmazie 55: 129-132

Escohotado, A. 1990. Historia de las drogas. Alianza editorial. Madrid.

Font Quer, Pío. 2000. Plantas Medicinales. Ediciones Península. Barcelona.

Gromek, D. 1989 Polish Journal of Chemistry 63: 297 – 301; 1991 Polish J. of Chemistry 65: 1979 - 1981

Gromek, D., Kisiel, W., Klodziñska, A., Chojnacka - Wójcik, E.1992 Phytotherapy Research 6: 285 - 287

Miller, Richard Allan. 1993. The magical and ritual use of herbs. Destiny books. USA.

Otero, Luis. 1993. “Lactucario”. Artículo en la revista CUERPOMENTE nº17 página 103

Rätsch, Cristian. 2001. Lactuca virosa, la lechuga de los sueños. Artículo de Cáñamo Especial 2001: 50 sustancias psicoactivas. Barcelona, páginas 210-212.

Rivera Núñez, D. y Concepción Obón de Castro. 1991. La guía de Incafo de las plantas útiles y venenosas de la península Ibérica y Baleares. Incafo. Madrid. Pgs. 1022-1024.

Schenck, G., Graf, H., Schreber, W.1939 Archiv der Pharmazie 277: 137-145

Starý, F. 1993. Plantas venenosas. Susaeta ediciones. Madrid, páginas 122 y 123.

 

 

Sabiduría drogófila: Entrevista a Antonio Escohotado

Por: J. C. Ruiz Franco (http://www.shulgin.es)

Ofrecemos una entrevista a Antonio Escohotado que se realizó el día 6 de diciembre de 2009, y en la que el protagonista nos cuenta sus ideas y opiniones sobre el cannabis, entre otros temas. Muchos cigarrillos y varios porros estimulaban a los contertulios, pero también viciaban el ambiente; tanto que pasé esa noche y todo el día siguiente con los ojos, la garganta y los bronquios irritados. ¡París bien vale una misa!

Conozco a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en persona desde hace sólo unos meses, aunque hace bastante tiempo —en el año 1995— me presenté en su despacho de la UNED para consultarle sobre una posible tesis doctoral mía sobre drogas; fugaz encuentro del que —como es lógico— no se acordaba.

La primera vez que acudí a visitarle a su domicilio de la sierra madrileña fui de la mano de Carlos Moya (Córdoba, 1936) —catedrático emérito de Sociología, amigo íntimo suyo, compañero de trabajo y de peripecias— para pedirle información sobre Albert Hofmann. Eso me abrió las puertas de la casa de un hombre que —supongo— debe de estar algo cansado de que, debido a su popularidad, tantos drogófilos le aborden para felicitarle por sus libros, preguntarle algo, o simplemente para saludarle; y de que tantos ignorantes y energúmenos le insulten y le culpen de las desgracias de algún familiar o conocido que no ha sabido manejar adecuadamente alguna droga.

Como es lógico, lo primero que uno busca en él es algún comentario sobre sustancias psicoactivas, esperando que comparta en persona su sabiduría, todos sus conocimientos, para así reforzar o ampliar lo que hemos leído en sus libros y artículos. Sin embargo, a medida que se le escucha hablar, lo que se confirma es su amplia diversidad de intereses y conocimientos, además de su gran erudición.

Poco a poco empecé a entrar en las conversaciones que estos dos gigantes intelectuales (Escohotado y Moya) entablaban sobre pensamiento político y económico, y gracias a ello llegué a su último libro, Los enemigos del comercio, del que sólo conocía alguna reseña, que ahora estoy leyendo poco a poco —saboreándolo, como los buenos vinos—, y que me está sirviendo para liquidar las últimas quimeras políticas que aún quedaban en mi mente de pequeño filósofo formado en el ambiente universitario ‘rojeril’ de los años ochenta.

Escohotado es todo lo que describo en la biografía que acompaña a esta entrevista, y mucho más. Por ejemplo, aunque reconoce haber probado prácticamente de todo y haberse excedido en ocasiones, tiene una salud de hierro y hace ejercicio físico regularmente para mantenerse en forma. He visto cómo agarra con fuerza el aparato de musculación que tiene en el sótano y cómo realiza varias series hasta el fallo muscular. Suele practicar la natación cuando el tiempo acompaña, y hasta hace poco salía a los bosquecillos cercanos para cortar leña, llevarla a casa y quemarla en la chimenea. Asimismo, como buen pensador, es un gran aficionado al ajedrez. Este juego fue una de mis pasiones juveniles y a él dediqué algunos años, así que muy pronto nos encontramos sentados frente al tablero, jugando partidas y analizando movimientos. El estilo que cada ajedrecista demuestra guarda relación con su carácter; en una actividad donde no interviene el azar, las decisiones se ven influidas por la psicología de cada persona. Mi temperamento poco agresivo y mi pereza habitual me inducen a no calcular muchas jugadas; prefiero las posiciones definidas, técnicas, de carácter cerrado, y confío más en mis conocimientos estratégicos y en mi visión inmediata. En cambio, ‘Escota’ se mueve mejor en posiciones abiertas e intenta analizar todo lo que puede, buscar el mejor movimiento de entre todos los posibles, orientarse, a base de reflexión, en el caos de piezas que hay sobre el tablero. Me aventuro a decir que esto puede ser reflejo de un deseo constante de abrirse paso en el mundo a fuerza de elegir lo mejor gracias a su inteligencia, así como de su capacidad de moverse sin problemas en aguas revueltas.

Pero dejémonos de especulaciones y vayamos a lo que más interesa al lector. Escohotado ha probado muchas drogas a lo largo de su vida, y el cannabis es una de sus favoritas. Cultiva sus propias plantas desde hace años, mucho antes de que existieran ‘grow shops’. Por aquel entonces los fumetas plantaban las semillas que podían conseguir, y con mucho arte y esfuerzo lograban sacar adelante marihuanas psicoactivas. Como nota anecdótica —que para él habrá sido un fuerte golpe, no una anécdota—, esta temporada ha sido víctima de la ola de robos de plantas que últimamente ha ido en aumento.

En la conversación estaban también presentes Carlos Moya —a quien ya hemos mencionado— y Javier Muns, amigo de la familia, por lo que incluimos sus comentarios.

J. C. Ruiz Franco: Empecemos por el principio: ¿Recuerdas cuándo consumiste cannabis por primera vez?

Antonio Escohotado: En otoño del año 1964.

JCRF.: ¿Se fumaba mucha hierba en los sesenta? ¿Era de buena o mala calidad?

AE: Poquísima, y era de ínfima calidad. Hasta bien entrados los setenta no hay ni calidad ni existencias. La gran excepción fue un espléndido hachís afgano, que despareció por completo hacia 1975.

(Carlos Moya menciona el 00 (doblecero), que le gustaba bastante. En cambio, a Escohotado no le gustaba mucho. Javier Muns hace un comentario sobre el hachís marroquí, que abundaba en los sesenta, y dice que no era muy bueno, pero mejor que el que hay actualmente. Escohotado prefería el hachís afgano al 00, y afirma que el hachís marroquí —tanto goma como polen— no es THC, sino básicamente CBD, y se parece más al Valium que a un fármaco de viaje).

JCRF: En varias ocasiones has dicho que no te gustan los gurúes. Sin embargo, por tus apariciones en los medios; por tus artículos y, sobre todo, por tu Historia general de las drogas, te has convertido en un autor de referencia y, para muchos, en un maestro. ¿Cómo se lleva esto?

AE: Me parece muy poco educado para con los demás ir de vidente y salvador, por más que este tipo de pesado suele deberse a un público definido, verdadero culpable del ataque de autoimportancia que se dan sus guías. “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino…”

JCRF: ¿Crees que te entendieron las “madres de toxicómanos”?

AE: Sí, a fin de cuentas. Era cuestión de decirles: “No se dejen engañar por una malignidad disfrazada de indefensión, no confundan melodrama con metabolismo. Su ignorancia, añadida al delirio de cualquier cruzada salvífica, hace que ustedes y sus hijos encuentren el diablo en un nuevo puchero de brujas”. Desde entonces quienes pasaron a odiarme de verdad fueron los yonkis, que son los verdaderos enemigos del autocontrol.

Te habrás fijado, por lo demás, en que dejaron la aguja ‘de motu proprio’, cuando el rol inventado por Burroughs dejó de seducir a su público. Ahora los padres tienen otros toxicómanos, ligados a la institución del fin de semana sobre todo, que son tan delirantes en la dosificación de pastillas y polvos como los de hace dos o tres décadas, pero sin tanta carga de autodestructividad como en los sesenta, porque entonces estaba de moda también el terrorismo político.

La tarea sempiterna es transmitir los valores de cada generación a la siguiente, y aunque hemos ido empezando a aprender de las drogas y a convivir con ellas, parece más difícil que nunca enseñar a nuestros hijos otra parte de los valores, en particular el tesón y la búsqueda de un sí mismo. Donde creo haber puesto un granito de arena es en distinguir entre uso y abuso, aclarando en detalle cómo lo segundo te priva de aquello que andabas persiguiendo. Tras la persecución de un placer que no incluye adquirir conocimientos y elegancia (entiéndase por ello el ideal de una sobria ebriedad), el término sólo puede ser dolor.

JCRF: Tú has escrito mucho, principalmente sobre filosofía. Sin embargo, para el público eres conocido por tu Historia general de las drogas, tus otros libros sobre drogas, tus artículos y tus apariciones en los medios. ¿En algún momento te ha molestado esto?

AE: No, salvo en lo que tiene de ser etiquetado y convertido en apóstol para algunas gentes que confunden la rebeldía con el capricho. Si esos lectores conocieran el resto de mi trabajo probablemente me tendrían un respeto más fundado, y ampliarían su círculo de inquietudes. Sigo pensando que el respeto del prójimo es nuestra máxima aspiración razonable.

JCRF: ¿Qué sucede cuando, en lugar de un consumo responsable, alguien se excede; y después, para eludir su responsabilidad, echa la culpa a la droga o a la sociedad? ¿Qué explicación tiene esto?

AE: La medicina más antigua y universal es el esquema proyectivo, que cristaliza en la institución del chivo expiatorio. Igual que el maniqueísmo, que coagula el movimiento reduciéndolo a dos posiciones, es huella de nuestra barbarie primordial. La tarea del pensamiento no delirante —el de vocación científica o ecuánime— es superar ambas cosas. Lo real es, sin duda, analógico o evolutivo, no dualista; y tampoco premia con éxito el “pague por mí este otro” del chivo expiatorio, pero es formidablemente difícil pensar y actuar sin esas muletas.

JCRF: Tu último libro, Los enemigos del comercio, puede considerarse una historia del comunismo. En una entrevista señalaste al conformismo como uno de los males de la sociedad. ¿Ese conformismo tiene relación con el comunismo, aunque siempre nos hayan presentado a éste como algo revolucionario?

JC Bouso, Escohotado y Torrente MalvidoJC Bouso, Escohotado y Torrente Malvido

AE: Investigar la historia del comunismo me ha hecho ver que constituye una reclamación de seguridad, resurgida con cada progreso objetivo de la libertad. Su revolución, ya sea en la Edad Media o en la Moderna, es una reacción conservadora que finalmente rechaza la erosión sufrida por el esquema del chivo expiatorio y el dualismo, odiando la incertidumbre en general. Observa que el comercio, con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio, no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común. Ha descubierto una modalidad de cooperación distinta de agruparse para conquistar al vecino o para convertirle a un credo. La compraventa de bienes es indefectiblemente un intercambio de ideas, por ejemplo, y quien lo sataniza está canonizando el inmovilismo tanto ideológico como social. No odia al rico por cuna o posición de mando, sino a quien nació pobre y dejó de serlo gracias a una mezcla de suerte y esfuerzo.

JCRF: ¿El cannabis es una droga de conformidad, o es revolucionaria?

AE: Es revolucionaria porque abre horizontes, presentando un lado imprevisto en las sensaciones y haciéndonos pensar en nosotros mismos sin autocomplacencia. Drogas de conformidad son, por ejemplo, los tranquilizantes y el alcohol.

(Carlos Moya: depende del contexto, de la persona y del momento. Con el alcohol hay cierta propensión a la violencia, aunque la borrachera puede ser de lo más agradable. La marihuana nos pacifica y nos permite sobrellevar mejor todo).

 JCRF: ¿Y cuál es la actitud del comunismo hacia las drogas?

AE: Ambivalente. Hubo una época en que ser rojo equivalía a ser antiprohibicionista. Y la izquierda americana, menos apolillada que la del resto del mundo, fue decisiva para que saliesen del armario. El lema “drogas, sexo y rock” fue lo menos fanático del siglo XX, y nos queda como admirable consejo el de “haz el amor, no la guerra”. Curiosamente, los conventículos leninistas tenían pésimos viajes con LSD, y muchos se destruyeron recurriendo al ‘pico’.

JCRF: Volvamos al cannabis, la temática de esta revista ¿Prefieres marihuana o hachís?

AE: Prefiero la marihuana y su lucidez, unas veces jovial y otras grave.

(Carlos Moya: depende de la calidad. Son géneros distintos. Con el hachís se puede escribir muy bien y con la marihuana no. La marihuana es para estar con los amigos y pasarlo bien, y el hachís sirve más para concentrarse en uno mismo).

 JCRF: ¿Fumada o ingerida?

AE: Normalmente fumada. En algunas ocasiones la he comido, y una vez me excedí ingiriendo aceite de hachís.

JCRF: ¿Drogas naturales o drogas sintéticas?

AE: No comulgo con el naturismo farmacológico, ya que química es naturaleza en sentido eminente. Si el principio activo se aísla tenemos una substancia más pura, menos áspera y más fácil de dosificar. Piensa en lo repugnante que resulta la ayahuasca, a despecho de ser un fármaco bien interesante, que enseña y limpia. Siempre he pensado que podría desecarse y encapsularse, pero eso les parece a sus iglesias una herejía.

JCRF: Los efectos del cannabis, eufóricos o depresivos, ¿dependen más de la variedad que se consuma, del temperamento de cada individuo o del entorno? ¿O son resultado de una combinación de los tres aspectos?

AE: De los tres sin duda alguna. Cuanto más potente sea, más profundo será su efecto.

 ­JCRF: ¿Cultivas tu propia marihuana?

AE: Sí. Empecé a mediados de los setenta, con semillas no selectas y abonos no específicos, pero al cabo de dos o tres cosechas empecé a aprender, y desde entonces obtengo buen material. Incluso logré una hidropónica espléndida de Northern Lights ― Silver Haze hacia 1990.

JCRF: ¿Tienes alguna preferencia en cuanto a la variedad? ¿Prefieres sativa o índica?

AE: Prefiero las sativas por el efecto, aunque las índicas son más fáciles de cultivar.

 JCRF: ¿Algún truco especial para cultivar, marca de la casa Escohotado?

AE: Periodificar el abono. Empiezas con una vez a la semana y terminas repartiéndolo cada par de días, por supuesto reduciendo la cantidad.

 JCRF: ¿Crees que acabará algún día la prohibición? ¿Y en el caso concreto del cannabis?

AE: La guerra se acabó hace tiempo, sobre todo para el cáñamo. Ahora lo que quedan son peajes, como la Ley Corcuera, y los abusos derivados de que sea sólo una victoria de hecho, no de derecho. El cruzado farmacológico pretendía que nadie tomara drogas, y ha logrado que haya muchos más usuarios, mucha más variedad en la oferta y un mercado negro grandioso. La asignatura pendiente es ir solventando el tema de la pureza, porque si sólo la dosis hace de algo un veneno, y sólo ella traza la frontera entre uso y abuso, necesitamos poder refinar esos productos para que nuestro empleo sea refinado, elegante.

Tampoco descartaría un retorno de la guerra, pues la cruzada contra el tabaco crece en vez de diluirse, y cualquier éxito en ese campo reanimará el fervor aplicado a la persecución de otras drogas. No olvidemos que la libertad nunca se ha regalado, y que el negocio del mesías/gángster consiste siempre en privarnos de ella por nuestro propio bien.

 

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