Sabiduría drogófila: Entrevista a Antonio Escohotado

Por: J. C. Ruiz Franco (http://www.shulgin.es)

Ofrecemos una entrevista a Antonio Escohotado que se realizó el día 6 de diciembre de 2009, y en la que el protagonista nos cuenta sus ideas y opiniones sobre el cannabis, entre otros temas. Muchos cigarrillos y varios porros estimulaban a los contertulios, pero también viciaban el ambiente; tanto que pasé esa noche y todo el día siguiente con los ojos, la garganta y los bronquios irritados. ¡París bien vale una misa!

Conozco a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en persona desde hace sólo unos meses, aunque hace bastante tiempo —en el año 1995— me presenté en su despacho de la UNED para consultarle sobre una posible tesis doctoral mía sobre drogas; fugaz encuentro del que —como es lógico— no se acordaba.

La primera vez que acudí a visitarle a su domicilio de la sierra madrileña fui de la mano de Carlos Moya (Córdoba, 1936) —catedrático emérito de Sociología, amigo íntimo suyo, compañero de trabajo y de peripecias— para pedirle información sobre Albert Hofmann. Eso me abrió las puertas de la casa de un hombre que —supongo— debe de estar algo cansado de que, debido a su popularidad, tantos drogófilos le aborden para felicitarle por sus libros, preguntarle algo, o simplemente para saludarle; y de que tantos ignorantes y energúmenos le insulten y le culpen de las desgracias de algún familiar o conocido que no ha sabido manejar adecuadamente alguna droga.

Como es lógico, lo primero que uno busca en él es algún comentario sobre sustancias psicoactivas, esperando que comparta en persona su sabiduría, todos sus conocimientos, para así reforzar o ampliar lo que hemos leído en sus libros y artículos. Sin embargo, a medida que se le escucha hablar, lo que se confirma es su amplia diversidad de intereses y conocimientos, además de su gran erudición.

Poco a poco empecé a entrar en las conversaciones que estos dos gigantes intelectuales (Escohotado y Moya) entablaban sobre pensamiento político y económico, y gracias a ello llegué a su último libro, Los enemigos del comercio, del que sólo conocía alguna reseña, que ahora estoy leyendo poco a poco —saboreándolo, como los buenos vinos—, y que me está sirviendo para liquidar las últimas quimeras políticas que aún quedaban en mi mente de pequeño filósofo formado en el ambiente universitario ‘rojeril’ de los años ochenta.

Escohotado es todo lo que describo en la biografía que acompaña a esta entrevista, y mucho más. Por ejemplo, aunque reconoce haber probado prácticamente de todo y haberse excedido en ocasiones, tiene una salud de hierro y hace ejercicio físico regularmente para mantenerse en forma. He visto cómo agarra con fuerza el aparato de musculación que tiene en el sótano y cómo realiza varias series hasta el fallo muscular. Suele practicar la natación cuando el tiempo acompaña, y hasta hace poco salía a los bosquecillos cercanos para cortar leña, llevarla a casa y quemarla en la chimenea. Asimismo, como buen pensador, es un gran aficionado al ajedrez. Este juego fue una de mis pasiones juveniles y a él dediqué algunos años, así que muy pronto nos encontramos sentados frente al tablero, jugando partidas y analizando movimientos. El estilo que cada ajedrecista demuestra guarda relación con su carácter; en una actividad donde no interviene el azar, las decisiones se ven influidas por la psicología de cada persona. Mi temperamento poco agresivo y mi pereza habitual me inducen a no calcular muchas jugadas; prefiero las posiciones definidas, técnicas, de carácter cerrado, y confío más en mis conocimientos estratégicos y en mi visión inmediata. En cambio, ‘Escota’ se mueve mejor en posiciones abiertas e intenta analizar todo lo que puede, buscar el mejor movimiento de entre todos los posibles, orientarse, a base de reflexión, en el caos de piezas que hay sobre el tablero. Me aventuro a decir que esto puede ser reflejo de un deseo constante de abrirse paso en el mundo a fuerza de elegir lo mejor gracias a su inteligencia, así como de su capacidad de moverse sin problemas en aguas revueltas.

Pero dejémonos de especulaciones y vayamos a lo que más interesa al lector. Escohotado ha probado muchas drogas a lo largo de su vida, y el cannabis es una de sus favoritas. Cultiva sus propias plantas desde hace años, mucho antes de que existieran ‘grow shops’. Por aquel entonces los fumetas plantaban las semillas que podían conseguir, y con mucho arte y esfuerzo lograban sacar adelante marihuanas psicoactivas. Como nota anecdótica —que para él habrá sido un fuerte golpe, no una anécdota—, esta temporada ha sido víctima de la ola de robos de plantas que últimamente ha ido en aumento.

En la conversación estaban también presentes Carlos Moya —a quien ya hemos mencionado— y Javier Muns, amigo de la familia, por lo que incluimos sus comentarios.

J. C. Ruiz Franco: Empecemos por el principio: ¿Recuerdas cuándo consumiste cannabis por primera vez?

Antonio Escohotado: En otoño del año 1964.

JCRF.: ¿Se fumaba mucha hierba en los sesenta? ¿Era de buena o mala calidad?

AE: Poquísima, y era de ínfima calidad. Hasta bien entrados los setenta no hay ni calidad ni existencias. La gran excepción fue un espléndido hachís afgano, que despareció por completo hacia 1975.

(Carlos Moya menciona el 00 (doblecero), que le gustaba bastante. En cambio, a Escohotado no le gustaba mucho. Javier Muns hace un comentario sobre el hachís marroquí, que abundaba en los sesenta, y dice que no era muy bueno, pero mejor que el que hay actualmente. Escohotado prefería el hachís afgano al 00, y afirma que el hachís marroquí —tanto goma como polen— no es THC, sino básicamente CBD, y se parece más al Valium que a un fármaco de viaje).

JCRF: En varias ocasiones has dicho que no te gustan los gurúes. Sin embargo, por tus apariciones en los medios; por tus artículos y, sobre todo, por tu Historia general de las drogas, te has convertido en un autor de referencia y, para muchos, en un maestro. ¿Cómo se lleva esto?

AE: Me parece muy poco educado para con los demás ir de vidente y salvador, por más que este tipo de pesado suele deberse a un público definido, verdadero culpable del ataque de autoimportancia que se dan sus guías. “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino…”

JCRF: ¿Crees que te entendieron las “madres de toxicómanos”?

AE: Sí, a fin de cuentas. Era cuestión de decirles: “No se dejen engañar por una malignidad disfrazada de indefensión, no confundan melodrama con metabolismo. Su ignorancia, añadida al delirio de cualquier cruzada salvífica, hace que ustedes y sus hijos encuentren el diablo en un nuevo puchero de brujas”. Desde entonces quienes pasaron a odiarme de verdad fueron los yonkis, que son los verdaderos enemigos del autocontrol.

Te habrás fijado, por lo demás, en que dejaron la aguja ‘de motu proprio’, cuando el rol inventado por Burroughs dejó de seducir a su público. Ahora los padres tienen otros toxicómanos, ligados a la institución del fin de semana sobre todo, que son tan delirantes en la dosificación de pastillas y polvos como los de hace dos o tres décadas, pero sin tanta carga de autodestructividad como en los sesenta, porque entonces estaba de moda también el terrorismo político.

La tarea sempiterna es transmitir los valores de cada generación a la siguiente, y aunque hemos ido empezando a aprender de las drogas y a convivir con ellas, parece más difícil que nunca enseñar a nuestros hijos otra parte de los valores, en particular el tesón y la búsqueda de un sí mismo. Donde creo haber puesto un granito de arena es en distinguir entre uso y abuso, aclarando en detalle cómo lo segundo te priva de aquello que andabas persiguiendo. Tras la persecución de un placer que no incluye adquirir conocimientos y elegancia (entiéndase por ello el ideal de una sobria ebriedad), el término sólo puede ser dolor.

JCRF: Tú has escrito mucho, principalmente sobre filosofía. Sin embargo, para el público eres conocido por tu Historia general de las drogas, tus otros libros sobre drogas, tus artículos y tus apariciones en los medios. ¿En algún momento te ha molestado esto?

AE: No, salvo en lo que tiene de ser etiquetado y convertido en apóstol para algunas gentes que confunden la rebeldía con el capricho. Si esos lectores conocieran el resto de mi trabajo probablemente me tendrían un respeto más fundado, y ampliarían su círculo de inquietudes. Sigo pensando que el respeto del prójimo es nuestra máxima aspiración razonable.

JCRF: ¿Qué sucede cuando, en lugar de un consumo responsable, alguien se excede; y después, para eludir su responsabilidad, echa la culpa a la droga o a la sociedad? ¿Qué explicación tiene esto?

AE: La medicina más antigua y universal es el esquema proyectivo, que cristaliza en la institución del chivo expiatorio. Igual que el maniqueísmo, que coagula el movimiento reduciéndolo a dos posiciones, es huella de nuestra barbarie primordial. La tarea del pensamiento no delirante —el de vocación científica o ecuánime— es superar ambas cosas. Lo real es, sin duda, analógico o evolutivo, no dualista; y tampoco premia con éxito el “pague por mí este otro” del chivo expiatorio, pero es formidablemente difícil pensar y actuar sin esas muletas.

JCRF: Tu último libro, Los enemigos del comercio, puede considerarse una historia del comunismo. En una entrevista señalaste al conformismo como uno de los males de la sociedad. ¿Ese conformismo tiene relación con el comunismo, aunque siempre nos hayan presentado a éste como algo revolucionario?

JC Bouso, Escohotado y Torrente MalvidoJC Bouso, Escohotado y Torrente Malvido

AE: Investigar la historia del comunismo me ha hecho ver que constituye una reclamación de seguridad, resurgida con cada progreso objetivo de la libertad. Su revolución, ya sea en la Edad Media o en la Moderna, es una reacción conservadora que finalmente rechaza la erosión sufrida por el esquema del chivo expiatorio y el dualismo, odiando la incertidumbre en general. Observa que el comercio, con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio, no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común. Ha descubierto una modalidad de cooperación distinta de agruparse para conquistar al vecino o para convertirle a un credo. La compraventa de bienes es indefectiblemente un intercambio de ideas, por ejemplo, y quien lo sataniza está canonizando el inmovilismo tanto ideológico como social. No odia al rico por cuna o posición de mando, sino a quien nació pobre y dejó de serlo gracias a una mezcla de suerte y esfuerzo.

JCRF: ¿El cannabis es una droga de conformidad, o es revolucionaria?

AE: Es revolucionaria porque abre horizontes, presentando un lado imprevisto en las sensaciones y haciéndonos pensar en nosotros mismos sin autocomplacencia. Drogas de conformidad son, por ejemplo, los tranquilizantes y el alcohol.

(Carlos Moya: depende del contexto, de la persona y del momento. Con el alcohol hay cierta propensión a la violencia, aunque la borrachera puede ser de lo más agradable. La marihuana nos pacifica y nos permite sobrellevar mejor todo).

 JCRF: ¿Y cuál es la actitud del comunismo hacia las drogas?

AE: Ambivalente. Hubo una época en que ser rojo equivalía a ser antiprohibicionista. Y la izquierda americana, menos apolillada que la del resto del mundo, fue decisiva para que saliesen del armario. El lema “drogas, sexo y rock” fue lo menos fanático del siglo XX, y nos queda como admirable consejo el de “haz el amor, no la guerra”. Curiosamente, los conventículos leninistas tenían pésimos viajes con LSD, y muchos se destruyeron recurriendo al ‘pico’.

JCRF: Volvamos al cannabis, la temática de esta revista ¿Prefieres marihuana o hachís?

AE: Prefiero la marihuana y su lucidez, unas veces jovial y otras grave.

(Carlos Moya: depende de la calidad. Son géneros distintos. Con el hachís se puede escribir muy bien y con la marihuana no. La marihuana es para estar con los amigos y pasarlo bien, y el hachís sirve más para concentrarse en uno mismo).

 JCRF: ¿Fumada o ingerida?

AE: Normalmente fumada. En algunas ocasiones la he comido, y una vez me excedí ingiriendo aceite de hachís.

JCRF: ¿Drogas naturales o drogas sintéticas?

AE: No comulgo con el naturismo farmacológico, ya que química es naturaleza en sentido eminente. Si el principio activo se aísla tenemos una substancia más pura, menos áspera y más fácil de dosificar. Piensa en lo repugnante que resulta la ayahuasca, a despecho de ser un fármaco bien interesante, que enseña y limpia. Siempre he pensado que podría desecarse y encapsularse, pero eso les parece a sus iglesias una herejía.

JCRF: Los efectos del cannabis, eufóricos o depresivos, ¿dependen más de la variedad que se consuma, del temperamento de cada individuo o del entorno? ¿O son resultado de una combinación de los tres aspectos?

AE: De los tres sin duda alguna. Cuanto más potente sea, más profundo será su efecto.

 ­JCRF: ¿Cultivas tu propia marihuana?

AE: Sí. Empecé a mediados de los setenta, con semillas no selectas y abonos no específicos, pero al cabo de dos o tres cosechas empecé a aprender, y desde entonces obtengo buen material. Incluso logré una hidropónica espléndida de Northern Lights ― Silver Haze hacia 1990.

JCRF: ¿Tienes alguna preferencia en cuanto a la variedad? ¿Prefieres sativa o índica?

AE: Prefiero las sativas por el efecto, aunque las índicas son más fáciles de cultivar.

 JCRF: ¿Algún truco especial para cultivar, marca de la casa Escohotado?

AE: Periodificar el abono. Empiezas con una vez a la semana y terminas repartiéndolo cada par de días, por supuesto reduciendo la cantidad.

 JCRF: ¿Crees que acabará algún día la prohibición? ¿Y en el caso concreto del cannabis?

AE: La guerra se acabó hace tiempo, sobre todo para el cáñamo. Ahora lo que quedan son peajes, como la Ley Corcuera, y los abusos derivados de que sea sólo una victoria de hecho, no de derecho. El cruzado farmacológico pretendía que nadie tomara drogas, y ha logrado que haya muchos más usuarios, mucha más variedad en la oferta y un mercado negro grandioso. La asignatura pendiente es ir solventando el tema de la pureza, porque si sólo la dosis hace de algo un veneno, y sólo ella traza la frontera entre uso y abuso, necesitamos poder refinar esos productos para que nuestro empleo sea refinado, elegante.

Tampoco descartaría un retorno de la guerra, pues la cruzada contra el tabaco crece en vez de diluirse, y cualquier éxito en ese campo reanimará el fervor aplicado a la persecución de otras drogas. No olvidemos que la libertad nunca se ha regalado, y que el negocio del mesías/gángster consiste siempre en privarnos de ella por nuestro propio bien.

 

Cannabis y personalidad: implicaciones prácticas

Por: Psicotar

Con el presente artículo comenzamos una serie en la que exploraremos diversos aspectos de la psicología en relación con el cannabis. Un servidor, de formación terapeuta ocupacional y próximo a finalizar los estudios de psicología, ha estudiado y experimentado la interesante relación entre las ciencias de la mente y los estados alternativos de consciencia que diversas sustancias producen.

En las siguientes líneas, se esbozará la relación existente entre diversos aspectos de la personalidad y el potencial uso que se le puede dar a la marihuana para fomentar su manifestación o inhibirlos.

Para encuadrar los aspectos esenciales que trataremos, es preciso primero adelantar algunos conceptos básicos de psicología de la personalidad que nos permitan comprender mejor la relación de ésta con el cannabis.

La personalidad se estudia mediante lo que se llaman “constructos”, es decir, conglomerados de cualidades, procesos y relaciones que se engloban en una categoría artificial construida al efecto. Expresiones coloquiales como “es un poco ansioso”, “es muy neurótico”, se hacen eco de esta definición.

Aventurando una definición más útil para el tema que nos ocupa, podemos decir que la personalidad es el conjunto de características, tanto innatas como adquiridas, que conforman el “estilo” peculiar con el que el individuo afronta las situaciones.

De lo anterior se puede deducir que, estudiando la personalidad, podríamos predecir con determinada probabilidad de acertar cómo se comportará un individuo según la situación. Un detalle importante es considerar esta faceta de interacción entre la persona y la situación porque, aunque a veces los motivos de una determinada acción puedan no ser claros, todas las acciones tienen una causa.

Es necesario señalar que las puntuaciones en los test de personalidad no tienen connotaciones numéricas ni ordinales. Es decir, puntuar alto en un rasgo de personalidad no es mejor ni peor que puntuar bajo. Lo que expresan las puntuaciones es una mayor presencia de un “estilo” especial de respuesta.

Ejemplo: supongamos que un sujeto tiene un rasgo elevado de introversión, lo cual no implica nada negativo, sólo expresa que se comportará de determinada forma cuando se encuentre en una situación concreta. De ahí podemos derivar la importancia de conocerse uno mismo para poder anticipar posibles desajustes con las situaciones y evitar o paliar esto eligiendo la situación o detectando nuestra reacción para controlarla.

Existen muchos modelos de estudio de la personalidad, de los cuales vamos a centrarnos en uno de los más conocidos y utilizados: el modelo de “los cinco grandes factores” (1) (2). Este modelo propone cinco grandes categorías en las cuales se va a clasificar a un individuo con una puntuación, tomando siempre como referencia la media de la población a la que pertenece el individuo para decidir si el sujeto puntúa alto o bajo en ese rasgo.

-          Rasgo de Introversión / Extraversión: hace referencia al nivel de estimulación cerebral del sujeto, lo que condiciona el comportamiento. El nivel de estimulación o energía es conocido como arousal y tiene un nivel variable entre el mínimo, típico del sueño y el máximo, típico de situaciones de pánico.

Las personas extrovertidas tienen unos niveles “bajos” de energía cerebral y por ello son personas volcadas hacia el exterior, de manera que así logran obtener esa estimulación que les falta para llegar a ese punto medio de equilibrio. Son personas típicamente sociables, comunicativas, habladoras, dominantes, etc.

Respecto al consumo de cannabis, puede observarse el “uso social”, cuando el sujeto busca mediante el consumo relacionarse con los demás. Aumenta la sensibilidad interpersonal, la receptividad, la capacidad empática y de escucha…

Cuando se consume, puede producirse una inversión del foco de estimulación, pasando el sujeto de una búsqueda de la misma en el exterior, a una contemplación de la estimulación producida en el interior, en su mente. En este caso se podría fomentar por parte del sujeto una mayor autoconciencia de su potencial creativo interior, regulando así el rasgo de extroversión hacia un punto más equilibrado y enriqueciendo, por tanto, sus relaciones.

Los sujetos introvertidos presentan unos niveles de activación muy elevados de manera normal, lo que conlleva que eviten situaciones donde la estimulación puede resultar intensa. Son personas relativamente tranquilas, más distantes socialmente, introspectivas, reservadas, reflexivas, etc. Los introvertidos reaccionan a la estimulación de manera más intensa que los extrovertidos.

Los sujetos introvertidos, con mayor probabilidad, buscarán la propiedad relajante e introspectiva que el cannabis ofrece. Al no realizar la búsqueda externa de estimulación por tener niveles elevados casi constantemente, es de esperar que el cannabis ejerza su acción potenciando la faceta relajante, favoreciendo así las relaciones sociales, que se potenciarían desde una óptica alternativa.

Vemos que en ambos rasgos de personalidad el consumo de cannabis puede resultar interesante y que al final se logra un efecto regulador que coloca a los sujetos en un nivel intermedio, propicio para las relaciones sociales. Al extrovertido le suministra la cantidad necesaria de estimulación como para lograr “frenar” un poco la búsqueda de energía en lo social, mientras que al introvertido le calma lo suficiente como para favorecer que, al no estar tan ansioso, se relacione con el entorno sin saturarse y así pueda abrirse más a los demás. Con la práctica esto podría llegar a extrapolarse a situaciones donde a lo mejor no sea habitual o recomendable consumir cannabis, como por ejemplo el ambiente laboral o una comida familiar.

-          Rasgo de Estabilidad / Inestabilidad emocional (Neuroticismo): hace referencia a la emocionalidad del individuo, conociéndose también como estabilidad / inestabilidad emocional. Estos hechos se relacionan con el nivel de activación en el sistema límbico, área cerebral donde se produce el procesamiento de las emociones y curiosamente una de las áreas del cerebro donde el cannabis ejerce su influencia más notable.

Los individuos inestables emocionalmente tendrán frecuentes cambios de humor, preocupaciones, culpabilidad, ansiedad, etc. Son personas muy emotivas y generalmente sus reacciones emocionales a las situaciones son más fuertes y tienen unos efectos prolongados en el tiempo, así como una especie de “resaca” por las elevadas concentraciones de hormonas liberadas.

El uso del cannabis en este tipo de situaciones presenta unas interesantes perspectivas, ya que regula las emociones y genera una cierta “distancia” emocional entre los hechos de la realidad y la respuesta emocional a ellos. Esto puede y debe utilizarse como potencial fuente de cambio.

Un ejemplo interesante acerca de este efecto lo podemos hallar en el uso que el ejército israelí hace de la marihuana para la prevención y/o tratamiento del trastorno de estrés postraumático en los soldados que han participado en acciones bélicas. No sólo permiten el uso de marihuana, sino que se la facilitan ellos mismos a los soldados que la pidan. Este uso del cannabis tendría relación con la reducción de los niveles de la hormona del estrés, el cortisol (3) (4).

Las emociones son fenómenos complejos que implican la evaluación/ procesamiento de la estimulación, tanto del exterior como del interior del cuerpo, y la emisión de una respuesta fisiológica – conductual – mental.

En ocasiones, la persona toma decisiones o responde en base a la sensación que le genera la situación, o anticipando las posibles consecuencias que tendrá su actuación… esto es conocido como marcador somático.

El cannabis permite distanciar estos procesos, aumentando el “tiempo mental subjetivo” entre el fenómeno externo y la respuesta emocional, creando así un aumento del “espacio mental de decisión” en el que la persona tiene más capacidad de decidir. Ojo, nos referimos a una cierta distancia, no a la total indiferencia.

Por ello, a personas con problemas de control emocional podría servirles para regular en cierto modo el tono emocional hacia un punto más equilibrado.

El cannabis podría colaborar a frenar la agresividad al favorecer una menor reactividad emocional (5), aun cuando en determinados contextos es usado para inspirarse a cometer hechos violentos (por ejemplo, pandillas) En este último caso el efecto manifiesto es más bien el relacionado con la reducción de la ansiedad y del miedo a actuar agresivamente.

-          Rasgo de Apertura mental: hace referencia a la apertura del individuo a nuevas experiencias, a la cultura, a ideas novedosas que choquen con las tradicionalmente aceptadas, etc.

Los sujetos con elevadas puntuaciones en ese factor serán personas en constante búsqueda de información, interesados por la cultura, adquisición de conocimientos, personas más proclives a cambiar ideas si el proceso lógico induce a ello, mientras que las personas que puntúan bajo en este factor son personas más centradas en lo que ya conocen y más aferradas a lo establecido.

Es de sobra conocido el uso de cannabis en multitud de culturas y ámbitos diversos.

El uso del cannabis puede favorecer una mayor apertura mental al cambiar la percepción del individuo y generar procesos mentales diferentes.

Un factor interesante es el postulado por Eysenck y conocido como sobreinclusión (6), que implica la posibilidad de relacionar ideas, conceptos, conocimientos, etc. El cannabis puede llegar a generar una desinhibición importante en los mecanismos habituales y, con ello, favorecer la asociación de ideas, conceptos, etc. No es difícil comprender la utilidad del cannabis en contextos artísticos, culturales y de pensamiento en todas las épocas y culturas.

Un aspecto que hay que tener en consideración es valorar adecuadamente esas asociaciones para evitar caer en la cuenta de que se ha realizado una asociación sin sentido o con un valor diferente al inicialmente observado. Es decir, hasta que se hayan pasado los efectos del cannabis es recomendable realizar una “suspensión del juicio” de las ideas o conclusiones alcanzadas, para juzgar su utilidad o novedad una vez haya pasado un tiempo de serenidad.

-          Rasgo de Afabilidad: hace referencia a la puesta en marcha de acciones de cooperación, empatía, cordialidad, amabilidad, etc, para con los demás.

Personas con elevada afabilidad se caracterizan por una elevada amabilidad, son cooperativas, cordiales, generosas, empáticas, mientras que personas con un rasgo bajo de afabilidad son personas más reservadas, ariscas, más distantes emocionalmente, más secas y cortantes en las relaciones.

El cannabis aquí tendría una gran utilidad en personas poco afables al favorecer las relaciones sociales por incidir directamente en las emociones, las valoraciones de las personas, la empatía, la comunicación, etc.

En personas con una buena relación previa se pueden potenciar sobremanera aspectos de la relación como la amistad, la revelación de intimidades, etc… lo que podría ayudar a profundizar la relación.

-          Rasgo de Tesón: hace referencia a la perseverancia y escrupulosidad de la persona.

Personas con rasgo elevado mostrarán un gusto por el orden, una gran capacidad de persistencia en las tareas que les motivan, son personas muy diligentes, ordenadas, escrupulosas.

La influencia del cannabis sobre este aspecto de la personalidad es controvertida. Por un lado, sus detractores proclaman a los cuatro vientos la inevitable producción del “Síndrome amotivacional” en el usuario crónico. A este respecto, los estudios señalan que sólo en consumidores crónicos podría relacionarse el consumo con una reducción de la productividad de la persona pero claro, habría que valorar el nivel de productividad previo al inicio del consumo (7) (8)

Ni que decir tiene que el supuesto “síndrome amotivacional” es un constructo, similar a los que hemos tratado al hablar de la personalidad y que, por lo tanto, es preciso valorar en relación al estado habitual del individuo, porque podemos encontrarnos que lo que tomamos como la consecuencia sea en realidad la causa… es decir, no se trata de que porque el sujeto fume vaya a sufrir un síndrome amotivacional, sino que como el sujeto no está motivado, podría fumar para así tener alguna vía de escape o como forma de conseguir estimulación.

Ejemplo: Adolescente, familia desestructurada por separación de los padres. Vive con su madre, que trabaja todo el día. El niño vivió las peleas de los padres y se culpa en parte por ellas… comienza a sentirse ansioso, triste, sin interés, se retrae, hace muchas pellas, empieza a ir mal en los estudios y se refugia en los amigos. Un día le pasan un porro y le gusta la sensación que le genera, le permite estar medianamente a gusto, sin machacarse a sí mismo.

¿Podría decirse que este chaval sufre un síndrome amotivacional? Creo que hacerlo sería muy aventurado y ciertamente irreal, sobre todo cuando existen otros aspectos que deberían investigarse más allá del hecho de que el sujeto “fuma porros”, como puede ser la existencia de una depresión, las malas relaciones familiares, una situación vital angustiosa, etc…

Un aspecto a considerar que nos ayudará a poner en adecuado contexto las líneas anteriores es el relativizar los efectos descritos y tener siempre presente que los efectos del cannabis son dependientes de muchas variables en permanente estado de cambio, tanto internas como externas al individuo.

La perspectiva aquí expuesta ha ido enfocada en la línea del uso del cannabis como un agente facilitador de la autorregulación interna del organismo. Esta línea es denominada en los ambientes prohibicionistas como “hipótesis de automedicación” (9) y vendría a decir que el consumo de sustancias es una forma de corregir el desagradable estado interno del individuo.

Huelga decir que el cannabis puede usarse desde una perspectiva constructiva y favorecedora del crecimiento y mejora personales, en contra de lo que desde muchos ámbitos se trata de imponer como la línea oficial a seguir.

Parte del problema actual generado en torno a las drogas quizás venga originado por esa visión tan limitada como demonizante del uso de sustancias supuestamente perjudiciales. El masivo consumo a nivel mundial demuestra que las políticas restrictivas y prohibicionistas no han aportado más que visiones irreales y equivocadas de la situación.

Recordando la máxima de Paracelso, nos despedimos hasta la próxima:

“Sólo la dosis hace el veneno”

NOTAS

  1. BERMÚDEZ, J., PÉREZ-GARCÍA, A. y SANJUAN, P. (2003). Psicología de la personalidad: teoría e investigación. (vol. 1 y 2). Madrid: UNED.
  2. SÁNCHEZ-ELVIRA, A. (Ed.) (2005). Introducción al estudio de las diferencias individuales (2ª ed.) Madrid: Sanz y Torres. (Págs. 363 a 375)
  3. Resumen del artículo original en inglés:

http://www.jneurosci.org/cgi/content/abstract/29/36/11078?maxtoshow=&HITS=10&hits=10&RESULTFORMAT=&author1=Akirav+&andorexactfulltext=and&searchid=1&FIRSTINDEX=0&sortspec=relevance&resourcetype=HWCIT

  1. Comentario en castellano sobre el artículo:

http://www.psiquiatria.com/noticias/ansiedad/estres/tratamiento450/18425/

  1. PINEL, JOHN, P. J.: Biopsicología. Pearson Educación, Madrid 2007. (Págs. 409 a 412)
  2. Ver nota nº 2. (Págs. 345 a 357)
  3. Ver nota nº (5)
  4. Colectivo Interzona: “Cannabis”. Amargord: Madrid, 2005 (Pág. 52)
  5. BELLOCH, Amparo; SANDÍN, Bonifacio y RAMOS, Francisco (Eds.): Manual de Psicopatología, Vol. I. McGraw-Hill. Madrid, 2004. (Págs. 518 a 520)

 

Alexander Shulgin, el último alquimista (III)

Continuamos con la biografía de Shulgin y llegamos al momento cumbre de su carrera, cuando sintetiza la metilendioximetanfetamina, popularmente conocida como MDMA, “M”, “cristal” o “éxtasis”.

Por Juan Carlos Ruiz Franco (shulgin.es)

Dijimos en la entrega anterior que Shulgin abandonó su puesto en Dow Chemical el año 1966 para establecerse por su cuenta como químico investigador. Aunque en los inicios de su carrera utilizó —como es habitual— animales de laboratorio para probar las sustancias, ya desde el comienzo de su labor en solitario decidió ensayar los compuestos en sí mismo, comprobar los efectos físicos en su cuerpo y atender introspectivamente a cualquier posible modificación mental. Siempre empezaba administrándose una dosis prudente, y si esa primera cantidad no surtía efecto la iba incrementando progresivamente hasta lograr una descripción de las acciones del compuesto a distintos niveles. De este modo, desarrolló un procedimiento de asignación de símbolos para describir la intensidad de las experiencias —muy conocido por los psiconautas— utilizando los signos “+” y “-”.

Cómo clasifica Shulgin las sustancias según su intensidad

Nivel –. Cuando Shulgin asigna un “-” a una droga es porque no produce efecto de ningún tipo. Las sensaciones físicas y mentales del sujeto son las mismas que antes de ingerir la droga.

Nivel ±. Cuando otorga este signo es porque se detecta cierta modificación respecto al estado normal, pero no se sabe con seguridad si se debe a la sustancia o no. Bien pudiera tratarse de la imaginación del sujeto o del efecto placebo.

Nivel +. Existe un efecto real y se puede medir su duración, pero no se puede decir nada sobre el carácter de la experiencia. Pueden aparecer ciertos signos físicos como náuseas, vómitos, mareos, inquietud, pero desaparecen en el transcurso de la primera hora.

Nivel ++. Hay un efecto innegable producido por la droga y se puede evaluar su duración y su naturaleza, aunque las facultades cognitivas se conservan intactas. Cuando se alcanza este nivel, Shulgin intenta clasificar la sustancia y se la ofrece a su mujer, Ann, para que ella también la valore.

Nivel +++. Es la intensidad máxima posible de una sustancia. En este nivel se puede describir el patrón cronológico de su acción: los primeros síntomas, la fase de transición, la meseta y la bajada. Las facultades cognitivas se alteran considerablemente. Después de dársela a probar a Ann, comparten la experiencia con lo que Shulgin llama su “grupo de investigación”, compuesto por unos siete amigos íntimos al principio de su carrera y por once en los últimos años, ninguno de los cuales ha sufrido nunca daño físico o mental, aunque sí momentos pasajeros de malestar. De este modo ha evaluado más de cien sustancias psicoactivas, algunas de las cuales han demostrado tener gran valor terapéutico.

Nivel ++++. Es una categoría especial, en el sentido de que no consiste en una acción más potente que la del nivel anterior, sino que se trata de una “experiencia cumbre” —en términos de Maslow— de carácter cualitativo, no cuantitativo: una experiencia mística inolvidable y que conlleva algún tipo de cambio vital en el sujeto.

Formula MDMAFormula MDMALa historia de la MDMA

Dijimos en la entrega anterior que Shulgin sintetizó MDMA por primera vez en 1965, y que en 1967 el comentario de una estudiante renovó su interés por ella. Esta sustancia se produjo por primera vez en 1912, en los laboratorios de la compañía farmacéutica Merck. El objetivo no era conseguir un anorexígeno —un supresor del apetito—, como puede leerse en algunos sitios. Una posible explicación de la incorrecta asociación de la MDMA con los anorexígenos —dejando a un lado el típico sensacionalismo de la prensa amarilla, siempre interesada en asociar las sustancias psicoactivas con cosas negativas— es que la MDA, un análogo suyo, fue estudiada como potencial antidepresivo y supresor del apetito entre 1949 y 1957. El verdadero propósito de Merck era sintetizar sustancias hemostáticas (coagulantes de la sangre) similares a la hidrastinina, cuya patente ostentaba una empresa competidora. Los doctores Walter Beckh y Otto Wolfes pensaron que la metilhidrastinina, un análogo metilado, sería igual de efectiva, y encargaron la tarea al doctor Anton Köllisch. El nuevo fármaco demostró su eficacia, fue ensayado en humanos y se patentó el 24 de diciembre de 1912. La especificación de la patente describía con ejemplos las reacciones químicas del proceso de producción a partir de distintos compuestos básicos. En uno de esos ejemplos se mencionaba la fórmula de la MDMA (sin designarla con ningún nombre) como uno de los numerosos productos intermedios obtenidos, citando alguna de sus propiedades químicas y su síntesis mediante la adición de ácido hidrobrómico al safrol. Posteriormente, en el informe anual de la compañía aparecía con el nombre de “metilsafrilamina”.

tihkaltihkalTodas esas reacciones intermedias se incluyeron en la patente de la compañía Merck, y la MDMA no se volvió a mencionar durante quince años. En 1927 la compañía mostró su interés por sustancias similares a la adrenalina y la efetonina, y el doctor Max Oberlin realizó los primeros tests farmacológicos con la MDMA, observó el parecido entre su estructura y la de las dos sustancias mencionadas y la llamó “safrilmetilamina”. Nada más se hizo en aquella época con esta droga tan popular en nuestros días. Veinticinco años después, en 1952, el doctor Albert van Schoor consultó los archivos antiguos de la compañía y efectuó con la metilsafrilamina un ensayo toxicológico sin mayor trascendencia. Durante los años 1953 y 1954, en el contexto de los experimentos que realizaron la CIA y las fuerzas armadas estadounidenses con distintas drogas con el objetivo de obtener una sustancia útil en el interrogatorio de espías enemigos y como posible arma química, Hardman y colaboradores estudiaron los efectos tóxicos en animales de la MDMA, a la que se dio el nombre codificado de “EA 1475”. En 1959, el doctor Wolfgang Fruhstorfer ensayó con nuestra sustancia en su intento de obtener nuevos estimulantes. En 1960, dos químicos polacos, Biniecki y Krajewski, publicaron un artículo que describía su síntesis como producto intermedio.

El redescubrimiento de la MDMA por Shulgin

En 1965 Shulgin pasa a formar parte de la historia de esta droga (o tal vez sea al contrario, la MDMA entra en la biografía de nuestro ilustre químico). El caso es que ese año la sintetizó por su cuenta sin tener noticias de que nadie la hubiera probado en sí mismo. En 1967 es cuando el comentario de una estudiante reforzó su interés, pero durante varios años se limitó a ensayar con ella en privado, y sólo posteriormente la administró a otras personas y recopiló comentarios sobre sus efectos.

A pesar de no haberse publicado nada sobre sus propiedades, en 1970 se detectó la droga en Illinois y Chicago, y en 1972 se habló sobre ese consumo callejero en ciertos informes. Cuenta Shulgin en el Pihkal que, en aquellos primeros tiempos de la MDMA, un estudiante que tenía problemas de habla mostró un gran interés por ella y un tiempo después resolvió esas dificultades casi por completo gracias a sus beneficios. Fruto de sus experimentos, en 1976 ofreció una conferencia (“La psicofarmacología de los alucinógenos”) y en 1978 publicó un artículo en colaboración con David Nichols (“Caracterización de tres nuevos psicotomiméticos”), donde describió sucintamente las alteraciones emocionales y sensitivas que producía, y la comparaba con la marihuana, con una psilocibina desprovista de propiedades psiquedélicas y con dosis bajas de MDA.

David NicholsDavid Nichols

En agosto de 1985 ofreció una presentación oral ante la Asociación de Toxicólogos de California, titulada “¿Qué es la MDMA?”, que luego publicó en forma de artículo. En ella afirmaba que es una sustancia psiquedélica, pero en un sentido distinto a como lo son la mescalina y la LSD, ya que no produce alteraciones visuales ni pérdida de control; en realidad es única en lo que respecta a su acción. También aseguraba que proporciona un breve período de apertura psíquica y ausencia de miedos que permite establecer un contacto especial entre el paciente y el psicoterapeuta: elimina todas las neurosis, hay una abrumadora sensación de paz y el individuo se siente a gusto con el mundo y con lo que le rodea. Bajo sus efectos, es difícil que alguien quiera cerrarse en sí mismo o ponerse a la defensiva.

En el Pihkal, después de describir el proceso de síntesis, narra algunas de sus experiencias. Antes de tomarla por primera vez le intrigaba que cada vez que preguntaba a alguien “¿Cómo es?”, la respuesta fuera “No lo sé”. Si preguntaba “¿Qué ocurre?” la respuesta era “Nada”. Al rato de ingerir sus primeros 100 miligramos entendió esas respuestas. Tampoco le ocurrió nada, pero es evidente que algo cambiaba. Antes de que se abriera completamente la “ventana”, tuvo algunos efectos somáticos, como por ejemplo sensación de hormigueo en los dedos y en las sienes. Poco después notó un ligero mareo, como cuando uno se excede con el alcohol. Todos esos síntomas desaparecieron en cuanto salió a dar un paseo. Su humor podía describirse como feliz, pero con la convicción de que algo importante iba a ocurrir. Notó cierta alteración en la percepción de la distancia y la perspectiva. Su visión, habitualmente mala, se agudizó. Contempló detalles de objetos lejanos que normalmente no podía ver. Después de pasar el período de máximos efectos, entró en un estado de relajación. Se daba cuenta de que podía hablar sobre asuntos íntimos con especial claridad, con un discurso excelente y un gran poder analítico.

En otra ocasión ingirió 120 miligramos y se sintió completamente limpio en su interior, con nada más que pura euforia, hasta el extremo de pensar que nunca había estado mejor. Ese estado se prolongó durante todo el día, e incluso el día siguiente. Además de estos ensayos personales, en el Pihkal añade comentarios sobre la práctica habitual, en los primeros años de su uso psicoterapéutico, de ingerir una dosis menor adicional cuando ya ha transcurrido hora y media de la experiencia, lo cual permite prolongar los efectos una hora más. Esto es algo que todos los psiconautas conocen a la perfección y que se conoce como “refuerzo”.

Los estudios sobre la tolerancia demostraron que, tras cinco días de consumo diario (120 miligramos el primer día y 160 miligramos los siguientes), no se obtenía ningún efecto excepto midriasis (dilatación de las pupilas). Seis días sin consumir MDMA ni ninguna otra droga similar permitieron revertir la tolerancia y volver a obtener los efectos originales. Lamentablemente, añade Shulgin, la inclusión de esta sustancia en la categoría I de la lista de drogas prohibidas imposibilitó realizar más estudios.

En un plano más personal y menos científico, podemos decir algo sobre la historia que cuenta Ann en el Pihkal. Cuando aún no era la señora Shulgin visitó a Sasha, quien le narró la historia de la droga y los maravillosos efectos que parecía producir en muchas personas, algunas de las cuales lograron cambiar su vida. También le relató la posibilidad de sufrir experiencias negativas, especialmente cuando alguien no deseaba tomarla. Decidieron tomar MDMA juntos, y la experiencia fue para los dos muy reveladora, especialmente para Ann.

En la próxima entrega seguiremos describiendo las aplicaciones terapéuticas de la MDMA. Como podrá notar el lector, hemos evitado deliberadamente el término “éxtasis”. Esto se debe a que nos repugna el amarillismo mediático tan propenso a las etiquetas sensacionalistas, pero también a que Shulgin, su padrino (pero no el padre, ya que no fue su creador) habría preferido que su apodo hubiera sido “empatía”.

(Continuará)

Bibliografía

-          Freudenmann, Roland W y otros, “The origin of MDMA (ecstasy) revisited: the true story reconstructed from the original documents”, Addiction 101, 1241–1245.

-          Shulgin, Alexander, “What is MDMA?”, Summer meeting of the California Association of Toxicologists, Sacramento, California, 3 agosto 1985.

-          Shulgin, A & Nichols, David, “Characterization of three new psychotomimetics”. En: Stillman, R.C. & Willette, R.E. (eds.), The Pharmacology of Hallucinogens. New York: Pergamon, 1978.

-          Shulgin, Alexander & Ann, Pihkal, Transform Press.

 

 

Natem, la bebida sagrada de los shuar (Video Documental)

© Mónica Hinojosa Becerra, Alexandra Raquel Abarca Aldean e Isidro Marín Gutiérrez

Isidro Marín en busca de la bebida sagradaIsidro Marín en busca de la bebida sagrada

Resumen: Esta investigación parte del interés por conocer y comprender el papel que puede llegar a jugar un enteógeno como la ayahuasca en el desarrollo humano, dentro de un contexto como es el ritual. Para ello realizamos una observación participante y a través de la antropología visual hemos recabado información sobre el ritual de la ayahuasca (natem) en la comunidad ecuatoriana shuar de Shaime. Además observamos los cambios sociales que se están produciendo en la comunidad por los efectos de la globalización. Una de las conclusiones de nuestra investigación es que el consumo de ayahuasca sobrevive a pesar del proceso de globalización y los procesos de aculturación, por muy fuertes que hayan sido.

La metodología aplicada

Este documental etnográfico es la mirada participativa, de un proceso en un tiempo y en un lugar determinados, de personas y un colectivo específico, los shuar, en la localidad de Shaime a principios del siglo XXI ¿Cómo conocemos la realidad los diferentes grupos humanos que conforman Ecuador? ¿Conocemos el uso y consumo de la ayahuasca en la zona de Zamora-Chinchipe? ¿La población sigue visitando al curandero? ¿Cuáles son los efectos de la ayahuasca? Estos y otros interrogantes son parte de un trabajo de campo iniciado a principios del año 2014.

Gracias al CONSEP (Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas) y a la UTPL (Universidad Técnica Particular de Loja) queremos dar cuenta y describir este proceso de cambio social y consumo de sustancias ancestrales. Esto nos ha llevado a realizar un trabajo etnográfico audiovisual y crear un equipo de trabajo interdisciplinar junto con cámaras, técnico de sonido, directora… En total ocho personas dispuestas a convivir con la comunidad shuar de Shaime durante dos semanas. Esta investigación desembocó finalmente en un documental etnográfico-participativo que realizamos. Este documental cuya duración final es de 20 minutos fue presentado el 26 de septiembre del 2014 en el Congreso de la Ayahuasca 2014 en Ibiza organizadas por el Instituto ICEERS.

El documental describe cómo es el consumo de ayahuasca en la Comunidad de Shaime, en el catón Nangaritza, en la provincia de Zamora-Chinchipe, en Ecuador. Su personaje principal es Juan Chuinda, el shamán de la comunidad, uno de los pocos que quedan. El documental enfoca cuatro ejes temáticos. El primero es la llegada a la comunidad y primeras valoraciones sobre la comunidad. El segundo eje es la presentación del chamán, Juan Chuinda y una entrevista sobre la visión de la ayahuasca. El tercer eje es la búsqueda de ingredientes para la realización de la bebida conocida como ayahuasca. El cuarto eje es la preparación de la ayahuasca. El quinto eje es el ritual de la ayahuasca y el sexto y último eje son consideraciones finales y despedida.

Nos damos cuenta entonces de que, en esta época de globalización, estamos en presencia de una tensión entre lo tradicional y lo moderno, entre la homogeneización y la diferenciación. En donde los cambios sociales son continuos y en donde lo único perenne que queda del pueblo shuar es su vinculación con la ayahuasca. La ficha técnica cuenta con la dirección de Mónica Hinojosa Becerra. La duración es de 20 minutos y está realizada entre julio y agosto de 2014.

El pueblo Shuar

Los Shuar son un pueblo amazónico de aproximadamente 80.000 personas que habitan entre Ecuador y Perú, en un territorio amazónico que los conquistadores incas y españoles no lograron controlar. “Shuar” significa, “persona” o “gente verdadera”. El carácter de los shuar no es el que describe los libros de historia de irreductible y bárbaro, más conocidos como jíbaros, son un pueblo acogedor y generoso con los visitantes.

La comunidad de Shaime, pequeña localidad ecuatoriana compuesta por población shuar y una minoría de colonos, se encuentra al extremo suroriental del Ecuador, frontera con el Perú, en la provincia de Zamora Chinchipe, en la parroquia Zurmi, cantón Nangaritza. El nombre del cantón Nangaritza se deriva de la palabra shuar “Nankais” que significa “Valle o río de las plantas venenosas”, en alusión al majestuoso río que lo atraviesa.

Llegar a Shaime tarda unas seis horas desde la sureña ciudad ecuatoriana de Loja. De Loja a la ciudad de Zamora se tarda una hora, sin contar con los posibles derrumbes de tierra por las lluvias. La población de Shaime se dedica al cultivo de plátano, yuca y palmito; también hay ganadería vacuna y explotación maderera. Para llegar a Shaime hace falta un último escollo, un imponente río, el Nangaritza. El día de nuestra grabación el río estaba muy crecido por las lluvias. Así que no fue posible llegar al puerto, sino a unos 20 metros al lado, en la entrada de un pequeño riachuelo.

El Alto Nangaritza se caracteriza por ser una de las zonas de más alta biodiversidad del mundo. Es una zona muy frágil ante los cambios socio-ambientales que se esperan por las carreteras, aumentando la deforestación y contaminación por procesos de colonización y prospección de minería. Los shuar poco a poco han decidido abandonar su estilo de vida tradicional para vivir de manera occidental. Han dejado su sistema de conformación familiar, sus jerarquías sociales y su forma tradicional de existencia. Pero mantiene una característica viva, a veces la única, de su mundo original: el consumo de ayahuasca. En el documental conoceremos a nuestro protagonista, Juan. Desde el año 2003 aprendió el viejo oficio de shamán, lo hizo de la mano de un uwishin de Zamora que le explicó la forma de entender el mundo interior.

Búsqueda de ingredientes

Para elaborar la Ayahuasca, Juan buscó los ingredientes por la mañana. La palabra “ayahuasca" es de origen quichua. Proviene de los términos “aya” (o cuerpo muerto) y “huasca” (o soga), así que ayahuasca significaría “la soga que permite ir al lugar de los muertos”. También es llamada la "liana de las almas" o “la soga del ahorcado”. Para los shuar es llamada natem.

Por este término se conoce una mezcla vegetal de poderosos efectos enteógenos, y al mismo tiempo es también el nombre popular de uno de los componentes vegetales que entran en la composición de la pócima, la liana Banisteriopsis caapi. La poción se realiza a base de esta liana, que contiene un potente lMAO, y otra muestra vegetal que contiene DMT en cantidades suficientes para que se consiga el resultado psicoactivo esperado. Los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) constituyen la categoría terapéutica a la que pertenece cierto grupo de fármacos antidepresivos. Fueron los primeros antidepresivos existentes en el mercado. La N,N-dimetiltriptamina (DMT) es un enteógeno. Se encuentra de forma normal en la naturaleza, pertenece farmacológicamente a la familia de la triptamina. Muchas culturas ingieren DMT como psicodélico.

Entre los shuar la liana conocida como ayahuasca se mezcla con yage (yági) que aporta la DMT visionaria a la mixtura, con parápra para conseguir visiones más duraderas y zumo de tabaco silvestre para potenciar el efecto enteógeno. La sustancia psicoactiva principal presente en el brebaje es el DMT. El DMT es inactivo por vía oral y sólo su combinación con un IMAO puede permitir que sus efectos psicoactivos afloren.

El descubrimiento de esta combinación de dos plantas es uno de los logros más significativos de las culturas indígenas y a nivel etnobotánico es lo que más intriga a los científicos. Ya incluso hubo intentos por patentarlo en Estados Unidos, pero tales intentos fueron impedidos por la oposición de las comunidades indígenas.

 

La preparación y el ritual de la ayahuasca

Juan, como chamán shuar, podaba la liana de dos metros de largo del tallo de la Banisteriopsis caapi en pequeñas tiras. Luego la cortaba en trozos más pequeños y limpiaba la corteza de la liana. Posteriormente colocó las tiras cortadas en un bote metálico junto con varios litros de agua. Entre las tiras de la liana se introducían las hojas de yage. Hirvió esta mezcla hasta que el agua se evaporó casi toda, lo cual tardaba entre tres y seis horas, dependiendo de la combustión que tuviera el fuego. Finalmente quedaba un fluido denso y de color marrón oscuro. Su sabor era amargo como el café o el mate; como el gusto a madera.

Juan utilizará la pócima de ayahuasca para fines médicos, el paciente será parte de un ritual sonoro, en un ambiente cobijado por la obscuridad de la noche, por el tiempo aproximado de tres horas. La pócima también fue ingerida por dos personas que participaron en el ritual y cuyo efecto psicoactivo fue diverso y controlado por Juan. Los efectos físicos incluyen vómito y diarrea, que lógicamente no son documentados en el video. El uso de natem es antiguo. Distintas pruebas provenientes de Ecuador y aportadas por la arqueología, afirman que los pueblos indígenas amazónicos consumen la ayahuasca desde hace, como mínimo, 5.000 años.

El primer efecto que da esta pócima es el vómito. A los pocos minutos de que la persona bebe el pequeño vasito, o pininga, ofrecida por Juan comienzan las ganas de vomitar. Juan sale de la casa y vomita. El vómito tiene efectos positivos para los shuar. Otro efecto físico de la ayahuasca es el temblor. También el pulso se vuelve lento y débil y las pupilas se dilatan. Por eso el consumidor se vuelve fotofóbico y el ritual debe de ser a oscuras. Más tarde se produce un adormecimiento en donde el consumidor acaba durmiendo.

Los síntomas claros de su consumo son el vértigo, los vómitos y sudores fríos que preparan al psiconauta para las visiones. El comienzo es desagradable, con posibilidad de tener vómitos o diarreas pero una vez pasado ese umbral el devoto comienza a tener visiones. Cuando es asimilado por vía oral el primer efecto al cabo de media hora es el vómito. Estos son importantes, se supone que tiene efectos beneficiosos para el cuerpo ya que te limpia. Durante el trance el consumidor tiene percepciones extrañas y alucinaciones que uno siente como reales. Puede ver paisajes, animales, personas o espíritus (Karsten, 2000:317).

Karin Hissink estudió los efectos psicológicos del consumo de ayahuasca, destacando entre sus efectos la aparición de hechos paranormales (clarividencia, conocimiento del futuro, descubrimiento de enfermedades, visión de espíritus…) y el poder alucinógeno. Entre las visiones más comunes están la visión de jaguares y serpientes luminarias (Larraya, 1979).

Los efectos al día siguiente de la ayahuasca son que la cabeza queda clara. Con la ayahuasca todos los sentidos se tornan extremadamente receptivos, cualquier cosa que no es más que una ingesta molesta con el natem se convierte en una tortura y hechos sutiles que pasan inadvertidos bajo el natem adquieren mucha importancia (Fericgla, 1994:236).

Los compañeros del documental que lo consumieron con Juan veían la silueta del shamán de forma gigantesca de colores rojos, verdes y azules de forma muy luminosa. Uno de ellos afirmaba como si estuviera en la película de Tron (1982) cuyo director fue Steven Lisberger que utilizaba la técnica de computación gráfica. Fue una de las primeras películas que utilizó gráficos generados por ordenador. Se tienen imágenes estroboscópicas de los movimientos, de la captación de la luz, de los sonidos, de un mayor cromatismo de los objetos. El natem aumenta la velocidad de los neurotransmisores en su trabajo de conducir la información por el sistema nervioso central.

Schultes afirma que se comienza viendo una orla de color azul y que posteriormente aparecen imágenes en rojo, verde o naranjas, junto con rayos luminosos. Uno de los efectos característicos de la ayahuasca es la sensación de vuelo. Este efecto lo utilizan muchos chamanes y hechiceros para convertirse en animales voladores (Panera, 2002: 38). Finalmente el consumidor de ayahuasca percibe visiones que asume que son reales: observa bellos paisajes, ve distintos tipos de animales, contempla a personas vivas y muertas, mira luces de distintos colores y formas geométricas.

Conclusiones

Tras unas semanas de convivencia con los habitantes de la comunidad de Shaime queda por concluir que los shuar que viven en este pueblo visten con camisetas, juegan al futbol en una cancha cubierta, tienen servicio de fluido eléctrico, viven en sus casas de madera, compran víveres en la tienda, hablan español, rezan en la iglesia y consumen la ayahuasca, de manera individual o en comunidad, lo cual muestra que tal vez sea el único vestigio presente de su cultura ancestral. Los shuar siguen buscando y consumiendo esta “medicina”, como ellos la denominan, como forma de hallar respuestas y salidas a las interrogantes y situaciones cotidianas y extraordinarias que plantea sus vidas. Esta es una primera experiencia de contacto pero seguiremos investigando sobre otras comunidades en Ecuador y el estado de sus rituales con sustancias enteógenas.

Agradecimientos

Este estudio se enmarca en los lineamientos del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes (CONSEP) y es consecuencia de un Convenio de colaboración entre la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y el CONSEP. Concretamente del proyecto “Sustancias enteógenas en Ecuador. El ritual de la ayahuasca en Zamora Chinchipe” cuyo director es Isidro Marín Gutiérrez.

Bibliografía

Fericgla, J.M. (1994). Los jíbaros, cazadores de sueños. Diario de un antropólogo y experimentos con la ayahuasca, Integral-Oasis, Barcelona.

Karsten, R. (2000). La vida y la cultura de los Shuar. Cazadores de cabezas del Amazonas Occidental. La vida y la cultura de los jíbaros del este de Ecuador. Quito: Ediciones Abya-Yala.

Larraya, F. P. (1979). Los significados del uso de la ayahuasca entre los aborígenes chama (Ese’ejja) del Oriente de Bolivia: Una investigación transcultural. Antología de textos clásicos de la psiquiatría latinoamericana, 63.

Panera Cuevas, F.J. (2002). Museo del oro de Colombia. Los espíritus, el oro y el chamán. Consorcio Salamanca 2002. Universidad de Salamanca-Fundación La Caixa. Salamanca.

 

Dalí y la búsqueda de estados alternos

por Guadalupe Casillas

Con anterioridad, nos habíamos aproximado en esta serie de artículos, al pensamiento psicodélico a través de la literatura, terreno en que la explícita expresión de intenciones de sus autores daba buena cuenta de la naturaleza de esta corriente de pensamiento. Retomo aquí el testigo de mi predecesor, encargado de adentrarnos en este mundo, para continuar su viaje por los derroteros de las artes visuales.

Salvador Dali A Dali AtomicusSalvador Dali A Dali Atomicus

 La esencia del pensamiento psicodélico reside en la búsqueda de conocimiento (espiritualidad, exploración de la identidad…), exteriorizando aquello encerrado en la psique. Este “método de investigación” está totalmente marcado por la exigencia de generar estados de conciencia alternos, para superar las barreras perceptivas convencionales. El uso de sustancias enteógenas facilita este proceso, ayudando a originar esos estados de consciencia paralelos. Por tanto, aunque hay quien no cree que el consumo tenga que ir obligatoriamente asociado al pensamiento psicodélico, sí es cierto que popularmente psicodelia y enteógenos comparten paquete.

La literatura, por su parte, había sido un soporte perfecto para expresar los anhelos y experiencias fruto de las andanzas por los terrenos más oscuros de la mente. Anteriormente, en esta misma publicación, se repasaban los escritos de Carlos Castaneda, por ejemplo, −acerca de su aprendizaje de formas y rituales que incluían peyote y otros enteógenos, con un indio yaqui en el desierto mexicano− o de Lewis Carroll –autor de Alicia en el País de las Maravillas, obra de referencia de la Psicodelia en la cual se desarrolla un viaje a un lugar paralelo e ilógico en el que se incluye el consumo de sustancias transformadoras−. Comprenderéis así, que las artes visuales se configuran también como soporte idóneo para representar aquello que los enteógenos revelan.

No es la primera vez que la cultura popular se hace eco de estas inquietudes. En una afamada serie norteamericana, uno de sus protagonistas entraba en trance cuando consumía heroína, vislumbrando el futuro y representándolo en sus cuadros. En inicio, sin heroína y sin trance, no había clarividencia. Sin embargo, con el desarrollo de la trama, llegaba a concluirse que ese estado clarividente del artista podía ser autoinducido sin necesidad de ninguna sustancia, siendo esta un simple pero potente detonador.

Gran Masturbador de DalíGran Masturbador de Dalí

El caso de nuestro protagonista de hoy es un tanto peculiar. Salvador Dalí, a pesar de negar consumir sustancia alguna, fue bautizado por Timothy Leary −el sacerdote del LSD− y los hippies de San Francisco: primer pintor del LSD sin LSD. Aunque Dalí pronto se desvinculó de aquellos psiconautas americanos, lo cierto es que su obra demuestra compartir su interés con ellos: investigar, trabajar y expresarse en función de sus estados alternos.

Dalí era afamado representante del Surrealismo. André Breton, precursor de este estilo, publicó en 1924 El Manifiesto surrealista. En él afirmaba las máximas que perseguían:

“se propone expresar verbalmente, por escrito, o bien de otra manera, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón , fuera de cualquier preocupación estética o moral"

La obra de Salvador Dalí no puede encuadrarse en el arte psicodélico que se desarrolló desde mediados del siglo XX pero, como se hace obvio, el Surrealismo y el arte psicodélico parecen compartir inquietudes, como la intención de sortear las barreras de la razón. En esta línea, comentó Dalí a propósito de su obra:

“El hecho de que yo en el momento de pintarlas, no entienda el significado de mis cuadros no quiere decir que no lo tengan; al contrario su significado es tan profundo, complejo, coherente e involuntario que escapa al simple análisis de la intuición lógica". (Conquista de lo irracional)

Como se puede observar Salvador Dalí era otro “navegante de la mente” más en su búsqueda de superar límites perceptivos. Un psiconauta más, si hacemos caso a aquellos que no creen que el pintor se abstuviera de enteógenos; o si comprendemos, como el psicólogo Dr. Ellot Cohen del Instituto británico de Psicosomanáutica, que para serlo no es necesario consumir ninguna sustancia.

Mae WestMae West

Todo el espíritu surrealista estaba imbuido de esta máxima. Ahondar en el inconsciente y sacar a la luz lo más recóndito de la mente humana era el objetivo. Para ello, comentaban que era el automatismo, la guía del pensamiento sin mediación de la razón, su vía, su origen. Esta idea coincidía, y no casualmente, con el desarrollo de la psicología en el siglo XX. En 1922, Dalí había descubierto y devorado los estudios e investigaciones que Sigmund Freud iba publicando. Para entonces, el psicoanalista austriaco se había convertido en ídolo de los surrealistas.

Sin embargo, parece que el icono al que tanto se habían aferrado les había proporcionado falsas ideas. La lectura de La interpretación de los sueños (1900), de Freud, fue un gran hito en la vida de Dalí e impactó a todos los surrealistas. Adoptaron sus ideas y comenzaron a componer sus obras en base a sus sueños. Sus cuadros se plagaron de imágenes oníricas. Pero no se dieron cuenta de que habían caído en la trampa de la razón. Si bien los sueños eran manifestaciones inconscientes, el mero hecho de recurrir a la memoria o el recuerdo para plasmarlos suponía racionalizarlos, obligarlos a pasar por el filtro de la razón. Este parecía el error del Surrealismo: habían basado su trayectoria como movimiento en la anulación de la lógica, para finalmente verse perdidos en ella.

Ldalídalía obra de Dalí se vio plagada rápidamente de imágenes simbólicas que expresaban sus traumas, temores, anhelos y esperanzas más profundas. Movido por la influencia de las teorías freudianas, el pintor no tuvo remilgos en exhibir en su obra la problemática principal de su vida. La muerte de su hermano mayor −llamado también Salvador, antes de que el pintor naciera le generó una crisis de identidad, confundido desde niño con el fantasma de su hermano del cual se consideraba copia o incluso reencarnación−, la muerte de su madre, la ruptura de la relación con su padre, su visión de la sexualidad…

Hormigas, langostas, cajones, huevos, elefantes o caracoles, todo en su obra tenía significado. Las langostas, por ejemplo, aluden al miedo, quizá porque le recordaban el modo en que una mantis devora a su pareja tras copular; los huevos son amor y esperanza, apuntando su relación con el bienestar de la vida en el útero materno; y las hormigas, por su parte, simbolizan la muerte, debido a sus recuerdos infantiles acerca del modo en que este insecto ingiere los cadáveres de otros insectos muertos.

En El gran masturbador (1929), sin ir más lejos, ya se ven estos símbolos. Un rostro deformado que nos recuerda a Dalí, la representación de los genitales masculinos, a los que se aproxima una cara femenina con un lirio –que encarna la pureza− son el tema principal del cuadro. Simbolizan la visión del artista sobre la masturbación, considerada por él como la manifestación sexual más pura. Tenía pánico a las relaciones sexuales que, comentan, le provocó impotencia, reduciendo sus contactos físicos al onanismo. La langosta –con forma obviamente fálica− con hormigas sobre su rostro indica sus temores al sexo. Se señala su relación con la que fue su mujer, Gala, en las figuras abrazadas, la alusión al pasado con las piedras, al deseo sexual con la cabeza de león, a las ataduras familiares con el anzuelo, o a la esperanza de cumplir un sueño, con las pestañas alargadas.

Dalí se desnuda en esta obra, sin tener escrúpulos para mostrar lo más íntimo, lo más personal. No parece escatimar en detalles ni tener reparos en expresar los conflictos más inconscientes.

NarcisoNarcisoAunque Dalí obedeció a los mismos errores que el común de sus surrealistas compañeros –utilizando los símbolos en su pintura con el mismo significado que Freud les diera en los sueños−, parecía haber algo que le había hecho granjearse su admiración: decía haber creado un método para liberarse del consciente en su creación, el método paranoico-crítico. Fue descrito como método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes. Decía extraer de su inconsciente, imágenes que se superponían a las que observaba.

Buen ejemplo de ello son sus imágenes dobles, con las que crea ilusiones ópticas. Es muy popular el Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista (1934-35), pieza en la que el artista ha superpuesto los distintos elementos de modo que bien parecen una sala decorada con sofá y cuadros o la cara de la afamada actriz Mae West; o Bailarina en una calavera (1939), en la que, como su título indica pueden observarse una calavera o una bailarina; o alguno de sus diseños para Destino (1947) –película que programaba elaborar con Walt Disney− en que pueden verse dos caras muy próximas o una bailarina de ballet.

El método paranoico-crítico, del que se valía para crear sus imágenes dobles, lo alejaba del automatismo más puramente surrealista y le daba una coartada para evadir las acusaciones de haber caído en las redes de la evitada razón, que sí se ciernen sobre sus compañeros de equipo, como André Breton. De hecho, así afirmaba cuando lo echaron públicamente del Surrealismo: ¡No podéis expulsarme, porque Yo soy el Surrealismo!

Quizá había sido más agudo, pero lo cierto es que eso del método paranoico-crítico resultaba un tanto dudoso. Este proceso parece paralelo a la respiración holotrópica o el uso de enteógenos, utilizados por la Psicodelia. Pero, ¿qué era? ¿Acaso un trance? ¿Un estado alterno autoinducido? ¿Qué experimentaba? ¿Cuánto duraba?

El pintor defendía prácticamente convivir con el método paranoico-crítico, en un incesante estado de interpretación y expresión de imágenes, que realizaba sin quererlo incluso. Mas, supongo que ustedes, como yo, encuentran estas afirmaciones un tanto descabelladas.

Sea como fuere, lo cierto es que Dalí, ante todo, fue excéntrico. No sólo sus compañeros le expulsaron del movimiento surrealista sino que se aseguró las críticas de muchos. Poco a poco, extendió su arte a otros soportes, creando joyas, interviniendo en cine, elaborando carteles, escribiendo…Se hizo eco de avances en medicina y ciencias naturales tales como los que se realizaban en física nuclear, el descubrimiento del ADN, la Teoría de la Relatividad de Einstein o la Teoría de la Incertidumbre de Heisenberg. Sin duda sus intereses eran más que variados, habiendo llegado a realizar un escrito con afán científico acerca de la paranoia, que entregó a Sigmund Freud en una ansiada entrevista. Por lo que cuentan, el padre del psicoanálisis, no se prestó a leerlo y el encuentro acabó siendo un tanto decepcionante para Dalí.

Salvador Dalí, sobre todo, es una figura de la Historia del Arte controvertida. Fue públicamente acusado de convertir su arte más en un negocio que en una simple expresión artística. Conocedor del mercado artístico, así como de las élites culturales y artísticas que poblaban el panorama internacional, pronto sus obras se cotizaron a altos precios. La barrera en su producción entre arte y bienes de consumo resulta poco visible, de ahí que la visión popular del artista sea un tanto negativa. Este fue el motivo de su expulsión del círculo surrealista, censurado por generar espectáculo. Como en una ocasión, en que se presentó en una exposición, a dar una conferencia, ataviado con un traje de buzo y acompañado de dos perros. Una última cita, de Georges Orwell, parece expresar lo que muchos pensaban:

Uno debería ser capaz de conservar en la cabeza simultáneamente las ideas de que Dalí era al mismo tiempo un excelente dibujante y un irritante ser humano. La una no invalida, o efectivamente, no afecta a la otra.

Su excentricidad y megalomanía son más que sonados, pero quedémonos con lo que nos interesa aquí del pintor: su interés por transgredir las fronteras de la convencionalidad de la razón.

 

 

 

N-Dimetiltriptamina (DMT). 2ª parte

Por Javi - Growland.org

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DMT por todas partes

Químicamente simple, el DMT permite sin embargo a nuestra consciencia acceder a las más increíbles e inesperadas visiones, pensamientos y sensaciones, abriendo la puerta a mundos fuera del alcance de nuestra imaginación.

El DMT existe en nuestro cuerpo y en el reino animal y vegetal. Forma parte de la constitución ordinaria de humanos y otros mamíferos, animales marinos, hierbas y semillas, sapos y ranas, hongos y moho, corteza, flores y raíces.

El alquimista psicodélico Alexander Shulgin dedica todo un capítulo al DMT en su extenso compendio Tikhal: Tryptamines I Have Known and Loved. En este capítulo titulado “DMT en todas partes”, subraya: “El DMT está… en esa flor, en aquel árbol, en ese otro animal… está presente prácticamente en cualquier lugar donde miremos”. Pero donde más abunda el DMT es en ciertas plantas de América Latina. Lugares donde el hombre conoce sus sorprendentes propiedades desde hace docenas de miles de años.

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A mediados del S.XIX, dos exploradores amazónicos, el inglés Richard Spruce y el alemán Alexander von Humboldt, describieron por primera vez los efectos de tomas y brebajes exóticos psicotrópicos elaborados a partir de plantas por tribus indígenas. Los indígenas de América Latina siguen realizando estas tomas, denominadas yopo, epena, jurema. Consisten en enormes dosis, hasta de 30gr. o más. Existe una técnica espectacular, que consiste en que un ayudante del consumidor insufla la mezcla en la nariz de éste mediante un tubo. La fuerza del soplo ha de ser suficientemente fuerte como para tumbar al receptor. Spruce y Von Humboldt relatan cómo los indígenas se sumergen de forma inmediata en un estado delirante acompañado de vómitos, sudores y contorsiones incoherentes. Estos primeros exploradores escucharon historias de visiones fantásticas, “viajes fuera del cuerpo”, predicciones, localización de objetos perdidos, y contacto con ancestros y demás entidades etéreas.

Otro preparado vegetal, consumido en forma de brebaje, parecía producir efectos similares, aunque no de forma tan espontánea. La Ayahuasca o Yagé es fuente de inspiración de infinidad de obras artísticas rupestres y pinturas presentes en construcciones indígenas, lo cual denominaríamos en nuestros días “arte psicodélico”.

Mientras las muestras de plantas traídas por estos dos exploradores languidecían en los archivos de algún museo de historia natural, el químico canadiense R. Manske, en una investigación independiente, sintetizó una nueva droga llamada N,N-dimetiltriptamina, o DMT, a partir de la fresa arborescente, un arbusto presente en el continente norteamericano. Por lo que se sabe, Manske sintetizó el DMT, tomó nota de su estructura, y guardó el producto en algún cajón olvidado de su laboratorio. Nadie conocía entonces la existencia del DMT en las plantas psicotrópicas, sus propiedades psicodélicas o su presencia en el cuerpo humano. El interés de los científicos no se despertó hasta bien acabada la Segunda Guerra Mundial.

DMT por todas partesDMT por todas partes

El descubrimiento del LSD y de la serotonina quebrantó a principios de los años 50 los cimientos de la psiquiatría freudiana, sentando a la vez las bases de la neurociencia. El interés de los científicos por los psicodélicos , que empezaron a llamarse a sí mismos “psicofarmacólogos”, les llevó buscar los ingredientes activos mediante el análisis de cortezas, hojas, raíces y semillas de plantas descritas como psicodélicas 100 años atrás. La familia de las triptaminas fue un centro de interés evidente por ser el LSD y la serotonina ellas mismas triptaminas.

Viaja con los laboratorios Sandoz!Viaja con los laboratorios Sandoz!

El precursor: Stefan Szára

En los años 50, el químico y psiquiatra húngaro Stefan Szára conoció en profundidad y se interesó por el efecto psicotrópico del LSD y de la mescalina, por lo que decidió encargar un poco de LSD a los laboratorios Sandoz con el fin de llevar a cabo sus propios estudios sobre la química de la consciencia. Puesto que Szára vivía detrás del telón de acero, la sociedad farmacéutica suiza no accedió a mandarle el pedido, por temor a que el potente LSD cayese en manos de los comunistas. Tal rechazo no le desanimó sino que le incitó a estudiar todo lo relativo al DMT, que sintetizó en su laboratorio de Budapest en 1955.

Szára ingirió dosis crecientes de DMT sin sentir efecto alguno, lo cual le llevó a preguntarse si algo en el sistema gastrointestinal impedía la absorción del DMT, planteándose la inyección por vía intramuscular del mismo. Tal presentimiento precedió el descubrimiento del mecanismo intestinal que disuelve el DMT ingerido por vía oral –mecanismo que los indígenas sudamericanos habían aprendido a esquivar hace miles de años. Decidido a ir el primero, en 1956, Szára se inyectó una intramuscular de DMT, de aproximadamente la mitad de una dosis “completa”: “Al cabo de 3 o 4 minutos, empezaron las sensaciones visuales, similares a las descripciones de Hofmann y Huxley sobre el LSD y la mescalina. Era apasionante. Estaba claro que había descubierto el secreto.” Tras multiplicar la dosis por dos: “Los síntomas físicos hicieron su aparición. Ligero picor, temblores y náuseas, dilatación de las pupilas, aumento de la tensión y del ritmo cardiaco. Todo acompañado de fenómenos eidéticos, claras representaciones alucinatorias, imágenes o trazas de objetos percibidos visualmente, ilusiones ópticas y alucinaciones que consistían en motivos orientales de vivos colores en movimiento. Más adelante vi maravillosas escenas alterándose rápidamente. Los rostros de las personas parecían máscaras. Mi estado emocional llegaba hasta la euforia. Mi conciencia estaba disuelta en alucinaciones y mi atención quedaba firmemente ligada a ellas. Al cabo de ¾ de hora los síntomas desaparecieron y pude describir estos efectos.”

SzáraSzáraTrabajo de campo: DMT versus LSD

Szára reclutó rápidamente a 30 voluntarios, la mayor parte jóvenes colegas médicos de Hungría. Todos recibieron dosis psicodélicas. La experiencia de uno de esos jóvenes: “El mundo entero brilla… la estancia está repleta de espíritus. Causa vértigo… Ahora, es lo más! Tengo la sensación de volar… por encima de la tierra, por encima de todo. Me reconforta saber que estoy de vuelta. Todo tiene un tinte espiritual, pero muy real… siento que por fin aterrizo.

Otra joven médico transcribió: “Todo es tan sencillo. Ante mí se encuentran dos dioses en calma, bajo la luz del sol… y pienso que me acogen en este nuevo mundo. El silencio es tan profundo como en el desierto… Por fin estoy en casa… Juego peligroso... Sería tan fácil no regresar. Apenas tengo consciencia de ser médico, pero esto no es importante: lazos familiares, estudios, proyectos y recuerdos se hallan ya demasiado lejos y sólo este mundo es importante, soy libre y estoy totalmente sola.”

Occidente había descubierto el DMT. Y el DMT había entrado en su consciencia.

Disolución de conscienciasDisolución de conscienciasA pesar de algún “mal viaje” provocado ocasionalmente en alguno de sus voluntarios, a Szára le gustaba particularmente el DMT por su corta acción. Era relativamente fácil utilizarlo, totalmente psicodélico, y las experiencias podían llevarse a cabo en pocas horas. Tras escapar de Hungría con una buena cantidad de DMT a finales de los años 50, se encontró en Berlín con otro colega que le introdujo a su vez en sus estudios sobre el LSD. Szára pudo por fin sumergirse en el estudio de tan fabuloso psicodélico. Los efectos fueron de su interés. Pero las 24h. de duración de los efectos del LSD le parecieron demasiado largos para su gusto.

Cuando emigró a los Estados Unidos, el principal interés de Szára en materia de investigación siguió siendo el DMT, desarrollando su labor en el Instituto Nacional de Salud de Bethesda, Maryland, donde trabajó más de 30 años llegando a ocupar el puesto de Director de Investigación Clínica en el National Institute on Drug Abuse, antes de jubilarse en 1991.

Otros grupos confirmaron y ampliaron los descubrimientos de Szára, incluyendo el hecho de que el DMT ha debía ser inyectado para hacer notar sus efectos. Sin embargo, sorprende constatar que ningún investigador aparte de Szára diese información detallada de sus propiedades psicológicas.

Un mundo de placer y sensacionesUn mundo de placer y sensacionesPor ejemplo, su antiguo laboratorio de Budapest declaró que el DMT provocaba en voluntarios normales “un estado psicótico dominado por alucinaciones coloridas, pérdida del sentido de la realidad temporal y espacial, euforia, experiencias fantasmales y en ocasiones ansiedad”. El Public Health Service Hospital de Lexington, Kentucky, uno de los centros americanos más activos en materia de investigación se limitó a constatar en sus ensayos con presos que los efectos del DMT conllevaba “ansiedad, halucinaciones y distorsiones perceptivas”. Aún menos reveladores fueron los estudios del U.S. National Institute of Mental Health, donde un grupo de aguerridos voluntarios habituados a los psicodélicos se limitaron a evaluar mediante un número “a qué altura habían llegado” con una dosis completa de DMT, constatando el estudio que la mayor parte de los voluntarios no habían llegado tan lejos en su vida.

¿Qué es el DMT?

A pesar de la sólida producción de artículos de investigación sobre el DMT por parte de Szára y otros, éste permaneció como una curiosidad farmacológica: intenso, de corta duración, presente en las plantas. El LSD quedó en ventaja frente al DMT pero todo esto cambió cuando se descubrió la presencia de DMT en el cerebro de ratones y ratas y el modo en que los cuerpos fabricaban dicha substancia. En 1965, científicos alemanes publicaron en Nature, importante publicación científica británica, que habían aislado DMT en la sangre humana. En 1972, el premio Nobel J. Axelrod, destacó su presencia en en tejido cerebral humano. Otro estudio demostró que también podía hallarse presente en la orina y el fluido cerebroespinal que baña el cerebro. No pasó mucho tiempo hasta que se descubrió los modos, los mismos a los de los animales, en que el cuerpo humano fabricaba DMT. El DMT pasó a ser el primer psicodélico humano endógeno (generado dentro del cuerpo). Hay otros compuestos endógenos con los cuales nos hemos familiarizado desde esta época. Por ejemplo, los compuestos morfinoformes endógenos son las endorfinas. Sin embargo, el descubrimiento del DMT en el cuerpo humano hizo mucho menos ruido que el de las endorfinas. La creciente ola antipsicodélica que barrió EE.UU. desde aquella época adiestró a los investigadores contrael estudio del DMT endógeno. Los descubridores de las endorfinas, en revancha, obtuvieron un Premio Nobel.

Arte espiritualArte espiritual“¿Qué hace el DMT en nuestro cuerpo?”

La pregunta se convirtió en una cuestión crucial que la psiquiatría se limitó a zanjar de la manera más burda: “Provocar enfermedades mentales”. El DMT se relacionó entonces estrechamente con la esquizofrenia. Se encontraba en el mal lugar en el mal momento.

El DMT está estrechamente emparentado con la serotonina, el neurotransmisor asignado a los psicodélicos. Afecta a los receptores de la serotonina de un modo similar al del LSD, psilocibina y mescalina. Dichos receptores se hallan en todo el cuerpo, en los vasos sanguíneos, músculos, glándulas y piel. Sin embargo, el cerebro, con infinidad de receptores de serotonina sensibles al DMT, ligados al humor, la percepción y al pensamiento, es el lugar donde el DMT ejerce sus efectos más interesantes. El cerebro rechaza la entrada de la mayor parte de las drogas y productos químicos, haciendo una más que curiosa excepción con el DMT. Escudo prácticamente impenetrable, la barrera de sangre cerebral impide a los agentes indeseados dejar la sangre para penetrar el tejido cerebral. Tal defensa se extiende incluso hacia los hidratos de carbono y grasas que los demás tejidos utilizan para crear energía. El cerebro no quema más que la forma de combustible más pura: el azúcar o glucosa. Sin embargo, ciertas moléculas son objeto de un transporte activo a través de la barrera de la sangre cerebral. Pequeñas moléculas especializadas las conducen al cerebro, proceso que requiere una enorme cantidad de preciosa energía. La razón por la cual el cerebro transporta estos compuestos a esta “zona sagrada” es evidente: los aminoácidos necesarios para el sostenimiento de proteínas cerebrales tienen el paso autorizado.

Secante de LSD firmado por Tim Leary.Secante de LSD firmado por Tim Leary.En 1976, científicos japoneses descubrieron que el cerebro transporta activamente el DMT a través de la barrera sanguínea. No existe otra substancia psicodélica por la que el cerebro demuestre tal interés. Si el DMT fuera simplemente un subproducto derivado de nuestro metabolismo, tal y como venían afirmando los psiquiatras, ¿porqué el cerebro se comporta de un modo tan inusual para adentrarlo en sus confines?

Allí donde el DMT hace su aparición, el cuerpo hace lo posible para utilizarlo rápidamente. Una vez que el cuerpo ha producido o recibido DMT, ciertas enzimas llamadas monoaminas-oxidasas (MAO), cuya concentración es especialmente alta en la sangre, hígado, estómago, cerebro e intestinos, lo disuelven en pocos segundos. Su presencia explica que el efecto del DMT sea tan corto.

Se puede decir que el DMT es un alimento para el cerebro. Nada más entrar, es utilizado. El cerebro transporta activamente el DMT a través de su sistema de defensa pero igual de rápido, lo deshace, dando lugar a pensar que la substancia es necesario para mantener una función vital cerebral normal. Sólo cuando el nivel de DMT es demasiado elevado podemos acceder a experiencias extraordinarias.

¿Porqué nuestro cuerpo fabrica DMT?

La respuesta del Dr. Strassman es clara: “Porque es la molécula del espíritu.” Una molécula del espíritu debe provocar, con una fiabilidad razonable, ciertos estados psicológicos que consideramos “espirituales”. Estos son sentimientos de alegría extraordinaria, de intemporalidad y la certeza que lo que experimentamos es “más real que la realidad”. Tal substancia puede conducirnos a una visión de coexistencia de opuestos, como la vida y la muerte, el bien y el mal; un conocimiento de que la consciencia continúa después de la muerte; una profunda comprensión de la unidad de base de todos los fenómenos; y un sentimiento de sabiduría o amor que ataña a todo campo de la existencia.

La vista no vale de nada si la mente está ciega.La vista no vale de nada si la mente está ciega.Una molécula del espíritu conduce también a reinos espirituales. Mundos que nos son de costumbre invisibles y no son accesibles en un estado ordinario de consciencia. Sin embargo, tan verosímil como es la teoría según la cual estos mundos existen tan solo en el campo mental, es la que establece que son, en realidad, “exteriores” a nosotros, y dotados de una existencia propia. Si cambiamos simplemente nuestras facultades receptoras cerebrales, podemos no solo comprenderlos sino también interactuar con ellos.

Hay que recordar que una molécula del espíritu no es espiritual en sí misma. Es un instrumento, un vehículo al que amarrar nuestra consciencia para ser remolcado a otros planos. Se necesita firmeza y preparación, puesto que cielo e infierno, sueño y pesadilla, forman los planos espirituales. El papel de la molécula del espíritu parece angelical, pero esto no garantiza que podamos adentrarnos en un mundo demoniaco.

El hecho de que el DMT se encuentre en todo el cuerpo es relevante. El cerebro lo busca, lo atrae y lo asimila sin demora. Como psicodélico endógeno, el DMT puede estar implicado en estados psicodélicos no provocados, que nada tienen que ver con la absorción de drogas, pero con una similitud asombrosa con los estados inducidos por algunas de éstas. Es posible que bajo la tutela del DMT endógeno seamos capaces de experimentar estados de ánimo transformadores, asociados a las experiencias de nacimiento, muerte, umbral de la muerte, contacto con entidades y a una consciencia mística / espiritual.

No se distorsiona la realidad al afirmar que el cerebro está hambriento de DMT.

Bibliografía:

“Psychonautica: Dmt”. Mister Strange. 2012.

“The DMT Chronicles”. Terence Turner. 2010.

“DMT. The Spirit Molecule”. R. Strassman”. 2001.

“Heavenly Highs: Ayahuasca, Kava-Kava, Dmt, and Other Plants of the Gods”. Peter Stafford. 2005.

http://www.erowid.org/

https://www.dmt-nexus.me/forum/default.aspx?g=forum

 

 

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