Alexander Shulgin, el último alquimista (III)

Continuamos con la biografía de Shulgin y llegamos al momento cumbre de su carrera, cuando sintetiza la metilendioximetanfetamina, popularmente conocida como MDMA, “M”, “cristal” o “éxtasis”.

Por Juan Carlos Ruiz Franco (shulgin.es)

Dijimos en la entrega anterior que Shulgin abandonó su puesto en Dow Chemical el año 1966 para establecerse por su cuenta como químico investigador. Aunque en los inicios de su carrera utilizó —como es habitual— animales de laboratorio para probar las sustancias, ya desde el comienzo de su labor en solitario decidió ensayar los compuestos en sí mismo, comprobar los efectos físicos en su cuerpo y atender introspectivamente a cualquier posible modificación mental. Siempre empezaba administrándose una dosis prudente, y si esa primera cantidad no surtía efecto la iba incrementando progresivamente hasta lograr una descripción de las acciones del compuesto a distintos niveles. De este modo, desarrolló un procedimiento de asignación de símbolos para describir la intensidad de las experiencias —muy conocido por los psiconautas— utilizando los signos “+” y “-”.

Cómo clasifica Shulgin las sustancias según su intensidad

Nivel –. Cuando Shulgin asigna un “-” a una droga es porque no produce efecto de ningún tipo. Las sensaciones físicas y mentales del sujeto son las mismas que antes de ingerir la droga.

Nivel ±. Cuando otorga este signo es porque se detecta cierta modificación respecto al estado normal, pero no se sabe con seguridad si se debe a la sustancia o no. Bien pudiera tratarse de la imaginación del sujeto o del efecto placebo.

Nivel +. Existe un efecto real y se puede medir su duración, pero no se puede decir nada sobre el carácter de la experiencia. Pueden aparecer ciertos signos físicos como náuseas, vómitos, mareos, inquietud, pero desaparecen en el transcurso de la primera hora.

Nivel ++. Hay un efecto innegable producido por la droga y se puede evaluar su duración y su naturaleza, aunque las facultades cognitivas se conservan intactas. Cuando se alcanza este nivel, Shulgin intenta clasificar la sustancia y se la ofrece a su mujer, Ann, para que ella también la valore.

Nivel +++. Es la intensidad máxima posible de una sustancia. En este nivel se puede describir el patrón cronológico de su acción: los primeros síntomas, la fase de transición, la meseta y la bajada. Las facultades cognitivas se alteran considerablemente. Después de dársela a probar a Ann, comparten la experiencia con lo que Shulgin llama su “grupo de investigación”, compuesto por unos siete amigos íntimos al principio de su carrera y por once en los últimos años, ninguno de los cuales ha sufrido nunca daño físico o mental, aunque sí momentos pasajeros de malestar. De este modo ha evaluado más de cien sustancias psicoactivas, algunas de las cuales han demostrado tener gran valor terapéutico.

Nivel ++++. Es una categoría especial, en el sentido de que no consiste en una acción más potente que la del nivel anterior, sino que se trata de una “experiencia cumbre” —en términos de Maslow— de carácter cualitativo, no cuantitativo: una experiencia mística inolvidable y que conlleva algún tipo de cambio vital en el sujeto.

Formula MDMAFormula MDMALa historia de la MDMA

Dijimos en la entrega anterior que Shulgin sintetizó MDMA por primera vez en 1965, y que en 1967 el comentario de una estudiante renovó su interés por ella. Esta sustancia se produjo por primera vez en 1912, en los laboratorios de la compañía farmacéutica Merck. El objetivo no era conseguir un anorexígeno —un supresor del apetito—, como puede leerse en algunos sitios. Una posible explicación de la incorrecta asociación de la MDMA con los anorexígenos —dejando a un lado el típico sensacionalismo de la prensa amarilla, siempre interesada en asociar las sustancias psicoactivas con cosas negativas— es que la MDA, un análogo suyo, fue estudiada como potencial antidepresivo y supresor del apetito entre 1949 y 1957. El verdadero propósito de Merck era sintetizar sustancias hemostáticas (coagulantes de la sangre) similares a la hidrastinina, cuya patente ostentaba una empresa competidora. Los doctores Walter Beckh y Otto Wolfes pensaron que la metilhidrastinina, un análogo metilado, sería igual de efectiva, y encargaron la tarea al doctor Anton Köllisch. El nuevo fármaco demostró su eficacia, fue ensayado en humanos y se patentó el 24 de diciembre de 1912. La especificación de la patente describía con ejemplos las reacciones químicas del proceso de producción a partir de distintos compuestos básicos. En uno de esos ejemplos se mencionaba la fórmula de la MDMA (sin designarla con ningún nombre) como uno de los numerosos productos intermedios obtenidos, citando alguna de sus propiedades químicas y su síntesis mediante la adición de ácido hidrobrómico al safrol. Posteriormente, en el informe anual de la compañía aparecía con el nombre de “metilsafrilamina”.

tihkaltihkalTodas esas reacciones intermedias se incluyeron en la patente de la compañía Merck, y la MDMA no se volvió a mencionar durante quince años. En 1927 la compañía mostró su interés por sustancias similares a la adrenalina y la efetonina, y el doctor Max Oberlin realizó los primeros tests farmacológicos con la MDMA, observó el parecido entre su estructura y la de las dos sustancias mencionadas y la llamó “safrilmetilamina”. Nada más se hizo en aquella época con esta droga tan popular en nuestros días. Veinticinco años después, en 1952, el doctor Albert van Schoor consultó los archivos antiguos de la compañía y efectuó con la metilsafrilamina un ensayo toxicológico sin mayor trascendencia. Durante los años 1953 y 1954, en el contexto de los experimentos que realizaron la CIA y las fuerzas armadas estadounidenses con distintas drogas con el objetivo de obtener una sustancia útil en el interrogatorio de espías enemigos y como posible arma química, Hardman y colaboradores estudiaron los efectos tóxicos en animales de la MDMA, a la que se dio el nombre codificado de “EA 1475”. En 1959, el doctor Wolfgang Fruhstorfer ensayó con nuestra sustancia en su intento de obtener nuevos estimulantes. En 1960, dos químicos polacos, Biniecki y Krajewski, publicaron un artículo que describía su síntesis como producto intermedio.

El redescubrimiento de la MDMA por Shulgin

En 1965 Shulgin pasa a formar parte de la historia de esta droga (o tal vez sea al contrario, la MDMA entra en la biografía de nuestro ilustre químico). El caso es que ese año la sintetizó por su cuenta sin tener noticias de que nadie la hubiera probado en sí mismo. En 1967 es cuando el comentario de una estudiante reforzó su interés, pero durante varios años se limitó a ensayar con ella en privado, y sólo posteriormente la administró a otras personas y recopiló comentarios sobre sus efectos.

A pesar de no haberse publicado nada sobre sus propiedades, en 1970 se detectó la droga en Illinois y Chicago, y en 1972 se habló sobre ese consumo callejero en ciertos informes. Cuenta Shulgin en el Pihkal que, en aquellos primeros tiempos de la MDMA, un estudiante que tenía problemas de habla mostró un gran interés por ella y un tiempo después resolvió esas dificultades casi por completo gracias a sus beneficios. Fruto de sus experimentos, en 1976 ofreció una conferencia (“La psicofarmacología de los alucinógenos”) y en 1978 publicó un artículo en colaboración con David Nichols (“Caracterización de tres nuevos psicotomiméticos”), donde describió sucintamente las alteraciones emocionales y sensitivas que producía, y la comparaba con la marihuana, con una psilocibina desprovista de propiedades psiquedélicas y con dosis bajas de MDA.

David NicholsDavid Nichols

En agosto de 1985 ofreció una presentación oral ante la Asociación de Toxicólogos de California, titulada “¿Qué es la MDMA?”, que luego publicó en forma de artículo. En ella afirmaba que es una sustancia psiquedélica, pero en un sentido distinto a como lo son la mescalina y la LSD, ya que no produce alteraciones visuales ni pérdida de control; en realidad es única en lo que respecta a su acción. También aseguraba que proporciona un breve período de apertura psíquica y ausencia de miedos que permite establecer un contacto especial entre el paciente y el psicoterapeuta: elimina todas las neurosis, hay una abrumadora sensación de paz y el individuo se siente a gusto con el mundo y con lo que le rodea. Bajo sus efectos, es difícil que alguien quiera cerrarse en sí mismo o ponerse a la defensiva.

En el Pihkal, después de describir el proceso de síntesis, narra algunas de sus experiencias. Antes de tomarla por primera vez le intrigaba que cada vez que preguntaba a alguien “¿Cómo es?”, la respuesta fuera “No lo sé”. Si preguntaba “¿Qué ocurre?” la respuesta era “Nada”. Al rato de ingerir sus primeros 100 miligramos entendió esas respuestas. Tampoco le ocurrió nada, pero es evidente que algo cambiaba. Antes de que se abriera completamente la “ventana”, tuvo algunos efectos somáticos, como por ejemplo sensación de hormigueo en los dedos y en las sienes. Poco después notó un ligero mareo, como cuando uno se excede con el alcohol. Todos esos síntomas desaparecieron en cuanto salió a dar un paseo. Su humor podía describirse como feliz, pero con la convicción de que algo importante iba a ocurrir. Notó cierta alteración en la percepción de la distancia y la perspectiva. Su visión, habitualmente mala, se agudizó. Contempló detalles de objetos lejanos que normalmente no podía ver. Después de pasar el período de máximos efectos, entró en un estado de relajación. Se daba cuenta de que podía hablar sobre asuntos íntimos con especial claridad, con un discurso excelente y un gran poder analítico.

En otra ocasión ingirió 120 miligramos y se sintió completamente limpio en su interior, con nada más que pura euforia, hasta el extremo de pensar que nunca había estado mejor. Ese estado se prolongó durante todo el día, e incluso el día siguiente. Además de estos ensayos personales, en el Pihkal añade comentarios sobre la práctica habitual, en los primeros años de su uso psicoterapéutico, de ingerir una dosis menor adicional cuando ya ha transcurrido hora y media de la experiencia, lo cual permite prolongar los efectos una hora más. Esto es algo que todos los psiconautas conocen a la perfección y que se conoce como “refuerzo”.

Los estudios sobre la tolerancia demostraron que, tras cinco días de consumo diario (120 miligramos el primer día y 160 miligramos los siguientes), no se obtenía ningún efecto excepto midriasis (dilatación de las pupilas). Seis días sin consumir MDMA ni ninguna otra droga similar permitieron revertir la tolerancia y volver a obtener los efectos originales. Lamentablemente, añade Shulgin, la inclusión de esta sustancia en la categoría I de la lista de drogas prohibidas imposibilitó realizar más estudios.

En un plano más personal y menos científico, podemos decir algo sobre la historia que cuenta Ann en el Pihkal. Cuando aún no era la señora Shulgin visitó a Sasha, quien le narró la historia de la droga y los maravillosos efectos que parecía producir en muchas personas, algunas de las cuales lograron cambiar su vida. También le relató la posibilidad de sufrir experiencias negativas, especialmente cuando alguien no deseaba tomarla. Decidieron tomar MDMA juntos, y la experiencia fue para los dos muy reveladora, especialmente para Ann.

En la próxima entrega seguiremos describiendo las aplicaciones terapéuticas de la MDMA. Como podrá notar el lector, hemos evitado deliberadamente el término “éxtasis”. Esto se debe a que nos repugna el amarillismo mediático tan propenso a las etiquetas sensacionalistas, pero también a que Shulgin, su padrino (pero no el padre, ya que no fue su creador) habría preferido que su apodo hubiera sido “empatía”.

(Continuará)

Bibliografía

-          Freudenmann, Roland W y otros, “The origin of MDMA (ecstasy) revisited: the true story reconstructed from the original documents”, Addiction 101, 1241–1245.

-          Shulgin, Alexander, “What is MDMA?”, Summer meeting of the California Association of Toxicologists, Sacramento, California, 3 agosto 1985.

-          Shulgin, A & Nichols, David, “Characterization of three new psychotomimetics”. En: Stillman, R.C. & Willette, R.E. (eds.), The Pharmacology of Hallucinogens. New York: Pergamon, 1978.

-          Shulgin, Alexander & Ann, Pihkal, Transform Press.

 

 

Natem, la bebida sagrada de los shuar (Video Documental)

© Mónica Hinojosa Becerra, Alexandra Raquel Abarca Aldean e Isidro Marín Gutiérrez

Isidro Marín en busca de la bebida sagradaIsidro Marín en busca de la bebida sagrada

Resumen: Esta investigación parte del interés por conocer y comprender el papel que puede llegar a jugar un enteógeno como la ayahuasca en el desarrollo humano, dentro de un contexto como es el ritual. Para ello realizamos una observación participante y a través de la antropología visual hemos recabado información sobre el ritual de la ayahuasca (natem) en la comunidad ecuatoriana shuar de Shaime. Además observamos los cambios sociales que se están produciendo en la comunidad por los efectos de la globalización. Una de las conclusiones de nuestra investigación es que el consumo de ayahuasca sobrevive a pesar del proceso de globalización y los procesos de aculturación, por muy fuertes que hayan sido.

La metodología aplicada

Este documental etnográfico es la mirada participativa, de un proceso en un tiempo y en un lugar determinados, de personas y un colectivo específico, los shuar, en la localidad de Shaime a principios del siglo XXI ¿Cómo conocemos la realidad los diferentes grupos humanos que conforman Ecuador? ¿Conocemos el uso y consumo de la ayahuasca en la zona de Zamora-Chinchipe? ¿La población sigue visitando al curandero? ¿Cuáles son los efectos de la ayahuasca? Estos y otros interrogantes son parte de un trabajo de campo iniciado a principios del año 2014.

Gracias al CONSEP (Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas) y a la UTPL (Universidad Técnica Particular de Loja) queremos dar cuenta y describir este proceso de cambio social y consumo de sustancias ancestrales. Esto nos ha llevado a realizar un trabajo etnográfico audiovisual y crear un equipo de trabajo interdisciplinar junto con cámaras, técnico de sonido, directora… En total ocho personas dispuestas a convivir con la comunidad shuar de Shaime durante dos semanas. Esta investigación desembocó finalmente en un documental etnográfico-participativo que realizamos. Este documental cuya duración final es de 20 minutos fue presentado el 26 de septiembre del 2014 en el Congreso de la Ayahuasca 2014 en Ibiza organizadas por el Instituto ICEERS.

El documental describe cómo es el consumo de ayahuasca en la Comunidad de Shaime, en el catón Nangaritza, en la provincia de Zamora-Chinchipe, en Ecuador. Su personaje principal es Juan Chuinda, el shamán de la comunidad, uno de los pocos que quedan. El documental enfoca cuatro ejes temáticos. El primero es la llegada a la comunidad y primeras valoraciones sobre la comunidad. El segundo eje es la presentación del chamán, Juan Chuinda y una entrevista sobre la visión de la ayahuasca. El tercer eje es la búsqueda de ingredientes para la realización de la bebida conocida como ayahuasca. El cuarto eje es la preparación de la ayahuasca. El quinto eje es el ritual de la ayahuasca y el sexto y último eje son consideraciones finales y despedida.

Nos damos cuenta entonces de que, en esta época de globalización, estamos en presencia de una tensión entre lo tradicional y lo moderno, entre la homogeneización y la diferenciación. En donde los cambios sociales son continuos y en donde lo único perenne que queda del pueblo shuar es su vinculación con la ayahuasca. La ficha técnica cuenta con la dirección de Mónica Hinojosa Becerra. La duración es de 20 minutos y está realizada entre julio y agosto de 2014.

El pueblo Shuar

Los Shuar son un pueblo amazónico de aproximadamente 80.000 personas que habitan entre Ecuador y Perú, en un territorio amazónico que los conquistadores incas y españoles no lograron controlar. “Shuar” significa, “persona” o “gente verdadera”. El carácter de los shuar no es el que describe los libros de historia de irreductible y bárbaro, más conocidos como jíbaros, son un pueblo acogedor y generoso con los visitantes.

La comunidad de Shaime, pequeña localidad ecuatoriana compuesta por población shuar y una minoría de colonos, se encuentra al extremo suroriental del Ecuador, frontera con el Perú, en la provincia de Zamora Chinchipe, en la parroquia Zurmi, cantón Nangaritza. El nombre del cantón Nangaritza se deriva de la palabra shuar “Nankais” que significa “Valle o río de las plantas venenosas”, en alusión al majestuoso río que lo atraviesa.

Llegar a Shaime tarda unas seis horas desde la sureña ciudad ecuatoriana de Loja. De Loja a la ciudad de Zamora se tarda una hora, sin contar con los posibles derrumbes de tierra por las lluvias. La población de Shaime se dedica al cultivo de plátano, yuca y palmito; también hay ganadería vacuna y explotación maderera. Para llegar a Shaime hace falta un último escollo, un imponente río, el Nangaritza. El día de nuestra grabación el río estaba muy crecido por las lluvias. Así que no fue posible llegar al puerto, sino a unos 20 metros al lado, en la entrada de un pequeño riachuelo.

El Alto Nangaritza se caracteriza por ser una de las zonas de más alta biodiversidad del mundo. Es una zona muy frágil ante los cambios socio-ambientales que se esperan por las carreteras, aumentando la deforestación y contaminación por procesos de colonización y prospección de minería. Los shuar poco a poco han decidido abandonar su estilo de vida tradicional para vivir de manera occidental. Han dejado su sistema de conformación familiar, sus jerarquías sociales y su forma tradicional de existencia. Pero mantiene una característica viva, a veces la única, de su mundo original: el consumo de ayahuasca. En el documental conoceremos a nuestro protagonista, Juan. Desde el año 2003 aprendió el viejo oficio de shamán, lo hizo de la mano de un uwishin de Zamora que le explicó la forma de entender el mundo interior.

Búsqueda de ingredientes

Para elaborar la Ayahuasca, Juan buscó los ingredientes por la mañana. La palabra “ayahuasca" es de origen quichua. Proviene de los términos “aya” (o cuerpo muerto) y “huasca” (o soga), así que ayahuasca significaría “la soga que permite ir al lugar de los muertos”. También es llamada la "liana de las almas" o “la soga del ahorcado”. Para los shuar es llamada natem.

Por este término se conoce una mezcla vegetal de poderosos efectos enteógenos, y al mismo tiempo es también el nombre popular de uno de los componentes vegetales que entran en la composición de la pócima, la liana Banisteriopsis caapi. La poción se realiza a base de esta liana, que contiene un potente lMAO, y otra muestra vegetal que contiene DMT en cantidades suficientes para que se consiga el resultado psicoactivo esperado. Los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) constituyen la categoría terapéutica a la que pertenece cierto grupo de fármacos antidepresivos. Fueron los primeros antidepresivos existentes en el mercado. La N,N-dimetiltriptamina (DMT) es un enteógeno. Se encuentra de forma normal en la naturaleza, pertenece farmacológicamente a la familia de la triptamina. Muchas culturas ingieren DMT como psicodélico.

Entre los shuar la liana conocida como ayahuasca se mezcla con yage (yági) que aporta la DMT visionaria a la mixtura, con parápra para conseguir visiones más duraderas y zumo de tabaco silvestre para potenciar el efecto enteógeno. La sustancia psicoactiva principal presente en el brebaje es el DMT. El DMT es inactivo por vía oral y sólo su combinación con un IMAO puede permitir que sus efectos psicoactivos afloren.

El descubrimiento de esta combinación de dos plantas es uno de los logros más significativos de las culturas indígenas y a nivel etnobotánico es lo que más intriga a los científicos. Ya incluso hubo intentos por patentarlo en Estados Unidos, pero tales intentos fueron impedidos por la oposición de las comunidades indígenas.

 

La preparación y el ritual de la ayahuasca

Juan, como chamán shuar, podaba la liana de dos metros de largo del tallo de la Banisteriopsis caapi en pequeñas tiras. Luego la cortaba en trozos más pequeños y limpiaba la corteza de la liana. Posteriormente colocó las tiras cortadas en un bote metálico junto con varios litros de agua. Entre las tiras de la liana se introducían las hojas de yage. Hirvió esta mezcla hasta que el agua se evaporó casi toda, lo cual tardaba entre tres y seis horas, dependiendo de la combustión que tuviera el fuego. Finalmente quedaba un fluido denso y de color marrón oscuro. Su sabor era amargo como el café o el mate; como el gusto a madera.

Juan utilizará la pócima de ayahuasca para fines médicos, el paciente será parte de un ritual sonoro, en un ambiente cobijado por la obscuridad de la noche, por el tiempo aproximado de tres horas. La pócima también fue ingerida por dos personas que participaron en el ritual y cuyo efecto psicoactivo fue diverso y controlado por Juan. Los efectos físicos incluyen vómito y diarrea, que lógicamente no son documentados en el video. El uso de natem es antiguo. Distintas pruebas provenientes de Ecuador y aportadas por la arqueología, afirman que los pueblos indígenas amazónicos consumen la ayahuasca desde hace, como mínimo, 5.000 años.

El primer efecto que da esta pócima es el vómito. A los pocos minutos de que la persona bebe el pequeño vasito, o pininga, ofrecida por Juan comienzan las ganas de vomitar. Juan sale de la casa y vomita. El vómito tiene efectos positivos para los shuar. Otro efecto físico de la ayahuasca es el temblor. También el pulso se vuelve lento y débil y las pupilas se dilatan. Por eso el consumidor se vuelve fotofóbico y el ritual debe de ser a oscuras. Más tarde se produce un adormecimiento en donde el consumidor acaba durmiendo.

Los síntomas claros de su consumo son el vértigo, los vómitos y sudores fríos que preparan al psiconauta para las visiones. El comienzo es desagradable, con posibilidad de tener vómitos o diarreas pero una vez pasado ese umbral el devoto comienza a tener visiones. Cuando es asimilado por vía oral el primer efecto al cabo de media hora es el vómito. Estos son importantes, se supone que tiene efectos beneficiosos para el cuerpo ya que te limpia. Durante el trance el consumidor tiene percepciones extrañas y alucinaciones que uno siente como reales. Puede ver paisajes, animales, personas o espíritus (Karsten, 2000:317).

Karin Hissink estudió los efectos psicológicos del consumo de ayahuasca, destacando entre sus efectos la aparición de hechos paranormales (clarividencia, conocimiento del futuro, descubrimiento de enfermedades, visión de espíritus…) y el poder alucinógeno. Entre las visiones más comunes están la visión de jaguares y serpientes luminarias (Larraya, 1979).

Los efectos al día siguiente de la ayahuasca son que la cabeza queda clara. Con la ayahuasca todos los sentidos se tornan extremadamente receptivos, cualquier cosa que no es más que una ingesta molesta con el natem se convierte en una tortura y hechos sutiles que pasan inadvertidos bajo el natem adquieren mucha importancia (Fericgla, 1994:236).

Los compañeros del documental que lo consumieron con Juan veían la silueta del shamán de forma gigantesca de colores rojos, verdes y azules de forma muy luminosa. Uno de ellos afirmaba como si estuviera en la película de Tron (1982) cuyo director fue Steven Lisberger que utilizaba la técnica de computación gráfica. Fue una de las primeras películas que utilizó gráficos generados por ordenador. Se tienen imágenes estroboscópicas de los movimientos, de la captación de la luz, de los sonidos, de un mayor cromatismo de los objetos. El natem aumenta la velocidad de los neurotransmisores en su trabajo de conducir la información por el sistema nervioso central.

Schultes afirma que se comienza viendo una orla de color azul y que posteriormente aparecen imágenes en rojo, verde o naranjas, junto con rayos luminosos. Uno de los efectos característicos de la ayahuasca es la sensación de vuelo. Este efecto lo utilizan muchos chamanes y hechiceros para convertirse en animales voladores (Panera, 2002: 38). Finalmente el consumidor de ayahuasca percibe visiones que asume que son reales: observa bellos paisajes, ve distintos tipos de animales, contempla a personas vivas y muertas, mira luces de distintos colores y formas geométricas.

Conclusiones

Tras unas semanas de convivencia con los habitantes de la comunidad de Shaime queda por concluir que los shuar que viven en este pueblo visten con camisetas, juegan al futbol en una cancha cubierta, tienen servicio de fluido eléctrico, viven en sus casas de madera, compran víveres en la tienda, hablan español, rezan en la iglesia y consumen la ayahuasca, de manera individual o en comunidad, lo cual muestra que tal vez sea el único vestigio presente de su cultura ancestral. Los shuar siguen buscando y consumiendo esta “medicina”, como ellos la denominan, como forma de hallar respuestas y salidas a las interrogantes y situaciones cotidianas y extraordinarias que plantea sus vidas. Esta es una primera experiencia de contacto pero seguiremos investigando sobre otras comunidades en Ecuador y el estado de sus rituales con sustancias enteógenas.

Agradecimientos

Este estudio se enmarca en los lineamientos del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes (CONSEP) y es consecuencia de un Convenio de colaboración entre la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y el CONSEP. Concretamente del proyecto “Sustancias enteógenas en Ecuador. El ritual de la ayahuasca en Zamora Chinchipe” cuyo director es Isidro Marín Gutiérrez.

Bibliografía

Fericgla, J.M. (1994). Los jíbaros, cazadores de sueños. Diario de un antropólogo y experimentos con la ayahuasca, Integral-Oasis, Barcelona.

Karsten, R. (2000). La vida y la cultura de los Shuar. Cazadores de cabezas del Amazonas Occidental. La vida y la cultura de los jíbaros del este de Ecuador. Quito: Ediciones Abya-Yala.

Larraya, F. P. (1979). Los significados del uso de la ayahuasca entre los aborígenes chama (Ese’ejja) del Oriente de Bolivia: Una investigación transcultural. Antología de textos clásicos de la psiquiatría latinoamericana, 63.

Panera Cuevas, F.J. (2002). Museo del oro de Colombia. Los espíritus, el oro y el chamán. Consorcio Salamanca 2002. Universidad de Salamanca-Fundación La Caixa. Salamanca.

 

Dalí y la búsqueda de estados alternos

por Guadalupe Casillas

Con anterioridad, nos habíamos aproximado en esta serie de artículos, al pensamiento psicodélico a través de la literatura, terreno en que la explícita expresión de intenciones de sus autores daba buena cuenta de la naturaleza de esta corriente de pensamiento. Retomo aquí el testigo de mi predecesor, encargado de adentrarnos en este mundo, para continuar su viaje por los derroteros de las artes visuales.

Salvador Dali A Dali AtomicusSalvador Dali A Dali Atomicus

 La esencia del pensamiento psicodélico reside en la búsqueda de conocimiento (espiritualidad, exploración de la identidad…), exteriorizando aquello encerrado en la psique. Este “método de investigación” está totalmente marcado por la exigencia de generar estados de conciencia alternos, para superar las barreras perceptivas convencionales. El uso de sustancias enteógenas facilita este proceso, ayudando a originar esos estados de consciencia paralelos. Por tanto, aunque hay quien no cree que el consumo tenga que ir obligatoriamente asociado al pensamiento psicodélico, sí es cierto que popularmente psicodelia y enteógenos comparten paquete.

La literatura, por su parte, había sido un soporte perfecto para expresar los anhelos y experiencias fruto de las andanzas por los terrenos más oscuros de la mente. Anteriormente, en esta misma publicación, se repasaban los escritos de Carlos Castaneda, por ejemplo, −acerca de su aprendizaje de formas y rituales que incluían peyote y otros enteógenos, con un indio yaqui en el desierto mexicano− o de Lewis Carroll –autor de Alicia en el País de las Maravillas, obra de referencia de la Psicodelia en la cual se desarrolla un viaje a un lugar paralelo e ilógico en el que se incluye el consumo de sustancias transformadoras−. Comprenderéis así, que las artes visuales se configuran también como soporte idóneo para representar aquello que los enteógenos revelan.

No es la primera vez que la cultura popular se hace eco de estas inquietudes. En una afamada serie norteamericana, uno de sus protagonistas entraba en trance cuando consumía heroína, vislumbrando el futuro y representándolo en sus cuadros. En inicio, sin heroína y sin trance, no había clarividencia. Sin embargo, con el desarrollo de la trama, llegaba a concluirse que ese estado clarividente del artista podía ser autoinducido sin necesidad de ninguna sustancia, siendo esta un simple pero potente detonador.

Gran Masturbador de DalíGran Masturbador de Dalí

El caso de nuestro protagonista de hoy es un tanto peculiar. Salvador Dalí, a pesar de negar consumir sustancia alguna, fue bautizado por Timothy Leary −el sacerdote del LSD− y los hippies de San Francisco: primer pintor del LSD sin LSD. Aunque Dalí pronto se desvinculó de aquellos psiconautas americanos, lo cierto es que su obra demuestra compartir su interés con ellos: investigar, trabajar y expresarse en función de sus estados alternos.

Dalí era afamado representante del Surrealismo. André Breton, precursor de este estilo, publicó en 1924 El Manifiesto surrealista. En él afirmaba las máximas que perseguían:

“se propone expresar verbalmente, por escrito, o bien de otra manera, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón , fuera de cualquier preocupación estética o moral"

La obra de Salvador Dalí no puede encuadrarse en el arte psicodélico que se desarrolló desde mediados del siglo XX pero, como se hace obvio, el Surrealismo y el arte psicodélico parecen compartir inquietudes, como la intención de sortear las barreras de la razón. En esta línea, comentó Dalí a propósito de su obra:

“El hecho de que yo en el momento de pintarlas, no entienda el significado de mis cuadros no quiere decir que no lo tengan; al contrario su significado es tan profundo, complejo, coherente e involuntario que escapa al simple análisis de la intuición lógica". (Conquista de lo irracional)

Como se puede observar Salvador Dalí era otro “navegante de la mente” más en su búsqueda de superar límites perceptivos. Un psiconauta más, si hacemos caso a aquellos que no creen que el pintor se abstuviera de enteógenos; o si comprendemos, como el psicólogo Dr. Ellot Cohen del Instituto británico de Psicosomanáutica, que para serlo no es necesario consumir ninguna sustancia.

Mae WestMae West

Todo el espíritu surrealista estaba imbuido de esta máxima. Ahondar en el inconsciente y sacar a la luz lo más recóndito de la mente humana era el objetivo. Para ello, comentaban que era el automatismo, la guía del pensamiento sin mediación de la razón, su vía, su origen. Esta idea coincidía, y no casualmente, con el desarrollo de la psicología en el siglo XX. En 1922, Dalí había descubierto y devorado los estudios e investigaciones que Sigmund Freud iba publicando. Para entonces, el psicoanalista austriaco se había convertido en ídolo de los surrealistas.

Sin embargo, parece que el icono al que tanto se habían aferrado les había proporcionado falsas ideas. La lectura de La interpretación de los sueños (1900), de Freud, fue un gran hito en la vida de Dalí e impactó a todos los surrealistas. Adoptaron sus ideas y comenzaron a componer sus obras en base a sus sueños. Sus cuadros se plagaron de imágenes oníricas. Pero no se dieron cuenta de que habían caído en la trampa de la razón. Si bien los sueños eran manifestaciones inconscientes, el mero hecho de recurrir a la memoria o el recuerdo para plasmarlos suponía racionalizarlos, obligarlos a pasar por el filtro de la razón. Este parecía el error del Surrealismo: habían basado su trayectoria como movimiento en la anulación de la lógica, para finalmente verse perdidos en ella.

Ldalídalía obra de Dalí se vio plagada rápidamente de imágenes simbólicas que expresaban sus traumas, temores, anhelos y esperanzas más profundas. Movido por la influencia de las teorías freudianas, el pintor no tuvo remilgos en exhibir en su obra la problemática principal de su vida. La muerte de su hermano mayor −llamado también Salvador, antes de que el pintor naciera le generó una crisis de identidad, confundido desde niño con el fantasma de su hermano del cual se consideraba copia o incluso reencarnación−, la muerte de su madre, la ruptura de la relación con su padre, su visión de la sexualidad…

Hormigas, langostas, cajones, huevos, elefantes o caracoles, todo en su obra tenía significado. Las langostas, por ejemplo, aluden al miedo, quizá porque le recordaban el modo en que una mantis devora a su pareja tras copular; los huevos son amor y esperanza, apuntando su relación con el bienestar de la vida en el útero materno; y las hormigas, por su parte, simbolizan la muerte, debido a sus recuerdos infantiles acerca del modo en que este insecto ingiere los cadáveres de otros insectos muertos.

En El gran masturbador (1929), sin ir más lejos, ya se ven estos símbolos. Un rostro deformado que nos recuerda a Dalí, la representación de los genitales masculinos, a los que se aproxima una cara femenina con un lirio –que encarna la pureza− son el tema principal del cuadro. Simbolizan la visión del artista sobre la masturbación, considerada por él como la manifestación sexual más pura. Tenía pánico a las relaciones sexuales que, comentan, le provocó impotencia, reduciendo sus contactos físicos al onanismo. La langosta –con forma obviamente fálica− con hormigas sobre su rostro indica sus temores al sexo. Se señala su relación con la que fue su mujer, Gala, en las figuras abrazadas, la alusión al pasado con las piedras, al deseo sexual con la cabeza de león, a las ataduras familiares con el anzuelo, o a la esperanza de cumplir un sueño, con las pestañas alargadas.

Dalí se desnuda en esta obra, sin tener escrúpulos para mostrar lo más íntimo, lo más personal. No parece escatimar en detalles ni tener reparos en expresar los conflictos más inconscientes.

NarcisoNarcisoAunque Dalí obedeció a los mismos errores que el común de sus surrealistas compañeros –utilizando los símbolos en su pintura con el mismo significado que Freud les diera en los sueños−, parecía haber algo que le había hecho granjearse su admiración: decía haber creado un método para liberarse del consciente en su creación, el método paranoico-crítico. Fue descrito como método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes. Decía extraer de su inconsciente, imágenes que se superponían a las que observaba.

Buen ejemplo de ello son sus imágenes dobles, con las que crea ilusiones ópticas. Es muy popular el Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista (1934-35), pieza en la que el artista ha superpuesto los distintos elementos de modo que bien parecen una sala decorada con sofá y cuadros o la cara de la afamada actriz Mae West; o Bailarina en una calavera (1939), en la que, como su título indica pueden observarse una calavera o una bailarina; o alguno de sus diseños para Destino (1947) –película que programaba elaborar con Walt Disney− en que pueden verse dos caras muy próximas o una bailarina de ballet.

El método paranoico-crítico, del que se valía para crear sus imágenes dobles, lo alejaba del automatismo más puramente surrealista y le daba una coartada para evadir las acusaciones de haber caído en las redes de la evitada razón, que sí se ciernen sobre sus compañeros de equipo, como André Breton. De hecho, así afirmaba cuando lo echaron públicamente del Surrealismo: ¡No podéis expulsarme, porque Yo soy el Surrealismo!

Quizá había sido más agudo, pero lo cierto es que eso del método paranoico-crítico resultaba un tanto dudoso. Este proceso parece paralelo a la respiración holotrópica o el uso de enteógenos, utilizados por la Psicodelia. Pero, ¿qué era? ¿Acaso un trance? ¿Un estado alterno autoinducido? ¿Qué experimentaba? ¿Cuánto duraba?

El pintor defendía prácticamente convivir con el método paranoico-crítico, en un incesante estado de interpretación y expresión de imágenes, que realizaba sin quererlo incluso. Mas, supongo que ustedes, como yo, encuentran estas afirmaciones un tanto descabelladas.

Sea como fuere, lo cierto es que Dalí, ante todo, fue excéntrico. No sólo sus compañeros le expulsaron del movimiento surrealista sino que se aseguró las críticas de muchos. Poco a poco, extendió su arte a otros soportes, creando joyas, interviniendo en cine, elaborando carteles, escribiendo…Se hizo eco de avances en medicina y ciencias naturales tales como los que se realizaban en física nuclear, el descubrimiento del ADN, la Teoría de la Relatividad de Einstein o la Teoría de la Incertidumbre de Heisenberg. Sin duda sus intereses eran más que variados, habiendo llegado a realizar un escrito con afán científico acerca de la paranoia, que entregó a Sigmund Freud en una ansiada entrevista. Por lo que cuentan, el padre del psicoanálisis, no se prestó a leerlo y el encuentro acabó siendo un tanto decepcionante para Dalí.

Salvador Dalí, sobre todo, es una figura de la Historia del Arte controvertida. Fue públicamente acusado de convertir su arte más en un negocio que en una simple expresión artística. Conocedor del mercado artístico, así como de las élites culturales y artísticas que poblaban el panorama internacional, pronto sus obras se cotizaron a altos precios. La barrera en su producción entre arte y bienes de consumo resulta poco visible, de ahí que la visión popular del artista sea un tanto negativa. Este fue el motivo de su expulsión del círculo surrealista, censurado por generar espectáculo. Como en una ocasión, en que se presentó en una exposición, a dar una conferencia, ataviado con un traje de buzo y acompañado de dos perros. Una última cita, de Georges Orwell, parece expresar lo que muchos pensaban:

Uno debería ser capaz de conservar en la cabeza simultáneamente las ideas de que Dalí era al mismo tiempo un excelente dibujante y un irritante ser humano. La una no invalida, o efectivamente, no afecta a la otra.

Su excentricidad y megalomanía son más que sonados, pero quedémonos con lo que nos interesa aquí del pintor: su interés por transgredir las fronteras de la convencionalidad de la razón.

 

 

 

N-Dimetiltriptamina (DMT). 2ª parte

Por Javi - Growland.org

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DMT por todas partes

Químicamente simple, el DMT permite sin embargo a nuestra consciencia acceder a las más increíbles e inesperadas visiones, pensamientos y sensaciones, abriendo la puerta a mundos fuera del alcance de nuestra imaginación.

El DMT existe en nuestro cuerpo y en el reino animal y vegetal. Forma parte de la constitución ordinaria de humanos y otros mamíferos, animales marinos, hierbas y semillas, sapos y ranas, hongos y moho, corteza, flores y raíces.

El alquimista psicodélico Alexander Shulgin dedica todo un capítulo al DMT en su extenso compendio Tikhal: Tryptamines I Have Known and Loved. En este capítulo titulado “DMT en todas partes”, subraya: “El DMT está… en esa flor, en aquel árbol, en ese otro animal… está presente prácticamente en cualquier lugar donde miremos”. Pero donde más abunda el DMT es en ciertas plantas de América Latina. Lugares donde el hombre conoce sus sorprendentes propiedades desde hace docenas de miles de años.

Viaja a nuevas y exóticas dimensiones!Viaja a nuevas y exóticas dimensiones!

A mediados del S.XIX, dos exploradores amazónicos, el inglés Richard Spruce y el alemán Alexander von Humboldt, describieron por primera vez los efectos de tomas y brebajes exóticos psicotrópicos elaborados a partir de plantas por tribus indígenas. Los indígenas de América Latina siguen realizando estas tomas, denominadas yopo, epena, jurema. Consisten en enormes dosis, hasta de 30gr. o más. Existe una técnica espectacular, que consiste en que un ayudante del consumidor insufla la mezcla en la nariz de éste mediante un tubo. La fuerza del soplo ha de ser suficientemente fuerte como para tumbar al receptor. Spruce y Von Humboldt relatan cómo los indígenas se sumergen de forma inmediata en un estado delirante acompañado de vómitos, sudores y contorsiones incoherentes. Estos primeros exploradores escucharon historias de visiones fantásticas, “viajes fuera del cuerpo”, predicciones, localización de objetos perdidos, y contacto con ancestros y demás entidades etéreas.

Otro preparado vegetal, consumido en forma de brebaje, parecía producir efectos similares, aunque no de forma tan espontánea. La Ayahuasca o Yagé es fuente de inspiración de infinidad de obras artísticas rupestres y pinturas presentes en construcciones indígenas, lo cual denominaríamos en nuestros días “arte psicodélico”.

Mientras las muestras de plantas traídas por estos dos exploradores languidecían en los archivos de algún museo de historia natural, el químico canadiense R. Manske, en una investigación independiente, sintetizó una nueva droga llamada N,N-dimetiltriptamina, o DMT, a partir de la fresa arborescente, un arbusto presente en el continente norteamericano. Por lo que se sabe, Manske sintetizó el DMT, tomó nota de su estructura, y guardó el producto en algún cajón olvidado de su laboratorio. Nadie conocía entonces la existencia del DMT en las plantas psicotrópicas, sus propiedades psicodélicas o su presencia en el cuerpo humano. El interés de los científicos no se despertó hasta bien acabada la Segunda Guerra Mundial.

DMT por todas partesDMT por todas partes

El descubrimiento del LSD y de la serotonina quebrantó a principios de los años 50 los cimientos de la psiquiatría freudiana, sentando a la vez las bases de la neurociencia. El interés de los científicos por los psicodélicos , que empezaron a llamarse a sí mismos “psicofarmacólogos”, les llevó buscar los ingredientes activos mediante el análisis de cortezas, hojas, raíces y semillas de plantas descritas como psicodélicas 100 años atrás. La familia de las triptaminas fue un centro de interés evidente por ser el LSD y la serotonina ellas mismas triptaminas.

Viaja con los laboratorios Sandoz!Viaja con los laboratorios Sandoz!

El precursor: Stefan Szára

En los años 50, el químico y psiquiatra húngaro Stefan Szára conoció en profundidad y se interesó por el efecto psicotrópico del LSD y de la mescalina, por lo que decidió encargar un poco de LSD a los laboratorios Sandoz con el fin de llevar a cabo sus propios estudios sobre la química de la consciencia. Puesto que Szára vivía detrás del telón de acero, la sociedad farmacéutica suiza no accedió a mandarle el pedido, por temor a que el potente LSD cayese en manos de los comunistas. Tal rechazo no le desanimó sino que le incitó a estudiar todo lo relativo al DMT, que sintetizó en su laboratorio de Budapest en 1955.

Szára ingirió dosis crecientes de DMT sin sentir efecto alguno, lo cual le llevó a preguntarse si algo en el sistema gastrointestinal impedía la absorción del DMT, planteándose la inyección por vía intramuscular del mismo. Tal presentimiento precedió el descubrimiento del mecanismo intestinal que disuelve el DMT ingerido por vía oral –mecanismo que los indígenas sudamericanos habían aprendido a esquivar hace miles de años. Decidido a ir el primero, en 1956, Szára se inyectó una intramuscular de DMT, de aproximadamente la mitad de una dosis “completa”: “Al cabo de 3 o 4 minutos, empezaron las sensaciones visuales, similares a las descripciones de Hofmann y Huxley sobre el LSD y la mescalina. Era apasionante. Estaba claro que había descubierto el secreto.” Tras multiplicar la dosis por dos: “Los síntomas físicos hicieron su aparición. Ligero picor, temblores y náuseas, dilatación de las pupilas, aumento de la tensión y del ritmo cardiaco. Todo acompañado de fenómenos eidéticos, claras representaciones alucinatorias, imágenes o trazas de objetos percibidos visualmente, ilusiones ópticas y alucinaciones que consistían en motivos orientales de vivos colores en movimiento. Más adelante vi maravillosas escenas alterándose rápidamente. Los rostros de las personas parecían máscaras. Mi estado emocional llegaba hasta la euforia. Mi conciencia estaba disuelta en alucinaciones y mi atención quedaba firmemente ligada a ellas. Al cabo de ¾ de hora los síntomas desaparecieron y pude describir estos efectos.”

SzáraSzáraTrabajo de campo: DMT versus LSD

Szára reclutó rápidamente a 30 voluntarios, la mayor parte jóvenes colegas médicos de Hungría. Todos recibieron dosis psicodélicas. La experiencia de uno de esos jóvenes: “El mundo entero brilla… la estancia está repleta de espíritus. Causa vértigo… Ahora, es lo más! Tengo la sensación de volar… por encima de la tierra, por encima de todo. Me reconforta saber que estoy de vuelta. Todo tiene un tinte espiritual, pero muy real… siento que por fin aterrizo.

Otra joven médico transcribió: “Todo es tan sencillo. Ante mí se encuentran dos dioses en calma, bajo la luz del sol… y pienso que me acogen en este nuevo mundo. El silencio es tan profundo como en el desierto… Por fin estoy en casa… Juego peligroso... Sería tan fácil no regresar. Apenas tengo consciencia de ser médico, pero esto no es importante: lazos familiares, estudios, proyectos y recuerdos se hallan ya demasiado lejos y sólo este mundo es importante, soy libre y estoy totalmente sola.”

Occidente había descubierto el DMT. Y el DMT había entrado en su consciencia.

Disolución de conscienciasDisolución de conscienciasA pesar de algún “mal viaje” provocado ocasionalmente en alguno de sus voluntarios, a Szára le gustaba particularmente el DMT por su corta acción. Era relativamente fácil utilizarlo, totalmente psicodélico, y las experiencias podían llevarse a cabo en pocas horas. Tras escapar de Hungría con una buena cantidad de DMT a finales de los años 50, se encontró en Berlín con otro colega que le introdujo a su vez en sus estudios sobre el LSD. Szára pudo por fin sumergirse en el estudio de tan fabuloso psicodélico. Los efectos fueron de su interés. Pero las 24h. de duración de los efectos del LSD le parecieron demasiado largos para su gusto.

Cuando emigró a los Estados Unidos, el principal interés de Szára en materia de investigación siguió siendo el DMT, desarrollando su labor en el Instituto Nacional de Salud de Bethesda, Maryland, donde trabajó más de 30 años llegando a ocupar el puesto de Director de Investigación Clínica en el National Institute on Drug Abuse, antes de jubilarse en 1991.

Otros grupos confirmaron y ampliaron los descubrimientos de Szára, incluyendo el hecho de que el DMT ha debía ser inyectado para hacer notar sus efectos. Sin embargo, sorprende constatar que ningún investigador aparte de Szára diese información detallada de sus propiedades psicológicas.

Un mundo de placer y sensacionesUn mundo de placer y sensacionesPor ejemplo, su antiguo laboratorio de Budapest declaró que el DMT provocaba en voluntarios normales “un estado psicótico dominado por alucinaciones coloridas, pérdida del sentido de la realidad temporal y espacial, euforia, experiencias fantasmales y en ocasiones ansiedad”. El Public Health Service Hospital de Lexington, Kentucky, uno de los centros americanos más activos en materia de investigación se limitó a constatar en sus ensayos con presos que los efectos del DMT conllevaba “ansiedad, halucinaciones y distorsiones perceptivas”. Aún menos reveladores fueron los estudios del U.S. National Institute of Mental Health, donde un grupo de aguerridos voluntarios habituados a los psicodélicos se limitaron a evaluar mediante un número “a qué altura habían llegado” con una dosis completa de DMT, constatando el estudio que la mayor parte de los voluntarios no habían llegado tan lejos en su vida.

¿Qué es el DMT?

A pesar de la sólida producción de artículos de investigación sobre el DMT por parte de Szára y otros, éste permaneció como una curiosidad farmacológica: intenso, de corta duración, presente en las plantas. El LSD quedó en ventaja frente al DMT pero todo esto cambió cuando se descubrió la presencia de DMT en el cerebro de ratones y ratas y el modo en que los cuerpos fabricaban dicha substancia. En 1965, científicos alemanes publicaron en Nature, importante publicación científica británica, que habían aislado DMT en la sangre humana. En 1972, el premio Nobel J. Axelrod, destacó su presencia en en tejido cerebral humano. Otro estudio demostró que también podía hallarse presente en la orina y el fluido cerebroespinal que baña el cerebro. No pasó mucho tiempo hasta que se descubrió los modos, los mismos a los de los animales, en que el cuerpo humano fabricaba DMT. El DMT pasó a ser el primer psicodélico humano endógeno (generado dentro del cuerpo). Hay otros compuestos endógenos con los cuales nos hemos familiarizado desde esta época. Por ejemplo, los compuestos morfinoformes endógenos son las endorfinas. Sin embargo, el descubrimiento del DMT en el cuerpo humano hizo mucho menos ruido que el de las endorfinas. La creciente ola antipsicodélica que barrió EE.UU. desde aquella época adiestró a los investigadores contrael estudio del DMT endógeno. Los descubridores de las endorfinas, en revancha, obtuvieron un Premio Nobel.

Arte espiritualArte espiritual“¿Qué hace el DMT en nuestro cuerpo?”

La pregunta se convirtió en una cuestión crucial que la psiquiatría se limitó a zanjar de la manera más burda: “Provocar enfermedades mentales”. El DMT se relacionó entonces estrechamente con la esquizofrenia. Se encontraba en el mal lugar en el mal momento.

El DMT está estrechamente emparentado con la serotonina, el neurotransmisor asignado a los psicodélicos. Afecta a los receptores de la serotonina de un modo similar al del LSD, psilocibina y mescalina. Dichos receptores se hallan en todo el cuerpo, en los vasos sanguíneos, músculos, glándulas y piel. Sin embargo, el cerebro, con infinidad de receptores de serotonina sensibles al DMT, ligados al humor, la percepción y al pensamiento, es el lugar donde el DMT ejerce sus efectos más interesantes. El cerebro rechaza la entrada de la mayor parte de las drogas y productos químicos, haciendo una más que curiosa excepción con el DMT. Escudo prácticamente impenetrable, la barrera de sangre cerebral impide a los agentes indeseados dejar la sangre para penetrar el tejido cerebral. Tal defensa se extiende incluso hacia los hidratos de carbono y grasas que los demás tejidos utilizan para crear energía. El cerebro no quema más que la forma de combustible más pura: el azúcar o glucosa. Sin embargo, ciertas moléculas son objeto de un transporte activo a través de la barrera de la sangre cerebral. Pequeñas moléculas especializadas las conducen al cerebro, proceso que requiere una enorme cantidad de preciosa energía. La razón por la cual el cerebro transporta estos compuestos a esta “zona sagrada” es evidente: los aminoácidos necesarios para el sostenimiento de proteínas cerebrales tienen el paso autorizado.

Secante de LSD firmado por Tim Leary.Secante de LSD firmado por Tim Leary.En 1976, científicos japoneses descubrieron que el cerebro transporta activamente el DMT a través de la barrera sanguínea. No existe otra substancia psicodélica por la que el cerebro demuestre tal interés. Si el DMT fuera simplemente un subproducto derivado de nuestro metabolismo, tal y como venían afirmando los psiquiatras, ¿porqué el cerebro se comporta de un modo tan inusual para adentrarlo en sus confines?

Allí donde el DMT hace su aparición, el cuerpo hace lo posible para utilizarlo rápidamente. Una vez que el cuerpo ha producido o recibido DMT, ciertas enzimas llamadas monoaminas-oxidasas (MAO), cuya concentración es especialmente alta en la sangre, hígado, estómago, cerebro e intestinos, lo disuelven en pocos segundos. Su presencia explica que el efecto del DMT sea tan corto.

Se puede decir que el DMT es un alimento para el cerebro. Nada más entrar, es utilizado. El cerebro transporta activamente el DMT a través de su sistema de defensa pero igual de rápido, lo deshace, dando lugar a pensar que la substancia es necesario para mantener una función vital cerebral normal. Sólo cuando el nivel de DMT es demasiado elevado podemos acceder a experiencias extraordinarias.

¿Porqué nuestro cuerpo fabrica DMT?

La respuesta del Dr. Strassman es clara: “Porque es la molécula del espíritu.” Una molécula del espíritu debe provocar, con una fiabilidad razonable, ciertos estados psicológicos que consideramos “espirituales”. Estos son sentimientos de alegría extraordinaria, de intemporalidad y la certeza que lo que experimentamos es “más real que la realidad”. Tal substancia puede conducirnos a una visión de coexistencia de opuestos, como la vida y la muerte, el bien y el mal; un conocimiento de que la consciencia continúa después de la muerte; una profunda comprensión de la unidad de base de todos los fenómenos; y un sentimiento de sabiduría o amor que ataña a todo campo de la existencia.

La vista no vale de nada si la mente está ciega.La vista no vale de nada si la mente está ciega.Una molécula del espíritu conduce también a reinos espirituales. Mundos que nos son de costumbre invisibles y no son accesibles en un estado ordinario de consciencia. Sin embargo, tan verosímil como es la teoría según la cual estos mundos existen tan solo en el campo mental, es la que establece que son, en realidad, “exteriores” a nosotros, y dotados de una existencia propia. Si cambiamos simplemente nuestras facultades receptoras cerebrales, podemos no solo comprenderlos sino también interactuar con ellos.

Hay que recordar que una molécula del espíritu no es espiritual en sí misma. Es un instrumento, un vehículo al que amarrar nuestra consciencia para ser remolcado a otros planos. Se necesita firmeza y preparación, puesto que cielo e infierno, sueño y pesadilla, forman los planos espirituales. El papel de la molécula del espíritu parece angelical, pero esto no garantiza que podamos adentrarnos en un mundo demoniaco.

El hecho de que el DMT se encuentre en todo el cuerpo es relevante. El cerebro lo busca, lo atrae y lo asimila sin demora. Como psicodélico endógeno, el DMT puede estar implicado en estados psicodélicos no provocados, que nada tienen que ver con la absorción de drogas, pero con una similitud asombrosa con los estados inducidos por algunas de éstas. Es posible que bajo la tutela del DMT endógeno seamos capaces de experimentar estados de ánimo transformadores, asociados a las experiencias de nacimiento, muerte, umbral de la muerte, contacto con entidades y a una consciencia mística / espiritual.

No se distorsiona la realidad al afirmar que el cerebro está hambriento de DMT.

Bibliografía:

“Psychonautica: Dmt”. Mister Strange. 2012.

“The DMT Chronicles”. Terence Turner. 2010.

“DMT. The Spirit Molecule”. R. Strassman”. 2001.

“Heavenly Highs: Ayahuasca, Kava-Kava, Dmt, and Other Plants of the Gods”. Peter Stafford. 2005.

http://www.erowid.org/

https://www.dmt-nexus.me/forum/default.aspx?g=forum

 

 

N-Dimetiltriptamina (DMT). 1ªparte

Texto: Growland.org

No tenemos imaginación suficiente para hacernos una idea de lo que nos perdemos. (Jean Toomer)

Introducción. Ciencia y sociedad.

La historia del uso de plantas, hongos y animales por el hombre, por su efecto psicodélico, es muy anterior a la historia escrita, y precede la aparición de la moderna especie humana. Ronald Siegel y Terence McKenna proponen incluso que nuestros ancestros simiescos imitaron otros animales comiendo cosas que causaban un comportamiento inhabitual. De este modo descubrieron las primeras substancias causantes de alteraciones mentales.

Cada vez son más los estudios que afirman la utilización de psicodélicos por parte de antiguas culturas por su efecto sobre la conciencia. Arqueólogos han descubierto antiguas representaciones africanas de hongos creciendo en un cuerpo humano, y recientes descubrimientos en arte rupestre prehistórico en Europa Septentrional sugieren la notable influencia de una consciencia psicodélicamente alterada.

Ciertos autores han emitido la hipótesis de que el lenguaje se desarrolló a partir de una comprensión y asociación psicodélica derivadas de los sonidos bucales emitidos por los primeros homínidos. Otros aseveran que son los estados psicodélicos los que han proporcionado las bases de la conciencia humana más antigua en materia espiritual y por tanto religiosa.

Las visiones, estados extáticos, y el despegue de la imaginación posibilitados por las drogas psicodélicas dieron a dichas substancias un papel importante en las más antiguas culturas. Varios siglos de investigación antropológica han demostrado que esas sociedades hacían uso de psicodélicos para mantener una cohesión y solidaridad social, contribuir en las artes curativas y e inspirar la creatividad artística y espiritual.

Los indígenas del “Nuevo Mundo” utilizaban, y continúan utilizando, una amplia gama de hongos y plantas psicotrópicas. La mayor parte de cuanto sabemos sobre psicodélicos procede del análisis químico de substancias químicas encontradas en materiales del hemisferio occidental: DMT, psilocibina, mescalina, y diversos compuestos similares al LSD.

“Cristales ultrapuros de DMT”“Cristales ultrapuros de DMT”

La profundidad y amplitud de los usos de plantas psicodélicas por los habitantes del “Nuevo Mundo” sorprendió y alarmó a los colonos europeos. Esta reacción puede ser explicada en parte a la relativa falta de plantas y hongos alucinógenos en Europa, aunque también se explica por la asociación de estas substancias con la brujería. La iglesia reprimió eficazmente toda información relativa al empleo de estas substancias en el Viejo y Nuevo Mundo, persiguiendo a los practicantes y transmisores de tales enseñanzas. Tan sólo a lo largo de los últimos cincuenta años se tuvo conocimiento que la práctica de rituales con hongos sagrados por los indios de México no desapareció en el S.XVI.

En Europa, el interés por las plantas o drogas psicodélicas y el acceso a ellas fue muy limitado hasta finales del S. XIX., cuando ciertos autores describieron los efectos psicodélicos del opio y el hachís (C. Baudelaire y Th. De Quincey), pero la dosis requerida para llegar a tales efectos fue considerada difícil de consumir, excesiva y peligrosa.

Mescalina

Peyote (Lophophora Williamsii)Peyote (Lophophora Williamsii)

La situación empezó a cambiar con el descubrimiento de la mescalina en el peyote, un cactus del nuevo mundo. En la última década del S.XIX, varios químicos alemanes aislaron mescalina a partir del peyote. Los primeros que la probaron alabaron la capacidad de éste para abrir “paraísos artificiales”. Sin embargo, las desagradables nauseas producidas por la substancia podrían relacionarse con la consiguiente falta de interés, no dando lugar en los medios psiquiátricos y médicos más que a un limitado número de artículos sobre ella hasta finales de los años 30. Otro motivo de tal falta de interés por la mescalina fue la predominancia en aquella época del psicoanálisis freudiano en el campo de la psiquiatría. Si Freud tuvo interés por drogas causantes de alteraciones mentales como la cocaína y tabaco, ya no fue el caso de sus discípulos. Freud rechazó la religión, y creyó que la espiritualidad y religiosidad no eran sino defensas contra miedos y deseos pueriles. Tal actitud no favoreció la investigación de la mescalina, substancia inherente a connotaciones de espiritualidad india.

LSD

En 1938, el químico suizo Albert Hofmann desarrolló un estudio sobre el cornezuelo del centeno para la división de productos naturales de Laboratorios Sandoz, importante grupo farmacéutico. Pretendía descubrir una substancia que pudiera contribuir a paliar el sangrado uterino tras el parto. Uno de los compuestos del cornezuelo era el LSD-25 (lysergic acid dyethylamide). Las pruebas realizadas con úteros animales dieron pocos resultados y Hofmann pronto lo dejó de lado. Sin embargo, cinco años más tarde “un curioso presentimiento” incitó a Hofmann a volver a examinar el LSD, y fue entonces cuando descubrió de forma accidental sus potentes propiedades psicodélicas.

Lo más destacable del LSD es que provoca efectos psicodélicos en dosis de millonésimas de gramo, lo cual significa que tiene mil veces la fuerza de la mescalina. De hecho, Hofmann se provocó a sí mismo prácticamente una sobredosis con una cantidad que el mismo juzgó demasiado pequeña para poder alterar la mente: ¼ de mg. Hofmann y sus colegas suizos no tardaron en publicar sus descubrimientos a principios de los años 40. A causa de las tremendas alteraciones mentales producidas por el LSD, los científicos decidieron subrayar sus propiedades “psicóticas”.

Los años que precedieron a la Segunda Guerra Mundial fueron apasionantes para la psiquiatría. Además del LSD, los científicos descubrieron las propiedades antipsicóticas de la torazina. El empleo de dicho neuroléptico mejoró sorprendentemente el estado de numerosos pacientes afectados por graves enfermedades mentales. El dominio contemporáneo de la “psiquiatría biológica” nació pues estos años. Esta disciplina, que estudia la relación entre el estado mental humano y la química cerebral fue hija de esta extraña pareja, el LSD y la torazina. Siendo el intermediario de ambas la serotonina.

En 1948, un grupo de investigadores descubrieron que la serotonina presente en la sangre estaba ligada a la construcción de los músculos de las paredes de arterias y venas, lo cual fue de una importancia capital para la comprensión de la forma en que el proceso hemorrágico podía ser controlado. “Serotonina” procede del latín serum, suero,y tonus, tensión.

Durante los años 50, otro grupo de investigadores repararon en la presencia de serotonina en el cerebro de diversos animales, mostrando su precisa localización y efectos sobre las funciones eléctricas y químicas de las células nerviosas. Las drogas o cirugía que modifican las regiones que contienen serotonina en el cerebro alteran profundamente el comportamiento sexual y agresivo, así como el sueño, vigilia y todo un abanico de funciones básicas. La presencia y función de la serotonina en el cerebro y el comportamiento la confirmó como el primero neurotransmisor conocido.

Así mismo, los científicos repararon en la similitud de las moléculas de LSD y serotonina, rivalizando ambas en muchas zonas cerebrales. En muchas casos, el LSD bloquea los efectos de la serotonina, en otros, imita su efecto. Tales descubrimientos hicieron del LSD la herramienta disponible más eficaz para establecer una relación cerebro-mente.

Investigaciones de campo

Decenas de científicos administraron en todo el mundo una amplia gama de psicodélicos a millares de voluntarios sanos y pacientes psiquiátricos. Durante dos decenios, dichos experimentos fueron subvencionados generosamente por fondos gubernamentales o privados, dando lugar a la publicación de infinidad de artículos y libros, así como a conferencias y encuentros internacionales en los que se debatían los últimos descubrimientos de la investigación en materia psicodélica.

Los laboratorios Sandoz distribuyeron LSD a diversos investigadores para poder provocar un estado psicótico controlado a voluntarios sanos. Los científicos confiaban en que tales experimentos pudieran dar luz a los desarreglos psicóticos naturales como la esquizofrenia. También recomendaron proporcionar dosis de LSD a trabajadores de servicios psiquiátricos, para ayudarles a sentir empatía hacia sus pacientes psicóticos. Estos jóvenes médicos quedaron marcados por tal acercamiento temporal con la locura. El abrupto encuentro con recuerdos y sentimientos inconscientes llevaron a los psiquiatras a creer que las propiedades relajantes para la mente podrían mejorar la psicoterapia.

“Tabletas azules de gel de LSD”“Tabletas azules de gel de LSD”

Numerosos estudios sugirieron entonces que los mecanismos ordinarios de terapia mediante discusión podrían ser más eficaces mediante el empleo de psicodélicos. Decenas de artículos científicos mencionan el tremendo éxito en prácticas con enfermos incurables con síntomas obsesivo-compulsivos, estrés pos-traumático, trastornos alimenticios, angustia, depresión, alcoholismo y otras dependencias químicas como a la heroína y cocaína.

El rápido avance descrito por los investigadores que llevaron a cabo “psicoterapias psicodélicas” incitó a otros investigadores al estudio de los efectos benéficos de tales drogas en pacientes en fase terminal, consumidos por el dolor y la enfermedad. La psicoterapia psicodélica, aunque con pocos efectos sobre los estados patológicos subyacentes, dio lugar notables efectos psicológicos. La depresión se disipaba, la demanda de fármacos contra el dolor disminuía considerablemente, y la aceptación de los pacientes hacia su y enfermedad y pronóstico fue mayor. Además, pacientes y familias parecían adquirir capacidad para hacer frente a profundos problemas emocionales de un modo desconocido hasta entonces. Ciertos terapeutas creyeron entonces que una experiencia transformadora, mística o espiritual era la que daba origen a tales reacciones milagrosas a la psicoterapia psicodélica.

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Pronto se reparó en que las experiencias descritas por voluntarios bajo la potente influencia de psicodélicos eran sorprendentemente similares a las vivencias de los practicantes de formas orientales de meditación. Los puntos en común entre alteración de la conciencia inducida por drogas psicodélicas y la provocada por meditación, llamó la atención de escritores y filósofos como Huxley, que hizo sus propios experimentos con LSD y mescalina, extremadamente ricos y positivos, bajo la tutela del psiquiatra canadiense H. Osmond durante las sucesivas visitas que le hizo a su residencia de Los Angeles durante los años 50. Huxley no se demoró en describir tales experiencias y las fantasías que le inspiraron. Sus escritos sobre la naturaleza y valor de la vivencia psicodélica fueron cautivadores y elocuentes e inspiraron a un buen número de investigadores para llevar a cabo experimentos destinados a acceder a la iluminación espiritual mediante el empleo de psicodélicos. Si bien sus ideas provocaron un movimiento masivo a favor de los psicodélicos, Huxley era un firme partidario de la limitación a su acceso, no debiendo reservar su uso más que a una élite de intelectuales y artistas, lejos de creer en que la población común pudiera estar preparada para sacar provecho de tales experiencias sin riesgo alguno.

Prohibición

Sin embargo, los estudios sobre enfermedades incurables, y la comparación de los efectos de las drogas psicodélicas con los de determinadas experiencias místicas, enredaron de un modo nefasto ciencia y religión. La investigación comenzó a alejarse demasiado del programa original de los Laboratorios Sandoz.

Para complicar aún más las cosas, durante los años 60 el LSD se fugó de los laboratorios. Un sin fin de noticias sobre suicidios, urgencias, asesinatos, malformaciones de fetos, alteraciones cromosómicas, invadió los medios de comunicación, lo cual, añadido al abandono total de principios por Timothy Leary y su equipo de investigadores en la Universidad de Harvard reforzó la sospecha de que ni siquiera los científicos podían controlar tan poderosas substancias.

“Nixon vs. LSD”“Nixon vs. LSD”

Los medios de comunicación exageraron las consecuencias negativas fisiológicas y psicológicas de las drogas psicodélicas. Numerosos artículos fueron fruto de investigaciones superficiales, otros no eran más que pura invención. Posteriores publicaciones desmintieron las acusaciones de alta toxicidad y deterioro cromosómico de los psicodélicos pero estos estudios apenas tuvieron eco después de tanta mentira. Una ola de artículos con descripciones de “malos viajes”, reacciones negativas a los psicodélicos empezaron a invadir la literatura psiquiátrica. Pero estaba claro que el índice de complicaciones psiquiátricas era extraordinariamente bajo en sesiones controladas, ya sea con voluntarios normales o pacientes. Sin embargo, cuando personas inestables o con problemas psiquiátricos tomaban psicodélicos impuros o desconocidos, combinados con alcohol y otras drogas de modo descontrolado y sin una vigilancia adecuada, los problemas era evidentes.

Como reacción a la ansiedad del público norteamericano por el uso descontrolado del LSD, y dejando de lado toda objeción procedente del medio científico, el congreso de EE.UU. promulgó en 1970 la ley que ilegalizó el LSD y demás psicodélicos. El gobierno provocó que la comunidad científica dejara de lado sus proyectos, poniendo todo tipo de trabas para conseguir una partida de substancias con las cuales llevar a cabo cualquier investigación al respecto y hacer florecer nuevos estudios. Los fondos se vivieron inexistentes y los investigadores abandonaron sus experimentos. Con la nueva ley sobre estas substancias, el interés por la investigación desapareció tan rápidamente como la forma en que se inició. Era como si tales substancias jamás se hubieran descubierto.

Evolución

Si se tiene en cuenta el intenso ritmo de investigación en materia de psicodélicos hasta hace apenas 40 años, no se puede uno más que sorprender por la total inexistencia que se les reserva en el actual panorama médico y psiquiátrico. Los psicodélicos constituyeron el pilar del desarrollo de la psiquiatría durante más de veinte años. Hoy en día, el desconocimiento de las nuevas generaciones de médicos y psiquiatras sobre la materia es total.

La evolución del estudio científico en materia de psicodélicos ha seguido un proceso muy poco natural. Comenzaron su carrera como “remedios milagrosos” para pasar a ser al poco tiempo “drogas abominables”, no dando lugar a más.

Si los estudiantes de medicina y psiquiatría saben tan poco acerca de las drogas psicodélicas, esto no se debe a las conclusiones de la investigación en la materia, sino a la manera en que acaba dicha investigación, que desmoralizó profundamente a la psiquiatría universitaria, que tuvo que dar completamente la espalda a los psicodélicos.

La investigación psicodélica fue un capítulo hiriente y humillante en la vida de tantos científicos eminentes, los más brillantes y mejores psiquiatras de su generación. Los investigadores psiquiátricos europeos y norteamericanos más respetados en la actualidad, tanto en medios universitarios como por la industria farmacológica, forjaron su vida profesional en la investigación de psicodélicos. Los miembros más influyentes de la profesión descubrieron que la ciencia, el trabajo y la razón eran incapaces de defender sus estudios ante la promulgación de leyes represivas alimentadas por la opinión pública, la emoción y los medios de comunicación.

Desde el preciso instante en que tales leyes se aprobaron, el control gubernamental así como la financiación pública y privada retiraron rápidamente autorizaciones, suministro de drogas y dinero para el estudio. Las drogas psicodélicas, que los investigadores estimaban como claves excepcionales para la curación de enfermedades mentales y tomas de conciencia se convirtieron en objeto de temor y de odio.

Un problema más se añadió. Los psicodélicos se convirtieron en objeto de disputa en el seno de la psiquiatría misma. Los psiquiatras puristas de la biología como una fuente dejaron de tolerar a todos sus colegas “atrapados por la religiosidad” y que ensalzaban los poderes curativos y espirituales de estas drogas. Éstos últimos consideraron a los partidarios del “todo cerebral” como estrechos de mente y limitados. La psiquiatría nunca estuvo de hecho a gusto con ninguna cuestión espiritual, y esto dio lugar a que toda una nueva cohorte de profesionales se centrara en poner en tela de juicio cualquier resultado de investigaciones sobre psicodélicos, dando lugar a la “teoría y práctica transpersonal”. De este modo, ciertos investigadores en materia de psicodélicos encontraron el modo de deshacerse de los complejos y contradictorios efectos que tales drogas causaban en sus pacientes y ellos mismos.

La falta de interés actual en el medio universitario puede comprenderse por la total ausencia de continuidad en materia de investigación con voluntarios. Sin embargo, es común que en la formación de futuros médicos se hable de teorías y técnicas pasadas, inclusive de todas aquellas caídas en desuso… desde los años 70, parece que las drogas psicodélicas nunca hubieran existido en el ámbito universitario y médico. Esto hasta mediados de los años 90, momento en que el Dr. Strassman organiza un seminario de investigación sobre drogas psicodélicas para internos en psiquiatría en la Universidad de Nuevo México. Probablemente la única desde hacía décadas.

Documentación

“DMT. The Spirit Molecule” R. Strassman. 2001.

http://www.erowid.org/

https://www.dmt-nexus.me/forum/default.aspx?g=forum

Extracción casera de mescalina:

http://www.cannarias.com/foros/showthread.php?t=8913

 

Como diferenciar entre LSD y 25i-NBOMe

Viendo que mucha gente confunde los efectos de estas sustancias se me ocurrió hacer esta 'guiá' para diferenciar entre los efectos de una y la otra ya que es peligroso consumir una sustancia creyendo que es otra.

Antes que nada tienen que considerar que la mayoría de los que venden sustancias de forma clandestina (por desgracia la única forma) muchas veces no tienen idea de qué es lo que venden así que generalmente no vale la pena preguntar.
Un factor a considerar y en el cual no voy a entrar en detalles por obvias razones, es el precio: el lsd cuesta entre 3 y 10 veces mas que el 25i-nbome. solo tengan eso presente y van a ahorrarse muchas decepciones.
OK, ya tenemos nuestro cartón. Como saber si es uno o el otro antes de tomarlo? Sin vueltas ni inconseguibles tests de Ehrlich: El LSD reacciona ante la luz negra, el 25i-nbome no.


Cualquiera en casa puede hacer esta prueba, si el blotter brilla es LSD, sino es 25i-NBOMe. La luz negra la consiguen en cualquier librería, piden un detector de billetes falsos y tienen su comprobador de ácidos.

¿Como diferenciar los efectos del LSD y del 25i-NBOMe?

Voy a separar esta sección en dos partes: Características subjetivas y Características objetivas.
Las características subjetivas son las que dependen de cada uno, las características objetivas son las que en la mayoría de los casos no dependen de la percepción o la personalidad de cada individuo.

Características objetivas

LSD
- Afecta varios receptores (dopamina, adrenalina, serotonina, entre otros)
- Activa de forma oral y sublingual
- Dosis activa: 25 ug, baja: 40~80 ug, media: 80~125 ug, alta: 125+ ug, LD50: 200~1000 ug por kilo
- Duración: 6~14hs
- Incoloro, inodoro e insípido
- Visuales a ojos abiertos y cerrados (generalmente a partir de dosis medias o más)
- Aumento de la creatividad y pensamiento asociativo
- Sensación de que el entorno 'respira' a tu mismo ritmo
- Estimulación física y/o mental
- Mayor apreciación de la música
- Sensibilización de los sentidos
- Sinestesia
- Hipertermia
- Ansiedad
- Dilatación de las pupilas
- Ralentización de la percepción del tiempo
- Insomnio
- Paranoia
- Distonía (tensión)

25i-NBOMe- Potente agonista total del receptor 5-HT2A.
- Inactiva si se consume de forma oral.
- Dosis activa: 50~250 ug, baja: 200~600 ug, media: 500~800 ug, alta: 700~1500 ug. LD50: desconocido
- Duración: 5~10hs
- Visuales a ojos abiertos y cerrados
- Aumento de la creatividad y pensamiento asociativo
- Dilatación de las pupilas
- Sensaciones inusuales en el cuerpo
- Ralentización de la percepción del tiempo
- Bruxismo
- Confusión / Dificultad para concentrarse
- Dificultad para hablar
- Vasoconstricción
- Temblores
- Insomnio
- Paranoia
- Distonía (tensión) mas que la provocada por el lsd
- Pensamiento recursivo

Características subjetivas

LSD

- Cambios en el estado de ánimo
- Euforia
- Experiencias espirituales
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Convulsiones


25i-NBOMe

- Cambios en el estado de ánimo
- Euforia
- Estimulación física y/o mental
- Cambios en la percepción de la música
- Experiencias espirituales
- Empatía / Desconfianza
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Clonus
- Nauseas
- Convulsiones

Fuente

 

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