Cactus San Pedro: mescalina natural (II)

Trichocereus en florTrichocereus en flor

Sobre los efectos del san Pedro dice el especialista Anthony Henman: “Es un sentimiento de bienestar, un poco como el éxtasis, de mucho amor para todo el mundo, y una actitud muy positiva ante la vida”. Asegura que nunca ha visto a nadie con un mal viaje de san Pedro: “la mescalina puede ser fuerte pero es una cosa muy segura” (Henman 2007). Nunca ha muerto nadie de sobredosis de mescalina o de san Pedro a pesar de que una persona tomó dos gramos de mescalina pura (Berger 2004). Experimentos hechos con animales han mostrado una D.L. 50 (Dosis Letal en el 50% de los casos), de 100 miligramos de mescalina por kilo de peso del animal.

Una mujer europea nos contó el uso medicinal que hacía del cactus Trichocereus peruvianus (como le llaman los botánicos a una de las variedades o especies). A esta mujer se le había muerto un familiar muy querido, pero le resultaba imposible llorar porque tenía un bloqueo emocional, de modo que decidió tomar San Pedro para liberar sus emociones y pasar el duelo, de lo contrario –nos dijo- me va a salir un cáncer o algo malo. Tras ingerir la pócima mescalínica se produjo la catársis: liberación de tensiones y emociones, hipersensibilidad, expansión de la consciencia y finalmente –tras doce horas de viaje psiquedélico- renacimiento espiritual, paz, tranquilidad y serenidad.

Mucha gente ha intentado tomar san Pedro pero su sabor muy amargo y la consistencia gelatinosa de su cocimiento les ha echado para atrás. Estos problemas pueden ser esquivados gracias al nuevo método de preparación del san Pedro, ideado por Anthony Henman.

SAN PEDRO PARA CINCO.

Cada ejemplar de san Pedro tiene una cantidad distinta de mescalina, por lo que las cantidades pueden variar bastante: entre diez y cincuenta gramos de tejido verde seco por persona. Tomando como media 300 gramos de tejido verde fresco, que tras secarse se reducen a solo 20 gramos, tendríamos unos 300 miligramos de mescalina que serían suficientes para un viaje intenso emocionalmente, aunque no siempre produzca visiones. Tomar diez veces más cantidad produce un efecto solo un poco más fuerte. Lo importante es llegar a ese mínimo de 300 mg de mescalina, que algunos autores elevan a 500 mg –medio gramo- para un viaje intenso (Ott 2000). Para evitar problemas estomacales y digestivos hay que seguir una serie de pasos.

1-    Congelar y descongelar. Se pesa el tejido verde seco de san Pedro hasta alcanzar los cien gramos (que equivaldrían a 1500 gramos de cactus fresco). Se mete en el congelador y al día siguiente se saca a un plato y se espera a que se descongele. Así se rompe la dura estructura celular del cactus. Una vez descongelado se pone a cocer en un cacharro con agua.

2-    Cocer a fuego medio durante unas dos horas, tanto si es cactus fresco como seco, o pulverizado. Si no se ha congelado y descongelado hay que cocerlo varias horas más.

3-    Licuar y colar. Tras apagar el fuego y una vez que se ha enfriado, se mete en una licuadora para romper las duras fibras del cactus. Luego se cuela. Este paso se puede saltar si el material de partida es tejido verde seco molido, en polvo.

4-    Reducir el volumen de líquido: Se pone al fuego hasta que el líquido se reduzca por evaporación y pueda entrar en una botella de tres cuartos de litro. Una vez reducido se podría beber si se filtra varias veces a través de un colador de tela, de los de café, pero quedan unos últimos pasos que lo hacen más digerible.

5-    Reposar y fermentar. Se echa el caldo en una botella y se tapa. A los dos días se le quita el tapón a la botella y se oirá salir el gas generado por la fermentación. Se vuelve a cerrar la botella y cada dos días se repite la operación hasta que ya no salga gas, “hasta que deje de echarse pedos”. No conviene agitar la botella porque por decantación se irá separando el líquido rico en mescalina, que flotará en la parte superior, y la parte vegetal gelatinosa que reposará al fondo de la botella.

6-    Separar y reducir. Para sacar el líquido de la botella sin agitarla, lo mejor es meterle una sonda o tubito de plástico o pequeña manguera y tras aspirar dejar que vaya por el tubito hasta otra botella situada más abajo, como se hace para trasvasar gasolina de un tanque a otro. Al final tendremos la antigua botella con la pasta gelatinosa, y la nueva botella solo con el líquido rico en mescalina. No hay más que verter éste líquido en un cazo y calentarlo a fuego lento hasta que quede reducido a cinco chupitos o hasta la casi completa evaporación del agua, en cuyo caso tendremos una pasta negra: alquitrán de mescalina, que algunos secan pulverizan e introducen en cápsulas de gelatina (de venta en farmacias y tiendas de productos químicos y material de laboratorio, donde también se venden sondas de plástico para goteros).

RECETAS DE COCINA CON SAN PEDRO.

Barton (1994) recomienda cortar en tiras la capa verde del cactus y aderezarla con sal, zumo de limón y cilantro picado. ¿Alguien se podrá comer eso? Según Barton es su receta favorita por lo fácil que es de preparar, no dice nada del sabor. La ensalada de san Pedro es fácil de preparar: cien gramos de tejido verde troceado, dos cucharadas de vinagre de sidra y se deja macerar en la nevera una hora. Se puede añadir perejil picado al gusto.

SAN PEDRO FRITO.

Los trozos de tejido verde seco de san Pedro se pueden freir a fuego medio hasta que los bordes se doren y salgan pequeñas ampollas marrones en su superficie. Salar un poco. Dice Barton que el contraste entre el exterior crujiente y el interior gelatinoso es bastante agradable.

SAN PEDRO AL VAPOR.

Sofreír el tejido verde seco troceado. Con aceite de oliva, un diente de ajo y media cebolla picada, mantened la sartén tapada a fuego medio-suave unos diez minutos. Conviene agitarla para que no se pegue, luego se destapa y se cocina otros quince minutos hasta que el jugo se haya evaporado parcialmente y el cactus esté ligeramente dorado. Así se reduce el volumen de cactus por evaporación de su contenido acuoso. Es según Barton la receta con mejor sabor. El amargor queda reducido pero nunca eliminado.

SOBRE LA POTENCIA DE LOS CACTUS.

Muchos libros sostienen erróneamente que los cactus cultivados en Europa tienen niveles muy bajos de mescalina (como Berger 2004). Eso será en el norte de Europa, porque el desierto de Almería y en general toda la costa mediterránea tiene un clima ideal para cultivar las distintas especies o variedades de lo que se conoce genéricamente como “San Pedro”. Henman asegura haber recolectado un cactus san Pedro en La Torrassa (Barcelona), que resultó de efectos tan potentes como cualquiera de los que había probado en el Perú. Lo encontró en un terreno abandonado, donde nadie le daba ni agua ni abono y a pleno sol, estaba casi cayéndose. Parece ser que es la sequía prolongada y una situación de estrés lo que hace que los cactus produzcan más mescalina. Si esta teoría se confirma lo importante no sería que el cactus fuera pachanoi o peruvianus, más bien lo necesario sería un año de sequía completo antes de cosechar el cactus. Aguanta bien la sequía, el frío, incluso bajo cero y la humedad (no se pudre fácilmente), es mucho más resistente que el peyote. Los análisis hechos hasta ahora parecen confirmar la teoría de Henman: el pachanoi seco dio de 0,1 a 2,375% de mescalina, mientras el afamado peruvianus solo alcanzó un 0,82% (Pardanani 1977). Estos datos son incompletos porque nunca indican si se analizaron los cactus tras un largo período de sequía o no, ni tampoco su edad o que parte del cactus analizaron: ¿todo o solo el tejido verde seco?. Lo que si se sabe es que la mescalina encerrada en el cactus No caduca, se logró detectar en un peyote reseco encontrado en una tumba de unos mil años de antigüedad (Ott 2000). Un kilo de san Pedro seco serviría de materia prima para extraer en laboratorio entre tres y doce gramos de mescalina pura (Gottlieb 1977). Hay quien ha hecho bioensayos psiconaúticos con tejido verde seco de pachanoi pulverizado: con dos a cuatro gramos se siente una suave estimulación que dura de seis a ocho horas, funcionando como un auténtico tónico. Con 5 a 6 gramos además del efecto tónico se siente empatía, mientras 10 gramos del polvo dan un efecto claramente psiquedélico aunque con pocas visiones, pero muy emotivo (Rätsch 2005).

Por especies los pocos análisis hechos darían estos datos:

Trichocereus pachanoi: 0,1% a 2,375% de mescalina del peso seco del cactus.

Trichocereus peruvianus: 0% a 0,82%

Trichocereus puquiensis: 0,11% a 0,50% Cuatro análisis en Ayacucho, Perú (Serrano 2008)

Trichocereus cuzcoensis = schoenii: 0,14% a 0,22% (Serrano 2008).

Trichocereus bridgesii: En Bolivia se dice que esta especie es usada de forma tradicional por los nativos, y también por los jóvenes de la capital, La Paz, “por sus efectos estimulantes sobre la psique” (Rätsch 2005). Hay quien dice –sin aportar cifras de análisis- que tiene “más o menos el mismo contenido de mescalina que el T. pachanoi” (Berger 2004). Su aspecto exterior es muy similar al peruvianus.

Según Henman pachanoi, peruvianus y cuzcoensis serían igual de potentes y alcanzarían un mayor porcentaje de mescalina si son expuestas a pleno sol y un año de sequía completo antes de la cosecha. La principal diferencia sería que el pachanoi tiene espinas cortas (y en la variedad cultivada carece de espinas), mientras el peruvianus muestra unas grandes, duras y puntiagudas espinas. La familia Trichocereus está formada por más de 80 especies, de las cuales 30 dieron positivo en mescalina pero solo 5 tienen cantidades apreciables y hasta ahora aun no se han estudiado todas. Lo demás sería mitología y leyendas urbanas.

REFERENCIAS.

Barton, Steve. 1994 http://www.erowid.org/plants/cacti/cacti_preparation2.shtml

Berger, Markus. 2004. Cactus enteógenos. Ediciones Cáñamo. Barcelona, página 222.

Gottlieb, Adam. 1977. Peyote and other psychoactive cactus. The 20th. Century alchemist. USA.

Henman, A. 2007. Cáñamo 120 diciembre: Anthony Henman y el San Pedro bendito.

Ott, J. 2000. Pharmacotheon. Los libros de la liebre de marzo. Barcelona, 2ª edición.

Pardanani y McLaughlin, 1977. Cactus Alkaloids XIX. Mescaline and related compounds from Trichocereus peruvianus. Lloydia 40(6): 585-590.

Rätsch, C. 2005. The encyclopedia of psychoactive plants. Ethnopharmacology and its applications. Park Street press. USA

Serrano, Carlos. 2008. Citado por The Entheogen Review nº3. La revista enteógena desapareció. “Avances en la Fitogeografía química del género Trichocereus en el sur de Perú. Quepo 22: 29-35.

 

Cannabis y creatividad: relaciones más que complementarias

En este artículo abordaremos las interesantes relaciones existentes entre el cannabis y la creatividad, navegando entre las fronteras del pensamiento analítico y el global, entre las barreras de los conceptos mentales y el mundo mental liberado. Abróchense los cinturones, vienen curvas.

Por Psicotar

Imagínese a un niño pequeño, de unos 2-3 años, jugando en el salón de su casa, cómodamente sentado en la alfombra en compañía de dos adultos. De repente, uno de los adultos que hay en la sala jugando con el crío, empieza a levitar y a dar vueltas volando por la habitación. Traten de imaginarse la reacción de los presentes en la acción… el niño posiblemente no vea nada extraño o puede que se vea sólo algo sorprendido. Traten de imaginarse ahora en la posición del otro adulto… es posible que en principio no de crédito a lo que ve, posiblemente pase de la incredulidad a un incómodo estupor y de ahí, seguramente, a un estado de miedo, pánico o perplejidad total, que le llevará a cuestionarse su salud mental y es posible que a buscar ayuda…

¿Cuál es la diferencia entre las mentes de estas personas, para que una no sienta miedo y acepte esa experiencia y la otra pueda llegar a pensar que se ha “vuelto loca”? Sin duda alguna esta pregunta tiene respuesta simplemente observando el mundo de las cosas en el que nos movemos: los conceptos y los significantes.

001001El mundo presenta unas características que pueden agruparse en categorías que ayudan a reducir el número de “cosas” que hay que memorizar. Por ejemplo: en el concepto de fruta podemos incluir a los plátanos, papayas, fresas, cerezas, peras, manzanas, kiwis, etc. De manera que antes de tratar de entender una fruta en particular deberemos conocer que pertenece a esa categoría… porque dentro de esa categoría, además, tenemos una serie de propiedades que más o menos definen “lo que se puede esperar de sus miembros” Ejemplo: cuando vemos un plátano y lo identificamos como una fruta, sabemos que la fruta se puede comer, que es posible que se tenga que pelar, que los plátanos no hablan ni se mueven (y si lo hacen, ¡a correr!), etc, de forma que podemos tener estructurada y acotada una parte del mundo real.

¿Qué pasa cuando nos encontramos algo que no conocemos ni sabemos en qué categoría conceptual lo podemos incluir? Pues que nos quedaremos algo perplejos y es posible que nuestro cerebro trate de darle un significado inmediatamente. Ejemplo, una ballena es un mamífero, aunque se acerca más por su forma y medio de vida a lo que entendemos por pez: vive en el agua, pasa muchos periodos de tiempo bajo ella, tiene aletas, forma de pez…

Esto explica la producción constante de situaciones extrañas conocidas como ilusiones ópticas, donde percibimos algo que nuestro cerebro trata inmediatamente de “catalogar” y de dar significado, aunque produzca un error una vez comprendido qué es lo que se está viendo (1).

Hechas estas primeras reflexiones, entra en escena el protagonista de hoy: el cannabis. Tanto esta sustancia como otras de la despensa psiconáutica llevan usándose desde que el hombre es hombre, y puede que incluso mucho antes, para generar estados alternativos de consciencia.

En estos estados alternativos, la mente sufre cambios y, por ello, también el mundo externo de las cosas, ya que el único mundo que podemos conocer es el nuestro, nuestro mundo interior.

Un cambio en la función de nuestro cerebro puede provocar que el mundo externo también varíe, ya que nuestro cerebro cambia la forma en la que integra esa información.

¿Qué es lo que puede hacer el cannabis? Puede derribar las barreras o al menos abrir brechas por las que la información circula y se integra de otra forma.

Durante muchos años, a la gente “inteligente” se le suponían una serie de cualidades, todas ellas centradas en el pensamiento convergente, es decir, el pensamiento que consiste en generar ideas a partir de una información dada y a partir del cual sólo es posible una respuesta válida o convencionalmente aceptada. El pensador puede ser a la vez víctima y verdugo de la información por los límites que lo “convencional” impone (2)

Por suerte, desde la psicología actual –y desde otras corrientes, como la psiconáutica- se comienza a dar peso al pensamiento divergente, que es el que permite generar una amplia variedad de ideas o soluciones a partir de una información concreta, sin ceñirse de manera fija a una solución y permitiendo un amplio abanico de posibilidades (3)

El cannabis puede directamente abrir las puertas de los conceptos y permitir así la integración diferente de la información y, con ello, permitir un uso también alternativo de nuestros pensamientos. Piénsese, por ejemplo, en la sensibilidad musical acentuada que se experimenta con el cannabis… imagínese ahora a una persona, músico de profesión, que en este estado compone canciones… sin duda el resultado será diferente que el que podría haber sido si no hubiera tomado nada. Lo mismo pasaría si ese músico se tirara 48 horas sin probar bocado… sin duda ese estado diferente de su cuerpo y su mente también cambiarían la forma de hacer música.

Cerebralmente hablando, se ha intentado relacionar la creatividad con niveles de neurotransmisores. Esta visión lo único que ha conseguido es una difusa relación entre los niveles de los neurotransmisores dopamina y serotonina, pero no relaciones causales directas que, hablando de la mente como un epifenómeno global, es difícil demostrar (4)

Eysenck (5) ya intentó allá por 1995 relacionar los niveles de dopamina y serotonina con el pensamiento creativo. En su teoría de la personalidad (6) creó una dimensión a la que llamó psicoticismo o “dureza mental”, típico de personas muy competidoras y orientadas a lograr logros, incluso por encima de los derechos de los demás.

Este comportamiento de motivación exagerado está relacionado con elevados niveles de dopamina, que es el neurotransmisor que se libera cuando se anticipa que se va a obtener una recompensa o resultado deseado. Imagine que la persona más querida por usted le dice, tras meses sin verse, que va a ir a visitarle… esa emoción y esa euforia está producida por una elevación en la dopamina.

También se han relacionado estos niveles elevados en el rasgo de “psicoticismo” (no confundir con la psicopatía) con una mayor creatividad y pensamiento original (7)

Bien, hasta aquí, nada especial. Pero ahora debe entrar en escena otra compañera de vivencias, la serotonina, otro neurotransmisor imprescindible para comprender la creatividad. La serotonina ejerce una acción reguladora de la dopamina, de tal forma que, al liberarse una gran cantidad de serotonina, se produce una reducción de los niveles de dopamina (8)

skullskullEsto es especialmente interesante en las vías dopaminérgicas mesolímbica y mesocortical. En estas vías se maneja información relativa a emociones, estados de motivación, impulsividad, afectos, empatía, combinación de la información, etc. Ambas sustancias mantienen un delicado equilibrio.

Si los niveles de dopamina son elevados, la persona es posible que sea muy competitiva, poco empática, muy lanzada, muy decidida, desinhibida, agresiva y, para regular esto, la serotonina controla ese nivel de dopamina. Si la serotonina no ejerce correctamente su acción, es posible que se genere un desequilibrio que pueda originar procesos mentales diferentes, entre los que se encontraría una especial capacidad creativa, pues se ha relacionado directamente el mayor nivel de dopamina con estados creativos. Todo esto sucede a un nivel cerebral. No debe obviarse por ello la relevancia del aprendizaje y educación, así como los determinantes culturales bajo los que el individuo se ha desarrollado.

Como colofón a este artículo, trataremos la sobreinclusión. Este término se comenzó a aplicar en los años 20 por Cameron (9) al referirse al pensamiento de los esquizofrénicos.

Esta sobreinclusión consiste en la reducción de la inhibición mental que facilita la producción de nuevas informaciones o combinaciones nuevas. Es por ello la manifestación primaria de la creatividad.

El cannabis puede actuar directamente a nivel cerebral alterando este equilibrio entre dopamina/ serotonina y provocando con ello que se maneje la información de una manera más global y abierta que centrada en el concepto o categoría concreta. Por ello, es una sustancia ideal para colocar la mente en un estado de mayor receptividad, de creatividad acentuada, de mayor empatía.

El cannabis ejerce efectos muy marcados en el funcionamiento mental, produciendo relajación, aumento de la empatía, aumento de la tolerancia a situaciones que previamente generaban tensión, una mejora en la capacidad de mezclar información variada…

Esta capacidad de “mezclar” las cosas que nos permite el cannabis, puede ser una buena vía de solución a muchos problemas, al permitirnos experimentar opciones variadas, nuevas alternativas, formas de pensar fuera de lo habitual, etc… También puede ser una buena manera de acercarse a situaciones problemáticas para la persona, tales como un problema con la pareja, una situación emocional enquistada como un divorcio, etc.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

NOTAS

 

  1. http://ilusionesopticas.org/
  1. Sampascual Maicas, G. (2004). Psicología de la educación (vol. 2). Madrid: UNED.
  1. Ver cita 2.
  1. BERMÚDEZ, J., PÉREZ-GARCÍA, A. y SANJUAN, P. (2003). Psicología de la personalidad: teoría e investigación. (vol. 1). Madrid: UNED.
  1. SÁNCHEZ-ELVIRA, A. (Ed.) (2005). Introducción al estudio de las diferencias individuales (2ª ed.) Madrid: Sanz y Torres. (Págs. 363 a 375)
  1. Ver Cannabis Magazine nº 70, páginas 136 a 140.
  1. Ver cita 5.
  1. Sthal, S. M. (2006) Psicofarmacología esencial. Barcelona: Ariel. 2ª ed, capítulos 10 y 11.
  1. Ver enlace:

http://www.google.es/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=2&ved=0CAkQFjAB&url=http%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fservlet%2Ffichero_articulo%3Fcodigo%3D2365121%26orden%3D88492&rct=j&q=sobre+inclusion+eysenck&ei=nkyOS-jDBcHz_AbthvntDA&usg=AFQjCNGC6gdQ9OHrf_hKak9bspGdlJsn8g

 

 

Jurema: "La Bebida Milagrosa"

Jurema (Mimosa tenuiflora = hostilis) es un arbusto muy empleado como análogo de la ayahuasca, de cuya raíz se obtiene la “milagrosa bebida de jurema” o vinho da jurema. Varias tribus nativas del estado brasileño de Pernambuco, consumen o consumían el brebaje en sus ceremonias mágico-religiosas y antes de guerrear con otras tribus o para defenderse del diablo blanco que invade sus tierras ancestrales para saquearlas.

Por LOA

Preparando ayahuascaPreparando ayahuasca

Otros nombres de este arbusto son: Jurema preta, jurema negra, ajucá, espineiro (Brasil); tepescohuite (México), cabrero, carbón, carbonal.

Es un matorral espinoso muy abundante en México (Baja California, Oaxaca y costa de Chiapas), Centroamérica, los llanos de Venezuela y en las planicies áridas del este de Brasil: Pernambuco, Minas Gerais y Bahía, dónde llaman "jurema" a otras especies de Mimosa como la jurema blanca (Mimosa verrucosa). Los extensos matorrales de "tepescohuite", su nombre mejicano, cubren muchos kilómetros en las planicies y lomeríos del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, y en el Valle de Cintalapa y Jiquipilas, así como en las planicies al oeste de Arriaga, en Chiapas, donde puede comprarse en los mercados tanto corteza del tronco como de la raíz; se desarrollan con facilidad en terrenos de cultivo abandonados y/o en descanso.Se trata de una especie caducifolia (no presenta follaje de diciembre a mayo) que florece y fructifica durante 8 meses en la época relativamente más seca del año (noviembre/diciembre a junio) cuando no presenta follaje. (Camargo-Ricalde 2000). La Mimosa hostilis fue descubierta hace más de 150 años y aunque estaba poco estudiada hasta los años 80 ahora se sabe mucho de este arbusto y es muy apreciado por los aficionados a la etnobotánica. Hace pocos años se reconoció que la Mimosa tenuiflora mexicana descrita botánicamente en 1810 era la misma especie que la brasileña Mimosa hostilis. Aunque prospera mejor en tierras bajas tropicales o subtropicales puede crecer a más de mil metros sobre el nivel del mar. En época pre-colombina, los Aztecas, ya conocían este arbusto y de ahí su nombre común en México: tepus-cuahuitl o árbol metálico, en referencia a la dureza de su madera. Los primeros estudios químicos señalaron una sustancia psicoactiva a la que llamaron nigerina, pero luego se demostró que es idéntica a la Dimetil Triptamina (D.M.T.)
El género Mimosa comprende unas 500 especies de hierbas y pequeños arbustos tropicales o subtropicales. Es de la familia del frijol: una Leguminosa. La corteza del tronco o tepescohuite se vende en los mercados de México por sus muchas utilidades en medicina popular, como tónico, antiquemaduras, antiinflamatorio o para el cuidado de la piel. En cambio, los indígenas de Brasil que hacían el famoso "vinho da jurema" sólo usaban corteza de la raíz. Esta práctica parece estar casi extinguida pero resurge con fuerza en las ciudades.

JUREMA: D.M.T activo por la boca SIN harmala.

Los indios bebían vino de jurema pulverizando 25 a 35 gramos de corteza de la raíz y batiéndola en agua del tiempo unos minutos. Tras dos horas de maceración en unos 125 ml de agua del tiempo, filtraban y trataban el residuo filtrado otra vez de la misma manera con otros 125 ml de agua fresca, juntaban los dos líquidos y se los bebían sin ningun añdido. Jonathan Ott comprobó en 1998 que a los veinte minutos de beber el vino de jurema se nota un efecto visionario tipo DMT durante unas dos horas. Sin embargo se sabe que la Dimetil Triptamina (D.M.T.) es inactiva por vía oral y sólo produce efectos inyectada, fumada o esnifada. Cinco análisis fitoquímicos de corteza de raíz brasileña de jurema negra mostraron que carece de sustancias inhibidoras de la enzima humana Mono Amino Oxidasa (IMAOs), que son las drogas que activan por vía oral las pociones amazónicas tipo yajé o ayahuasca (Banisteriopsis caapi). Se supone que la jurema debe tener algún tipo de triptamina oralmente activa, aun por descubrir.

mimosa hostilismimosa hostilis

EFECTOS.

Los que hemos probado a fumar plantas ricas en D.M.T hemos sentido los suaves efectos de los que habla un conocido investigaror alemán: “fumé un gramo de corteza de la raíz, troceada, de México (correspondiente a unos 100 mg de DMT), en una pipa. El humo de inmediato emitió un olor característico del aroma del DMT. Sin embargo noté solo suaves efectos. Es posible que un extracto de la corteza, concentrado por evaporación, pueda ser suficiente para producir buenos efectos tipo DMT (Rätsch 2005). Los nativos que todavía hoy beben el vino de jurema dicen que “pasan la noche navegando a través de las profundidades del sopor”, teniendo “visiones gloriosas del país de los espíritus…” (Evans Schultes 1982).

JUREMAHUASCA: AYAHUASCA DE JUREMA.

Para hacer anahuasca, de efectos duraderos e intensos, se mezclan 5 a 12 gramos de corteza de raíz de jurema (Mimosa hostilis) con 3 gramos de semillas de harmala, ambas pulverizadas, y se hace una infusión con dos vasos de chupito de agua y uno de zumo de limón (en total unos 50 ml de líquido). Se lleva a ebullición revolviendo, al romper a hervir se apaga el fuego, se filtra y se echa el líquido en un vaso. Con el resto vegetal del colador se vuelve a repetir el proceso dos veces y al final se juntan los tres líquidos filtrados (unos 150 ml.) y se beben. Para mejorar el sabor puede mezclarse con zumo de manzana. Conviene usar la menor cantidad posible de agua con limón (sólo para cubrir los vegetales pulverizados), para que al final quede un vasito que podrá beberse de un trago. Paso a paso el proceso quedaría así:

Receta con harmala pulverizada

  1. Se prepara un líquido que contenga 1/3 de zumo de limón y 2/3 de agua (una medida de zumo de limón y dos de agua).
  2. Se mezclan los ingredientes pulverizados y se ponen en un cazo.
  3. Se vierte la mezcla de limón y agua encima hasta que justo cubra el polvo. Hay que tener en cuenta que el sabor es muy malo, por lo que conviene que la cantidad a beber sea escasa para que se pueda beber de trago.
  4. Se revuelve la mezcla y se pone al fuego. Removiendo continuamente se lleva a ebullición y cuando rompe a hervir se retira del fuego.
  5. Se filtra bien con un colador de tela, apretando para separar el líquido y el poso. Si se ve que el filtro de tela ha dejado pasar mucho poso, volver a colar con un colador de papel para café. Cuánto más se cuele y se filtre mejor.
  6. El poso seco se devuelve al recipiente para el fuego y el líquido se reserva.
  7. Cubrir nuevamente el poso con más agua y limón en las mismas proporciones y llevar a ebullición removiendo y retirando al romper a hervir.
  8. Volver a filtrar como antes. El líquido resultante se une al anterior y el poso, cubierto con más mezcla de limón y agua se lleva a una nueva ebullición con el subsiguiente filtrado. En total han de ser tres ebulliciones y tres filtrados. Conviene filtrar varias veces para eliminar todo el polvo.
  9. Se juntan los líquidos y se bebe con miel o azucar. El poso se desecha.

Mimosa tenuifloraMimosa tenuiflora

Receta con extracto de harmala

La triple infusión se hace sólo con la jurema, y el extracto de harmala se añade al líquido final en la proporción conveniente (la cantidad adecuada es de 3 gr. de harmala pulverizada por dosis o su equivalente en extracto). Para hacer el extracto casero de semillas de harmala actualizaremos ahora, con nuevos datos, nuestro artículo de mayo de 2009 en CANNABIS MAGAZINE nº60.

  1. Moler las semillas de harmala y pesarlas.
  2. Preparar una solución ácida de la siguiente manera:
    1. Tiene que haber tres veces más líquido que semillas: para 180 gr. de semillas, el líquido tiene que pesar 540 gr.
    2. El líquido ha de estar formado por un 60% de vinagre y un 40% de agua. En el mismo ejemplo de 180 gr. de semillas, la solución tendrá 324 gr. de vinagre y 216 de agua (= 540 gr.). El vinagre debe de ser del 5% de acidez, es decir un 5% de ácido acético.
  3. Sumergir las semillas molidas en esta solución y mantenerlas macerando durante 72 horas (tres días).
  4. Colar la pasta resultante por un colador de tela, apretando bien. Guardar el líquido.
  5. Sacar del colador la pasta y pesarla.
  6. Se prepara otra solución ácida con las mismas proporciones de vinagre y agua, sólo que ahora la cantidad ha de ser el doble del peso de la pasta. Para 8 gr., 16 de solución. Se sumerge la pasta y se deja macerar durante 48 horas.
  7. Volver a colar con un filtro de tela, apretando bien.
  8. Juntar el líquido resultante con el líquido reservado de antes.
  9. Echar al líquido sal fina de mesa no yodada en una proporción de 100 gr. por 1000 gr. (un litro) de líquido. Para 30 gr. de líquido, serán 3 gr. de sal.
  10. Meter el líquido salado al congelador durante unos 5 minutos o más hasta que el preparado precipite (hasta que el agua y el residuo se separen completamente, quedando el líquido encima y el residuo debajo). Si la cantidad es grande, llevará más tiempo la precipitación.
  11. Sacar el precipitado de la nevera sin que se agite (para que no se vuelva a mezclar), tirar con cuidado el líquido superior y colar el resto con un colador de tela.
  12. Desechar el líquido y recuperar el residuo del colador secándolo al sol o junto a un radiador. Este residuo seco ya es utilizable. Pero se puede seguir purificando algo más, así:
  13. Sin secar el residuo, disolverlo en agua caliente (que lo cubra y un poco más) y añadir sal fina de mesa no yodada (en la misma proporción de 100 gr. por 1000 gr. de mezcla). Dejar que precipite nuevamente en el congelador y volver a colar de la misma manera que antes.
  14. Recuperar el residuo del colador y secarlo al sol o junto a un radiador.
  15. Está listo para ser usado.

Mimosa BloomMimosa Bloom

Dosificación del extracto de harmala.

Teniendo en cuenta que para la ayahuasca se usan 3 gramos de semillas pulverizadas por toma, pesad el extracto y haced la proporción. Si se han utilizado 60 gr. (= veinte dosis) de semillas y el extracto pesa 10 gramos, dividir 10 entre 20, y ésa será dosis por toma (0,5 gr.).

Advertencias

  1. Si se filtra sólo con un colador, el poso saturará rápidamente el filtro de tela dificultando la operación. Es mejor filtrar con dos coladores superpuestos: el primero de malla metálica y el segundo de tela (de los de café).
  2. Los vómitos y diarreas pueden ser vistas por algunos como purificación, pero si resultasen excesivas se pueden minimizar de las siguientes maneras:
    1. Utilizando extracto de harmala en lugar de semillas de harmala en polvo.
    2. Tomando antes del brebaje un específico de farmacia:
      1. Levadura de cerveza (en cápsulas o grageas, antivómitos)
      2. Vitamina C (Redoxón) (vómitos).
      3. Complejo vitamínico B (Hidroxil) (vómitos).
      4. Tanagel (píldoras para la diarrea).
      5. Estos productos se compran en farmacia, sin receta.

mimosatenuiflorabnmimosatenuiflorabnLa Juremahuasca es la infusión más potente, y la más usada en todo el mundo como igual o mejor aun que la ayahuasca amazónica, por requerir menos líquido y tener una concentración alta y poco variable de principios activos. La corteza de la raíz de jurema suele tener de 0,5 a 1% de D.M.T, mientras que las hojas de chakruna (Psychotria viridis) contienen de 0 a una media de un 0,20% de DMT. Además se ha descubierto en corteza de raíz de Mimosa hostilis mexicana un asombroso contenido de DMT que va del 1% hasta un máximo del 11% en raíces de Chiapas, México (Ott 2001). La corteza del tronco, conocida en México como tepescohuite, contiene niveles mucho más bajos de DMT, al igual que las hojas. Un lector de The Entheogen Review decía hacer ayahuasca con dos tazas llenas de hojas de Mimosa hostilis, y otro con 100 gramos de tepescohuite (corteza del tronco con un 0,03% de DMT, Trout 2001), pero son los únicos informes que tenemos de tales experimentos psiconaúticos. La corteza contiene taninos, saponinas, 0,03% de DMT, lípidos, fitoesteroles, glucósidos, xilosa, rhamnosa, arabinosa, lupeol, metoxichalconas y kukulkanos. Precaución, amigo psiconauta, porque tanto las hojas como el tronco podrían tener mimosina, un desagradable veneno.

LAS SEMILLAS DE LA DISCORDIA

La Mimosa hostilis tiene unas hermosas flores blancas, mientras que las flores de Mimosa verrucosa son de color rosa. Al parecer algunas casas de semillas y tiendas etnobotánicas han estado vendiendo semillas de Mimosa hostilis que luego han resultado ser Mimosa verrucosa, pudica o Mimosa scabrella. Incluso algunas webs muestran fotos de supuestas plantas de Mimosa hostilis de flor rosa, lo cual es imposible, nunca tiene flores amarillas o rosas. A causa de la alta demanda de Mimosa hostilis (tanto de corteza del tronco como de la raíz), algunos comerciantes poco escrupulosos han vendido corteza de Mimosa verrucosa, que afortunadamente ha provocado los mismos efectos que la hostilis y ningún problema. De hecho algunos indígenas llaman “jurema” a varias especies de Mimosa, distinguiendo entre la jurema blanca y la jurema negra (que según que tribu corresponderían con la Mimosa hostilis y la Mimosa verrucosa, pero otras tribus invierten la correspondecia nombre común/nombre científico). Gonçalves de Lima dice que la Mimosa verrucosa era usada para hacer vinho da jurema, pero no hay análisis químicos publicados (Trout 2007).

A partir de semilla la Mimosa hostilis crece muy rápido en zonas cálidas (32ºC), alcanzando más de un metro y medio el primer año y pudiendo llegar a un máximo de ocho metros tras varios años. Ponlas en remojo durante al menos 24 horas y despues siembra en un suelo mixto arenoso-arcilloso, se le puede agregar algo de vermiculita aunque el suelo no es un factor determinante para el establecimiento de esta especie; por lo que se confirma su carácter oportunista al presentar una gran tolerancia a los diferentes tipos de tierra (Camargo-Ricalde 2000) . Se deben colocar a pleno sol o parcial pero manteniendo siempre un poco húmedo el suelo. La velocidad de germinacion es rápida y la tasa es bastante alta. La elevada producción de frutos, la gran capacidad de germinación de sus semillas en un amplio ámbito de tolerancia a la temperatura, su germinación rápida, el tamaño pequeño de sus semillas y el rápido crecimiento de sus plántulas, demuestran la gran potencialidad de dispersión y establecimiento de esta especie; asimismo su gran tolerancia a la tala y a las quemas.

BIBLIOGRAFÍA

Camargo-Ricalde, Sonia Lucía. 2000. Descripción, distribución, anatomía, composición química y usos de Mimosa tenuiflora en México. Revista de Biología Tropical 48(4): 939-954 http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-77442000000400018&lng=es&nrm=iso

Evans Schultes, Richard. 1982. Plantas Alucinógenas. Prensa médica mexicana. México.

Ott. J. 2001. Revista Cáñamo nº especial 2001: Psiconaútica triptamínica, pgs. 170-174.

Ott. J. 2004. Revista Cáñamo nº 73 enero: Anahuasca y vinho da jurema, página 112.

Ott. J. 2006. Análogos de la ayahuasca. Ediciones Amargord. Madrid. Original en inglés de 1994.

Rätsch. C. 2005. The Encyclopedia of Psychoactive Plants. Park street pres. USA.

T.E.R. 2008. “Jungle spice mystery alkaloids of Mimosa root-bark. The entheogen review nº3 U.S.A.

Trout, K. 1998. Ayahuasca and ayahuasca alkaloids. Better days publishing. USA.

Trout, K. 2002. Some simple tryptamines. A better days publication. USA.

Trout, K. 2007. Ayahuasca: Alkaloids, Plants & Analogs, www.erowid.org/library/books_online/ayahuasca_apa/aya1.shtml

 

Lechuga silvestre para tener sueños lúcidos

La infusión de lechuga silvestre es una tradición que todavía perdura en zonas rurales de España y Francia (Escohotado 1990). La lechuga silvestre ó Lactuca virosa, contiene sustancias sedantes similares, en estructura y actividad, al opio aunque mucho menos potentes, NO prohibidas y no formadoras de hábito: lactucina y lactupicrina (=lactucopicrina). Estas mismas sustancias están en la lechuga común de nuestras ensaladas, aunque en menor cantidad (Otero 1993). Ya en tiempos de los romanos se acostumbraba a comer cada tarde una lechuga, para procurarse un sueño tranquilo. En papiros de los antiguos egipcios, datados hacia 1600 antes de nuestra era, ya se hablaba de la lechuga silvestre como remedio para diversas dolencias.

Por LOA

lechuga silvestrelechuga silvestre

Quizá Lactuca virosa sólo es oriunda del sur de Europa, norte de África y Turquía, habiéndose aclimatado en Europa central tras haber sido muy cultivada desde antiguo como planta medicinal, para la fabricación del lactucario. Cuando la planta había florecido, se hacían cortes en el tallo de arriba abajo, para que rezumase la leche de las heridas, sustancia que se recogía en pequeñas vasijas y se vertía luego en una tabla de madera o de mimbre, donde se secaba y endurecía. A continuación, se amasaba el lactucario formando bolas de unos 30 gramos que se usaban como narcótico, para provocar el sueño y calmar la tos o, mezclado con extracto de cicuta y beleño negro, como anestésico en cirugía. (Starý 1993). Aquellos cultivos fueron abandonados, salvo en Francia. En este país aun hay empresas que cultivan y venden sacos de cinco kilos de hojas y tallos de lechuga silvestre seca y cortada en trocitos, como Cailleau herboristerie (www.herbo-cailleau.com). En la Península Ibérica crece al borde de los campos y caminos de todo el norte, enrareciéndose y localizándose en las montañas a medida que se avanza hacia el Sur (Font 2000). Aunque estas escasas plantas sureñas son más fuertes en su efecto, con mayor concentración de principios activos que las aguadas y abundantes lechugas silvestres del Norte.

DORMIR Y SOÑAR

La lechuga silvestre calma la excitación nerviosa, combate el insomnio leve y además es onirógena (produce muchos sueños), reduce la tos, especialmente la tosferina, y a diferencia de las drogas de farmacia, según el doctor Leclerc su administración prolongada, no va seguida de depresión, tampoco produce acción nociva sobre el tubo digestivo ni sobre el aparato circulatorio. NO produce, al contrario que el opio y derivados químicos, estreñimiento, inapetencia o trastornos vasomotores (Font 2000). Su uso, aunque sea durante mucho tiempo, es completamente inofensivo. Para los antiguos egipcios esta planta era afrodisíaca, pero si atendemos a los griegos tiene efectos antiafrodisíacos, reduciendo el impulso erótico. Según nuestra experiencia ni lo uno ni lo otro. Según Dioscórides (citado por Font 2000): “bebida la simiente de la lechuga, es útil a los que sueñan continuamente sueños muy lujuriosos y refrena los apetitos venéreos (…) la semilla se toma como la de lechuga de huerto, evita la eyaculación precoz y atenúa el deseo sexual. Parécese en su virtud al papaver (opio), la lechuga salvaje provoca sueño, mitiga el dolor, atrae el menstruo”. En homeopatía emplean la tintura extraída de la planta fresca entera, para tratar la impotencia. Como es sabido usan diluciones infinitesimales de algo que, en dosis mayores, provocaría el mal que se desea curar. El barón Ernst von Bibra (1806-1878), pionero en la experimentación con lactucario, nos dejó escrita la siguiente conclusión: “Bastante similar al opio, el lactucario también tiene propiedades algo diferentes, pero en sus principales efectos es la misma cosa que el opio” (Plantas intoxicantes. 1855).

Pero volvamos al mundo de los sueños, el suave efecto narcótico de la lechuga silvestre induce un sueño ligero que puede medirse con un electroencefalograma: ondas de baja frecuencia que se llaman alfa. Muchos sueños aparecen durante la fase R.E.M (Rapid Eye Movement, movimiento rápido de los ojos), un estado caracterizado por ondas cerebrales de baja frecuencia, otra vez el estado alfa. Los indios Hopi creen que los sueños inducidos contienen más información sobre la realidad que el estado diurno de vigilia. Le dan tanta importancia a los sueños que cada mañana, durante el desayuno, los comentan y discuten. El “opio de lechuga” hace los sueños más intensos y fáciles de recordar si se fuma antes de ir a dormir. Se puede guardar un diario de los sueños en la mesilla de noche y revisarlo una vez a la semana. La principal función de los sueños es combinar nuevas y antiguas experiencias para crear nuevas actitudes que afectaran a nuestro futuro vía proyección e inhibición. Estaría bien que dedicáramos más tiempo a ese tercio de la vida que pasamos durmiendo, y que muchos desaprovechamos (Miller 1993). Como escribió C. G. Jung: nadie que no se conozca a si mismo puede conocer a los otros. Y en cada uno de nosotros hay otro yo que no podemos ver. Él nos habla en sueños y nos dice cuan diferente nos ve. Cuando tenemos un problema y no encontramos solución, él puede a veces darnos alguna luz y cambiar nuestra actitud, una actitud concreta puede llevarnos a una situación difícil.

USO

Los viejos campesinos que todavía hoy hacen infusiones con esta planta, echan un puñado de hojas y/o tallos troceados en un cacharro con agua, calentándolo hasta que hierve. Apagan, dejan reposar tapado diez minutos, filtran y se beben el caldo con miel. De esta forma se obtiene una infusión sedante suave, como una tila. La hemos probado en infinidad de ocasiones, incluso a manos llenas de hojas y tallos secos troceados, obteniendo siempre un efecto tranquilizante muy suave. Punto y aparte es el extracto concentrado de la planta, el látex seco llamado en latín lactucarium, y que podríamos traducir por lactucario, también llamado opio de lechuga.

LACTUCARIO: OPIO DE LECHUGA

El extracto sólido fumable, llamado "opio de lechuga" ó lactucario, se hace calentando al baño maría 50 gramos de hojas y/o tallos troceados, en medio litro de agua, durante al menos 6 horas y sin que hierva el agua del recipiente donde esté la lechuga. Después se filtra, desechando la yerba y volviendo a poner el liquido, ahora oscuro y filtrado, al baño maría, sin que hierva, hasta que se obtenga un residuo gomoso de color oscuro. Puede fumarse en pipa o cigarro, pero, no debería aplicarse directamente a la llama, asi se pierden muchas de sus cualidades. Para evitar eso, algunos raspan ó liman la piedra de lactucario para liar el cigarrillo, ó usan pipas metálicas de cazoleta pequeña. Colocan un trocito de lactucario en la diminuta cazoleta, y la calientan sobre un mechero de alcohol, inclinando un poco el tubo de la pipa hacia arriba para que la sustancia gomosa no se cuele por el tubo; hasta que el lactucario burbujea y comienza a despedir un humo blanco o vapor. Entonces dan una calada a la pipa y retienen unos 30 segundos en los pulmones. También puede tragarse una bolita de medio a un gramo de lactucario, por persona y día, o disolverse en cualquier bebida alcohólica (se disuelve mejor). En el Cáucaso y el Turquestán la lechuga silvestre es usada por los derviches, los místicos del Islam, que consumen su látex puro o mezclado con hachís para tener visiones y entrar en trance (Rivera y Obón 1991). La variedad cultivada, Lactuca sativa var. Capitata, que se planta como lechuga de huerto, también recibe el nombre de opio de lechuga o lactucario francés (Rätsch 2001). El lactucario se usó en botica desde el siglo XVI hasta la década de 1940, como sedante y sustituto del opio. Hoy día se vende en Estados Unidos a través de cibernegocios como www.wildlettuce.com

LA LECHUGA Y LA LEY

Todos los preparados de Lactuca virosa son de libre comercialización (Rätsch 2001), menos en España que serían de venta exclusiva en farmacias (si los hubiera), debido a una Orden Ministerial que dictó el último Gobierno de Aznar en enero de 2004 para perjudicar a todo el sector del Cannabis. En aquella época muchas tiendas de cultivo vendían semillas y plantas “mágicas”, y se anunciaban en la prensa cannábica varias casas de etnobotánica. Quedaron prohibidas fuera de las farmacias casi 200 plantas medicinales, algunas de ellas de gran venta en herboristerías, parafarmacias y grow-smart shops (las conocidas como “tiendas inteligentes”). El siguiente paso represivo en la agenda de los fachas es la ilegalización de la semilla del Cannabis. ¡Al loro con estos lechuguinos!.

CULTIVO

Prefiere suelos ricos, sueltos, bien drenados, pero puede crecer casi en cualquier sitio siempre que se la riegue frecuentemente. Debe sembrarse muy espesamente, en hileras, empleando bandejas como semillero, a mediados de septiembre pues resiste bien el frío. Luego hay que trasplantar con mucho cuidado. Mil semillas pesan 0,843 gramos y a 20º de temperatura, con luz, germinan el 94% de ellas en unos dieciocho a veinticinco días. Para 100 metros cuadrados de plantación se necesita un gramo de semilla, distribuido en 0,20 metros cuadrados de semillero. Como cifra media de rendimiento daremos la de unos 700 gramos de lactucario por área (cien metros cuadrados).

IDENTIFICACION BOTANICA

Es una planta herbácea anual o bienal de gran altura que durante su segundo año de vida puede alcanzar hasta 2 metros. Las hojas inferiores son grandes y a ras de tierra, las del tallo son un poco menores y están agarradas a él con dos especie de orejuelas características. La parte baja del tallo suele tener un tono violáceo y pelos duros. La vena principal de las hojas también se defiende con una línea de pelos duros. Las flores son pequeñas cabezuelas de color amarillo limón, agrupadas en un gran ramillete –unas diez a veinte- en la cúspide de la planta. Las hojas del ramillete floral son muy cortas pero anchas. Los frutos son unas pequeñas semillas negras que vuelan como paracaídas gracias a un mechón de pelillos blancos. Al cortar o arañar cualquier parte de la planta, sale un látex muy blanco y amargo al gusto que al contacto con el aire amarillea.
La lechuga silvestre (Lactuca virosa) puede confundirse con la común cerraja (Sonchus oleraceus), que tiene las hojas divididas en gajos. Además mientras la Cerraja se levanta sólo cuatro palmos del suelo, la Lechuga silvestre puede alcanzar más altura que un hombre y florece a partir de finales de junio, mientras la Cerraja muestra flores casi todo el año. Podéis ver una amplia descripción botánica de ambas plantas en las páginas 870-871 de "Plantas Medicinales", Pío Font Quer, Ediciones Península, Barcelona, 2000.

COMPOSICIÓN

Los principios amargos típicos de las lechugas son lactonas sesquiterpénicas como la lactucina, encontrada ya en 1833 y que según algunos autores es el 0,2% del lactucario (Miller 1993), y la lactucopicrina, aislada en 1939 por Schenck et al. Lactucina y lactucopicrina están presentes también en una hierba conocida como diente de león (Taraxacum officinale). La potencia analgésica (supresora del dolor) de estas sustancias ha sido probada por un equipo de investigadores polacos (Gromek 1989,1991,1992). También se descubrió que el extracto acuoso de la planta anual tiene más potencia analgésica que los extractos alcohólicos y acuosos de la lechuga de dos años. Experimentos hechos con ratones demostraron que el lactucario no engarza con el neuroreceptor cerebral opioide (Bormann 2000).

PELIGROS

Las infusiones de lechuga silvestre son inofensivas, harían falta cantidades inabarcables para producir algún problema. En cambio el opio de lechuga o lactucario debe tratarse con el debido respeto. La dosis máxima de un gramo por persona y día puede superarse algo si se notan escasos efectos, pero una bola con muchos gramos de látex concentrado podría llegar a provocar una intoxicación desagradable, con: sudoración, dilatación de pupilas, zumbidos en los oídos, pérdida de visión, opresión en el cráneo, vértigo, somnolencia y pesadillas, aunque no se han registrado casos de muerte. Se conocen casos de envenenamiento en animales por haber comido kilos de la planta, con síntomas como sudoración, paso vacilante y, cuando se han ingerido cantidades mayores, arritmia cardíaca e hipotensión arterial brusca (Starý 1993). Lipotimia animal, una animalada.

BIBLIOGRAFÍA

Bormann, H., Melzig, M.F. (2000) Pharmazie 55: 129-132

Escohotado, A. 1990. Historia de las drogas. Alianza editorial. Madrid.

Font Quer, Pío. 2000. Plantas Medicinales. Ediciones Península. Barcelona.

Gromek, D. 1989 Polish Journal of Chemistry 63: 297 – 301; 1991 Polish J. of Chemistry 65: 1979 - 1981

Gromek, D., Kisiel, W., Klodziñska, A., Chojnacka - Wójcik, E.1992 Phytotherapy Research 6: 285 - 287

Miller, Richard Allan. 1993. The magical and ritual use of herbs. Destiny books. USA.

Otero, Luis. 1993. “Lactucario”. Artículo en la revista CUERPOMENTE nº17 página 103

Rätsch, Cristian. 2001. Lactuca virosa, la lechuga de los sueños. Artículo de Cáñamo Especial 2001: 50 sustancias psicoactivas. Barcelona, páginas 210-212.

Rivera Núñez, D. y Concepción Obón de Castro. 1991. La guía de Incafo de las plantas útiles y venenosas de la península Ibérica y Baleares. Incafo. Madrid. Pgs. 1022-1024.

Schenck, G., Graf, H., Schreber, W.1939 Archiv der Pharmazie 277: 137-145

Starý, F. 1993. Plantas venenosas. Susaeta ediciones. Madrid, páginas 122 y 123.

 

 

Sabiduría drogófila: Entrevista a Antonio Escohotado

Por: J. C. Ruiz Franco (http://www.shulgin.es)

Ofrecemos una entrevista a Antonio Escohotado que se realizó el día 6 de diciembre de 2009, y en la que el protagonista nos cuenta sus ideas y opiniones sobre el cannabis, entre otros temas. Muchos cigarrillos y varios porros estimulaban a los contertulios, pero también viciaban el ambiente; tanto que pasé esa noche y todo el día siguiente con los ojos, la garganta y los bronquios irritados. ¡París bien vale una misa!

Conozco a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en persona desde hace sólo unos meses, aunque hace bastante tiempo —en el año 1995— me presenté en su despacho de la UNED para consultarle sobre una posible tesis doctoral mía sobre drogas; fugaz encuentro del que —como es lógico— no se acordaba.

La primera vez que acudí a visitarle a su domicilio de la sierra madrileña fui de la mano de Carlos Moya (Córdoba, 1936) —catedrático emérito de Sociología, amigo íntimo suyo, compañero de trabajo y de peripecias— para pedirle información sobre Albert Hofmann. Eso me abrió las puertas de la casa de un hombre que —supongo— debe de estar algo cansado de que, debido a su popularidad, tantos drogófilos le aborden para felicitarle por sus libros, preguntarle algo, o simplemente para saludarle; y de que tantos ignorantes y energúmenos le insulten y le culpen de las desgracias de algún familiar o conocido que no ha sabido manejar adecuadamente alguna droga.

Como es lógico, lo primero que uno busca en él es algún comentario sobre sustancias psicoactivas, esperando que comparta en persona su sabiduría, todos sus conocimientos, para así reforzar o ampliar lo que hemos leído en sus libros y artículos. Sin embargo, a medida que se le escucha hablar, lo que se confirma es su amplia diversidad de intereses y conocimientos, además de su gran erudición.

Poco a poco empecé a entrar en las conversaciones que estos dos gigantes intelectuales (Escohotado y Moya) entablaban sobre pensamiento político y económico, y gracias a ello llegué a su último libro, Los enemigos del comercio, del que sólo conocía alguna reseña, que ahora estoy leyendo poco a poco —saboreándolo, como los buenos vinos—, y que me está sirviendo para liquidar las últimas quimeras políticas que aún quedaban en mi mente de pequeño filósofo formado en el ambiente universitario ‘rojeril’ de los años ochenta.

Escohotado es todo lo que describo en la biografía que acompaña a esta entrevista, y mucho más. Por ejemplo, aunque reconoce haber probado prácticamente de todo y haberse excedido en ocasiones, tiene una salud de hierro y hace ejercicio físico regularmente para mantenerse en forma. He visto cómo agarra con fuerza el aparato de musculación que tiene en el sótano y cómo realiza varias series hasta el fallo muscular. Suele practicar la natación cuando el tiempo acompaña, y hasta hace poco salía a los bosquecillos cercanos para cortar leña, llevarla a casa y quemarla en la chimenea. Asimismo, como buen pensador, es un gran aficionado al ajedrez. Este juego fue una de mis pasiones juveniles y a él dediqué algunos años, así que muy pronto nos encontramos sentados frente al tablero, jugando partidas y analizando movimientos. El estilo que cada ajedrecista demuestra guarda relación con su carácter; en una actividad donde no interviene el azar, las decisiones se ven influidas por la psicología de cada persona. Mi temperamento poco agresivo y mi pereza habitual me inducen a no calcular muchas jugadas; prefiero las posiciones definidas, técnicas, de carácter cerrado, y confío más en mis conocimientos estratégicos y en mi visión inmediata. En cambio, ‘Escota’ se mueve mejor en posiciones abiertas e intenta analizar todo lo que puede, buscar el mejor movimiento de entre todos los posibles, orientarse, a base de reflexión, en el caos de piezas que hay sobre el tablero. Me aventuro a decir que esto puede ser reflejo de un deseo constante de abrirse paso en el mundo a fuerza de elegir lo mejor gracias a su inteligencia, así como de su capacidad de moverse sin problemas en aguas revueltas.

Pero dejémonos de especulaciones y vayamos a lo que más interesa al lector. Escohotado ha probado muchas drogas a lo largo de su vida, y el cannabis es una de sus favoritas. Cultiva sus propias plantas desde hace años, mucho antes de que existieran ‘grow shops’. Por aquel entonces los fumetas plantaban las semillas que podían conseguir, y con mucho arte y esfuerzo lograban sacar adelante marihuanas psicoactivas. Como nota anecdótica —que para él habrá sido un fuerte golpe, no una anécdota—, esta temporada ha sido víctima de la ola de robos de plantas que últimamente ha ido en aumento.

En la conversación estaban también presentes Carlos Moya —a quien ya hemos mencionado— y Javier Muns, amigo de la familia, por lo que incluimos sus comentarios.

J. C. Ruiz Franco: Empecemos por el principio: ¿Recuerdas cuándo consumiste cannabis por primera vez?

Antonio Escohotado: En otoño del año 1964.

JCRF.: ¿Se fumaba mucha hierba en los sesenta? ¿Era de buena o mala calidad?

AE: Poquísima, y era de ínfima calidad. Hasta bien entrados los setenta no hay ni calidad ni existencias. La gran excepción fue un espléndido hachís afgano, que despareció por completo hacia 1975.

(Carlos Moya menciona el 00 (doblecero), que le gustaba bastante. En cambio, a Escohotado no le gustaba mucho. Javier Muns hace un comentario sobre el hachís marroquí, que abundaba en los sesenta, y dice que no era muy bueno, pero mejor que el que hay actualmente. Escohotado prefería el hachís afgano al 00, y afirma que el hachís marroquí —tanto goma como polen— no es THC, sino básicamente CBD, y se parece más al Valium que a un fármaco de viaje).

JCRF: En varias ocasiones has dicho que no te gustan los gurúes. Sin embargo, por tus apariciones en los medios; por tus artículos y, sobre todo, por tu Historia general de las drogas, te has convertido en un autor de referencia y, para muchos, en un maestro. ¿Cómo se lleva esto?

AE: Me parece muy poco educado para con los demás ir de vidente y salvador, por más que este tipo de pesado suele deberse a un público definido, verdadero culpable del ataque de autoimportancia que se dan sus guías. “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino…”

JCRF: ¿Crees que te entendieron las “madres de toxicómanos”?

AE: Sí, a fin de cuentas. Era cuestión de decirles: “No se dejen engañar por una malignidad disfrazada de indefensión, no confundan melodrama con metabolismo. Su ignorancia, añadida al delirio de cualquier cruzada salvífica, hace que ustedes y sus hijos encuentren el diablo en un nuevo puchero de brujas”. Desde entonces quienes pasaron a odiarme de verdad fueron los yonkis, que son los verdaderos enemigos del autocontrol.

Te habrás fijado, por lo demás, en que dejaron la aguja ‘de motu proprio’, cuando el rol inventado por Burroughs dejó de seducir a su público. Ahora los padres tienen otros toxicómanos, ligados a la institución del fin de semana sobre todo, que son tan delirantes en la dosificación de pastillas y polvos como los de hace dos o tres décadas, pero sin tanta carga de autodestructividad como en los sesenta, porque entonces estaba de moda también el terrorismo político.

La tarea sempiterna es transmitir los valores de cada generación a la siguiente, y aunque hemos ido empezando a aprender de las drogas y a convivir con ellas, parece más difícil que nunca enseñar a nuestros hijos otra parte de los valores, en particular el tesón y la búsqueda de un sí mismo. Donde creo haber puesto un granito de arena es en distinguir entre uso y abuso, aclarando en detalle cómo lo segundo te priva de aquello que andabas persiguiendo. Tras la persecución de un placer que no incluye adquirir conocimientos y elegancia (entiéndase por ello el ideal de una sobria ebriedad), el término sólo puede ser dolor.

JCRF: Tú has escrito mucho, principalmente sobre filosofía. Sin embargo, para el público eres conocido por tu Historia general de las drogas, tus otros libros sobre drogas, tus artículos y tus apariciones en los medios. ¿En algún momento te ha molestado esto?

AE: No, salvo en lo que tiene de ser etiquetado y convertido en apóstol para algunas gentes que confunden la rebeldía con el capricho. Si esos lectores conocieran el resto de mi trabajo probablemente me tendrían un respeto más fundado, y ampliarían su círculo de inquietudes. Sigo pensando que el respeto del prójimo es nuestra máxima aspiración razonable.

JCRF: ¿Qué sucede cuando, en lugar de un consumo responsable, alguien se excede; y después, para eludir su responsabilidad, echa la culpa a la droga o a la sociedad? ¿Qué explicación tiene esto?

AE: La medicina más antigua y universal es el esquema proyectivo, que cristaliza en la institución del chivo expiatorio. Igual que el maniqueísmo, que coagula el movimiento reduciéndolo a dos posiciones, es huella de nuestra barbarie primordial. La tarea del pensamiento no delirante —el de vocación científica o ecuánime— es superar ambas cosas. Lo real es, sin duda, analógico o evolutivo, no dualista; y tampoco premia con éxito el “pague por mí este otro” del chivo expiatorio, pero es formidablemente difícil pensar y actuar sin esas muletas.

JCRF: Tu último libro, Los enemigos del comercio, puede considerarse una historia del comunismo. En una entrevista señalaste al conformismo como uno de los males de la sociedad. ¿Ese conformismo tiene relación con el comunismo, aunque siempre nos hayan presentado a éste como algo revolucionario?

JC Bouso, Escohotado y Torrente MalvidoJC Bouso, Escohotado y Torrente Malvido

AE: Investigar la historia del comunismo me ha hecho ver que constituye una reclamación de seguridad, resurgida con cada progreso objetivo de la libertad. Su revolución, ya sea en la Edad Media o en la Moderna, es una reacción conservadora que finalmente rechaza la erosión sufrida por el esquema del chivo expiatorio y el dualismo, odiando la incertidumbre en general. Observa que el comercio, con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio, no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común. Ha descubierto una modalidad de cooperación distinta de agruparse para conquistar al vecino o para convertirle a un credo. La compraventa de bienes es indefectiblemente un intercambio de ideas, por ejemplo, y quien lo sataniza está canonizando el inmovilismo tanto ideológico como social. No odia al rico por cuna o posición de mando, sino a quien nació pobre y dejó de serlo gracias a una mezcla de suerte y esfuerzo.

JCRF: ¿El cannabis es una droga de conformidad, o es revolucionaria?

AE: Es revolucionaria porque abre horizontes, presentando un lado imprevisto en las sensaciones y haciéndonos pensar en nosotros mismos sin autocomplacencia. Drogas de conformidad son, por ejemplo, los tranquilizantes y el alcohol.

(Carlos Moya: depende del contexto, de la persona y del momento. Con el alcohol hay cierta propensión a la violencia, aunque la borrachera puede ser de lo más agradable. La marihuana nos pacifica y nos permite sobrellevar mejor todo).

 JCRF: ¿Y cuál es la actitud del comunismo hacia las drogas?

AE: Ambivalente. Hubo una época en que ser rojo equivalía a ser antiprohibicionista. Y la izquierda americana, menos apolillada que la del resto del mundo, fue decisiva para que saliesen del armario. El lema “drogas, sexo y rock” fue lo menos fanático del siglo XX, y nos queda como admirable consejo el de “haz el amor, no la guerra”. Curiosamente, los conventículos leninistas tenían pésimos viajes con LSD, y muchos se destruyeron recurriendo al ‘pico’.

JCRF: Volvamos al cannabis, la temática de esta revista ¿Prefieres marihuana o hachís?

AE: Prefiero la marihuana y su lucidez, unas veces jovial y otras grave.

(Carlos Moya: depende de la calidad. Son géneros distintos. Con el hachís se puede escribir muy bien y con la marihuana no. La marihuana es para estar con los amigos y pasarlo bien, y el hachís sirve más para concentrarse en uno mismo).

 JCRF: ¿Fumada o ingerida?

AE: Normalmente fumada. En algunas ocasiones la he comido, y una vez me excedí ingiriendo aceite de hachís.

JCRF: ¿Drogas naturales o drogas sintéticas?

AE: No comulgo con el naturismo farmacológico, ya que química es naturaleza en sentido eminente. Si el principio activo se aísla tenemos una substancia más pura, menos áspera y más fácil de dosificar. Piensa en lo repugnante que resulta la ayahuasca, a despecho de ser un fármaco bien interesante, que enseña y limpia. Siempre he pensado que podría desecarse y encapsularse, pero eso les parece a sus iglesias una herejía.

JCRF: Los efectos del cannabis, eufóricos o depresivos, ¿dependen más de la variedad que se consuma, del temperamento de cada individuo o del entorno? ¿O son resultado de una combinación de los tres aspectos?

AE: De los tres sin duda alguna. Cuanto más potente sea, más profundo será su efecto.

 ­JCRF: ¿Cultivas tu propia marihuana?

AE: Sí. Empecé a mediados de los setenta, con semillas no selectas y abonos no específicos, pero al cabo de dos o tres cosechas empecé a aprender, y desde entonces obtengo buen material. Incluso logré una hidropónica espléndida de Northern Lights ― Silver Haze hacia 1990.

JCRF: ¿Tienes alguna preferencia en cuanto a la variedad? ¿Prefieres sativa o índica?

AE: Prefiero las sativas por el efecto, aunque las índicas son más fáciles de cultivar.

 JCRF: ¿Algún truco especial para cultivar, marca de la casa Escohotado?

AE: Periodificar el abono. Empiezas con una vez a la semana y terminas repartiéndolo cada par de días, por supuesto reduciendo la cantidad.

 JCRF: ¿Crees que acabará algún día la prohibición? ¿Y en el caso concreto del cannabis?

AE: La guerra se acabó hace tiempo, sobre todo para el cáñamo. Ahora lo que quedan son peajes, como la Ley Corcuera, y los abusos derivados de que sea sólo una victoria de hecho, no de derecho. El cruzado farmacológico pretendía que nadie tomara drogas, y ha logrado que haya muchos más usuarios, mucha más variedad en la oferta y un mercado negro grandioso. La asignatura pendiente es ir solventando el tema de la pureza, porque si sólo la dosis hace de algo un veneno, y sólo ella traza la frontera entre uso y abuso, necesitamos poder refinar esos productos para que nuestro empleo sea refinado, elegante.

Tampoco descartaría un retorno de la guerra, pues la cruzada contra el tabaco crece en vez de diluirse, y cualquier éxito en ese campo reanimará el fervor aplicado a la persecución de otras drogas. No olvidemos que la libertad nunca se ha regalado, y que el negocio del mesías/gángster consiste siempre en privarnos de ella por nuestro propio bien.

 

Cannabis y personalidad: implicaciones prácticas

Por: Psicotar

Con el presente artículo comenzamos una serie en la que exploraremos diversos aspectos de la psicología en relación con el cannabis. Un servidor, de formación terapeuta ocupacional y próximo a finalizar los estudios de psicología, ha estudiado y experimentado la interesante relación entre las ciencias de la mente y los estados alternativos de consciencia que diversas sustancias producen.

En las siguientes líneas, se esbozará la relación existente entre diversos aspectos de la personalidad y el potencial uso que se le puede dar a la marihuana para fomentar su manifestación o inhibirlos.

Para encuadrar los aspectos esenciales que trataremos, es preciso primero adelantar algunos conceptos básicos de psicología de la personalidad que nos permitan comprender mejor la relación de ésta con el cannabis.

La personalidad se estudia mediante lo que se llaman “constructos”, es decir, conglomerados de cualidades, procesos y relaciones que se engloban en una categoría artificial construida al efecto. Expresiones coloquiales como “es un poco ansioso”, “es muy neurótico”, se hacen eco de esta definición.

Aventurando una definición más útil para el tema que nos ocupa, podemos decir que la personalidad es el conjunto de características, tanto innatas como adquiridas, que conforman el “estilo” peculiar con el que el individuo afronta las situaciones.

De lo anterior se puede deducir que, estudiando la personalidad, podríamos predecir con determinada probabilidad de acertar cómo se comportará un individuo según la situación. Un detalle importante es considerar esta faceta de interacción entre la persona y la situación porque, aunque a veces los motivos de una determinada acción puedan no ser claros, todas las acciones tienen una causa.

Es necesario señalar que las puntuaciones en los test de personalidad no tienen connotaciones numéricas ni ordinales. Es decir, puntuar alto en un rasgo de personalidad no es mejor ni peor que puntuar bajo. Lo que expresan las puntuaciones es una mayor presencia de un “estilo” especial de respuesta.

Ejemplo: supongamos que un sujeto tiene un rasgo elevado de introversión, lo cual no implica nada negativo, sólo expresa que se comportará de determinada forma cuando se encuentre en una situación concreta. De ahí podemos derivar la importancia de conocerse uno mismo para poder anticipar posibles desajustes con las situaciones y evitar o paliar esto eligiendo la situación o detectando nuestra reacción para controlarla.

Existen muchos modelos de estudio de la personalidad, de los cuales vamos a centrarnos en uno de los más conocidos y utilizados: el modelo de “los cinco grandes factores” (1) (2). Este modelo propone cinco grandes categorías en las cuales se va a clasificar a un individuo con una puntuación, tomando siempre como referencia la media de la población a la que pertenece el individuo para decidir si el sujeto puntúa alto o bajo en ese rasgo.

-          Rasgo de Introversión / Extraversión: hace referencia al nivel de estimulación cerebral del sujeto, lo que condiciona el comportamiento. El nivel de estimulación o energía es conocido como arousal y tiene un nivel variable entre el mínimo, típico del sueño y el máximo, típico de situaciones de pánico.

Las personas extrovertidas tienen unos niveles “bajos” de energía cerebral y por ello son personas volcadas hacia el exterior, de manera que así logran obtener esa estimulación que les falta para llegar a ese punto medio de equilibrio. Son personas típicamente sociables, comunicativas, habladoras, dominantes, etc.

Respecto al consumo de cannabis, puede observarse el “uso social”, cuando el sujeto busca mediante el consumo relacionarse con los demás. Aumenta la sensibilidad interpersonal, la receptividad, la capacidad empática y de escucha…

Cuando se consume, puede producirse una inversión del foco de estimulación, pasando el sujeto de una búsqueda de la misma en el exterior, a una contemplación de la estimulación producida en el interior, en su mente. En este caso se podría fomentar por parte del sujeto una mayor autoconciencia de su potencial creativo interior, regulando así el rasgo de extroversión hacia un punto más equilibrado y enriqueciendo, por tanto, sus relaciones.

Los sujetos introvertidos presentan unos niveles de activación muy elevados de manera normal, lo que conlleva que eviten situaciones donde la estimulación puede resultar intensa. Son personas relativamente tranquilas, más distantes socialmente, introspectivas, reservadas, reflexivas, etc. Los introvertidos reaccionan a la estimulación de manera más intensa que los extrovertidos.

Los sujetos introvertidos, con mayor probabilidad, buscarán la propiedad relajante e introspectiva que el cannabis ofrece. Al no realizar la búsqueda externa de estimulación por tener niveles elevados casi constantemente, es de esperar que el cannabis ejerza su acción potenciando la faceta relajante, favoreciendo así las relaciones sociales, que se potenciarían desde una óptica alternativa.

Vemos que en ambos rasgos de personalidad el consumo de cannabis puede resultar interesante y que al final se logra un efecto regulador que coloca a los sujetos en un nivel intermedio, propicio para las relaciones sociales. Al extrovertido le suministra la cantidad necesaria de estimulación como para lograr “frenar” un poco la búsqueda de energía en lo social, mientras que al introvertido le calma lo suficiente como para favorecer que, al no estar tan ansioso, se relacione con el entorno sin saturarse y así pueda abrirse más a los demás. Con la práctica esto podría llegar a extrapolarse a situaciones donde a lo mejor no sea habitual o recomendable consumir cannabis, como por ejemplo el ambiente laboral o una comida familiar.

-          Rasgo de Estabilidad / Inestabilidad emocional (Neuroticismo): hace referencia a la emocionalidad del individuo, conociéndose también como estabilidad / inestabilidad emocional. Estos hechos se relacionan con el nivel de activación en el sistema límbico, área cerebral donde se produce el procesamiento de las emociones y curiosamente una de las áreas del cerebro donde el cannabis ejerce su influencia más notable.

Los individuos inestables emocionalmente tendrán frecuentes cambios de humor, preocupaciones, culpabilidad, ansiedad, etc. Son personas muy emotivas y generalmente sus reacciones emocionales a las situaciones son más fuertes y tienen unos efectos prolongados en el tiempo, así como una especie de “resaca” por las elevadas concentraciones de hormonas liberadas.

El uso del cannabis en este tipo de situaciones presenta unas interesantes perspectivas, ya que regula las emociones y genera una cierta “distancia” emocional entre los hechos de la realidad y la respuesta emocional a ellos. Esto puede y debe utilizarse como potencial fuente de cambio.

Un ejemplo interesante acerca de este efecto lo podemos hallar en el uso que el ejército israelí hace de la marihuana para la prevención y/o tratamiento del trastorno de estrés postraumático en los soldados que han participado en acciones bélicas. No sólo permiten el uso de marihuana, sino que se la facilitan ellos mismos a los soldados que la pidan. Este uso del cannabis tendría relación con la reducción de los niveles de la hormona del estrés, el cortisol (3) (4).

Las emociones son fenómenos complejos que implican la evaluación/ procesamiento de la estimulación, tanto del exterior como del interior del cuerpo, y la emisión de una respuesta fisiológica – conductual – mental.

En ocasiones, la persona toma decisiones o responde en base a la sensación que le genera la situación, o anticipando las posibles consecuencias que tendrá su actuación… esto es conocido como marcador somático.

El cannabis permite distanciar estos procesos, aumentando el “tiempo mental subjetivo” entre el fenómeno externo y la respuesta emocional, creando así un aumento del “espacio mental de decisión” en el que la persona tiene más capacidad de decidir. Ojo, nos referimos a una cierta distancia, no a la total indiferencia.

Por ello, a personas con problemas de control emocional podría servirles para regular en cierto modo el tono emocional hacia un punto más equilibrado.

El cannabis podría colaborar a frenar la agresividad al favorecer una menor reactividad emocional (5), aun cuando en determinados contextos es usado para inspirarse a cometer hechos violentos (por ejemplo, pandillas) En este último caso el efecto manifiesto es más bien el relacionado con la reducción de la ansiedad y del miedo a actuar agresivamente.

-          Rasgo de Apertura mental: hace referencia a la apertura del individuo a nuevas experiencias, a la cultura, a ideas novedosas que choquen con las tradicionalmente aceptadas, etc.

Los sujetos con elevadas puntuaciones en ese factor serán personas en constante búsqueda de información, interesados por la cultura, adquisición de conocimientos, personas más proclives a cambiar ideas si el proceso lógico induce a ello, mientras que las personas que puntúan bajo en este factor son personas más centradas en lo que ya conocen y más aferradas a lo establecido.

Es de sobra conocido el uso de cannabis en multitud de culturas y ámbitos diversos.

El uso del cannabis puede favorecer una mayor apertura mental al cambiar la percepción del individuo y generar procesos mentales diferentes.

Un factor interesante es el postulado por Eysenck y conocido como sobreinclusión (6), que implica la posibilidad de relacionar ideas, conceptos, conocimientos, etc. El cannabis puede llegar a generar una desinhibición importante en los mecanismos habituales y, con ello, favorecer la asociación de ideas, conceptos, etc. No es difícil comprender la utilidad del cannabis en contextos artísticos, culturales y de pensamiento en todas las épocas y culturas.

Un aspecto que hay que tener en consideración es valorar adecuadamente esas asociaciones para evitar caer en la cuenta de que se ha realizado una asociación sin sentido o con un valor diferente al inicialmente observado. Es decir, hasta que se hayan pasado los efectos del cannabis es recomendable realizar una “suspensión del juicio” de las ideas o conclusiones alcanzadas, para juzgar su utilidad o novedad una vez haya pasado un tiempo de serenidad.

-          Rasgo de Afabilidad: hace referencia a la puesta en marcha de acciones de cooperación, empatía, cordialidad, amabilidad, etc, para con los demás.

Personas con elevada afabilidad se caracterizan por una elevada amabilidad, son cooperativas, cordiales, generosas, empáticas, mientras que personas con un rasgo bajo de afabilidad son personas más reservadas, ariscas, más distantes emocionalmente, más secas y cortantes en las relaciones.

El cannabis aquí tendría una gran utilidad en personas poco afables al favorecer las relaciones sociales por incidir directamente en las emociones, las valoraciones de las personas, la empatía, la comunicación, etc.

En personas con una buena relación previa se pueden potenciar sobremanera aspectos de la relación como la amistad, la revelación de intimidades, etc… lo que podría ayudar a profundizar la relación.

-          Rasgo de Tesón: hace referencia a la perseverancia y escrupulosidad de la persona.

Personas con rasgo elevado mostrarán un gusto por el orden, una gran capacidad de persistencia en las tareas que les motivan, son personas muy diligentes, ordenadas, escrupulosas.

La influencia del cannabis sobre este aspecto de la personalidad es controvertida. Por un lado, sus detractores proclaman a los cuatro vientos la inevitable producción del “Síndrome amotivacional” en el usuario crónico. A este respecto, los estudios señalan que sólo en consumidores crónicos podría relacionarse el consumo con una reducción de la productividad de la persona pero claro, habría que valorar el nivel de productividad previo al inicio del consumo (7) (8)

Ni que decir tiene que el supuesto “síndrome amotivacional” es un constructo, similar a los que hemos tratado al hablar de la personalidad y que, por lo tanto, es preciso valorar en relación al estado habitual del individuo, porque podemos encontrarnos que lo que tomamos como la consecuencia sea en realidad la causa… es decir, no se trata de que porque el sujeto fume vaya a sufrir un síndrome amotivacional, sino que como el sujeto no está motivado, podría fumar para así tener alguna vía de escape o como forma de conseguir estimulación.

Ejemplo: Adolescente, familia desestructurada por separación de los padres. Vive con su madre, que trabaja todo el día. El niño vivió las peleas de los padres y se culpa en parte por ellas… comienza a sentirse ansioso, triste, sin interés, se retrae, hace muchas pellas, empieza a ir mal en los estudios y se refugia en los amigos. Un día le pasan un porro y le gusta la sensación que le genera, le permite estar medianamente a gusto, sin machacarse a sí mismo.

¿Podría decirse que este chaval sufre un síndrome amotivacional? Creo que hacerlo sería muy aventurado y ciertamente irreal, sobre todo cuando existen otros aspectos que deberían investigarse más allá del hecho de que el sujeto “fuma porros”, como puede ser la existencia de una depresión, las malas relaciones familiares, una situación vital angustiosa, etc…

Un aspecto a considerar que nos ayudará a poner en adecuado contexto las líneas anteriores es el relativizar los efectos descritos y tener siempre presente que los efectos del cannabis son dependientes de muchas variables en permanente estado de cambio, tanto internas como externas al individuo.

La perspectiva aquí expuesta ha ido enfocada en la línea del uso del cannabis como un agente facilitador de la autorregulación interna del organismo. Esta línea es denominada en los ambientes prohibicionistas como “hipótesis de automedicación” (9) y vendría a decir que el consumo de sustancias es una forma de corregir el desagradable estado interno del individuo.

Huelga decir que el cannabis puede usarse desde una perspectiva constructiva y favorecedora del crecimiento y mejora personales, en contra de lo que desde muchos ámbitos se trata de imponer como la línea oficial a seguir.

Parte del problema actual generado en torno a las drogas quizás venga originado por esa visión tan limitada como demonizante del uso de sustancias supuestamente perjudiciales. El masivo consumo a nivel mundial demuestra que las políticas restrictivas y prohibicionistas no han aportado más que visiones irreales y equivocadas de la situación.

Recordando la máxima de Paracelso, nos despedimos hasta la próxima:

“Sólo la dosis hace el veneno”

NOTAS

  1. BERMÚDEZ, J., PÉREZ-GARCÍA, A. y SANJUAN, P. (2003). Psicología de la personalidad: teoría e investigación. (vol. 1 y 2). Madrid: UNED.
  2. SÁNCHEZ-ELVIRA, A. (Ed.) (2005). Introducción al estudio de las diferencias individuales (2ª ed.) Madrid: Sanz y Torres. (Págs. 363 a 375)
  3. Resumen del artículo original en inglés:

http://www.jneurosci.org/cgi/content/abstract/29/36/11078?maxtoshow=&HITS=10&hits=10&RESULTFORMAT=&author1=Akirav+&andorexactfulltext=and&searchid=1&FIRSTINDEX=0&sortspec=relevance&resourcetype=HWCIT

  1. Comentario en castellano sobre el artículo:

http://www.psiquiatria.com/noticias/ansiedad/estres/tratamiento450/18425/

  1. PINEL, JOHN, P. J.: Biopsicología. Pearson Educación, Madrid 2007. (Págs. 409 a 412)
  2. Ver nota nº 2. (Págs. 345 a 357)
  3. Ver nota nº (5)
  4. Colectivo Interzona: “Cannabis”. Amargord: Madrid, 2005 (Pág. 52)
  5. BELLOCH, Amparo; SANDÍN, Bonifacio y RAMOS, Francisco (Eds.): Manual de Psicopatología, Vol. I. McGraw-Hill. Madrid, 2004. (Págs. 518 a 520)

 

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