Cazadores de Mitos: Palomiscina

Se dice, se cuenta, se comenta que los excrementos de las palomas, una vez secos, tienen un alto poder estimulante, alucinógeno y adictivo. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán

Por Eduardo Hidalgo

Cuando, en su día, escribí un artículo sobre el supuesto potencial psicoactivo de las telarañas y lo envié a la revista Cannabis Magazine para su publicación, el Redactor Jefe, mi buen amigo y compañero Raúl del Pino, me comentó, atribulado y sorprendido, lo mucho que, según le dictaba su intuición, le parecía haber contribuido a la propagación de este mito. Al efecto, me hizo saber que, tras haber escuchado de la boca de un colombiano que, en su país, los presos se fumaban las telarañas, incluyó el siguiente comentario en la pionera y célebre Web Psiconáutica, de la que él mismo era, es y ha sido siempre el Webmaster:

"La curiosidad del ser humano por encontrar sustancias para su evasión lo ha llevado a probar multitud de combinaciones. En las cárceles de Sudamérica, es muy común fumar telas de araña para conseguir efectos alucinógenos o de embriaguez. Existen muy pocos datos que aportar acerca del consumo de telas de araña."

Por aquel entonces, corría el año 1995. No obstante, pasado el tiempo, Raúl supo darse cuenta de que tal aseveración no respondía más que a un simple bulo, de tal manera que, bien pronto, se ocupó de borrar toda referencia al mismo en su portal de Internet. Con todo, al leer mi artículo no pudo dejar de sorprenderse al constatar que aquella frase que él mismo había escrito y borrado hacía años, aún circulaba por ahí, casi tres lustros después; y no sólo es que circulase sino que, aparece una y otra vez –tal cual fue escrita- en infinidad de páginas e hilos dedicados a abordar el tema de las drogas caseras.

En razón de ello, mi amigo se mostraba –con razón- enormemente sorprendido del poder que tiene la Red para crear y propagar, entre otras cosas, mitos, rumores y leyendas urbanas. De modo que, en plan jocoso, nos propuso, a unos compañeros y a mí, que nos inventáramos alguno para echarnos unas risitas y ver lo que sucedía.

Lamentable o afortunadamente, no nos ocupamos de hacerlo. Sin embargo, poco después, cuando estaba documentándome para escribir un artículo sobre el Jenkem publicado hace no mucho en esta misma revista, me topé con un hilo sobre drogas caseras en el Cannabis Café que apuntaba –no sé si en tono burlesco o como testimonio real y verídico- a que, la práctica de inhalar los gases resultantes de la descomposición de excrementos con la finalidad de obtener efectos psicoactivos, bien pudiera haberse iniciado en España antes que en Zambia.

En concreto, esto es lo que venía a preguntar y a afirmar Electrosioux el día 14 de septiembre de 2008:

¿Nadie en su juventud escuchó hablar de unos tíos que se colocaban con el metano de truños de vaca?


TRUÑO DE VACA

DESCRIPCION: Boñiga de tipo aplastado de consistencia pastosa en sus primeros estadios. Con un color parduzco que se torna blanquecino (muestra de la perdida del principio activo) con el paso del tiempo.

USO: Se colocan los truños frescos en un recipiente cerrado, el cual viene provisto de diferentes salidas, con tubitos de inhalación.        

EFECTOS: Están por catalogar. Resultaría interesante que algún enteonauta experimentado en este tipo de substancias, reportase experiencias personales acerca de los efectos del Metano fresco.

Y el caso es que, a raíz del comentario del mencionado cibernauta, en apenas unas horas, fue ideado, mediante las sucesivas intervenciones de diversos foreros, un nuevo mito sobre drogas caseras, perfecta y elocuentemente elaborado, estructurado y desarrollado; tanto o más y mejor, mucho mejor, que la inmensa mayoría de los bulos circulantes al respecto de estos asuntos y que millones de personas creen a pies juntillas.

Así que, a continuación, transcribiremos literalmente los mensajes que unos y otros integrantes del Cannabis Café fueron redactando para dar forma a esta nueva leyenda urbana, y, más adelante, haremos unos comentarios finales. Deléitense, pues, con el asunto, que ahí va:

Psyko - 14/09/2008.

Me acabo de acordar de las cagadas de paloma.

Fuente Wikipedia.

DESCRIPCIÓN Y CARACTERÍSTICAS: Zurillito blanco pastosillo cuando está recién hecha, pero una vez seca adquiere un aspecto áspero y rocoso, fácil de triturar.

Con el contacto en la ropa la mancha permanentemente, y con el contacto con las chapas metálicas pintadas (coches, motos, ventanas, fachadas, etc.) las destiñe. Eso es debido a su alcaloide principal, la palominina, que es altamente tóxica en estado húmedo (léase más abajo: usos y recomendaciones).

USOS Y RECOMENDACIONES: Se recomienda usar siempre las cagadas de paloma una vez que están completamente secas, si no –en estado húmedo- sus alcaloides tóxicos están más activos. Siempre hay que escoger la cagada de paloma (a ser posible palomo, contiene más palomiscina, su alcaloide psicoactivo) que tenga olor a añejo, eso es fácil de saberlo porque es un olor muy parecido al de las abuelas.

Se puede consumir vía nasal y oral (se diluye bien en el agua).

EFECTOS: Ligeramente estimulante sobre el SNC, con un fuerte efecto alucinógeno.
DOSIS: La dosis media está entre 200-600mg

Touchée - 14/09/2008.

Os animo a iniciaros en el Consumo de Palominina (secad bien los excrementos). Es un producto natural, se puede conseguir en cualquier sitio (lejos de intereses de camellos y de Estados) e incluso se puede producir de manera particular (con 5 palomas tienes para el consumo propio e incluso de amigos).

Desaconsejo su consumo oral. Puede hacer daño al estomago, y eso enturbia la experiencia. La mejor forma de administración es la inyección intra-medular. Sé que suena fuerte, pero es muy sencillo, económico (hay kits de punción lumbar en ebay por menos de 4 €, y son reutilizables) y supone la mejor experiencia alucinógena.


Hay muchas fuentes al respecto: Don Juan no consiguió convencer a Castaneda de incluirlo en sus escritos, pero sale reflejada en los apéndices. Las culturas mediterráneas minoicas, consumidoras del "Eter Columbus" (palominina en estado natural) elevaron a la Paloma a la categoría de "pajaro de la paz" debido a los estados de gracia que infundía. Esa categoría de animal sagrado la ha acompañado hasta nuestros días, en todas las ciudades es un animal que comparte su vida con los humanos en los parques y plazas.

Por otro lado, no tenéis más que pensar en el odio que determinadas personas profesan a estos animalitos. ¿Acaso no es un reflejo de la Maldad en estado puro? La belleza de la Paloma, y de los niños o abuelos que las alimentan, queda contrastada con la Oscuridad de los que las matan o piden a los ayuntamientos que las exterminen. Es sólo una prueba más de su categoría de animal divino.

Al igual que los Hongos Mágicos han acompañado al hombre en su evolución, la Paloma y su Sagrada Deposición nos conducen "al lugar donde todo empezó, para poder verlo con ojos de niño y de anciano a la vez".

Planificacio - 14/09/2008.

Bueno...
Yo durante años fui consumidor de palomina, empecé con unos amigos, luego los fines de semana y finalmente ya me era imposible sacármelas de encima (textualmente).

Estuve perdido en el mundo, veía todo negro si no tenia mi palomina. Llegué a comer cerebros crudos de paloma para aprovechar mejor su glándula palominaria. Una que otra vez tuve que vender mi cuerpo por palomina, por favor para los que lean esto, consumir palomina es sumamente adictivo, parece un juego cuando los colegas lo hacen pero cuidado...

Touchée - 14/09/2008.

Por culpa de gente como tú y tu consumo irresponsable tenemos que fastidiarnos el resto. La adicción palomínica no viene determinada por la sustancia propiamente dicha, sino por el contexto y la adulteración de la sustancia con guano, otro conocido estimulante del SNC (de éste ya hablaremos en otro hilo). Yo tuve una mala época hasta que empecé a proveerme de mi propia Palomina, de hecho ya me estoy haciendo un sibarita y no cato más que las variedades de torcaz y de zurita.

Symposion - 14/09/2008.

Como con otras sustancias, la Paloma y su secreto enteógeno no han sido un problema hasta que se ha perdido el contexto cultural que sostenía su consumo.

Mientras que las culturas minoicas, pero también las vikingas -que robaron el conocimiento de las tierras gallegas que atacaron- y posteriormente los otomanos que, debido a la influencia de la colombofilia de los ingleses que ocuparon su área tras el derrumbe de su imperio, tenían un rígido contexto para el consumo de palomina, que incluía ayunos, purgaciones, enemas con plantas delirógenas, y finalmente relaciones sexuales grupales de carácter religioso, siempre y de forma necesaria antes del consumo de la palomina de la paz espiritual.


Como sustancia, ninguna droga es más potente ni más adictiva, y de ahí el férreo control del agente embriagante que capacitó a los hombres de todas las épocas para las más increíbles hazañas: desde desvirgar a 333 vírgenes en una noche, a luchar contra un ejército en una proporción de 1 contra mil y vencer.


La leyenda dice que quien poseía palomina, podía controlar los elementos y a los animales con su pensamiento y voluntad.


Haberlo sacado de ese contexto y haberlo dado a conocer a una juventud desmotivada y sin claros valores religiosos, y en contextos de marginalidad y búsqueda de sensaciones extremas, es lo que ha provocado que una droga tan maravillosa y con un potencial único en el mundo para el sexo, la paz entre todos los consumidores, y las revelaciones místicas, acabase en la lista de sustancias prohibidas y reprimidas por el "stablishment", hasta el punto de preferir hablar de la heroína o la metanfetamina, antes que mencionar siquiera esta potente droga natural.


¡No colaboremos con la incultura farmacológica! Divulguemos.

Pero tampoco favorezcamos el uso incorrecto y destructivo de la palomina, no podemos dejar que siga habiendo familias destrozadas por un mal uso del sacramento absoluto. Este dilema debería ser resuelto antes de seguir desarrollando este tema. Opino.

Lo dicho: un mito sobre drogas tanto o mejor ideado y desarrollado que cualquiera de los restantes que circulan por ahí. Y, evidentemente, igual de estúpido y descabellado que los demás. Tan sólo que, éste, a diferencia de los otros, aparece entremedias de un largo hilo de Internet en el que, por lo demás, se deja constar expresamente que no se trata más que de una coña marinera con la que tuvieron a bien entretenerse unos cuantos asiduos al Cannabis Café. De tal manera, que resulta completamente comprensible que su plasmación y expansión como leyenda urbana no haya tenido la menor trascendencia. Otro gallo hubiese cantado si, en lugar de figurar como una sucesión de mails en tono de guasa, hubiese sido redactado en un único documento y, posteriormente, plasmado a modo de “noticia”, testimonio o “entrada” en un Blog, en una Web o en una revistilla o fanzine sobre drogas (al estilo de lo que sucedió con la Bananadina). En tal caso, no lo duden, no hubiese sido de extrañar que el mito de la palomiscina hubiese circulado universalmente por la Red; que algún reputado periodista se hubiese hecho eco del asunto; que los expertos en drogodependencias se hubiesen dedicado a alertar a las instituciones públicas, a las familias y a los adolescentes sobre los riesgos de esta temible droga; y que, lógicamente, hubiesen surgido mil y un testimonios de chavales que afirmarían taxativamente esnifar cagadas secas de paloma y colocarse con ellas.

Y es que, al fin y al cabo, así es como funciona –o suele funcionar- la creación y la propagación de las leyendas urbanas sobre drogas. De tal manera que, tras mostrarles nuestra gratitud a los mencionados cibernautas que tuvieron la ocurrencia de pergeñar elocuentemente este bulo (y a los cuales, consecuentemente, les corresponde, en realidad y en última instancia, la autoría de este artículo), pondremos el punto y final.

¡Cheapeu, machotes! Un saludo, buenos humos, y felices fiestas a todos, todos.

 

Cultivo de setas en bandejas

Psilocybe CubensisPsilocybe Cubensis

Cultivar Psilocybe cubensis es facil. Se cuece arroz integral ecológico, que será el alimento de las setas. En este sus­trato se inyectan las esporas que germinarán formando micelio, las raices subterraneas de las setas. Una vez el micelio ha colonizado todo el sustrato, pocas semanas después brotaran pequeños honguitos.

Sustrato: Arroz integral de cultivo biológico ( en herboristerías ), o arroz integral cocinado y envasado al vacío sin colorantes ni conservantes, como el de la marca “Brillante” que venden algunos supermercados. El arroz es el alimento del hongo. Hay que hervirlo hasta que esté cocido pero no deshecho, tiene que quedar entero. Lee las instrucciones del paquete de arroz.

- Vermiculita. Es un material con aspecto de trocitos de corcho, utili­zado en jardinería. Absorbe mucha agua.

Son necesarios 10 botes o vasos de cristal reforzado (duralex) de 250 cc ( mililitros ) de capaci­dad para cada jeringuilla de esporas. En ellos echaremos el arroz entero hervido, sin compactarlo. No se Ilena el vaso hasta el borde, sino que dejaremos un espa­cio de 1,5 a 2 centímetros, que se llena sólo con vermiculita seca, de tamaño medio. Esta capa de vermiculita seca protege frente a con­taminaciones. Tapa el vaso con papel de aluminio.

ESTERILIZACIÓN.

La mezcla que tenemos en los vasos es el lugar ideal para que crezcan todo tipo de gérmenes y queremos que se desarrollen sólo las esporas de Psilocybe cubensis. Si salen mohos distintos al de color blanco, tendremos una contaminación, y habrá que tirar todo a la basura.

Para esterili­zar con una olla a presión pon una rejilla o un trapo en el fondo de la olla para que los vasos no se rompan por el calor. Sobre la rejilla colocamos los vasos tapados con el papel de alumi­nio, pero sin la goma elástica. Se echa un litro de agua o litro y medio, no importa que el agua toque los vasos. Una hora saliendo vapor basta para lograr una esterilidad completa. Si la olla tiene manómetro, 20 minutos a una presión de 600 a 800 g/cm2 será suficiente. Dejad que se enfríe la olla antes de abrirla. Otro buen sistema de esterilización es poner los vasos, Ilenos de sustrato y tapados con el papel de aluminio, al baño maria durante una hora. La olla la dejaremos todo el tiempo tapada. Tambièn se puede esterilizar con ollas para cocinar al vapor. Se componen de dos partes, una cazue­la normal que se Ilena hasta la mitad de agua y otra cazuela Ilena de agu­jeros que se sitúa sobre la primera. En este caso se dejarà la olla al fuego una hora.

No se inocula con el sustrato caliente, ya que las esporas mori­rían; esperamos varias horas hasta que esté a temperatura ambiente. Es importante cerrar los vasos con la goma mientras se en­frían para evitar contaminaciones. Todo el proceso se hace con las manos limpias y desinfectadas con alcohol.

INOCULACIÓN.

Antes de inocular las esporas, mien­tras esperamos a que se enfríen los vasos esterilizados, haremos una buena limpieza del cuarto de trabajo. Los gérmenes pululan por el aire, es muy dificil acabar con ellos y suelen ser los causantes de las con­taminaciones. Crea una superficie libre de accesorios que puedas desinfectar fácil, donde no haya nada mas que los útiles nece­sarios para la inoculación. Una buena limpieza incluye: pasar a fondo el aspirador en el cuarto de trabajo, fregar el suelo con un producto desinfectante y, por ùltimo, esterilizar bien la superficie de trabajo, puede hacerse con lejía o alcohol. En el momento de inocular debemos evitar las corrientes de aire, pues trans­portan los gérmenes de un lado a otro.

La inoculación la haremos con ropa limpia y las manos desinfecta­das. Tendremos a mano un mechero, a ser posible de alcohol, para poder desinfectar la aguja al inicio de cada vaso. Es recomenclable desinfectar la aguja en caso de que toque la mesa o la toquemos por accidente. Una mascarilla de ciruja­no nos permite inocular con tranquilidad, sin tener que preocuparnos del aliento contaminado con multitud de bacterias.

Antes de inocular hay que agitar la jeringuilla para que se repartan bien las esporas en el agua. lnyectare­mos un centímetro cúbico de líquido en cada vaso (equivalente a 1 milili­tro) repartido en cuatro pequeñas inoculaciones de 0,25 mililitros. Para cada pinchazo atravesaremos con la aguja la capa de vermiculita seca y penetraremos en el sustrato. Apoyando la punta de la aguja en la cara interna del cristal, inoculare­mos con mucho cuidado. La canti­dad de Iíquido que debe salir en cada pinchazo es mínima. Sólo con que veamos que sale algo de líquido es suficiente. Cada gota de agua puede contener cientos de esporas. Para un crecimiento rápido del mice­lio es importante repartir de forma uniforme los pinchazos. Tras los cua­tro pinchazos, inmediatamente cerraremos el vaso con el papel de aluminio y una goma elástica alrededor.

Dejaremos los vasos en un lugar sin luz, no la necesitan para el desarrollo del micelio, y con una temperatura de entre 28 y 30ºC. Con algo menos de temperatura el micelio se desarrolla, pero mas lento. La temperatura ideal depende de la variedad de Cubensis, el camboyano necesita 18-25ºC ; el B+ aguanta de sólo 10 hasta 30ºC.

La germinación se inicia entre el ter­cer y quinto dia, en que veremos aparecer manchas de color blanco en los puntos inyectados. El micelio empieza a desarrollarse; es un entramado muy similar a un moho algodonoso y, en tres o cuatro sema­nas, ha colonizado por completo el arroz.

CONTAMINACIONES.

Ante las contaminaciones de los panes no se puede hacer nada, salvo tirarlos a la basura. No se debe intentar Ilevarlos hasta el final con vasos contaminados, pues en caso de que salgan setas podrían estar infectadas por bacte­rias u otros gérmenes y causarnos problemas graves de salud.

El micelio debe ser de color blanco, un blanco reluciente. Si aparece otro color junto con el blanco, el vaso se ha contaminado. Estas infecciones pueden ser de todos los colores ima­ginables.

Si nos aparecen todos los vasos con­taminados, lo mas probable es que sea un fallo en la higiene, es decir, poca limpieza o bien los vasos no han sido debidamente esterilizados. Si surgen uno, dos o tres vasos con­taminados, es probable que se hayan infectado durante el proceso de inoculación, a veces sucede, pero pode­mos continuar con el resto de los vasos con el micelio blanco como la nieve. Una vez que el micelio ha colonizado todo el sustrato ya no hay peligro de contaminación.

El siguiente paso consiste en sacar los panes de los vasos para ponerlos en el acuario a producir setas. Hay quien saca los panes de los vasos en cuanto el micelio ha colonizado toda la super­ficie, mientras que otros esperan a que el pan muestre los primeros sín­tomas de fructificación. El segundo sistema es el mas clásico y reduce al mínimo el riesgo de contaminaciòn.

Material necesario para la prepara­ción del sustrato, la esterilización y la inoculación de los panes:

Arroz integral biológico

Vermiculita tamaño medio

Agua embotellada

10 vasos o botes de cristal reforzado

10 gomas elásticas

Papel de aluminio

Alcohol

Olla a presión

Jeringa de esporas de Psilocybe cubensis

FRUCTIFICACIÓN

De una a tres semanas después de que el micelio acabe de colonizar toda la superficie del pan, ya habrá ocupado todo el sustrato y aparecen los primordios (son las pri­meras setas que nacen, muy pequeñas). Este es el aviso de que el pan de hongos está listo para fructi­ficar; para ello deberemos sacarlo del vaso. Pero antes necesitamos cierto material:

- Un acuario de 40 a 50 litros de capacidad aproximadamente. También podemos usar dos o mas acuarios de menor tamaño. O una caja grande rectangular y transparente, de tienda todo a cien.

* Perlita. Es un material de jardinería que es poroso. Será de gran utilidad para humede­cer el ambiente dentro del acuario. También sirve la arlita o la vermiculita.

- Termómetro e higrómetro. Para medir temperatura y hume­dad.

* Un cristal o plástico rígido que pondremos en diagonal dentro del acuario. Debe tener unos cuatro centímetros menos de ancho que el acuario y de la misma altura.

‑ Un pulverizador.

En el acuario crearemos las condi­ciones de temperatura y humedad necesarias para la fructificación.

La humedad se la daremos a traves de la capa de 3 a 4 centímetros de perlita que colocaremos en el fondo del acuario. Sobre esta capa verte­remos agua mezclada con un poco de agua oxigenada ( 0,5 por ciento ). Pondremos alrededor de un centímetro de agua, sin que Ilegue a sobresalir de la perlita. Para la fructificación se requiere una humedad cercana al cien por cien. La tempe­ratura adecuada para el Psilocybe cubensis mexicano está entre los 23º C y los 26º C.

Sacar el pan de hongos del vaso es el mismo proceso que sacar un flan de su envase; basta con poner el vaso boca abajo sobre un plato limpio y dar un golpe seco (pero no muy fuerte). Con un tene­dor, trocearemos el pastel. Se deja reposar este material tapado con papel de aluminio o con otro plato dado la vuelta, en una armario limpio, durante 24 horas. Los pasteles se pueden trocear o también cortar en rodajas o porciones, o incluso dejarlos enteros dependiendo del tamaño de las bandejas opacas, fiambreras o flaneras que se usen. Las bandejas deben estar bien limpias, con jabon y lejía. Se coloca primero una capa de vermiculita humedecida, en el fondo de la bandeja, un centímetro de grosor más o menos. Luego se echa el micelio como segunda capa y después se tapa con una mezcla de turba y vermiculita al 50 %. La turba negra se vende, esterilizada, en jardinerías. En un bol mezclamos los dos elementos y vamos añadiendo agua poco a poco hasta que esté humedecida la mezcla, pero sin encharcarla.

Luego recubriremos toda la bandeja con esta mezcla, una capa de 2 a 3 centímetros. Después se tapa la bandeja con una película de plástico transparente y se deja 24 horas en el frigo –NO en el congelador- a unos 10ºC para que empiece a fructificar. Al sacar la bandeja de la nevera hay que pinchar el film plástico con una aguja para que se ventile y luego se coloca la bandeja en un lugar oscuro, a unos 21ºC. Pasados unos días el micelio irá invadiendo la superficie. Se puede pulverizar agua de vez en cuando, pero NO si han aparecido los primordios –setas pequeñas que nacen- ya que puede paralizar su crecimiento. Cuando veamos aparecer los primordios sobre la superficie, será el momento de retirar el film y poner la bandeja en el acuario.

Una vez hemos colocado el pan de hongos en el acuario, pondremos especial cuidado en que cuando pul­verizamos agua las gotas NO caigan directamente sobre los panes, ya que se podrían pudrir. Se pulveri­za sobre los alrededores de los panes. El aire húmedo circula por todo el acuario y hume­dece el ambiente.

La capa de perlita con agua en el fondo del acuario consigue casi el 100% de humedad constante. Se aconseja pulverizar 4 o 5 veces al día las setas, como mínimo. Necesitan de 10 a 12 horas de luz al día, de espectro azul, como los fluorescentes C-33.

Es importante tapar bien el acuario para que el aire húmedo no se esca­pe. Pero las setas necesitan aire fresco cada día, desta­pa el acuario durante unos segundos al día para airearlo.

COSECHA

Con una humedad cercana al 100% y una temperatura entre 23º y 26º C, los panes de hon­gos dan setas en dos o tres tandas de unas dos semanas cada una. Las setas no se deben cortar, pues perderíamos parte del producto. Hay que arrancarlas con cuidado agarrando la seta por el pie y girán­dolo suavemente hacia un lado y otro hasta que se suelte. En la volva ( la base ) de la seta que­dará algun resto de vermiculita, que limpiaremos al instante. Quizá quede pegado a la base de la seta algo de micelio, que se puede dejar. Se recomienda recoger los frutos inmaduros, es decir, antes de que el sombrero se abra completamente y se rompa el velo que une el sombre­ro con el pie. Estas setas son mas potentes que una seta vieja y con el sombrero completamente plano.

SECADO

La mejor forma de conservar las setas es secándolas. No se deben secar al sol ni cerca de una fuente de calor, pues pierden parte de sus cualidades. Si vivimos en un ambiente seco y no hace demasiado frío, se pueden secar a temperatura ambiente sobre un papel de periódico y girándolas una vez al día. Con este método, la estabilidad del principio activo dura tres meses y pierde potencia con el paso de las semanas.

Otro sistema es secarlas con cristales de sílice. Se compran en tiendas de química y absorben la humedad. Nuevos son de color azul y cuando se humedecen se vuelven rosas. Lo bueno que tie­nen los cristales de sílice es que son reutilizables. Basta con calen­tarlos en una sarten o al horno para que pierdan la humedad absorbida y vuelvan a su color inicial azul. Se pueden reutilizar muchas veces y cuando se agotan definitivamente, se ponen marrones. En reci­piente hermético coloca una capa de cristales de sílice de color azul intenso. Sobre esta capa pon un trozo de tela o papel y encima las setas. Cierra el recipiente y mételo en la nevera.

En uno o dos días, los cristales de sílice adquirirán un color rosa páli­do, lo que significa que han absorbido parte del agua de las setas. Entonces deberemos cambiar los cristales rosas por otros azuIes. Cambiaremos los cristales tantas veces como sea necesario para absorber toda el agua de las setas. La mejor conservación se consigue secándolas con cristales y luego congelándolas, a ser posible al vacío. De esta forma se mantienen activas un año. Las setas pierden aproximadamente el noventa por ciento de su peso en el secado. En general, un gramo de setas secas equivale a 10 gramos de setas frescas. La producción de una jeringa depende principalmente de si evitamos las contaminaciones. Si ninguno de los panes se contamina, podemos sacar de 20 a 30 gramos de setas secas, o lo que es lo mismo, de 200 a 300 gramos de setas frescas.

 

Calendario del recolector de plantas mágicas (I)

La Península Ibérica es un paraíso para el aficionado a las plantas psicoactivas: harmala, Psilocybes, adormidera autóctona y cultivada, tres especies de efedra, kat europeo, cactus san Pedro naturalizado y creciendo asilvestrado por todo el mediterráneo, Amanita muscaria…
Nos han hablado de jóvenes nómadas que en verano sangran cabezas de adormideras en Andalucía para luego vender opio en el norte, y en otoño recolectan setas (“bonguis”, Psilocybe semilanceata), que tras su desecación venderán en el sur. Es la nueva trashumancia psicoactiva vegetal. Nomadeo y mercadeo.

Por LOA

HarmalaHarmala

ADVERTENCIAS PREVIAS.

Nunca debe consumirse una planta si no se está absolutamente seguro de su identidad botánica. Ir acompañado de un experto o conocedor local es una posibilidad, la otra es hacerse con una guía local de plantas medicinales. En nuestro caso fue de gran ayuda el libro: “Claves taxonómicas de las plantas del País Vasco”, editado por el Servicio de Publicaciones del Gobierno Vasco. Tened en cuenta que la efedra puede confundirse con varias especies venenosas de retama, que el cactus san Pedro es muy parecido a otras especies del género Trichocereus, que hay hongos mortales además de Psilocybes, … en definitiva que el mundo vegetal puede curar o matar. Los ignorantes atrevidos que consuman una planta solo por su aspecto externo general, recibirán como mínimo una fuerte diarrea y dolor de estómago, o algo peor.

Por otro lado, las fechas de recolección son orientativas, ya que el cambio climático está alterando o retrasando las fechas cada año.

EFEDRA: SEMILLAS EN VERANO, TALLOS EN OTOÑO.

Desde que las autoridades europeas prohibieron los productos a base de efedra y las farmacias empezaron a pedir receta cuando alguien les solicitaba EFEDRINA LEVEL (pastillas contra el asma de 50 mg), han ido proliferando los recolectores de tallos de efedra. Nos han hablado de esforzados jóvenes que, en Alicante y Murcia, recogen cosechas abundantes y luego venden kilos de efedra (tallos secos).

En la península Ibérica crecen tres especies de efedra, llamadas belchos o uvas de mar. Son arbustos muy ramificados, y aparentemente sin hojas (en realidad sus hojas son diminutas y entresoldadas a modo de escamas).

Ephedra major. Nombre común: Efedra fina. Da semillas en verano.

Arbusto de hasta 2 metros, con los tallos muy delgados (de ahí su nombre: efedra fina) y rígidos. Las hojas, de hasta 3 mm, son membranosas y transparentes. El fruto de 5 a 7 mm es amarillento o anaranjado, y la semilla está cubierta por las escamas solo en parte. Florece en Abril o mayo y fructifica en verano (Obón 1991). Crece en los roquedos calizos de las montañas bajas del Este peninsular: desde las estribaciones de Peña Mayor en Palencia (Oria 1996), La Rioja, Navarra, Aragón, Teruel, Madrid, Granada, Cataluña (Font 2000). La Ephedra major se considera igual a la Ephedra scoparia y a la Ephedra nebrodensis. Tiene un 0,69% de efedrina.

En otoño se cosechan las yemas y los tallos jóvenes verdes de la efedra hembra a los cuatro años de edad del arbusto. Este es el momento de mayor contenido en efedrina, en primavera casi no contiene (Font 2000, Obón 1991). Las efedras son dioicas: hay macho y hembra; en primavera en los nudillos de la hembra salen una o dos flores femeninas que se reducen a las semillas, rodeadas en la base por tres pares de hojitas opuestas y entresoldadas, de las cuales las superiores se hinchan de jugos y enrojecen en la madurez, como los frutos del tejo (Font 2000).

EPHEDRA FRAGILIS.

Arbusto muy desparramado, más o menos tendido, con aspecto de junco y de hasta 2 metros de altura, con tallos relativamente gruesos y frágiles. El fruto es de color rojo, de unos 8 a 9 mm, y la semilla está totalmente cubierta por las escamas. Florece en primavera, su flor es amarilla. Ha sido visto en la sierra de Bernia (Altea, Alicante). Le llaman belcho o canadillo, en Almería “encarnadillo”, hierba de las coyunturas, trompetera. En catalán: ginesta borda, trompera frágil. Euskera: atal belarra, itsas mahatsa.

Ephedra distachya. Belcho, uva de mar.

Arbustillo de hasta 1 metro, con tallos rígidos y algo gruesos. Las hojas son verdosas de hasta 2 mm. Fruto rojo de 5 a 7 mm y la semilla está cubierta solo en parte. Presente en el litoral mediterráneo y también en la ribera Navarra y el Cerrato palentino. En catalán le dicen “trompera”. Florece en primavera y da semillas a finales del verano.

OPIO DE MAYO A AGOSTO POR TODA LA PENÍNSULA.

En mayo-junio se recolectan cabezas enteras o se rasgan para obtener jugo seco de adormideras escapadas de los cultivos farmacéuticos de Papaver somniferum en Burgos y Andalucía. En Burgos la cosechadora pasa en julio o agosto cuando la planta está seca, y la empresa Alcaliber obtiene morfina y codeína por tratamiento químico de la planta agostada (reseca). Pero esta planta seca algunos la fuman finamente picada o la muelen y la calienta en agua –sin que hierva- durante al menos seis horas hasta obtener una pasta negra, esto es “opio cocido”. Es arriesgado e innecesario entrar en las plantaciones farmacéuticas de amapola de opio, en sus cercanías hay adormidera asilvestrada escapada de los cultivos autorizados, muchas veces en montes públicos y sin vigilancia policial. En los campos de Cádiz (Jerez de la Frontera), Sevilla, Málaga (Antequera-Peña de los Enamorados) y Córdoba están los sembrados de adormidera más grandes de Europa. Una de estas enormes plantaciones está al borde de la carretera nacional de Cádiz a Sevilla. Otra está o estaba en la carretera C-431 de Córdoba a Sevilla por la margen derecha del Guadalquivir, en una fina llamada "Majaneque" dentro del término municipal de Córdoba. Sin duda la provincia con más opio es Sevilla: En Alcalá de Guadaira, Arahal, Aznalcóllar, Carmona, Écija, El Coronil, La Rinconada, Morón de la Frontera, Utrera y Dos Hermanas hay o ha habido plantaciones legales. En Burgos saliendo de Briviesca por la carretera BU-720 hacia Quintanilla al poco de pasar el desvío a Valdecerezo hay o había 3 hectáreas de adormidera, como tres campos de fútbol. Las autoridades juegan al gato y el ratón, cambiando de vez en cuando las localizaciones pero sin recurrir a deslocalizaciones (traslados a países hiperexplotados como Birmania o Laos).

Las cabezas de adormidera se recolectan cuando tras caérseles los pétalos (que pueden ser blancos, rosas, violetas, azulados, púrpuras, rojos) comienzan a tener un aspecto como escarchado o polvoriento, esto sucede a los 14-16 días o 18-20 días tras la caída de los pétalos, según la variedad de adormidera (Griffith 1993). Las cabezas frescas son más potentes que las secas y pueden ser hervidas en agua con zumo de limón durante 15 a 20 minutos (hasta que tengan aspecto de verduras cocidas). Apagado el fuego se deja reposar tapado hasta que se temple, se filtra y se bebe. La cantidad de cabezas dependerá de la potencia de la variedad usada: de solo una a una decena. El opio andaluz se vende en el mercado negro a unos 25 o 30 € el gramo y su potencia es enorme, una bolita menor que una lenteja, colocada bajo la lengua, nos transportó a un mundo de placer y ensoñación durante toda la tarde-noche. El opio extraído de las plantaciones legales de Andalucía dio un 20,4% de morfina.

Hablaremos ahora de la Papaver somniferum var. Setigerum, que otros consideran especie separada y por tanto denominan Papaver setigerum (= Papaver iberos, por ser nativa de la Península Ibérica aunque también crece silvestre en la costa mediterránea francesa e italiana). De hojas más profundamente divididas, con los gajos terminados en un pelo a modo de cerda y cápsula mucho menor (Font 2000). Distintos análisis han dado una media del 2 al 7,3% de morfina. Ha sido vista creciendo silvestre en: Barcelona, Badajoz, Bizkaia, Cáceres, Girona, Granada, Guadalajara, Huelva, Jaén, La Rioja, Málaga, Madrid, Murcia, Navarra, Baleares, Tarragona, Valencia, Álava (Sobrón y Angostita), Zaragoza y algunas zonas de Portugal, según el tomo I de Flora Ibérica, editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

RECOLECCIÓN DEL “HACHÍS DE LECHUGA” A PRIMEROS DE JUNIO.

Para la recolección de lactucario fresco, de aspecto parecido al hachís, sirven cualquiera de las dos especies de lechuga silvestre: Lactuca virosa y Lactuca serriola, aunque esta última es mas potente.

Se corta el tallo por debajo de la punta a primeros de junio, un mes antes de la floración, saldrán una o dos gotas que se recogen con el dedo y se depositan en un recipiente, y así con decenas de plantas hasta conseguir un gramo de lactucario por hora, que al secarse toma un aspecto parecido al del hachís. A las tres o cuatro horas se puede volver a cortar las mismas plantas pero un centímetro mas abajo, ya que las heridas del tronco cicatrizan. Y así durante diez o quince días hasta que el tronco es muy bajo y ya no da mas látex.

Muy abundante en Navarra, recolecté varios gramos el 6 de junio de 2011 y he podido comprobar la gran abundancia de Lactuca virosa en el Norte, e incluso todavía mas abundante la Lactuca serriola en el Sur peninsular, donde es una “mala hierba” extendidísima.

Ephedra majorEphedra major

IDENTIFICACION BOTANICA: ESPECIES DE LECHUGA SILVESTRE.

Lactuca virosa es una planta herbácea anual o bienal de gran altura que durante su segundo año de vida puede alcanzar hasta 2 metros. Las hojas inferiores son grandes y a ras de tierra, las del tallo son un poco menores y están agarradas a él con dos especie de orejuelas abrazadoras. La parte baja del tallo suele tener un tono violáceo y pelos duros. La vena principal de las hojas también se defiende con una línea de pelos duros. Las flores son pequeñas cabezuelas de color amarillo limón, agrupadas en un gran ramillete –unas diez a veinte- en la cúspide de la planta. Las hojas del ramillete floral son muy cortas pero anchas. Los frutos son unas pequeñas semillas negras que vuelan como paracaídas gracias a un mechón de pelillos blancos.

Lactuca serriola (= Lactuca scariola) es parecida a la anterior pero sus semillas son grises y alcanza como mucho 1,80 metros de altura y sus hojas están más profundamente divididas, aunque hay una variedad de hojas enteras sinuosas. Ambas Lactucas pueden confundirse entre si.

Tanto Lactuca virosa como Lactuca serriola pueden confundirse con la común cerraja o lechuguilla (Sonchus oleraceus), que tiene las hojas divididas en gajos y se levanta sólo cuatro palmos del suelo mientras las lechugas silvestres pueden alcanzar entre uno y dos metros y florecen a partir de finales de junio hasta septiembre, mientras la Cerraja muestra flores casi todo el año. Podéis ver una amplia descripción botánica de ambas plantas en las páginas 870-871 de "Plantas Medicinales", Pío Font Quer, Ediciones Península, Barcelona, 2000. También pueden confundirse lechuga y hierba cana (Senecio vulgaris), planta de escasa altura.

HARMALA EN JULIO-AGOSTO.

Las semillas de hármel (Peganum harmala) contienen, como media, diez veces mas harmina que los tallos de ayahuasca. Las hemos recolectado en Aragón (en Huesca y en Los Monegros), en los pueblos ribereños del Ebro: desde los aragoneses hasta Tarragona, en la Meseta Central o en las estepas secas de Andalucía oriental, Murcia, Alicante o Valencia. En cada pueblo reciben un nombre distinto: cuentas de burro, escatarrocines, alharma, alhargama, alfármega, garmaza,... En catalán ruda borda o armalà; en euskera: asta bortusaia. Esta planta es muy abundante y en apariencia inextinguible. Parece ser que la harmala fue introducida hace algunos años en los campos de Estados Unidos, dónde se ha naturalizado y puede verse en Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, y California (DeKorne 1994).

Crece en lugares incultos, ribazos y escombreras, sobre todo en los páramos secos (Font 2000). Florece a partir de abril y en julio se forman los frutos globosos. Puede verse una Peganum harmala en el jardín botánico de Madrid. Tiene forma de arbusto y alcanza hasta un metro de altura y tallos finos y numerosos. Sus hojas son muy divididas en segmentos estrechos, son de color verde. Las flores son blancas y un poco verdosas en la base. Esta planta tiene un olor característico pero no desagradable.

KAT CANARIO Y KAT ANDALUZ: Semillas en otoño.

En la costa andaluza entre Murcia y Málaga y sobre todo en la Costa Tropical de Granada y el desierto de Tabernas (Almería) crece el espino cambrón o Catha europaea ( = Maytenus senegalensis var. europaea ), que según el profesor Mayor Zaragoza de la facultad de farmacia de Madrid, posee las mismas propiedades estimulantes y principios que la Catha edulis (Moreno 1986): catinona y catina. Crece cerca del mar sobre laderas rocosas, erosionadas y soleadas.

En la laurisilva canaria crece el peralillo, Maytenus canariensis o Catha cassinoides. Sus hojas tienen catinona y es usado por los pastores para combatir el hambre y la fatiga, con un efecto similar al producido por el “Khat” (Otero 1984).

Se cosechan las hojas a los 3 años, mínimo, de edad del arbusto, aunque lo típico es hacer la primera cosecha cuando tiene de cinco a ocho años (Rätsch 2005).

Se mascan o se hace té de hojas frescas y tiernas, sin dejar pasar mas de dos días desde la recolección. La cantidad por persona en una sesión media de mascado de kat es de 100 a 200 gramos de hojas frescas ( Rätsch 2005 ). Se mascan poco a poco tragando el jugo y reteniendo unos diez minutos el bolo de hojas masticadas a un lado del carrillo, hasta que se escupe o se traga. En Yemen las hojas tostadas y pulverizadas han sido usadas alguna vez para hacer una especie de "café", también se fuman las hojas secas solas, mezcladas con Cannabis o con tabaco que dicen que potencia el kat (Rätsch 2005).

Florece entre junio y octubre y los frutos maduran entre septiembre y octubre. Recomendamos recolectar sólo sus semillas maduras en otoño, ya que es un arbusto en peligro de extinción al haberse destruido su hábitat litoral con innumerables urbanizaciones costeras. Es un arbusto muy espinoso de hasta 2 m, con las ramas muy intrincadas. Las hojas son alternas y perennes, de contorno oval-oblongo o romboidal, enteras o dentadas. Los frutos son cápsulas anchas, globosas, con dos cavidades de las cuales una suele abortar. Las semillas son de color pardo-rojizo, brillantes y con un arilo carnoso cerca de la base (Obón 1991).

CONTINUARÁ…

En la segunda parte hablaremos de Amanita muscaria, Psilocybes, cactus san Pedro, etc.

 

 

El cannabis y las situaciones conflictivas en el día a día

En el artículo de este mes abordamos un tema delicado, el de las situaciones conflictivas que se pueden producir en la vida cotidiana. No pocos usuarios afirman tomar cannabis con el fin de lograr un estado de relajación y distanciamiento ante las diversas piedras que nos vamos encontrando en el camino.


Por Psicotar

 

Caminante son tus huellas, el camino y nada más

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Al andar se hace camino y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar

Caminante no hay camino, sino estelas en la mar

                        Antonio Machado, Caminante.

 

La vida del ser humano está plagada de situaciones muy variopintas, según época histórica, cultura, familia, vecindario, etc. Esto puede suponer una diferencia mayúscula entre las oportunidades a las que tenga acceso una persona. Si nace en Beverly Hills, posiblemente tendrá una vida rodeada de comodidades y lujos, mientras que si nace en Ruanda, el sólo hecho de tener que conseguir comida será un problema constante. Evidentemente, el desarrollo personal y humano en ambos contextos seguirá caminos muy diferentes.

Vamos a pedir a nuestro querido lector, a ti, que pienses en un palo que la vida te haya dado. Porque por muy feliz que hayas vivido la vida, te has llevado algún palo seguro. No tratamos de pillarte en un renuncio, es que sabemos en propia carne que la vida está llena de palos, y que hay para todos. Puede ser un embargo por un problema con la hipoteca, una faena jugada por un amigo, una infidelidad de tu pareja, la pérdida de alguien querido, un rechazo laboral doloroso, etc. Seguro que todos podríamos enumerar algún suceso doloroso, molesto o cuanto menos, desagradable. Es posible que el impacto de esto haya sido variable, pero supongamos un impacto fuerte y alterador. ¿Y ahora qué hacemos?

Le vamos a pedir al lector que, aparte de recordar esas situaciones dolorosas e impactantes, recuerde la forma en cómo las afrontó, qué es lo que hizo cuando le tocó vivir la situación. De nuevo, las respuestas y situaciones serán muy variopintas, dependiendo de muchos factores. Por resumirlo de forma gráfica, una persona responde en base a unos antecedentes de situación, a una biografía que incluye su desarrollo personal, educación, conocimientos, etc… y a unas consecuencias de la conducta determinada. Gráficamente sería un esquema tipo A - B - C.

En no pocas partes de este camino las personas nos hemos visto enredadas con los problemas, lo cual nos puede haber llevado a adoptar soluciones o conductas poco útiles ante el problema. Lo difícil en estos casos es actuar correctamente y hacer las cosas bien, ya que estamos literalmente enganchados en la situación y no podemos pensar fría y objetivamente como podríamos hacerlo en cualquier otro momento menos impactante.

El consumo de cannabis para aplacar estados desagradables es algo que ya hemos comentado antes y que en las encuestas revela el uso como “fármaco” que muchos usuarios le confieren al cannabis.

Esto no es una cuestión baladí, sino que requiere un momento de reflexión por las importantes connotaciones que se pueden derivar de esta situación. Según datos oficiales (1) el cannabis es la tercera sustancia más consumida en la franja de edad de 15 y 64 años, detrás del alcohol y del tabaco.

De las emociones que podemos sentir, una cierta cantidad de ellas son aceptadas e incluso buscadas. Nos referimos, seguro que el lector ya se ha percatado de ello, a las emociones positivas: alegría, orgullo, felicidad, júbilo, etc…

Pero, sin embargo, hay un cierto número de emociones que son vividas de forma muy negativa y que en cierta manera todos nos “entrenamos” a evitar de la mejor manera posible. Me refiero a las emociones consideradas negativas: tristeza, abatimiento, vergüenza, ansiedad, etc… La razón por la que se evitan es simple: constituyen un mecanismo de aviso y con ese malestar, activan patrones de evitación en la persona para que ponga fin rápidamente a la situación. El problema de estas situaciones es que no se van tan fácilmente como nos podría interesar, ya que nuestra mente está preparada para almacenar información y generar contextos mentales, “otros mundos” aparte del exterior.

En esos otros contextos mentales nos podemos ver literalmente atrapados y experimentar una enorme cantidad de sufrimiento que nos lleve a vías muertas en las que podríamos no encontrar salida y sólo conseguiríamos seguir enredándonos. En este punto, es muy probable que una persona recurra a algún recurso que aplaque ese malestar. Puede ser el alcohol, los tranquilizantes o alguna otra sustancia entre la que se encuentra el cannabis.

En este momento, el cannabis podríamos decir que cumple la función de psicofármaco, ya que la persona lo puede utilizar para regular el malestar emocional experimentado ante una situación demasiado negativa para la persona. Este uso es totalmente legítimo y de hecho, se ha realizado desde tiempos inmemoriales, cuando nuestros antepasados descubrieron el potente efecto que ejercía sobre las mentes atormentadas. Pensemos que en otras épocas la supervivencia era más complicada en términos biológicos y era frecuente experimentar la pérdida de seres queridos por ataques, enfermedades, accidentes, etc.

En contextos actuales, ya hemos tratado anteriormente cómo en algunos círculos el consumo de cannabis está plenamente autorizado e incluso es fomentado, como por ejemplo, en el ejército de Israel, donde se suministra cannabis a soldados que han participado en combate con el fin de reducir el impacto emocional y con ello reducir igualmente el riesgo de sufrir estrés postraumático (2)

De igual forma, el uso de cannabis como apaciguador del malestar permite distanciarse del proceso emocional y cognitivo, lo que puede ayudar a algunas personas a controlar la vivencia y reducir el sufrimiento. Pero no todo es de color de rosa. Este uso conlleva un cierto riesgo y es el riesgo derivado de establecer el consumo de cannabis como única estrategia de afrontamiento, o de constituirla como principal recurso.

Por ello, en caso de que usted, estimado lector, recurra al cannabis de forma habitual para manejar los estados emocionales desagradables, le recomendamos que practique e intente mejorar otros recursos alternativos de afrontamiento, de forma que usted pueda elegir de forma libre de malestar cuándo y cómo consumir, con lo que uno rompe el hábito de hacer las cosas por costumbre.

No se confunda nadie, no estamos moralizando ni tomando el discurso prohibicionista harto escuchado desde muchos ámbitos. No es eso. No es lo mismo echarse un día un porro por haber tenido un problema serio que echárselo todos los días porque no se resuelven adecuadamente las cosas. Esto último implica una falta de recursos que es peligrosa y es esa carencia la que recomendamos afrontar.

Para ello, hay que eliminar progresivamente el “colchón” usado y empezar a adoptar otras estrategias más activas de afrontamiento. Teniendo en cuenta que la vida estará llena de palos, que realmente el sufrimiento es lo más cotidiano y extendido en este mundo, tener varios aliados en cuanto al afrontamiento se refiere es una buena idea. Depender de un único recurso no es nada recomendable. Da igual que sea fumar cannabis o hacer ganchillo… ya que si sólo se hacer ganchillo, estoy igualmente limitado porque alguna situación habrá en la que el ganchillo no me ayude, sino que incluso me pueda perjudicar. La diversificación de estrategias implica más seguridad a la hora de afrontar el riesgo con mayores recursos.

Sirva el esquema (3) que presentamos en la imagen para ilustrar lo que queremos decir. Hablamos de tener más capacidad de ver las cosas antes de dar una respuesta, por lo que así valoramos tener más capacidad y recursos. Eso nos da un análisis de la situación más completo y nos permite estar más tranquilos al percibir que tenemos más posibilidades de afrontamiento. Además, al poder abrir la mente a otras alternativas, las respuestas pueden ser más variadas y con ello así experimentar diversas alternativas, lo que redundará en nuestro aprendizaje vital. Aaron Beck, un conocido psicólogo estadounidense tenía un dicho que ilustra muy bien estas líneas: “si vas con un martillo en la mano constantemente, todo lo que verás te parecerán clavos”

Los cinco elementos del esquema presentado serían:

  1. Selección de la situación: Se refiere a la aproximación o evitación de cierta gente, lugares u objetos con el objetivo de influenciar las propias emociones. Esto se produce ante cualquier selección que hacemos en la que está presente un impacto emocional. En el esquema vemos que se selección S1 en vez de S2 (se marca en negrita). Es una buena forma en principio, de afrontar un problema, porque lo evitamos. Sin embargo, si al final hay que entrar en la situación (en el trabajo, por ejemplo), es mejor otra estrategia.
  1. Modificación de la situación: Una vez seleccionada, la persona se puede adaptar para modificar su impacto emocional, lo cual podría verse también como una estrategia de afrontamiento centrada en el problema (S1x, S1y, S1z). Si no se puede modificar la situación de forma externa, al menos podremos percibir y plantear un cambio de estrategia por nuestra parte.
  1. Despliegue atencional: La atención puede ayudar a la persona a elegir en qué aspecto de la situación se centrará (distraernos si la conversación nos aburre o tratar de pensar en otra cosa cuando no preocupa algo) (a1, a2, a3 … representan los diferentes aspectos de la situación a los que podemos atender)
  1. Cambio cognitivo: Se refiere a cual de los posibles significados elegimos de una situación. Esto es lo que podría llevar al “reappraisal” y sería el fundamento de terapias psicológicas como la reestructuración cognitiva. El significado es esencial, ya que determina las tendencias de respuesta.
  1. Modulación de la respuesta: La modulación de la respuesta se refiere a influenciar estas tendencias de acción una vez que se han elicitado, por ejemplo inhibiendo la expresión emocional. En el esquema, se muestran signos – y + para representar la inhibición o excitación de estas respuestas a diferentes niveles.

Las cuatro primeras estrategias abordan los antecedentes. La última, actúa sobre los consecuentes.

Las estrategias de reapreciación (reappraisal) son más eficaces que suprimir la emoción, supresión que puede derivar del uso de cannabis, ya que esa supresión se ha relacionado con daños a la salud a largo plazo como por ejemplo, depresión del sistema inmune, mayor riesgo coronario, progresión del cáncer, etc (4)

Por ello, animamos al lector a plantearse las cuestiones anteriores de forma seria y consecuente. Sin renunciar a nada, por supuesto, pero permitiendo la entrada a otras cosas y a otras alternativas aparte de las que actualmente están ahí.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

NOTAS:

 1-      Encuesta Plan Nacional sobre Drogas:

http://www.mspsi.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/presentacionEdades200910.ppt

 2-      http://www.psiquiatria.com/noticias/ansiedad/estres/tratamiento450/18425/

 3-      http://www.psicologia-online.com/colaboradores/nacho/emocional.shtml

 4-      http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-92272005000300004&script=sci_arttext

 

 

 

Marihuana tratada con LSD

 Cazadores de Mitos

Se dice, se cuenta, se comenta que algunos traficantes y cultivadores tratan la marihuana con LSD para aportarle potentes efectos psicodélicos. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán.

Por Eduardo Hidalgo

En un artículo anterior de ésta misma serie les estuvimos hablando del Jenkem y concluimos que la cantidad de metano obtenible mediante este sistema resultaba insuficiente para producir efectos asfixiantes y, por consiguiente, para dar lugar a estados alterados de consciencia mínimamente significativos y apreciables. Es posible, sin embargo, que algunos de los lectores dudaran de nuestro veredicto, en tanto en cuanto las noticias sobre esta particular droga venían avaladas por numerosas menciones aparecidas en los más diversos medios de comunicación (desde el New York Times hasta el último periodicucho de Zambia) y habían sido corroboradas por reputados reporteros e, incluso, por las autoridades locales anti-droga y por alguna que otra ONG.

No obstante, decirles que no sería la primera ni la última vez que los medios de comunicación y las instituciones preventológicas alertan masivamente sobre hechos inexistentes, haciendo circular universalmente bulos absurdos y sin base real alguna, sería quedarse corto. El kioskero de mi calle, que vive, precisamente, de vender periódicos, lo explica muy bien: «No me los leo. Nunca. Ninguno. ¿Te vas a creer algo de lo que dicen?»

Pues, desde luego que, si hablan de drogas, NO, ya que, lo habitual es que lo que se cuente sobre ellas en los medios al uso sea una absoluta patraña. Para muestra: un eslabón, el último (a la hora de escribir estas líneas) de esta infinita cadena de soplapolleces que, en lo que a nosotros nos ocupa, se vierten, día sí, semana también, en la radio, en la tele y en la prensa nacionales.

En su edición del 16 de febrero de 2011, el Diario Las Provincias incluía una noticia con el siguiente titular: «Manipulan cannabis con alucinógenos para incrementar sus efectos.» Es decir, la chorrada que todos llevamos escuchando desde hace años de boca de los chavales de 15 tacos y ante la que todos nos hemos despollado y hemos zanjado el asunto con un «espabila, guapín, que a lo que le echan LSD es a las calcomanías, que la marihuana ya coloca por sí sola». Únicamente que, esta vez, quien escuchó la mamarrachada fue el señor Agustín Durán, psicólogo del Plan Municipal de Drogodependencias de Valencia, todo un experto en el asunto (a la vista está), que no dudó en ponerse en contacto con el rotativo levantino para alertarle del novedoso y terrorífico descubrimiento, y, con ello, cubrirse de fama y de gloria para el resto de sus días y los que después vendrán.

El preventólogo en cuestión, anunciaba que, actualmente, hay quienes se dedican a abonar las matujas con setas alucinógenas, LSD y otros productos con la finalidad de «conseguir una mayor cantidad de THC», y llegaba a puntualizar que «se pretenden alcanzar niveles del 200% de THC cuando un canuto adulterado tiene entre un 50 y un 60%».

¡Joooooder con el experto! Lo dicho, machote, te has cubierto de gloria (y si no tú -que también es posible que hayan desvirtuado tus palabras, algo harto frecuente en la prensa-, la mema que redactó el informe, una tal Beatriz Lledó, quien, en caso de ser usted inocente, es la que debería darse por aludida por nuestros próximos comentarios; de otro modo, vayan para los dos por partes iguales).

Y es que, en apenas un par de frases no sabe uno ni por donde empezar a meter mano… Comencemos, pues, por el principio: ¿Quiere usted decirnos que si abonamos una planta de cannabis con LSD o psilocibes producirá más THC? Pues la verdad, no sé si es que es usted tonto de remate o un absoluto genio de la química orgánica…

Pasemos, ahora, al segundo punto: ¿Dice usted que, en un canuto o en una planta de maría se pueden –o se pretenden- alcanzar niveles de THC del 200%? Es decir, que, según usted, por cada parte de cannabis habría o podría llegar a haber dos partes de THC… Asunto aclarado: definitivamente, es usted tonto de remate.

Tercer y último punto: Afirma que un peta adulterado contiene entre un 50 y un 60% de THC. ¡Virgen Santa! ¿Pero qué narices se pincha usted? -Páseme aunque sea una puntilla, se lo ruego, que debe de ser brutal- ¿Cree, acaso, que con unas concentraciones de tal calibre haría falta alguna abonar las plantas con alucinógenos? ¡Pero, tío, si eso tumbaría de un plumazo hasta al mismísimo Bob Marley!

Vamos a ver, majete… Tradicionalmente, los especialistas en la materia han considerado que el contenido de THC prototípico y característico del hachís va del 10-15% (Iversen) al 10-20% (Cabrera), mientras que, en el caso de la marihuana, el rango iría del 1-3% para el kiff, bagga y bhang; el 3-6% para las sinsemilla; y el 4-8% para la ganja (Iversen). El aceite de hachís tendría, según Cabrera, una concentración típica del 15-30%, y del 20-60% según Iversen.

Por su parte, en el año 2004, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías publicó un riguroso estudio en el que atestiguaba que la concentración media de THC del cannabis que se consumía en Europa era del 6 al 8%, aunque en casos como el de Holanda había aumentado, en los últimos lustros, hasta el 18%.

En lo que a España se refiere, las Memorias de la Sección de Drogas del Instituto Nacional de Toxicología constatan y demuestran que la concentración media de THC del hachís hispano había aumentado desde el 5,5% del año 1992 hasta el 11,8% en 2005 (7,2% en el caso de la marihuana).

Por último, en el año 2003, el colectivo Energy Control, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Médicas de Barcelona, realizó un análisis exhaustivo a un pequeño número de muestras de hachís, marihuana y aceite de hachís procedentes del mercado ilegal o donadas por selectos cultivadores. Resultado: la concentración media del hachís comercial fue del 15% de THC, la del hachís de autocultivo del 28,25%, la de la marihuana de autocultivo del 13,32%, y la del aceite de hachís del 57,2%.

En resumidas cuentas, que si quiere usted fumarse un porro con una cantidad de tetrahidrocannabinol del 50-60% tendrá que hacérselo con aceite de hachís, un material que el 99% de los usuarios de cannabis no lo ha visto ni lo verá en su vida. Si se fuma usted un porro corriente y moliente, lo habitual es que, con suerte, tenga una concentración entre el 10 y el 15%; y si fuma un material proveniente de un cuidadoso cultivador podrá llegar a alcanzar concentraciones del 10 a -tirando por lo alto- el 40% en el caso del hachís; y del 5 al –siendo muy optimistas- 25% en el caso de la marihuana.

Se lo resumiremos para que lo entienda mejor:

  • Los porros provenientes del mercado ilícito marroquí (“canutos adulterados”, como dice usted), es decir, lo que fuma toda la basca: 10-15% de THC.
  • El material más exquisito obtenido por los mejores cultivadores: 10-40% si se trata de hachís; 5-25% si se trata de marihuana.

En otras palabras, que eso de que el «canuto adulterado tiene entre un 50 y un 60% de THC» no lo verá usted ni en sus mejores sueños de preventólogo; y lo del porro abonado con LSD y con un contenido de THC del 200% no es ya que no lo vaya a ver, es que ni existe en el universo cuántico paralelo en el que parecen vivir usted, la tal Beatriz Lledó, o ambos.

Otra cosa es que, efectivamente, el contenido en tetrahidrocannabinol de las distintas presentaciones del cannabis que se consumen hoy en día haya aumentado considerablemente en comparación con lo que circulaba años atrás. Ya lo dijimos antes: en 1992, el contenido medio era del 5%, y en 2005 del 11%. De hecho, en los análisis realizados por Energy Control se encontraron muestras de resina con un 36,9% de THC, y marihuana con un 22,1% (ambas procedentes del autocultivo). Ahora bien, junto a estos ejemplares, había otros con un 4,9% (marihuana) y con un 18,8% (hachís), aparte de las muestras comerciales con contenidos que iban del 5 al 21%.

Por lo demás, a la variación en las cantidades de THC hay que añadir la variabilidad en el contenido de otros cannabinoides y terpenos presentes en el cannabis, especialmente (por ser los más conocidos), del CBD y del CBN, sobre los que hay claros indicios de que pueden modular los efectos del THC. De tal manera que, por ejemplo, una muestra con altas concentraciones de THC y bajas de CBD sería mucho más psicoactiva que esa misma muestra con altas concentraciones de CBD.

Y esto, estimado señor Durán (y su aplicada reportera) es lo que explica la existencia de hachís y marihuana de potentes efectos que rayan con la psicodelia pura y dura y que muchos, en razón de ello (sobre todo si carecen de tolerancia al cannabis), denominan “marihuanas triposas”.

Las marihuanas triposas no son, pues, más que eso: marihuanas potentes, variedades y ejemplares con altos contenidos de THC (normalmente inferiores al 20%) y bajos de CBD (generalmente inferiores al 1-2%). Lo cual viene a ser precisamente lo contrario que lo que circulaba por el mercado hispano hasta hace apenas unos años: hachís marroquí con concentraciones bajas de THC y altas de CBD.

A su vez, este incremento en la psicoactividad, el rendimiento y la concentración de THC de las plantas vino dado por la mejora en los cuidados y en las técnicas de cultivo; así como por una concienzuda labor de ingeniería botánica llevada a cabo, principalmente, por los grandes bancos de semillas holandeses y norteamericanos. Los cuales, por lo demás, se limitan, básicamente, a realizar lo que desde siempre se ha venido haciendo en la botánica y en la jardinería: hibridar unas plantas con otras con la intención de obtener variedades con los atributos buscados y deseados (florecer antes, resistir mejor a las plagas, ser más frondosas, producir más lo que sea, etc., etc.). De este modo es como se han obtenido ejemplares de cannabis más potentes. Así, y estudiando y utilizando los abonos y substratos que aporten, de la manera más eficiente posible, los nutrientes que necesita la planta: potasio, manganeso, hierro, fósforo…

Lo de abonarlas con setas alucinógenas o con tripis, lo de inyectarlas LSD líquido o lo de injertarlas secantes en los tallos no son más que estupideces que cuentan los chavales en el parque y en los talleres sobre drogas que les dan en el cole. Alguno le dirá que lo ha probado y le funcionó –en Internet hay testimonios a patadas de personas que dicen colocarse con pasta de dientes, telarañas y coca-cola con aspirina…-, pero créame, las cosas no son tan sencillas como regar con paracetamol los tomates y luego tomártelos para quitarte el dolor de cabeza o, como dice alguno por ahí, con darle chocolate a las gallinas y obtener huevos de hash doble-cero o Kinder sorpresa en función del tipo de chocolate con las que hayan sido alimentadas.

En fin, dejemos la teoría y pasemos a la práctica… fumemos LSD y veamos qué pasa. Cojamos un secante, mezclémoslo con tabaco de liar y hagámonos un porrete lisérgico. Primero nos fumaremos medio blotter cortado en pedacitos. Acto seguido nos fumaremos el otro medio cortado en dos cuartos.

Dicho y hecho

Hmmm… la verdad es que no es como fumarse un cigarrillo normal. Se percibe un ligero pitido de oídos y un lejano bullir neuronal. La percepción se trastoca sutilmente, muy, muy, muy sutilmente, como si el tripi estuviese apunto de subir…. Y ahí se acaba la cosa. En definitiva, un ácido tirado a la basura. Cualquier canuto con un 5% de THC coloca infinitamente más que esto. Es decir, que aún en el más que improbable supuesto de que regando, abonando, espolvoreando, injertando o inyectando LSD a una planta de marihuana se lograse que dicha planta contuviese dietilamida del ácido lisérgico entre sus componentes, a la hora de fumarlo se echaría a perder en su práctica totalidad, hasta el punto de no aportar nada o apenas nada, en términos psicoactivos, a la experiencia en sí de fumar cannabis. Tanto que, puede concluirse que, a la hora de emplear la vía fumada, resulta más efectivo echarle marihuana al LSD (tripis marihuanosos) que LSD a la marihuana (marihuana triposa).

 

 

Trance al amanecer

El valor terapéutico de los rituales contemporáneos con drogas

Si hay un dogma, tanto dentro como fuera de la academia y la cultura psicodélicas, es que los psicodélicos son herramientas ancestrales cuyo uso se emplea solamente en el contexto de rituales altamente estructurados con fines espirituales y que nunca deberían ser utilizados sin una intención de trascendencia, espiritual o terapéutica y, por supuesto, nunca para fines recreativos o frívolos. Como suele ocurrir con los dogmas idealizados, cuando estos se contrastan con la realidad suelen ser, simplemente, falsos. Hay numerosos ejemplos en la literatura etnográfica y antropológica que nos muestran cómo el dogma de la sacralización es un mito.

por José Carlos Bouso, ICEERS

Por ejemplo, según el antropólogo Napoleón Chagnon, el pueblo Yanomamo, una tribu amazónica que vive en la frontera entre Brasil y Venezuela, exhibe un uso frecuentemente irresponsable del epená, un rapé alucinógeno que contiene triptaminas. Aunque la cosmovisión de los Yanomamo se basa en las visiones proporcionadas por el epená, esto no está en contradicción con otros usos para los cuales el epená es empleado por los hombres Yanomamo (y digo hombres porque el uso del epená está prohibido allí entre las mujeres). Muchos Yanomamo toman epená varias veces al día y los Yanomamo opinan que cuando uno está bajo la influencia del epená, ya no son responsables de sus acciones, excepto cuando es ingerido por un chamán con fines chamánicos. De hecho, muchos Yanomamo se aprovechan de esa falta de responsabilidad para cometer actos reprobables, como atacar a otro miembro de la tribu para vengarse de algún agravio pasado, o golpear a su esposa con la excusa de la sospecha de que le ha sido infiel.

Wade Davis, un autor menos controvertido y mejor aceptado por la comunidad psicodélica, cuenta en un pasaje de su libro El Río que cuando Richard Evan-Schultes le preguntó a un chamán Cofán (de la Amazonia colombiana) con cuánta frecuencia bebía yagé (ayahuasca), su respuesta sugirió que la pregunta no tenía sentido: en caso de enfermedad, cuando alguien muere, en tiempos de adversidad o dificultades, en momentos concretos de la vida como cuando un niño de seis años se corta el pelo o mata por primera vez y, naturalmente, siguió el chamán, un niño bebe yagé en la pubertad, cuando su nariz y sus orejas son perforadas y cuando consigue el derecho de usar las plumas de la cola de un guacamayo. Un joven puede beber en su casa para mejorar su técnica de caza o simplemente para mostrar su destreza física. El mensaje recibido por Schultes, dice Davis, fue que los Cofán bebían yagé cuando les venía en gana, al menos una vez a la semana y ciertamente en cada ocasión justificada. Hay otra anécdota muy divertida en el libro de Davis, cuando Schultes está visitando una aldea y como gesto de buena voluntad se le ofrece una potente bebida hecha por Brugmansias u otras solanáceas deliriogénicas, de manera similar a como aquí uno invitaría a un recién conocido a una cerveza. Gracias a su compañero, que le advierte a tiempo, Schultes probablemente evitó una excursión psíquica de varias horas o incluso días.

También sucede que ser un chamán en la Amazonia es una profesión muy arriesgada. La ayahuasca se usa allí para una serie de propósitos no benévolos tales como hacer la guerra, o para realizar brujería. Según el antropólogo español Josep Maria Fericgla, uno de cada cuatro chamanes de la cultura shuar muere de muerte violenta relacionada con sus prácticas chamánicas, generalmente ocasionada por otro colega chamán. Por lo tanto, la imagen que nosotros, los occidentales, tenemos respecto a cómo las sustancias psicodélicas son utilizadas por las culturas donde las drogas psicodélicas son sancionadas socialmente, está, al menos, no bien ajustada a la realidad.

Electrobeach Music Festival ville de Barcarès (Wikipedia)Electrobeach Music Festival ville de Barcarès (Wikipedia)

Para terminar con esta introducción, si alguien va a algún día a Bogotá recomiendo visitar el Museo del Oro, cuyo nombre más preciso debería ser el Museo del Chamanismo ya que cada pieza de arte que se muestra allí se refiere al uso de drogas y prácticas chamánicas. Allí se pueden ver diferentes objetos geométricos de oro que la gente local solía colgar del techo de las malokas para crear efectos sensoriales cuando la luz se reflejaba en ellos mientras realizaban sus rituales psicodélicos. Esos objetos tenían una función similar a las luces estroboscópicas en nuestras salas de baile. Es interesante notar que el Dr. Rupert Till, profesor de la Universidad de Huddersfield, en el Reino Unido, publicó en la Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular, en 2010, un artículo titulado: ‘Songs of the Stones: una investigación sobre la historia musical y la cultura de Stonehenge’ cuya tesis es que Stonehenge era un lugar para ejecutar y bailar música trance en festivales ritualísticos.

Cada cultura del planeta ha creado espacios rituales sociales para ejecutar música rítmica, generalmente utilizando tambores, danza y cantos y, en la mayoría de los casos, drogas psicoactivas. El objetivo principal de esos rituales era fortalecer los lazos de la comunidad, induciendo estados alterados de conciencia a través de estados de trance en los participantes. En la mayoría de las antiguas culturas humanas no había una separación entre la curación, la recreación, la expresión creativa y la espiritualidad, y la comunidad era el lugar donde todas esas expresiones humanas solían tener lugar. En este sentido, a lo largo de la historia humana, la curación ha ocurrido en el mundo social real, y cada cultura ha creado sus propios rituales para integrar en la comunidad a las personas que sufren. Los happenings de los años sesenta, las raves de los años noventa y los festivales de trance de hoy en día, como el Boom Festival en Portugal, el festival Ozora en Hungría y tantos otros, pueden ser vistos como expresiones de la necesidad humana de fortalecer los lazos sociales y experimentar el sentido de pertenencia a algo que es mayor que uno mismo, trascendiendo la soledad intrínseca de existir como individuo.

Émile Durkheim, uno de los fundadores de la Sociología como disciplina, describe la "efervescencia colectiva", que los occidentales contemporáneos llaman “ir de fiesta” como: una congregación de personas que se mueven en una experiencia compartida y dirigida, donde una corriente de excitación empieza a palpitar a través de ellos. Según Durkheim, la "efervescencia colectiva" es el fenómeno que crea las religiones y puede observarse en las postraciones de los devotos musulmanes, el canto de los monjes budistas o las "manos de alabanza" compartidas de los evangélicos cristianos. "En la sociedad secular, la efervescencia no se ha extinguido, simplemente ha transmutado", dice Drake Baer en su artículo: "La razón primordial por la que la gente necesita ir de fiesta". En este artículo, Baer cita la investigación del antropólogo griego Dimitris Xygalatas, de la Universidad de Connecticut, que encontró cómo la frecuencia cardíaca se sincroniza entre las personas que están participando juntos en un ritual de danza, lo cual no sucede con los observadores. Emma Cohen, antropóloga que estudia el movimiento colectivo en Oxford, afirma: "La sincronía y la coordinación aumentan el sentido de unión, incluso entre las personas que nunca se habían encontrado".

De hecho, estamos asistiendo a una difusión rapidísima de otras ceremonias, en última instancia más solemnes, donde las sustancias psicodélicas y psicoactivas se usan en rituales de grupo. La ayahuasca escapó de la cuenca amazónica para viajar por todo el mundo llegando a casi todos los rincones del planeta en menos de 100 años. Las ceremonias de ayahuasca se celebran en grupo. Tradicionalmente, la planta de khat ha sido masticada comunalmente, después del trabajo, en encuentros sociales, en espacios públicos o habitaciones dedicadas en casas privadas, igual que la gente se reúnen en el bar al salir del trabajo para tomar unos vinos. Es difícil, en las culturas humanas, encontrar un fármaco que se use en solitario en casa, aparte de los casos de dependencia de drogas. E incluso en estos casos, los adictos buscan a otros adictos con quienes compartir sus drogas, incluso si hablamos de drogas cuyos efectos están más orientados a promover el individualismo. A la gente le gusta tomar drogas con otros, en entornos sociales. Y la mayoría de los comportamientos adictivos relacionados con las drogas pueden explicarse por las políticas de drogas específicas relacionadas con esos fármacos, y menos por sus efectos farmacológicos. De hecho, parece que uno de los pocos lugares del mundo donde la gente usa drogas en solitario es en los laboratorios de los investigadores de drogas.

Burning Man Victorgrigas (Wikipedia)Burning Man Victorgrigas (Wikipedia)

En este sentido, la psicoterapia clásica también se lleva a cabo en espacios separados del mundo social donde dos extraños se reúnen para discutir los problemas de uno de ellos a cambio de dinero. La psicoterapia nació en un contexto médico, cuando el Dr. Sigmund Freud redujo la complejidad de las relaciones entre los sujetos y su mundo circundante a condiciones intrapsíquicas. Desde entonces, los pacientes quedaron constreñidos en su solipsismo donde la curación era la palabra expresada en el diván. Pero la salud mental no es un problema del cuerpo, sino del grupo y sucede en un contexto social. De esta manera, las psicoterapias de grupo fueron la evolución natural de tratar de devolver a los procesos de curación sus raíces sociales, desmedicalizando el sufrimiento humano.

Somos animales sociales. Según el biólogo Edward O. Wilson, los seres humanos somos una especie eusocial. Las especies eusociales evolucionan en una selección multinivel, es decir, operan al mismo tiempo a nivel individual y grupal, siendo tan importantes el parentesco como la selección grupal donde "un grupo puede unirse cuando la cooperación entre miembros no relacionados familiarmente resulta beneficiosa, por simple reciprocidad o por sinergismo mutuo". La eusociabilidad es anecdótica en las especies de vertebrados, y nosotros, los seres humanos, somos una de las pocas especies en exhibirla. La eusociabilidad es una condición hereditaria de nuestros antepasados homínidos. Y los rituales de trance quizás evolucionaron en la selección multinivel propuesta por Wilson, como él explica en su libro: The Social Conquest of Earth.

Algunos neurocientíficos postulan hoy en día que la danza puede ser la clave para entender la evolución de habilidades sociales complejas e incluso del lenguaje. Danza implica coreografía, y la coreografía puede ser entendida como una especie de sintaxis. En su libro: El canto de los neandertales. Los orígenes de la música, del lenguaje, de la mente y del cuerpo, Steven Mithen explora profundamente la evidencia de que los gestos utilizados por nuestros antepasados ​​homínidos para comunicarse condujeron a la formación del ritmo, que se convirtió en música y luego en lenguaje. La neurociencia ha demostrado que las áreas premotoras están implicadas en la coreografía del baile, las áreas que se localizan muy cerca de las áreas del lenguaje. Las áreas premotoras son donde las neuronas espejo parecen estar también localizadas, en el caso de que tales neuronas existan. Como ya he mencionado, la danza también parece ser un antiguo mecanismo de fortalecimiento de los lazos entre las personas. Con el lenguaje corporal, la gente envía mensajes. Las neuronas espejo podrían servir para permitir que la gente entienda y comparta esos mensajes. Es por eso que experimentar trance en el contexto social es un sentimiento compartido de que todos somos parte de uno, que todos pertenecemos a algo mayor que cualquiera de nosotros por separado, y así la ansiedad individual se disipa. La curación es desencadenada por el grupo que comparte un lenguaje antiguo que va más allá de las palabras, pero el mensaje es la aceptación. Cuando una antigua lengua compartida es "hablada", la integración, la expresión del arte y la redención nos conectan de nuevo y la curación personal y social se vuelve real. Así que tal vez el desarrollo de rituales de trance ofrecen la forma más directa y eficaz de curar los trastornos arraigados en el mundo social. Tal vez por eso los grupos que basan sus rituales en la combinación de cánticos, danza y drogas psicotrópicas nunca han desaparecido y son cada vez más prominentes en las sociedades modernas: desde las religiones ayahuasqueras hasta las raves tranceras.

Así, los seres humanos son capaces de crear en cada momento y lugar contextos donde los rituales extáticos tienen lugar, y los rituales contemporáneos son expresiones de ese impulso natural para reproducir la mencionada "efervescencia colectiva" a la que se refirió Durkheim. Ejemplos de estos fenómenos son los rituales contemporáneos de éxtasis/trance, cuya profundidad y significado son comparables a los rituales arcaicos que se celebraban para dar sentido a la identidad personal a través del grupo. De hecho, encontramos ejemplos de esto otra vez en la Amazonia. La institución para la que trabajo, la Fundación ICEERS, organizó el pasado octubre en Río Branco, Brasil, una conferencia a la que asistieron cientos de representantes indígenas de casi 20 grupos étnicos diferentes. Algunos de estos grupos étnicos no tienen un uso tradicional de ayahuasca, pero lo han incorporado en sus rituales recientemente tras la expansión contemporánea de la ayahuasca por todo el mundo. Parece que para algunos de estos grupos, la ayahuasca ha regresado de fuera de la Amazonia para incorporarse donde no estaba previamente instalada. Algunos de estos grupos conocieron la ayahuasca en las ceremonias de las llamadas “iglesias ayahuasqueras”, cerrando de alguna manera un círculo que comenzó hace 100 años cuando la ayahuasca salió de la selva precisamente con quienes crearon luego dichas religiones. ¿Son estos nuevos rituales menos puros o menos frívolos que los que han estado sucediendo durante los mismos años en los rituales paganos occidentales con drogas psicodélicas sintéticas? En mi opinión, este no es el caso. Son simplemente rituales extáticos que cumplen la función de "efervescencia colectiva".

Burning Man Victorgrigas (Wikipedia)Burning Man Victorgrigas (Wikipedia)

Por último, quiero mencionar el estudio de Winberg y Joseph, de la Universidad de Deakin, Australia, y publicado en la revista Psychology of Music, en el que estudiaron los beneficios potenciales de la concepción contemporánea de las "efervescencias colectivas", es decir, del ir de fiesta. El estudio utilizó datos reunidos en 2014 como parte de la 31ª encuesta del Índice de Bienestar de la Unidad Australiana para proporcionar información sobre la relación entre la participación musical y el Bienestar Subjetivo. Se entrevistó por teléfono a una muestra aleatoria estratificada de 1.000 participantes. Los hallazgos revelaron que la participación en la música al bailar o asistir a eventos musicales se asoció con un mayor bienestar subjetivo que para aquellos que no se involucraron con la música en estas formas. Los hallazgos también enfatizaron el importante rol de involucrarse con la música en la compañía de otros con respecto al bienestar subjetivo, destacando una característica interpersonal de la música. Por último, las personas que bailaron refirieron puntuaciones más altas en cuatro de los dominios del Índice de Bienestar Personal en comparación con los que no bailaban: la satisfacción con la salud, el logro en la vida, las relaciones y la conexión con la comunidad.

En definitiva, si queremos que las fiestas funcionen como espacios de experiencias transformadoras, deberían ser sancionados socialmente, favoreciendo lugares donde las personas puedan expresarse, bailar y disfrutar libremente, conocer la composición precisa de los materiales químicos que utilizan y crear espacios seguros de asistencias para las personas que pueden experimentar dificultades. Como siempre ha sido el caso en la historia humana.

 

 

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