El cannabis y la meditación (IV)

En el artículo de este mes finalizamos la serie dedicada a reflexionar sobre el concepto, el proceso y los resultados de la meditación. En las líneas que tenemos por delante abordaremos aspectos muy interesantes centrados en la alteración de la consciencia y en los posibles resultados del proceso meditativo.

Por Psicotar

Habiendo tratado el proceso de meditación, queda por responder una sencilla cuestión: ¿para qué o por qué se medita?

La respuesta a esta cuestión no es unívoca, cada cual podría responder de una determinada manera, según sus intereses, apetencias, etc… pero lo que es cierto es que, dados los potenciales beneficios de una práctica meditativa seria y disciplinada, la respuesta se genera por sí misma: se medita para estar más despierto, para estar centrado y para disciplinar la mente.

El proceso de meditación es muy sencillo, apenas implica unos pocos pasos, pero resulta muy difícil el mantenerlo a través del tiempo debido a la tendencia de la mente a dispersarse en un ciclo de pensamientos encadenados que es conocido como “cháchara”.

Meditar exige perseverancia y entrega ecuánime, es decir, liberar la mente de todo contenido para así alcanzar el estado adecuado en el cual se producirán los fenómenos que la práctica conlleva.

De la misma manera, al consumir cannabis se producen una serie de cambios en los procesos mentales del individuo, algunos de los cuales pueden resultar muy similares a los cambios producidos durante el proceso meditativo. Un cambio puede ser, por ejemplo, el centrarse en pequeños detalles y percibir matices de algo que nunca antes se había percibido.

La meditación y el cannabis son métodos para permitir el abandono de las cadenas de pensamientos, el primero mediante un abandono activo y centrado, el segundo mediante la modificación de los procesos cerebrales de atención y memoria a corto plazo.

La meditación llevada al extremo de la práctica y desarrollo, debería generar un estado de absoluta calma y tranquilidad, donde nada inmute y nada duela a la persona.

El cannabis ha demostrado generar un estado de distanciamiento emocional y efectos atenuadores del estrés físico y mental, con lo que es un interesante recurso a investigar.

Ahora bien, estamos siempre pensando y articulando secuencias con contenidos en nuestra mente. ¿Cómo es el no tener nada en la consciencia? ¿Cómo se consigue este estado?

Como se expuso en artículos anteriores, el proceso de consciencia tiene lugar en un determinado momento y se produce la sensación subjetiva de que “algo sucede” y que eso “me sucede” a mí. De alguna manera hay que conectar dos procesos diferentes, por un lado, la percepción de algo interno o externo y por otro lado, la percepción de mí mismo. Todo esto, obviamente, al producirse en un soporte como es el cerebro, sucede entre diversos circuitos de neuronas que se comunican entre sí.

Ahora bien, imaginemos que vamos avanzando en la práctica meditativa y que además se apoya esa profundización mediante el cannabis, ¿qué es lo que se puede llegar a alcanzar? La respuesta es: nada. Pero ojo, ese es el objetivo de la meditación, el lograr un estado mental donde la nada lo sea todo. Sin contenido sobre el que discurrir, la autoconciencia se multiplica, porque puede revolverse contra sí misma y así potenciar la percepción del yo… “yo soy yo y mi circunstancia, y si la cambio a ella, me cambio yo” decía Ortega y Gasset.

Sin un contenido concreto en la pantalla mental, cualquier cosa puede aparecer en ella. Si disciplinamos la mente para permanecer sin contenido, tendremos potenciada la capacidad de evitar enredarnos con las cosas, con las situaciones, con las respuestas, y así construiremos una capacidad de repuesta mejorada, ya que no nos veremos arrastrados por las circunstancias y podremos obrar con mayor calma.

En cannabis entra en escena generando una mayor capacidad de encadenar historias, de estimular el pensamiento, de aumentar las cadenas, pero a la vez deteriorando la fijación de la atención y, si lo trabajamos explícitamente, eso podría favorecer que poco a poco profundicemos en un estado de mente libre de cadenas de pensamiento. Sería como agitar la botella de gaseosa para que así, al abrirla, saliera el gas con más fuerza y mucho antes. Por ello, si queremos eliminar un pensamiento, lo mejor es no luchar contra él, sino dedicarle el espacio mental adecuado, prestarle atención y así, cuando llegue el momento, se irá por sí mismo.

A este respecto, en ocasiones se utilizan “mantras”, que no son más que palabras sin sentido que permiten liberar de significado a la mente al concentrarnos en algo que atrae la atención pero no permite el discurrir lógico que la mente suele tener. A este respecto, en ocasiones podremos haber vivido una situación en la que se ha perdido el sentido o significado de alguna palabra, por ejemplo nuestro propio nombre, y hemos experimentado extrañeza o perplejidad al pensar en ello. Esto es parecido al uso de los mantras. Repitiendo muchas veces una misma palabra, deja de tener sentido y pasa a vivirse subjetivamente la palabra de otra forma. Pruébenlo repitiendo durante varios minutos la misma palabra… llegará un momento en el que tendrá un significado diferente y puede que notemos algo extraño.

Una de las propiedades más curiosas y a la vez más problemáticas de la mente es la incontrolabilidad. Uno puede decidir saltar o levantar un brazo… o no hacerlo. Pero uno no puede decidir evitar el pensamiento o no tener contenidos en la mente. Eso es inevitable. Traten de hacerlo si pueden. Intenten, por un espacio de diez segundos, no pensar en nada. ¿Lo lograron? ¿No? Bueno, es algo normal que no puedan hacer lo que les hemos propuesto. ¿Por qué?

La respuesta ya la apuntamos anteriormente en otros artículos, el cerebro debe mantener unas conexiones neuronales en unos circuitos y para que eso suceda, esos circuitos siempre están descargando y alimentándose mutuamente. De ahí que al dejar la mente en blanco tengamos múltiples pensamientos abordando el campo de consciencia, ya que se libera el acceso y así cualquier cosa nos puede llegar a la atención.

El problema es que las cadenas mentales de pensamiento vienen además asociadas con las emociones que se vivieron o sintieron cuando se produjo el fenómeno, por lo que nos podemos encontrar con malestar al recordar algo que nos dolió en el pasado, con tristeza al recordar una pérdida afectiva, o con cierta alegría al recordar un buen momento. Vistos desde la perspectiva de la meditación zen, esto es basura, cháchara, ya que no está ni aquí ni ahora, están sólo siendo representados en una mente distraída, siendo, por ello, factor de distracción del aquí y ahora.

Ojo, no decimos que tener recuerdos sea malo, sino que es malo cuando esos recuerdos o problemas del pasado nos impiden vivir libremente en el presente. Por eso la meditación es útil, porque permite liberar esas cadenas y tratar a los pensamientos como lo que son: simples pensamientos, a los que no se les debe prestar atención si uno no lo desea, y son fenómenos que no existen más que en nuestra cabeza, por lo que sólo deberían perturbarnos si nosotros lo permitimos.

Por ello, al meditar debemos tener cuidado y tratar todo lo que pensemos, sintamos o hagamos como simples pensamientos y siendo conscientes en todo momento de que pueden convertirse en trampas con las que podemos enredarnos.

Si practicamos con disciplina, iremos desarrollando un mayor sentido de la liberación de las cadenas de pensamiento y esto es un importante entrenamiento para el manejo de experiencias de la vida cotidiana. No significa que a través de la meditación o el uso de cannabis se busque la indiferencia más absoluta, sino que se trata de lograr un estado de mente más neutro y ecuánime ante los problemas que se presentan en la vida, sin vernos arrastrados por respuestas emocionales exageradas, sin perder el punto de referencia de la calma y concentración necesarios para afrontar las situaciones.

Desarrollar la percepción de calma absoluta es importante para tener siempre presente el efecto diferencial entre los momentos de meditación y los momentos de afrontamiento cotidianos: por la diferencia entre un estado y otro accedemos a la consciencia del grado de activación y afectación que estamos experimentando, pudiendo por ello, a partir de ahí, poner remedio y buscar un punto de relajación y autocontrol.

Con la meditación o el cannabis no buscaremos tampoco el desapego absoluto, ni la eliminación del pensamiento, ya que eso es imposible. Sólo es posible no tener pensamientos cuando morimos, ya que en todo momento uno de los referentes del estado vital del cerebro es, precisamente, la continua sucesión de pensamientos procedentes de las descargas neuronales de sus circuitos. Por ello, nos entrenaremos en recibir la vivencia simplemente, y quedarnos con ella, sin hacer nada más. Esto es una forma de entrar en contacto con el mundo, de manera que entrenamos a la mente para permanecer en calma, sin necesidad ni obligación de responder. Sólo recibir la vivencia y dejarla estar, sea lo que sea, guste o no, duela o no.

Ya que nos entrenamos desde la cuna para dar respuesta a casi todo, el permitir que algo se produzca sin tener que responder o actuar permite un respiro, una nueva forma de vivir la vida. Así, nos iremos acostumbrando a responder sólo cuando sea preciso y además en el grado preciso, ni más ni menos. Esto, aplicado a múltiples contextos, nos puede ayudar a captar otros matices y grados más profundos de relación con las vivencias.

Así, también nos iremos entrenando en la realización de una recomendable actitud de separar la percepción de la acción. Imaginemos que un amigo siempre se está quejando de sus problemas, de lo mal que le va todo, de lo mala que es la gente, etc. Si nosotros tratamos de hacerle cambiar de idea, tratamos de rebatirle, consumiremos muchísimo tiempo, energía y probablemente no consigamos más que enfadarnos con él. Ahora bien, si recibimos esas quejas, las acogemos sin cuestionarlas y las validamos, permitiendo que hagan su trabajo, podremos llegar al punto clave de las mismas, es decir, qué función tienen y para qué se emiten. Podemos llegar a concluir que las quejas podrían tener un carácter de evitación, ya que la persona se queja para así construir una cháchara acerca de su situación y así evitar tener que hacer algo para cambiar las situaciones por las que se está quejando. De ahí que las posibles soluciones que propongamos nunca sean bien aceptadas o surtan los efectos que pretendemos.

Igualmente se puede llegar a desarrollar mediante meditación (y en niveles avanzados de práctica, con ayuda de algunas sustancias) una actitud de contemplación sin más, de forma que la experimentación de un sentimiento, el vivir una situación, etc… no vaya aparejado a la necesidad de tener que actuar y hacer algo de forma automática. Haremos algo o no, pero eso es algo que debe decidirse y hacerse de forma completamente voluntaria.

Así pues, puede decirse que la práctica de meditación con la ayuda de un guía serio y experimentado es una buena manera de potenciar nuestra vivencia del mundo y de hacernos más sanos día a día.

Deseamos a los lectores una fructífera práctica.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

El cannabis y la meditación (III)

En el artículo de este mes seguimos tratando el tema de la meditación, abordando esta vez en la profundización de los estados alterados de consciencia hasta niveles poco habituales.

Por Psicotar

En el artículo del mes pasado (CM nº 79), se recalcó la importancia que tiene el disponer de una cierta práctica meditativa antes de incluir cualquier sustancia como coadyuvante. De hecho, el uso de sustancias a la hora de meditar es un tema un poco complicado de abordar.

El cannabis produce como efecto agudo un deterioro en la memorización a corto plazo (1), aunque en los estudios no se especifique si esto es por una alteración neurológica en los circuitos de la memoria o se debe simplemente a la alteración en la concentración. Sea como sea, el cannabis genera una alteración del normal estado de mente y cerebro que podría servir para entender el uso que se le ha dado en algunos contextos budistas como coadyuvante para la meditación.

El uso del cannabis a la hora de meditar tiene un fundamento enlazado con el propio hecho buscado en la meditación, que no es otro que el “dejar ir” las cadenas de pensamientos sin enredarse con ellos y, con esto, permitir que el estado de consciencia alcance una liberación de contenidos. Es algo así como dejar en blanco la pantalla mental donde se proyecta lo que estamos pensando.

El cannabis genera una activación diferente en el cerebro que estimula otras vías de representación alternativas a las habituales. Esto ha sido utilizado como medio por algunas escuelas budistas (2) y otras corrientes religiosas y de pensamiento, como en ciertas culturas de Oriente Medio, y Asia Central (3)

Técnicamente, meditar es posar la atención. Se medita posando la atención en algo sencillo que permita mantener una concentración constante, de forma que se entrena a la mente a entrar en un estado de máxima atención y claridad, permitiendo no enredarse con cualquier cosa y disponiendo así conscientemente de un “espacio mental de maniobra” antes de responder al mundo.

Por ello, personas que mediten y usen sustancias como el cannabis, deben tener claro el objetivo principal, que no es otro que el de liberar a los procesos mentales y liberar la mente de la cháchara. Hay que permanecer atento y perseverar, sobre todo al principio, ya que es muy fácil despistarse y perderse en las enredadas sendas del pensamiento.

Meditar parece fácil, y he ahí la trampa. Estamos habituados en la sociedad actual a funcionar de modo reactivo, es decir, actuando para solucionar todo tipo de situaciones y en bastantes ocasiones, de forma rápida. Esto genera una actitud respondiente, donde se establece que para cualquier estimulación se puede emitir una respuesta, entrando así de lleno en la tendencia a elaborar juicios, establecer opiniones, solucionar problemas, etc. Esto supone una adaptación al entorno por lo que, al menos en principio, parece ser un mecanismo adaptativo.

Pero sin embargo, esta forma de funcionar no parece estar más que trayendo constantemente problemas al ser humano, sobre todo observando las cifras de personas que padecen de malestar emocional y sobre todo, las cifras de supuestos trastornos aún por diagnosticar y tratar (4)

Este exceso de actuación supone una exigencia para el organismo y eso, mantenido de forma crónica, genera un grupo de problemas denominados en psicología “del espectro del exceso de activación”, que no es otra cosa que problemas por un desgaste psicofisiológico. Realmente hay que parar y preguntarse realmente de qué estamos hablando.

El estrés, cuando es excesivo en intensidad y duración, está directamente relacionado con muchos problemas de salud física, tales como enfermedades cardiovasculares, enfermedades digestivas, enfermedades autoinmunes, enfermedades metabólicas, etc (5)

No es casualidad que la gente pretenda tomarse las cosas con más calma entre otras cosas, porque uno mismo tiene mucho que decir y hacer ante las demandas del entorno, ya que el estrés no es un proceso automático que genere una reacción automática en el sujeto, sino que es un proceso transaccional que requiere de una interpretación y una valoración. Si el valora contar con recursos, es posible que no se active una respuesta negativa, pero si el resultado de la valoración es la percepción de que se carece de recursos u opciones de enfrentamiento, es bastante probable que se active un proceso negativo de estrés (6)

La meditación supone liberar la mente de las cadenas de pensamiento de forma que, eliminando temporalmente el contenido de la conciencia, se aprende a evitar también las activaciones emocionales que generan alteraciones en lo fisiológico y mental. Estas activaciones emocionales están asociadas a determinados contenidos mentales y suelen ser automáticas. Es decir, meditando logramos que ese automatismo que supone el pensar no vaya asociado a activaciones desagradables. Estas activaciones corporales experimentadas como sentimientos es lo que se denomina “marcador somático” y tiene una gran influencia en las decisiones y planteamientos que realizamos a diario.

Es por ello que resulta muy útil la práctica de alguna técnica que permita establecer un proceso de relajación y control del exceso de activación. Bien puede ser la meditación, respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, entrenamiento autógeno, etc… lo importante es que la persona pueda controlar en un primer momento el exceso de activación, aunque lo ideal es que la persona desarrolle un nivel tal que no experimente exceso de activación ante las demandas del medio.

Para observar la dificultad de mantener la concentración en algo monótono, tal y como se propone al meditar, baste hacer este simple ejercicio:

-       Sentarse cómodamente en una silla, con los pies apoyados en el suelo y las manos descansando en el regazo. Cerrar los ojos.

-       Ir respirando con normalidad, sin tratar de modificar este proceso.

-       Prestar la máxima atención y contar las exhalaciones, hasta llegar a 5 y comenzar de nuevo, repitiendo el ciclo. Si uno se pierde, vuelve a empezar desde el 1.

-       Si se consigue no perderse, pasar a contar 8 respiraciones, comenzando de nuevo si nos perdemos.

Con este simple ejercicio nos podremos dar cuenta de lo complicado que es hacer de forma sostenida algo tan sencillo, ya que estamos habituados a mantener la concentración sobre algo cambiante, es decir, a mantener la concentración con un desarrollo. El mantener esta concentración ahí, en ese aparentemente simple proceso, permite a la mente liberarse de contenido, ya que la “pantalla mental de la conciencia” queda ocupada por un contenido determinado. Contenido, además, que no está asociado a otra respuesta del cuerpo que la relajación, con lo que además se está trabajando así mismo el proceso de desactivación de la respuesta emocional, el antes comentado “marcador somático”

El cannabis puede generar una alteración en ciertos circuitos y una elevada cantidad de descargas neuronales en determinados contextos, por lo que al usarse en la práctica meditativa se está buscando el favorecer la posibilidad de acceder al fondo del pensamiento. Recordemos que el pensamiento discurre a saltos, producidos por las intermitentes descargas de múltiples circuitos de neuronas, pero que se produce un fenómeno que favorece la sensación subjetiva de continuidad de pensamiento. El cannabis podría permitir acceder a la vivencia subjetiva de pensamiento de una manera diferente.

Como consecuencia de la alteración del proceso de la atención, el cannabis puede favorecer el “desenganche” de los pensamientos del foco de la consciencia. Se tendrían pensamientos, pero sería más fácil dejarlos ir, con lo que el beneficio de la meditación estaría actuando de manera facilitada. Además, esto anterior unido a la alteración producida en la concentración iría en la línea de evitar la ilación de pensamientos y así, la cháchara mental consecuente con éstos. No es casualidad que los meditadores budistas de algunas escuelas hagan uso del cannabis en sus prácticas meditativas.

Ahora bien, nosotros no recomendamos el uso de ninguna sustancia para practicar la meditación en fases iniciales de práctica. En este sentido, es más lógico el aprender primero a disciplinar la mente para permanecer en un punto concreto y, una vez logrado esto, si la persona desea probar de motu propio, trabajar siempre desde la referencia a la metodología antes señalada. Si no se ha desarrollado bien el método y adquirido una férrea capacidad de concentración el uso de cannabis es más probable que distorsione a que ayude. Y para el desarrollo de la adecuada capacidad de concentración necesaria para meditar sólo hay una vía: práctica, práctica y más práctica.

La diversidad de estados mentales a los que se puede llegar practicando la meditación asistida o no con cannabis es infinita. Es importante tener presente el necesario desapego y ecuanimidad respecto a estas vivencias, ya que lo que importa realmente no es acceder a tal o cual estado mental, sino trascenderlo y desapegarnos de él. Eliminando todo pensamiento de la mente alcanzaremos el estado en el que están todos los pensamientos. Al no tener forma podremos adquirir cualquier forma, al no establecer una etiqueta, podremos disponer de todas las etiquetas, al no tener nada que perder, nada perderemos y por ello, tendremos todo.

Insistimos en la necesidad de práctica, recuérdese el ejercicio de contar exhalaciones y la dificultad que plantea. El momento del día para meditar debe escogerse según el estado de activación de cada uno, aunque un buen momento puede ser por la mañana o a última hora del día. Es importante evitar momentos inmediatamente posteriores a comidas copiosas para evitar así la somnolencia.

El tiempo dedicado a practicar es algo variable, pero cuanto más, mejor. Se suele meditar en periodos de 20 – 30 minutos. La postura recomendada es sentado en una silla con el trasero en el borde del asiento, como si nos fuéramos a caer, para favorecer la postura de la espalda completamente recta.

Respecto al uso del cannabis, sería ideal que cuando comiencen sus efectos, la persona ya se halle meditando y en estado de profunda concentración, para así favorecer la transferencia y permitir la fluidez del proceso sin interrupciones.

Toda distracción que aborde la conciencia debe ser tomada como una llamada de aviso para volver a posar la atención sobre el ejercicio que tengamos en ese momento en desarrollo. Debe establecerse un círculo asociativo: concentración en el ejercicio à distracción à vuelta a la concentración.

No debemos preocuparnos si nos asalta la cháchara, lo que debe ser nuestro objetivo es practicar la vuelta al foco de atención, de forma que es posible que al principio pasemos casi todo el tiempo volviendo a posar la atención en el ejercicio ante las constantes distracciones. Cuando más practiquemos este volver a posar la atención, mejor lo haremos en las sucesivas ocasiones y por ello mejoraremos.

Cuando podamos establecer la concentración máxima sin distracción, haciendo simplemente lo que estamos tratando de hacer, podremos decir que la práctica empieza a arrojar resultados… pues la meditación sólo es andar cuando se pretende andar, cantar cuando se pretende cantar, sentir cuando se pretende sentir…

Deseamos a los lectores una fructífera práctica.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

 

NOTAS

  1. http://www.psiquiatria.com/congreso_old/mesas/mesa3/conferencias/3_ci_c.htm
  1. http://200.21.104.25/culturaydroga/downloads/culturaydroga13(15)_7.pdf
  1. http://revistas.ucm.es/ghi/02130181/articulos/GERI8484110031A.PDF
  1. http://www.eleconomista.es/economia/noticias/200149/04/07/Las-enfermedades-mentales-le-salen-caras-a-la-Union-Europea-295000-millones.html
  1. http://en.scientificcommons.org/6912983
  1. Nota Técnica de Prevención nº 355: Fisiología del estrés à

http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/301a400/ntp_355.pdf

 

El cannabis y la meditación (II)

En el artículo de este mes continuamos tratando el interesante uso que nos permite el cannabis para la práctica de la meditación, abordando una metodología sencilla para la práctica.

Por Psicotar

La meditación es una práctica muy extendida y practicada hoy día en todo el mundo. Sin embargo, pese a su difusión, es una práctica en ocasiones mal entendida y rodeada de un misticismo que, desde la óptica que supone comprender su base cerebral, resulta totalmente innecesario y prescindible.

La meditación ha ocupado durante decenios la atención de estudiosos de la mente y del cerebro, ya que no son ajenos a la ciencia los cambios y fenómenos que se producen con la práctica meditativa.

El tratar de comprender el proceso de la meditación es complicado, ya que poner palabras concretas a algo que se produce en un nivel tan subjetivo y profundo de la persona es difícil. Sentarse con los ojos cerrados puede hacerlo cualquiera, pero lograr el estado adecuado y el efecto deseable ya no es tan fácil y es muy frecuente que el practicante de meditación se acabe enredando consigo mismo ante una actividad mental desatada sin posibilidad de control.

La meditación, como muchas actividades en esta vida, precisa de un periodo de práctica guiada y orientada por alguien experimentado, aparte de ser un procedimiento que requiere tiempo y muchas repeticiones para poder dar sus frutos. Que nadie espere iluminarse en un fin de semana… pese a lo mucho que le puedan decir algunos maestros y gurús…

El porqué la meditación resulta positiva para la mente y el cuerpo aún es un misterio, pues se han estudiado los cambios objetivables en variables orgánicas (pulso, constantes bioquímicas, células inmunitarias, etc) pero aún no se ha determinado el mecanismo que los produce (1)

¿Cómo puede ser que el poner la mente el blanco pueda resultar beneficioso para el organismo? ¿Qué mecanismo puede estar actuando y cual es su fundamento biológico? Si nos vamos a las teorías sobre la plasticidad neuronal, encontramos un fenómeno que resulta bastante plausible y lógico.

La plasticidad neuronal es un fenómeno ampliamente conocido y estudiado. Es la propiedad que tienen las células del sistema nervioso de establecer y restablecer contacto entre sí, así como la posibilidad de mejorar la eficiencia en el funcionamiento de todo el sistema (2)

Las neuronas se estructuran formando redes neuronales, que no son más que la conexión entre millones de neuronas entre sí. Aquí, lo importante no es la neurona, sino la capacidad de establecer miles de conexiones con las células adyacentes, de manera que el resultado final es más que la suma de las partes.

La comunicación en estas redes se realiza de forma masiva, estando el conocimiento representado de varias formas, pero reducible a dos formas conceptuales diferentes: representación en serie y en paralelo. Un enorme número de procesos suceden en paralelo en nuestro cerebro, ya que todos ocurren de forma simultánea, como puede ser el control del equilibrio, la deambulación, la regulación del latido cardiaco, los pensamientos automáticos, etc… y a la par otros procesos suceden en serie, es decir, sólo pueden producirse unos pocos procesos a la vez, ya que consumen recursos atencionales y la capacidad de esta atención es muy limitada.

Puestos a hipotetizar, nuestra capacidad consciente, es decir, la propiedad de nuestra mente de percibir y ser consciente de lo que percibe, es un fenómeno que sucede claramente en una tipología de fenómeno en serie. Mientras que lo inconsciente parece suceder en una suerte de circuito en paralelo.

Las redes neuronales requieren para su buen funcionamiento y mantenimiento un uso regular, de forma que, al generarse el impulso neuronal, se sintetizan una serie de sustancias (como el BDNF o factor neurotrófico del cerebro) que “alimentan” las conexiones y permiten que las neuronas funcionen óptimamente (3)

La meditación es una práctica que busca activamente la quietud mental, la desaparición de pensamientos y la desaparición de cualquier contenido mental. Es de importancia hacer notar que el contenido mental siempre está ahí, no se borra, y que es la proyección de ese contenido, su acceso a la consciencia lo que llamamos pensar conscientemente. Por ello es tan difícil tratar de permanecer en silencio meditando sin que nos asalten cientos de pensamientos a la vez y acabemos enredándonos con ellos.

Que el contenido mental no se elimine cuando no le prestamos atención no es casualidad y, ni muchísimo menos, tampoco es recomendable, ya que nos impediría la vida tal y como la conocemos.

Pero ¿cómo se mantienen los recuerdos y los procesos activos aún cuando no los estamos reforzando conscientemente? Pues mediante la activación en paralelo y de forma subconsciente de los circuitos que forman las redes neuronales. De esta forma, se mantiene lo que somos, recuerdos, personalidad, etc… ya que esos circuitos están reforzándose silenciosamente.

La atención consciente es un proceso en serie, es decir, que sólo pueden realizarse algunas cosas a la vez porque el procesamiento simultáneo provoca interferencias.

Ambos tipos de procesamiento pueden llegar a interferirse mutuamente durante la práctica de meditación. Al poner la mente en un estado de calma, en un entorno silencioso, la consciencia, proceso que funciona en serie, se queda sin contenido sobre el que fijarse, de manera que es relativamente sencillo que otros contenidos, que están reverberando en circuitos neuronales que funcionan en paralelo, accedan a la consciencia, dificultando el proceso y el objetivo de la meditación, ya que ésta se basa en la ausencia de contenidos para alcanzar un estado mental donde no hay nada consciente en la “pantalla mental” de la consciencia…

Por ello es tan necesaria una práctica continua y regular, generalmente supervisada por algún experto, para que se pueda llegar a alcanzar gradualmente un mayor estado de vacío mental. Pero cuidado, no se malinterprete el significado de la palabra “vacío”. Aquí, esta palabra está siendo utilizada para expresar el estado mental en el que no hay contenido en la consciencia, lo cual no significa para nada que no haya una enorme cantidad de procesos neuronales en marcha al mismo tiempo.

Lo que pasa es que mediante la meditación, se busca mantener la consciencia, como proceso atencional en serie que es, libre de trabajo, de manera que no se produzca ninguna inhibición sobre otros circuitos y así se permita que todos los circuitos se autorregulen. Quizás por esto pueda resultar tan útil la práctica de la meditación. La atención consciente recluta energía y centra el proceso biológico sobre una serie de circuitos muy concretos, mientras que la meditación, al no realizarse sobre ningún contenido, permite que cualquier circuito se refuerce, resultando así en una mejora general del funcionamiento del cerebro, suceso que ha sido demostrado en cientos de estudios científicos realizados.

Metodología de meditación simplificada.

La metodología que exponemos en estas líneas no suple la guía de una persona con experiencia, sólo pretende un efecto ilustrativo sobre el proceso de la meditación, por lo que se recomienda a las personas que puedan estar interesadas en esta práctica, acudan a un centro de reconocida dedicación

El primer paso para poder abordar la meditación es la postura. Hay escuelas de meditación que no le dan mucha importancia, abogando por una postura cómoda. Desde estas líneas recomendamos la postura del zen, especialmente una variación que se realiza sentándose al borde de una silla, como si nos fuéramos a caer, de forma que la espalda quedaría perfectamente colocada en posición recta y de tal forma que la barbilla esté ligeramente inclinada hacia delante. De esta forma, la postura favorece la concentración y evita la somnolencia.

Comenzamos a meditar con los ojos cerrados y respirando con normalidad, proyectando nuestra atención sobre el proceso de respirar, tanto cuando inhalamos como cuando exhalamos. El ir y venir del proceso respiratorio es el foco de atención.

Tras unas respiraciones, pasamos a posar la atención sobre el momento de la exhalación del aire, es decir, al inhalar tratamos ya de no concentrar nuestra atención en nada, mientras que posamos toda nuestra atención en el proceso de expulsar el aire de los pulmones, prestando atención a cómo se desarrolla este proceso.

Es bastante probable que, al tratar de aquietar la mente y desprenderse de pensamientos, nos asalten multitud de ideas, siendo muy posible que nos acabemos enredando. En este caso, esto debe tomarse como una señal para volver al proceso de concentración con mayor energía. Esos pensamientos e ideas que nos abordan en la consciencia al meditar se podrían considerar como la “cháchara” que normalmente nuestro cerebro mantiene consigo mismo como mecanismo de mantenimiento y plasticidad de sus circuitos. Que tengamos pensamientos no significa que debamos prestarles atención, ya que la atención es un proceso consciente y valioso y deberíamos ser nosotros quien decidiéramos a qué atendemos y a qué no.

Esta cháchara es indicativa para volver al estado de concentración en el proceso de exhalar. De aparecer, no debemos enredarnos tampoco en nada que tenga que ver con ella, tratando de aplicar una regla mental denominada “no R, no R”, no resistirse, no rendirse. De esta forma y con la práctica, podremos entrenar a nuestra mente a cultivar un espacio de tranquilidad y quietud.

Tras haber logrado la plena concentración en la exhalación, pasaremos a concentrar nuestra atención en el instante que se produce cuando hemos terminado de expulsar el aire de nuestros pulmones, es decir, en el momento que transcurre entre el final de la exhalación y el comienzo de la inhalación. Este proceso es complicado, ya que el momento entre el fin de una respiración y el comienzo de otra es de milésimas de segundo, de ahí que “colarse” en ese pequeño intervalo de tiempo puede resultar difícil al neófito. Una vez más, práctica y más práctica es la receta para poco a poco lograr aquietar y afinar la mente y poder entrar en ese estado de profunda quietud y concentración.

Seguimos concentrando la atención en el proceso de meditación mediante la focalización en el momento previo a la inhalación. De aparecer algún pensamiento en la consciencia, nos paramos y nos preguntamos mentalmente “¿Y tú… de dónde has salido?”, de forma que, al final de esta pregunta, tenemos otro momento de quietud sobre el que volver a posar la atención. Prestamos atención a los puntos suspensivos que surgen después de formular esa cuestión. Ahí está el silencio interior. No tratar de responder la pregunta, porque eso activaría el proceso lógico y anularía el discurrir automático de la meditación.

El silencio interior son los verdaderos segundos perdidos, ya que en la sucesión de periodos donde no hay efectivamente una descarga neuronal, se suspende fisiológicamente la función mental… y es la sensación fenomenológica de que hay continuidad la que nos hace creer en la ilusión de un continuo. Sumados al final de la vida, estos periodos de silencio interior, percibidos o no, suponen segundos de tiempo sustraídos a nuestra experiencia y camuflados bajo la engañosa sensación de continuidad.

Mediante la práctica de la meditación podemos aprehender estos segundos que se perderán invariablemente, los vivenciemos o no. Estos segundos perdidos tienen una similitud al proceso de escribir… ya que se escribe mediante una sucesión de palabras sobre un fondo y entre las palabras se dejan espacios en los que se puede contemplar el fondo, que siempre está ahí, que siempre permanece.

Este fondo es un estado mental primigenio, previo a la aparición del contenido mental y conceptual, previo al esfuerzo que nuestra mente constantemente desarrolla en su relación con el mundo, sea interno o externo. Previo al proceso de organizar y etiquetar en categorías. Por ello es deseable la meditación, porque permite mejorar el proceso de calma y ecuanimidad, al incidir en procesos mentales previos a la acción, creando una suerte de “espacio mental” de maniobra.

Tras esta fase, podemos pasar a una concentración en una sílaba como puede ser la sílaba “ah”, pronunciada mentalmente mientras exhalamos el aire. De esta forma, pasamos a concentrar la atención en una sílaba sin sentido, permitiendo al resto de procesos mentales automáticos que se puedan desarrollar sin atraer nuestra consciencia.

En caso de enredarnos con pensamientos, ideas, etc, aplicaremos la regla “no R, no R” (no resistirse, no rendirse) y volvemos al ejercicio.

Todo el proceso anterior puede seguir indefinidamente, cuanto más tiempo meditemos, mejor, ya que podremos lograr estados mentales cada vez más adecuados y ecuánimes. Como ya hemos expresado, todo esto requiere mucha práctica y atención plena.

Para usar sustancias con las que apoyar este proceso, debemos ir probando niveles de profundidad mediante niveles de dosis diferentes, hasta lograr descubrir el equilibrio que nos permite profundizar en la meditación sin perdernos ni divagar.

El cannabis es un excelente catalizador de los procesos mentales. Pero debido a la complejidad del proceso meditativo, recomendamos una mínima práctica sin apoyo de sustancias, para aprender a “pilotar” y, una vez hayamos aprendido el mecanismo de la meditación, ir añadiendo en momentos determinados las sustancias que se estimen. Ojo, hay que prestar mucha atención y no desviarse del objetivo de la meditación, aquietar la mente mediante la liberación de la consciencia de contenido, no llenarla de fantasías ni discursos vanos e inútiles. No es fácil meditar con ayuda farmacológica pero, de lograrse un proceso adecuado, las posibilidades se multiplican sobremanera.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

 

NOTAS

  1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20960557
  1. http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/rehabilitacion-equino/plasticidad_neuronal.pdf
  1. http://www.tesisenxarxa.net/TDX-0523106-085109/
  1. Sirva como ejemplo: http://www.ramirocalle.com/

 

El cannabis y la meditación (I)

En el artículo de este mes trataremos el potencial uso del cannabis en prácticas de meditación y los posibles efectos interactivos que pueden producirse. Nos adentraremos en el proceso mental de la autoconciencia y el desapego ecuánime.

Por Psicotar

La meditación es una práctica muy antigua en la historia de la humanidad (1), cuyo origen y nacimiento resulta difícil de datar.

La palabra “meditación” significa, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): “acción y efecto de meditar” y “meditar” es Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo, o discurrir sobre los medios de conocerlo o conseguirlo (2)

Por lo tanto, lejos de ciertas corrientes o interpretaciones místicas, hablaremos de la meditación y del meditar desde una perspectiva lo más científica posible, es decir, ajustándonos a todo lo que la actual investigación realizada nos pueda aportar. Huelga decir que esto no debe empañar o anular otras interpretaciones del acto de meditar, ya que éstas no son mutuamente excluyentes, sino complementarias unas con otras. Pero para poder ofrecer una mayor claridad y rigor explicativos abordaremos el asunto desde la psicología actual (3)

Meditar es enfocar la atención. Enfocar la atención significa destinar en la medida de lo posible toda la energía mental y todos los procesos mentales sobre algo, el objeto de la atención y meditación.

Hay variedad de técnicas de meditación, que alternan diversas instrucciones con rituales y pautas para conseguir el foco de atención. Hay técnicas que enfocan la mente a través de un mantra (sílaba sin sentido que se repite), a través de contar respiraciones en ciclos, concentrarse en la respiración, etc…

Nosotros haremos referencia a una técnica de meditación derivada del zen muy simplificada y con unas instrucciones muy concretas.

El objetivo de la meditación es generar un estado de ecuanimidad en la persona ante los acontecimientos del mundo, sea éste el mundo exterior o el interior del individuo. La ecuanimidad hace referencia a un juicio imparcial de los acontecimientos, sin polaridades de ninguna clase.

Por el propio modo de funcionar de la mente, es complicada la práctica ecuánime sin un cierto entrenamiento en la misma. La ecuanimidad permite no dejarse arrastrar por los acontecimientos que debe afrontar una persona y supone disponer de un cierto “espacio mental de maniobra” en el cual se puede vivenciar aquí y ahora una situación manteniendo un equilibrio mental antes de emitir una respuesta.

La ecuanimidad no es eliminar las emociones, no es la total indiferencia ante las cosas, sino que es un estado de relativa calma y aceptación de lo que pueda acontecer, así como un relativo estado de calma y automanejo en la respuesta que se produzca ante las situaciones.

El consumo de cannabis es coloquialmente considerado como agente generador del mal llamado “síndrome amotivacional” (4), un constructo psicológico tan difuso como global y que prácticamente podría ser aplicado a cualquier persona que se encontrara ante una situación vital que cursara con bajo estado de ánimo y motivación. Si este síndrome realmente existiera -como pretenden los cruzados del antiprohibicionismo- nos encontraríamos con una clara situación análoga al summum de la meditación, y es la referente a la indiferencia ante los acontecimientos que acaece en ambos estados, el del avanzado meditador y el del consumidor de cannabis enfermizo.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los desórdenes mentales no eran ni tan numerosos ni tan truculentos como hoy día resultan ser. Esto no es coincidencia, sino que depende de la propia cultura y de los propios grupos de presión que abogan por imponer las modas y definir las normas sociales. En la era actual, sin duda dominada por potentes lobbies en pro de la farmacocracia (5), disponemos de un infame arsenal diagnóstico y terapéutico para cientos de enfermedades mentales… e incluso sufrimos el bombardeo sistemático con la propaganda que nos avisa de que realmente hay más enfermedades mentales no diagnosticadas y, por lo tanto, no tratadas.

Llama la atención poderosamente que ante semejante situación las personas no tengan el menor reparo ni asomo de duda en ponerse bajo tratamiento de un señor con una bata blanca, así como tampoco resulta conflictivo seguir a rajatabla sus indicaciones en la toma de la medicación adecuada. Se tiene una absoluta y ciega fe en el tratamiento de trastornos mentales cuando realmente no se han determinado hipótesis causa-efecto para ninguna de ellas y, por lo tanto, el tratamiento no es realmente una solución completa, siendo quizás una solución parcial en ciertas situaciones y momentos puntuales (6)

Se ha hecho este inciso para exponer una situación complicada de abordar: el aceptado consumo de psicofármacos que no siempre están adecuadamente indicados ni adecuadamente prescritos, pero que son recetados por un médico… y el denostado consumo de sustancias de origen natural o sintético que, pudiendo ejercer los mismos e incluso mejores efectos en la mente de las personas, son considerados drogas y los consumidores, por tanto, drogadictos.

El uso (que no abuso ni mal uso) del cannabis, al igual que el de otras sustancias psicoactivas como pueden ser la psilocibina, la MDMA o la LSD, puede resultar en una serie de interesantes elementos para alcanzar un estado mental más ecuánime, de forma similar a como acontece con una rigurosa y seria práctica de la meditación.

La concentración de la atención buscada a través de la meditación supone el manifestar la capacidad del cerebro para abstraerse del resto del entorno y concentrarse en una sola cosa o pensamiento, de forma que todo lo demás no importa. Cuando se medita, se centra la atención en un estado ideal de vacío o no-mente, que no es otra cosa que concentrarse sobre el proceso de atención. Esto requiere una pequeña explicación.

Una de las cualidades más importantes con las que contamos los humanos es con la capacidad metacognitiva, es decir, con la capacidad de pensar sobre lo que estamos pensando y mediante la cual podemos volver la atención sobre lo que pensamos y sentimos, llegando a ser posible incluso el asistir como meros espectadores a nuestro propio mundo interior. Imaginemos que nuestra mente es un enorme cine que sólo tiene una butaca, en la cual estamos sentados. Imaginemos que en una pantalla se proyectan unas imágenes, que no son otra cosa que nuestros contenidos mentales, originados en el exterior (imágenes, sonidos, olores, etc) o bien en el interior de la mente (pensamientos, ideas, etc). Ambos contenidos, independientemente de su origen, son proyectados en la pantalla de nuestra mente, es decir, en aquella parte de la mente donde la representación del conocimiento, sea del tipo que sea, ejerce contacto con nuestra consciencia.

La meditación buscaría el observar la pantalla vacía de contenido, es decir, sería deseable alcanzar el estado en el cual podríamos ser capaces de ver la pantalla antes de que los contenidos se proyecten sobre ella, logrando así ser conscientes de la presencia de una consciencia testigo o del vigilante. Estos conceptos de consciencia testigo y del vigilante hacen referencia a un proceso mental previo a la consciencia ordinaria, quizás expresado en el procesamiento inconsciente de la información (7)

Lograr ese estado es complicado y requiere de larga práctica. No es fácil separar el contenido del continente, máxime cuando nuestro cerebro constantemente está recibiendo, procesando, emitiendo y generando información.

La biología ha comprobado que nuestro cerebro funciona a pulsos, es decir, nuestras neuronas funcionan mediante impulsos intermitentes, ya que tras la activación neuronal se produce un periodo refractario que impide una nueva estimulación hasta pasado un tiempo. Por ello, podemos afirmar que la consciencia humana es una falacia, una construcción psicológica, ya que se produce una ilusoria sensación de constancia y continuidad de la mente cuando realmente lo único que hay es una serie de pulsos neuronales correlativos que dan la apariencia de continuidad sin que realmente exista la misma (8)

Sin embargo, el individuo experiencia y vive su consciencia como algo continuo y no como algo intermitente. ¿Qué pasa entonces con nuestra vida mental? ¿Por qué tenemos la sensación de que todo sucede de manera ininterrumpida? Realmente, tratar de aprehender la consciencia es una tarea que nos llevará mucho tiempo a la especie humana, si es que algún día llega a lograrse (9)

La meditación y el uso dirigido de sustancias podrían orientarse a lograr eliminar el contenido mental de forma transitoria y lograr el estado de no-mente o vacío. Un servidor, psicólogo, practicante de meditación y psiconauta con experiencia, ha logrado alcanzar un estado mental mediante el uso de psilocibina bastante interesante, como se detallará unas líneas más abajo.

Sea como sea, el objetivo es “colar” la atención y la actividad de la consciencia justo entre las diversas secuencias de activación mental de los contenidos. De alguna forma, sería como ralentizar una película para poder concentrarse en el espacio vacío que existe entre los diversos fotogramas y así poder ver el fondo de la pantalla sin contenido.

De poder lograr esto, tendríamos un logro importante, que sería el de ser capaces de abstraerse del contenido de la mente y, por ello, quedar a salvo del alcance del impacto que nos pueda generar ese contenido. Esto, claro está, sólo tendría utilidad como método personal de crecimiento, ya que en el mundo exterior es necesario mantener una cierta capacidad de reacción por cuestiones de supervivencia, aunque no está de más el cultivar un funcionamiento mental tranquilo y desapegado.

Realmente, ante el vasto elenco de enfermedades mentales existentes en el mundo de hoy, cabe preguntarse ¿quién es el enfermo? ¿Las personas o las formas de vivir la vida?

Nos quieren hacer creer que si tienes pelo en el cuerpo, si no compras ese champú, si no tienes ese coche, si no hueles a esta fragancia, si no vas a mi centro comercial, si no profesas mi credo, si no tomas mi pastilla, si no cultivas tu músculo, si no tienes un buen trabajo, si no eres un triunfador, no puedes ser feliz… realmente, creo que aquel que tratase de cumplir con todo esto sería realmente una persona perdida… Por lo tanto, no es que ahora haya más enfermedades mentales, sino que nos estamos inventando etiquetas diagnósticas para catalogar los problemas que aparecen al tratar de que la gente haga cosas contra natura como si fueran cosas normales y sanas… no es la gente la que enferma, es la forma de relacionarse con el mundo lo que está enfermando.

La meditación y el uso dirigido de sustancias, correctamente utilizados y orientados, podrían ayudar a generar ese estado ecuánime que nos permitiría acceder a un lugar único en nuestra mente, aquel en el cual aún no hay emoción, ni dolor, ni apego, ni apetencia, y así poder elegir de una forma más libre la respuesta ante el mundo. Buscando una evasión del mundo podremos llegar a él de forma más sana, ya que nos evitaremos caer en el exceso de reactividad que este alocado mundo provoca y podremos abordar nuestra realidad desde una reflexividad ecuánime.

El desapego mental es difícil de lograr mediante la meditación. Al menos esa es mi experiencia. Sin embargo, ayudado por sustancias, he logrado en más de una ocasión un estado ecuánime y desapegado de la realidad material. El modo en que adquirí esta consciencia es difícil de plasmar en palabras, pues vino de una forma intuitiva y global. Tratando de dirimir la dicotomía entre mente y cerebro, adquirí consciencia de mi propio proceso verbal y de la categorización absoluta que éste ejerce sobre todo el contenido de los sentidos y del pensamiento.

Al pararme a ver el proceso verbal, tuve la sensación de que había algo debajo del mismo, algo inaprehensible desde el lenguaje… ese algo era yo. Y ese al que yo creí poder llamar yo resultó ser algo construído desde la referencia de los demás… ante lo cual seguí “tirando del hilo” porque adquirí la consciencia en ese instante de que eso no era yo… a final llegué a un punto del camino en el que no había pensamiento, en el que todo era “previo” al pensamiento. No había el más mínimo atisbo de dolor, alegría, tristeza, miedo, etc… sólo una calma absoluta y una absoluta sensación de comprensión de todo. Al comprender todo, adquirí la consciencia de que realmente no comprendía nada, porque no había nada en la mente, y en ese instante apareció una reflexión… a través del vacío llega el todo… y el todo es la nada, la madre de todo. Sentí cómo me alejaba de la realidad exterior, sumergiéndome de lleno en un universo de formas multicolores imposibles de describir, en un infierno de verbos y etiquetas verbales donde las cosas no eran lo que parecían… en un espacio mental donde todo era absoluta comprensión…

Esa comprensión se transmutó en libertad de elección… llegué a la conclusión de que uno puede elegir las etiquetas verbales con las que vive el mundo y los acontecimientos que se suceden y que por ello, la reflexión sobre lo verbal permite trascender el propio lenguaje y superar así las limitaciones de la propia mente. Es decir, como soy consciente de las capacidades y limitaciones de lo verbal, del lenguaje, puedo prescindir de usar ese sistema de representación y no poner etiquetas a lo vivido, simplemente permanecer ahí. No puedo elegir no vivir una mala experiencia, pero sí puedo elegir lo que me digo a mí mismo, puedo elegir cómo pensar y cómo actuar a raíz del suceso. No es fácil, sin duda es un camino duro y debe recorrerse de forma sincera y desapegada.

Todo esto, claro está, debe entenderse desde el punto de vista de la experiencia totalmente subjetiva del que escribe estas líneas y, claro está, desde la comprensión necesaria al proceso farmacológico que en esos instantes se estaba desarrollando febrilmente en un cerebro pensante… aun aplicando posteriormente el filtro de la racionalidad y la metodología, experiencias como la descrita constituyen puntos de referencia de inestimable valor para el afianzamiento de la autoconsciencia y desarrollo personal.

El próximo número abordaremos la forma de proceder en la meditación y el uso de sustancias para apoyar, acelerar y mejorar el proceso de autoconsciencia y desapego ecuánime.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

 

NOTAS

  1. http://www.cannabismedicinal.com.ar/historiadelamarihuana/04.php
  2. Diccionario de la Real Academia de la Lengua en Internet: http://buscon.rae.es/draeI/
  3. Algunos resúmenes de estudios científicos sobre la meditación:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20835972

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20681336

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20670413

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20667262

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20633581

  1. Sobre el síndrome amotivacional:

http://www.cannabismagazine.es/digital/index.php?option=com_content&task=view&id=510&Itemid=91

  1. http://www.escohotado.com/articulosdirectos/magiafarmaciareligion.htm
  1. Sobre este tema:

http://www.casadellibro.com/libro-la-invencion-de-trastornos-mentales-escuchando-al-farmaco-o-al-paciente/1164338/2900001212457

http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Szasz

  1. http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/froufe.htm
  2. http://www.guiasdeneuro.com.ar/propiedades-electricas-de-las-neuronas/
  3. http://www.tendencias21.net/La-consciencia-es-el-mayor-enigma-de-la-ciencia-y-la-filosofia_a4026.html

 

El cannabis en la frontera entre la evitación y el afrontamiento de situaciones conflictivas

En el artículo de este mes afrontamos un tema peculiar y muy importante dentro del abordaje de cualquier situación problemática oconflictiva. Navegaremos en aguas turbulentas para analizar la utilidad que el cannabis presenta, bien para la evitación del sufrimiento, bien para acudir en su busca con el fin de eliminarlo.

Por Psicotar

Si preguntáramos a los consumidores de cannabis las razones por las que lo hacen, seguramente obtendríamos múltiples respuestas, cuya justificación no podría obtenerse más que analizando los motivos y pensamientos de cada individuo.

Sin embargo, en estas líneas nos vamos a centrar en dos elementos fundamentales que conforman una polaridad que en psicología se denomina evitación/exposición. Esta polaridad nos remite a una línea continua en la cual podremos colocar cualquier comportamiento según se acerque a una situación o se aleje de ella.

Antes de entrar a valorar el posible uso del cannabis, debemos explicar qué se entiende por evitar y qué por exponer. Para ello, tomaremos únicamente aquellas aceptaciones del DRAE (1) que tengan relación con conductas:

Evitar. (Dellat.evitāre).

1.tr.Apartar algún daño, peligro o molestia, impidiendo que suceda.

2.tr.Excusar, huir de incurrir en algo.

3.tr.Huir el trato de alguien, apartarse de su comunicación.

[…]

Vemos que las acepciones de evitar seleccionadas hacen referencia a conductas relacionadas con la retirada de alguna situación o consecuencias de la misma que puedan resultar desagradables para la persona. Por ejemplo, el cambiarse de acera porque vemos un perro gruñendo agresivamente es un claro ejemplo de evitación, como también lo sería renunciar a un sabroso postre (gratificante de inmediato) para evitar las calorías que nos aporta (gratificación a medio plazo demorada)

Exponer. (Dellat.exponĕre).

  1. 1.Presentar algo para que sea visto, ponerlo de manifiesto.

[…] 3.tr.Colocar algo para que reciba la acción de un agente.

[…] 5.tr.Arriesgar, aventurar, poner algo en contingencia de perderse o dañarse.U. t. c. prnl.

[…]

En cuanto a exponer, se puede comprender claramente que está relacionado con la presencia y mantenimiento en una situación o consecuencias que puedan producirse. Esto es muy importante, sobre todo cuando está más que estudiado y demostrado científicamente que el afrontar situaciones conflictivas en muchos casos constituye un mejor remedio que el evitarlas.

El cannabis como elemento facilitador de la evitación y la exposición

El cannabis actúa en el cerebro en múltiples lugares, por lo que el estudio pormenorizado de cada uno de ellos, así como el efecto en el resultado final del funcionamiento de la mente, hace que sea muy complicado extraer conclusiones generalizables. Cada persona tiene una biografía determinada y ésta es la que le condiciona en su relación con el mundo.

El cannabis puede tener efectos positivos ante la depresión, la ansiedad y otros trastornos (2) (3), aunque una búsqueda por los portales de referencia en temas médicos nos arrojará una devastadora proporción de artículos relatando las miserias del cannabis y los negativos efectos que puede tener sobre las personas… y realmente pocos artículos que estudien los posibles usos terapéuticos del cannabis… y en muchas ocasiones referido al uso de análogos sintéticos.

El cannabis puede influir sobre la evitación de situaciones, pensamientos, comportamientos conflictivos mediante algunos mecanismos fisiológicos y mentales. Ahora bien, lo complicado no es explicar qué es lo que hace la persona, sino explicar qué es lo que evita realmente y para qué lo hace. Pongamos un ejemplo.

Una persona va por la calle y se encuentra con un enorme perro que le gruñe y muestra los dientes, con aparente intención de atacar. La persona rápidamente reacciona y se produce una descarga de adrenalina. Esa activación genera una respuesta de aceleración del corazón, tensión muscular, focalización de la atención, etc… enfocado a emitir una respuesta de lucha o huída. Esta primera respuesta es biológicamente adaptativa y sirve a funciones de supervivencia. Ahora bien, imaginemos que a raíz de esta situación, la persona no puede ver a un perro sin sentir esa misma respuesta emocional que sintió anteriormente. Realmente ahí no se está produciendo esa exposición, aunque la simple visión de un perro activa en la persona toda la vivencia anterior. Esta respuesta es anormal evolutivamente hablando, ya que se activa la respuesta ante un peligro que no existe en ese momento.

Sin embargo, esa activación vivida como negativa sirve a una función de supervivencia, función por la que adquiere ese valor tan importante y por la que precisamente aparecen los problemas. Es adaptativo retirarse de un perro que nos gruñe y amenaza con atacar, pero no resulta adaptativo huir de todos los perros que se vean, aunque no estén actuando como el primer perro. Por ello, la exposición a esas emociones negativas en presencia de algún otro perro es necesaria si queremos eliminar la vivencia negativa.

Esta evitación, explicada mediante un ejemplo muy sencillo, puede extenderse a situaciones mucho más complejas, por ejemplo, un problema familiar grave, conflictos laborales, etc… que acaban generando malestar a la persona y que éste malestar se asocie a personas, lugares y, muy importante, a conceptos, expectativas e ideas. Esto último es un poderoso mecanismo de génesis de malestar, ya que constantemente estamos teniendo pensamientos y, si éstos están asociados a malestar, se podrá comprender el efecto limitante que puedan tener.

En primer lugar, el uso del cannabis puede generar una relajación de la activación emocional mediada a través de la amígdala (4), estructura del cerebro que codifica las respuestas emocionales. Esto puede generar un efecto ansiolítico que podría reforzar el uso del cannabis actuando como mediador somático entre la vivencia desagradable y la respuesta fisiológica que produciría. De alguna manera, el cannabis se interpondría como filtro en esa cadena de respuesta, apaciguando el malestar. Es decir, el cannabis tendría un uso similar a un medicamento ansiolítico.

Este mecanismo podría utilizarse como ayuda en situaciones altamente estresantes que amenacen con desbordar los recursos del individuo y, por lo tanto, susceptibles de afectar gravemente a la persona. Pero, sin embargo, no debe ser ni el único ni el último de los movimientos a realizar ya que es preciso dotar a la persona de recursos para superar la situación de forma natural. Por ello, el uso exclusivo del cannabis como método de afrontamiento crónico no parece una buena solución, ya que evita la exposición a la emoción desagradable pero no dota de recursos psicológicos que permitan al individuo afrontar la situación.

El porqué no parece una buena solución es fácil de explicar: se establece un condicionamiento entre el alivio del malestar por el uso del cannabis y las situaciones molestas que lo que puede provocar una distanciación emocional ante los problemas y eso puede resultar en mayores problemas. Como en casi todo, el punto medio es el lugar idóneo.

Así, en una primera fase y para facilitar la exposición, sí podría resultar útil el uso del cannabis pero, a medida que se avance en el análisis de la situación y adquisición de recursos de afrontamiento, se debería reducir el consumo para ayudar a ir entrando en contacto a la persona con las respuestas que le genera la situación. Y este “entrar en contacto” progresivo es fundamental para ir “acostumbrándose” a las sensaciones molestas que aparezcan y aprender a funcionar a pesar de ellas (6). La vida no es perfecta y no está exenta de sufrimiento, malestar y dolor, pero debemos seguir viviendo y para ello muchas veces tendremos que sobreponernos y actuar aunque no estemos bien. Es una falacia el hecho de que tenemos que estar bien para actuar bien, al igual que lo es el que se piense que alguien que se siente mal no puede estar bien.

Sin valorar las razones y motivaciones acerca del hecho del consumo, no es fácil hacer inferencias sobre las razones por las que la persona consume cannabis. Habría que preguntar a cada cual sus razones y así poder conocer cuales son los efectos que la persona persigue.

Lo que sí está claro es el papel reforzante que el cannabis ejerce y que podría explicar el uso continuado. La persona siente malestar y se alivia consumiendo cannabis. Este alivio constituye un refuerzo para consumir en futuras ocasiones cuando vuelva a aparecer el malestar. Según este esquema, culpar a la persona o a la droga de las alteraciones que se puedan dar es algo incorrecto. En esta situación podría incluso sustituirse la sustancia por ejemplo, por algún antidepresivo o ansiolítico de los habitualmente recetados y tendríamos el mismo resultado. ¿Se puede decir que el problema de malestar sea provocado por la sustancia? Al menos en una fase inicial, no. Si la persona persiste con el consumo y aumenta la dosis sin desarrollar recursos personales de afrontamiento, podrían aparecer limitaciones a la hora de afrontar la situación, pero hay tantas variables implicadas que la simplificación no es posible.

El cannabis posee además interesantes efectos inhibidores del cortisol (5), la hormona liberada en situaciones de estrés intenso y cuyos efectos fisiológicos son muy perjudiciales si son mantenidos a largo plazo. El cortisol, además, favorece la fijación en la memoria de los aspectos emocionales impactantes, lo cual puede favorecer la asociación de pensamientos, ideas, etc, relacionados con la situación, con la negativa activación fisiológica que sucede si existen niveles crónicos de cortisol.

Por ello, reducir la actividad del cortisol puede ayudar a eliminar tanto la activación fisiológica inmediata, (elevación de ácidos grasos libres en plasma, hiperglucemia, inmunosupresión, etc), como la asociación de las vivencias internas (el cómo se vive esa sensación) con lo que la persona se dice a sí misma, lo que piensa, etc… de manera que se “vacuna” contra futuras rumiaciones o respuestas condicionadas.

Por ello, es importante analizar el posible uso que se le pueda dar al cannabis como herramienta y mediador de las reacciones del cuerpo. Para ello, sería necesario estudiar sus efectos al margen de las consideraciones sociales y legales, cosa que no parece muy probable que se haga. Resulta curioso que se difundan artículos en prensa y otros medios, pero referidos a los análogos del cannabis, como si el decir que se usa el cannabis fuera a provocar reacciones imprevisibles en la opinión pública, bombardeada constantemente con las patrañas del antiprohibicionismo.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

NOTAS

  1. Diccionario de la Real Academia de la Lengua en Internet: http://buscon.rae.es/draeI/
  1. Lorenzo, P.; Leza, J.C., Utilidad terapéutica del cannabis y derivados. En “Adicciones” (2000), Vol. 12, suplemento 2.
  1. Pueden consultarse varios resúmenes de artículos en las siguientes direcciones:

http://www.psiquiatria.com/noticias/adicciones/33679/

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20512271

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20512266

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20332000

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20002102

  1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20189314
  1. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Nota técnica de prevención nº 355: Fisiología del estrés. En: www.insht.es
  1. Wilson, K. G.; Luciano Soriano, M. C. (2009) Terapia de aceptación y compromiso. Madrid: Pirámide.

 

Cazando mitos: Plantas que no colocan

Entre los productos vendidos por herboristerías y casas holandesas de etnobotánica hay toda una serie de plantas que, por experiencia directa, podemos decir que carecen de efectos psicoactivos. Es posible que algunas tengan un ligero efecto sedante o estimulante, pero es tan débil que resulta inapreciable. En otros casos sólo tienen efecto en algunas personas, como parece ser el caso con la damiana (Turnera diffusa), que afectaría sólo a las mujeres. Todo empezó en 1973 cuando Adam Gottlieb publicó un librito titulado Legal Highs (“colocones legales”), donde recogía toda una serie de plantas psicoactivas legales junto a hierbas de dudoso efecto: Amapola de California, hierba gatera, damiana, valeriana, y un largo etcétera. Veamos.

LOS TÓNICOS INDISTINGUIBLES DE LA TÓNICA.

Entre las plantas de supuesto efecto estimulante, o tonificante, están la catuaba (Erythroxylum catuaba), prima de la coca pero sin sus efectos estimulantes, la clavohuasca supuesto afrodisíaco, el conocido ginseng, la ahora popular maca peruana, o el muira puama de Brasil.

CATUABA (Erythroxylum catuaba).

La corteza de esta planta, prima de la coca, se usa en algunas partes de la Amazonía como afrodisíaco, desde tiempo inmemorial. Se comercializa como suave estimulante del S.N.C. (Sistema Nervioso Central), y es usada contra la impotencia, para aumentar el deseo erótico y como cardiotónico. La catuaba carece de cocaína aunque contiene interesantes alcaloides (catuabina A,B y C), esteroles y terpenos, lignanos y flavonoides. Suele tomarse sola o con Muira Puama, en cocimiento. La probé sola y mezclada con clavohuasca, una cucharada sopera de cada una y varios días seguidos con ligeros aumentos de las dosis: no noté nada. Lo que si han revelado los estudios clínicos son las propiedades antivirales y antibacterianas de la catuaba, quizá el motivo real de su fama en el Amazonas. Un mayorista holandés la vende a 19 euros el kilo más gastos de envío.

CLAVOHUASCA (Tynanthus panurensis).

Este exótico ¡¿afrodisíaco?! es muy apreciado en su región amazónica, quizá por ser una enredadera de la misma familia que la ayahuasca, pero sin efectos psicoactivos. Probé varias veces un té con una, dos, tres y hasta cuatro cucharadas sin notar ningún efecto, quizá porque la clavohuasca suele ser motejada de “afrodisíaco para las mujeres”. Si alguna intrépida lectora desea hacer un experimento psiconaútico, la corteza de clavohuasca se vende en U.S.A a 10 dólares los cien gramos. Dicen que tiene propiedades analgésicas y es usada tradicionalmente para aliviar dolores reumáticos, como digestivo, y mezclada con ayahuasca para aliviar los efectos purgantes. La clavohuasca está poco estudiada, parece ser que contiene un alcaloide.

MUIRA PUAMA.

Como pasa con muchos vegetales, este árbol brasileño de hasta 15 metros, Liriosma ovata, tiene un pariente con el mismo nombre común pero distinto nombre científico: Ptychopetalum olacoides, ambos con fama de afrodisíacos. Estudios clínicos recientes han demostrado la efectividad de P. olacoides como potenciador erótico tanto en hombres como en mujeres. Es más efectivo cuando se toma como tónico diario, tomado aisladamente no noté nada (no recuerdo cual de las dos especies de Muira Puama tomé). Una conocida casa etnobotánica holandesa recomienda echar 30 gramos de Liriosma ovata en una botella y llenarla hasta la mitad de ron. Tras reposar dos semanas, agitando la botella una vez al día, ya se puede beber un vasito al día para intentar captar sus supuestos efectos estimulantes y afrodisíacos. En herboristerías puede comprarse esta especie.

Leonotis leonurusLeonotis leonurus

DAMIANA (Turnera diffusa).

Esta famosa planta mejicana tiene la inmerecida fama de eufórica cuando se fuma, pero tras fumar pipas llenas de damiana no hemos notado nada ni conocemos a nadie que pueda decir lo contrario. Como se vende en herbolarios cualquiera puede hacer un cocimiento con cuatro cucharadas de damiana hervidas durante una hora. Puede aumentarse la dosis ya que se desconocen efectos secundarios, “los efectos son sutilmente perceptibles y para nada espectaculares” (Rätsch 2005).

CENTELLA ASIÁTICA (Hydrocotyle asiatica).

Hay varias preparaciones con esta planta en herboristerías, pero carecen de efectos apreciables para mi a pesar de lo que algunos autores afirman: “un tónico y a veces suave planta psicoactiva” (Rätsch 2005 citando a Emboden y a Storl). Como tras beber un té con una cucharada por persona no se nota nada, algunos avispados herboristas la venden con su nombre chino –fo ti tieng- para que así parezca más exótica. Podéis probar a echar 30 gramos de esta hierba en medio litro de agua hirviendo, y dejarla hervir dos horas a fuego lento con la olla cubierta. Cuélalo y bebe, para empezar, una taza o dos.

GINSENG (Panax ginseng).

A pesar de ser la planta medicinal más famosa de Asia, no hemos notado ningún efecto tras consumir a diario durante un mes una gragea de una conocida marca de ginseng farmacéutico. En teoría los ginsenósidos de esta raíz tendrían un efecto tónico general en el cuerpo-mente. Me resta por probar un potente extracto de ginseng con un 80% de ginsenósidos, si no noto nada seré clasificado como insensible al ginseng, aunque hay a quien le va bien. Las hojas secas de ginseng “es dudoso que tengan efectos psicoactivos” (Rätsch 2005). He probado los cigarrillos de ginseng que venden en las herboristerías, y los efectos son nulos, ningún efecto.

MACA (Lepidium meyenii).

Supuesto afrodisíaco, la raíz de esta planta peruana es el último alarido herbal. Según un estudio duplicó el deseo sexual en los hombres que la tomaron. Se está haciendo famosa como alternativa herbal a una conocida droga farmacéutica. Un tendero de cáñamo me regaló un bote, quejándose de que no se vendía nada, y probé a añadir todos los días una cucharada de polvo de raíz de maca al yogurt, lo único que conseguí fue arruinar el sabor, sin mas. Si pruebas maca de herbolario asegúrate que sea de cultivo ecológico, sino puede acumular metales pesados. Mejor si es maca ecológica secada al sol y molida lentamente y a baja temperatura.

Loto azulLoto azul

HIERBA GATERA (Nepeta cataria).

Incluida entre las plantas psicoactivas poco estudiadas, la nébeda o hierba gatera tuvo fama de panacea en la antigua Hispania (Font 2000), y según dicen sus hojas fumadas con tabaco colocan como la marihuana (Gottlieb 1992). Conseguí unas semillas de nébeda y las sembré en un tiesto. Recolecté un montón de hojas que sequé a la sombra. He probado a fumarlas y a hervirlas en infusión…nada de nada. Dicen que contiene un alcaloide psicoactivo llamado actinidina (Rätsch 2005), pero será en cantidades microscópicas porque para lo que le luce…

SUCEDÁNEOS DE LA MARIA.

Son muchas las hierbas que dicen ser fumadas como sustitutos del Cannabis. A falta de profundizar en el tema con un artículo específico, vamos a ver un par de pretendidas “marías legales”: wild dagga y skullcap.

WILD DAGGA, maría silvestre (Leonotis leonurus).

Sus bonitas flores anaranjadas tienen fama de alucinógenas, y son fumadas junto con sus hojas por los bosquimanos sudafricanos. Puedo asegurar que no volveré a fumar un vegetal tan amargo como inactivo. Según Rätsch (2005), “las flores cultivadas en California tienen un suave efecto psicoactivo que recuerda al Cannabis”. Que les aprovechen.

SKULLCAP (Scutellaria laterifolia).

Es una hierba que entra en la composición de mezclas fumables con supuestos efectos tipo Cannabis (Rätsch 2005). Contiene scutellarina, un flavonoide de efectos sedantes y antiespasmódicos. Dicen que hay una especie más fuerte, la Scutellaria galericulata o “tercianaria”, que se usaba en zonas rurales para aliviar las fiebres tercianas. Probé a fumarla y no noté nada, mi acompañante tampoco. Algunos comerciantes holandeses la venden por Internet.

SEDANTES SUAVES COMO LA TILA.

Vamos ahora a repasar las plantas con unos efectos sedantes tan suaves que te quedas tan tranquilo…o sea como estabas antes de tomarlas. Algunas también se fuman pretendiendo sentir algo parecido al Cannabis, pero sin conseguirlo.

AMAPOLA DE CALIFORNIA.

Las hojas, flores y raíces de esta planta silvestre del oeste de Norteamérica se fuman por sus efectos opiáceos, pero nunca hemos sentido nada parecido. También dicen que alivia el mono de tabaco y alcohol. La Eschscholzia californica puede tomarse en forma de té. A pesar de ser de la familia del opio (Papaveraceas), “sus efectos son muy sutiles” (Rätsch 2005).

TÉ ROJO ROOIBOS (Aspalathus linearis).

Esta famosa planta leguminosa sudafricana carece de cafeína o cualquier otro estimulante, pero de ahí a decir que es un sedante suave…compré un kilo de esta dulce y nutritiva planta y disfruté durante un año de su sabor y aroma. ¿Sedante suave? Igual es tan suave que pasa desapercibida.

Petalos amapolaPetalos amapola

AMAPOLA COMUN (Papaver roheas).

Como es de la familia del opio (Papaver somniferum) algo se le podría haber pegado, pero no. Hace muchos años fui a la herboristería a comprar tila, pero la dependienta me aseguró que “más fuerte que la tila son los pétalos de amapola”. Al llegar a casa vertí toda la bolsa de pétalos en una olla, añadí agua y apagué el fuego al romper a hervir. Bebí varias tazas y como no notaba ningún efecto apreciable acabe toda la infusión sin un solo bostezo. Para amapolas la adormidera, Papaver somniferum, lo demás es cuento.

KINNIKINNICK.

¿Qué fumaban los indios en sus pipas de la paz? Varias tribus usaban una mezcla de hierbas cuyo ingrediente base era la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi, o uva de oso), llamada kinnikinick. Otras tribus llamaban así sólo a la mezcla de varias hierbas fumables entre las que estaría la Datura. Los nativos Chehali dicen que la gayuba o uva de oso emborracha si se fuma (Rätsch 2005). Será la variedad americana porque fumando la gayuba que venden aquí los herbolarios no sentimos embriaguez ni nada de nada. Suponemos que el alma de la fiesta será la Datura estramonio.

LOTO AZUL DEL NILO (Nymphaea caerulea).

La flor de Loto azul del Nilo fue la planta sagrada del antiguo Egipto. Tiene un maravilloso perfume que promete euforia, ampliación de la consciencia y tranquilidad. Un gramo de Nymphaea caerulea puede fumarse sola o con Cannabis, comerse o echarse a un vaso de vino (7 gramos de flores por botella). Me comí un gramo de flor de loto y no noté nada, dicen que sus efectos son más claros e inmediatos si se fuma, aunque aun no lo he probado. El estado de ensoñación es mayor cuando se fuma. Aunque hay otras especies de nenúfares y lotos, parece ser que la especie más potente es la Nymphaea caerulea. Un cocimiento de 3 a 10 cogollos florales aún no abiertos tiene efectos narcóticos, anafrodisiacos, y ligeramente eufóricos y antitusígenos, según Voogelbreinder (2002). Los efectos hipnóticos aparecen unos veinte minutos después de beber la infusión, y al principio hay temblores musculares y nauseas que dan paso a una sensación de calma con alteraciones en la percepción del color, alucinaciones auditivas. En un par de horas los efectos desaparecen (Rätsch 2005). Un efecto eufórico y de agradable placidez, dicha y olvido en el que “no se necesita nada y todo es perfecto” (Jones 2002). Ya veremos, probaré un té con cuatro gramos y seguiremos informando.

Según la Guía Incafo de las plantas útiles y venenosas de la Península ibérica: “Los nenúfares blancos (Nymphaea alba) parecen actuar como sedante nervioso debido a la acción de alcaloides como la ninfeina y otros similares” (Rivera y Obón 1991).

Valeriana arizonicaValeriana arizonica

VALERIANA (Valeriana officinalis).

La raíz de valeriana es caracterizada a veces como legal high (colocón legal), pero no he notado nada. Algunos recomiendan hacer un té mezclando valeriana y lúpulo (Humulus lupulus, ambas hierbas se venden en herbolarios), y otros valeriana y raíz de kava (Piper methysticum, se vende en Internet)(Rätsch 2005). A las personas acostumbradas a sedantes más potentes (opio, kratom, etc.), la eficacia de la valeriana les parecerá muy reducida. En cambio para los desarreglos de la regla debe ir bien, según el refrán: “Si quieres tener la mujer sana, dale valeriana” (Font 2000).

REFERENCIAS.

Font Quer, Pío. 2000. Plantas Medicinales. Ediciones Península. Barcelona.

Gottlieb, Adam. 1992. Legal Highs. Ronin. USA. Hay traducción castellana:

Plantas Psicoactivas: 68 plantas con efectos estimulantes, eufóricos, calmantes, afrodisíacos, alucinógenos. Círculo Sociocultural de Castellar de la Frontera. Cádiz. 1997.

Emboden, W. A. 1981. “Transcultural use of narcotic Water Lilies in ancient egyptian and Maya drug ritual”. Journal of Ethnopharmacology 3: 39-83

Jones, Tao, 2002. The Entheogen Review. Vol. XI, nº 3 Páginas 94-97. USA.

Rätsch, C. The Encyclpedia of the Psychoactive Plants. USA.

Rivera y Obón 1991. Guía Incafo de las plantas útiles y venenosas de la Península ibérica. Madrid.

Voogelbreinder 2002. Inédito citado en The Entheogen Review. Vol. XI(3) pág. 94 USA.

 

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