Protector Solar de aceite de cáñamo

Bronceadores, pantallas, protectores y demás yerbas

Por la Dra. Andrea C. Mindlin (Universidad de Buenos Aires)

Protector Solar con aceite de cannabisProtector Solar con aceite de cannabis

Nada menos glamuroso que una marcha militar. Sin embargo, paradojalmente, la mayoría de las mismas convoca al rey de los astros a iluminar sus estrofas: “Febo asoma/ ya sus rayos/ iluminan el histórico convento/ la la laaaaaaaa la…”, reza una marcha de un país subtropical de habla hispana; para no abundar en otros ejemplos... Allí está, poderosa y refulgente esa deidad de dos letras entre los egipcios, indispensable para cualquier crucigrama, tanto como el dios griego Febo o Phoebus, forma latina del griego Phoibos (Φοίβος), «brillante», un nickname usado en la mitología clásica para el viejo Apolo.

Los poetas clásicos latinos también usaban Febo como un apodo para el dios-sol. De ahí las referencias al mismo, comunes en la poesía europea posterior, y a su carro o su carroza como una metáfora para el astro en tránsito triunfal por la cúpula celeste. Siempre que no esté el día nuboso, claro; pues de tal forma ha quedado cristalizado el rayo solar en la victoria, en tanto la derrota siempre es sombría y los negros nubarrones se asocian a presagios ídem.

Ideal de belleza en épocas pasadas, hasta mediados del siglo pasado, las pieles tan claras como pálidas, contrastaban con los rostros curtidos por el sol: estigma y sello de made in de las clases sociales bajas y campesinos, es decir, de quienes trabajaban al aire libre. Pero con la llegada del siglo XX y los locos años 20, el bronceado pasó a ser un signo de distinción de la clase burguesa, que disponía de tiempo de ocio para broncearse. Todo por obra de una diosa contemporánea.

Coco Chanel, la gran dama de la costura francesa, impuso la moda del bronceado en los twenties y aportó un toque de distinción con el vestuario de playa. Cuyas prendas comenzaron a desfilar en las pasarelas ampliando el mercado y, casi al mismo tiempo, se comercializó el primer bronceador. Destinado a proteger la piel de los invisibles rayos ultravioleta del sol mediante un ungüento viscoso realizado sobre una base de cáscara verde de nuez, pronto se descubrió una función médica además de la estética. Pues, desde entonces, los bronceadores constituyen un arma esencial en la lucha contra el cáncer y otras pestes relacionadas a la piel.

Pero veamos qué características tiene el sol para dejarnos con ese color tan saludable, haciéndonos ver más flacas a las mujeres, parecer Adonis a los hombres, más esa esplendida ilusión que generalmente nos construyen las agencias de publicidad de que aquel que tiene un dorado otorgado por el sol es alguien exitoso, ganador, bello, y hasta millonario. Sin tanta pretensión, emular al lagarto en la playa o en la terraza a muchos nos proporciona una sensación entre erótica y relajante.

Buenas y malas ondas (solares)  

Cuando se dice que el sol es una fuente de energía, no se trata de una metáfora religiosa, poética o mitológica. La potencia que irradia el astro lo hace en forma de ondas, denominadas electromagnéticas, que no son ni más ni menos que partículas cargadas de eso mismo que su nombre indica, viajando por la atmosfera a una velocidad insuperable: la de la luz. Circula en forma de ondas, que pueden ser más gordas y anchas o más altas y flacas. A éstas particularidades de las ondas electromagnéticas se las denomina “longitud de onda” y es de allí de donde provienen las complicaciones para los mortales. No son las ondas ni el poder electromagnético en si mismo de donde irradia el peligro de achicharramiento, que en vez de dejarnos un bronceado saludable nos deja una quemadura que parecemos un pimiento. El peligro proviene de la forma en cómo impactan sobre nuestra humanidad, por lo tanto el secreto reside en el escudo que se les interponga. Y así como no es lo mismo neutralizar una flecha que un obús de cinco kilos, a cada ondulación del electromagnetismo le corresponde una barrera diferente.

Las ondas que tienen las mismas características, es decir que son iguales, tienden a amigarse para viajar todas juntas por la atmosfera. A este grupo de ondas se los denomina “espectro”, por lo tanto vamos a tener un espectro según la longitud de onda a la que nos estemos refiriendo. De los tres espectros de longitud de onda que fundamentalmente interesan en nuestro tema, dos son invisibles al ojo humano, el espectro Ultra Violeta A (UVA) y el Espectro Ultravioleta B (UVB), y el rango visible que no es ni más ni menos que la luz natural.

Pero a no desesperar ni a desilusionarse con el Sr. Sol. Todo en esta vida (casi) tiene solución, y uno de los secretos para disfrutar el cálido abrazo además del placer que nos da el sol es casi obvio: el tiempo de exposición. Pero sigamos con las ondas.

Los Rayos UVB (cuya longitud de onda es de entre 320 y 400nm) son los encargados de broncear la piel y, por ello mismo, también los causantes de las quemaduras. Y atención con este tipo deradiación porque podría ser la responsable del cáncer de piel.

Los rayos UVA tienen una longitud de onda más corta y sus valores son de entre 280 y 320 nm (es decir el largo entre una cresta y otra, como si fueran ondas marinas) que les es característico. Son menos agresivos que los anteriores, mas no por ello menos peligrosos, ya que no “queman la piel”, pero tienen la capacidad de penetrarla con facilidad yalcanzar las capas más profundas. Además, un punto importante a considerar es que este tipo de rayos pueden inclusoatravesar los cristales de las ventanas, la ropa liviana o incluso el parabrisas del automóvil. De un modo u otro, lo cierto es que los rayos UVA pueden provocar daño en la dermis (recordad: la capa de la piel que está por debajo de la primera capa protectora de la piel, la epidermis) y causar en principio resequedad, pérdida de la elasticidad y, con el tiempo, arrugas e incluso manchas. Atentos a estas complejas propiedades del sol vamos a ver de qué manera disfrutar extendidos cuan caimanes los rayos de Febo.

He mencionado uno de los secretos para amigarse con el sol y ahora les cuento el otro, producto de la inventiva humana, distintos de los bronceadores: los protectores solares. Invención moderna, dos factores contribuyeron a darles popularidad. Hasta los años veinte, la mayoría de quienes vivían tierra adentro no tenían acceso a las playas, pero cuando los ferrocarriles y los automóviles democratizaron el transporte ma­sivo hacia esos lugares, el baño en el mar se convirtió en un pasa­tiempo popular. Por entonces, pacatería mediante, los bañistas cubrían gran parte del cuerpo, de modo que los preparados bronceadores carecían prácticamente de utilidad. Durante los años treinta, a medida que los bañadores dejaban cada vez más piel al descubierto, se puso de moda el bronceado, pero la creciente desnudez, a su vez, intro­dujo el riesgo de las quemaduras.

Escudos antigalaxia

En un principio, los fabricantes no apreciaron debidamente el mercado potencial para los bronceadores y menos que menos para los protectores solares. Pues la actitud predominante entre la población eraque, tras haberse escaldado al sol, el bañista se colocaba bajo una sombrilla o se vestía de nuevo. Sin embargo, los soldados que peleaban en las arenas de África, en las tropicales Filipinas, que trabajaban en las cubiertas de los portaviones o que, en un momento dado, podían encontrarse flotando a bordo de una balsa en pleno océano, no podían gozar de la sombra a su designio y antojo. Por consiguiente, al principiar los años cuarenta el gobierno norteamericano, junto con otros, empezó a experimentar con productores de protec­ción solar.

Uno de los agentes más efectivos resultó ser el llamado aceite de parafina rojo. Se trata de un subproducto inerte del petróleo, el resi­duo que queda tras la extracción de la gasolina y otros refinados. Su color rojo natural, debido a un pigmento, cierra el paso a los rayos ultravioleta del sol. La fuerza aérea de los Estados Unidos distribuían aceite de parafina rojo entre sus miembros, en previsión de que pudieran ser de­rribados en territorios tropicales y el preparado se extendió en idéntica proporción a como se asentaron esos hombres durante la guerra y aún en la posguerra.

Uno de los científicos que ayudaron a los militares a conseguir una eficaz loción de protección solar fue el doctor Benjamín Green, que además estaba convencido de que existía un vasto mercado, todavía virgen, para estas cremas protectoras. Después de la guerra, Green se valió de la tecnología que él había ayudado a desarrollar para crear una loción cremosa, de un blanco puro, aromatizada con esencia de jazmín. El producto permitía al usuario conseguir una coloración co­briza de su piel. Lanzado al mercado, el famoso Coppertone contribuyó a di­fundir la moda del bronceado en toda América, Europa y parte de África.

Con estos productos y sus sucedáneos, que tan sensualmente se unta la gente en playas y piscinas, es preciso ser muy selectivo y cuidadoso porque puede llegar a ser peor el remedio que la enfermedad. Imagínense ustedes lo que le haría el antes mencionado aceite de parafina a la pobre piel, dado que la distancia entre la protección y freírse se convierte en demasiado delgada a partir de determinadas instancias. Al fin y al cabo es la luz de toda la galaxia la que se precipita sobre nuestra modesta humanidad.

Por ello hay que fijarse en un número específico. Que no indica algo directo, como puede ser la temperatura o la humedad. Se trata de un número teórico porque es producto de un cálculo que se denomina “factor de protección”, que indica cuánto tiempo estamos protegidos de los rayos UVB y UVA, para que tomemos color pero no hagan daño.

La elección de factor de protección, que aparece en los envases con las siglas SPF (por sus iniciales en inglés, Sun Protection Factor), va a depender del tipo de piel, del tiempo en que nos expongamos al sol y de la época del año. Pero no todo es tan sencillo con el Sr. Sol, hay otras consideraciones a tomar en cuenta.

Para que sea efectivo el protector solar lo primero que debemos fijarnos es que tenga protección para rayos UVB, que es lo lógico ya que son los responsables del color bronceado. A esta precaución es necesario sumar que si nos pasamos del tiempo de exposición se pueden producir graves quemaduras. Pues los pérfidos UVB lo hacen en forma más rápida que los no menos benévolos rayos UVA. Pero aquí está la trampa: si sólo se tiene protección UVB para tener un color bronceado necesitaremos más tiempo de exposición mientras los dañinos rayos UVA siguen actuando. Lo harán por más tiempo y son los que causan el envejecimiento de la piel, que si bien se necesita más tiempo debajo del sol para que causen daño, con sólo la protección UVB estamos en la situación que es peor el remedio que la enfermedad ya que favorecemos la acción perjudicial de los rayos UVA, que son los que producen el fotoenvejecimiento. Por eso, moraleja sin moralina: los bronceadores deben tener protección para ambos. Cuando vamos a elegir un bronceador el óptimo será aquel que no solo tenga la leyenda SPF, sino que figure expresamente protección UVA/UBV. A veces en la etiqueta aparece el valor de protección UVA y UVB, esto sería lo más apropiado. Cabe aclararlo: los muy pillos laboratorios muchas veces incluyen un factor de protección para unos pero no para otros.

Sombrilla de cáñamo

Y aquí, en la formulación de un protector solar, entra nuestro bien amado Cannabis, que aunque no lo crean tiene muy buenas propiedades como protector solar. Se nos podría plantear la duda, ¿me lo unto o me lo fumo? Generosa, la Naturaleza, nos proporciona de la misma planta ambas posibilidades; uso interno y uso externo en distinta preparación, obvio, como aceite o como porro.

Lo que hace un protector solar, para decirlo todo en forma simplificada, es absorber parte de las radiaciones de los rayos UVB y eventualmente UVA. El aceite de Cannabis Sativa es un estabilizador y un extraordinario absorbente de los rayos UVA, a la vez lo que los técnicos denominamos “sinérgico” de absorbentes de rayos UVB, es decir que aumenta la capacidad de protección de los absorbentes que contengan. Además, al ser un aceite, favorece la formulación de los protectores solares porque está dando a la crema, loción o emulsión una mayor capacidad de fase oleosa (de disolverse en aceite), aumentándole el don de incorporar otros componentes como otros aceites esenciales que sólo son solubles en una fase acuosa (que se disuelven en agua). Esta capacidad de otorgarle mayor oleosidad al producto logra que sea más eficaz su resistencia al agua y que proteja mucho mejor la piel porque la mantiene hidratada. Oficia entonces de barrera mecánica, formando una especie de film oleoso, evitando que por la sumatoria del calor del sol y el corporal, la piel se deshidrate, situación que es muy importante de cuidar ya que va a depender del tipo de piel y del horario de exposición la seriedad de daño que pueda provocar.

El aceite de Cannabis Sativa contiene entre tantas otras peculiaridades, una que, si bien le otorga oleosidad, no deja grasitud en la piel, es decir no lo convierte en un enchastre pegajoso. Nuestro ancestral aceite posee otros beneficios, muy útiles no sólo durante el verano, como son su gran aporte de vitamina E y Vitamina A, caracterizados por intervenir en el retardo del envejecimiento de la piel.

Cuando nos exponemos a sus rayos sin la protección correspondiente, el calor del sol produce lo que se denomina “radicales libres”, que son moléculas que hacen que se produzcan unas reacciones químicas denominadas “oxidaciones” a nivel de la piel y se produzca el tan temido fotoenvejecimiento. La vitamina E, especialmente, tiene la función de evitar que ocurran estas oxidaciones, por esto se clasifica a esta vitamina como un “antioxidante”.

Hasta aquí hemos mencionado las formas de cuidarse del sol, pero no nos pongamos extremistas, esto no es una cruzada contra el sol ni mucho menos. Porque como en todo en la vida, es una cuestión de medida.

Los 9 mandamientos del dios sol

En el ultracapitalista siglo XXI donde es un signo de éxito al menos parecer saludable, en materia solar, para serlo medianamente, resulta indispensable seguir una serie de recomendaciones cual ritual pagano, a saber:

  • Aplicar el fotoprotector en casa, nunca en la playa o en la piscina.
  • Hacerlo sobre la piel bien seca.
  • Aplicarlo 30 minutos antes de exponerse al sol.
  • No escatimarlo.

Con respecto a la aplicación de las cremas solares, deben ponerse en cantidades generosas, al menos 35 gramos de producto, esto es el equivalente a seis cucharaditas de café. Por supuesto, dado que nada es eterno, es importante repetir la aplicación varias vecesdurante el tiempo que dure la exposición. En especial después de haberse dado un baño o cuando emerge excesiva sudoración.

Respetadas estas normas, también será necesario tener en cuenta aquellas otras recomendaciones que se desprenden de todo lo anteriormente expuesto:

1- Evitar las pulverizaciones de agua durante las exposiciones.

2- Elegir el fotoprotector con protección UVA y UBV.

3- Utilizarlo aunque esté nublado.

4- No exponerse al sol entre las 11 y las 15 horas, momento en que los rayos solares son más fuertes.

5- Protegerse la cabeza con un sombrero o gorra con visera; los ojos con gafas adecuadas, y los labios con protector labial, si este está fabricado con aceite de cannabis, mucho mejor.

6- Beber agua o líquidos abundantemente para evitar la deshidratación.

7- Determinados medicamentos (como los antibióticos, el acido retinoico, los antidepresivos y los diuréticos) pueden provocar reacciones a la exposición solar: hacen que la piel se torne extremadamente.

8- En lo posible, no exponer ni a bebés ni a niños pequeños, menos aún sin todos los recaudos ya explicados para los adultos

9- Hay que empezar por un FPS alto, sobre todo la primera semana de exposición solar, e ir rebajándolo en los días posteriores.

A pesar de las fuertes campañas publicitarias en contra de la exposición del sol, y a favor de grandes empresas productoras en forma masiva de protectores solares, no podemos eludir una realidad: el ser humano está diseñado para vivir bajo la luz de sus rayos, y su exposición a ésta misma es necesaria para una vida saludable y para el desarrollo de muchas de nuestras funciones metabólicas básicas. Entre las múltiples ventajas de tomar diariamente un poco de de sol podemos hablar de la fijación del calcio en los huesos, situación que hará que cuando lleguemos a jóvenes de sesentaitantos años no nos quebremos la cadera tratando de cruzar la calle. También reduce la probabilidad de problemas cardíacos y colabora en el control de la artritis reumatoidea.

Así también diversos estudios han comprobado la efectividad de la responsable exposición al sol en la producción de testosterona en los hombres, lo que incrementa el apetito sexual. Lo que no es poco, como tampoco que promueve la producción de endorfinas, las cuales mejoran nuestro estado de ánimo y diluyen diversos desórdenes de carácter psicológico, incluyendo la depresión.

Una persona que se broncea con prudencia se ve más guapa, más saludable y se siente mejor. Ni hablar cuando nos quedamos hasta muy altas horas de la noche, trabajando o haciendo algo más relacionado con el placer, que al otro día nos levantamos con unas ojeras que parecen surcos de arar y con unos diez años de más en la cara. En esos momentos tener un color bronceado disimula nuestra mal o muy buena noche. Un amigo que puede transformarse en enemigo, el viejo dios del día pide respeto, conocimiento, sentido común y cáñamo.

Bajo el cielo protector

Cómo realizar el propio protector o mejorar el comprado

 Hacer el propio protector solar totalmente natural requiere sólo un poco de atención: basta con mezclar 30 mililitros de aceite de aguacate, 20 mililitros de aceite de almendras, 25 mililitros de aceite de Cannabis Sativa y 25 mililitros de aceite de Nuez, mezclar con fruición y ¡listo! Hay que tener presente que el tiempo de exposición al sol debe ser un diez por ciento menor que lo que se acostumbra cuando se usa un protector solar comercial

Y si ya compró un protector solar en crema, puede perfectamente mejorarlo con la batidora doméstica. Es preciso agregar al protector solar comercial, mediante un batido suave, el aceite de Cannabis. Por cada 100 gramos de crema se deberá agregar aproximadamente 5 mililitros de aceite de Cannabis, lo cual potenciará el protector a los rayos UVB y tendrá el efecto humectante del aceite.

 

 

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