Opio para el Pueblo (II)

Por LOA

El opio es el jugo seco de adormidera o amapola de opio (Papaver somniferum o Papaver officinale). Como pasa con el Cannabis, la potencia y cantidad de opio dependen sobre todo de la genética de la semilla y no tiene nada que ver el color de los pétalos ni los nombres comunes, que pueden ser muy engañosos. Por ejemplo recuerdo haber tenido en mis manos, con gran excitación, un sobre comercial de semillas de “adormidera oriental gigante roja” (Papaver orientale), de origen turco y bajísimo nivel de alcaloides opiáceos aunque a veces sea caracterizada como psicoactiva (Rätsch 2005). Las semillas de la variedad Album son de color blanco como sus pétalos, origen pakistaní y gran calidad genética. Las demás variedades ornamentales presentes en el mercado de jardinería son muy flojas y a menudo hacen falta diez cabezas secas para una infusión individual (frescas son más potentes). Pero hay una variedad ornamental llamada hens and chickens, que tiene la cápsula rodeada de pequeñas cápsulas secundarias. Tres cabezas secas de esta variedad contienen tanta morfina como diez de otras variedades.

Con un gramo de semillas se siembran de 2 a 4 metros cuadrados. Las semillas pueden ser de varios tonos de gris, azul o blanco amarillentas y contienen codeína (=metil morfina) que dentro del cuerpo se transforma en morfina. También contienen cantidades traza de morfina: de 7 a 60 microgramos por gramo de semilla (Griffith 1993). Una cantidad que no coloca pero es suficiente para dar positivo en los análisis de orina o test de opiáceos. La semilla de amapola (Papaver somniferum) se vende –esterilizada- en herboristerías con distintos fines culinarios: Como ingrediente del curry, pastelería y bollería, para decorar ensaladas. Las semillas de amapola de cultivo ecológico son muy ricas, el paquete de 150 gramos cuesta 2,30 € y contiene una lista de nutrientes impresionante: Hidratos de carbono: 23,7%; Proteínas: 18%; Grasa: 44,7%; Fibra: 10%. Minerales: Calcio 1448,4 mg; Hierro: 9,4 mg; Potasio: 699,6 mg; Sodio: 21 mg. A algunos nos gusta añadir una cucharadita de semillas al yogur, le da un sabor como a nueces.

¿ES LEGAL CULTIVAR OPIO?. EL TAMAÑO SI IMPORTA

El cultivo ornamental a pequeña escala es legal. Tanto floristerías como tiendas de semillas e incluso los hipermercados venden, desde siempre, distintas variedades de semillas de adormidera de Holanda ó "de jardín", como la cadena Eroski-Consumer que las vende sin nombre de variedad y en bolsas de medio gramo a 0,79 €. El cultivo a gran escala, por ejemplo para surtir a las floristerías de ramos secos de adormidera, sólo puede hacerse con permiso de la Sección de Estupefacientes del Ministerio de Sanidad. A pesar de que hemos visto noticias de incautaciones de huertas de adormidera por parte de la policía, nunca detienen a ningún cultivador y los abogados penalistas consultados No recuerdan ningún procesamiento por el cultivo de esta planta (Sarriegi 1995). ¿Por qué persiguen a los cannabicultores y no a los cultivadores de opio? Este es uno de los misterios del opio aun sin desvelar. En cualquier caso, para evitar que la policía arranque sus plantaciones muchos optan por sembrar variedades de pétalos rosas o violetas, ya que “los vigilantes de la huerta” buscan flores blancas o rojas. Por la misma razón son muy apreciadas las variedades de flores dobles que pasan desapercibidas y pueden parecer inocentes clavelitos.

CULTIVO: SOL, AGUA ABUNDANTE Y FRESCOR.

La mayor parte de la información sobre cultivo de adormidera proviene de los cultivos y estudios que los ingleses hicieron para vender opio a China en siglos pasados. Pero aquí también se han hecho estudios como el de Madueño y Serranillos (1942): “Contribución al estudio del opio en España” o el libro “Cultivo de plantas con aplicaciones farmaceúticas” editado en Madrid en época de Franco, que da cuenta de los experimentos hechos tanto en laboratorio como en una huerta cercana a la capital. De este último libro tomaremos algunos datos.

La adormidera puede cultivarse en cualquier tierra, salvo la encharcada, arcillosa ó la que sea muy pobre en materia orgánica, pero crecerá bien en tierra silícea suelta, nutritiva y con un drenaje óptimo. Una tierra adecuada es, por ejemplo, una mezcla esterilizada de turba y arena de río ó de obra, nunca de mar, tendría demasiada sal. Cualquier tierra empaquetada y esterilizada de jardinería sirve. El ph ideal de la tierra es 7 como la del Cannabis. Podéis aprovechar la tierra del Cannabis, tirando los 10 centímetros superiores. Crece mejor con tiempo fresco: 3 a 14ºC. En la zona mediterránea se siembra en octubre ó noviembre, en el resto de la Península es mejor hacerlo a finales de invierno ó principios de primavera: las heladas pueden matar las plantitas, pero demasiado calor impide la germinación. Se suele sembrar después de la última helada. Directamente en la tierra, sin hacer trasplantes, a chorrillo en líneas separadas por unos 65 cm. de distancia. En los experimentos hechos en Madrid se gastaron 50 gramos de semillas por área (100 metros cuadrados). Antes de sembrar se riega con abundancia y se deja secar un par de semanas. Las semillas se pueden echar directamente sobre la tierra ó mezclarse con su mismo peso de arena fina. Si se cultiva en exteriores conviene arar después de las lluvias ó de regar, las malas hierbas se aprovechan como abono que puede mezclarse con estiércol de cualquier animal o guano de aves. Después de sembrar hay que mantener la tierra húmeda, pero no muy mojada. Se riegan un poco cada día con un pulverizador, como si fuera rocío, al amanecer. El agua del grifo tiene cloro, que se evapora si la dejamos en una botella abierta durante un día. Al salir las flores ya no hace falta regar. Germinarán entre un 82% y un 96% en una ó dos semanas y en unos 3 meses florecerán, a partir de abril. Es mejor si florecen a finales de junio, coincidiendo con el solsticio de verano. Si salen muchas plantitas, demasiado juntas, se aclarará dejando sólo las más fuertes, separadas por unos 20 o 25 cms. Se debe evitar, al principio, la exposición directa al sol por eso a veces se siembra entre el maíz. En la fase de crecimiento se abonará poco, una vez al mes ó mes y medio, con un abono completo. Si se corta el primer capullo que se forma en la punta del tallo principal, saldrán plantas muy ramificadas con más de cinco cabezas (suelen salir de tres a cinco cabezas por planta). Las cabezas ó cápsulas de Adormidera contienen el máximo de opio a los 10 a 21 días tras caerse los pétalos, dependiendo de la variedad (Hogshire 1994), cuando las cabezas parecen como polvorientas, la corona superior empieza a curvarse hacia arriba y el anillo que une la cabeza al tallo se ennegrece. El crecimiento y la producción se reduce si hay demasiada humedad ambiental o aridez del terreno. Cuanto más sol les dé mejor pero cuidando que no se chamusquen en sus primeras semanas de vida. Florecen unos 3 meses después de germinar a finales del invierno o en primavera temprana.

Plantación de opio legal en Antequera, al fondo la Roca de los EnamoradosPlantación de opio legal en Antequera, al fondo la Roca de los Enamorados

INFUSIÓN Y SANGRADO

En Asia rasgan ligeramente con un cuchillo curvo la parte exterior de las cabezas, haciendo tres o cuatro incisiones paralelas. De estos arañazos de alrededor de 1 milímetro mana el jugo lechoso: opio en bruto. Este sistema es laborioso (se necesitan 40 trabajadores por hectárea) y requiere práctica, por eso lo común es hacer un té con una o varias cabezas de Adormidera y una cucharada de regaliz de palo para endulzar y mejorar la asimilación evitando problemas estomacales. El zumo de limón también reduce los posibles efectos secundarios del opio, como boca seca, picores y posible resaca al día siguiente (algunos nunca hemos tenido esta resaca opiácea). Hay que apagar el fuego al comenzar a hervir, aunque algunos lo cuecen 20 minutos. Se deja reposar tapado 15 minutos, se filtra y listo. O bien tras el filtrado se deja evaporar toda el agua, sin que hierva, hasta obtener una masa resinosa: opio cocido, que ya puede fumarse, comerse, o disolverse en cualquier bebida. Con el resto que queda en el colador se puede hacer otro té, será más suave pero se notará. Los tallos y hojas también sirven, y las raíces, pero hace falta más cantidad unos 20 o 30 gramos de material seco. Para maximizar los efectos y evitar vómitos conviene tomar opio con el estómago vacío o casi vacío. Para conservar las cabezas de adormidera largo tiempo hay que secar las plantas a la sombra en un lugar seco y bien ventilado, boca abajo. El opio, si está bien seco, aguanta años en un bote de cierre hermético y a oscuras. De todas las maneras de consumir opio, fumarlo es la que más morfina desaprovecha, al volatilizarse una parte cuando el opio se cuece al fuego de la lámpara de aceite: Todo lo que no se fuma se pierde. Si el opio se come, una parte es desactivada al pasar por el hígado. La forma más rápida y eficaz es colocar una o dos bolitas del tamaño de una lenteja o menos, bajo la lengua y dejar que se vaya disolviendo. Así la absorción es muy rápida y sin pasar por el hígado pues se absorbe por la mucosa bucal y va directamente a la sangre.

EFECTOS DEL OPIO: PLACER Y ENSOÑACIÓN.

Pequeñas dosis producen un sentimiento de bienestar y relajación que puede llegar a ser incluso más gozoso y eufórico con dosis un poco mayores. A dosis bajas, al día siguiente –sin resaca- puede notarse una deliciosa sensación de paz y tranquilidad. En cualquier caso los efectos del opio se manifiestan bastante rápido y duran de seis a ocho horas con una potencia constante, al revés que con el alcohol que es descrito como una llama vacilante, el efecto del opio carece de esos altibajos propios de la embriaguez. Con un uso irregular u ocasional, el opio en bajas dosis aumenta las fantasías –incluidas las eróticas- permitiendo su realización, cosa imposible con dosis mayores. La papaverina aumenta el flujo de sangre a los cuerpos cavernosos –pene y clítoris- mientras los demás alcaloides del opio dan una sensación de placidez y relajación muy propicia para el amor erótico. En dosis mayores aparece lo que los ingleses llaman “sueño crepuscular” o duermevela “donde se borran los límites entre despierto y durmiente; las fuentes que elaboran los sueños dejan de ser compartimientos cerrados, y o bien la conciencia se aguza hasta penetrar en esos dominios o bien lo subconsciente queda libre de ataduras. En cualquier caso, es algo tan insólito como estar soñando despierto, que comienza con la sensación de reposar sobre un punto intermedio, donde percibir e imaginar dejan de ser procesos separados. En ningún momento se pierde la conciencia de ese hecho -ni de hallarse uno intoxicado por algo-, lo cual explica parte de las loas habituales en conocedores. El contacto inmediato entre la esfera imaginativa y la perceptiva abre posibilidades de introspección, aunque sólo sea porque permite examinar detenidamente nuestros sueños mientras se están produciendo, sin necesidad de

cortar contacto con ellos e interpretarlos cuando estamos ya completamente despiertos. A nivel intelectual o espiritual, el segundo aspecto interesante de la intoxicación con opio es mayor distancia crítica con respecto a las cosas internas y externas. Uno no está tan comprometido con sus opiniones rutinarias como para ignorar las insuficiencias de cada criterio,

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y es menos difícil cambiar de idea por razones no impulsivas sino reflexivas. Al contrario de lo que sucede con otras drogas de paz, que actúan reduciendo o aniquilando el sentido crítico, la ebriedad del opio y sus derivados deja básicamente inalteradas las facultades de raciocinio, al menos en dosis leves y medias. Se diría que no apacigua proporcionando alguna forma de embrutecimiento, sino por la vía de amortiguar reflejos emocionales primarios en beneficio de una ensoñación ante todo intelectual. De ahí, también, que puedan irritar más de lo común intromisiones, ruidos y actitudes de otros, cuando bajo los efectos de alcohol o somníferos, por ejemplo, ese tipo de estímulo se pasa por alto, e incluso se agradece. Sin embargo, es rarísimo que la irritación desemboque en conducta agresiva (su elemento es más bien la ironía, o el deseo de aislarse), al revés de lo que acontece con otras drogas de paz, pues además de faltar el nivel habitual de impulsividad falta disposición a moverse, chillar, etc.” (Escohotado 1995).

LAÚDANO: OPIO DISUELTO EN ALCOHOL.

A pesar de que hay quien recomienda disolver opio en alcohol puro y luego diluirlo con agua al 50%, es mucho más barato usar un buen vino blanco. La poción de Sydenham (vino de opio), se prepara con 100 gramos de opio, 50 de azafrán, 10 de canela y 10 gramos de clavos de olor, todo ello macerado en 750 gramos de vino blanco durante diez días; se cuela exprimiendo bien y se vuelve a macerar el residuo en 250 gramos de vino blanco durante tres días más. Se cuela y se mezclan las dos maceraciones. Se deja reposar siete días y se filtra (Lido 1982). También se puede disolver opio en bebidas alcohólicas de alta graduación: coñac, vodka, etc. El alcohol conserva el opio y acelera su absorción por el torrente sanguineo.

COMPOSICION DEL OPIO.

36 alcaloides han sido encontrados en el opio desde que fue aislada la morfina en 1803 (Lee 2006). Las principales drogas de uso farmacéutico son seis:

Morfina: de 4 a 21%; analgésica, soporífera, antitusígena, anti depresiva.

Codeína (=metil morfina): de 0,8 a 2,5% y efecto similar a la morfina aunque más suave.

Papaverina: 0,5 a 2,5%; vasodilatadora usada contra la impotencia, antihipertensiva.

Noscapina o narcotina: 4 a 8%; estimulante, acelera la respiración contrarrestando la soporífera morfina y codeína.

Tebaína: 0,5 a 2%; estimulante cerebral, contrapesa el efecto narcótico de la morfina.

Narceína: de 0,2 a 0,5%. Suave narcótico no adictivo, similar a la morfina y codeína pero mucho menos fuerte.

Como se ve, el opio es un equilibrado y complejo jugo de sustancias, de las cuales tres de las principales son sedantes –morfina, codeína y narceína- y tres son sobre todo estimulantes –tebaína, papaverina y narcotina- contrapesándose mutuamente.

TOLERANCIA Y DEPENDENCIA.

El uso diario de opio durante al menos dos meses seguidos puede dar lugar a un hábito difícil de romper, el cuerpo se acostumbra a recibir opiáceos, es fácil caer en progresivos aumentos en las dosis y uno deja de fabricar endorfinas (endógenas morfinas, sintetizadas dentro del cuerpo humano). Primero habría que estudiar si hay personas que no producen endorfinas, porque en ese caso tendrían que tomar opiáceos toda la vida como los diabéticos se inyectan insulina. Esto explicaría el enganche instantáneo con una sola toma en gente con deficiente auto producción de endo-opiáceos. De todas formas, se sabe desde 1985 que hay sustancias que potencian los efectos del opio y derivados al tiempo que reducen la tolerancia. La famosa naltrexona y la naloxona (derivadas de la tebaína), drogas medicamentosas que los doctores recetan a los yonquis para que la heroína NO les haga efecto, pueden usarse en microdosis para potenciar el efecto de los opiáceos y reducir la tolerancia o acostumbramiento: 2 microgramos de naltrexona tomados con 200 mg de morfina hacen el efecto de 300 mg de morfina. Si cada día se reduce la ingesta de ambas sustancias en un tercio, se llegaría a cero en un par de semanas sin el famoso mono (Ott 2004). Otros fármacos como el benzotripto o los medicamentos antiulcerosos que contienen proglumida, también potenciarían los opiáceos y podrían –en dosis que desconocemos- impedir el desarrollo de tolerancia a opiáceos. La proglumida sale en la Base de Datos del medicamento español, pero no vamos a dar nombres comerciales de marca, lo que si podemos asegurar es que no hay registrado en España ningún medicamento llamado PROMID ® que al parecer es el nombre comercial del fármaco en otros países (Ott 1998). Como dijo el maestro: “tengamos en cuenta siempre que el síndrome abstinencial no es lo decisivo, y que si una persona quiere realmente dejar el opio no le disuadirán unos pocos días de incomodidades, reducidas al mínimo empleando un método de deshabituación muy gradual. Bastante más difícil es soportar algunas molestias a largo plazo (trastornos del sueño, por ejemplo), y un generalizado desorden psíquico. Si el individuo llegó a hacerse dependiente, tomando dosis cada vez más altas durante meses y meses, es porque tenía un previo desequilibrio, y o bien el problema dejó de existir o bien subsiste; en tal caso ahora habrá de enfrentarse a él por otros medios, y las dificultades genéricas aparejadas a cortar un hábito se añaden a las de soportar aquello mitigado o velado por él. Por último, queda recordar que la costumbre de administrarse opio va haciéndose menos euforizante a medida que la dosis y su frecuencia aumentan. Cuando alguien ha llegado a perderse el respeto hasta el punto de no controlar su consumo, tener esa droga le producirá tanta ansia como no tenerla; si falta deberá buscarla frenéticamente, y si existe deberá emplearse no menos frenéticamente en consumirla”. (Escohotado 1995). Sin duda lo más adictivo del opio es el dinero que produce su venta en el mercado negro gracias a su actual prohibición.

SUSTITUTOS DEL OPIO: KRATOM, LECHUGA SILVESTRE, AMAPOLA DE CALIFORNIA…

Ante la escasez o prohibición del opio se han probado a lo largo de la historia una serie de plantas de efectos opiáceos, aunque más suaves. Sin duda –de las que hemos probado en persona- la más potente y parecida al opio es la hoja de kratom (Mitragyna speciosa), un arbusto del sudeste de Asia del que ya hablamos en SPANNABIS MAGAZINE nº 46 (Otero 2008). También la corteza de Mulungu (Erythrina mulungu), fue ampliamente estudiada en el nº 64 de CANNABIS MAGAZINE, en septiembre de 2009.

La amapola común (Papaver rhoeas), cuyos pétalos se vendían en herboristerías, es un sedante tan suave que sus efectos se nos escaparon por completo. Lo mismo podemos decir de la amapola de California, que en realidad no tiene nada que ver con la amapola de opio, es tan suave que no se nota y recibe el nombre científico de Eschscholzia californica. La lechuga silvestre (Lactuca virosa), ha sido empleada tanto para adulterar el opio como para sustituirlo en épocas de escasez o en centros de “desintoxicación”, algunas variedades meridionales son potentes opiáceos –sobre todo su extracto concentrado, el lactucario u opio de lechuga- y la hemos probado con éxito en numerosas ocasiones por lo que se merece un artículo monográfico.

Por desgracia el opio ha sido sustituido por codeína, morfina y heroína, por no hablar de las imitaciones químicas tipo diazepam, metadona, etc. Y el arte de fumar opio en pipa se reduce a un solo país: Laos, donde según algunos autores todavía quedan fumaderos semiclandestinos de opio, tolerados aunque ocasionalmente desmantelados por la policía. ¿Cuántos fumadores de opio habrá en Occidente? Uno de los fumaderos de opio que había en la Norteamérica de principios del siglo XX puede verse en la película “Érase una vez en América”, probablemente el mejor film de Sergio Leone (1984), con Robert de Niro fumando en pipa de opio al principio y al final de la historia.

Otro de los sustitutos del opio de toda la vida es la oxicodona, sustancia semi sintética derivada de la tebaína (uno de los alcaloides del opio). Como la Papaver bracteatum contiene tebaína casi en exclusiva, ha sido publicado un libro titulado Oxy (Snow 2001), que explica como extraer la tebaína y transformarla en oxicodona, droga muy similar a la morfina, bastante potente. En España hay medicamentos que contienen entre 10 y 80 miligramos de oxicodona por comprimido, pero su precio es mucho más elevado que la barata codeína. Además las pastillas para la tos a base de codeína se despachan sin receta en las farmacias de algunas capitales, como Alicante por ejemplo.

VUELVE EL OPIO.

Sea mediante cultivos a pequeña escala para la autosuficiencia individual, o por recolección silvestre o incluso mediante la compra callejera en el incipiente mercado negro del opio, y en los casos más arrojados por el asalto a las plantaciones de opio “legal” en Andalucía y Castilla, el caso es que el opio vuelve por sus fueros. Algunas asociaciones de consumidores de drogas, como la francesa Ligne Blanche, demandan programas de sustitución de heroína por opio fumado (Leblond 2008), es decir que se de opio a los yonquis. En Suiza les dan heroína con excelentes resultados, se redujo el consumo un 82% al desaparecer la atracción por lo prohibido (Cáñamo 2006). ¿Vuelve el opio? Acaso nunca se haya ido del todo, en 2008 se rajaron unas 150.000 hectáreas de amapola de opio, mayormente en Afganistán, pero también Myanmar (antigua Birmania) con 28.500, Paquistan con 2000 y algunas menos en Laos, según la Organización de Naciones Unidas para la Delincuencia y el Crimen (UNODC 2009, por sus siglas en inglés). Ya se sabe que la mayor parte del opio es para fabricar morfina o heroína, pero una parte se la fuman en Asia como hemos visto en Youtube, unas mujeres afganas o pakistaníes fumando para calmar sus dolores y su hambre física, echando grandes bocanadas de humo en las tiernas caras de sus hijos para que no lloren. Hoy en Europa ya no hay fumaderos de opio pero se pueden ver grupos de personas adormiladas o tumbadas por el alcohol, basta con apostarse a la salida de las discotecas en verano: chavalitas medio dormidas en un banco o hasta tiradas en el suelo durmiendo la mona bragas arriba. El opio fue prohibido y los fumaderos europeos desmantelados a principios del siglo XX pero su función adormecedora y embriagante a sido relevada por licores de alta graduación y pastillas que sirven para lo mismo: placer, olvido, sueño, relajación, paz. Si los fumaderos no vuelven los desastres del alcohol están cantados.

LEER PARTE I

 

BIBLIOGRAFÍA

Cáñamo, nº 23 “Dossier Opio”.

Cáñamo, 2006 nº 104 agosto. Balance en Suiza de 15 años de programas de reducción de riesgos asociados a la heroína. Quienes profetizaban incrementos del consumo se equivocaron: Reducción de más del 80% (página 19, reseña un estudio publicado en la revista médica Lancet).

Del Opio y su Cultivo. Associació Lliure Antiprohibicionista, www.nodo50.org/alabcn Apartado 2135 08080 Barcelona Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Escohotado, Antonio. 1995. Aprendiendo de las drogas. Anagrama, Barcelona.

Font Quer, P. 2000. Plantas Medicinales, ediciones Península, Barcelona, páginas 238 a 242.

Hogshire, J. 1994. Opium for the masses. A practical guide to growing poppies and making opium. Loompanics, USA. Puede comprarse en amazon.fr

Griffith, William. 1993. Opium poppy garden. The way of a chinese grower. Ronin publishing. Berkeley, USA

Leblond, G. 2008. Una propuesta sobre el opio. Artículo en la revista Hul nº 11 pgs. 17-19

Lee, Peter. 2006. Opium Culture. Park Street Press, 256 pgs. USA, ilustrado con 16 páginas a color, www.innertraditions.com $17

Lido, Raimundo. 1982. Fórmulas magistrales de medicina y farmacopea vegetal. Afrodisíacos-elixires-pócimas-tríaca-ungüentos. Ediciones Cedel.

UNODC 2009 http://www.unodc.org/documents/wdr/WDR_2009/Executive_summary_Spanish.pdf

Otero, L. 2008. Kratom. Spannabis Magazine nº46 marzo. Madrid.

Ott, Jonathan 1998. Pharmacophilia o los paraísos naturales. Phantastica. Barcelona.

Ott, J. 2004. Opiáceos y antimitridatismo, en Cáñamo nº77 mayo, página 113. Barcelona.

Rätsch, C. 2005. The enciclopedia of the psychoactive drugs. USA.

Sarriegi, A. 1995. La hierba del olvido, en Mallorca Universal, páginas 5-8 nº de Septiembre.

Snow, Otto. 2001. Oxy. 246 páginas, lo venden por correo en www.amazon.fr

 

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