El triptófano y la depresión (4ª parte)

Continuamos pasando revista a los fármacos antidepresivos, antes de entrar a fondo con las propiedades del triptófano. En esta entrega desvelamos algunos de los secretos ocultos del Prozac®.

Por J. C. Ruiz Franco

Los problemas del Prozac®

Son numerosos los efectos secundarios que puede producir el buque insignia de los antidepresivos modernos, y que de hecho ha producido en sus años de existencia. Ha habido casos realmente espectaculares, presuntamente imputables al fármaco, como por ejemplo el de Joseph Wesbecker, que en 1989 disparó a varias personas, mató a ocho, hirió a doce y después se suicidó. El aludido había estado tomando fluoxetina durante cuatro semanas, por lo que las familias de las víctimas tomaron acciones legales contra Eli Lilly, fabricante del Prozac®. Posteriormente ha habido otros sucesos que han sugerido una posible relación entre el consumo de fluoxetina (y otros antidepresivos) y determinados actos violentos. También se ha establecido cierta relación entre este tipo de productos y la tendencia al suicidio, especialmente durante las primeras semanas de uso.

En términos generales, sus efectos adversos son frecuentes, y pueden llegar a afectar hasta a un 30% de los pacientes, aunque suelen ser de carácter moderado. Se calcula que un 15% de los pacientes que lo toman se ven obligados a suspender el tratamiento debido a los problemas asociados a su uso. Según los prospectos farmacéuticos, los más frecuentes suelen ser cefalea, náuseas, ansiedad, insomnio, anorexia, pérdida de peso y diarrea. En algunos casos pueden aparecer temblor, mareos, sequedad de boca, manía o hipomanía, astenia, sedación, reducción de la libido, sudoración, dispepsia, estreñimiento, vómitos, dolor abdominal, prurito, síntomas gripales, tos, disnea, sofocos, palpitaciones, trastornos de la acomodación, congestión nasal, alteraciones del sueño e incontinencia urinaria. Raramente pueden aparecer convulsiones, acatisia, ataxia, alucinaciones, neuropatía, psicosis, estomatitis, gingivitis, rinitis, epistaxis, dermatitis de contacto, alopecia, sequedad de la piel, urticaria, edema, escalofríos, hipo, hipotensión ortostática, migraña, taquicardia, arritmia cardíaca, amenorrea, cistitis, disuria, impotencia sexual, tinnitus, conjuntivitis. Excepcionalmente pueden aparecer parestesia, distonía, hemorragia digestiva, hepatitis, ictericia, bradicardia, diplopia, fotofobia, púrpura.

FluoxetineFluoxetine

Eficacia no demostrada

Además de sus efectos secundarios, algunos estudios han puesto en duda la eficacia del Prozac® en los sujetos diagnosticados con depresión leve o moderada, las más frecuentes. En un artículo publicado en el año 2005 por la revista PLoS Medicine, se concluye que la fluoxetina tiene el mismo efecto que la ingestión de placebos, ya que parece quedar demostrado que los diagnosticados con depresión leve o moderada obtendrían los mismos resultados con un placebo que con la toma de este antidepresivo. Lo mismo sucede, según el citado estudio, con otros dos antidepresivos muy populares, la venlafaxina y la paroxetina. Estos fármacos sólo serían útiles en depresiones severas, que son precisamente las únicas donde realmente puede haber alguna alteración biológica, y por tanto estaría más justificada la administración de una droga modificadora de la neurotransmisión.

Otra crítica procede del hecho de que, durante el proceso de investigación previo a la comercialización de un antidepresivo, los estudios con resultados negativos no llegan a publicarse. El doctor Erick Turner —médico y profesor de psiquiatría— y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que existe un sesgo hacia la publicación de resultados positivos, y los que no lo son se presentan de forma que lo parezcan. Después de revisar numerosos ensayos, observaron que las conclusiones de casi todos eran positivas; sin embargo, el análisis efectuado por la FDA (Food and Drug Administration) demostró que apenas la mitad de las investigaciones arrojaba ese tipo de resultados. Many ads for SSRI antidepressants claim that the drugs boost brain serotonin levels. Lacasse and Leo argue there is little scientific evidence to support this claim.

Un artículo similar, publicado en el año 2003 en la prestigiosa revista British Medical Journal, concluía que hay cierta tendencia a favorecer a los fármacos producidos por las compañías farmacéuticas que financian las investigaciones, en detrimento de los ajenos a ellas.

Por último, del mismo modo que se investigan más los fármacos de las compañías que financian los estudios (normalmente las más poderosas y con mejor infraestructura), y éstos salen favorecidos en los resultados, prácticamente no existen investigaciones sobre productos alternativos que pueden ofrecer los mismos —o más— beneficios terapéuticos y menos efectos adversos. La razón es que en este caso no existen intereses comerciales. Es lo que sucede, por ejemplo, con el hipérico, una planta empleada desde hace siglos contra la melancolía (la denominación de esta dolencia a lo largo de la historia, hasta que la medicina moderna la rebautizó como “depresión” y la convirtió en un trastorno orgánico), y con el triptófano.

De todas formas, debemos ser honestos y reconocer que los antidepresivos actuales presentan menos efectos secundarios que los IMAOs y los tricíclicos, los únicos disponibles hasta finales de los ochenta, lo cual constituye todo un avance. También es cierto que estos productos mejoran enormemente la calidad de vida de miles de personas. Los psicofármacos modernos permiten que muchas personas —que antes sólo podían vivir recluidas en centros psiquiátricos para evitar autolesionarse o dañar a otros— puedan llevar una vida casi normal y con cierta independencia. Ahora bien, lo que resulta intolerable —y aquí reside el fundamento de nuestras críticas— es que parte del gremio médico —en especial los psiquiatras— considere a estas drogas verdaderas panaceas y que nos las presente de este modo, como si no tuvieran efectos adversos y como si curaran las dolencias para las que se prescriben, cuando lo cierto es que no curan nada, sino que se limitan a tapar los síntomas, y que en realidad no hay nada que curar.

El triptófano frente a los antidepresivos

Frente a los problemas propios del Prozac® y los demás fármacos antidepresivos, el triptófano conlleva menos posibles efectos secundarios. Los antidepresivos, al igual que los tranquilizantes —y también lo mismo que los analgésicos, los antibióticos, los productos hormonales y otras muchas sustancias—, son drogas en el sentido preciso e histórico del término. Entran en nuestro cuerpo y éste no los asimila, sino que producen ciertas alteraciones (unas beneficiosas, el efecto deseado; otras perjudiciales, los efectos adversos) y después las excretamos. Eso es lo que define a una droga, en contraste con un alimento, que es asimilado por el organismo e integrado en él en forma de glucógeno, proteína, grasa, etc.

Como bien dice Escohotado, “las cosas que entran en nuestro cuerpo por cualquier vía (…) pueden ser asimiladas y convertidas en materia para nuevas células, aunque pueden también resistir esa asimilación inmediata”. Las que podemos asimilar las denominamos alimentos. Las que no asimilamos pueden clasificarse en dos categorías: las que “son expulsadas intactas, sin ejercer ningún efecto sobre la masa muscular o el estado de ánimo” y las que “provocan una intensa reacción. Este segundo tipo de cosas comprende las drogas en general, que afectan de modo notable aunque absorbamos cantidades ínfimas, en comparación con las cantidades de alimentos ingeridas cada día”.

Los librepensadores no creemos en la interesada y manipuladora diferenciación entre droga y medicamento, por la cual ciertos sectores pretenden hacernos creer que las drogas son sustancias peligrosas con las que hay que tener cuidado, y que en cambio los medicamentos son productos beneficiosos que el doctor nos receta para cuidar de nuestra salud, y que compramos en la farmacia con todas las garantías. Los antidepresivos, los tranquilizantes, los antibióticos, los analgésicos… son drogas porque causan modificaciones somáticas, igual que el cannabis, la cocaína, los psiquedélicos y los opiáceos. Que unos sean de venta legal y otros estén prohibidos no conlleva ninguna modificación de sus propiedades intrínsecas, ni convierte a unos útiles y a otros en perjudiciales; más bien nos hace sospechar que a alguien le ha interesado prohibir unos y fomentar la venta de otros. Sus efectos positivos o negativos dependen del buen o mal uso que se haga de ellos. Por ejemplo, tomar un comprimido de ácido acetilsalicílico sirve para quitarnos un dolor de cabeza, pero si tragamos una caja entera debemos dirigirnos rápidamente hacia un hospital para que nos hagan un lavado de estómago, o de lo contrario nuestra vida correrá peligro. La administración puntual de un tranquilizante benzodiacepínico permite relajarse a quien sufre ansiedad o nerviosismo por algún motivo; en cambio, un consumo demasiado frecuente puede generar ciertos problemas e incluso una dependencia que es difícil superar. Lo mismo sucede con las demás drogas: una dosis adecuada de cannabis permite, a quienes padecen ciertas dolencias, tener una buena calidad de vida; y a quien no las tiene, disfrutar de un bonito día de esparcimiento. Una cantidad moderada de MDMA o de algún psiquedélico servirá como vehículo de autoconocimiento. Etc. En cambio, una dosis excesiva o un consumo demasiado frecuente pueden causar daños.

El motivo de esta digresión es poner de manifiesto que los antidepresivos son drogas —con todo lo que esto conlleva— y que como tales hay que manejarlos. Reconocemos que en algunas ocasiones criticamos demasiado los productos de uso psiquiátrico, pero el lector sabe muy bien que se debe a que queremos contrarrestar la manipulación y la hipocresía que tanto abundan. Por ejemplo, se recetan psicofármacos a discreción asegurando que no tienen efectos secundarios, cuando lo cierto es que son numerosos: más, en términos generales, que sustancias como el cannabis, el MDMA, la ketamina o ciertos psiquedélicos de fácil manejo, que serían más beneficiosas para las personas con problemas psíquicos. De hecho, últimamente se están publicando estudios que lo confirman.

En cambio, el triptófano no es una droga, sino un alimento o uno de los componentes de un alimento (uno de los aminoácidos de la proteína). Con esto no queremos decir que lo natural sea mejor o menos perjudicial que lo químico, pero lo importante es que puede ayudarnos en ciertas dolencias sin causar las alteraciones propias de una droga.

(Continuará)

Referencias

Ferrado, Mónica, L. “El Prozac es sólo placebo”, El País, 27-02-2008, (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Prozac/solo/placebo/elpepisoc/20080227elpepisoc_4/Tes).

Mariño, Xurxo, “Depresión, Prozac y publicidad engañosa”, Tendencias21, 11-12-2005, (http://www.tendencias21.net/Depresion-Prozac-y-publicidad-enganosa_a809.html).

Lacasse, J.R. & Leo, J., “Serotonin and Depression: A Disconnect between the Advertisements and the Scientific Literature”, PLoS Med 2(12): e392, 8 noviembre 2005, (http://www.plosmedicine.org/article/info:doi/10.1371/journal.pmed.0020392).

Turner, Erich H. & col., “Selective Publication of Antidepressant Trials and Its Influence on Apparent Efficacy”, The New England Journal of Medicine, 17 enero 2008, (http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMsa065779).

Lexchin, Joel & col., “Pharmaceutical industry sponsorship and research outcome and quality: systematic review”, BMJ 326:1167, 29 mayo 2003, (http://www.bmj.com/content/326/7400/1167.full).

Escohotado, Antonio, Aprendiendo de las drogas, Editorial Anagrama.

Advertencia: El propósito de este artículo es ofrecer información sobre sustancias legales y disponibles en establecimientos, sin recomendar su uso. Tan sólo citamos principios activos, no marcas concretas, para evitar hacer publicidad de fármacos. Antes de consumir cualquier medicamento, consulte a su médico.

 

 

Repelentes naturales para el aire libre

Cuando atacan los chupasangre
Ahuyentar al mosquito sin liquidar al ciudadano es la motivación que, con disímil éxito, viene enfrentando la humanidad cada vez que intenta un tibio solaz a la intemperie. Los productos que se expenden comercialmente no siempre guardan las debidas precauciones con el cuerpo y con el medio ambiente. Pero no todo está perdido.

por Andrea Cinthya Mindlin, facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires.

Cual Comezón del séptimo año (Billy Wilder, 1955), pero sin la voluptuosa blonda Marilyn Monroe refrescándose las piernas y más allá con el aire que sube desde el metro subterráneo, nos invade en un fresco atardecer de verano esa desesperación a la caída del sol en lo que tendría que ser un apacible paseo o tal vez osado encuentro amoroso, como adolescentes, al abrigo de algunos arbustos. Procaces y mal educados, una horda de infantes marcha a sus respectivas escuelas entonando la inocente canción: “Pican pican los mosquitos/ pican con gran disimulo/ unos pican en la cara/ y otros pican en el culo”

Se desata en un incesante y espasmódico movimiento de brazos tratando de espantar al invasor. Pareciera que un Focker-Wulf Ta 154 Moskito, un avión de combate alemán de la Segunda Guerra Mundial, nos ametralla la piel, dejándonos una molesta, antiestética y dolorosa roncha.

Los fastidiosos mosquitos, nombre genérico con el que se designa a varias familias de insectos del orden de los dípteros, tienen cuatro etapas de desarrollo en su vida: huevo, larva, crisálida y adulto, dato fundamental a la hora de combatirlos, siguiendo la premisa “conoce bien a tu enemigo”.

Necesitan del agua para completar sus ciclos de vida y lo más alarmante no es sólo el fastidio que producen, sino que también pueden transmitir enfermedades, especialmente en los climas tropicales y húmedos.

Situación que nos obliga a protegernos de alguna manera, utilizando repelentes de insectos que se enmarcan dentro de los productos cosméticos, por su funcionalidad y por la asociación con otros productos como los protectores solares.

Claro está que una sustancia que mate a un insecto y que es colocado sobre la piel debe estar formulada de tal manera y con componentes muy cuidados para que matemos o repelamos al mosquito pero que la piel no nos quede como un papiro ni se caiga a lonjas. Hay otros factores que hacen que los mosquitos piquen a algunas personas más que a otras: la sudoración, la atracción ciertos colores, humedad, olores e intensidad de la luz.

Pareciera que estos engendros de la naturaleza, que alguna función dentro del equilibrio ecológico deben cumplir, por ejemplo de alimentos a sapos, murciélagos y golondrinas, ya existían en la época de los antiguos egipcios.

Estos también se protegían, los que no podían afrontar el gasto de un aceite de ajo, untaban su cuerpo con barro.

Asi pican los mosquitos en LaponiaAsi pican los mosquitos en Laponia

Guerra total, también al bicho

El desarrollo de los repelentes de insectos surgió, como tantas otras cosas, durante la segunda guerra mundial, por la necesidad de proteger a los soldados en zonas tropicales de combate. Las industrias farmoquímicas, siguiendo su moral, en donde la guerra es un buen disparador de nuevos negocios, comenzaron a fabricar compuestos sintéticos para, aunque sea, matar mosquitos. Empezaron con el DEET, al que consideraban seguro. Claro que por la década del cincuenta las pruebas y la concepción de seguridad y eficacia, eran un tanto escasas: sólo bastaba con que el soldado no se desmayara al instante que se ponía en operaciones dicha sustancia.

La comúnmente llamada DEET, que se utilizó hasta la década de los noventa, cuya sigla significa dietiltoluamida, compuesto que usado en largos periodos de tiempo, puede traer insomnio, no se puede utilizar en niños menores de dos años y ni hablar de lo que le hace al medio ambiente. La presencia de DEET en el agua es muy dañina ya que causa toxicidad en peces de aguas dulces.

A lo largo del desarrollo industrial se han ido mejorando estos compuestos, haciéndolos menos tóxicos, que duren más en la piel, con mayor poder de toxicidad selectiva; asimismo que actúen también en la ropa y no la manchen, en fin, han puesto un esfuerzo, primero en vender más y un poquitico también en la seguridad.

Lo cierto es que son compuestos químicos, productos de reacciones químicas, en donde siempre hay involucrados disolventes, de origen orgánico, generalmente derivados del petróleo, con lo cual la seguridad, como decimos siempre, en estos casos es casi como en la vida, una cuestión de azar.

Aún para los repelentes de insectos, que se deben considerar como un cosmético, también hay alternativas naturales.

Los aceites naturales, son tan efectivos como los compuestos químicos. Los primeros tienen las desventajas que poseen un menor tiempo de duración, con lo cual hay que aplicarlos más seguidos, pero tienen la ventaja, incomparable, que no son tóxicos ni dañan el medio ambiente.

El aceite esencial más comúnmente usado por su poder repelente es la citronella, cuya acción es debida a su olor característico, que espanta a los dípteros chupa sangre. Además de ser muy útil por poder usarse en niños menores de dos años, evitará envolverlos, cual un bocado de niños envueltos, en tul. El aceite de citronella, es el aceite esencial por excelencia, del Cymbopogon, una especie de la familia de las Cardiopteridaceae. El uso más difundido es como repelente pero, cosa notable, también se usa como especia en la comida hindú. Es seguro, efectivo y su acción dura de treinta minutos a dos horas. Lo más recomendable es repetir la aplicación cada treinta minutos.

He aquí, como siempre, una receta para preparar nosotros mismos nuestro repelente. Que como no podía ser de otra manera, tiene como ingrediente, nuestro nunca bien ponderado aceite de Cannabis Sativa.

Para este uso el aceite de Cannabis Sativa, actuará, una vez producida la roncha del maldito insecto, por sus propiedades antiinflamatorias.

Si bien el aceite de Cannabis no tiene un poder repelente per se, lo que sí va a ocurrir es que con el aporte de omega tres y omega seis, se va a modificar la concentración lipídica de la piel, actuando como barrera física contra los mosquitos. Es un efecto como si nos envolviéramos en celofán, para que no lleguen a picarnos.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de té (5ml) bórax
  • 5 cucharaditas de té (25ml) agua hervida
  • 4 cucharadas (60ml) cera de abejas
  • 6 cucharadas (90ml) aceite de Cannabis Sativa
  • 5 Gotas de aceite esencial de Citronella
  • 5 Gotas de Aceite esencial de Lavanda

Preparación:

Añadir el bórax en el agua hirviendo, revuelve hasta que el bórax es totalmente disuelto (Usar un recipiente de vidrio o acero inoxidable)
Derretir la cera de abeja en Baño María a fuego lento, añadir el aceite de Cannabis Sativa y revuelve hasta que esté suave.
Agregar la mezcla de agua-bórax y retirar del fuego
Añadir los aceites esenciales, sigue revolviendo hasta que la mezcla se vuelva espesa, seguir agitando hasta que esta que tenga la consistencia de la mayonesa.
Colocarlos en un pequeño frasco o lata decorativa con tapa ajustada.
• La vida útil es de 9-12 meses si se mantiene fuera de la luz solar directa.
Esta crema es un buen repelente de mosquitos para las personas con piel sensible o los que distraídamente han trabajado en el jardín en el sol demasiado tiempo y tienen un poco la piel irritada.

 

Si bien el aceite de citronella cumple perfectamente bien su función de alejar mosquitos, no siempre son los únicos invasores.

Hay otro tipos de insectos: avispas, moscardones, jejenes, y depende en que parte del trópico estemos, encontraremos una infinidad y aquí el aceite de citronella no basta.

Para ampliar un poco el espectro de defensa, aquí vamos con una receta de aceites esenciales, típica para los insectos propios de los bosques.

Ingredientes:

• 1 / 2 taza de glicerina (disponible en las farmacias) como base
• 1 / 2 taza de hamamelis
3 onzas de aceite de Cannabis Sativa
20 gotas de aceite esencial de eucalipto

20 gotas de madera de cedro aceite esencial
10 gotas de cada uno de estos aceites esenciales: citronella, Tea Tree

, poleo y la hierba gatera
5 gotas de aceite esencial de geranio
Importante: No usar poleo ni debe utilizarse en mujeres embarazadas

Preparación:

Mezclar los aceite, conviene usar un envase oscuro con vaporizador para guardarlo, agitar bien la mezcla bien antes de usar y no pulverizar cerca de la zona de los ojos. Para utilizar en niños, conviene diluir la mezcla con diez mililitros de aceite de Cannabis.

Otra formula muy apta para bebes y niños, que parecen ser los preferidos de los insectos es el aceite de almendras dulces.

Mezclar 100 ml. de aceite de almendras dulces y agregar 20 gotas de esencia de albahaca y otras 20 de esencia de geranio.

Otros aceites esenciales que pueden utilizarse sobre la piel son el aceite de canela, pero debe diluirse, preferentemente con aceite de Cannabis, que además de ser un buen vehiculo, es excelente protector solar.

Otra manera de protegerse de los mosquitos en el jardín es rodearse de plantas que los ahuyentan o por sus tóxicos principios activos que van a impedir que desarrollen su fase adulta.

Una opción muy eficaz son las flores de alfalfa Medicago sativa (Fabaceae): atraen con su néctar a los machos de los mosquitos, los cuales mueren por el tóxico que contienen.

Plantar albahaca los va a alen jar por su aroma.

Las plantaciones de lavanda van a tener una doble utilidad, los mosquitos no se van a acercar a las flores y además con sus flores podemos hacer nuestro propio aceite de lavanda para untarnos por el cuerpo.

La proporción a usar es de una parte de flores de lavanda con cuatro partes de aceite vegetal. Por ejemplo cinco gramos de flores y 20 mililitros de aceite, si es de Cannabis, tanto mejor para nuestra piel. Se mezclan los dos ingredientes en una cacerola pequeña y se pone a fuego lento durante unas cuatro a ocho horas. Otra opción para este paso es colocar el aceite y la lavanda en un frasco bien cerrado y dejarlo al aire libre, en un lugar soleado, durante dos semanas como mínimo. El metal puede contaminar la mezcla por lo que la tapa deberá ser de plástico, goma o madera.

Hay algunas reglas de oro para distraer al invasor a saber:

No utilizar ropa clara, que parece que los colores claros los atraen.

Evitar caminar por el pasto cuando baja el sol.

Obviamente tener el pasto bien cortado en los jardines.

Evitar tener afuera de las casas recipientes con agua estancada, ésta no solo es una medida para no atraerlos.

En Sudamérica, especialmente hay una variedad de mosquito el (Aedes aegypti) portador del virus del dengue y fiebre amarilla, que ponen sus huevos en las aguas servidas.Un estudio publicado en Journal of the International Hemp Association por John M. McPartland en 1997, Cannabis as repellent and pesticide, (Cannabis como repelente y pesticida) comprobó la efectividad de los canabinoles para tal fin. Como esta comprobando la ciencia, día a día se descubren más usos y beneficios de esta ancestral planta.

Otra opción ya más placentera es a la caída del sol, sentarse a fumarse un canuto, que de seguro no se nos va a acercar ningún insecto.

 

Las ventajas del CBD como complemento alimenticio

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

Solemos tener la mala costumbre de abandonar los cuidados preventivos una vez curados

Solemos tener la mala costumbre de abandonar los cuidados preventivos tras ser curados, por lo tanto, todos estamos de acuerdo para decir que la mejor manera de tener buena salud es reducir previamente los riesgos. Algunas patologías se pueden evitar y vamos a ver en este artículo que los cannabinoides son un aliado cuando nos planteamos la prevención.

RECORDATORIO IMPORTANTE: EL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE

Es importante recordar que el sistema endocannabinoide está en la base de la acción del cannabis en nuestro organismo y que participa en el equilibrio interno de éste. Los conocimientos sobre este tema son recientes y se han incrementado desde el descubrimiento del THC en 1964 que hizo Raphaël Mechoulam. Este sistema comprende un conjunto de componentes moleculares, incluidas las enzimas, los lípidos y los receptores asociados a las proteínas G, que juegan un papel importante a nivel de comportamiento alimenticio y de la regulación de la homeostasis.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE CURAR SU HOMEOSTASIS?

La homeostasis es un proceso fisiológico que permite mantener el equilibrio interno del organismo, garantizando el nivel de líquidos necesarios para su buen funcionamiento. Está asegurado por 3 sistemas: el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario.

Estos tres sistemas comunican entre ellos y son interdependientes para poder asegurar el mantenimiento de nuestras constantes biológicas.

Una carencia a nivel de la homeostasis, y todas las funciones esenciales de nuestro organismo pueden verse afectadas. Un estudio de 2007 (1) confirma que una alteración durante un largo periodo en la homeostasis puede tener como consecuencia una alteración general del estado de salud y, en consecuencia, una mayor probabilidad de sufrir infecciones y otros problemas inmunitarios.

Aquí tiene una lista no exhaustiva de la acción de la homeostasis en nuestro cuerpo:

Curar su homeostasis es un excelente medio de protegerse contra diversas patologías y de mantener un buen estado de salud general.

Dos estudios, uno de 2007 (2) y el otro de 2009 (3) ponen el acento sobre la explotación del potencial terapéutico de este sistema endocannabinoide. De hecho, estos estudios muestran claramente que los niveles de endocannabinoide no son los mismos si el cuerpo tiene buena salud o si está enfermo. Las tasas de endocannabinoide son más elevados después de una perturbación transitoria o crónica de la homeostasis.

Puestos conjuntamente, los datos recopiladores por este estudio datan del 2009 (4) y refuerzan la certeza relativa a la implicación del sistema endocannabinoide en el control de la homeostasis y los datos aún van más lejos, estipulan que algunas manipulaciones farmacológicas de este sistema pueden tener un efecto terapéutico beneficioso en los problemas relacionados con la ansiedad, por ejemplo.

Según otro estudio (5) de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Connecticut, el sistema endocannabinoide reaccionaría como un regulador de la homeostasis inmunitaria en el intestino.


También, en Polonia un estudio (6) realizado en la Universidad de Gdansk, ha demostrado que un tratamiento repetido en el (Cannabidiol) influye en el sistema inmunitario del ratón mejorando su inmunidad antitumoral y antiviral relacionada con las células naturales mortales (células NK y células NKT).

SÍNDROME DE DEFICIENCIA ENDOCANNABINOIDE

“Unos niveles de endocannabinoides deficientes pueden ser la causa subyacente de varios síntomas aliviados por el cannabis». Es lo que declara el doctor Ethan Russo, neurólogo y psicofarmacólogo.

Explica que "La migraña, la fibromialgia, el síndrome de colon irritable y las enfermedades relacionadas presentan esquemas clínicos, bioquímicos y psicopatológicos comunes que sugieren una deficiencia endocannabinoide clínica subyacente que puede ser tratada de manera apropiada con los medicamentos cannabinoides".

Para las personas llenas de carencias clínicas en cannabinoides, los fitocannabinoides (cannabinoides vegetales) pueden ser elementos nutritivos esenciales para nuestro cuerpo. Sin embargo, para las personas con buena salud, la toma de cannabinoides como complemento alimenticio puede ser una medida preventiva eficaz contra las enfermedades.

Aunque los conocimientos sobre este tema merecen una atención más profunda, sabemos que este sistema endocannabinoide es mucho más importante para nuestra salud de lo que podríamos pensar.

Para saber más acerca del sistema endocannabinoide, visite la página: https://natureight.com/es/que-es-el-cbd/

FUENTES:

 

CBD y Efecto Entourage

¿POR QUÉ PRIVILEGIAR EL ESPECTRO COMPLETO DE LA PLANTA?

El Cannabis sativa L. es una planta compleja, está compuesta por más de 500 moléculas distintas, de las cuales 144 son fitocannabinoides y terpenos, terpenoides, flavonoides, etc. La sinergia de todos estos elementos se estudia desde hace poco, especialmente la que existe entre fitocannabinoides y terpenoides. Varía entre los códigos de clasificaciones científicas de las especies y reinventa las múltiples definiciones dadas a esta planta a lo largo de los años.


Hoy, ya no reducimos el efecto de la planta a solo una o dos de sus moléculas como habías estado haciendo con el THC y el CBD; en efecto, esto no nos permitía comprender en profundidad la acción de la planta en nuestro organismo ni explicar la relación de causa-efecto después del consumo. Con el fin de llevar más allá la investigación, hay que tener en cuenta la interacción de todos estos elementos reunidos y, por lo tanto, el espectro completo de la planta.


Parecería, por ejemplo, que el efecto sedante que puede tener una variedad de cannabis pudiera ser el resultado de la interacción entre el THC y el monoterpeno mirceno; de hecho, este último tendría la particularidad de aumentar los efectos psicoactivos de la molécula y de ser especialmente relajante. Al contrario, la sinergia del limoneno con otro cannabinoide predominante sería la razón que explicaría que una variedad pueda ser más estimulante que otra. También, el monoterpeno alfa-pineno podría igualmente ser la razón por la que se le atribuye comúnmente al THC la especificidad de alterar la memoria a corto plazo.  


Estos ejemplos dejan pistas que deben ser confirmadas por ensayos clínicos. Sin embargo, el descubrimiento de la importancia de estas diversas sinergias nos permite una nueva forma de comprender el aspecto terapéutico de esta planta. Su poder ya no se oculta en el fondo de una sola molécula predominante, sino que más bien en la sinergia de todos sus elementos, es lo que llamamos efecto de entorno.

LA IMPORTANCIA DEL EFECTO DE ENTORNO (O EFECTO SÉQUITO)


En 2015, un experimento llevado a cabo en ratones ha demostrado que un extracto de cannabis rico en CBD era más potente para reducir la inflamación que el CBD de forma aislada. La conclusión de este estudio es que es probable que otros componentes del extracto entren en sinergia con el CBD con el fin de obtener la acción antiinflamatoria observada.


De este experimento y de los resultados de múltiples estudios, una molécula sintética o una molécula aislada podría tener una eficacia menor que un producto que contenga el espectro completo de la planta, es decir, todas sus moléculas.


Ethan Russo es una figura imprescindible en la investigación de las sinergias de los diferentes componentes de la planta, participa en numerosos escritos sobre el tema de las interacciones entre terpenos y cannabinoides. Antiguo presidente de la International Cannabinoid Research Society y consejero principal del gigante de la industria GW Pharmaceuticals, E. Russo cree que el futuro de la investigación sobre el cannabis para uso médico se encuentra muy cerca de este nuevo concepto que es el efecto de entorno.


NATUREIGHT ADOPTA LA FÓRMULA


Conservar el efecto de entorno es asegurarse un beneficio terapéutico óptimo. Es la línea de conducta de esta joven empresa «Natureight», que ofrece una gama de complementos alimenticios únicos de muy alta calidad.

Natureight propone productos elaborados con el espectro completo de la planta, enriquecido con CBD. Van incluso más lejos en el planteamiento con la creación de una gama de cápsulas que añaden a los extractos de cáñamo las virtudes de varias plantas utilizadas en herboristería desde hace miles de años. Ofrecen así diferentes sinergias que ayudan a tratar problemas focalizados que afectan a nuestro día a día.


Para saber más, visite la página:
https://natureight.com

FUENTES:

• «El futuro de la medicina debe de nuevo dirigirse hacia las plantas.» Ethan Russo
            Interview and introduction by David Heldreth
Special to the Cannabiz Journal
           
https://www.cannabizjournal.com/volume-2-issue-3-august-2017/2017/8/18/ethan-russo-the-entourage-effect
            Piomelli D, Russo EB (2016) The Cannabis sativa versus Cannabis indica debate: an interview with Ethan Russo, MD, Cannabis and Cannabinoid Research 1:1, 44–46, DOI: 10.1089/ can.2015.29003.ebr
           
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21749363
           
https://s3.amazonaws.com/leafly-s3/content/infographic-what-are-cannabis-terpenes-and-how-do-they-affect-you/jXSS0pS1Sw2p2eq176GL_Leafly-Cannabis-Terpene-Wheel-Infographic.png
            Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects. Ethan B Russo
           
https://www.cannabis-med.org/french/bulletin/ww_fr_db_cannabis_artikel.php?id=377&search_pattern=Intestin,inflammation#1
           
https://www.scientificamerican.com/article/some-of-the-parts-is-marijuana-rsquo-s-ldquo-entourage-effect-rdquo-scientifically-valid/

 

Más allá del THC y CBD: los otros componentes del cannabis

La investigación científica sobre los usos terapéuticos de los cannabinoides va más allá de los efectos del tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). En esta serie de dos artículos analizaremos los datos más relevantes sobre las aplicaciones terapéuticas de otros cannabinoides y componentes de la planta.

por el doctor Fernando Caudevilla

Estructura molecular del cannabidivarin (CBDV)Estructura molecular del cannabidivarin (CBDV)

El THC y CBD son, con diferencia, los cannabinoides más significativos y los que aparecen en mayor concentración tanto en las variedades C. sativa e C. índica. Son las dos moléculas más estudiadas en relación con los usos terapéuticos del cannabis y, hasta donde la ciencia sabe, son responsables de la mayoría de sus efectos como fármaco. Pero en la planta del cannabis se han descrito además 113 cannabinoides distintos que se expresan en mayor o menor medida en cada variedad dependiendo de factores genéticos, ambientales (luz, temperatura, agua o presión atmosférica) y del procesado de los productos finales (hachís, marihuana o aceite).

También existen otros compuestos como los terpenos, los terpenoides o los flavonoides. Son un grupo muy heterogéneo de moléculas que, de forma característica, otorgan sabor, color y olor determinados a las plantas. El caroteno de la zanahoria, el limoleno en algunos cítricos o las piretrinas de los crisantemos son ejemplos típicos. Algunos de estos compuestos también aparecen en la planta del cannabis y permiten al gourmet cannábico diferenciar entre variedades como el buen aficionado al vino distingue entre el Burdeos y el Rioja. Pero es posible que algunos de estos compuestos cumplan funciones biológicas que puedan ser aprovechadas a nivel terapéutico como veremos en este artículo y el próximo.

Empezaremos este repaso por las formas ácidas de los dos cannabinoides más populares: el THC y el CBD. En la forma fresca de la planta, estas dos moléculas se presentan en forma ácida (THCA: ácido tetrahidrocannabinólico, CBD-A: ácido cannabidiólico). En principio, estos dos compuestos no son psicoactivas y para convertirlos en THC y CBD es necesario calentarlos. Por eso el cannabis se utiliza por vía fumada y las preparaciones destinadas a consumo oral (mantequillas, aceites o extracciones) deben de pasar por un proceso de calentamiento para obtener sus propiedades psicoactivas.

Pero también se han realizado estudios científicos para estudiar las propiedades de estas formas ácidas. Se ha demostrado que el THCA tiene propiedades antiproliferativas (inhibe el crecimiento celular) que son básicas para frenar el crecimiento de células cancerosas. También se han encontrado propiedades anticonvulsivantes. En modelos de laboratorio el THCA parece más eficaz que el THC o el CBD para regular las funciones que apoyan al sistema endocannabinoide en la regulación del dolor y activa este sistema de forma distinta a como lo hacen estas dos moléculas. Hay datos que sugieren, por ejemplo, que las formas ácidas de estos cannabinoides podrían ser más eficaces para tratar el cáncer de próstata que el THC o el CBD1. En extractos de semillas de cannabis la concentración de CBD-A se ha correlacionado con una mayor actividad antimicrobiana2, propiedad no conocida en el CBD y que puede resultar interesante a la hora de desarrollar fármacos antibióticos. Por otra parte, la idea de poder obtener efectos terapéuticos sin componente psicoactivo es interesante desde un punto de vista farmacológico.

Pero no dedicaremos más espacio a estas dos moléculas, que aparecen en todos los artículos sobre cannabis terapéutico, y repasaremos las propiedades terapéuticas de algunos de los más de 100 cannabinoides que se encuentran en la planta. Estos compuestos suelen encontrarse en proporciones mucho más bajas que el THC y el CBD y no aparecen de forma constante en todas las variedades. Así que las evidencias en humanos son prácticamente anecdóticas y pocos los estudios que se han llevado a cabo con ellos en condiciones reales. Aun así, el potencial terapéutico de algunas de estas sustancias o sus derivados son un objetivo preferente de la industria farmacéutica.

El cannabinol (CBN) fue aislado en 1896 en la Universidad de Cambridge y fue el primer cannabinoide obtenido de forma purificada. Su estructura molecular se determinó en 1940 e, inicialmente, se le atribuyeron las propiedades psicoactivas de la planta. Los trabajos de Mechoulan con el THC demostraron que la hipótesis era incorrecta. Aparece en bajas concentraciones en plantas frescas porque es un producto de la oxidación del THC. El CBN incrementa sus concentraciones en plantas secas que no se han utilizado durante mucho tiempo y carece de psicoactividad. Activa los receptores CB1 y CB2 de forma débil, en torno a un 10 % de la potencia con la que lo hace el THC. Las propiedades terapéuticas del CBN no han sido prácticamente estudiadas pero una investigación en ratones a la que hicimos referencia en el número anterior sobre enfermedades neurodegenerativas3 sugiere que podría ser un fármaco potencialmente eficaz en el tratamiento de la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

El delta-nueve-tetrahidrocannabivarin (THCV) se detectó por primera vez en 1970 en una tintura de cannabis comercializada como medicamento en Reino Unido por aquella época. La base del fármaco era una variedad concreta de hachís pakistaní en la que las concentraciones de THCV eran particularmente elevadas. Una de sus particularidades es que cambia sus efectos según la dosis. A dosis bajas neutraliza los efectos del THC pero a dosis más elevadas activa los receptores CB-1.

En ratones también ha demostrado que se comporta como los antagonistas de los receptores CB-1, inhibiendo el apetito4. También se ha demostrado que mejora la sensibilidad a insulina en dos modelos diferentes de ratones diabéticos5. En este sentido, parece tener propiedades similares a las del Rimonabant (Acomplia), un fármaco antagonista de los receptores CB-1 que fue comercializado a mediados de la pasada década para ayudar a perder peso en personas obesas y diabéticas pero que fue retirado a los pocos años ya que incrementaba el riesgo de suicidio.

Un pequeño ensayo clínico en humanos publicado en el 2015 ha evaluado las propiedades del THCV. Se administraron 10 mg de THCV por vía oral a diez varones usuarios habituales de cannabis durante cinco días, seguidos de 1 mg de THC por vía intravenosa el último día. Los efectos del THCV fueron indistinguibles a los del placebo (es decir, a esa dosis no aparecen efectos psicoactivos en humanos). Pero los efectos del THC fueron menores a los esperables, tanto a nivel físico (menor frecuencia de episodios de taquicardia) como psicológico (9 de los 10 voluntarios definieron los efectos de la inyección de THC como débiles y poco intensos).6

Los estudios con THCV también han demostrado que esta molécula tiene actividad antiepiléptica por mecanismos diferentes a los del CBD.7 Esto ha llevado a la compañía farmacéutica GW Pharma, responsable del desarrollo del spray de THC/CBD (Sativex) y CBD (Epidiolex) a comenzar ensayos clínicos en humanos. Los resultados de los ensayos en Fase I buscan valorar la seguridad del fármaco en voluntarios humanos sanos y han demostrado que, incluso en dosis altas, no aparecen efectos adversos significativos ni toxicidad sobre ningún órgano o sistema del cuerpo. En el momento actual se están desarrollando ensayos en fase 2 (administración a enfermos), ya que la compañía cree que el THCV tiene “potencial de desarrollo como fármaco en el campo de la epilepsia pediátrica, así como en el resto de las epilepsias”.

De hecho, esta farmacéutica es líder en la investigación con esta molécula y ha completado ya un ensayo clínico en fase 2 utilizando CBD y THCV para la diabetes tipo II. También está diseñando un ensayo para evaluar la eficacia del THCV para los trastornos de tipo autista.

El proceso de secado influye en la expresión de cannabinoidesEl proceso de secado influye en la expresión de cannabinoides

El cannabidivarin (CBDV) se aisló en 1969 y sus propiedades no han sido estudiadas hasta hace pocos años. En 2012 se demostró por primera vez su actividad antiepiléptica en ratas y ratones8 y, nuevamente, la compañía GW Pharma ha comenzado ensayos clínicos para valorar su eficacia en humanos en el tratamiento tanto de la epilepsia infantil como la de adultos. Los ensayos comenzaron en Australia, en octubre de 2016, y se espera tener los primeros resultados para finales de este año. También se ha solicitado a la FDA estadounidense la consideración de “orphan drug” para el CBDV. Las orphan drugs (fármacos huérfanos) son productos medicinales destinados al diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades que ponen en riesgo la vida, o muy graves o enfermedades que son raras y en las que no hay otros tratamientos. En el caso que nos ocupa, el CBDV parece aliviar o ralentizar el desarrollo de los síntomas en el tratamiento del Síndrome de Rett, una enfermedad congénita que aparece en uno de cada diez mil niños (90 % niñas) de causa genética, que produce retraso mental grave.

El cannabicromeno (CBC) es otro de los componentes del cannabis que ha despertado interés en los últimos años. Se cree que potencia de forma global los efectos analgésicos del cannabis y que facilita la regeneración de neuronas en combinación con otros cannabinoides. A nivel molecular actúa de forma selectiva sobre unos receptores de la familia de los vanilloides: TRPV1 y TRPA (Transient Receptor Potential Cation Channel), lo que puede explicar algunas de sus propiedades como fármaco.

Un estudio en 2011 demostró que el CBD y el CBC administrados de forma conjunta en animales de experimentación parecen tener un efecto analgésico multiplicado.9 Otro estudio publicado en 2012 demostró que el CBC puede normalizar las diarreas sin reducir el tiempo de tránsito del alimento en el intestino.10 Esta puede ser una propiedad muy interesante ya que la mayoría de los fármacos que se utilizan en el tratamiento de la diarrea producen estreñimiento con frecuencia. La combinación del CBC con otro de los cannabinoides de los que ya hemos hablado (el THCV) podría abrir la puerta a una nueva generación de fármacos antiacné si se replican en humanos los resultados obtenidos en laboratorio (12)

En definitiva, el potencial terapéutico de los cannabinoides va mucho más allá del THC, CBD y sus combinaciones. La obtención de plantas ricas en el resto de los cannabinoides o su extracción son complicadas, pero la investigación indica que nos encontramos ante un campo farmacológico apasionante. En el próximo número terminaremos de repasar las posibles aplicaciones de otros cannabinoides, así como de otro tipo de moléculas que aparecen en la planta del cannabis

REFERENCIAS

1. De Petrocellis L, Vellani V, Schiano-Moriello A, et al. “Plant-derived cannabinoids modulate the activity of transient receptor potential channels of ankyrin type-1 and melastatin type-8”. J Pharmacol Exp Ther. 2008;325(3):1007-15.

2. Leizer C, Ribnicky D, Poulev A et al. “The Composition of Hemp Seed Oil and Its Potential as an Important Sourceof Nutrition”. J Nutr Func Med 2000;4(2):35-53

3. Weydt P, Hong S, Witting A, Möller T, Stella N, Kliot M. “Cannabinol delays symptom onset in SOD1 (G93A) transgenic mice without affecting survival”. Amyotroph Lateral Scler Other Motor Neuron Disord. 2005;6(3):182-4.

4. Riedel G, Fadda P, Mckillop-smith S, Pertwee RG, Platt B, Robinson L. “Synthetic and plant-derived cannabinoid receptor antagonists show hypophagic properties in fasted and non-fasted mice”. Br J Pharmacol. 2009;156(7):1154-66.

5. Wargent ET, Zaibi MS, Silvestri C, et al. “The cannabinoid Δ(9)-tetrahydrocannabivarin (THCV) ameliorates insulin sensitivity in two mouse models of obesity”. Nutr Diabetes. 2013;3:e68.

6. Englund A, Atakan Z, Kralj A, Tunstall N, Murray R, Morrison P. “The effect of five day dosing with THCV on THC-induced cognitive, psychological and physiological effects in healthy male human volunteers: A placebo-controlled, double-blind, crossover pilot trial”. J Psychopharmacol (Oxford). 2016;30(2):140-51.

7. Hill AJ, Weston SE, Jones NA, et al. “Δ⁹-Tetrahydrocannabivarin suppresses in vitro epileptiform and in vivo seizure activity in adult rats”. Epilepsia. 2010;51(8):1522-32.

8. Hill TD, Cascio MG, Romano B, et al. “Cannabidivarin-rich cannabis extracts are anticonvulsant in mouse and rat via a CB1 receptor-independent mechanism”. Br J Pharmacol. 2013;170(3):679-92.

9. Maione S, Piscitelli F, Gatta L, et al. “Non-psychoactive cannabinoids modulate the descending pathway of antinociception in anaesthetized rats through several mechanisms of action”. Br J Pharmacol. 2011;162(3):584-96.

10. Izzo AA, Capasso R, Aviello G, et al. “Inhibitory effect of cannabichromene, a major non-psychotropic cannabinoid extracted from Cannabis sativa, on inflammation-induced hypermotility in mice”. Br J Pharmacol. 2012;166(4):1444-60.

11. Oláh A, Markovics A, Szabó-papp J, et al. “Differential effectiveness of selected non-psychotropic phytocannabinoids on human sebocyte functions implicates their introduction in dry/seborrhoeic skin and acne treatment”. Exp Dermatol. 2016;25(9):701-7.

 

¿Exactamente qué es el CBD?

El cannabis es la única planta conocida hoy en día que puede producir fitocannabinoides. Produce cerca de 144, de los que el CBD (cannabidiol) es el segundo fitocannabinoide más estudiado tras el THC (tetrahidrocannabinol)

¿POR QUÉ EL CBD PUEDE SER BUENO PARA USTED?

Porque actúa sobre la parte sumergida del iceberg y participa en el equilibrio de su metabolismo.

Todos disponemos de un sistema denominado «endocannabinoide», «endo» es un prefijo griego que significa «en el interior», hace referencia a lo que nuestro cuerpo fabrica, y «cannabinoide» es un producto de la planta. Este sistema fue descubierto al comienzo de los años 90 al aislar Raphael Mechoulam sus primeros receptores, el CB1 y CB2, presentes en todo el cuerpo.

El perfil de expresión del CB1 es extremadamente grande, va desde el sistema nervioso central a los tejidos periféricos, mientras que aquél del CB2 parece restringido a las células del sistema inmunitario.

Por ello, tenemos un sistema compuesto por receptores y, por rizar el rizo, moléculas endógenas (endocannabinoides) producidas por nuestro cuerpo que se unen a estos receptores. Se han identificado cinco, entre ellas la anandamida que es la primera en haber sido descubierta y cuya estructura molecular es comparable a la del THC. Esta molécula psicoactiva (THC) puede imitar nuestros endocannabinoides y fijarse directamente a nuestros receptores, mientras que el CBD le estimula una enzima llamada FAAH, responsable de la regulación de los endocannabinoides.

Este sistema forma por ello la base de la acción del cannabis en nuestro cuerpo y está en el origen de nuestra homeostasia, el proceso que mantiene el estado estacionario del organismo al regular sus funciones esenciales, como el apetito, el sueño, la presión arterial, la temperatura corporal, etc.

Una carencia en la producción de endocannabinoides afecta nuestra homeostasia y todas las funciones de nuestro cuerpo pueden verse alteradas.

¿SE ADAPTA EL CBD A SU CASO?

 Tras estos últimos 5 años, el sector de la investigación médica abunda en publicaciones sobre esta molécula con propiedades fascinantes. Aquí se muestran algunas de las propiedades con las que todos podemos salir beneficiados:

Diferentes estudios han mostrado los buenos resultados de este tipo de productos en personas que padecen de estas patologías.

¿PUEDE DROGARLE EL CBD?

 Contrariamente al conocido THC, el CBD no conlleva efectos psicoactivos, es decir, no cause el efecto de intoxicación, de mareo o de euforia. Los efectos secundarios que se le asignan son mínimos, por lo que puede administrarse a niños, animales y personas mayores.

Compañías como Natureight, utilizan plantas de cáñamo que crecen a partir de semillas certificadas para garantizar al consumidor un nivel de THC por debajo de 0.2%, y así respetar el marco legal europeo.

EL EFECTO DEL CONJUNTO 2+2=5

Numerosos estudios han demostrado que el uso del espectro completo de la planta (componentes cannabinoides y no cannabinoides como los terpenos y los flavonoides) es más eficaz que el uso de una molécula aislada. Es la interacción de todos estos elementos con el cuerpo humano lo que le da su poder a la planta.

Para saber más acerca del CBD

 

 

¿Quieres colaborar en Cannabis Magazine?

colabora con Cannabis MagazineLeer más

 

Se acabó el miedo: fumiga a tope hasta el último día de floración con acaricida biológico

Foto 3 Superkukulus aplicacion final de floracion foliarDesde hace muchos años se han utilizado productos muy agresivos y tóxicos para tratar las plagas en el cannabis...
Leer más

 

Consejos Legales

Consejos legales para el cultivador de cannabis.

Artículo que ofrece una serie de consejos para quienes cultiven, en caso de tener problemas legales. Una Guía para saber qué hacer y que no ante una posible intervención policial.       Leer más...

 

 

 

Música y Media