Los mejores estudiantes son más propensos a fumar marihuana y beber alcohol

Los adolescentes británicos con las mejores calificaciones de estudios son menos propensos a fumar cigarrillo pero más propensos a beber alcohol y fumar marihuana, si se comparan con los adolescentes con las notas más bajas. Así lo afirma un estudio publicado este miércoles en el British Medical Journal Open. 

Aunque algunas personas creen que los estudiantes más destacados simplemente tienen tendencia a experimentar, James Williams y Gareth Hagger-Johnson, coautores de la investigación, dicen que los patrones de uso de esas sustancias continúan en la adultez.

“Nuestra investigación provee evidencia en contra de la teoría de que esos adolescentes dejan de hacerlo cuando crecen”, dicen los autores, ambos asociados a la University College de Londres.

¿Por qué los jóvenes beben alcohol y fuman marihuana?

En la década que terminó en el 2014, en Inglaterra se registró una disminución en el porcentaje de adolescentes de 14 años que admitían fumar y beber. En el 2004, el 12% de los jóvenes de 14 años aceptaron fumar cigarrillos con frecuencia, mientras el 23% dijo que bebía alcohol al menos una vez por semana y el 17% afirmó que ya había probado el cannabis. Diez años después, los números eran 4%, 6% y 9%, respectivamente.

En el Reino Unido es permitido beber desde los 18 años, aunque los jóvenes de 16 y 17 años que estén acompañados por un adulto pueden beber (pero no comprar) cerveza, vino o sidra con la comida.

En general, las noticias eran buenas, pero sigue sin estar claro porqué ciertos adolescentes recurren a las drogas. Buscando una respuesta, Williams y Hagger-Johnson encuestaron a más de 6.000 estudiantes de colegios públicos y privados en toda Inglaterra.

A través de cuestionarios, le hicieron seguimiento al uso del tabaco, el alcohol y el cannabis por parte de cada estudiante, desde que tenía 13 o 14 años hasta que cumplía 19 o 20. Williams y Hagger-Johnson usaron resultados de exámenes nacionales tomados a la edad de 11 años para clasificar a los estudiantes académicamente.

Algunos de sus hallazgos no resultaron sorpresivos.

Durante los primeros años de la adolescencia, los alumnos con las mejores notas eran menos propensos a fumar cigarrillos y más propensos a beber alcohol que sus compañeros con las notas más bajas. En ese momento, eran ligeramente más propensos a decir que usaban cannabis.

Durante los últimos años de la adolescencia, los alumnos con las mejores notas tenían el doble de probabilidades de beber alcohol con frecuencia, comparado con los otros, aunque también mostraron tener menos tendencia a beber de manera compulsiva.

Durante el mismo periodo de tiempo en sus vidas, los estudiantes más talentosos académicamente hablando probaron ser casi el doble de propensos a consumir cannabis constantemente y el 50% de ellos mostró ser más propenso a utilizarla de manera ocasional, comparado con sus compañeros con las notas más bajas.

Una “explicación potencial” para esto, según Williams y Hagger-Johnson, es que “los adolescentes con las mejores capacidades están más abiertos a probar el cannabis, pero en un principio son más cuidadosos con las sustancias ilegales en la adolescencia temprana, porque son más conscientes de los efectos inmediatos y a largo plazo que implica violar la ley”.

“La capacidad cognitiva también está asociada con la apertura a nuevas experiencias y con mayores niveles de aburrimiento, debido a la falta de estimulación mental en el colegio”, agregan los coautores.

Otra posibilidad: los adolescentes más inteligentes tal vez quieren congraciarse y ser aceptados por compañeros mayores que les “facilitan el acceso al alcohol y el cannabis”, afirman.

Finalmente, dicen que los patrones de bebidas pueden estar asociados “a una influencia de los padres, dado que los padres con mayores capacidades cognitivas y un (buen) estatus socioeconómico son conocidos por beber alcohol con frecuencia”.

Mientras tanto, los estudiantes promedio resultaron un 25% más propensos a consumir cannabis ocasionalmente y un 53% más propensos a consumirlo persistentemente en los primeros años de la adolescencia, comparado con los estudiantes con las calificaciones más bajas.

Los estudiantes promedio también fuman más marihuana que los estudiantes con las notas más bajas.

“Está ampliamente aceptado que fumar cigarrillo, beber mucho alcohol y fumar cannabis es perjudicial para la salud”, dicen Williams y Hagger-Johnson.

Los posibles efectos en la salud incluyen cáncer de pulmón, cirrosis hepática y enfermedades psiquiátricas. La dependencia o la adicción es otra posible consecuencia, pero con ello no solo se verá afectada tu salud. Otra posible repercusión para aquellos que se aventuren a probar con drogas blandas es recibir una peor educación y tener menos oportunidades laborales.

¿Igual en todos los países?

Según Pat Aloise-Young, psicóloga y profesora asociada de la Universidad Estatal de Colorado, “los hallazgos sobre cigarrillo son consistentes con la literatura ya existente (que los estudiantes con peores calificaciones sean propensos a fumar tabaco)”.

Pero en los resultados sobre el alcohol las cosas no son tan iguales. Aunque en Inglaterra los hallazgos indican que los estudiantes más talentosos beben más, en Estados Unidos los investigadores han encontrado el resultado opuesto, tanto en el bachillerato como en los primeros años de universidad. Es decir, asegura Aloise-Young, los estudiantes universitarios estadounidenses consumen más alcohol que sus compañeros que no están en la universidad.

Para Dolores Cimini, psicóloga y directora asistente del programa de prevención y evaluación del Centro de Orientación sobre Abuso de Sustancias de la Universidad de Albany, “la fortaleza del estudio (inglés) radica en que fue realizado con una amplia muestra de gente joven”. Sin embargo, el hecho de que se base en entrevistas con los mismos jóvenes significa que podría tener problemas “relacionados con la exactitud de los datos recogidos”.

De acuerdo con el doctor Amir Levine, psiquiatra y profesor asistente del Centro Médico de la Universidad de Columbia, es necesario “diferenciar entre la experimentación con sustancias y un problema con el uso de drogas”. De todas maneras, cree que los resultados de la investigación británica son “interesantes”.

“Solemos pensar que los jóvenes a los que no les va bien en el colegio son los propensos al alcohol y a las drogas”, dice Levine, pero este nuevo estudio nos demuestra que “el tema es más complejo”.

Fuente

 

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