Conforme la legalización de la marihuana avanza imparable en algunos países, el negocio cannábico crece en consecuencia. No cabe duda de que se trata de la nueva fiebre verde, pues solo las ventas de marihuana con fines médicos y recreativos en Estados Unidos podrían alcanzar los 23.000 millones de dólares en 2020. Así, cada vez se desarrollan más productos e innovaciones tecnológicas destinadas a mejorar la experiencia de los consumidores. Os contamos lo que está por llegar.

Sin duda, uno de los campos en los que más avances se están realizando es en la extracción de terpenos, algo clave para llevar nuevos productos personalizados a los usuarios de la planta. Aunque a la hora de hablar de marihuana normalmente se mencionan los cannabinoides, los terpenos juegan también un papel muy importante, tanto en la composición de las distintas variedades como a la hora de disfrutarlas: sin estos componentes responsables de la fragancia de las plantas, la Blueberry no tendría su particular aroma a arándanos ni la Cheese ese olor tan característico a queso. Además, es el aroma provocado por estas moléculas lo que hace que muchos consumidores de marihuana se decanten por una variedad u otra.

Por suerte para los aficionados al cannabis, la extracción de los terpenos es ya una realidad. Tomando como referencia toda la investigación llevada a cabo a lo largo de los años por la industria de las fragancias, muchos profesionales del cannabis han trabajado en la tecnología y la metodología necesarias para hacer de esta extracción un proceso eficaz.

Así, empresas como Blue River, River Terpenes, Evolab o The Werc Shop trabajan en los extractos de terpenos y, en concreto, en dos tipos. El primero es un compuesto concreto, aislado a partir de los principales terpenos de una planta, de forma que el olor predominante en una variedad se convierte en una esencia que puede emplearse para aromatizar el aire o para crear productos como velas aromáticas o aceites con fragancias. 

En segundo lugar, estas empresas trabajan en extractos que reproduzcan el olor concreto de las plantas, con todos sus matices y peculiaridades, combinando distintos terpenos en el porcentaje justo. El objetivo es reflejar la esencia de una variedad, transformándola en un extracto que será el protagonista de infusiones y que también podrá aportar sabor a comestibles y aceites cannábicos. Aunque este segundo tipo de extracto todavía está en proceso, las legalizaciones permitirán que obtener el olor de una variedad concreta concentrado sea pronto una realidad y uno de los futuros ‘hits’ del mercado cannábico.

Los concentrados están de moda

Junto a los extractos, los concentrados son otro de los productos que, según los expertos, comenzarán a ganar más peso en el mercado cannábico. A pesar de que muchos consumidores de marihuana prefieren la tradicional combustión de cogollos de cannabis, los concentrados de marihuana contienen un porcentaje mucho más alto de THC que las flores: mientras que las variedades con más tetrahidrocannabinol se encuentran en torno al 25 %, en los concentrados el porcentaje sube hasta el 65 % y el 90 %, dependiendo de la técnica utilizada. Al igual que sucede con la extracción de terpenos, la ola de legalización y la inversión cada vez mayor en el negocio están favoreciendo el trabajo en estos productos, así como su expansión comercial. Y términos como Shatter, Budder, Resin, Fresh Frozen o Rosin Hash comenzarán a estar más presentes en la lista de la compra de los usuarios.

Eso sí, aunque su popularidad aumente y se conviertan en el nuevo ‘must’ de los amantes de la planta, los más novatos tienen que tener mucho cuidado a la hora de emplearlos, tanto si los consumen vaporizados como si lo hacen mediante el ‘dabbing’ o para algún suculento plato cannábico, debido, precisamente, a su alto porcentaje de THC.

Avances tecnológicos en vaporización

La tecnología también está comenzando a ganar peso en otros campos. En los próximos meses aterrizarán en el mercado distintos productos y soluciones que mezclan tecnología y marihuana con el objetivo de obtener lo mejor de los dos mundos. Por ejemplo, la compañía Resolve Digital Health está trabajando en el primer vaporizador inteligente: Breeze Smart Inhaler. Combinado con una ‘app’, este dispositivo, capaz de reconocer los distintos concentrados y variedades que se introducen en él, permitirá que los pacientes sepan en todo momento qué solución de marihuana medicinal han consumido y en qué porcentaje; y les permitirá anotar sus síntomas antes y después de la ingesta con el objetivo de comprobar qué producto les proporciona mejores resultados.

Además, sus datos se almacenarán de forma anónima en el servidor de Resolve, para que los científicos del equipo puedan saber qué variedades encajan mejor con qué dolencias, algo que ayudará tanto a los doctores a la hora de recetar como a los ‘breeders’, que podrán ajustar las genéticas con sus técnicas de crianza.

No son los únicos que han pensado que los datos son el futuro de la industria del cannabis. Soluciones como las de la empresa PotBot también están llamadas a cambiar el mercado empleando la información. Esta ‘startup’ ha desarrollado una aplicación en la que el paciente de marihuana medicinal podrá introducir sus síntomas. Así, la plataforma será capaz de recomendarle, buscando en el catálogo, la variedad de cannabis que más encaje con sus dolencia.

Además, su sistema no se limita a asignar una variedad concreta que batalle, por ejemplo, contra el insomnio, sino que pregunta otras cosas, como si una cantidad alta de THC produce paranoia al usuario o si otra semilla le ha dado problemas. Con una primera versión disponible desde finales de 2016, el avance de la marea verde marcará el triunfo y la expansión de este tipo de soluciones destinadas a guiar a los nuevos consumidores, convirtiéndolas en comunes en el teléfono de los próximos recién llegados a la marihuana.

Máquinas expendedoras, drones y hasta robots

Junto a esto, las máquinas expendedoras cannábicas son otra de las novedades que llegarán a la industria en los próximos meses. Aunque ya existen algunas máquinas de ‘vending’ que proveen de productos cannábicos (en Seattle y en Vancouver, por ejemplo), hasta ahora siempre tenía que estar presente un encargado comprobando la identificación de los compradores de marihuana.

Sin embargo, la compañía American Green ha decidido ir un paso más allá y ha desarrollado un prototipo de expendedora que usará la identificación biométrica para vender productos cannábicos a los usuarios. Según la empresa, este tipo de máquinas hará que aquellos que necesiten marihuana pero que sientan vergüenza a la hora de interactuar con los vendedores —debido a su posición en la comunidad o a cualquier otro motivo— puedan obtenerla a través de la máquina, mediante reconocimiento dactilar, facial y hasta de iris.

Los robots también tienen cada vez más presencia en nuestra sociedad. Incluso han llegado al mundo del cannabis para convertirse en vigilantes de los cultivos. Así los utiliza el fabricante de productos cannábicos Canndescent para mantener a salvo sus miles y miles de hectáreas de marihuana en Desert Springs (California). Estos robots guardianes, creados por la tecnológica Sharp Intellos como pequeños vehículos autónomos, se encargan de patrullar entre las plantas durante la noche. Por el momento solo están encargados de detectar alguna anomalía y si es así avisar al equipo humano para que actúe. Aunque se está valorando la posibilidad de integrar en estos autómatas una nueva funcionalidad: echar un espray de pimienta a los posibles asaltantes.

Sin embargo, Canndescent no ha sido la única en contar con la inteligencia artificial para su negocio cannábico. La distribuidora de marihuana Eaze hizo recientemente una demostración de un dron repartidor en la Cannabis Cup So-Cal en San Bernardino (California). Aunque esta apuesta todavía está en pruebas, la intención de Eaze es utilizarla lo antes posible para agilizar sus repartos por todo el estado. Estos pequeños aparatos han llamado la atención a algunas ‘startups’ estadounidenses para vender cannabis en las regiones donde su consumo y venta está prohibido. Sin embargo, esta idea todavía choca con la legislación federal sobre vuelos, que prohíbe cargar los drones con determinadas sustancias.

Vistas estas innovaciones, parece que el futuro de la marihuana pasa por un desarrollo de productos cada vez más amplio, favorecido por la desaparición progresiva de las trabas a la investigación, y por la introducción de soluciones tecnológicas destinadas a hacerle la vida mucho más fácil al usuario. Un futuro, en cualquier caso, muy verde.

Fuente Dinafem.org