Francia, uno de los países menos permisivos con el consumo de cannabis en Europa y el mundo, reflexiona sobre reducir las penas por consumirlo pero mantiene su firme rechazo de legalizarlo con fines recreativos y restringe incluso su uso medicinal.

A principios de enero, un reporte parlamentario presentado a la Asamblea Nacional francesa (Cámara gala de diputados) propuso “no criminalizar” su uso eliminando la condena de prisión por el “delito de uso ilícito de estupefacientes”.

En la actualidad, en Francia, está prohibida la producción, consumo y venta tanto del cannabis como de su resina y la ley francesa castiga el consumo de marihuana con un año de prisión, aunque raras veces se aplica en esos casos, no así en el caso del tráfico.

En su lugar, los dos diputados que presentaron el reporte sugirieron la creación de una multa económica o sanción, que podría rondar el equivalente máximo a 300 dólares, por el consumo con fines recreativos de cannabis en Francia, uno de los países con mayor consumo en todo el viejo continente.

Pero de momento, ni el gobierno ni el Parlamento galo han tomado una decisión sobre si se reducirán las penas para los fumadores de cannabis y si eliminarán la condena de cárcel, una medida que ha generado mucha tensión entre los jueces y la policía francesa.

El tema de la legalización tampoco figura como un asunto prioritario, al menos en su primera etapa de gobierno, en el programa del presidente francés, Emmanuel Macron, quien acaba de cumplir un año y cuatro meses de los cinco que tiene de mandato.

En el uso terapéutico del cannabis Francia también es uno de los países más restrictivos. Está autorizado pero solo “parcialmente” y de forma “restringida”.

Solo dos medicamentos derivados del cannabis, el “Marinol” y el “Sativex", pueden ser obtenidos en las farmacias francesas, pero con muchas dificultades.

Para poder acceder al "Marinol" el paciente necesita una petición especial del médico que se lo recete.

El Sativex está autorizado para aliviar la enfermedad de esclerosis en placas desde 2014, pero todavía no ha salido a la venta al mercado francés porque aún no se ha llegado a un acuerdo para fijar su precio.

En julio pasado la ministra francesa de Sanidad, Agnés Buzyn, afirmó no obstante que no excluía autorizar con fines terapéuticos los cigarros de cannabis si representaban un valor agregado para el tratamiento de enfermedades respecto a los medicamentos ya autorizados.

Pese a la oposición a la legalización de la derecha francesa, mayoritaria durante años en el gobierno francés, y a la ambigüedad del presidente Macron, cada vez se alzan más voces pidiéndola o contemplándola debido al aumento de la tolerancia de esa droga a nivel mundial, sobre todo de ecologistas, asociaciones e industria.

“Las drogas son peligrosas pero la prohibición las convierte todavía en más peligrosas”, comentó el abogado especializado Renaud Colson, quien afirmó que cada vez es más difícil que los políticos puedan regular las innovaciones para su consumo.

De su lado, el presidente del grupo de análisis “GénérationLibre”, que encargó un reporte de expertos sobre el tema, pidió la legalización del consumo en nombre de “la libertad individual” y “siendo mayor de edad y estando informado”.

En el sector industrial, la tendencia legalizadora ha tenido también eco en Francia a través de la multinacional francesa de licores y bebidas espirituosas Pernod Ricard, una de las líderes mundiales, que reconoció estar analizando la posibilidad de fabricar bebidas derivadas del cannabis, o con su aroma.

Los propios vendedores legales de tabaco en Francia, agrupados en la “Confederation des buralistes”, que cuenta con 25 mil tiendas autorizadas en el país europeo, afirmó que estarán dispuestos a vender el cannabis en sus estancos.

“Estamos a favor del cannabis recreativo si es regulado. Y estamos dispuestos a comercializarlo en nuestras tiendas de tabaco”, declaró a la prensa el presidente de la confederación, Philippe Coy, quien lo consideró un mercado muy prometedor para su sector, en crisis por el contrabando y caída del consumo de tabaco.

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