Energy Control reclama un debate más objetivo sobre el cigarrillo electrónico

Energy Control reclama un debate más objetivo sobre el cigarrillo electrónicoEnergy Control reclama un debate más objetivo sobre el cigarrillo electrónico

Durante las últimas semanas las noticias relacionadas con los cigarrillos electrónicos y su impacto sobre la salud han estado muy presentes en los medios de comunicación. Los factores más relevantes han sido:

  • La realización de unas jornadas sobre reducción de daños dirigidas a profesionales de la comunicación
  • La presentación de una campaña por parte del Ministerio de Sanidad destinada a concienciar sobre los riesgos del cigarrillo electrónico y otros dispositivos susceptibles de liberación de nicotina (cachimbas, tabaco calentado).
  • La aparición de un brote epidémico en Estados Unidos que ha causado varios muertos y cientos de ingresos en relación con el uso de cigarrillos electrónicos.

Desde Energy Control, proyecto de la Asociación Bienestar y Desarrollo ABD, con más de 20 años de experiencia en el campo de reducción de riesgos y daños asociados al consumo de drogas y referente tanto a nivel nacional como internacional, queremos hacer las siguientes puntualizaciones.

Coincidimos con los organismos y sociedades científicas en considerar al tabaquismo como un problema de Salud Pública de enorme magnitud. En ese sentido, apoyamos las estrategias preventivas destinadas a evitar la iniciación en el tabaquismo (en particular entre grupos de población vulnerables, como jóvenes y adolescentes) y los recursos terapéuticos para ayudar a superar esta adicción. También valoramos positivamente la importancia de dar una adecuada respuesta a fenómenos emergentes como el del cigarrillo electrónico, basada en información objetiva, realista y acorde con la evidencia científica disponible. Asimismo, coincidimos en la conveniencia de dirigir campañas específicas dirigidas a adolescentes y jóvenes.

De la misma forma, queremos destacar otros mensajes dirigidos a instituciones, profesionales, medios de comunicación y opinión pública en general:

  • Los riesgos a largo plazo del cigarrillo electrónico, su asociación al consumo de otras sustancias y, sobre todo, su papel como herramienta de reducción de riesgos y daños en personas que no consiguen dejar de fumar son objeto de debate en la literatura científica internacional. Las instituciones públicas y sociedades científicas se han posicionado en contra del cigarrillo electrónico destacando una parte de los estudios e investigaciones científicas. Pero han obviado los argumentos esgrimidos desde otras prestigiosas revistas científicas, revisiones de la literatura médica o instituciones públicas de otros países (McNeill et al., 2018, 2019; NASEM, 2018;). Lo que en la comunidad científica es objeto de debate y discusión se está presentando como verdad absoluta. En todo caso, la evidencia disponible permite afirmar que la administración de nicotina mediante los cigarrillos electrónicos conlleva un menor riesgo que fumando tabaco.
  • Manifestamos además nuestra sorpresa ante la exclusión de los profesionales de la reducción de riesgos y daños en este debate. Las jornadas “Reducción de daños en tabaco: verdades, mentiras y estrategias” organizadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), la Red Europea de Prevención del Tabaquismo (ENSP) y el Instituto Catalán de Oncología (ICO) el pasado 3 de Septiembre no contaron con ningún especialista en reducción de riesgos y daños que pudiera defender estas posiciones, suficientemente validadas en la literatura científica.
  • Nos parece inadecuado que expertos nacionales califiquen como “fantasía” las estrategias de reducción de daños asociadas al tabaquismo sin permitir defender sus argumentos. Y especialmente grave la idea, repetida por profesionales de prestigio, de que la defensa de estas estrategias está directa o indirectamente vinculada a los intereses de la industria del tabaco sin aportar pruebas de ello. Las posiciones defendidas por Energy Control jamás han estado influenciadas por interés económico o de otro tipo. Poner en duda la integridad moral de los profesionales de la reducción de daños usando este tipo de argumentación nos parece tan grave como lo sería desacreditar los tratamientos farmacológicos por los intereses de la industria farmacéutica.

SOBRE LOS CASOS DE MUERTES EN ESTADOS UNIDOS

Con respecto al tratamiento informativo de los casos de muertes y enfermedad pulmonar grave comunicados en Estados Unidos, queremos recalcar algunos aspectos:

  • Desde un punto de vista científico, el término “epidemia” hace referencia a la aparición de un elevado número de casos de una enfermedad, en un mismo lugar y en un corto periodo de tiempo. Desde este punto de vista, la definición es adecuada a la situación que ha aparecido en Estados Unidos.
  • Pero el diccionario también define “epidemia” como “daño o desgracia que afecta a gran parte de una población y que causa un perjuicio grave”. Esta ambigüedad hace que sea necesaria la cautela para no crear una alarma social innecesaria.
  • Los datos oficiales disponibles (https://www.fda.gov/news-events/public-health-focus/lung-illnesses-associated-use-vaping-products) señalan que en casi todos los casos los afectados habían utilizado un aceite con THC (principio activo del cannabis) de forma vaporizada adquirido fuera de los establecimientos autorizados y apuntan a una probable contaminación con algún adulterante aún no identificado o a efectos no conocidos de la vitamina E (presente en casi todas las muestras). Conviene destacar que el cigarrillo electrónico y la vaporización de THC se realizan desde hace al menos diez años. Por lo que hablar de “enfermedad por vapear” o “por vapear cannabis” es incorrecto.
  • El acceso por parte de adolescentes y jóvenes a los cigarrillos electrónicos es un problema relacionado con el poco cumplimiento de la regulación de estos dispositivos. Una mayor limitación en la publicidad, un mayor control de los puntos de venta, las advertencias sanitarias en los envases y las sanciones por venta a menores de edad deberían ser medidas a fortalecer para disminuir dicho acceso en lugar de demonizar los cigarrillos electrónicos mediante campañas que pueden perjudicar a personas adultas fumadoras que no los verán como una alternativa de menor riesgo que el tabaco.

En resumen, desde Energy Control consideramos que el debate sobre el cigarrillo electrónico y otros métodos de administración de nicotina debe abordarse de una forma más objetiva. No discutimos la conveniencia de dirigir mensajes específicos hacia la población más joven informando sobre sus potenciales riesgos. Pero el debate sobre su valor como herramienta de reducción de riesgos también debe de ser considerado.

Está científicamente demostrado que abandonar el tabaco es la mejor decisión que una persona fumadora puede tomar de cara a prolongar su esperanza de vida y evitar enfermedades graves. También hay evidencias de que una proporción importante de ellas no lo consiguen. La experiencia de las últimas décadas nos demuestra que la abstinencia como única opción terapéutica ha costado muchas vidas (el ejemplo más claro es el de los programas de sustitución con metadona, que también fueron muy criticados en sus inicios). Cualquier estrategia que permita paliar las consecuencias del tabaquismo debe de ser estudiada y considerada.

Referencias

  • McNeill A, Brose LS, Calder R, Bauld L & Robson D (2018). Evidence review of e cigarettes and heated tobacco products 2018. A report commissioned by Public Health England. London: Public Health England.
  • McNeill A, Brose LS, Calder R, Bauld L & Robson D (2019). Vaping in England: an evidence update February 2019. A report commissioned by Public Health England. London: Public Health England.
  • National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. 2018. Public health consequences of e-cigarettes. Washington, DC: The National Academies Press. doi: https://doi.org/10.17226/24952
  • Ley 3/2014, de 27 de marzo, por la que se modifica el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/l/2014/03/27/3.

 

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