El descubrimiento del Bangue por parte de los portugueses

© Isidro Marín Gutiérrez


Entre una multitud de intereses y objetivos de los portugueses que los lanzaron hacia nuevos descubrimientos, uno fue la búsqueda de la salud y de remedios para la curación de las enfermedades.

El rey de los portugueses Enrique el Navegante (1394-1460) una vez logrado la paz y estabilidad de su territorio y viendo imposible conseguir nuevas tierras en la península ibérica se lanza a la conquista de los mares. Para ello reunió a astrónomos, cartógrafos, sabios y aventureros portugueses, españoles, italianos, alemanes, árabes y judíos. Mandó construir un observatorio, bibliotecas y barcos aptos para la navegación de cabotaje.

Los portugueses fundaron la Compañía de Lagos (1.444) para el monopolio del comercio africano y estableció el tráfico de esclavos negros. En 1445, los portugueses rebasaron el Cabo Blanco y el Cabo Verde. Después de la caída de Constantinopla (en 1453), los portugueses, para tener contactos comerciales con oriente, costearon África del sur buscando un paso hacia el este, hacia las Indias, burlando a los turcos. En 1483 alcanzaron el río Congo. En 1487 Bartolomé Dias dobló la punta del extremo sur de África, que llamó cabo de las Tormentas, pero el rey lo cambió por el cabo de Buena Esperanza. El 8 de julio de 1497 Vasco de Gama zarpó rumbo a la India, su regreso de la India fue en septiembre de 1499 (Nacher, 2001). Así comenzaron a comerciar sobre todo con especias y descubrieron el bangue (bhang).

El 14 de mayo de 1501 Americo Vespucio, piloto de la expedición de Cabral con tres carabelas, explora las costas africanas de Cabo Verde y encontraron, entre otras cosas, cáñamo, opio y otras drogas (Fiske, 1892).

García da Orta

Uno de los primeros es escribir sobre el bangue fue García da Orta (1501-1568), se alistó para ser médico personal del virrey de las provincias de las indias para poder ver con sus propios ojos las costumbres extrañas y exóticas. Descubrió que la planta de cannabis que utilizaban los europeos para fibra ellos la consumían. Escribió un libro sobre ello que fue todo un clásico. Cuando la Iglesia portuguesa lo descubrió (el cannabis estaba prohibido consumirlo por una bula papal en 1484 del Papa Inocencio VIII) quemó sus libros y además lo acusó de judío converso. Da Orta era hijo de padres judíos (sefarditas) españoles que fueron forzados al destierro por los Reyes Católicos en 1492. El padre de Da Orta buscó asilo en Portugal y el rey y la Iglesia le permitieron quedarse hasta 1497; finalmente renegó de su fe y se volvió cristiano nuevo, así que no tuvo que dejar Portugal. Su hijo García estudió en Salamanca y Alcalá de Henares donde estudió artes y medicina. Cuando se graduó en medicina se fue a servir a los nuevos territorios portugueses del este. Se convirtió en médico y cirujano militar por las circunstancias, y viajó a Goa en 1534, cuando pudo dejó el ejército y empezó a trabajar de médico privado en Goa donde escribió su libro en 1563 que fue un extenso vademécum al más puro estilo dialógico del renacimiento (Da Orta, 1913).

Su obra Colóquios dos simples e drogas e cousas medicinais da India (1563), es un hito en la psicofarmacología. Escrito en forma de coloquio entre él y un colega de Salamanca llamado Ruano, Da Orta escribe los efectos de varias drogas alucinógenas usadas en la India. Entre aquellos que reciben la atención especial son el opio, la datura y el bangue (bhang). El bangue hace que la persona comience a reír alocadamente. Tiene efectos afrodisíacos (las mujeres lo toman cuando quieren jugar y coquetear con los hombres), también como soporífero (los grandes militares indios, en tiempos antiguos, lo bebían con vino y opio para poder conseguir dormir). El cannabis produce efectos variados en el humor dependiendo de los sentimientos de los usuarios (desde una desternillante carcajada hasta una tremenda pena). El opio (llamado amfiam) era una mercancía muy demandada y consumida en pequeñas cantidades para disipar las preocupaciones diarias. También se utilizaba opio para fines sexuales; contribuía a completar el acto sexual de forma más lenta (Guerra, 1974:269-273) (Courtwright, 2002:154)

Escribe: “El bhang es una planta que se parece mucho al cáñamo, sólo que la semilla es un poco menor, y no tan blanco…los indios comen sus hojas y semillas”… “Su jugo se saca de las hojas aplastadas y en ocasiones de las semillas que también pueden agregarse alguna nuez moscada, clavos, y a veces también algún alcanfor de Borneo; otros agregan ámbar y almizcle y los más ricos y opulentos entre los moros agregan opio. Ellos no adquieren alguna ventaja por esto, a menos está el hecho de que se extasían, se entregan y se ríen de cualquier nimiedad”

El libro se leyó ampliamente en Europa. Sus observaciones se copiaron literalmente en tratados médicos o en narrativa de viajes. Preparado adecuadamente el cannabis podía producir desde euforia, sedación, estimulación de apetito, alucinaciones y efectos afrodisíacos.

Sin embargo los médicos portugueses no pudieron guardar el libro de Da Orta en sus bibliotecas por mucho tiempo. Poco después de la muerte del autor (1568) su esposa confesó a la Inquisición portuguesa que su marido había estado practicando la fe judía en secreto. Él había aceptado sólo las señales exteriores de la cristiandad para engañar a las autoridades. Cuando la Inquisición oyó esta confesión, el tribunal local, el 4 de diciembre de 1580, condenó al autor por judaizante a ser exhumado y quemados sus restos, así exhumaron el cuerpo de Da Orta y lo incineraron en público. Se confiscaron todas las copias del libro de Da Orta que localizaron y las quemaron. Afortunadamente, un botánico flamenco descubrió una copia en una librería de Lisboa y lo escondió para que no fuera destruido. El libro luego fue traducido al latín, italiano, francés e inglés y se cita ampliamente siempre que se hace cualquier referencia a plantas alucinógenas de la India.

Cristóbal Acosta

En 1578, un colega de Da Orta, Cristóbal Acosta (1524-1594), publicó su propio libro, Drogas y medicinas de las Indias Orientales en el que trata las propiedades del bangue (bhang). Acosta también había navegado a India al servicio del gobierno portugués. Había tomado parte en las campañas del ejército y fue capturado y encarcelado en Bengala por los indios. Salió libre y viajó a Goa donde visitó a Da Orta, ambos intercambiaron información sobre lo que habían aprendido en drogas exóticas de las Indias.

Acosta escribe que existen diferentes razones por las que se consume bangue: algunos lo toman para olvidar y dormir plácidamente, otros para disfrutar en sus sueños de fantasías e ilusiones, otros para bromear, otros para hacer el amor, otros por enfermedad, etc… (Guerra, 1974: 260-290).

También como Da Orta, Acosta notó que existían diferentes ingredientes que se agregan al bangue para diferentes propósitos. La nuez de betel india, opio y el azúcar son aditivos comunes. Para aquellos que deseaban alucinar la receta requería además alcanfor, clavo oloroso, nuez moscada y maza. Si quería aumentar la potencia sexual se le agregaba ámbar, almizcle y azúcar.

Acosta escribe en el Capítulo LXI del “Tractado de las drogas y medicinas de las Indias Orientales, con sus plantas debuxadas al vivo por Cristobal Acosta, medico y cirujano, que las vio ocularmente y tractado del elephante”, impreso en Burgos por Martín de Victoria en 1578, cuyo original se conserva en la Biblioteca Histórico-Médica de la Universidad de Valencia:

“Bangue es vna planta semejante al cañamo, seu Canabis de los Latinos, como dice Dioscorides lib. 3. cap. 159. Leuantase esta planta de la tierra hasta cinco palmos: su caule es quadrado, y del grossor deste que esta pintado el color es mas verdeclaro, que el del cañamo: la hoja del tamaño desta que esta suelta, y del mismo color de la planta, por la parte alta, y por la baxa es blanca y vellosa. Tiene esta hoja el sabor terrestre y insipido: ama lugares humidos, y es muy difficil de se romper la correa: y los hilos que haze son como del mismo cañamo, pero los tallos del Bangue no son tan vazios como los del cañamo: la simiente es mas pequeña que la del cañamo, y no es tan blanca. La gente Indiana come desta simiente y de las hojas para se ayudar en el acto venereo, y para acrescentar el apetito de comer. Hazese deste Bangue una composicion la qual es muy ordinaria entre aquellas gentes para diuersos effectos, porque vnos la toman para se oluidar de sus trabajos, y dormir sin pensamientos: otros para se deleytar dormiendo en variedad de sueños, y illusiones: otros para estar borrachos y graciosos truhanes: otros para el effecto de las mugeres: los grandes y los capitanes para se oluidar de sus trabajos y dormir sin pensamientos preparan el Bangue assi. Toman de la simiente y hojas del Bangue hecho poluo lo que quieren, y echanle Areca verde, que es Auellana Indica, y de Opio mas o menos según su querer, y con Açucar lo toman: y si se quieren deleytar en variedad de ensonios acrescientan a esta composicion Canphora de la buena, Clauos de especias, y Nuez moscada, y Macis. Y para los alegrar y hazer plazenteros, y principalmente para los hazer bien potentes con las mugeres, le acrescientan Ambar, y Almizcle, y con Açucar hazen su electuario. Muchos me affirmaron, que para el acto venereo esta simiente y hojas tenia grandissima efficacia. Pordonde no deue de tener que hazer con el Cañamo, aunque le paresce en mucho: pues del Cañamo escriue Dioscorides loco citato, que calienta y desseca. Y resuelue la virtud genital. Llaman los Arabes a este Bangue, Axix: los Parsios, Bangue: los Turcos, Asarath: los Decanins, Bangue: y assi las mas de las otras naciones.”

John Huyghen Van Linschoten

Fusta by Jan Huygen van LinschotenFusta by Jan Huygen van Linschoten

El último gran libro del siglo XVI que menciona el cannabis está escrito por un holandés, John Huyghen Van Linschoten. Van Linschoten se había quedado intrigado sobre todo en las descripciones de Da Orta. Estaba dispuesto a un solo propósito y este era visitar la India. Se enroló en la marina portuguesa que era la única potencia que controlaba este subcontinente. Después de su viaje volvió a Holanda y empezó a escribir sobre lo que había visto en sus viajes. Se publicó su libro en 1596 y fue un éxito casi instantáneo.

En 1649, el misionero portugués, Riña Sebastián Manrique, escribió sus viajes por la India (que duró de 1629 a 1643) y escribió sobre el consumo de Bhang (lo llama Anfión, aunque esto es el opio) que dice que es parecido al cáñamo europeo y que produce lujuria y lascivia y aumenta el poder sexual (Manrique, 1927: 427). Pensaba que los que lo consumían sólo pensaban en “la carne” (el sexo).

En 1628, Meter Mundy, un empleado de la Compañía Británica de las Indias Orientales, escribió que el bangue tenía el mismo efecto que el opio (Mundy, 1914: 247). Y en 1698, John Freyer, médico de la misma compañía, creía que el opio era el bangue (Freyer, 1967: 92). Comenta además de un tipo de veneno a base de cáñamo, opio y un tipo de solanácea o belladona mortal. En 1695 el médico Rumphius en la India comentó que el bangue se utilizaba ampliamente en la India para todo tipo de enfermedades desde la gonorrea hasta la diarrea. Como hemos podido comprobar el opio y el cannabis eran tomados como la misma cosa.

Bibliografía

  • Acosta C. “Tractado de las drogas y medicinas de las Indias Orientales, con sus plantas debuxadas al vivo por Cristobal Acosta, medico y cirujano, que las vio ocularmente y tractado del elephante” Martín de Victoria, Burgos (1578)
  • Courtwright, D. T. Las drogas y la formación del mundo moderno. Breve historia de las sustancias adictivas. Paidós Contextos. Barcelona (2002)
  • Da Orta, G. Colloquies on the simples and drugs of India, Henry Southern, Londres (1913)
  • Fiske, J. Disocvery of America. Mudus Novus (1892)
  • Freyer, J. A new account of East India and Persia being years' travel, Krauss Reprint Ltd., Liechtenstein (1967)
  • Garcia Da Orta. Colóquios dos simples e drogas da India. Reproduçao em fac-símile da ediçao de 1891 dirigida e annotada pelo Conde de Ficalho. Lisboa, Imprenta Nacional-Casa da Moneda, E.P., 1987, (Primera edición de 1563).
  • Guerra, F. "Sex and drugs in the 16th century" British Journal of Addictions nº 69 (1974)
  • Mundy, P. The travels of Peter Mundy, in Europe and Asia 1608-1667, Hakluyt Society, Oxford (1914)
  • Nacher Malvaioli, G. Don Cristóbal Colón. Edición electrónica Santuarios.com (2001)

 

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