Drogas en el deporte - Las sustancias dopantes (IX)

Continuamos ofreciendo los artículos sobre el doping en el deporte que publicamos en Cannabis Magazine hace unos años, ahora que el tema parece estar otra vez de moda debido a la presunta red de dopaje en la que se ha visto implicada la atleta española Marta Domínguez. Como el lector puede imaginarse, el tratamiento de los medios y de la opinión pública es parecido al que dan a las sustancias psicoactivas: información sesgada e hipocresía. 

Pioneros de la coca y la cocaína
 
Advertencia: el propósito de este artículo es informar sobre las sustancias disponibles, no recomendar ninguna de ellas. El médico es el profesional de la salud y sólo él puede prescribir medicamentos. Sólo citamos principios activos, no marcas concretas, para evitar hacer publicidad de medicamentos con receta. No fomentamos el uso de sustancias dopantes y estamos en contra del consumo no responsable.

En las entregas anteriores hemos ofrecido una introducción histórica a las drogas deportivas, y a partir de ésta vamos a analizar detalladamente los productos dopantes que existen en el mercado. Como ahora nos centramos en los anabolizantes, debemos hacer referencia a las operaciones contra el tráfico de estas sustancias, entre ellas las denominadas "Operación Gamma" y "Operación Mamut", con las que en los años 2004 y 2005 la Policía y la Guardia Civil detuvieron a más de doscientas personas presuntamente implicadas en la elaboración, distribución y venta de estos productos. Los medios se hacen eco del asunto y hablan continuamente de redes de tráfico de anabolizantes, EPO y hormona del crecimiento (ver Spannabis Magazine nº 34 y 35), como si los jóvenes deportistas se hubieran vuelto locos y hubiesen comenzado a tomar sustancias que les van a arruinar su salud a cambio de un breve periodo de gloria. Sin embargo, la realidad es que se consumen desde hace décadas. La venta ilegal de esteroides es un negocio muy viejo, y si en los últimos años ha aumentado es porque ya no se consiguen en farmacias y sólo queda el recurso de acudir a fuentes alternativas.


Un poco de biología

El metabolismo incluye todos los procesos celulares encaminados a mantener la vida, desde la entrada de alimentos y gases hasta la expulsión de los desechos. Entre esas funciones, unas permiten la síntesis de moléculas orgánicas a partir de los nutrientes, es decir, construyen piel, hueso y otros tejidos, y conforman lo que se llama anabolismo (ana = hacia arriba). Por el contrario, el conjunto de procesos de destrucción de moléculas orgánicas para obtener energía recibe el nombre de catabolismo (kata = hacia abajo). Por tanto, anabolismo y catabolismo son las dos partes del metabolismo y funcionan en coordinación. Se llama anabolizante a toda sustancia que favorece el crecimiento de los tejidos, en especial la síntesis de proteínas corporales a partir de los aminoácidos ingeridos en la dieta. Si bien existen muchos productos con este tipo de propiedades, los más conocidos -hasta el extremo de que sólo se piensa en ellos cuando se menciona el término- son los obtenidos químicamente. Nuestro organismo produce esteroides (denominación para un grupo de sustancias con estructura similar), algunos con propiedades anabólicas (la testosterona) y otros con propiedades catabólicas (el cortisol). No obstante, la expresión "anabolizantes esteroides" se suele emplear para denominar los sintetizados en laboratorio; en cambio, la testosterona la segrega el organismo de forma natural, aunque también puede administrarse de forma exógena, como es lógico.


¿Por qué se consumen anabolizantes?

El principal objetivo por el que algunos deportistas toman esteroides como la nandrolona y el estanozolol es aumentar la síntesis de proteínas. Estas drogas, además de androgénicas (masculinizantes, debido a su carácter hormonal) poseen un efecto anabólico, por el cual aceleran el desarrollo de la masa muscular. Por contar con una mayor cantidad de andrógenos tiene el varón caracteres sexuales secundarios distintos de la mujer: mayor tamaño corporal, voz más grave, vello facial y corporal; y también propensión a ciertos problemas: calvicie, enfermedades cardiovasculares...

Estos dos efectos mencionados, si bien no pueden separarse por completo, sirven para clasificar a estos productos en dos subtipos: predominantemente anabólicos o androgénicos. La tarea de sintetizar un anabolizante puro se reveló como imposible hace décadas, y de hecho cuanto menos androgénico es, menos efectivo resulta para ganar masa muscular y  fuerza. Como hemos dicho, el efecto anabólico es el buscado por los deportistas, puesto que con una mayor síntesis de proteínas crece el diámetro de las fibras musculares (hipertrofia). Según algunos estudios, es posible también la generación de más fibras (un mayor número, hiperplasia). En cuanto a sus indicaciones médicas, en su origen estos fármacos se crearon para tratar ciertos problemas como el hipogonadismo (inmadurez sexual), retrasos en el crecimiento, desnutrición severa, recuperación de enfermos y quemados, cáncer, anemia...


Efectos positivos de los anabolizantes

Como sucede con todas las drogas, presentan efectos beneficiosos y perjudiciales, dependiendo del uso, dosis y precauciones. Una vez están disponibles en sangre -hayan entrado por vía oral o inyectable- se difunden por todo el organismo y sus moléculas impactan en los receptores afines a ellos, presentes en las células musculares, pero también en las glándulas sebáceas, en órganos del sistema endocrino y en ciertas partes del cerebro. Limitándonos a la acción sobre el músculo, una vez que el esteroide se ha unido al receptor, se da la orden de aumentar la síntesis proteica en el interior de la célula, lo cual, unido al estímulo adaptativo que supone la práctica de deporte, conduce a un mayor tamaño muscular.

Los esteroides también permiten almacenar una mayor cantidad de fosfato de creatina en los músculos, el cual sirve para sintetizar ATP (trifosfato de adenosina), la molécula energética por excelencia. Otro efecto beneficioso es un balance positivo de nitrógeno, importante para que los procesos anabólicos predominen sobre los catabólicos en el organismo. Con el uso de esteroides hay también un mayor volumen de sangre, con más glóbulos rojos, la consiguiente mejor oxigenación de las células y más capacidad aeróbica. Hay también una mayor acumulación de glucógeno en los músculos, lo cual aporta más fuerza y resistencia. También hay una reducción del nivel de grasa corporal, ya que se acelera el metabolismo y aumenta la combustión de reservas energéticas; además, una masa muscular más grande necesita más calorías para mantenerse. Asimismo, se reduce el tiempo de recuperación después del ejercicio y el deportista se recupera mejor y más rápidamente, gracias a la optimización de los procesos metabólicos. Todos estos beneficios conducen a una mejora del rendimiento. No obstante, el deportista debe seguir un programa de entrenamiento durante el periodo en que toma esos esteroides, ya que ellos por sí solos no mejoran mucho la condición física. El organismo debe descansar y recuperarse entre las sesiones de entrenamiento, o de lo contrario no habrá aumentos de fuerza y masa muscular. Además de estos efectos positivos para el rendimiento, suele aparecer un incremento del deseo sexual debido a la mayor cantidad de andrógenos.

(Continuará)

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