Exterior fuera de temporada

Aunque el verano es, sin duda, la mejor época para el cultivo exterior, si disponemos de un lugar bastante soleado podemos llevar a cabo más de un cultivo a lo largo del año, obteniendo así un mayor rendimiento de nuestro huerto o terraza. Para ello debemos tener en cuenta la duración de cada uno de ellos por tal de no solaparlos, así como las condiciones climáticas de cada estación. Afortunadamente, contamos con un clima bastante suave en buena parte de la geografía española, lo que nos facilita en gran medida el cultivo fuera de la temporada de verano, aunque éste siga siendo algo más complicado.

1.	Fuera de temporada, las plantas presentan un crecimiento pobre1. Fuera de temporada, las plantas presentan un crecimiento pobre

¿Qué debemos tener en cuenta al cultivar fuera de temporada?

Independientemente de la época en la que estemos cultivando, si no es verano, el frío y la humedad serán algo contra lo que debemos lidiar necesariamente. Por ende, es más que aconsejable cultivar variedades resistentes a los hongos, ya que así reduciremos su impacto en gran medida. Además, también procuraremos utilizar algún tipo de prevención en este sentido como la aplicación de cola de caballo, ya sea en el riego o por pulverización foliar. Normalmente, para el cultivo fuera de temporada también es bastante recomendable que la genética empleada sea de maduración rápida. Por una parte, si el cultivo dura demasiado en otoño, el clima cada vez será más hostil, dificultándonos las tareas de cultivo. Por la otra, si la floración se extiende demasiado en primavera, corremos el riesgo de que las plantas interrumpan la floración al acortarse las noches.

En cuanto a la luz, la época de mayor irradiación solar es el verano, es decir, en otras estaciones recibimos una menor cantidad de luz natural. Además, hay que tener en cuenta que el fotoperiodo favorece la floración durante casi todo el año, excepto en los últimos días de primavera y primeros del verano. Esta menor intensidad lumínica combinada con un menor número de horas de luz solar se traduce en un crecimiento pobre, plantas menos robustas y una menor producción. En este sentido, si contamos con la posibilidad de sacar las plantas al exterior cuando ya estén desarrolladas, ganaremos altura, robustez y también peso al cosechar. Para ello tampoco es necesario que contemos con un cultivo interior o una sala de crecimiento, ya que con unos fluorescentes o un foco de bajo consumo podemos mantener a las plantas o esquejes en crecimiento hasta que estén listos para la floración.

Dadas las condiciones ambientales de frío y humedad en que suelen desarrollarse los cultivos en exterior fuera de temporada, debemos tener en cuenta que la alimentación y la frecuencia de riego también se ven afectadas. Por una parte, al hacer más frío, las plantas absorben menos nutrientes, por lo que las dosis de fertilizante deben ser menores que las aplicadas en cultivos de temporada. Por la otra, al ser la humedad relativa del ambiente mucho más elevada que en verano, el sustrato permanece húmedo por más tiempo, por lo que tendremos que regar con menor frecuencia y reduciendo la cantidad de agua. Además, estas condiciones climáticas hacen que las plantas sean ligeramente más débiles y susceptibles a las enfermedades.

Cultivo de otoño

Después del verano, el otoño es la mejor época para cultivar en exterior. Por una parte, como los días se van haciendo poco a poco más cortos, no existe riesgo de revegetación (proceso por el que las plantas vuelven a crecer una vez empezada la floración). Por la otra, como los días también son cada vez más fríos, conforme el cultivo avanza, disminuye el riesgo de plagas. Además, estas condiciones climáticas favorecen la producción de resina y la expresión de tonalidades rojizas y violetas en las flores, dando lugar a una cosecha de gran calidad.

No obstante, este tipo de cultivo también presenta sus contratiempos. Antes de poner en marcha nuestro jardín otoñal, debemos tener en cuenta que ésta es una estación en que las tormentas son bastante frecuentes, por lo que situaremos las plantas en un lugar en que estén protegidas del viento para evitar que sufran lesiones en la medida de lo posible. Durante esta época el cultivo en tierra estaría desaconsejado si no contamos con un sitio muy resguardado del viento y la lluvia. Plantar en maceta nos ofrece la ventaja de poder mover las plantas en cualquier momento, de manera que si hay una tormenta muy fuerte o una granizada, tenemos la posibilidad de ponerlas a cubierto sin demasiada dificultad. Como el cultivo no suele presentar un gran crecimiento en otoño, emplearemos contenedores de unos 20 o 30 litros aproximadamente. También procuraremos utilizar un sustrato bastante aireado, como fibra de coco por ejemplo, para evitar el anegamiento en las raíces cuando la absorción y evaporación de agua disminuyan a causa del clima.

A la hora de escoger la variedad debemos tener en cuenta la climatología de nuestra zona. Si los inviernos son suaves y sin heladas frecuentes, podemos permitirnos el lujo de optar por genéticas que tengan una floración de duración media, pero si vivimos en una zona donde los inviernos son tan duros como para hacer imposible el cultivo, tendremos que escoger variedades de corta floración necesariamente. En cualquier caso, el cultivo de sativas puras no está recomendado, ya que tardan mucho para producir más bien poco. El momento ideal para iniciar nuestro cultivo de otoño es a finales de agosto o principios de septiembre. En esta época debemos empezar a germinar nuestras semillas o a preparar los esquejes. Lo más recomendable para estas tareas es llevarlas a cabo en interior y sacar las plantas al exterior una vez que estén listas para florecer. Durante estos días todavía suele hacer bastante calor en exterior, lo que dificultará el crecimiento y desarrollo de raíces, tanto en el caso de los esquejes como en el de las semillas. Además, el fotoperiodo hará que las plantas empiecen a florecer en cuanto lleguen a la madurez, alcanzando una altura bastante reducida si no lo alargamos de forma artificial, por lo que también deberíamos llevar a cabo el crecimiento en interior.

Durante la etapa de floración debemos proteger a las plantas de las tormentas, ya que la combinación de vientos fuertes con lluvias puede provocar la rotura de las ramas e incluso lesiones en tronco central. Si hemos decidido cultivar en maceta, esta tarea es bastante sencilla porque basta con poner las plantas a cubierto como comentaba en líneas anteriores. Aun así, sólo debemos hacerlo en caso de tormenta o granizada, ya que el objetivo no es evitar que las plantas se mojen, sino impedir que sufran lesiones.

Por mucho que hayamos escogido variedades resistentes a los hongos, su presencia durante la floración está prácticamente asegurada. El hecho de utilizar este tipo de genéticas no nos garantiza librarnos de ellos, pero hace que su proliferación y desarrollo sean más lentos. El hongo más frecuente en esta época es el oídio. Si lo encontramos en nuestro cultivo, debemos irlo controlando mediante la aplicación de fungicidas biológicos para evitar que llegue a los cogollos, ya que normalmente ataca primero a las hojas. En cuanto a la botrytis, por extraño que parezca, no tiene una gran incidencia en los cultivos de otoño si la genética empleada es resistente a los hongos. Hay que tener en cuenta que este patógeno aprovecha las lesiones que causan las orugas y otros insectos para penetrar en los tejidos vegetales y, dado que en esta época no hay plagas porque hace demasiado frío, es mucho más difícil que las plantas resulten infectadas.

Por último, la cosecha debe llevarse a cabo en un día soleado en que las plantas no estén mojadas. Si llegado el momento pronostican lluvias para varios días, podemos optar por guardar las plantas a cubierto hasta que dejen de estar mojadas para poder cosecharlas.

El cultivo de primavera

Durante la primavera las lluvias también son bastante frecuentes, pero a diferencia de lo que ocurre en otoño, el tiempo va mejorando poco a poco en lugar de empeorar. Esto implica que durante los primeros días del cultivo el riesgo de hongos es bastante elevado y, conforme éste avanza, aumenta el riesgo de plagas. Si las plantas están enfermas, serán más susceptibles al ataque de cualquier insecto, por lo que siegue siendo recomendable escoger variedades resistentes a los hongos. Además, debemos revisar las plantas con frecuencia para asegurarnos de que están sanas y poder actuar cuanto antes en caso de plaga o enfermedad.

Otra diferencia que presenta el cultivo de primavera respecto al de otoño es que el número de horas de luz va aumentando progresivamente en lugar de disminuir. Consecuentemente, tendremos que escoger variedades de corta floración o autoflorecientes para evitar que las plantas revegeten. Desde finales de abril, el fotoperiodo natural hace que las plantas fotodependientes crezcan, de modo que si estaban floreciendo, no acabarán de hacerlo. Por tanto, deberíamos cosechar nuestro cultivo de primavera antes de que llegue el mes de mayo. Lo ideal es empezarlo a finales de febrero o principios de marzo. No obstante, en esta época las noches son todavía demasiado largas como para que las plantas crezcan y además suele hacer bastante frío, así que lo más recomendable sigue siendo llevar a cabo el crecimiento en interior. Asimismo, si en nuestra zona son frecuentes las tormentas y granizadas durante esta estación, debemos emplazar el cultivo en lugar en que quede protegido de las inclemencias climáticas. Cultivar en maceta sigue siendo la mejor opción, ya que nos permite poner las plantas a cubierto en cualquier momento o durante la noche.

Recomendaciones finales

Los cultivos de primavera y otoño suelen arrojar una menor producción y sus flores tienen una mayor proporción de hoja. Por tanto, además de intentar escoger variedades resistentes a los hogos y de corta floración, también deberíamos intentar emplear genéticas que produzcan pocas hojas. Este requisito no es indispensable pero sí aconsejable. Además, los cogollos obtenidos de cultivos llevados a cabo fuera de temporada presentan por lo general una gran cantidad de resina, de modo que son ideales para realizar extracciones.

Sin embargo, aunque el frío nos brinda flores de gran calidad, también dificulta el cultivo, por lo que tendremos que tomar las medidas explicadas anteriormente. Es especialmente importante intentar dar a las plantas un buen crecimiento para sacarlas al exterior en condiciones óptimas, ya que así nos aseguramos menos contratiempos durante la etapa de floración.

Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte útil para llevar a cabo tus cultivos de primavera y otoño. ¡Muy buenos humos!

 

Cultivo guerrillero

Claves del éxito y errores

Cada vez que veo un cultivo de guerrilla, me apena comprobar los errores tan básicos que comenten aquellos cultivadores que no conocen a fondo la planta del cannabis y sus necesidades fisiológicas. En efecto, están perfectamente ocultos, o casi, pero su ubicación suele ser errónea y la consecuencia se traduce en una cosecha mediocre, si no pésima.

Fotografías y texto por Marqués de Esquilache

Kaya 47 a día 1 de agosto con dos metros de alturaKaya 47 a día 1 de agosto con dos metros de altura

En este artículo os muestro distintas genéticas, una Kaya 47 y una Kali 47, ambas plantas especialmente aptas para guerrilla por su resistencia a los patógenos y su facilidad de adaptación a entornos con estrés hídrico y temperaturas muy altas. Creo que a estas alturas no hace falta decir que siempre hay que seleccionar las semillas que mejor se adapten a guerrilla antes de emprender esta aventura tan especial. Cada una cultivada de forma diferente, pero con una serie de elementos comunes, que son absolutamente imprescindibles para conseguir marihuana de gran calidad.

Para empezar, es obligatorio decir que la discreción absoluta, en guerrilla, es una utopía. Podemos ubicar las plantas de la forma más discreta, pero siempre tendrán que recibir luz solar directa. Y esto implica que, por algún lado, la planta queda expuesta; bien a las miradas indiscretas, bien a los helicópteros. Para evitar que alguien las pueda ver, habría que poner algún tipo de plástico traslúcido, lo cual sería un cante en medio de la naturaleza. ¿Qué hace una estructura de plástico en medio de la naturaleza? Nada. Por lo tanto, su uso llamará la atención más que otra cosa. Este asunto es bastante más importante de lo que la gente pueda creer y nos lleva directamente al asunto de la ubicación ideal. De hecho, en este cultivo podéis ver que el propietario ha cometido este error.

Ubicación

Uno de los errores más comunes entre los guerrilleros es poner las plantas en lugares muy frondosos, rodeadas de árboles y arbustos, de manera que sólo pueden ser vistas desde arriba. Aunque un helicóptero podría verlas desde arriba, lo normal es que no sea así (al menos si ponemos sólo una o dos plantas), ya que, siendo un espacio muy frondoso, un par de plantas de cannabis pasan desapercibidas. En el mismo emplazamiento en el que os muestro estas plantas, su propietario cultivó el año pasado. No hizo caso de mis recomendaciones y las plantas fueron desastrosas y ridículamente pequeñas.

¿Por qué? Cuando dejamos una planta de cannabis rodeada de árboles que tan sólo permiten el paso de la luz cenital (la del mediodía, la que incide directamente desde arriba), y más aún en nuestro verano español, el calor del mediodía es tal, que las plantas cierran los estomas para evitar la deshidratación. Los estomas son unos pequeños poros (por explicarlo de una forma asequible) situados en el envés de cada hoja, que hacen las veces de sistema de refrigeración, pulmones y fotosíntesis. Cuando los estomas están cerrados, las plantas están en modo de parón biológico. Simplemente no hacen nada. Ni se alimentan ni crecen… ni nada. Con lo cual, esas dos o tres horas de solazo que algunos guerrilleros creen tan eficaces, no sirven de nada.

Esto es un error ya que atrae más la atención que camuflaEsto es un error ya que atrae más la atención que camufla

Para explicarlo mejor, voy a definir cómo sería un cultivo perfecto normal, no en guerrilla. Lo ideal sería ponerle a la planta un pequeño toldo encima para que, durante las más calurosas horas del mediodía, estuvieran más frescas, a la sombra, y que sólo recibieran la luz solar directa de las primeras horas del día y de las últimas. Es decir: todas menos las dos o tres del mediodía. La planta nos lo agradecería mucho.

Pero, ¿cómo podemos llevar a cabo esto en un cultivo de guerrilla? Lo más conveniente es poner la planta justo debajo de algunas ramas del árbol, permitiendo así que la luz del mediodía no incidiera directamente sobre la misma, pero permitiendo que, tanto la luz del este (naciente) como del oeste (poniente), le dieran a base de bien. De esta forma, la planta no se detecta desde arriba (helicóptero), pero recibe toda la “buena” luz que necesita. Y antes de pasar al siguiente factor, me gustaría constatar que este error es el más frecuente entre los guerrilleros.

Precultivo

Si eres capaz de cargar con sacos de cincuenta litros de buen sustrato por cada planta, hasta su lugar definitivo, no lo dudes: hazlo. Pero para hacer semejante proeza, en la mayoría de los cultivos de guerrilla, hay que estar en una forma física fuera de lo normal. Cincuenta litros de buen sustrato pesan alrededor de 22 kilos. Echarte al hombro 22 kilos y ponerte a caminar por el bosque es casi imposible. Si sólo vas a cultivar una planta, puede ser rentable. Pero como te vayas a un cultivo de siete plantas o más, para cuando acabes de cavar los agujeros y trasportar los sacos de tierra, tendrás un lumbago crónico que no creo que merezca la pena.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Ya hemos explicado en numerosos artículos que el punto más débil del cannabis es su sistema radicular. En efecto, las raíces de la marihuana son muy débiles y poco eficaces. Si no le pones un sustrato muy suelto y esponjoso, las raíces no podrán prosperar correctamente. ¿Resultado? Una marihuana muy mediocre; por no decir lamentable. Y jamás debemos olvidar que, hasta un cultivo mal hecho, da bastante trabajo. Darte una paliza para obtener marihuana de pésima calidad es muy frustrante. ¿Cómo solucionamos este problema?

He hecho muchos cultivos guerrilleros. Mi primer consejo es germinar la semilla pronto (a mediados de abril) y ponerla en tu casa en una maceta pequeña (un litro aproximadamente) y, a ser posible, de material geotextil. El material geotextil estimulará el desarrollo espectacular de raíces ciliares (las que emplea la planta para comer), con lo cual, para primeros de junio tendrás una mata de casi medio metro de altura y absolutamente repleta de raíces ciliares. Si además la has abonado correctamente, la planta tendrá una fuerza extraordinaria y podrá luchar contra cualquier inclemencia y/o vicisitud medioambiental con que se pueda encontrar.

 

Echa mucho estimulante de raíces y muchas bacterias, en especial del tipo tricoderma (hongos que actúan en simbiosis con las raíces de la planta para llegar hasta lugares mucho más lejanos de la ubicación física de cada raíz). Abona con todo el fertilizante para crecimiento vegetativo que la planta pueda asimilar (¡nunca te excedas!) y abona tanto radicularmente como foliarmente. En definitiva, lo que queremos es tener una verdadera “bestia” de planta en el momento de pasarla a su lugar definitivo en su trinchera guerrillera.

Y, por último, comienza a acostumbrar a tu planta al secano. Si en el lugar de guerrilla dispones de agua fácil de recoger, no importa mucho. Pero si no es así, mejor empieza a acostumbrar a tus plantas a resistir cierto estrés hídrico desde el principio. En este sentido es también importante elegir genéticas especialmente resistentes. Riega poco, sólo cuando el sustrato esté seco.

Sustrato

Mientras vamos preparando nuestras plántulas en sus macetas de entrenamiento (preferiblemente geotextiles), vamos realizando los agujeros en el lugar en el que vayan a ser cultivadas las plantas. Como, por desgracia, la tierra, en casi todo el territorio nacional, es de pésima calidad para el cannabis, si no estamos dispuestos a cargar con los pesados sacos de 22 kilos, la mejor opción que nos queda es la enmienda de la tierra. Para esto, el primer paso es desmenuzar la tierra que sacamos del agujero practicado en tierra madre, tanto como sea posible. Cuanto más suelta quede, mejor.

Sin embargo, con los continuos riegos, la tierra irá compactándose otra vez. Para luchar contra esta realidad tenemos dos armas de suma eficacia. La primera es lo descrito en el anterior apartado sobre precultivo. Si ponemos una plántula repleta de raíces potentes, podrá resistir este problema con bastante facilidad. En segundo lugar, emplear mucha arlita como enmienda. Este tipo de arcilla expandida es tan ligera que apenas pesa. Precisamente es su falta de peso su gran virtud, ya que hay otros productos, como la greda volcánica, que airean el sustrato bastante más. Pero es muy pesada, con lo cual estamos ante el mismo problema.

Con la arlita podemos llevar grandes cantidades sin que suponga un esfuerzo considerable. Y es un fantástico oxigenador del sustrato que, además, lo mantendrá siempre suelto y esponjoso. Y cuando digo mucha cantidad, quiero decir “mucha”. Poned, al menos, una quinta parte del volumen de tierra. Si practicáis un agujero de 50 litros, añadid 10 litros de arlita. Y si son 15, mejor todavía.

Ni una sola hoja atacada por patógenosNi una sola hoja atacada por patógenos

Abonado

Los abonos líquidos, en guerrilla, son engorrosos. Si como ya se ha dicho, el sustrato de la plántula a trasplantar lleva bacterias, es más cómodo molestarte una primera vez acarreando guano en polvo que mezclaremos con la tierra. Este fertilizante está considerado como útil para la fase de floración. No es cierto. También es muy eficaz en la fase de crecimiento vegetativo. Lo ideal para esta etapa sería el humus de lombriz. Pero, al ser húmedo, resulta demasiado pesado para llevarlo hasta el lugar en el que hayamos colocado nuestras plantas.

Utilizando guano y bacterias, podríamos obtener plantas de gran calidad. Pero si aun así queremos emplear algo de abono líquido, lleva una botella de un litro del abono elegido y escóndela cerca de las plantas, pero en un lugar en el que jamás reciba luz solar directa. Debe estar lo más fresco posible. Yo, personalmente, abono a ojo cuando las plantas están ya grandes. Como empleo abonos orgánicos, una vez que el alcorque de cada planta está repleto con su cantidad de agua, añado un chorrito del abono. La cantidad la calculo a ojo. Los fertilizantes orgánicos son bastante permisivos con los errores, así que en breve sabrás lo que cada planta necesita.

Una opción a tener en cuenta es el empleo de abono químico de liberación lenta que mezclaremos con la tierra. Ya sabéis: las típicas bolitas azules y/o verdes. Tienen un N P K de 15 15 15. Si os decidís por esta opción, sed prudentes en la cantidad. Con muy poco es suficiente. Yo jamás lo utilizaría en un cultivo normal, pero en guerrilla hay que reconocer que es la opción más cómoda con diferencia. Lo tienes en bolitas azules y en bolitas verdes. Las verdes son específicas para floración ya que su contenido en P y K es superior al de N. En guerrilla, como digo, son muy prácticas. Cada planta no necesitará más de unos 50 gramos en bolitas. Si tienes 5 plantas, con que te lleves una bolsa de 250 gramos de bolitas para mezclarlas con la tierra, tendrás el problema solucionado. En guerrilla es casi imposible hacer el cultivo perfecto.

La elección de la semilla

Este aspecto es fundamental. Tienes que escoger plantas muy testadas y de gran fortaleza. Como estás restringido a un espacio concreto, es importante que la genética escogida sea muy estable, si no quieres llevarte sorpresas. Debes escoger, al menos, F 4 o incluso más. Descarta las F 1 o F 2 ya que su estabilidad no está demostrada. Probablemente tengan mucho más vigor híbrido que una F 11, por ejemplo, pero te puedes encontrar con plantas absolutamente diferentes de tus expectativas. En este cultivo, tanto las Kali 47 como la Kaya 47 son plantas que llevan mucho tiempo de estabilización. Por este motivo, el cultivador sabe a qué atenerse.

En un mes podremos ver los resultados y explicaremos las diferencias de técnicas empleadas en cada planta y por qué. Cada genética tiene sus necesidades específicas. Pero de lo que sí estoy seguro es de que, si no hay sorpresas desagradables, estas matas darán una enorme producción y mejor calidad.

 

Oruga en el cultivo exterior

Muchos son los insectos que pueden atacar a nuestro cultivo de exterior durante los meses de verano, pero uno de los más molestos y persistentes es la oruga. Esta molesta plaga puede llegar a menguar de forma considerable nuestra cosecha si no tomamos las medidas oportunas, además de facilitar otro tipo de patologías como la botrytis. Normalmente se trata de insectos de distribución cosmopolita y muy polífagos, es decir, pueden hallarse en cualquier lugar del mundo y atacan a múltiples especies vegetales.

por Mari SH

Oruga come-hojasOruga come-hojas

¿Qué son las orugas?

Las orugas, por grandes que puedan llegar a ser, son el estado larvario de otro insecto que normalmente nos parece tranquilo y hasta bonito: las polillas y mariposas. Éstas revolotean por los jardines buscando flores de las que alimentarse y en las que depositar sus huevos, por lo que su presencia debería alertarnos. Las larvas de los lepidópteros, nombre que recibe este orden de insectos, se alimentan normalmente de materia vegetal, siendo algunas especies plagas importantes en la agricultura. Existen alrededor de unas 127 familias dentro del orden Lepidoptera, pero siendo la taxonomía una ciencia tan cambiante en sus conclusiones, éstas varían con frecuencia. Este taxón cuenta con más 165.000 especies descritas, siendo el segundo más numeroso entre los insectos.

Tipos de oruga

Afortunadamente, no todos los lepidópteros atacan al cannabis, aunque se han descrito más de una decena que pueden alimentarse de nuestra querida planta. Normalmente se trata de noctuidos, es decir, polillas o mariposillas nocturnas. Pero a nivel práctico, más que su clasificación, lo que interesa son los daños que pueden causar y cómo evitarlos. En este sentido, las orugas se pueden dividir principalmente en dos grupos: las que afectan a las hojas y las que afectan a los cogollos.

Las orugas que se alimentan de las hojas pueden hacer acto de presencia desde los primeros días de la primavera. Éstas operan de diferentes maneras, enrollando y pegando las hojas entre sí para protegerse mientras se alimentan; comiendo selectivamente el tejido internerval dejando sólo el esqueleto de venas de la hoja; o simplemente haciendo grandes agujeros a la hoja cuando comen1. Si su presencia es aislada, tampoco constituyen un gran problema, por lo que retirando las pocas que pueda haber a mano y aplicando un insecticida de amplio espectro como jabón potásico o aceite de neem, debería haber suficiente. Normalmente, no se reproducen desmesuradamente en plantas sanas. Así que si se convierten en plaga, además tratarla con alguno de los productos mencionados, también debemos solventar los otros tipos de estrés que pueda sufrir el cultivo.

Por otra parte, las orugas más preocupantes y dañinas para el cultivo exterior son las del cogollo. Estos gusanos se especializan en destruir partes de la planta con alto contenido de nitrógeno, como son las flores, los frutos y las semillas. A veces se alimentan dentro de los racimos florales y el daño no es visible hasta que las flores están arruinadas2. También perforan las ramas que unen la flor a la planta, quedando intacto en apariencia el cogollo y secándose en pocos días. Este tipo de oruga se deja ver por nuestros cultivos durante los meses de agosto, septiembre y también octubre si el tiempo sigue siendo bueno. Al llegar el frío, su actividad cesa hasta la próxima temporada. No obstante, las heridas que causan al alimentarse y las deposiciones que dejan en nuestras flores, en combinación con las condiciones climáticas del otoño, pueden llegar a ser letales ya que causan podredumbre y facilitan la infección por botrytis.

En ambos casos, dado que las orugas son el estado larvario de una polilla, cuando alcanzan la madurez, forman un capullo bajo alguna hoja del que emergerá una polilla adulta.

5.	Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons5. Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons

¿Cómo podemos prevenir las orugas?

Tal como comentaba en líneas anteriores, las orugas que afectan al cannabis normalmente son larvas de polillas, por lo que si vemos alguna de ellas revoloteando alrededor de nuestras plantas, debemos eliminarla. Si tenemos las plantas en macetas y no tienen un tamaño demasiado grande, podemos guardarlas en interior durante la noche. No obstante, si no es éste nuestro caso, es totalmente obvio que no podemos estar pendientes todas las noches de que ninguna polilla se acerque a nuestro cultivo, por lo que también debemos tomar otras medidas. La principal de ellas, que nos ayudará a mantener nuestro jardín protegido de cualquier tipo de plaga, es intentar que las plantas no sufran ningún tipo de estrés. Cuando esto ocurre, el metabolismo de la planta reacciona dando lugar a una serie de procesos fisiológicos que no son los habituales, lo cual debilita y altera su sistema inmunitario volviéndola mucho más susceptible a cualquier tipo de plaga. Asimismo, si alimentamos nuestro cultivo única y exclusivamente a base de fertilizantes químicos, también tenemos más posibilidades de sufrir cualquier tipo de plaga, incluidas las orugas.

Otra forma de evitar su ataque en floración es cultivar variedades sativas o autoflorecientes. Por una parte, las variedades sativas, al empezar la floración en septiembre, cuando los cogollos están más desarrollados hace ya demasiado frío para que las orugas lleven a cabo su actividad. Por la otra, las plantas autoflorecientes nos permiten cultivar durante los meses de primavera y cosechar antes de que llegue el mes de agosto, por lo que también podemos evitar la plaga de esta forma.

Para asegurarnos de que nuestro cultivo está libre de orugas debemos revisarlo con frecuencia. Durante los meses de floración es aconsejable inspeccionar las plantas diariamente, ya que estos gusanos normalmente son difíciles de detectar a simple vista. Muchos de ellos tienen colores verdosos que les camuflan entre las hojas y tallos de las plantas. Además, a veces están escondidos bajo las hojas, en los cogollos o incluso dentro de las ramas que perforan para succionar la savia que va a la flor. Teniendo en cuenta que una detección precoz de la plaga nos facilita el tratamiento, la revisión de diaria del cultivo se hace más que aconsejable.

2.	Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas2. Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas

¿Cómo combatir la oruga?

Combatir las orugas será más o menos difícil dependiendo del punto del cultivo en que nos encontremos. Si se trata de orugas come-hojas en la etapa de crecimiento, bastará con aplicar algún insecticida de amplio espectro y retirar manualmente las orugas que veamos. Si las plantas están sanas, es bastante extraño recibir un ataque masivo de este tipo de oruga.

Por otra parte, si estamos en época de floración y la oruga a combatir es la del cogollo, la historia se complica. Si tras revisar a conciencia todas nuestras plantas encontramos alguna oruga o el rastro que dejan tras de sí de deposiciones, lesiones y mordeduras, debemos actuar cuanto antes. En primer lugar, tenemos que retirar manualmente todas las orugas que podamos localizar. También debemos intentar limpiar sus deposiciones en la medida de lo posible, así como mantener localizadas y vigiladas aquellas zonas en las que hayamos detectado lesiones por si fuesen aprovechadas por el botrytis para infectar la planta. El tratamiento más efectivo contra las plagas de lepidópteros es el Bacillus thuringiensis (BT). Se trata de una bacteria que produce proteínas que son tóxicas para ellos y destruyen su aparato digestivo al ingerirlas. Su acción es menos efectiva contra los ejemplares más grandes, por lo que actuar rápidamente para impedir su crecimiento es vital. Tras la aplicación del BT, debemos seguir inspeccionando las flores y eliminando cualquier ejemplar que veamos vivo. Pasados unos días, repetiremos la aplicación del mencionado insecticida y continuaremos con el control manual, es decir, seguiremos quitando las orugas a mano una por una. El BT es respetuoso con la fauna auxiliar y se degrada fácilmente como la mayoría de insecticidas biológicos. En caso de lluvia debemos repetir la aplicación, ya que el agua lo arrastra con facilidad. También hay que tener en cuenta que la humedad en las flores favorece la podredumbre y la infección por hongos, por lo que evitaremos empapar las plantas al aplicar el BT.

En cuanto al proceso de secado, si hemos sufrido la plaga durante los días previos a la cosecha, también debemos controlar los cogollos una vez cortados. Muchas veces nos llevamos al secadero las orugas y plagas que pueda haber junto con las flores. Normalmente, al colgar las ramas boca abajo, las orugas irán desprendiéndose en unos pocos días, dejándose caer como de una especie de hilo. A estas orugas también debemos eliminarlas, ya que lo más normal es que busquen materia vegetal viva para alimentarse, o bien, que se conviertan en ejemplares adultos y vayan a las plantas que todavía puedan quedar por cosechar.

Finalmente, debemos almacenar nuestra marihuana correctamente para una buena curación. Aunque no es habitual que el cannabis seco sufra ningún tipo de plaga, tampoco está exento de ello. Del mismo modo que al tabaco o a algunos cereales les salen gusanos si no se almacenan correctamente, nuestra yerba también puede verse afectada por alguna plaga si no está bien conservada. En los meses de agosto y septiembre de 2008, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona (INT y CF) recibió muestras de hojas secas de plantas de Cannabis sativa v. indica, procedentes de decomisos de plantaciones de marihuana localizadas por la Policía Judicial en varias zonas de Catalunya, atacadas por orugas de un microlepidóptero que se alimentaba de dichas hojas secas. Se procedió a la recogida de muestras de dichas orugas, que fueron criadas en los laboratorios del INT y CF en Barcelona, obteniéndose crisálidas de las que empezaron a eclosionar adultos de Pyralis farinalis3. Se trata de una polilla de distribución cosmopolita y muy polífaga que se alimenta de desechos vegetales como plantas secas.

1.	Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas1. Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas

En resumen, las orugas del cannabis son el estado larvario de mariposas normalmente nocturnas (polillas). Existen múltiples especies de lepidópteros capaces de perjudicar a nuestra querida planta, ya que normalmente se trata de insectos muy polífagos, es decir, tienen la capacidad de alimentarse de muchas especies vegetales. Aunque a nivel teórico existen varias clasificaciones, en la práctica, pueden dividirse en orugas que dañan a las hojas y orugas que dañan a los cogollos. También existen otros tipos que dañan las ramas y troncos o a las raíces, pero su presencia es menos habitual. Para prevenir su ataque podemos intentar soslayar la plaga guardando las plantas en interior durante la noche para evitar que las polillas depositen sus huevos en ellas, o bien, cultivar variedades cuya floración transcurra en los meses en que no tienen actividad las orugas como autoflorecientes o sativas. Si no tenemos estas posibilidades, es muy importante que nuestro cultivo esté sano y sin ningún tipo de estrés, ya que las plantas débiles son más susceptibles de sufrir el ataque de cualquier tipo de plaga. Finalmente, para combatirlas en caso de sufrir su incómoda presencia, lo más recomendable es aplicar BT y un control manual, ya que los ejemplares más desarrollados son más resistentes a este insecticida y podrían sobrevivir. También debemos controlar el secadero porque, una vez cosechada la marihuana, los gusanos permanecerán en ella durante unos días hasta que poco a poco los veamos descolgarse de las flores para ir buscar nuevas plantas. Por tanto, si detectamos orugas o polillas en nuestra sala de secado, también debemos acabar con ellas.

Espero que te haya gustado el artículo y pueda serte útil para prevenir y combatir las plagas de orugas en tus cultivos de exterior. ¡Muy buenos humos!

REFERENCIAS

  1. Fassio, A., Rodríguez, M.J. & Ceretta, S. (2013). Plagas del cultivo en Cáñamo (Cannabis sativa L.) (p.41). Montevideo, Uruguay: Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología de INIA disponible en http://bit.ly/2uxujT8.
  2. Ibídem, p.42.
  3. De-Gregorio, J. J. P., Villarreal, J. L. V., Fernando, L., Villarreal, V., & García, J. L. R. (2009). Fitofagia de orugas de Pyralis farinalis (Linnaeus, 1758) sobre Cannabis sativa var. indica en Catalunya (Lepidoptera: Pyralidae, Pyralinae) en Butlletí de la societat catalana de lepidopterologia (p. 99). Barcelona, España: Societat Catalana de Lepidopterologia. Disponible en http://bit.ly/2tods6T.

 

Main Lining y forzado de floración en exterior

Cuando cultivamos en terrazas, la mejor forma de poder dejar que una planta crezca todo lo posible y, al mismo tiempo, no ser indiscretos, es la Main Lining. Podremos sacar la misma producción, idéntica calidad y no sobrepasar la altura que deseemos que en un cultivo a lo alto. Si además forzamos la floración, el resultado puede ser brillante

Fotos y texto por Marqués de Esquilache

La planta con cuatro ángulosLa planta con cuatro ángulos

En este reportaje os mostramos un cultivo un tanto peculiar y que, quizás, no responda a la mayoría de los cultivos “normales”. Sin embargo, es especialmente curioso ya que muestra cómo un cultivo se puede acortar semanas sin perder productividad; y, además, cosechar mucho antes y comenzar bastante más tarde. Este cultivador, empleando las dos técnicas que mostramos, ha batido récords de tiempo.

Este artículo trata sobre un caso concreto y real de un cultivador que está sabiendo acoplarse a sus circunstancias de cultivo a base de ingenio y saber hacer. La planta es una Bubble Gum. Una planta de calidad reconocida y cuyo aroma nos resulta muy reconocible. Cultiva en terraza abierta, pero a unos 500 metros tiene un club de pádel cuyas luces contaminan lumínicamente una gran distancia. Creedme que no se nota a simple vista, pero ha tenido que descubrirlo por las malas, lo cual le ha llevado a optar por crear, en muy poco tiempo, una planta inmensa, que pone a florecer a principios de julio. Para poder inducir a floración una planta de exterior, y aun así obtener una producción igual que otra planta que no haya sido manipulada, hay que hacer las cosas muy bien.

Como decimos, cuando cultivamos en terraza o balcón, hay que tener en cuenta la altura de la valla si no queremos que nuestras plantas se vean desde la calle y, además, padezcan estrés lumínico. En el número pasado vimos un poco de esta técnica. En este vamos a profundizar sobre la correcta manera de hacerlo y sus requerimientos específicos de cultivo. Porque, un Main Lining no hecho perfectamente acabará en un desastre garantizado a la primera lluvia de importancia. Y como las lluvias suelen producirse al final de temporada, perderemos la cosecha pocos días antes de la recolecta. Pocas cosas dan tanta rabia…

El Main Lining que os presento, y que considero hecho a la perfección, se inició tarde para los parámetros habituales de la mayoría de los cultivadores. Como siempre digo, a menor tiempo de exposición de las plantas, menos riesgos corren. Para cultivar tarde es esencial partir de las mejores genéticas, los mejores sustratos, macetas geotextiles de alta gama, abonos de primera y habilidad como cultivador e incluso como bricocannabicultor.

Publicamos una foto que ya os mostramos en el número anterior de Cannabis Magazine. Es la foto del primer paso de un Main Lining. Perdonad la repetición, pero es conveniente repasar el origen de semejante técnica. Como podéis ver, tan pronto tenemos el primer par de ramas, inclinamos una (en ángulo de 90 grados) hacia un lado, y la otra (igualmente a 90 grados) pero en sentido contrario. Si lo hacemos con cuidado, las ramas no se troncharán. Aunque se tronchen, no pasa nada. Pocas plantas tienen la capacidad de recuperarse de las roturas de sus ramas como el cannabis. Incluso hay teorías que afirman que estas pequeñas roturas estimulan el crecimiento vegetativo. Aunque son muchos los cultivadores avezados que lo afirman, no hay estudios científicos al respecto. Pero lo que sí podemos garantizar sin miedo a equivocarnos es que a la planta no le pasa nada.

Lógicamente, las ramas dobladas tienden a enderezarse, recuperando su posición inicial. Por lo tanto, tendremos que ayudarnos de cuerdas para fijarlas a su nueva posición. No utilicéis material cortante, ya que, si lo hacemos, iremos despellejando la corteza, y las plagas y patógenos lo tendrán mucho más fácil para entrar en el sistema de la planta. Cuerdas de material natural y nudos amplios para evitar que las ramas, al engordar, ahoguen el flujo de savia.

Personalmente, germino poniendo la semilla en un vaso de agua osmótica, a la que añado una dosis muy baja de enraizante biológico. Tengo al lado de casa un sauce llorón (Salix babilónica). Corto unas pocas ramas verdes (sin lignificar) y las dejo macerando en el agua osmótica durante unos tres días antes de meter la semilla. La semilla está en el vaso de agua durante unas 24 horas (a veces hasta treinta). Justo hasta que veo cómo comienza a despuntar la raíz. Algunos pensaréis que estoy explicando algo muy elemental. Pero pensad que este cultivador está logrando tiempos récord de exterior, y además obteniendo una producción muy grande. Por lo tanto, el detalle de esperar hasta que la punta de la raíz asoma, ni antes ni después, no es casual.

La semilla va directamente a su maceta (por supuesto, geotextil) directamente, sin pasar antes por una pequeña maceta de entrenamiento. En los cultivos de exterior, lo habitual es comenzar por una maceta de un litro aproximadamente y esperar a que la plántula alcance cierto tamaño antes de pasarla a su maceta definitiva. De esta forma te evitas disgustos tales como rotura de la plantita por cualquier razón insignificante. Este jardinero, la primera semana protegió la pequeña Bubble Gum con un trozo de botella de plástico transparente durante sus primeros 10 días. ¿Por qué no empleó la maceta pequeña de entrenamiento? Sencillamente porque el trasplante de esta maceta a la definitiva supone un pequeño parón biológico que retrasa el crecimiento unos 3 días. Muy poco, sí, pero recordemos que este cultivador está intentando batir récords de tiempo sin perder productividad.

Como decimos, maceta geotextil, pero no cualquiera: la mejor. No sólo estimula todas las fases de la planta y acorta tiempos, además no deja subproductos tóxicos de petróleo. Las mejores macetas geotextiles tienen certificado de laboratorio BPA. Es decir, no desprenden estos tóxicos tan nocivos. Este cultivador se preocupa de su salud. Por lo tanto, la garantía BPA FREE le es imprescindible. No puedo estar más de acuerdo con él.

Sustrato a base de turba rubia y fibra de coco, además de perlita. En otras palabras: un sustrato sumamente fácil de colonizar por las enclenques raíces del cannabis. Esto, más un estimulante de enraizamiento en cantidad generosa, acelera notablemente todo el ciclo de cultivo. Sumando todas las técnicas empleadas por este jardinero, la cosecha se adelanta en unos doce días. No está nada mal…

Main Lining con tres ángulosMain Lining con tres ángulos

Abonado y EC

Esta Bubble Gum está siendo fertilizada con dosis altas de abono biológico. Dichas dosis, en tierra madre, serían excesivas. Sin embargo, la maceta se seca rápidamente, lo que nos obliga a regar con más frecuencia. Precisamente, el hecho de regar con bastante más frecuencia, tiene efecto de lixiviado, de limpieza de raíces. Abona alcanzando una EC de casi 2 milisiemens en cada ocasión, y siempre combinando el fertilizante con el estimulante de raíces. ¡Siempre! De esta manera, el sistema radicular no para de desarrollarse más allá de lo habitual. En consecuencia, la planta es capaz de asimilar cantidades muy altas de fertilizante. Pero cuidado: no todas las plantas son igual de comilonas.

Número de ángulos

Al realizar la técnica del Main Lining, vamos forzando a las ramas a hacer ángulos de 90 grados. La Bubble Gum que os muestro tiene tres pares de ángulos. Si hubiera estado más tiempo en vegetativo hubiera alcanzado hasta cuatro pares de ángulos. Pero entonces hubiera sobrepasado la altura del muro, que es de un metro. Muy malo para la discreción. No obstante, la planta, a punto de forzar la fase de floración, tiene ya unos veinte cogollos importantes. Precisamente el Main Lining permite que todos los cogollos sean de gran tamaño. Esta Bubble Gum puede producir casi medio kilo de una marihuana excelente. Si pensamos que en el momento de realizar estas fotos la planta tiene seis semanas, medio kilo de cogollos es todo un éxito.

Main Lining por accidente

Quiero mostraros este Main Lining producido por azar. Es otra muestra de la capacidad del cannabis para recuperarse de las fracturas de ramas. Efectivamente, la planta que muestro, con dos ramas que se separan desde determinado punto del tronco principal, sufrió un accidente. Un vendaval abrió el tronco en canal. Desde la punta hasta la mitad del tronco. Muchos cultivadores la hubieran cortado desde el punto en el que el tronco se abrió, y seguirían desde ahí. Sin embargo, esta planta transformó cada mitad en otra rama nueva. Esta capacidad biológica del cannabis es realmente apasionante. De hecho, lo que sucedió por accidente se ha convertido, para este cultivador, en una nueva técnica. No son pocas las técnicas que se descubren por accidente. La poda FIM y otras se descubrieron por azar. La primera vez que sucedió el propietario pensó que era un desastre. Muy por el contrario, lo que sucedió es que se descubrió una nueva manera de cultivar. En este caso, el cultivador ha logrado convertir una rama abierta en canal en dos ramas bien diferenciadas y sin problemas para prosperar.

Poda de tres ángulosPoda de tres ángulos

Pero conseguir resultados así, implica sacrificios y trabajo. Este cultivador riega siempre con el agua a veinte grados, mide el pH, la EC… ¡Todo! En otras palabras: es muy meticuloso. Y, a partir de hoy, día seis de julio, comienza a inducir la fase de floración. Para ello, ha construido una especie de habitáculo, que le permite aislar la planta de la luz durante doce horas al día. Siendo la Bubble Gum una planta de rápida floración, hacia el día uno de septiembre cosechará medio kilo de cogollos secos de una marihuana extraordinaria de por sí, pero que él ha mejorado a base de una buena praxis. Y lo mejor de todo es que, gracias al Main Lining, todas y cada una de las porras serán del mismo tamaño y calidad. Un total de doce semanas para obtener, en maceta, la misma cantidad que algunas plantas cultivadas de forma natural, en tierra madre, y durante más de tres meses. No se le puede pedir más a una humilde semilla.

 

Las plagas que nos quitan el sueño (Iª Parte)

Con la llegada de los productos fitosanitarios muchos de los insectos con los que convivían nuestras plantas se convirtieron en plagas. El hecho de erradicar los insectos, sean beneficiosos o no, a nivel genético ha provocado la aparición de plagas resistentes a los tratamientos y eclosiones explosivas de miles de millones de nuevos individuos en muy escaso periodo de tiempo. Por otro lado la desaparición de hábitats naturales y un comercio internacional sin un control fitosanitario de fronteras lo suficientemente riguroso ha provocado la extensión de dichas plagas a nuevas áreas geográficas alterando el equilibrio natural y trasladándose de forma negativa a la actividad agraria.

 Por Víctor Bataller Gómez.

TrialeurodesTrialeurodes

Con éste artículo comenzamos a tratar una serie de capítulos sobres las plagas más limitantes para nuestros cultivos y las medidas de control más eficientes desde el punto de vista ecológico.

Primeramente vamos a tratar algunas de las moscas blancas más presentes. Son “heminópteros” y provienen del medio oriente asiático. En un corto plazo de tiempo se dispersó por todo el Mediterráneo europeo. Son conocidas por producir daños directos, como el de succionar savia y formar melaza, y también por el peligro añadido que representan al ser transmisores de virosis. Presentan los siguientes estadíos: huevo, larva (fase I, fase II y una posible fase III), ninfa (similar a las pupas pero sin el capullo totalmente completado) y adulto. De entre las más conocidas destacan las siguientes.

Mosca algodonosa de los cítricos (Aleurothrixus floccosus)

Ataca a muchas plantas distintas. La hembra pone sus huevos formando círculos sobre la hoja. Al principio su color es amarillo claro pero luego comienzan a oscurecerse progresivamente quedando totalmente negros en el momento de la eclosión. Sus larvas tienen la forma de una escama aplastada que queda pegada a la hoja y que primero tienen patas para luego perderlas. El adulto es una "mosquita" muy pequeña de apenas un par de milímetros de longitud, las alas de color blanco y el cuerpo de color amarillo y están cubiertas de un polvo ceroso. Son chupadores gracias a su pico totalmente articulado, habitan en el envés de las hojas más nuevas y como vuelan poco el viento se encarga de moverlas. Puede reproducirse hasta cinco veces al año y su ciclo biológico dura entre uno y cuatro meses según la época.

Al formar numerosa melaza (que le sirve para protegerse y evitar pérdidas de humedad) provoca una reducción de la fotosíntesis y de la respiración de la planta. Por culpa de su acción chupadora también influyen de manera negativa en la brotación y pueden llegar a producir la defoliación, pero nunca la muerte. Pero tal como hemos comentado con anterioridad el verdadero problema es la transmisión de virus desde plantas enfermas a plantas sanas, esquilmando un cultivo en cuestión de días.

Para poder controlarla hay que evitar que se forme la plaga y comenzar los tratamientos con los primeros individuos; éstos se aprecian claramente a simple vista en el envés de la hoja y en ocasiones también sobre el haz por lo que se recomienda un reconocimiento periódico que debe realizarse casi todos los días si las temperaturas son elevadas. A diferencia del resto de moscas blancas ésta forma melaza que le llega a cubrir por completo y que la protege de los productos fitosanitarios por lo que para poder atacarla es ideal emplear un oleato potásico como el OLEATBIO, sólo o en combinación con otro producto, vigilando que el pH de la solución insecticida no suba más de 7’5 porque esto le restaría eficacia al tratamiento. Para corregir el pH se puede emplear ÁCIDO CÍTRICO. Primeramente se añade el jabón potásico, luego se corrige el pH y por último se añaden el resto de productos.

Aleurothrixus floccosusAleurothrixus floccosus

 

Mosca blanca de la patata (Bemisia tabaci)

 Proviene originariamente de Asia. Los huevos son elípticos y asimétricos. La hembra pone los huevos en el envés de las hojas aunque en casos aislados también los puede poner en el haz. Al contrario que la Aleurothrixus floccosus, la Bemicia tabaci los coloca creando formas irregulares y en ocasiones pueden estar protegidos por un recubrimiento de cera blanca pero no siempre. Las larvas son ovaladas, achatadas, de color amarillo claro y transparente y se alimentan de la savia de la planta. Tiene tres fases larvarias: en la primera fase casi no se mueve, en la segunda fase ya posee patas e incluso antenas y en la tercera fase aumenta el tamaño y es casi transparente. En el estado de ninfa deja de alimentarse y adquiere un color verdoso amarillento, empieza a abultarse y se hacen visibles dos ojos rojos oscuro muy característicos de ésta mosca y que perduran hasta su muerte.

Los adultos presentan dos pares de alas blancas dispuestas de forma idéntica que en la Aleurothrixus floccosus, esto es, separadas entre sí de forma totalmente paralelas y de aspecto ceroso y blanco. El cuerpo es amarillo y con sus ojos rojos característicos. El ciclo de adulto suele ser de dos a tres semanas con un óptimo de temperaturas entre los 30 y los 33º C. También succiona savia de la planta e incluso inyecta una serie toxinas a través de la saliva lo que ocasiona manchas cloróticas, deshidratación, parada y ralentización del crecimiento. También segrega una melaza en forma de gotas transparentes y con cierto tono amarillento que sirve de sustento a determinados hongos como la famosa negrilla (Cladosporium sp.) provocando la asfixia vegetal y dificultando la fotosíntesis.

También transmiten virosis, tanto las larvas como los adultos. La sintomatología de los virus comienza a manifestarse a partir de varios días y depende del tipo y de la planta, pero en líneas generales consiste en la aparición de unos mosaicos en las hojas de color marrón, amarillo o violeta; ramas extremadamente cortas y otras extremadamente largas; parada o ralentización del crecimiento; también aparecen síntomas similares a los causados por la deshidratación, clorosis, hojas y ramas enrolladas, etc.

Está claro que en el control de la mosca blanca lo principal es prevenir la transmisión de la virosis pues un solo individuo provoca la muerte de varias plantas. Se deben emplear primeramente trampas de conteo o de detección como las trampas cromáticas adhesivas. También ayudan el empleo de métodos culturales:

  • eliminar las malas hierbas de los alrededores del cultivo y los restos de cosechas
  • se debe procurar el empleo de plantas sanas
  • proteger las planta con malla antiplagas (aunque en el interior del habitáculo creado mejoran las condiciones, no sólo para la planta, sino también del insecto)
  • uso de variedades resistentes (prácticamente no son infectadas por uno o varios virus en concreto) o permisivas a virosis (que son infectadas pero consiguen completar su ciclo biológico más o menos bien)

A la hora de realizar tratamientos fitosanitarios se debe mojar bien el envés de la hoja por lo que la boquilla de pulverización debe ser orientada de abajo hacia arriba. Es bastante eficaz el oleato potásico con piretrinas OLEATBIO PI como adulticida y larvicida de contacto y el Extracto de Neem AIN como ovicida. También se recomienda combinar con un repelente como el extracto de ajo ALIOSAN.

De entre todos sus depredadores naturales destacan los chinches, sobre todo el “Macrolophus caliginosus” o el Macrolophus nubilus” que se alimentan de larvas. Entre los parasitadores destacan el “Eretmocerus mundus” y “Encarsia formosa “. Los orius también atacan adultos, pero bastante menos.

  Problemas por mosca blancaProblemas por mosca blanca

Mosca blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporiorum)

La hembra realiza la puesta en el envés de la hoja, pudiendo tener disposición circular o bien quedar dispersa. Sus huevos son de color amarillo, forma elíptica, y con un pedicelo que le mantiene pegado a la planta; al igual que la “Bemicia tabaci” con el desarrollo se va tornando de un color negro y brillante. La larva también presenta tres fases. Tiene el par de ojos rojos pero muy simples y no tan llamativos. Ya desde el primer momento es móvil, amarilla transparente y de forma elíptica, tres pares de patas y un par de antenas. Cuando se fija a la hoja desaparecen las patas y las antenas, adquiriendo entonces aspecto de escama y segrega melaza. Va aumentando de tamaño hasta que pasa a ninfa, en donde presenta diversos filamentos en su contorno y los característicos ojos rojos pero compuestos. Forma una especie de pupa al final de este periodo con paredes laterales verticales y espinas muy visibles.

El adulto es de color amarillo limón y alas con aspecto blanquecino, paralelas pero algo superpuestas entre ellas, lo que le diferencia principalmente de la “Bemicia tabaci”. Presenta un mínimo de 5 a 6 generaciones anuales. Los adultos se localizan principalmente en el envés de las hojas y en los brotes jóvenes.

A los adultos se les puede ver volar sobre la planta y tanto ellos como sus larvas se alimentan de la savia de la planta inyectando igualmente por su saliva sustancias tóxicas. También segregan melaza que colocan sobre todo las larvas, lo que puede inducir al desarrollo de negrilla y es también un importante vector transmisor de virosis.

Los tratamientos fitosanitarios son los mismo que hemos mencionado en las dos anteriores y entre sus depredadores naturales destacan igualmente “Macrolophus sp.” y “Eretmocerus sp.”, y en los parasitadores la “Encarsia formosa”.

 Otro de los grandes grupos de plagas, más grande incluso que el de las moscas blancas son las cochinillas, también conocidas como cóccidos, piojos, serpetas, caparretas, escamas,…; Nos referimos más a un fenómeno de autodefensa que a una especie o tipo de insectos en concreto, es decir, las cochinillas no son una familia en sí, sino más bien un proceso de metamorfosis. Los aspectos en común son:

 -          poseen una protección a modo de caparazón, de forma generalmente circular aunque también las hay alargadas, y de colores muy variados. Una vez desaparezca el caparazón quedan al descubierto todos los órganos esenciales sin que por medio exista piel

-          en su etapa adulta, que coincide con el periodo de reproducción, son muy inmóviles. Se anclan a la planta hospedante insertándole un estilete que le sirve de elemento para nutrirse

-          forman colonias más o menos numerosas, sobre todo provocado por su poca movilidad

Existen otras peculiaridades que no coinciden con éstas características, por ejemplo, hay individuos que no presentan caparazón o son voladores.

Veamos las más conocidas y que presentan un mayor riesgo para nuestros cultivos.

 Trialeurodes vaporariorumTrialeurodes vaporariorum

La cochinilla acanalada (Icerya porchasis)

Pertenece al Orden Homóptera (los comúnmente conocidos como chinches) y es originaria de Nueva Zelanda. Está presente sobre todo en cítricos pero con humedades elevadas puede presentarse en cualquier planta de porte arbustivo o arbóreo. Las hembras maduras tienen sus cuerpos de color naranja, rojo, amarillo, o marrón brillante. El cuerpo se cubre parcialmente o enteramente con una cera amarillenta o blanca y su característica más visible es el saco grande estriado y acanalado (que le da su nombre común) donde porta los huevos. Éste saco es de 2 a 3 veces más grande que el cuerpo y contiene cerca de 1000 huevos de color rojo. Los machos son algo menos detectables a simple vista. Tiene cuerpo rojo oscuro, las antenas negras y están provistos de alas.

La hembra es hermafrodita pero con ovarios totalmente desarrollados. Si se autofecunda sólo produce más hermafroditas como ellas, pero si la fecunda un macho se producen machos y hermafroditas como la madre.

Dependiendo de que la temperatura sea más favorable o no los huevos comienzan a salir y las ninfas resultantes de esos huevos son también de color rojo brillante con las antenas y las patas largas y muy apreciables. En ésta etapa comienza la dispersión ayudándose incluso del viento o de otros animales para llegar a las plantas más próximas. Una vez en su nuevo destino completa tres mudas hasta llegar a adulto.

Posee un enemigo, el coccinélido Rodolia cardinales también originario de Australia. Es un pequeño coleóptero de color rojo con manchas negras. Su descubrimiento fue todo un hito científico, pues fue el primer ejemplo de control biológico constatado hasta la fecha. Es un parasitador que realiza la puesta sobre el saco con los huevos de la hembra o cerca. Las larvas nada más nacer se introducen en él y se comen los huevos y las larvas recién eclosionadas. Sus larvas pasan por cuatro estadíos larvarios, realizan la pupa y aparece el adulto. El adulto también devora activamente todos los estadíos de la cochinilla acanalada. Este coccinélido pasa el invierno en forma de adulto y desarrolla unas 8 generaciones anuales. El éxito de su control sobre la cochinilla radica en su casi especificidad, su voracidad y su gran capacidad de reproducción.

 

Manejo integrado de las moscas del mantillo

Como sabemos, la mosca de mantillo se ha convertido en la plaga más importante en el cultivo del cannabis en todo en mundo. Los daños causados por estos insectos fitófagos quizás no son tan visibles como en el caso de las arañas rojas pero no por eso hay que subestimarlos.
En este articulo vamos a proponer la última técnica preventiva de manejo integrado de las mosca del mantillo en la cannabicultura. Esta técnica ha sido confeccionada gracias a la dura labor y estrecha cooperación de varias empresas del sector a las cuales debo mis agradecimientos: a todo el equipo de Dr. Grow´s Productions y Vulkaniaseeds, Inversa y Koppert Canarias además de a varias decenas de cannabicultores canarios.
Podemos afirmar y presumir que es la técnica más novedosa y eficaz para el control de estos dípteros fitófagos.

Por Massimiliano Salami

Moscas del mantillo

Lo primero es recordar que la mosca del mantillo no es una “plaga estética” como se comenta en Internet, en distintos foros, videos, etc. ¡De eso nada, señores! La mosca del mantillo es una verdadera plaga agrícola a la que todo cultivador de cannabis debe temer ya que sus daños son enormes. Las fases inmaduras (larvas) son fitófagas, viven el suelo y se alimentan de materia orgánica, pero a falta de ésta, se alimentan de las raíces. Los sustratos usados en la agricultura cannábica son medios ideales para desarrollo de estos insectos-plaga, ofrecen un lugar ideal para hacer puestas, eclosión de los huevos y para el desarrollo de las larvas y adultos. En un contenedor con turba, fibra de coco o lana de roca, la mosca del mantillo sólo se puede alimentar de raíces, por eso en estos sistemas de cultivo los daños son aún mayores que en suelo directo.

La mosca del mantillo se ha convertido a día de hoy en la plaga con mayor incidencia en toda España, podemos afirmar que el 100% de los cultivadores de interior, este año tendrán incidencias más o menos elevadas de esta plaga. La mosca del mantillo en pocos años ha desplazado del ranking de plagas más importantes a fitófagos como la mosca blanca o las arañas rojas, colocándose como la principal plaga del cannabis de interior.

El estado especialmente perjudicial para la planta es en la fase larval, son muy activas, viven en el suelo y se alimentan del sistema radicular. Las larvas poseen un potente aparato bucal de tipo masticador con el que desgarran los pelos radiculares. En ocasiones pueden subir por el interior del tallo, e inclusive se han observado en el peciolo de las hojas más bajas. Este movimiento interno es altamente nefasto, ya que en su desplazamiento se abre camino con su boca dañando los vasos conductores de savia y causando normalmente la marchitez de la planta. Para más información sobre las moscas del mantillo y su biología consultar [1], [2] y [3].

Las moscas del mantillo tienen un ciclo muy largo, sufren explosiones demográficas en condiciones óptimas que son muy complicadas de controlar con técnicas tradicionales, químicos o eco químicos. Así que durante 10 años hemos investigado diferentes estrategias de control, hasta dar con la solución más eficaz para estos “fitófagos fantasmas”. Las estrategias de control de la mosca del mantillo se deben basar en las técnicas de manejo integrado de plagas que describiremos a continuación.

Manejo integrado de la mosca del mantillo en el cultivo del cannabis (M.I.M.M.C.)

¿Qué es el M.I.M.M.C.?

El manejo integrado consiste la unificación de varias técnicas de control con el fin de crear una sola estrategia más eficaz que las distintas técnicas por separado.

El M.I.M.M. se basa en:

  1. Lucha biológica
  2. Control parabiológico
  3. Control químico
  4. Control natural

Estas cuatro técnicas deben integrase para el máximo control de estos fitófagos de la marihuana.

Nota: a la lucha biológica más el control para- biológico se le denomina actualmente control biológico.

Lucha biológica de la mosca del mantillo

Como bien sabemos, la lucha biológica contra la mosca del mantillo, consiste en el manejo de seres vivos, conocidos como enemigos naturales de las mismas para que atajen el desarrollo de la plaga.

En el cannabis de interior e invernadero, que es donde más problemas se tienen con esta plaga, los enemigos naturales comerciales más empleados son los entomopatógenos y algún que otro ácaro depredador habitante del suelo. Tanto los entomopatógenos como los nemátodos Steinernema feltiea o los contenidos en toda la línea Jumus (Jumus Black Gold, Jumus Doble Cero y Jumus Starter Kit) son actualmente los únicos enemigos naturales comerciales efectivos contra la mosca del mantillo.

La lucha biológica comercial ofrece dos estrategias para el control de la moscas del mantillo:

Estrategia preventiva

Esta estrategia es fundamental para prevenir la formación de poblaciones de mosca del mantillo. El Jumus es una línea de productos que ofrecen múltiples beneficios, pero para este artículo, lo enfocaremos como la fuente natural de microorganismos que causan enfermedad y matan a las larvas de la mosca del mantillo. Para sacar todo el partido a los microorganismos contenidos en el Jumus hay que aplicar Jumus Doble Cero en los semilleros y Jumus Black Gold en las macetas definitivas durante los transplantes. Con esto conseguimos infectar nuestra tierra de microorganismos beneficiosos que causan enfermedades a la mosca del mantillo, manteniendo las poblaciones a raja tabla.

Estrategia curativa

Los nemátodos Steinernema feltiae, estudiados en la Spannabis Magazine 54 [3], se emplean en estrategias curativas, es decir cuando las moscas del mantillo ya han formado una colonia importante.

El Jumus Black Gold también es increíblemente eficaz para el control en estrategias curativas, quizás un poco más lento pero sus infecciones son más persistentes y se precisan menos repeticiones que de nematodos. Además, una de las grandes ventajas del Jumus Black Gold a diferencia del Steinernema feltiae es que se puede almacenar durante largos periodos de tiempo, sin casi afectar a la carga microbiológica, no pasa lo mismo con el nemátodo, que precisa de refrigeración y su viabilidad es más corta.

Como toda enfermedad, una vez comenzada la infección sobre la colonia de la mosca del mantillo, ésta se extiende hasta acabar con la población. Las repeticiones son necesarias según se observe incremento en la población de mosca del mantillo. Recuerden que el control se basa en mantener un equilibrio entre plagas y enemigos naturales y no la exterminación del TODO.

Control para-biológico

El control para-biológico consiste en el manejo de las poblaciones de plagas y sus condiciones para que estas no puedan desarrollarse a sus anchas.

Las técnicas de control para-biológico ideales para complementar con la lucha biológica de la mosca del mantillo son: el monitoreo con trampas cromáticas adhesivas de color amarillo, la eliminación de las partes bajas de las plantas y en control de las condiciones climáticas.

Monitoreo de las poblaciones

El monitoreo es fundamental para conocer el estado de una población de mosca del mantillo. Para ello, se emplean trampas cromáticas adhesivas, normalmente de color amarillo por ser las más efectivas para esta plaga y otras, aunque durante años se utilizaron las azules, con efectos muy positivos. Los adultos alados atraídos por el color quedan atrapados. Esto nos ofrece un doble beneficio, atajar el ciclo de la mosca a través de la captura de adultos alados y facilita el recuento de la población.

Saneamiento de la parte baja

Un planta con una parte baja muy frondosa ofrece unas condiciones óptimas para el desarrollo de poblaciones de la mosca del mantillo, por eso en determinadas condiciones puede ser buena práctica sanear las partes bajas de las plantas para favorecer el movimiento del aire en esa zonas. Esto facilita el secado de los primeros centímetros de sustrato(tierra) que dificulta la evolución de las poblaciones de moscas del suelo.

Control de condiciones climáticas

El control de las condiciones climáticas es quizás la técnica de control para-biológico más importante para la cannabicultura de interior. Como bien sabemos, todas las plagas tienen sus propias condiciones ideales de crecimiento, donde sus tasas de nacimiento aumentan al incrementarse un poco la temperatura. En general, una temperatura superior a los 27ºC e inferior a los 35ºC es óptima para las plagas; el control de las condiciones ambientales con aires acondicionados o climatizadores ofrecen al cultivador de interior una herramienta para dificultar el desarrollo de las plagas, por ejemplo bajando la temperatura a 24ºC conseguimos alargar el ciclo de las plagas al hacerse su metabolismo más lento, no acabamos con ellas, pero la ralentizamos el tiempo suficiente para poder disminuir la población a base de lucha biológica.

Debo avisarles que las técnicas de control para-biológico por si solas, sólo consiguen retardar la evolución de la plaga, NO reducirla, por eso hay que combinar con la lucha biológica, que sí ofrece una reducción cuantitativa de la población plaga.

Control químico

Todos conocéis mi filosofía, estoy totalmente en contra al uso de pesticidas para el control de cualquier plaga en el cultivo del cannabis. Con los años hemos aprendido a no tener que recurrir a dichas materias activas tóxicas para luchar contras los fitófagos del cannabis, con paciencia y muchas estrategias de lucha biológica.

Si existiera una normativa que defina como debería ser el cannabis medicinal, el primer punto sería:” ser ecológico” y eso es sinónimo de “prohibido aplicar pesticidas”. Actualmente el cannabis español es de muy baja calidad debido a esto: trazas de pesticidas.

Algunos productores de cannabis para el mercado negro no tienen escrúpulos en aplicar productos altamente nocivos como el Confidor, Bermectina, Clorifos,…. ni los agricultores comerciales usan esas porquerías a día de hoy.

Creo importante, recordarles que el control químico para el cannabis debe resumirse al empleo del Neem y poco más. También se ha que tener en cuenta que si empleamos tanto entomopatógenos del suelo como enemigos naturales, el empleo de químicos debería como mínimo ser reducido a aquellos que sean respetuosos con los enemigos empleados, no vayamos hacer más daño que bien.

Control natural

El control natural está restringido a los invernaderos, normalmente con suelo ecológico o tratado como si lo fuera.

El suelo ofrece una multitud de insectos, ácaros, microorganismos que suelen estar en equilibrio y por eso raramente en la naturaleza hay plagas. Un cultivador ecológico sabe esto y lo respeta, favoreciendo el desarrollo de todos los “bichitos” que en conjunto pueden ofrecer beneficios contra la mosca del mantillo y otras plagas. Las técnicas de conservación son fundamentales para el mantenimiento del suelo.

La mosca del mantillo no se controla con pesticidas como muchos creen, la única solución efectiva para esta plaga es el manejo integrado

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions), Edu (Inversa), Edu y Dani (Koppert Canarias).

Referencias

[1]    McPartland J.M., Clarke R.C. & Watson D.P. 2000. Hemp diseases and pests. Management and biological control. CABI Publishing.

[2]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[3]    Salami M. 2008. Nemátodos entomopatógenos L., Spannabis Magazine nº54.

[4]    Salami M. 2011. Hongos entomopatógenos y marihuana., Spannabis Magazine nº84.

 

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