Cannabis terapéutico y contaminantes peligrosos

Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud. Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud.

Aumenta el consumo de cannabis con fines terapéuticos. Cada día es mayor el número de personas que emplean el cannabis y sus derivados para aliviar las dolencias que sufren a causa de ciertas enfermedades.

Cuando se habla de cannabis medicinal es frecuente hacer referencia a la concentración de cannabinoides que tiene la variedad más que la calidad sanitaria final. A mi juicio, ninguna marihuana puede ser de calidad medicinal si contiene un nivel de contaminantes superior a lo tolerable; o sea, da igual qué cannabinoides y en qué concentración se encuentran si las muestras se hallan contaminadas con metales pesados por haber cultivado las plantas en bidones de pintura, o si presentan trazas o restos de pesticidas para el control de la araña roja.

La experiencia nos dice que todas las variedades son aptas para un uso terapéutico y que la selección de la variedad depende de las necesidades del consumidor. Lo que realmente debe tener el cannabis medicinal es una calidad sanitaria extrema, ya que no debe poner en peligro la salud de las personas.

A continuación se estudian y detallan algunos de los contaminantes del cannabis más frecuentes y peligrosos para nuestra salud.

Contaminantes del cannabis

Los contaminantes del cannabis pueden tener una naturaleza muy variada; por ejemplo, restos de materias orgánicas e inorgánicas, insectos, hongos y demás microorganismos que deterioran la calidad del producto cosechado, es decir, de las cimas florales femeninas (cogollos) ricas en principios activos.

Los contaminantes se pueden clasificar de la siguiente manera:

  1. 1.Contaminantes abióticos: restos de arenas, polvo, pelos, plumas, exceso de nutrientes (en particular de nitrógeno), trazas de metales pesados, pesticidas y fungicidas.
  2. Contaminantes bióticos: insectos, ácaros, hongos, bacterias, virus y otros organismos vivos.

Algunos de estos contaminantes, cuando son consumidos, ya sean inhalados o ingeridos, pueden causar diversos problemas de salud en personas sanas, por tanto pueden ser altamente peligrosos en aquellos individuos con un sistema inmunológico más débil.

Contaminantes abióticos

Los contaminantes abióticos, por su naturaleza, están relacionados con la producción del campo; por ejemplo: la calima, fenómeno atmosférico típico del sur de la Península y de Canarias, trae polvo en suspensión con inóculos infecciosos desde el norte de África. El polvo se deposita de forma permanente sobre las hojas y flores del cannabis en estas regiones. Consumir esas flores recubiertas de este fino polvo causa tos e irrita las vías respiratorias.

Las plumas y pelos, además de oler bastante mal, pueden ser portadores de enfermedades que podrían ser muy peligrosas para nuestra salud.

Los metales pesados son sustancias que se denominan así porque ningún ser vivo precisa de ellos para su metabolismo; aun en pequeñas cantidades son nocivos para nuestra salud.

Todo esto suele darse con mayor frecuencia en los “cultivos de guerrilla”, ya que es muy raro que se hagan análisis del suelo. Además, estos cultivos suelen abastecerse de agua no potable, que puede contener metales pesados o peor aún, albergar microorganismos (no fitopatógenos) que pueden pasar a las personas y causar graves enfermedades (salmonela, histoplasmosis, hepatitis, etcétera).

Otra práctica poco saludable es el cultivo en recipientes empleados para almacenamiento de otros productos químicos como las pinturas.

Otras formas de contaminar, no solo el cultivo, sino también el suelo y las aguas, es el mal manejo de fertilizantes orgánicos (purines, estiércoles, etcétera).

Sobre los pesticidas solo hay que advertir una cosa: no existen estudios que respalden plazos de seguridad de las materias activas en cannabis (apto para consumo). Por tanto, debe evitarse su empleo en la medida de lo posible.

Contaminantes bióticos

Los contaminantes bióticos son los contaminantes vivos del cannabis, es decir, organismos vivos que habitan sobre las plantas (microflora del cannabis) y que en determinadas condiciones pueden causar enfermedades. Estos microorganismos también pueden causar enfermedades oportunistas en las personas. La aspergilosis pulmonar es una de las infecciones oportunistas más comunes entre los fumadores de cannabis; esta está causada por un hongo que se desarrolla sobre las cimas florales durante el almacenado hecho en condiciones por debajo de lo óptimo. Se propaga a las personas por inhalación.

Los contaminantes bióticos se pueden dividir en macroscópicos y microscópicos. En el apartado de los macroscópicos se incluyen los insectos, los ácaros y otros animales diminutos. Estos contaminantes no suelen ser demasiado perjudiciales para la salud, pero aportan un olor y sabor muy desagradables al quemarse. Entre los contaminantes microscópicos más comunes encontramos los hongos, pero también las bacterias, los virus y otros microorganismos, que pueden ser causa de enfermedades en el hombre.

Como se apuntó antes, el empleo de aguas o fertilizantes de dudosa procedencia puede contaminar el cultivo con microorganismos que no forman parte de la microflora del cannabis, pero que pueden ser altamente perjudiciales para nuestra salud.

Hongos contaminantes

Los hongos fitopatógenos son los contaminantes más comunes del cannabis, y se pueden clasificar en:

  1. Hongos patógenos del cannabis.
  2. Hongos de post-cosecha.

Los hongos patógenos del cannabis son aquellos que utilizan el cannabis para realizar su ciclo vital. Los más comunes que pueden causar diferentes problemas de salud al consumirlos en elevadas concentraciones son los siguientes: Alternaria alternata, Trichotecium roseum, Fusarium sp., Botrytis cinerea, Sclerotinia sclorotiorum, etcétera. Los hongos de post-cosecha más frecuentes son Aspergillus sp., Mucor sp., Penicillium sp. y Rhizophus sp.

Los patógenos del cannabis

Los patógenos son recogidos con las plantas durante el cultivo, y pueden o no manifestarse en el campo, según sean las condiciones climáticas. Cuando se manifiestan, son fáciles de observar. Como medida curativa, es preciso retirar las zonas infectadas para que el inóculo infeccioso no se extienda al resto del cultivo. En cualquier caso, habrá que comprobar que no haya sido infectado el resto de la cosecha antes de consumirla. Estos patógenos también pueden desarrollarse durante el secado, cuando las condiciones no son ideales, cuando la manicura es pobre o simplemente las flores son tan densas que no permiten el paso del aire.

A continuación se desglosan de forma general ciertas características de algunos de estos patógenos.

Alternaria alternata

Es un hongo patógeno de muchas plantas y entre ellas el cannabis. La Alternaria sp. es un hongo oportunista: suele aprovechar las debilidades de las plantas, como las heridas causadas por los insectos y ácaros, para penetrar en el vegetal y desarrollar la enfermedad. El viento, el movimiento de las plantas y las salpicaduras pueden hacer volar las esporas varios metros en un invernadero cerrado. El hongo Alternaria alternata puede causar enfermedades oportunistas en pacientes con sida.

 

Botrytis cinerea

Este es el hongo patógeno oportunista más destructor del mundo y sus infecciones son devastadoras en cualquier cultivo. Curiosamente, la Botrytis cinerea también puede provocar infecciones oportunistas de las vías respiratorias. Al igual que otros hongos, el moho gris, como también se lo conoce, aparece durante el cultivo, pero su desarrollo puede darse más tarde, durante el secado y el almacenado.

Trichotecium roseum

Este hongo era poco frecuente hasta hace unos años. Desde entonces aparece anualmente tanto en los cultivos de interior como de exterior. Es otro hongo oportunista y puede infectar tallos, hojas y flores. Si las flores cosechadas llevan inóculos infecciosos y se dan las condiciones ambientales durante el secado o almacenamiento, estas pueden germinar y dar lugar a la formación de moho de color rosáceo.

El Trichotecium roseum produce unos metabolitos tóxicos para nuestra salud; a estos también se les denomina micotoxinas (tricotecenos).

Los hongos de post-cosecha

Se llaman así porque raramente atacan a las plantas mientras están vivas. Estos hongos se conocen comúnmente como mohos. Son habitantes del suelo que se desplazan por el aire y el agua, y atacan todo tipo de producto vegetal o animal almacenado. Intervienen en la descomposición de la materia orgánica y por tanto desempeñan un papel en la vida.

Los hongos de post-cosecha que atacan el cannabis suelen aprovechar las infecciones y destrucción de órganos causadas por otros patógenos, por lo que es bastante común verlos asociados. El control de los patógenos reduce en cierta manera la posibilidad de infección por uno de estos mohos. Estos hongos se recogen durante el cultivo, pero también durante la cosecha, en el secado y en el almacenamiento.

Aspergillus sp.

Probablemente el hongo post-cosecha más común del mundo y el más perjudicial para la salud. Existen más de 500 especies. Los Aspergillus sp. son patógenos que se desarrollan muy bien a temperaturas templadas y cálidas. Las especies aisladas en cannabis, y que han demostrado ser muy peligrosas por su efectos en el sistema respiratorio, causando aspergilosis pulmonar, son Aspergillus flavus, Aspergillus niger Aspergillus fumigatus, Aspergillus parasiticus.

Algunos de estos hongos producen toxinas que pueden ser fatales para las personas, especialmente en enfermos de sida y personas alérgicas. La aspergilosis es una enfermedad que puede afectar otros órganos vitales, como el corazón o el cerebro, y causarles daños irreparables.

Mucor

Otro hongo oportunista del cannabis, que puede causar enfermedades en las personas. Estos patógenos son capaces de infectar una amplia gama de huéspedes (vegetales y animales). En las personas, determinadas especies de Mucor pueden provocar infecciones en las vías respiratorias.

Penicillium sp.

Este es el típico hongo de las neveras. Prefiere climas más frescos, a diferencia de su “primo hermano” el Aspergillus sp. Estos hongos, que sobreviven en todo tipo de sustrato (restos animales y vegetales), pueden causar importantes enfermedades oportunistas en el hombre. Su consumo es peligroso. Almacenar cannabis todavía húmedo en contenedores no ventilados, o en lugares frescos y con elevada humedad, favorece el desarrollo de este y otros mohos.

Rhizophus

El Rhizophus sp. es otro hongo clásico de contaminación; ataca a las frutas maduras y al cannabis mal almacenado. A simple vista se parece mucho al Mucor sp., pero la observación microscópica ayuda a distinguir los dos géneros. La diferencia reside en que el Rhizophus forma estolones hifales similares a los estolones de las fresas; de estos nacen los soportes de las esporas, conocidos como esporangios.

Los hongos de contaminación cohabitan con nosotros en todas nuestras casas y es imposible eliminarlos por completo; solo alterando las condiciones ambientales que los benefician, conseguiremos que la producción tenga la máxima calidad sanitaria deseada por cualquier productor de cannabis medicinal.

Detección de hongos contaminantes

Existen varios métodos a los que recurrir para detectar contaminaciones por hongos.

  • Escaneo visual: la observación a simple vista o con microscopio. El empleo de diferentes aumentos permite una perfecta detección e identificación del hongo. En algunos casos, la espora es lo suficientemente grande como para poder distinguir la especie sin necesidad de microscopios potentes.
  • Escaneo olfativo: la hierba contaminada suele emitir un olor muy particular.
  • Consejo: no oler repetidamente muestras infectadas, pues las esporas pueden volar y entrar directamente por las fosas nasales.
  • Cámara húmeda: consiste en introducir una muestra fresca (recién cortada) en un lugar con condiciones anaeróbicas y con elevada humedad relativa. Esto favorece la germinación y esporulación masiva de los patógenos existentes en la muestra.
  • Las bolsitas plásticas herméticas son perfectas para este procedimiento.

Control de hongos contaminantes

El control para estas enfermedades empieza durante el transcurso del cultivo, pero también en las zonas de secado y almacenamiento.No existe control viable, ni químico, ni biológico contra estos patógenos; una vez que detectemos que tenemos cannabis contaminado, lo mejor es desecharlo, nunca consumirlo, ni cocinar con él, ya que muchos de estos hongos contaminantes liberan micotoxinas que son altamente nocivas para nuestra salud.

La prevención es más coherente: evitar las condiciones propicias para el desarrollo de estas enfermedades, mantener las salas de secado y los recipientes de almacenado limpios y estériles en lo posible, etcétera.

Nunca se deben almacenar cimas florales en contenedores herméticos si tienen más de un 15% de humedad: en estas condiciones, el recipiente se convierte en una cámara húmeda y los patógenos proliferarán en muy poco tiempo estropeando toda la cosecha. El manicurado tiene un papel fundamental al favorecer la aireación del cogollo y favorecer a su vez el secado, al mismo tiempo que dificulta la proliferación de los patógenos.

Nuestro organismo está en constante lucha con inóculos infecciosos que nos atacan diariamente, pero para nuestro sistema de defensa no es lo mismo tener que luchar contra unas pocas esporas que con centenares o millares.

Conclusión

La calidad medicinal del cannabis no solo debe medirse por las concentraciones de cannabinoides que presenta, debe también cumplir con las condiciones sanitarias necesarias para que no sea perjudicial. El mercado negro se olvida de estas premisas, centrándose en la cantidad para obtener más beneficios y descuidando así la calidad sanitaria y los daños asociados para los consumidores.

Agradecimientos: Carlos Borges

 

Cultivo de cannabis: ¿Cantidad o calidad?

Este artículo no es un debate sobre qué es mejor: si el peso del producto final en seco o una mayor calidad del mismo en detrimento de la producción, sino sobre qué es mejor: disponer de muchas semillas de calidad media a un bajo precio, o invertir el dinero en variedades de calidad mucho más notable, pero a un precio mayor.

Por Albert Garrudo

Hoy día en España, y más aún con la crisis, se demanda un mercado de semillas de precio lo más bajo posible, y que sean feminizadas. Las semillas de formato regular han quedado en un segundo plano, e incluso tercero, ya que las autoflorecientes cada día ganan más adeptos. Hemos dejado de lado la calidad de unas buenas semillas regulares de bancos con años de trabajo a sus espaldas, por femicopias de bancos que no producen sus semillas, sino que las compran a terceros o que no crean variedades, sino que simplemente hacen reproducciones de otras ya existentes. El resto de países con cultura cannábica actual (Estados Unidos, Holanda, Reino Unido…) sigue demandando semillas regulares, y las feminizadas quedan muy atrás.

¿Qué tenemos aquí que sea diferente? A mi entender, la publicidad de bancos que invierten más en márketing que en calidad del producto. Desde hace un par de años, el mercado se ha inundado con bancos de semillas que aparecen y desaparecen; bancos con las mismas variedades en sus catálogos, pero con nombres distintos; bancos que producen semillas o las compran, y que cada año aparecen con diez nuevas genéticas; incluso tiendas que compran las semillas a granel y luego las envasan con el logotipo de su grow. No estamos hablando de los bancos que crean variedades propias, diferentes al resto de las ofrecidas, que tardan entre dos y cinco años en estabilizar una variedad antes de ofrecerla.

Coloquialmente hablando, esto es un desmadre creado por la prohibición. Aquí es donde me pregunto dónde está el control de calidad. Cada día hay más cultivadores descontentos con alguna variedad que compraron el año pasado, incluso variedades que ya habían plantado años atrás y que ahora no se parecen en nada a las de antaño. Por culpa del beneficio propio frente a la calidad, muchos bancos no guardan los parentales originales con los que crearon sus variedades, y cada año deben partir de semillas del híbrido y realizar reproducciones. Esto degenera la genética por endogamia y nunca se obtendrán los resultados del híbrido inicial. Y si en vez de producir sus semillas, las compran a terceras personas, la calidad queda en el aire hasta que llega la cosecha, como si fuera una ruleta de la suerte.

Hace años plantabas diez semillas de White Widow, retirabas entre tres y cinco machos, y las hembras que quedaban crecían, florecían, resinaban y terminaban de florecer más o menos a la vez. Como mucho se diferenciaban dos fenotipos, y si salía algún ejemplar muy distinto al resto daba que pensar que no había un trabajo riguroso por parte del breeder. Hoy día, incluso los bancos de semillas venden en sus catálogos sus variedades informando de la cantidad de fenotipos distintos que pueden salir de esas semillas, y que busques el que más te gusta… ¡Hay que ver a dónde hemos llegado!

Estamos hablando de que a día de hoy es muy difícil conseguir semillas originales de los híbridos más famosos, que se parezcan a lo que fueron años atrás. Blueberry, Northern Lights, Skunk,

Haze, White Widow… lo que podemos encontrar son plantas parecidas o con un aire de similitud a sus ancestros originales, pero la situación de ilegalidad y la demanda intensa de semillas ha producido esta lamentable situación.

Y no hablemos del problema de la intersexualidad, hermafroditismo e incluso machos reales que salen de las semillas feminizadas, ya sea a la hora de marcar el sexo -con platanitos y flores a mitad de floración- o al final de la misma. Cada vez más, las semillas feminizadas presentan problemas de ese tipo, dejando regalitos de alguna semilla molesta en nuestros cogollos o arruinando nuestras cosechas con miles de cañamones. Recordemos que para feminizar hay que estresar a una hembra, ya sea con productos químicos o de forma más “natural”. Si el trabajo de feminizado no es riguroso y serio, las semillas producidas serán más útiles como alpiste para gorriones o tostadas de aperitivo.

Otro tema más delicado serían los nombres de las variedades. Muchos bancos ofrecen híbridos conocidos por todos con otro nombre, ya sea para no entrar en debates sobre de quién es realmente el híbrido inicial, o bien para hacer creer al cliente que está comprando algo diferente. Sea como sea, el resultado es confusión. Una persona puede ir a comprar, por ejemplo, un paquete de Critical Mass, otro de Channel + y otro de Green Poison, y al fin y al cabo estará comprando tres paquetes de Critical. Si el vendedor no avisa, cuando florezcan, el cultivador verá que sus matas se parecen mucho entre sí. De haberlo sabido, quizá hubiese preferido comprar tres variedades distintas. Es tan fácil como informar al consumidor sobre la genética real, como en cualquier otro producto. Pero el cannabis, al ser ilegal, no se puede registrar la patente de una variedad, y cualquier persona puede vender semillas con un nombre famoso o usar esa genética en beneficio propio, sin que el creador original pueda decir nada. Por eso hay tantos bancos que ofrecen Critical Mass, pero realmente sólo uno es el que realizó el cruce original; el resto parten de semillas de la susodicha variedad.Las feminizadas suelen mostar platanitosLas feminizadas suelen mostar platanitos

 

Si estamos dispuestos a gastarnos 10 € o más por semilla -abusivo a mi parecer-, si invertimos en abonos, sustratos y herramientas mil, deberíamos pararnos un rato a informarnos sobre el origen y el trabajo que hay detrás de la variedad que nos interesa del banco en cuestión, y sólo comprar a aquellos que realmente tienen un trabajo propio, sean o no híbridos originales. Estos bancos tienen muchas horas de trabajo bajo el sodio, y sus semillas valen lo que piden, por el hecho de que luego estarás seguro de que las plantas saldrán como dice el catálogo y no cualquier otra cosa. Los bancos que no producen ellos sus semillas nunca podrán ofrecerte la fiabilidad que prometen; simplemente compran las semillas a un precio y las venden incrementando el precio entre un 100% y un 500%. De igual modo, al comprar un coche nos gusta saber un poco qué equipamiento lleva, su potencia, el tipo de carburante... y seguro que preferimos un Seat a un “Seta”, no sé si me explico.

También hay que tener cuidado, ya que muchos bancos cruzan la mayoría de sus madres con el mismo macho. Pueden tener catálogos muy amplios, pero al fin y al cabo todas tendrán cierto parecido, ya que la mitad de sus genes es igual en todas ellas, y podemos acabar teniendo muchas variedades pero todas con un sabor parecido, ya sea Critical o sea San Fernando Valley OG Kush. Por eso, si queremos invertir, hay que investigar un poco para que nuestra próxima cosecha será de las que se recuerden.

A mi entender, deberíamos usar los tres tipos de semillas. Las auto, para plantar en primavera y obtener una cosecha temprana, antes de que las demás estén listas y así disfrutar el verano con algo recién cosechado. Si sólo disponemos de un balcón frente a una farola, pues no queda otro remedio si las queremos ver florecer. Las feminizadas, para probar alguna variedad nueva y saber cómo crece, florece, sabe, etc., y poder hacernos una idea de si nos gusta o no. O también para los cultivadores noveles que no controlan mucho el cultivo y no quieren andar preocupándose por los machos. Todo esto ayuda mucho en los primeros cultivos. Las feminizadas también sirven para esos cultivos de indoor que corren prisa y donde no hay espacio para machos. Y las regulares, por fin, para plantar lo que ya sabemos y conocemos, y de las cuales nos interesa seleccionar una buena hembra productora de clones que llenarán nuestros armarios, balcones o huertos. También nos sirven para buscar un buen macho, hacer nuestras propias semillas y poder disfrutar de ellas. Además, las semillas regulares son mucho más estables y homogéneas en fenotipos, más potentes y resinosas, y más productivas que sus homologas feminizadas. Germinadas en época de calor, las regulares dan un índice de hembras más alto y se pueden conseguir seis, siete o hasta ocho hembras por cada paquete de diez semillas. Las regulares son mejores y más baratas; sólo queda la molestia de los machos, que hay que cuidar hasta que marcan el sexo, pero tenemos la seguridad de que las hembras no mostrarán intersexualidad... si el breeder ha hecho un buen trabajo, claro.

Las feminizadas arrasan, y no se ve el final. De las regulares, lamentablemente, el final no está lejos, a no ser que hagamos algo para no acabar con refritos en nuestros botes. Este artículo es una opinión personal. Después de más de quince años cultivando he podido ver el deterioro genético de las semillas comerciales y cómo las feminizadas han arrasado en el mercado español en menos de diez años. No pretende ser una crítica a nadie en particular, sino un toque de atención a todo el sector cannábico, desde el cultivador novel, pasando por el banco de semillas, y terminando por los propietarios de tiendas, para advertir que si no empezamos a cambiar el mercado y las semillas regulares vuelven a ponerse de moda, esto se va a pique. Estamos hablando de una planta con miles de años a nuestro lado y con cientos de aplicaciones médicas, lúdicas y terapéuticas. Cada variedad es un mundo en sí y tiene sus utilidades. Si vamos liando el cotarro con nombres distintos, refritos, historietas inventadas… estaremos prostituyendo una planta sagrada y vamos hacia atrás en vez de avanzar juntos hacia unos híbridos mejores y más enfocados a cada dolencia en concreto.

 

Genotipos adecuados para cultivos en espacios reducidos (II)

Cheese

Desde el pasado número y durante los próximos meses seré yo, Leroy McWolf, quien os guíe a través del camino de “El cultivo básico en espacios reducidos”. De esta forma aprovecharemos el conocimiento de varios autores que han trabajado, en numerosas ocasiones, en estas circunstancias de cultivo, y proporcionaremos una experiencia renovada al lector, alternando sus visiones.

Por Leroy McWolf

Como os comentaba en la primera parte de esta serie, otros articulistas ya han hablado en Cannabis Magazine*, concretamente sobre el tema genotípico. Lo que aquí se pretende es tratarlo en profundidad, desde una perspectiva humilde y sencilla, para aclarar ciertas incógnitas que nacieron durante las explicaciones de Neal C. Borroughs. La intención es, por lo tanto, detenernos en la elección de semillas y la crianza cannábica en las concretas y limitadas circunstancias de cultivo que describía el autor.

Sacaremos a relucir aspectos que nunca antes se han tratado y profundizaremos en otros que sólo se han esbozado. Evitaremos, siempre que se pueda, redundar en temas explicados y, cuando la situación lo requiera, usaremos asteriscos que os remitirán a otros artículos.

Retomemos entonces el tema donde lo dejamos en el pasado número. Lo primero es recordaros las dimensiones aproximadas en las que nos movemos. Para continuar en la línea del autor arriba mencionado, imaginemos que somos poseedores de un armario prefabricado de 60x60x140 centímetros, o cualquier emplazamiento de dimensiones similares.

Lo primero que aclaramos en el artículo anterior es que no vale cualquier genotipo para este tipo de espacios. Hay que evitar las plantas sativas con periodos de floración excesivamente largos. De esta forma evitaremos también plantas que pueden alcanzar tamaños excesivos.

Por lo tanto, lo adecuado es decantarse por genotipos índicos o híbridos con tendencia índica, de manera que las plantas ocupen el menor espacio posible con la mayor producción de flor. Así optimizaremos la cosecha y aprovecharemos realmente las dimensiones descritas.

Perfilábamos algunas afamadas familias genotípicas, insinuando el camino a seguir a la hora de elegir una de ellas. En caso de decantarnos por la homogeneidad, mencionábamos las siguientes variedades:

-       Northern Lights.

-       Skunk, Super Skunk y sus derivados.

-       Algunos tipos de Critical, como Critical Mass, Critical 47, Critical + o Kritikal Bilbo.

-       Algunos tipos de Kush, como 8 ball kush, All Kush o Power Kush.

-       Algunos tipos de plantas californianas.

Para algunos, estas menciones pueden parecer “puritanas”. Y es cierto que se trata de una elección conservadora basada en los resultados. La práctica totalidad de tipos mencionados funcionarán bien y proporcionarán un cultivo relativamente homogéneo sin necesidad de excesivos cuidados.

Si lo vuestro es la variedad y la novedad, debéis intentar combinar genotipos compatibles. Esto no es tarea fácil, puesto que muchos de ellos no responderán de la misma forma que lo han hecho en otras ocasiones. Más aún si se trata de variedades nuevas, la mayoría de ellas híbridos F1 provenientes del cruce de dos variedades estabilizadas.

La expresión concreta del genotipo -o, usando palabras más sencillas, la forma en la que la semilla que escojamos va a crecer y producir flor- no es siempre la misma, por muy buena que sea la semilla. En realidad, no existe relación alguna entre el precio, la calidad de la semilla y la homogeneidad. Por lo tanto, la homogeneidad fenotípica total puede considerarse un mito. Algunos reputados tipos de semillas son famosas precisamente por ofrecer dos o tres variedades fenotípicas, y por ejemplo una de ellas de excepcional calidad.

Sea como fuere, debemos tener siempre en cuenta que tratamos con seres vivos, plantas, y no con ecuaciones matemáticas. Es cierto que muchos de los tipos de hierba mencionados nos proporcionarán plantas similares, pero no idénticas, y podemos encontrarnos con algunos casos en los que no se parecen en absoluto. En conclusión, el resultado no será siempre el mismo.

En el anterior artículo también os mencionábamos algunas clases que a nosotros nos habían funcionado bien combinándolas: White Berry de Paradise Seeds, Green Poison o Cream Caramel de Sweet Seeds, Bubble Gum o AK 47 de Serious Seeds, Pakistan Chitral de Cannabiogen.

Pues bien, antes de detallar un caso concreto, creo conveniente que nos detengamos en algunos genotipos para comenzar a dilucidar el origen de las semillas y el por qué de esos sugerentes nombres.

En numerosas ocasiones nos preguntamos de dónde provienen partes de algunos nombres como Cheese, Afgan, Kush, White, Critical, Blue, Californian, Northern, Bud, etc. En los próximos artículos nos detendremos en algunos genotipos que podréis adquirir y que se ajustan a los concretos espacios que aquí nos ocupan.

Un claro ejemplo de variedad adecuada para nuestro pequeño interior son las variedades de Skunk denominadas Cheese. Muchas personas desconocen los nombres comerciales en los que han derivado los diversos fenotipos que posteriormente se convierten en genotipos de Skunk. Se dice, se rumorea y se comenta que las más clásicas Old Skunk se cruzaron con algunos selectos genotipos de Northern Lights para proporcionar una de las clases más selectas de marihuana, la mítica Cheese.

La leyenda que se creó en torno a esta planta nació en el Reino Unido, siendo una semilla que se asocia irremediablemente al cultivo inglés. Posteriormente se extendió por todo el mundo, dando lugar a algunas de las mejores semillas que podemos adquirir en la actualidad para espacios reducidos. Cheese de Dinafem Seeds, Cheese de GreenHouse Seeds o Big Buddha Cheese de Big Buddha Seeds son el ejemplo español, holandés e inglés, respectivamente, que nosotros hemos probado.

Para ser fieles a la historia que precede a esta semilla, detengámonos en la última, el genotipo de Big Buddha Seeds. La casa, bajo su logotipo, afirma ser la creadora de la variedad Cheese (“Creator of the Cheese Seed”) y es la casa de semillas que más cruces ofrece en relación a la cantidad de semillas totales. Por decirlo de alguna manera, es la casa de semillas especializada en la variedad Cheese.

Sin embargo y como ya os anunciábamos, las historias que preceden a la marihuana con olor y sabor a queso son muchas y muy diversas. El consenso de los puritanos (de nuevo nos acogemos a lo que nos resulta más seguro, más fiable) es que la genética proviene de varios tipos de skunk plantados entre 1988 y 1989 por el colectivo punk “Exodus”. Este grupo de personas se asentaron a las afueras de Londres y llevaron a cabo diversos cultivos, haciendo que sus esquejes se introdujeran a lo largo y ancho de la capital inglesa. El nombre con que se bautizó a esta variedad hace justicia a lo que cualquier variedad de Cheese debiera proporcionar: unos cogollos con un característico olor a queso curado. Algunos puntualizan que las variedades más clásicas tenían cierta tendencia terrosa y unos efectos mixtos, elevados a la par que relajantes.

Pues bien, se dice que la Big Buddha Cheese es una descendiente directa de estas especies y la primera en ser comercializada. La casa inglesa afirma que ha obtenido varios ejemplares de la mítica Cheese, ha seleccionado los mejores y los ha cruzado con una planta macho afgana. Posteriormente volvió a cruzar el resultado con una planta Cheese seleccionada, con lo que obtuvo una índica de floración rápida y lo suficientemente sativa como para evocar cierta nostalgia del clásico.

Como os comentábamos un poco más arriba, esta es una de esas plantas que muestran más de un fenotipo. No por ello, la totalidad de fenotipos dejan de ofrecernos un olor a queso e incienso, un sabor terroso y un efecto elevado. Pero sí encontraremos plantas con algunas diferencias de hoja, tamaño y distancia internodal.

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La Big Buddha Cheese, al igual que la Cheese de Dinafem, es una planta perfecta para nuestro pequeño interior. Si decidimos decantarnos por el genotipo Skunk, es una inmejorable opción para realizar una poda y provocar una planta multirramificada. En mi opinión sólo es comparable a las genéticas más reputadas de Skunk, como Super Skunk de Sensi Seeds.

Debido a la escasa experiencia que he tenido con Blue Cheese de Big Buddha Seeds, la variante no es santo de mi devoción en lo que a monocultivos en espacios reducidos se refiere. Básicamente por el prolongado periodo de floración. Aun así, varios de mis allegados (experimentados cultivadores) la tienen por una índica más potente y de mayor calidad que su hermana mayor. Por ello no puedo dejar de ofreceros unas pinceladas sobre este peculiar tipo de Cheese.

Como su nombre indica, esta variedad proviene del cruce entre un grupo de machos Blueberry, procedentes de los mejores viveros del mundo, con la descrita Big Buddha Cheese. Según la casa, las semillas resultantes se plantaron y se eligió un macho de entre más de 40 machos Blueberry x Big Buddha Cheese.

Os recordamos que para llevar a cabo este paso no sólo se basan en las cualidades aparentes del macho. Es decir, no se trata de elegir a un macho que “nos guste”, sino que cada uno de estos machos tiene que ser cruzado, sus semillas plantadas y los resultados de las hembras probados. Después de llevar a cabo este proceso y el análisis exhaustivo que merece, y sólo entonces, es cuando se elige al macho.

Pues bien, una vez elegido, vuelve a ser cruzado con una hembra de Big Buddha Cheese, obteniendo una planta mayoritariamente Cheese con un toque Blueberry.

La parte parental Blueberry hace que la cantidad de genes índicos ascienda, hasta arrojar un porcentaje en torno al 80%. Por otra parte, el tiempo de floración se ve inevitablemente aumentado. Pasando de las 7 semanas aproximadas de su hermana mayor a las 9 de este cruce.

Para despedirnos hasta próximas entregas, mencionemos algunas variedades Cheese de otras casas que podrían cumplir la función que aquí nos interesa. Algo que dice mucho a favor de Big Buddha Seeds es que la prestigiosa casa de semillas Barney's Farm tiene una variedad con el nombre Blue Cheese de idéntico origen. Es decir, se ha usado un parental Big Buddha Cheese para obtener sus semillas, aceptando que es una de las mejores alternativas del mercado a la hora de escoger una Cheese.

Otras variedades a resaltar de la casa del gran Buddha serían Bubble Cheese, resultado de Bubblegum x Cheese; Chiesel, producto del cruce entre New York Diesel y Cheese o Cheesus, obtenida mediante el cruce de God Bud (de la que hablaremos en futuros artículos) x Cheese, aunque podréis encontrar más en su catálogo.

Y otras Cheese a tener en cuenta de otras casas de semillas son la Cheese de CBD Seeds, quienes afirman haber encontrado en genotipo original de la “Exodus Cheese”; Cheese de G13 Seeds, en este caso un cruce más en la línea de las arriba mencionadas, Afghani x UK Skunk; Cheese Candy de Delicious Seeds, ofreciendo un híbrido de Kush x Skunk o Cheese Wreck de Royal Dutch Seeds, cruce de Royal Dutch Cheese x Royal Dutch TrainWreck. Debéis tener en cuenta que algunos de estos cruces tienen periodos de floración ligeramente superiores a los clásicos genotipos skunk.

*ARTÍCULOS:

-      “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción más que aceptable” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 93, 94 y 95.

-      “Cómo producir tus propias semillas en un espacio reducido y con un consumo de energía mínimo” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 96, 97 y 98.

-      “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción mejorada por el esquejado” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 99, 100 y 101.

 

 

Cultivo en Arlita: Sistemas alternativos – Smart Pots (II)

Continuamos con estos contenedores de cultivo multiuso que permiten el uso de arlita como sustrato, y que presentan la innovación de ser transpirables, en lugar de tener una estructura sólida o rígida como el plástico, material usualmente utilizado para el cultivo en arlita. Una gran diferencia que influye directamente sobre la cantidad de raíces producidas y su facilidad para acceder a la solución nutriente.

Texto: Luis Hidalgo

En ocasiones nos encontramos con algunos productos para cultivo que proceden de la agricultura general, como es el caso del que estamos analizando en este capítulo, y que aplicados a la cannabicultura funcionan a las mil maravillas. Vamos a terminar con la historia sobre el desarrollo de estos innovadores contenedores o “macetas” de tela, los Smart Pots, para a continuación comenzar con las técnicas de cultivo más adecuadas para su uso con arlita.

El final de la historia

A lo largo del capítulo anterior hemos visto en parte cómo fue desarrollado este tipo de maceta a partir de la experiencia en el cultivo de distintas especies vegetales, incluyendo árboles frutales. Recordemos que todo está basado en el principio de que las raíces se oxidan al alcanzar y atravesar los bordes de la maceta, y entrar en contacto con el aire, lo que provoca una mayor ramificación del sistema radicular y permite que se aproveche mucho mejor todo el espacio interior del contenedor. Se llega a formar una “bola” de raíces, al tiempo que la transpiración evacua la temperatura que se produce en el interior de la maceta hacia fuera.

A la hora de cultivar en exterior, nos permite hacer con nuestras queridas plantas lo que hacen los agricultores de árboles frutales, es decir, trasplantes de suelo a suelo. Esto quiere decir que podemos meter las plantas en los Smart Pots con arlita, cultivarlas en interior o en exterior, y posteriormente trasplantar a tierra madre. No solo eso, sino que una vez están en el suelo, podemos “retrasplantarlas” sin problema a otro lugar, e incluso volver al cultivo solo en arlita. Esto sucede porque la “bola” principal de raíces se encuentra siempre dentro del contenedor, que es atravesado sólo por pequeños capilares.

Estos capilares son los que seguirán extendiéndose por el sustrato tras unos días después del trasplante al suelo. Al encontrarse la masa principal del sistema radicular protegida por el contenedor, podemos cavar alrededor de este y separarlo de la tierra con gran facilidad y casi sin sufrimiento para la planta. A partir de ahí se pueden trasplantar de nuevo a otra localización o continuar el cultivo en el Smart Pot de manera autónoma. Por supuesto, si éste estaba lleno de arlita, podremos continuar el hidropónico sin ningún problema tras su fase en tierra/suelo.

Por supuesto, cuanto mas grande sea el contenedor, menos impacto tendrán los posibles trasplantes sobre el tiempo de recuperación de las plantas. Por ejemplo, en uno de 15 galones (1 galón = 3,8 Litros) o 57 litros -de los cuales usaríamos unos 50 litros de sustrato ya sea tierra, arlita, mapito u otro cualquiera-, la cantidad de raíz que llega a colonizar el interior del contenedor es tan grande que las plantas ni se enterarán del trasplante o de la extracción del suelo.

Retomando la historia de cómo fueron creados estos contenedores, tras llegar a la versión Pro de Smart Pot que permitía cultivar plantas de manera independiente o bien en tierra madre y/o sobre el suelo (sin enterrar), tras lo visto en la entrega anterior, Kurt decidió optimizar aún más el diseño de su “invento” para poder cultivar plantas acuáticas en fuentes, estanques o acuarios. En ese momento, su compañía pasó a llamarse “High Caliper” (“Alto Calibre”), haciendo referencia a lo muy “afinados” que se encontraban sus contenedores para el cultivo de cualquier tipo de vegetal, incluido, por supuesto, el cannabis. La empresa pertenece a casi todas las asociaciones de cultivadores en los EE. UU., y forma parte, desde hace unos veinticinco años, del “American Standard for Nursery Stock”, que se encarga de regular los formatos y utilidades de los contenedores susceptibles de ser usados como elemento de transporte y/o trasplante de especies vegetales, por lo que participa en distintos patrocinios y proyectos con distintas universidades.

Tras la última innovación, y a través de las pruebas realizadas por distintos clientes y amigos, quedó claro que, si se podían cultivar plantas acuáticas en aquellas macetas de tela, también se podrían usar para sistemas hidropónicos. Y así fue como se introdujeron en el campo del cultivo con arlita u otros sustratos inertes, no ya para cultivos en indoor, sino para su uso en exterior como hidropónicos puros.

Cultivando en interior

El cultivo con arlita en interior con estos contenedores es prácticamente como si lo hiciéramos en tierra, con las particularidades relacionadas con el ciclo de riegos que se suelen aplicar a la arlita, y que veremos más adelante.

Lo primero que nos sorprende al ver las “macetas” de tela es el hecho de que no tienen los típicos agujeros de drenaje de las macetas de plástico, que sirven para evacuar el exceso de agua del fondo en el caso del cultivo en tierra, y como vía de salida de la solución nutriente en los sistemas hidropónicos. Lo que sucede en este caso es que todo el fondo del contenedor es como un gran agujero de drenaje, hasta el punto de que permite pasar el polvo de la arlita. Lo podemos ver en la foto, donde estamos lavando la arlita dentro del propio contenedor y se aprecia cómo se evacuan los restos por debajo con el arrastre del agua.

Para el cultivo de prueba hemos metido veinte Smart Pots de un galón (3,8 litros) con arlita para cultivo de BioBizz, debajo de un foco de 600W de vapor de sodio, y dentro de ellos sendos esquejes de Northern Lights de una madre seleccionada de entre treinta hembras del banco Vision Seeds, de estructura medio columnar y ramificación ligera. Recordemos que el número de plantas a cultivar en un metro cuadrado depende, además del tamaño de la maceta, del tipo de ramificación de la variedad que estemos trabajando, pues no será igual una sativa que ramifica como “loca” y que se estira con facilidad en busca de la luz, que una índica más o menos pura que deja de crecer a los pocos días de entrar en floración.

Como ya hemos visto a lo largo de la serie, lo primero de todo es lavar la arlita para eliminar los restos de polvo y ajustar su pH, que suele ser bastante alto, por encima de 8 en algunos casos. Usualmente, cuando cultivamos con sistemas “llave en mano” solemos lavar toda la arlita de una vez, y a continuación, o bien acondicionamos su pH también de una vez, o bien lo vamos haciendo ya con ella en las macetas aún sin plantas, haciendo circular por el sistema agua con el pH ajustado a 5,5 durante un día o dos, hasta que al recoger el agua de salida dejemos de observar subidas fuertes de más de un punto, es decir, un máximo de 6,5.

Sin embargo, usando Smart Pots es mucho mejor realizar el proceso individualmente. Por un lado, resulta bastante más cómodo ir lavando la arlita dentro de cada maceta, lo que se puede hacer con la ducha, una manguera o el grifo de la cocina. Es conveniente ir removiendo la arlita según la “bañamos”, y si usamos agua templada, a unos 35ºC, el proceso resultara más rápido al desprenderse el polvo con más facilidad y ser evacuado a mayor velocidad, ya que el poro de la tela de la base parece dilatarse ligeramente con el agua a esta temperatura, lo que permite una mejor salida. Posiblemente a más temperatura se facilite aún más la evacuación, pero a esta que indicamos nos ha parecido suficiente. Además, el agua más caliente tal vez pudiera dañar de alguna forma el tejido de la maceta.

 

Iniciando la aventura

Cómo es lógico, hemos preparado otro cultivo de control para poder comparar de forma fehaciente si realmente existen diferencias en los resultados finales. Este cultivo lo realizamos en un sistema casero intentando emular a las Smart Pot con otras veinte plantas en un metro cuadrado, en idénticas condiciones de iluminación, ventilación, temperatura, etc. Usaremos bolsas de cultivo de PVC de 5 litros, a las que realizamos algunos orificios más en la base, aparte de los que traen de serie. En concreto, de seis a ocho agujeros, distribuidos de manera uniforme, serán suficientes. Trabajaremos en un régimen de máxima productividad y haremos la estimación final por el total de peso en seco obtenido en cada sistema.

Una vez lavada la arlita, pasamos a su acondicionamiento para estabilizar su pH. De nuevo, para las bolsas de cultivo de plástico podemos hacerlo de una vez; por ejemplo, en una bañera, dejando toda la arlita ya limpia de polvo, sumergida en agua a 5,5 de pH, unas 48 horas. En cambio, para los Smart Pots recomendamos encarecidamente realizar esta tarea con la arlita dentro del contenedor, igual que hicimos con el lavado. El motivo no es otro que, si bien el material “fabric” del que están hechas es en principio inerte, resulta conveniente estabilizarlo también, cosa que no sucede si utilizamos tierra, ya que esta y los riegos posteriores se encargan de conseguir un pH “tampón”, es decir, con la fuerza suficiente para que el valor general no se vea influido por una posible fluctuación del valor de la tela del contenedor. En las bolsas de plástico también podemos realizar así el proceso de estabilización de la arlita si nos resulta más cómodo, si bien en este caso no existe ninguna influencia por parte del contenedor, ya que las raíces nunca lo atravesarán, lo que imposibilitará cualquier tipo de intercambio iónico o catiónico.

Para aquellos lectores que ya utilizan bolsas de cultivo, les hacemos notar que, aunque el instinto nos quiera llevar a hacer un montón de pequeños orificios en ellas con un alfiler -por ejemplo, al objeto de emular el “air prunning” o poda aérea que veíamos en el número anterior-, debemos evitar esto, ya que, como podemos ver en la foto, y por propia experiencia, podemos asegurar que el agua se sale a pequeños chorros por todos los agujeros, y el sustrato, de tierra o inerte, se seca a una velocidad de vértigo. Esto hace que sea muy poco útil, ya que tampoco se consigue el efecto de oxidación de las puntas del sistema radicular, porque estas tienen que “encontrar” por casualidad alguno de los orificios realizados en su camino.

Como para regar usaremos un sistema de bombeo simple con recirculación de la solución nutriente, vamos a aprovecharlo para el proceso de estabilización de la arlita, para lo cual montamos ya los dos cultivos en vacío, esto es, sin plantas. El circuito es muy sencillo: una bandeja de cultivo de un metro cuadrado, encima de una tabla que se apoya en dos o tres caballetes. La mesa debe tener orificio de desagüe, así que le daremos una ligera inclinación para que el agua vaya hacia él, y justo debajo pondremos el tanque o depósito de solución nutriente. Recomendamos un mínimo de cincuenta litros.

Dentro del taque, una piedra difusora que conectada a una bomba de aire mantendrá la SN bien oxigenada, y una bomba de agua, ya sea de acuario o de las de achique, a la que conectaremos un trozo de tubo o manguera cerrado por el otro extremo con un tapón de los que venden a tal efecto. De dicho tubo o manguera saldrán los veinte microtubos, uno por planta, en cuyo extremo se coloca una piqueta o gotero que pincharemos en cada contenedor. A continuación, llenamos el tanque de agua y le añadimos un 0,1% de agua oxigenada; ajustamos el pH a 5,5, conectamos la bomba y dejamos el sistema funcionando. Cada hora miraremos el pH, y si ha subido lo volveremos a corregir. Al cabo de unas veinticuatro horas ya debería haberse estabilizado sin más subidas en las lecturas.

Una vez que tenemos controlado el pH, llega el momento de poner los esquejes, que previamente habremos enraizado en lana de roca, o en alguno de los muchos sistemas de propagación hidro o aeropónica disponibles en el mercado.

En la próxima entrega terminaremos de analizar los dos cultivos con todos los pormenores vistos a lo largo del ciclo de vida de las plantas, y los resultados no sólo en cosecha, sino también en facilidad de uso, manejabilidad y otros factores que son importantes en un cultivo y a veces olvidamos. Hasta entonces, un saludo.

 

Cómo cultivar BlueBerry - Parámetros de cultivo - Final

Terminamos el capítulo dedicado a la Blueberry, a la que podríamos llamar la “abuela” de las líneas comerciales que presentan colores en la gama del azul – violeta, y que en la actualidad se encuentra presente en forma de genes en muchas de las variedades que se cultiva de manera habitual tanto en interior como en exterior. Como progenitora de toda una “familia” de variedades, su creador y “criador”, DJ Short, también ha sido reconocido como uno de los gurús en el campo de la crianza cannábica.

Texto y Fotos: Luis Hidalgo

Sin embargo, y como hemos podido ver a lo largo de este capítulo, DJ Short no debió quedarse muy contento con lo que posteriormente se hizo con sus investigaciones y años de trabajo representados por las variedades originales que desarrolló. Si nos damos cuenta, cada vez que el criador trata con un banco de semillas, la cosa acaba mal de una u otra manera, pues aquellos solo suelen preocuparse de obtener un buen stock de grano y los esquejes padres y madres, para luego aplicar sus propios criterios y conocimientos sin contar, en la mayoría de los casos, ni siquiera con la opinión del creador del material con el que están trabajando.

Así pues, este tipo de criadores -de quienes lo que menos podemos decir es que son “honrados”- suelen ver cómo su trabajo es aprovechado y rentabilizado por terceras partes sin recibir ningún tipo de “canon” o royalty, como sucedería si estuviéramos hablando de variedades de tomate, patata, o cualquier especie vegetal completamente legal.

Cultivad, cultivad, malditos…

Haciendo referencia al título de la película, a partir de aproximadamente la mitad de la década de los 90 llegó el “boom” del cultivo a nuestro país. Incluso antes de la aparición de los growshops o tiendas especializadas, ya se podían comprar semillas de marcas reconocidas a Holanda por correo, la mayoría de las cuales se cultivaban en exterior, pues los interiores aún tardaron otros 4 ó 5 años en establecerse como opción para la inmensa mayoría de cannabicultores “urbanos” sin acceso a campos o terrazas donde cultivar plantones de 2 ó 3 metros de altura y producción para todo el año.

Fue precisamente cuando apareció una segunda tirada de plantas “azules”, variedades desarrolladas por el mismo DJ Short, pero ya hibridadas con otras líneas comerciales como White Widow, Ak-47 u otros híbridos de segunda y tercera generación. De esta manera, es el propio criador responsable de la creación de la Blueberry el que se encarga de darle un giro mas índico, aumentando producción y potencia, sin desatender a los aromas y sabores, muy presentes en esta variedad, que quizá son su característica mas notable

Si en el capítulo anterior veíamos cómo utilizaba la Blueberry en un híbrido para elevar la psicoactividad sativa, ahora analizamos el caso contrario de la mano del propio creador de la BB. Al objeto de conseguir un “high” realmente medicinal, se selecciona un macho de White Widow especialmente resinoso y con quimiotipo alto, tanto en THC como en CBD. El resultado es una BB superpotente y aromática, y con una floración algo más corta que la original.

Es ideal para el cultivo Sea Of Green por su estructura columnar y su baja altura, que raramente pasa del metro en interior. Algunos ejemplares se cosechan a partir de los 45 días, lo que la hace realmente rápida, justo lo opuesto que la Blueberry original y la rama sativa de la familia. Por todo ello, es conveniente darle al menos 10 días de vegetativo intenso, al objeto de que consigan un desarrollo correcto antes de entrar en floración, pues la producción en este caso es algo escasa para una índica.

En cuanto a la floración, no necesita mucha luz y se pueden obtener buenos resultados con 400W/m2, con buena ventilación, intracción y extracción para poder acercar al máximo los focos a las puntas de las plantas. La psicoactividad es realmente espectacular, y pasa por diferentes fases como sedación, efectos visuales, risas y sensación de flotar al cerrar los ojos. En bajas dosis, podría considerarse medicinal por su efecto relajante. Estos efectos se ven de alguna forma potenciados por su aroma, un fuerte olor a limpiador de pino que penetra por la nariz y que se convierte en sabor a hachís en el paladar.

En este caso, la balanza se inclina hacia los ejemplares con tonos morados, siempre que las temperaturas estén por debajo de los 20 grados centígrados en floración.

Más sabor, más producción

En cuanto a las líneas descendientes de la Blueberry, está claro que son las colaboraciones de DJ Short con Breeder Steve, en la época de Spice of Life. Por ejemplo, en la línea de versiones de Shiskaberry podemos encontrar la #3, que se considera el compendio de las mejores variedades “berry”. Destacables por su rapidez de floración, se cruzan dos primos afghanos -uno de la línea roja y el otro de la amarilla, seleccionados por su alta producción y resina-, y a partir de ahí la descendencia se cruza de nuevo con un increíble macho de Blueberry, de la colección original de DJ Short.

Pero ahí no acaba la cosa. Dando una vuelta de tuerca más a la genética BB, el aporte de Blueberry a la Shiskaberry original produce en la descendencia una importante reducción del tamaño de tallos y ramas con internodales bastante más cortas que las de sus padres y una relación cáliz–hoja que la hace muy fácil de manicurar. Pero además, al final se vuelve a cruzar con el resultado de un macho Sishkaberry rojo y otro amarillo (la parte Afghana), que acaban por amalgamar producción, aroma y potencia.

Lo cierto es que tanta amalgama normalmente se suele convertir en incontrolable, y como en otros tantos casos, este que nos ocupa es uno de ellos. La variabilidad es bastante alta, con tres fenotipos dominantes y varios subfenotipos que aparecen por aquí y por allá según avanza la floración, con la dominancia Blueberry de que hablábamos en los números anteriores.

Eso sí, se nota la calidad del linaje de sus ancestros, pues a pesar de esta alta variabilidad en aspectos, colores y formas, todas las plantas “salen buenas”, por lo que es una de esas variedades de las que merece la pena conservar madres de casi todas las plantas. De manera curiosa, durante el vegetativo todas las plantas se desarrollan deforma más o menos homogénea, y es a partir del cambio de fotoperiodo cuando realmente se comienzan a apreciar las diferencias, en algunos casos muy marcadas. Esta es una característica de todas las variedades que contienen Blueberry, lo que no quiere decir que otras variedades que no tienen nada que ver con ella no puedan comportarse también de forma parecida.

No entraremos a comentar todos los fenotipos que se presentan en un mismo sobre, pero podemos decir que claramente se muestran los típicos afghanos y el raro blueberry original, además de otro no identificado, y todas las combinaciones entre ellos. Nos limitaremos por lo tanto a estos dos fenos, semejantes entre sí en cuanto a aromas, sabor y psicoactividad; el “berry” es algo más flojo que el afghano y alarga unos diez días su floración con respecto a éste.

Los sabores y aromas son impecables, novedosos y distintos a todo lo habitual, con toques de caramelo toffee, tierra y musgo, junto con un cierto bouquet alcohólico de brandys. En cuanto a colores, se presenta toda la gama de rojos, púrpuras, naranjas y amarillos, dependiendo del subfenotipo. Lo mismo sucede con la psicoactividad, variable también en toda la gama dentro de lo que se considera “efecto índico”, por lo que el cannabicultor tendrá que identificar qué ejemplares se ajustan más a sus preferencias para clonarlos y trabajar con esquejes a partir de ahí. En definitiva, una variedad original y con múltiples posibilidades, como nos tienen acostumbrados DJ Short y su “partner” en Spice of Life, Shantibaba (Breeder Steve).

Producto nacional

Para terminar con la familia Blueberry, comentaremos una variedad creada en nuestro país por los chicos de Dinafem, la Blue Hash, que lleva ya un buen tiempo en el mercado. Podemos decir que es un cruce especialmente aromático, de rápida floración y tonos azul oscuro casi negros cuando se cultiva con temperaturas bajas, herencia de la Blueberry. Una alta producción y cierta resistencia al moho completan esta variedad.

Ya desde el vegetativo se muestran tres fenotipos claros que en floración se manifestarán en plenitud y que marcan diferencias notables entre plantas: uno más vulgar y poco psicoactivo, otro (el de la foto) con hojas de tono azul oscuro casi negro, el más resinoso, y por último el fenotipo de más baja estatura, que posee un claro olor a fresa y es el más productivo. Según el banco, este es el fenotipo correcto, o el que reúne todas las características que deseaba el criador.

Lo cierto es que, excepto el primer fenotipo, el resto produce plantas excepcionales, con unos contrastes de color realmente alucinantes y muy aromáticas. Bastante fácil de cultivar, necesita unos aportes extra de fósforo y potasio hasta casi el final de la floración, y es conveniente un corte de nitrógeno desde la etapa pico, pues la diferencia en la relación cáliz–hoja es notable al realizar el cultivo de una manera o de otra.

Aunque su psicoactividad no es para “cabezas duras”, proporciona un agradable estado de “colocón lúcido” que permite trabajar, siempre con la sensación de estar dopado. De cualquier forma, esta característica queda completada con unos sabores realmente agradables, mezcla de la Blueberry con toques más dulces y afresados. También su psicoactividad es sorprendente para tratarse de un híbrido de predominancia índica, pues, aunque relaja no produce astenia (ganas de no hacer nada), y se pueden realizar ciertas tareas que no requieran demasiada atención.

Su cultivo en interior no conlleva ningún requerimiento especial, herencia de las afghanas que lo aguantan todo, si bien puede ser conveniente realizar una poda inferior al final del vegetativo, al objeto de potenciar los cogollos principales, dejando tras algo más de dos meses de cultivo una buena producción, potencia y sabor.

Terminamos pues con la familia azul, tras haber tratado prácticamente todas las posibles variantes en cuanto a cultivo y características. En la siguiente entrega continuaremos con la presentación de la que quizá es la variedad más “misteriosa” de las que circulan en el mercado, hasta el punto de que sólo existe hibridada, pues de la variedad original, supuestamente desarrollada por la CIA, sólo se salvó un clon hembra. Hasta entonces, un saludo.

Hibridos / Cruces con Blueberry (Mínimo 4 Generaciones)

   Alien Hallucination » LSD x Tahoe Alien Probably

   Arctic Fallout » Chem 91 Skunk VA x Snow Lotus

   Arne » {B3N7 x Erdpurt} x Royal Dane

   BC Sweet God » BC God Bud x BC Sweet Tooth

   Blackdance » Black Domina x Dancehall

   Blue Lemon Thai » Toxic Blue x Lemon Thai

   Buddhas On Moonshine » Aliens On Moonshine x Buddha's Sister

   Cheech Wizard » OG Kush x Snow Lotus green curry

   Chem Glue » Chem Dawg x Snow Lotus #4 F1

   Choke Berry » Moondawg x Mau-Mau

   Double Grape Lemonaid » Grape Lemonade x Godzilla Grape

   Elf Snack » Apollo 13 x Sunshine Daydream gorilla arm pheno

   Frost Hammer » Giesel x Snow Lotus F1

   G99 » Cinderella 99 x Godzilla Grape

   Grape Lemonade » Lemon Swiss x Godzilla Grape

   Head Trip » Chocolate Trip x Snow Lotus Katsu cut

   Jabbas Stash » Bubba Kush x Snow Lotus

   Magic Dragon » Magic Bud x Godzilla Grape

   Obsidian Ice » Unknown Afghanistan Hybrid x Snow Lotus DSB Black Afghan F1

   Polar Dawg » Chem Dawg x Snow Lotus #3

   Purple Candy » {Purple Wreck x OG Kush} x Godzilla Grape

   Purple Rain » {Pakistan Chitral Kush x China Yunnan} x Godzilla Grape Purple

   Sky Lotus » Endless Sky x Snow Lotus F2

   Snow Diesel » ECSD x Snow Lotus F1

   Star Child » Satori x Snow Lotus Interstellar Overdrive

   Super Silver Grape » Super Silver Haze x Godzilla Grape

   SweetCindy 05 » SweetCindy 99 x BOGBubble

   Toxic Blue » Toxic Blue F2

   Toxic Blue 33 » Toxic Blue x Jack 33

   White Lotus » The White x Snow Lotus

Hibridos / Cruces con Blueberry (Mínimo 5 Generaciones)

   AmnesiaHaze x Arne » Amnesia Haze x Arne Probably

   Arnes Amnesia Chunk » {DeepChunk x Arne} x AmnesiaHaze x Arne

   Arnes Balls » {Erdpurt x Arne} x AmnesiaHaze x Arne

   Arnes Deep Passion »{(ErocxDanish Passion)x(DeepChunk xArne)}xCheesy Royal Danish Erdpurt

   Arnes Kush » {Hindu Kush x Leb27} x Arne

   Arnes Mighty Haze » {Mighty Mite x Arne} x AmnesiaHaze x Arne F12

   Arnes Power Haze » {Power House x Arne} x Amnesia Haze x Arne

   Arnes Rocket Passion » DCxErocDp x Arne

   CHxEPxAR » {UK Cheese x Erdpurt} x Arne

   Cheesy Royal Danish Erdpurt » {UK Cheese x Danish Passion} x Arne

   Cheesy Royal Lebanese Erdpurt » {UK Cheese x Leb27} x Arne

   Kushy Indica » Arne F2

   Viking x Arne » Viking x Arne

 

El vaporizador ultraportátil

Hemos tenido la ocasión de probar durante un par de semanas el PAX 3, la tercera versión del famoso y revolucionario vaporizador ultraportátil de PAX Labs

Para los que os lo preguntáis, esta nueva edición muestra evidentes mejoras frente a la anterior, y está completamente justificada su creación y salida al mercado, aunque PAX 2 ya había dejado el listón muy alto.

PAX 3 es un vaporizador de aspecto elegante y robusto, muy fácil de usar, discreto y ultraportátil. Además, PAX Labs está tan seguro de su producto que ofrece nada menos que diez años de garantía.

Pero vamos a echar un vistazo a sus características.

Dimensiones y peso

9,8 x 3 x 2,16 cm

93 gramos

Diseño

Se trata de un acabado en aluminio pulido con forma de cilindro de buena calidad.

Temperaturas

Aunque trae cuatro temperaturas predeterminadas que se cambian con un solo clic (185, 195, 205 y 215 ºC), puedes personalizar completamente tu experiencia en la APP.

Batería

Dura más de 100 minutos de actividad (que es un montón) y tarda en cargarse 90 min.

Forma de calentamiento

Conducción

Capacidad del Hornillo

Unos 0,4 gramos, que podemos reducir con la nueva tapa a 0,2 gramos.

El nuevo PAX 3

Si había algo que no te gustaba en PAX 2, probablemente lo hayan mejorado. La nueva tapadera que nos permite vaporizar concentrados, la batería ha pasado de 3.000 a 3.500 mAh, el tiempo de calentamiento ha pasado de un minuto a solo 15 segundos, y te avisa cuando está listo con una vibración personalizable en la PAX Vapor APP, a la que conectaremos nuestro vapo a través de bluetooth.

El aspecto

Es muy probable que la versión anterior de PAX ya fuera uno de los mejores vaporizadores ultraportátiles del mercado, pero ahora no cabe duda. PAX 3 tiene todo lo que nos gustaba de PAX 2: casi pesa lo mismo, tiene el mismo tamaño y sigue ofreciendo un aspecto de calidad y solidez que se agradecen mucho.

Es verdad que el acabado pulido que diferencia a PAX 3 de PAX 2 se raya con cierta facilidad, pero es cuestión de tener un poco de cuidado. Ahora, el vapo de PAX Labs es más agradable al tacto y más elegante.

Modelos

Existen dos kits diferentes de PAX 3: el básico o el completo. El kit básico es más recomendado para gente que quiere vaporizar solo hierbas secas.

Kit básico

Vaporizador PAX 3

Cargador

Kit de mantenimiento

Dos boquillas 

Tapa standard del hornillo

Kit completo

Vaporizador PAX 3

Base cargador magnético

Cable USB

Tapa para concentrados

Tapa para llenar el hornillo a la mitad

Tapa original

Boquilla original

Boquilla extendida

Varillas de limpieza

Multitool para prensar y limpiar

Nuevos accesorios

La nueva tapa para extracciones

Este es, sin duda, el accesorio que marca más la diferencia con respecto a su antecesor. Sí, por fin podemos vaporizar concentrados o extracciones… ¡y funciona de maravilla! Muy buena calidad de vapor, sin fugas y fácil de limpiar.

Tapa para reducir la capacidad del horno

Como adelantábamos previamente, este es un accesorio muy práctico, pues tapa parte del horno y nos permite vaporizar unos 0,2 gramos, algo que agradeceremos, especialmente en sesiones en solitario.

Dos boquillas… mejoradas

En la versión anterior ya había dos boquillas, pero la boquilla que sobresalía tendía a calentarse, mientras que la plana funcionaba a las mil maravillas. En este caso, PAX Labs ha hecho los deberes y también ha mejorado la boquilla puntiaguda, así que ahora las dos boquillas de PAX 3 funcionan perfectamente.

Calidad del vapor

Como hemos dicho, PAX 3 se basa en la conducción, es decir, calienta su horno y evapora las sustancias que contengan las hierbas que introduzcamos a la temperatura que elijamos en el vapo o en la APP.

La aplicación de PAX Labs, además de permitirnos elegir cada grado, nos ofrece algunos modos de vaporizado muy interesantes, como el Boost Mode, que no enfría entre calada y calada, por lo que es muy recomendado en sesiones rápidas; el Efficiency Mode, que alarga la sesión al subir poco a poco la temperatura del horno, permitiéndonos disfrutar de las diferentes propiedades según la temperatura (más sabor al principio, más cannabinoides al final); el Flavor Mode, que solo se calienta cuando aspiramos, para proporcionar un vapor más suave y menos denso; y el Stealth Mode, que se enfría rápido después de caladas puntuales.

Probablemente, estemos ante uno de los vaporizadores más completos y que producen mejor vapor a través de la conducción.

Conclusiones

Ultraportátil, fácil de limpiar, carga en hora y media y nos ofrece más tiempo de uso, muy buena calidad de vapor, bonito y muy competitivo calidad-precio.

¿Qué más se puede pedir?

Ha llegado el vaporizador ultraportátil definitivo.

 

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