Cocaína y otras compañías

Si eres una persona que has decidido consumir cocaína o convives con personas que lo hacen, te habrás preguntado muchas veces qué es lo que lleva lo que te estás metiendo. Los recursos de los que dispones, la mayoría de las veces, antes de hacer un auto-ensayo, son por un lado la información que te da el camello, que te lo ha vendido, que ¡váyase usted a fiar!, por otro los colegas que lo han probado, que ¡vete tú a saber cómo le sientan! y por último, observando algún tipo de característica mediante la cual creamos poder saber si la calidad de nuestro material es bueno o malo: olor, sabor, textura, brillo, etc.

Texto e imágenes: Iván Fornís Espinosa (Energy Control)

Análisis de cocaínaAnálisis de cocaína

El único método realmente fiable es realizar un análisis químico de la composición del producto que se desea consumir. En este sentido, en el Estado español, tenemos la oportunidad de poder analizar las drogas en varios servicios de análisis que tres grupos de reducción de riesgos ponen al alcance de las personas que lo necesiten. Estos grupos son Ai laket !! en Euskadi, Hegoak en Navarra y Energy Control en Barcelona, Madrid, Andalucía y Mallorca.

Imagen: laboratorio móvil

¿Qué lleva la cocaína?

La cocaína que se puede comprar en el mercado negro, la calle o al camello de confianza suele llevar, además de cocaína, una serie de adulterantes, que en ocasiones llegan a ser 5 tipos de sustancias diferentes o más.

Digamos que casi toda la cocaína está adulterada. No vamos a entrar en tópicos populares como que a la droga le ponen matarratas y toda la retahíla, pero expondremos una serie de datos que pueden ilustrar esta afirmación.

Por ejemplo en Colombia, el país donde se produce más cocaína de todo el mundo. Pues bien, en este país se ha hecho un estudio consistente en analizar una serie de muestras adquiridas en el mercado callejero, lo que puede comprar cualquier respetable ciudadano, es decir a nivel de narcomenudeo, sin entrar en los grandes alijos. La cocaína, siendo una droga tan cotizada, podríamos aventurarnos a decir que es la droga más adulterada que hay en el mercado. En este estudio, realizado en el año 2013 se analizaron 373 muestras de cocaína adquiridas en 13 ciudades de Colombia. El porcentaje de muestras con adulterantes fue altísimo como puede verse en la gráfica que acompaña este artículo “Adulteración de la cocaína en Colombia (2013)”.

Adulteración de la cocaina en ColombiaAdulteración de la cocaina en Colombia

Los adulterantes más comunes son la cafeína, que aparece en el 76,6% de las muestras analizadas, la fenacetina en el 52,8%, el Levamisol en el 21,7% y la lidocaína en el 15,5%. Fijaros el grado de adulteración, incluso sabiendo que un gramos de cocaína en Colombia al menudeo puede costar entre 3 y 10€.

En otro estudio realizado en Holanda por el DIMS (sistema de monitorización de drogas en Holanda) se analizaron 3230 muestras. Entre el año 1999 y el 2007 la proporción de muestras adulteradas de cocaína subió de un 6,5% a un 59%.

En España el panorama no es mucho más alentador. Si miramos el informe de análisis del 2013 de Energy Control, que puede ser representativo de la realidad española, podemos ver que solo el 8,1% de las muestras de cocaína solo llevan cocaína. Pero es que en el año 2012 fue mucho peor, solo el 0,6% de las cocas solo llevaban cocaína. Podéis comprobarlo en el gráfico sobre la evolución de la adulteración de la cocaína (1999-2013).

Es decir, la cocaína, la reina de la noche, es la droga ilegal más adulterada que puede encontrar una persona que vaya a comprar en su barrio. Los datos de grandes alijos nos pueden decir otras cosas, pero este es otro nivel de estudio que no abordaremos en este artículo.

Llegados a este punto, la persona que ha decido consumir cocaína, tiene que asumir que va introducir en su organismo alguna sustancia más o menos tóxica.

Y la propia cocaína ¿también es tóxica? Pues claro, depende cuándo, cómo, cuánto, dónde y con quién, puede serlo.

Y los adulterantes que le acompañan normalmente ¿también son tóxicos? También, algunos más y otros menos.

Y ¿la mezcla de cocaína y adulterantes aumenta la toxicidad de todos ellos entre sí? Pues también es posible, depende de la mezcla y de la persona.

¡Pues vaya cacao! Esto empieza a dar un poco de miedo, así que para aclararlo vamos a ilustrarnos un poco. En esta vida lo mejor es tener toda la información para poder tomar decisiones, así que vamos a empezar por lo más básico: la cocaína y continuaremos con los adulterantes más comunes y sus interacciones.

¿Qué es la cocaína?

Suponemos que todo el mundo sabe lo que es la cocaína (el alcaloide más característico de la planta de la coca) y que empezar a llenar páginas contando la historia de su descubrimiento, su química, sus usos, etc. sería malgastar tinta y papel. Wikipedia va de lujo. La intención de este artículo es aportar un poco de conocimiento para aquella persona que se ha interesado en consumir esta droga y pueda hacer un consumo con el menor riesgo posible, así que vamos al grano.

¿Qué buscamos cuando tomamos cocaína?

  • Euforia y exaltación del estado de ánimo.
  • Ausencia de fatiga, de sueño y de hambre.
  • Disminución de las inhibiciones, por lo que la persona suele percibirse como alguien sumamente competente y capaz.

Estas sensaciones están muy bien y por eso las buscamos. Pero a estos efectos buscados les acompañan otros no tan agradables y normalmente siempre aparecen en un grado u otro de intensidad.

¿Qué efectos adversos nos podemos encontrar?

En general, la gran mayoría de los mortales que se han dado una sesión de cocaína han tenido momentos de nerviosismo, taquicardia y, en la bajada, apatía, cansancio e irritabilidad. También es frecuente sufrir irritación de las fosas nasales y, en consumos intensos, heridas.

En algunos casos y normalmente en consumos muy frecuentes y/o muy intensos pueden aparecer problemas más graves:

  • Complicaciones psiquiátricas: crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración.
  • En ocasiones puede aparecer la llamada “psicosis tóxica”, consistente en ideas paranoides que llevan a la persona a un estado de confusión, pudiendo producir verdaderas crisis de pánico, cuadros alucinatorios, etc.
  • Trastornos nutricionales (bulimia y anorexia nerviosa).
  • Alteraciones neurológicas (cefaleas o accidentes cerebro-vasculares como el infarto cerebral).
  • Cardiopatías (arritmias) y problemas respiratorios (disnea o dificultad para respirar).
  • Importantes secuelas sobre el feto durante el embarazo (aumento de la mortalidad perinatal, aborto y alteraciones nerviosas en el recién nacido).
  • Los datos respecto a la dependencia física y la tolerancia de la cocaína no son concluyentes. Sin embargo, sí se puede afirmar que el grado de dependencia psicológica es uno de los más elevados entre las diferentes sustancias psicoactivas.
  • El consumo repetido y prolongado de cocaína puede derivar en diversas complicaciones físicas (cardiopatías, infarto cerebral…) y psicológicas (crisis de ansiedad, psicosis tóxica…).

¿Qué medidas podemos tomar para que nos siente más bien que mal?

A la hora de consumir cocaína debes tener presente los siguientes aspectos relacionados con su consumo:

  • Los efectos adversos de la cocaína se incrementan rápidamente en función de dosis elevadas o repetidas. Por lo tanto es recomendable tomar cocaína moderadamente.
  • La repetición frecuente en el mismo día incrementa la ansiedad, las taquicardias y la presión arterial, y puede provocar intoxicación aguda sin que se aumenten los efectos deseados. Por lo tanto es recomendable re-dosificar pocas veces durante una sesión.
  • La repetición en días cercanos aumenta el riesgo de dependencia psicológica, caracterizada por deseos intensos de consumo, estados emocionales negativos asociados a la abstinencia y desestructuración de la vida familiar, laboral y social. Date un tiempo entre fiesta y fiesta.
  • No compartas el rulo: compartir rulos o tubitos para esnifarla puede provocar el contagio de múltiples enfermedades (debido al intercambio de mucosidades o aparición de pequeñas heridas en las fosas nasales), como la hepatitis C.
  • Pulverizar bien la cocaína (machacando bien los cristalitos o piedrecitas antes de esnifar) reduce la aparición de hemorragias y ulceraciones en las mucosas de la nariz.
  • La estancia en lugares calurosos potencia los efectos negativos de tipo neurotóxico.
  • El ejercicio físico bajo los efectos de la cocaína puede provocar infartos o graves lesiones cardíacas.
  • Su posesión o consumo en lugares públicos está penado por la ley.

¿Y si estamos tomando alguna otra sustancia?

Debidos a los efectos que se pueden obtener, conviene tener presentes las siguientes interacciones entre cocaína y otras sustancias:

  • Su uso conjunto con otros estimulantes como anfetaminas (speed) o MDMA (éxtasis) aumenta los efectos estimulantes de ambas sustancias por separado. A su vez, aumentarían las probabilidades de aparición de ansiedad y aumento de la presión arterial y el ritmo cardíaco (lo que puede producir infartos cerebrales y cardíacos).
  • Su uso con depresores como el alcohol produce una disminución mutua de los efectos de ambos, lo cual puede empujar al consumo repetido de ambas sustancias, aumentando importantemente los riesgos, tanto de daños físicos en el hígado y los riñones, como de dependencia de ambas sustancias.
  • Su uso con ambos (depresores y estimulantes) puede producir deshidratación y un importante aumento de la temperatura corporal.

¿Qué pasa cuando alguien se pasa?

La gravedad de la intoxicación depende de la cantidad consumida y de las características físicas y psicológicas de quien la consume. La dosis letal es, en general, de 1,4 gramos para una persona de 70kg, cuando se emplea de forma inhalada, y 700mg al utilizarse de forma intravenosa, pero en personas con problemas de hígado, riñón o corazón se pueden producir reacciones con riesgo de muerte con dosis mucho menores. En general, los síntomas de sobredosificación suponen un aumento de los síntomas físicos y psicológicos ya citados, produciéndose una intensa ansiedad, ideas paranoides de persecución, agresividad, aumento de la temperatura, taquicardias y arritmias, y elevación de la presión arterial que puede provocar infartos cerebrales y cardíacos.

Estos síntomas requieren atención médica para su valoración y, en general, remiten tras unas horas de abstinencia en un entorno tranquilo, fresco y seguro, con o sin administración de tranquilizantes.

Bibliografía

 

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