Cazadores de Mitos: Fumar hebras de plátano.

Se dice, se cuenta, se comenta que las hebras de plátano, fumadas, colocan. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán.

Por Eduardo Hidalgo

Todo un clásico. Tanto que hace decenios que forma parte de la cultura popular. Tanto que hasta sus padres –los de ustedes- lo conocen. Tanto que hasta lo cuentan en las españoladas de Cine de Barrio del año de Mari Castaña. ¿Qué no? Miren, miren, si no, este diálogo entre Alfredo Landa y Tony Leblanc extraído de la película La dinamita está servida, nada más y nada menos que del año 1968:

Alfredo Landa: “¿Merendamos?”

Tony Leblanc: “¡Chalao! Que esto es la droga.”

Alfredo Landa: “¿Eh? La, la… ¿la droga?”

Tony Leblanc: “Hacen falta unos diez plátanos por barba.”

Alfredo Landa: “Yo más de cinco no me he comido nunca.”

Tony Leblanc: “Escucha, borrico: Si no se comen, se fuman. Con las hebras que sacas del interior de la cáscara te lías un cigarrito y es como si te estuvieras fumando un alucinógeno. Para que te enteres, viene a ser como el LSD.”

Alfredo Landa: “Hmmm… Es que yo no fumo.”

Tony Leblanc: “No se trata de fumar sino de drogarse. Anda, vete pelando plátanos y dame las cáscaras. El cigarrillo es sólo un sistema. ¿Entiendes? Otros se… inyectan.”

Alfredo Landa: “Ñam, ñam, ñam.”

Tony Leblanc: “¿Eh?”

Alfredo Landa: “Es que tengo hambre.””

Lo dicho: un clásico. Y como todo clásico que se precie: imperecedero, incombustible, eterno. Tanto que, a día de hoy, basta con empezar a escribir en Google “fumar hebras” para que el propio buscador termine la frase él solito “de plátano”. Muestra inequívoca de que el mito todavía sigue vivo, de que sigue circulando, de que sigue despertando la curiosidad de las gentes, de que se sigue oyendo, contando y llevando a la práctica. Porque es un mito, ¿Verdad? Si, claro que lo es. Y se lo demostraremos.

Esta vez empezaremos por la práctica y finalizaremos con la teoría. Veamos, existen distintas recetas para preparar las hebras de plátano y hacerlas aptas para fumar, puesto que, como ya nos ha explicado Tony Leblanc, se trataría de una droga que sólo es activa vía fumada o inyectada, pero no vía oral, de ahí que, por muchos plátanos que haya usted comido en su vida, jamás se haya colocado con ellos. Hay fórmulas que dictaminan que, primero, las hebras han de someterse a una cocción y, después, ser calentadas al horno; otras omiten el primer paso e indican, tan sólo, que el producto debe ser desecado en un horno convencional; las hay que, aparte de prescindir de la cocción, sustituyen el horno por un microondas; y otras, finalmente, prescinden de todo artilugio y floritura culinaria y establecen que las hebras han de secarse al sol. En nuestro caso emplearemos la fórmula del microondas por el sencillo motivo de que es la más rápida, es decir, la que menos tiempo nos hará perder. Así que, a continuación, procederemos a coger un par de plátanos, los abriremos, les quitaremos las hebras, haremos una masa con ellas, las meteremos un poquito en el micro, las sacaremos, nos liaremos un cigarrillo con ellas, nos lo fumaremos y les contaremos a ustedes si colocan o no colocan.

Dicho y hecho: No colocan. Le dan al cigarrito una textura más densa; un gusto mas afrutado; un perfume, unos aromas, más salvajes, más selváticos; pero colocar, lo que se dice colocar, no colocan. Es cierto que producen un ligero dolor de cabeza, una lejanísima sensación de empane, pero esos efectos ni tienen nada que ver con la psicoactividad ni son exclusivos de las pieles de los plátanos sino que, a buen seguro, los obtendríamos, también, fumando pieles secas de tomate, de berenjena (por cierto, muy rica, de por sí, en nicotina), lana virgen, neumáticos, plástico, corcho o la suela misma de nuestros propios zapatos.

“Ya”, dirán algunos, “pero es que sólo con el micro no vale, también hay que cocerlas”. “Hay que secarlas al sol”, dirán otros. “Sólo valen los plátanos macho”, afirmarán aquellos. “Sólo los de Canarias, y los que salen en la foto se ve que son de Ecuador”, replicarán aquestos. “En la peli dicen que tienen que ser diez por barba y vosotros sólo habéis usado dos”, sentenciarán los de más allá.

Lo mismo da: ni diez, ni veinte, ni doscientos veinte. Por muchos plátanos macho de Canarias que cociésemos y calentásemos al sol, ni usted, ni yo, ni Rita la cantaora nos íbamos a colocar con ellos jamás de los jamases. Sencillamente porque no colocan. Y no colocan porque toda esta historia no es más que un puro y duro bulo. Un bulo lanzado en el año 1967 en el fanzine Berkeley Barb y reproducido y relanzado, años después, en el célebre “Libro de cocina del anarquista”. Jay Stevens, en su archiconocido libro Storming Heaven, da buena cuenta del génesis y posterior expansión de dicho bulo:

“Posiblemente la mejor broma, la más sonada, fue la Gran Conspiración de la Banana, que partió del periódico The Barb, de Berkeley, en marzo de 1967. Se había descubierto un nuevo psiquedélico, informaba The Barb, uno que estaba al alcance de cualquiera, pues su único ingrediente era la piel de plátano seca. Secar la piel, rascar la parte de dentro, y a fumar. Según los expertos citados por esta publicación, el colocón era comparable al del opio, con ciertos puntos de contacto con la psilocibina.

El bulo del plátano se extendió desde The Barb a las agencias de noticias, y de allí a todo el país. Los estudiantes celebraban fumadas de plátanos y las tiendas de ultramarinos vieron como se repetía la búsqueda de semillas de Ipomea de unos pocos años antes, cuando chavales desaliñados empezaron a pasar por el mostrador con carros repletos de plátanos. ¿Tendrían que prohibirse los plátanos o exigir una licencia para su compraventa? Un congresista de Nueva Jersey propuso en broma dos nuevas leyes con nombres absurdos sobre el plátano, pero no todo el mundo se lo tomó a risa. La United Fruit se puso muy nerviosa. Pidieron a Sidney Cohen que averiguara si los plátanos eran o no alucinógenos, algo que también la FDA estaba muy interesada en conocer. Después de una larga evaluación se dio a conocer que el plátano era una estupenda fuentes de potasio y fibra, pero en ningún modo era alucinógeno.”

Por su parte, en la mejor Web sobre drogas de toda la red, Erowid, puede accederse a una versión actualizada de la receta original que permite extraer el principio activo cristalizado de las hebras de plátano. Está archivada en la sección de humor bajo el título de Bannanadine and bannana peels y esto es lo que dice:

Las instrucciones definitivas para fumar hebras de plátano.

Paso 1 – Ve a la frutería y compra diez libras de plátanos (antiguamente se requerían 200 libras, pero la potencia se ha multiplicado por veinte en los últimos treinta años).

Paso 2 – Quita las pieles de la fruta. Guarda los plátanos para más tarde –si los mezclas con zumo de naranja y te lo bebes mientras fumas hará que tu viaje sea más potente.

Paso 3 – Seca las pieles en el microondas. No afectará a la potencia porque la bananadina no es soluble en las microondas.

Paso 4 – Los dos siguientes pasos son una simple extracción polar-nopolar de la bananadina. Esto es necesario para deshacerse del fungicida que se le echa a los plátanos, que es un tipo de estricnina. Muele bien las pieles secas, ponlas a remojo en cloruro de metileno. Déjalo a remojo durante dos días y, después, enjuágalas con eter. Deshecha el líquido y guarda la papilla.

Paso 5 – Coge la papilla y ponla a remojo en alcohol etílico durante otros dos días. Fíltrala y ponla a un lado –sin fumártela.

Paso 6 – Deja que se evapore el alcohol. Los cristales resultantes son bananadina de una pureza del 150%. Ponlos en tu pipa, dales fuego y disfruta (sigue leyendo para conocer el paso secreto).

Paso 7 – Normalmente la bananadina sólo es activa cuando se consume vía fumada; es por ello por lo que comer plátanos no coloca. Sin embargo, la papilla sobrante del paso 5 es bastante sabrosa, y así es como descubrí que la bananadina es activa oralmente si se potencia con cáscaras de cacahuete secas. Si, es verdad. He mirado su estructura y resulta que la bananadina está muy estrechamente relacionada con la DMT –tiene átomos de carbono y todo lo demás.

Así que, nada, ya lo saben, la historia esta de las hebras de la banana no es más que una coña marinera. No les quepa, pues, la menor duda: ni ponen, ni colocan, ni vician, ni envician. Ni dan placer, ni lo quitan, sencillamente porque ni son droga ni endrogan ni ná de ná.

Y, entonces, el plátano en la portada del mítico disco de la Velvet Underground, -ese en el que sale la canción de Heroin-, ¿no era un tributo a las hebras de los plátanos por ser la droga que se chutaban los yonkis yankis de los 60 cuando no podían pillar jamaro?

¡Madre del amor hermoso! Lo que hay que oír. Si Andy Warhol levantara la cabeza… Pues no, hijo mío, pues va a ser que no.

Referencias:

Cannabis Café. Las tiras del plátano. Disponible en:

http://www.cannabiscafe.net/foros/showthread.php?t=28499

Erowid. Bannanadine & banana peels. Disponible en:

http://www.erowid.org/psychoactives/humor/humor_bannanadine1.shtml

Youtube. Plátano.avi. Disponible en:

http://www.youtube.com/watch?v=AVFBBT6ncFM&feature=player_embedded

 

Wikipedia: Banadine. Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Bananadine

 

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