Manejo integrado de las moscas del mantillo

Como sabemos, la mosca de mantillo se ha convertido en la plaga más importante en el cultivo del cannabis en todo en mundo. Los daños causados por estos insectos fitófagos quizás no son tan visibles como en el caso de las arañas rojas pero no por eso hay que subestimarlos.
En este articulo vamos a proponer la última técnica preventiva de manejo integrado de las mosca del mantillo en la cannabicultura. Esta técnica ha sido confeccionada gracias a la dura labor y estrecha cooperación de varias empresas del sector a las cuales debo mis agradecimientos: a todo el equipo de Dr. Grow´s Productions y Vulkaniaseeds, Inversa y Koppert Canarias además de a varias decenas de cannabicultores canarios.
Podemos afirmar y presumir que es la técnica más novedosa y eficaz para el control de estos dípteros fitófagos.

Por Massimiliano Salami

Moscas del mantillo

Lo primero es recordar que la mosca del mantillo no es una “plaga estética” como se comenta en Internet, en distintos foros, videos, etc. ¡De eso nada, señores! La mosca del mantillo es una verdadera plaga agrícola a la que todo cultivador de cannabis debe temer ya que sus daños son enormes. Las fases inmaduras (larvas) son fitófagas, viven el suelo y se alimentan de materia orgánica, pero a falta de ésta, se alimentan de las raíces. Los sustratos usados en la agricultura cannábica son medios ideales para desarrollo de estos insectos-plaga, ofrecen un lugar ideal para hacer puestas, eclosión de los huevos y para el desarrollo de las larvas y adultos. En un contenedor con turba, fibra de coco o lana de roca, la mosca del mantillo sólo se puede alimentar de raíces, por eso en estos sistemas de cultivo los daños son aún mayores que en suelo directo.

La mosca del mantillo se ha convertido a día de hoy en la plaga con mayor incidencia en toda España, podemos afirmar que el 100% de los cultivadores de interior, este año tendrán incidencias más o menos elevadas de esta plaga. La mosca del mantillo en pocos años ha desplazado del ranking de plagas más importantes a fitófagos como la mosca blanca o las arañas rojas, colocándose como la principal plaga del cannabis de interior.

El estado especialmente perjudicial para la planta es en la fase larval, son muy activas, viven en el suelo y se alimentan del sistema radicular. Las larvas poseen un potente aparato bucal de tipo masticador con el que desgarran los pelos radiculares. En ocasiones pueden subir por el interior del tallo, e inclusive se han observado en el peciolo de las hojas más bajas. Este movimiento interno es altamente nefasto, ya que en su desplazamiento se abre camino con su boca dañando los vasos conductores de savia y causando normalmente la marchitez de la planta. Para más información sobre las moscas del mantillo y su biología consultar [1], [2] y [3].

Las moscas del mantillo tienen un ciclo muy largo, sufren explosiones demográficas en condiciones óptimas que son muy complicadas de controlar con técnicas tradicionales, químicos o eco químicos. Así que durante 10 años hemos investigado diferentes estrategias de control, hasta dar con la solución más eficaz para estos “fitófagos fantasmas”. Las estrategias de control de la mosca del mantillo se deben basar en las técnicas de manejo integrado de plagas que describiremos a continuación.

Manejo integrado de la mosca del mantillo en el cultivo del cannabis (M.I.M.M.C.)

¿Qué es el M.I.M.M.C.?

El manejo integrado consiste la unificación de varias técnicas de control con el fin de crear una sola estrategia más eficaz que las distintas técnicas por separado.

El M.I.M.M. se basa en:

  1. Lucha biológica
  2. Control parabiológico
  3. Control químico
  4. Control natural

Estas cuatro técnicas deben integrase para el máximo control de estos fitófagos de la marihuana.

Nota: a la lucha biológica más el control para- biológico se le denomina actualmente control biológico.

Lucha biológica de la mosca del mantillo

Como bien sabemos, la lucha biológica contra la mosca del mantillo, consiste en el manejo de seres vivos, conocidos como enemigos naturales de las mismas para que atajen el desarrollo de la plaga.

En el cannabis de interior e invernadero, que es donde más problemas se tienen con esta plaga, los enemigos naturales comerciales más empleados son los entomopatógenos y algún que otro ácaro depredador habitante del suelo. Tanto los entomopatógenos como los nemátodos Steinernema feltiea o los contenidos en toda la línea Jumus (Jumus Black Gold, Jumus Doble Cero y Jumus Starter Kit) son actualmente los únicos enemigos naturales comerciales efectivos contra la mosca del mantillo.

La lucha biológica comercial ofrece dos estrategias para el control de la moscas del mantillo:

Estrategia preventiva

Esta estrategia es fundamental para prevenir la formación de poblaciones de mosca del mantillo. El Jumus es una línea de productos que ofrecen múltiples beneficios, pero para este artículo, lo enfocaremos como la fuente natural de microorganismos que causan enfermedad y matan a las larvas de la mosca del mantillo. Para sacar todo el partido a los microorganismos contenidos en el Jumus hay que aplicar Jumus Doble Cero en los semilleros y Jumus Black Gold en las macetas definitivas durante los transplantes. Con esto conseguimos infectar nuestra tierra de microorganismos beneficiosos que causan enfermedades a la mosca del mantillo, manteniendo las poblaciones a raja tabla.

Estrategia curativa

Los nemátodos Steinernema feltiae, estudiados en la Spannabis Magazine 54 [3], se emplean en estrategias curativas, es decir cuando las moscas del mantillo ya han formado una colonia importante.

El Jumus Black Gold también es increíblemente eficaz para el control en estrategias curativas, quizás un poco más lento pero sus infecciones son más persistentes y se precisan menos repeticiones que de nematodos. Además, una de las grandes ventajas del Jumus Black Gold a diferencia del Steinernema feltiae es que se puede almacenar durante largos periodos de tiempo, sin casi afectar a la carga microbiológica, no pasa lo mismo con el nemátodo, que precisa de refrigeración y su viabilidad es más corta.

Como toda enfermedad, una vez comenzada la infección sobre la colonia de la mosca del mantillo, ésta se extiende hasta acabar con la población. Las repeticiones son necesarias según se observe incremento en la población de mosca del mantillo. Recuerden que el control se basa en mantener un equilibrio entre plagas y enemigos naturales y no la exterminación del TODO.

Control para-biológico

El control para-biológico consiste en el manejo de las poblaciones de plagas y sus condiciones para que estas no puedan desarrollarse a sus anchas.

Las técnicas de control para-biológico ideales para complementar con la lucha biológica de la mosca del mantillo son: el monitoreo con trampas cromáticas adhesivas de color amarillo, la eliminación de las partes bajas de las plantas y en control de las condiciones climáticas.

Monitoreo de las poblaciones

El monitoreo es fundamental para conocer el estado de una población de mosca del mantillo. Para ello, se emplean trampas cromáticas adhesivas, normalmente de color amarillo por ser las más efectivas para esta plaga y otras, aunque durante años se utilizaron las azules, con efectos muy positivos. Los adultos alados atraídos por el color quedan atrapados. Esto nos ofrece un doble beneficio, atajar el ciclo de la mosca a través de la captura de adultos alados y facilita el recuento de la población.

Saneamiento de la parte baja

Un planta con una parte baja muy frondosa ofrece unas condiciones óptimas para el desarrollo de poblaciones de la mosca del mantillo, por eso en determinadas condiciones puede ser buena práctica sanear las partes bajas de las plantas para favorecer el movimiento del aire en esa zonas. Esto facilita el secado de los primeros centímetros de sustrato(tierra) que dificulta la evolución de las poblaciones de moscas del suelo.

Control de condiciones climáticas

El control de las condiciones climáticas es quizás la técnica de control para-biológico más importante para la cannabicultura de interior. Como bien sabemos, todas las plagas tienen sus propias condiciones ideales de crecimiento, donde sus tasas de nacimiento aumentan al incrementarse un poco la temperatura. En general, una temperatura superior a los 27ºC e inferior a los 35ºC es óptima para las plagas; el control de las condiciones ambientales con aires acondicionados o climatizadores ofrecen al cultivador de interior una herramienta para dificultar el desarrollo de las plagas, por ejemplo bajando la temperatura a 24ºC conseguimos alargar el ciclo de las plagas al hacerse su metabolismo más lento, no acabamos con ellas, pero la ralentizamos el tiempo suficiente para poder disminuir la población a base de lucha biológica.

Debo avisarles que las técnicas de control para-biológico por si solas, sólo consiguen retardar la evolución de la plaga, NO reducirla, por eso hay que combinar con la lucha biológica, que sí ofrece una reducción cuantitativa de la población plaga.

Control químico

Todos conocéis mi filosofía, estoy totalmente en contra al uso de pesticidas para el control de cualquier plaga en el cultivo del cannabis. Con los años hemos aprendido a no tener que recurrir a dichas materias activas tóxicas para luchar contras los fitófagos del cannabis, con paciencia y muchas estrategias de lucha biológica.

Si existiera una normativa que defina como debería ser el cannabis medicinal, el primer punto sería:” ser ecológico” y eso es sinónimo de “prohibido aplicar pesticidas”. Actualmente el cannabis español es de muy baja calidad debido a esto: trazas de pesticidas.

Algunos productores de cannabis para el mercado negro no tienen escrúpulos en aplicar productos altamente nocivos como el Confidor, Bermectina, Clorifos,…. ni los agricultores comerciales usan esas porquerías a día de hoy.

Creo importante, recordarles que el control químico para el cannabis debe resumirse al empleo del Neem y poco más. También se ha que tener en cuenta que si empleamos tanto entomopatógenos del suelo como enemigos naturales, el empleo de químicos debería como mínimo ser reducido a aquellos que sean respetuosos con los enemigos empleados, no vayamos hacer más daño que bien.

Control natural

El control natural está restringido a los invernaderos, normalmente con suelo ecológico o tratado como si lo fuera.

El suelo ofrece una multitud de insectos, ácaros, microorganismos que suelen estar en equilibrio y por eso raramente en la naturaleza hay plagas. Un cultivador ecológico sabe esto y lo respeta, favoreciendo el desarrollo de todos los “bichitos” que en conjunto pueden ofrecer beneficios contra la mosca del mantillo y otras plagas. Las técnicas de conservación son fundamentales para el mantenimiento del suelo.

La mosca del mantillo no se controla con pesticidas como muchos creen, la única solución efectiva para esta plaga es el manejo integrado

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions), Edu (Inversa), Edu y Dani (Koppert Canarias).

Referencias

[1]    McPartland J.M., Clarke R.C. & Watson D.P. 2000. Hemp diseases and pests. Management and biological control. CABI Publishing.

[2]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[3]    Salami M. 2008. Nemátodos entomopatógenos L., Spannabis Magazine nº54.

[4]    Salami M. 2011. Hongos entomopatógenos y marihuana., Spannabis Magazine nº84.

 

Cáñamo para Bioconstruir

Morteros aligerados y Geomagnetismo

Desde el punto de vista de la bioconstrucción y el Geomagnetismo, los materiales vegetales en general, incluido el cáñamo, son ideales para una vida saludable en el entorno del hogar.

En este preciso momento está produciéndose una ola de conciencia que está barriendo todos los campos humanos y también ha llegado hasta las radiaciones.

Ya fue descrito en anteriores capítulos la importancia de que la construcción en la que vivimos, como mínimo, esté libre de factores que acentúen el daño de las radiaciones, y en el mejor de los casos disminuya sus efectos, aunque esto es casi imposible, si la ubicación es mala o hay un foco emisor nocivo.

Investigaciones científicas muy recientes dentro de las propias instituciones europeas, sobre radiaciones en telefonía móvil, comienzan a reconocer, no obstante con cierto miedo y prudencia, los riesgos asociados a la exposición continuada y sistemática a estos aparatos electrónicos.

Lo peor es que no son las únicas fuentes emisoras que las producen, sino que la contaminación electromagnética es hoy en día un problema de una extrema gravedad porque estamos ya saturados por múltiples focos.

Durante una conversación telefónica, los µW/cm2 que recibimos exceden con mucho los 0,1 recomendados, llegando hasta los 13 o incluso más.

La reunión de científicos, que ha generado más consenso al respecto de su peligrosidad desde un punto de vista sanitario ha sido el Manifiesto de Friburgo.

Participaron más de 1000 médicos alemanes especialistas en enfermedades medioambientales y se atrevieron a relacionar estas radiaciones directamente con leucemias y tumores cerebrales, así como a enfermedades degenerativas y descontrol en la presión arterial.

Contra esto, lo único que se puede hacer es tratar de vivir en viviendas construidas con criterios orgánicos, y ubicadas en zonas no contaminadas por fuentes artificiales, evitando por otro lado a su vez, las fuentes de contaminación naturales producidas por las alteraciones telúricas y que se propagan y emiten a través de las redes Curry y Hartman, de las que ya hemos hablado.

Vamos a introducirnos de lleno en los morteros aligerados, muy utilizados en bioconstrucción y que representan una alternativa a los materiales convencionales para sustituir algunas aplicaciones.

Se denominan así a las mezclas que además de agua y cal o cemento (preferiblemente blanco) adicionan diferentes materiales, más ligeros que la arena y la grava, con la intención dotar a la mezcla de propiedades de aislamiento térmico, acústico o hídrico.

El componente ligero de la mezcla, puede ser corcho, cortezas, viruta de madera, madera de cáñamo, de lino, esparto, y en general troncos fragmentados de especies no arbóreas, incluso turba.

También puede ser arlita, bolas de forespan, trozos de plástico duro y materiales no vegetales con bajo peso específico. Es muy importante a pesar de que sean útiles, tratar de prescindir de aquellos que no son naturales para no separarnos de los preceptos de la bioconstrucción que definimos en otros capítulos.

Hoy en día están promocionándose varias composiciones de morteros de cáñamo con diferentes nombres comerciales, pero en definitiva son en esencia lo mismo, cáñamo con o sin cal, tratado en autoclave o no tratado. Batichanvre, hempcreet, cannabric, isochanvre, hemphasis y cannahabitat, tradical, etc

El cáñamo para morteros aislantes es muy adecuado porque su densidad media es sólo de unos 135 kg por m 3 y su conductividad térmica de 0,05 W / mK, lo que genera un buen comportamiento contra el enfriamiento de la construcción.

Los pedazitos de madera que se utilizan rondan entre los 5 y los 25mm, y es llamada cañamiza, la parte mas dura de la planta, el tejido del xilema, lleno de tubos o traqueidas, con un alto contenido de aluminio silicatos.

Es decir que los espacios por los que discurren agua y nutrientes para la planta, y que además son tejidos de soporte, los utilizamos en seco y fragmentados por su propiedad de conducir no sólo agua sino aire, y a la vez crear con ese volumen de aire un efecto de colchón aislante. Además favorecen la carbonatación de la cal, es decir su endurecimiento con el tiempo, hasta convertirse de nuevo en piedra caliza, al cabo de muchísimos años gracias a la acumulación de carbono gaseoso que la pared va absorbiendo.

Es muy importante que el cáñamo tanto antes de usarlo como después, no esté expuesto a la acción de ninguna fuente de humedad o capilaridad y, si es inevitable, esta zona, deberá estar convenientemente drenada y con una capa de hormigón impermeable como contención preventiva

La mezcla de cáñamo y cal, más algunos aditivos, es la formulación comercial envasada, pero de un modo más genérico, todas se trabajan como mortero aligerado mas o menos del siguiente modo.

Se incorpora a la hormigonera por cada 100 litros de cáñamo unos 35 kg de cal y 5 kilos de arena, y unos 40 litros de agua.

Este valoración tomada de una página comercial es una mezcla rica en cal, tal y como recomiendan los principales vendedores de cal hidráulica, líderes en el sector, sobre todo Francia.

Las mezclas son muy variables y en el muro del baño descrito en la foto de este capítulo y de los anteriores se incorporó mas arena de lo comúnmente usado, así como un poquito de cemento gris, lo cual no es estrictamente necesario, e incluso para los mas puristas en bioconstrucción no es adecuado en modo alguno, pero en nuestro caso si fue importante para conferir más resistencia a la mezcla y adherencia para la cola de los azulejos.


Vamos a tratar en profundidad el principal elemento de las mezclas, el cemento y la cal.

En general los cementos son fabricados teniendo en cuenta como materia prima principal la cal, pero de unas calidades y capacidad de reacción altas, por eso las canteras de roca caliza muy pura son a su vez fábricas de cemento. Sin embargo al cemento se le añaden más productos químicos, que básicamente son aceleradores del fraguado y sobre todo muy cargados en química, cuando se fabrican de hormigón liquido de plantas de las que salen las típicas cubas que van a obra, para inyectar o para cimientos de obra civil.

Sin embargo el proceso natural original es más sencillo y no lleva tantos químicos, y fue utilizado por egipcios, aztecas y romanos.

Básicamente se muelen muy fina e íntimamente la caliza CaO, junto a las arcillas en proporciones justas, de manera que los componentes de la arcilla SiO2, A1203 y Fe2O3 quedan muy mezclados, con la cal.

Ese polvo crudo se hornea y al salir se llama clinker al que finalmente se le adicciona yeso como retardante, moliendo ambos componentes y mezclándolos en corriente de aire. El resultado es el cemento Portland.

En 1824 un albañil inglés llamado Joseph Aspdin patentó el cemento Portland, llamado así por parecerse mucho al aspecto de las rocas de la isla caliza del mismo nombre. Más tarde David Saylor comenzó la fabricación del cemento en América.

Por tanto en la estructura de la bioconstrucción deben usarse cementos naturales o cal hidráulica rica en aluminio silicatos y minerales, y en lugar de hierro, bambú o acero inoxidable.

Se debe evitar el uso del hormigón armado, porque crea tensiones internas constantes de tracción sobre el edificio y altera el campo magnético natural, que a su vez altera la glándula pituitaria que libera melatonina en la noche cuando nuestro cuerpo está regenerándose, por lo que estos agentes externos alteran nuestro campo vibracional.

El cemento Pórtland actualmente posee cenizas volátiles y escorias siderúrgicas que afectan a la salud, y favorece la conducción del gas radón radioactivo desde el subsuelo, acumulándose en los espacios inferiores de las viviendas. Además, su vida útil no es tan larga en presencia de humedad y provoca la oxidación prematura de la ferralla debido a la conductividad asociada al fenómeno de par-galvánico. Es algo parecido a una pila y en el extremo de mayor diferencia de carga es mas rápida la corrosión del material más electronegativo.

Hasta que el edificio no se derrumba el daño no es apreciable a simple vista.

Por otro lado el hormigón armado reduce nuestra energía vital porque su índice, como ya comentamos anteriormente, es inferior a los 3600, y lo normal para el ser humano es de 6400 Bovis. Sin embargo la arcilla es muy positiva porque su vibración energética es de 7200 Bovis y en lugar de debilitarnos, aporta Energía Vital.

Tal vez muchos habéis podido comprobar el confort y la acogedora sensación que proporciona una casa de adobe, no digamos ya si además tiene un porche y un buen jardín asociado a la vivienda.

Pues bien, retomando el concepto de mortero aligerado, y teniendo en cuenta todo lo relacionado con el cemento y los hormigones armados, es más fácil comprender la idoneidad de utilizar materiales ligeros y limpios. Estos morteros aligerados se utilizan en zonas como baños, suelos, y paredes que no tienen funciones resistivas, aunque luego indicaremos una salvedad.

En contraposición y para compensar las zonas donde se aligera la construcción deben usarse otras vías para que el edificio sea viable en resistencia. Veamos.

En bioconstrucción al renunciar al hierro se emplean otras soluciones, como los muros autoportantes, que soportan su propio peso, y en cimentaciones, zapatas ciclópeas, que ahora explicaremos, o bien como material de carga, la cal, sobre una estructura de bambú, caña, madera, fibra, etc, pero en cualquier caso, sustituyendo el hierro, conductor de las energías telúricas peligrosas.

En cimentaciones, la parte resistiva más importante, se llama hormigón ciclópeo porque sirve para crear un tipo de cimiento o zapatas grandes que sustituyen el volumen por la resistencia del hierro. En lugar de usar cemento gris y hierro, utilizamos cemento blanco y cal para crear el hormigón en masa que vertemos sobre un hueco grande de cimentación que puede ser por ejemplo en U, y se rellena con piedra grande. No sirve para soportar grandes pesos, pero si es suficiente para una casa de dos plantas construida con termoarcilla, ladrillo o incluso barro. También para piedra, pero usándola preferentemente sólo en la planta baja y la parte de arriba en madera.

La función resistiva o estructural del edificio puede obtenerse también en su totalidad con madera, en lugar de vigas de hierro y pilares de hormigón armado.

Habitualmente las casas construidas con cañamiza y cal poseen la estructura de madera en dos plantas y los muros se construyen con la mezcla de cáñamo y cal, que es suficientemente ligera para ella y sirve además como, aislante térmico y acústico.

Pero también pueden realizarse muros autoportantes, en los que el cáñamo sobrepasa anchuras de 40 cm en algunos casos. El concepto es tan sencillo como dimensionar las cargas en función de la resistencia a la compresión que posee este material, y del que se ha dicho que puede llegar a ser mayor que el acero, pero hay que señalar que esto ha sido siempre referido a las fibras del cáñamo en estado puro, es decir cuerdas y cabotajes para barcos.

Pues bien, en muros el cáñamo si posee una resistencia específica de unos 14,00 kg/ cm2 a los 28 días. Esto se refiere a las mezclas mas sencillas que sólo constan de cañamiza y arcillas. Por tanto en construcciones de una sola planta podría usarse el muro de cáñamo como estructura de apoyo del techo, calculando adecuadamente las cargas.

A medida que vamos subiendo en altura ya requerimos de mayores cálculos de resistencia así como incorporar en la mezcla mayores dosis de cemento blanco o incluso fibra pura de cáñamo, soluciones arquitectónicas de bóvedas y arcos, aligeramiento de la cubierta en materiales o directamente cúpulas completas.

En el próximo capítulo seguiremos profundizando en esta extensa área de la Bioconstrucción.

"El Muro " del que hablaba Pink Floid, no es precisamente de mortero aligerado de cáñamo. Es un muro de hormigón durísimo, y en el que ya sabemos cual es el cemento.

Ironizando la frase de Descartes.....« Ego, ergo sum»

Sin embargo hay otra actitud más sana, que ayudará a ricos y pobres a recuperar la tierra, nuestra segunda casa, gracias a espacios de vida que iremos creando por consenso.

 

Hasta el próximo capítulo

David

www.canamosolidario.org

 

 

 

La poda: SuperCropping

Los Cursos de Cannabis Magazine

¿Es posible conseguir la misma producción de una planta en interior que en exterior? En principio todo dependerá de la luz, su cantidad y calidad, y por supuesto de la cantidad de sustrato y espacio que haya disponibles. Sin embargo, sin intentar alcanzar las cantidades que producen algunos “árboles” de exterior, si que podemos aumentar los gramos por planta y reducir el número de plantas por metro cuadrado bajando hasta 4 ó 5 y manteniendo o aumentando la relación gramos por Wattio gracias a una técnica combinada de poda y guía: El Super Cropping.

Texto: Luis Hidalgo

Efectivamente, como decíamos al principio, el tamaño final de un planta y su producción depende de la cantidad de espacio para la raíz, la cantidad de luz y su calidad, tanto en interior como en exterior, pues no olvidemos que esas cosechas monstruosas de un kilo por planta tampoco se consiguen así como así y menos en maceta. Aún en tierra madre, para conseguir estos rendimientos tendremos que plantar en Marzo o Abril y acabar con árboles de 3 metros o más, y aun así, si es una de esas sativazas, es posible que ni siquiera lleguemos a conseguir ese peso un vez manicurada y seca.

Por otra parte, nuestro país es un caso digamos “especial” en el tema del cultivo en exterior o terraza, ya que, aunque la policía te puede quitar las plantas y el juez multarte, raramente se dan penas de cárcel por un cultivo para autoconsumo, cosa que no sucede en otros países donde una denuncia anónima puede significar cadena perpetua… Es en estos países donde los cultivadores llevan al extremo las precauciones, la seguridad, y por su puesto las técnicas de cultivo en interior para maximizar la producción en el espacio disponible y donde se desarrolló una metodología de cultivo que engloba varias técnicas en una sola: El Super Cropping.

Los descubrimientos casuales

En muchos casos los grandes descubrimientos de la humanidad no han sido buscados sino mas bien encontrados y con frecuencia por alguna casualidad, accidente o error surge un efecto inesperado que nos lleva a investigar sobre el tema en cuestión o incluso directamente nos descubre una solución para algún problema o una aplicación que nunca hubiéramos imaginado.

Con el cannabis sucede lo mismo, y la metodología del Super Cropping se convirtió en funcional hace y mas de 25 años en la costa Oeste de los EEUU por puro accidente. Seguramente a estas alturas muchos ya sospecháis de que se trata y acertaréis: las ramas y tallos de la plantas de cannabis siguen funcionales y se recuperan en muy poco tiempo tras romperse o troncharse, siempre que la rotura no supere el 60% y el trozo de rama partido quede al menos sujeto en parte. Seguramente a más de uno le ha sucedido que al intentar mover o colocar una rama ésta se ha partido o roto en parte, y éste es el origen del Super Cropping, que después evolucionó hasta reunir las refinadas técnicas que vamos a exponer en una sola metodología de cultivo que consigue incrementar la producción de manera notable, aunque no sin esfuerzo.

En concreto, se unen prácticamente todos los conocimientos que hemos adquirido hasta ahora en el Curso

y añadiremos lo que se denomina “tronzado” y que no debemos confundir en ningún caso con “tronchado”, ya que aquí no vamos a tronchar ni romper ninguna rama de forma visible, sino que produciremos una pequeña “fractura” interior que hará que se forme un callo. Esto no es un mito ni una leyenda urbana y está demostrado y comprobado por multitud de cannabicultores en todo el mundo que a partir de ese callo y otros que iremos haciendo las ramas se endurecen y la producción de flores y resina se incrementa redundando en cogollos mas gruesos y compactos. Podemos comprobar todo esto en distintos foros de internet nacionales y extranjeros incluso con vídeos que reflejan perfectamente cómo realizar correctamente los tronzados.

De cualquier manera, a continuación pasamos a detallar la metodología completa que en ningún caso podemos calificar de tortura y sí quizá de doma extrema, teniendo en cuenta que los daños infringidos a las plantas siempre redundan en una menor producción, y precisamente en este caso sucede justo lo contrario. No usaremos clavos ni partiremos ramas pero si podaremos, ataremos y tronzaremos, siempre intentando que la planta no sufra un estrés repentino y realizando una doma pausada pero constante lo largo del tiempo.

Consiguiendo la Súper Cosecha

Debemos recordar que esta es un metodología para plantas con fenotipo sativo – índico o sativo – sativo (ver número anterior) si bien algunas variedades de feno indico-sativo también serán susceptibles de ser utilizadas en supercropping siempre que ramifiquen bien, ya que la capacidad de ramificación es importante en esta forma de cultivo a pesar de que en realidad podaremos la mayoría de las ramas. También suelen funcionar mejor las plantas de semilla que los esquejes ya que estos suelen estar más endurecidos y es más complicado realizar los tronzados.

Así pues y teniendo en cuenta que vamos a poner no más de 5 plantas por metro cuadrado, partiremos de buenas macetas si cultivamos en tierra con no menos de 20 litros por maceta ya que no vamos a trasplantar en floración y las plantas van a estar en la misma maceta todo su ciclo vital. En cuanto a luz, sodio de alta presión y mejor 600W que 400W y a ser posible desde el primer momento.

Ya desde el principio aplicaremos las técnicas de poda ya vistas a lo largo del curso empezando por la poda de bajos e iniciando un programa de podas semejante al de la preparación de madres que vimos al principio de la serie. Todo el proceso de preparación en cuanto a podas y modelado de la planta debería llevarnos no más de 25 – 30 días desde semilla y 20 – 25 días desde esqueje. Durante este periodo de tiempo, en el que están creciendo en vegetativo, nos limitaremos a podar y a guiar las ramas mediante el atado o los pesos como vimos en el capítulo dedicado a la poda de madres, eliminando todos los brotes inferiores así como las ramas más débiles en su desarrollo. En los últimos 5 días de vegetativo empezaremos a guiar las ramas aún sin tronzarlas forzándolas al máximo incluyendo el tallo principal y atendiendo a la posición de cada una para evitar que se tapen unas a otras y aprovechar toda la superficie disponible para la canopia.

Una vez pasamos a floración, ese mismo día, realizamos los primeros tronzados en los tallos principales o centrales si son esquejes. El tronzado se hace cogiendo la rama o tallo entre el dedo índice y el pulgar y realizando una torsión con ellos haciendo que el tallo gire sobre si mismo hasta oír o notar un pequeño chasquido o “clack”. En ese momento se ha producido el tronzado y si se ha hecho bien la rama no debería caer y tendría que mantenerse en un ángulo de unos 45 grados con respecto a la vertical. Es posible que salga una pequeña gota de líquido o dos si hace poco que hemos regado, pero nunca debería partirse la rama por su parte exterior. En caso de que hayamos aplicado excesiva fuerza y rompamos la rama, podemos sujetarla con esparadrapo o cinta americana para mantenerla unos días hasta que se forme el callo y se vuelva a mantener por si misma. Sin embargo, es conveniente coger práctica y no romper las ramas ya que un tronzado correcto no retrasa el desarrollo de la planta mientras que la rotura si que lo hace, además de facilitar las posibles infecciones por patógenos en la herida.

De esta manera veremos que en unas 24 horas la rama se sujeta perfectamente y vuelve a crecer de nuevo hacia la luz. Podemos esperar otro par de días y repetimos el proceso un par de nudos mas abajo y así sucesivamente. Una vez que las ramas superiores hayan desarrollado perfectamente el callo formando una bola, podemos volver a tronzarla por encima o por debajo y así repetimos todo el proceso hasta la etapa pico de floración, momento en que dejaremos de tronzar, aunque seguiremos aplicando la poda tipo SCROG y el guiado por peso o atado de las ramas si éstas aún se “desmandan” en su crecimiento vertical.

Si todo esto se aplica correctamente obtendremos unos rendimientos muy importantes, rayando el gramo por watio con 5 ó 6 plantas por metro cuadrado.

En el próximo número terminaremos con este curso con un resumen de todas las técnicas de poda expuestas en él. Os emplazamos para el siguiente, en el que aprenderemos como cultivar variedades comerciales concretas para conseguir lo mejor de ellas. ¡¡¡No os lo perdáis!!!

Glosario

Callo: Bola de materia vegetal que se forma en el lugar de la rama dónde se ha producido una rotura o un tronzado

Canopia: Bóveda formada por la materia vegetal de una planta o un conjunto de ellas, refiriéndose en el cannabis en concreto las hojas principales.

Manicura (da): Proceso por el cuál se elimina el máximo de hojas posible de los cogollos una vez cosechada la planta, de forma similar a cuando eliminamos las pequeñas pieles secas o sobrantes de las manos.

Patógeno: Elemento externo a la planta que la enferma y perjudica al entrar en contacto con ella. Normalmente se usa para bacterias o virus, pero también se puede aplicar a los insectos, hongos u otros parásitos de la planta.

Tronchar: Partir una rama o tallo dejando la parte interior al descubierto, aún sin romper completamente la rama. No confundir con “tronzar”

Tronzado: Proceso por el cuál se fracturan los conductos interiores de una rama sin llegar a lesionar su capa exterior ni romperla.

 

Jeringuillas en los cines

Se dice, se cuenta, se comenta que, años atrás, había desaprensivos y vengativos yonkis que se dedicaban a dejar jeringuillas en las butacas de los cines con la pérfida intención de transmitir el VIH a inocentes y honrados ciudadanos como usted o como yo mismo. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán.

Por Eduardo Hidalgo

Esta es una vieja historia que escuché por primera vez en los primerísimos años 90 –o puede ser, incluso, que casi al finalizar la década de los 80-. Alguien, no recuerdo quien, me comentó que había peña que dejaba chutas en los asientos de los cines para que los cinéfilos se pincharan inadvertidamente y, con ello, contrajeran el SIDA.

Por aquellos años, lo cierto es que, quien esto escribe, andaba metido de lleno en el mundillo del yonkarreo y tenía contacto habitual con toda una legión de yonkis prototípicos. Muchos de ellos estaban infectados por el temido virus, pero les puedo asegurar que ninguno de ellos perdía el tiempo acudiendo a salas comerciales a ver películas de ningún tipo. Es más, a lo largo de esa época yo mismo fui al cine en una única ocasión, acompañado de mi pareja, los dos previamente enjamonados hasta las trancas. La peli en cuestión era El Cuervo (1994), y ni ella ni yo recordamos absolutamente nada de la trama porque a los 5 minutos nos quedamos dormidos, de modo que no volvimos a repetir la experiencia y hubieron de pasar unos cuantos años hasta que, habiéndome bajado del burro y cambiado de novia, volviese, de nuevo, a entrar en una sala cinematográfica.

Con esto no quiero decir que los adictos a la heroína no vean películas. Claro que las ven, únicamente que, los que yo conocía por aquella época las visionaban en sus casas (los que tenían) o en los Centros de Emergencia Sociosanitaria donde acudían a desayunar, comer y cenar por la patilla y, fundamentalmente, a intercambiar sus jeringas usadas por otras nuevas. En estos sitios, por lo demás, había una salita con una televisión y unas cuantas sillas donde los parroquianos podían deleitarse viendo cosas como El Guardaespaldas o “Pasapalabra”, también por la patilla. De nuevo, la mitad de la concurrencia se quedaba noqueada con ellas, aunque también es cierto que buena parte las disfrutaba efusivamente e, incluso, había alguno que, a la luz de las invariablemente certeras respuestas que profería en voz alta a las preguntas que se planteaban en el celebre concurso televisivo, bien podría haberse presentado al mismo y haberse hecho millonario en menos que canta un gallo.

La cuestión, en cualquier caso, es que, por lo menos a estos yonkis, les salía mucho más rentable acudir a los dispositivos de reducción de daños que ir al cine a dejar chutas abandonadas para putear a la peña. A fin de cuentas, en dichos dispositivos, como ya hemos apuntado anteriormente, entraban por la cara, comían por la cara, veían películas por la cara, recibían jeringuillas nuevas a cambio de las viejas y, además, podían quedarse apalancados (descansando, charloteando o matando el tiempo) durante horas y horas. En el cine, por el contrario, debían pagar la entrada (tan costosa como una micra de heroína por aquellos días), las palomitas o el bocata (más caros, incluso, que un fardo del mejor jako afgano), dejar sus chutas usadas sin que nadie les diese nada a cambio, y encima, no sólo no podían hacer sus comentarios a voz en grito sobre lo macizorra que estaba la prota o lo tonto que era el bueno de la peli sino que, además, quisieran o no quisieran, impepinablemente eran despachados a la calle después de la hora y media que suele durar una película al uso. En resumen: que eso del cine no les merecía para nada, más bien todo eran desventajas, y por eso prescindían de frecuentarlo.

Por otra parte, se da el caso de que, una vez transcurridos los primeros y esparramosos años 80 –y, sobre todo, una vez que la sociedad al completo, incluidos los heroinómanos, fue siendo consciente de los peligros del VIH y de sus formas de transmisión- el colectivo yonki terminó por mostrarse –de forma absolutamente mayoritaria- extremadamente respetuosa y pulcra a la hora de deshacerse de su instrumental de consumo. Tanto es así que, a no ser que fuera en las propias zonas de trapicheo situadas en los descampados de las periferias de las ciudades (en los cuales siguieron y siguen tirando sus chutas usadas sin miramiento alguno, pues, aparte de ellos nadie más va por ahí), lo habitual es que se muestren perfectamente recatados y atentos para no tirar ni abandonar nada que pueda dañar a nadie, y que, incluso, amonesten y reprendan vehementemente a quien ose comportarse de otro modo.

No obstante, también nos consta que, tanto antes como probablemente ahora, las jeringuillas han sido utilizadas por los yonkis como arma a la hora de cometer sus atracos. De hecho, a finales de los 80, enfrente del que era mi colegio hubo un yoni que intentó atracar a un viandante intimidándole con una chuta que creo que llegó a clavarle, con la mala fortuna de que el transeúnte en cuestión era un experto en artes marciales y le dio tal somanta de hostias que casi lo mata; hasta el punto que tuvo que acudir una ambulancia para llevárselo inmediatamente a la UVI. El asunto salió incluso en el periódico, aunque no se mencionaba si la jeringuilla en cuestión contenía el virus del SIDA ni si la desafortunada victima había quedado infectada.

De igual manera que, a título personal, podemos atestiguar que hay otras formas, aparte de los atracos, mediante las cuales los heroinómanos han tratado –y seguramente logrado- transmitir el virus a otras personas. A modo de ejemplo ilustrativo les contaremos que, una vez, intentando conseguir una jeringuilla en un poblado, un parroquiano me dijo: «yo tengo una, te la vendo, está usada, pero tranqui, que, aunque tenga el SIDA, te juro por mis hijos que el médico me ha dicho que no puedo contagiarlo». A lo que, lógicamente, no tuve más remedio que contestarle: «gracias, majete, pero no; y dile de mi parte a tu médico que, si algún día necesita una transfusión de sangre, no dude en pedírtela».

Es decir, que no negamos en modo alguno que haya habido, hay y habrá usuarios de drogas por vía endovenosa que han intentado transmitir –y transmitido- el VIH de forma premeditada e intencionada a otras personas que no eran seropositivas. Sin embargo, en estos casos, la voluntad y la finalidad del acto de intimidar a alguien con una jeringuilla, de pincharle en medio de la trifulca de un atraco o de dársela para que esa otra persona se inyecte a sí misma poco tiene que ver con la maléfica intención de dañar al prójimo gratuitamente, sin otra motivación que la de “sentenciar a muerte” a desconocidos e inocentes ciudadanos, de martirizarlos, de “vengarse de la sociedad”, o de contribuir a la extensión del virus entre la población por el simple y perverso gusto de hacerlo. No, los casos a los que hemos aludido, por muy deplorables y mezquinos que sean, se rigen, primordialmente, por el objetivo de obtener un beneficio económico –el necesario para poder cubrir su acuciante necesidad de heroína-. En otras palabras, el daño que traen consigo –sin dejar de ser gravísimo e inadmisible- vendría a ser el ignominioso efecto colateral que traerían aparejadas las igualmente ignominiosas y viles prácticas que algunos drogodependientes han llevado y llevan a cabo para conseguir su suministro de droga; lo cual es muy diferente a abandonar una jeringuilla infectada en una butaca con la única intención de joderle la vida al primero que tenga la mala suerte de sentarse en ella.

Sea como fuere, somos conscientes de que nuestra experiencia personal no es más que eso, nuestra experiencia, y que lo que les hemos contado hasta ahora no son más que meras “batallitas del abuelo” que en nada esclarecen la verosimilitud o la falsedad del asunto de las agujas, el cine y el VIH.

Aun así, no se apuren, puesto que, una vez llegada la era de Internet, resulta que aquel comentario que alguien nos hiciera sobre este asunto hará ya un par de décadas, pasó a convertirse en un mail en cadena que circuló durante años por todas partes y en todos los idiomas, incluido el castellano.

De tal forma que, el hecho de que esta historia haya pasado a circular masivamente por el ciberespacio, nos concede la posibilidad de contrastar nuestra experiencia y opinión personal con la de millones de personas en todo el planeta, especialmente con las de aquellas que se dedican “profesional” y concienzudamente a desmontar bulos, mitos y hoax, como por ejemplo: Snopes.com y Allabout.com. Y resulta que, como no podía ser de otra manera, basta con consultar las mencionadas Webs para confirmar que el asunto de las jeringas en los cines no es más que un bulo.

Al parecer, tras años de seguir y estudiar de cerca el asunto, éstas vendrían a ser las únicas evidencias claras que tales reputados cazadores de mitos han podido encontrar al respecto:

  • El caso de un hombre de Louisiana y el de una mujer en Georgia que se pincharon con una aguja al sentarse en las butacas de unas salas de cine de aquellas ciudades (en 1996 y en 2001 respectivamente). Los entendidos en la materia aducen que no había ningún indicio en razón del cual pudiera determinarse que dichas jeringuillas hubiesen sido depositadas ahí premeditadamente con la voluntad de infectar o asustar a nadie (no había notas de «bienvenido al mundo del SIDA» ni nada por el estilo) y, de hecho, tampoco hubo evidencia de que ninguna de las dos personas hubiese quedado infectada. Lo más probable, por tanto, es que la presencia de las agujas y los pinchazos no fuesen más que hechos fortuitos, como pasa cuando alguien pierde –o se encuentra- un móvil, una cartera o unas llaves en el asiento del cine (pues, huelga decirlo, a pesar de nuestros comentarios iniciales –verídicos pero parciales-, no se nos escapa que muchos inyectores van al cine, al teatro, al fútbol y a cualquier otra parte donde puedan ir el resto de los mortales). De hecho, hace unos años, yo mismo me encontré una chuta, limpia y sin usar, entre los cojines de un chill-out de Lavapies, y no lo interpreté más que como eso: una casualidad… «se le habrá caído a alguien, a una distraída enfermera, probablemente», pensé, «igual que a otros se les caen las gafas o las lentillas».
  • El caso de un preso que pinchó e infectó intencionadamente a un funcionario de prisiones en Australia; y el de una mujer que fue asaltada en una gasolinera de Maryland y pinchada con una jeringa mientras el asaltante (posteriormente detenido y encarcelado) le decía «bienvenida a la realidad: tienes el SIDA» (no obstante, la victima continuó siendo seronegativa).
  • Numerosos casos, acaecidos en los más dispares lugares desde finales de los años 90, en los que aparecieron agujas en los bancos de los parques, en los cajetines de las cabinas telefónicas y en sitios similares; así como incidentes en los que uno o varios chavales se dedicaron a pinchar a otros con jeringuillas. En ninguna de las ocasiones las agujas estaban contaminadas ni hubo nadie que contrajera virus ni enfermedad alguna. De tal manera que, dichos sucesos (que, por lo demás, solían coincidir temporalmente con la mención a este tema en la prensa o con los momentos de mayor apogeo en la difusión de los correos en cadena) no vendría a ser más que una nueva versión –aunque más retorcida y desagradable- de esa vieja broma pesada que acostumbraba a hacerse hace décadas con esos timbres que se vendían en las tiendas de petardos y artículos de broma (tal vez aún los comercialicen, no lo sé…). Eran redondos y de color negro, en el centro tenían un círculo blanco con un minúsculo y casi imperceptible agujerito en el medio. Dentro venía incrustada una pequeña aguja que, al apretar el inmaculado redondel que hacía las veces de timbre, se te clavaba lastimosamente en el dedo. ¡No veas tú que gracia!

Todo lo demás, cuentos chinos. No lo duden.

Referencias:

SNOPES: Pin Prick Attacks.

Disponible en: http://www.snopes.com/horrors/madmen/pinprick.asp

 

Aumenta la producción gracias a la poda

Los Cursos de Cannabis Magazine

Muchas de las variedades de cannabis comercial han sido diseñadas específicamente para su cultivo en interior mediante luz artificial produciendo plantas que no se estiran demasiado en floración y con una estructura que permite poner el máximo número de plantas por metro cuadrado sin que se tapen unas a otras. Pero no todas las variedades funcionan igual, y cuanto más sativa es la dominancia del híbrido, mayor será su estiramiento en busca de la luz. Si somos amantes de las sativas puras, no quedará más remedio que aplicar ciertas técnicas de poda para acabar con un jardín algo más “domesticado”

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Comienzo de la podaComienzo de la poda

Cuando plantamos en exterior, ya sea directamente en tierra o en grandes contenedores, no nos suele preocupar en exceso la estructura de las plantas, siendo más importante la fecha aproximada de cosecha, por ejemplo. Ello se debe a que no suele haber escasez de espacio y a que disponemos de potencia lumínica de sobra, la del Sol, por lo que el hecho de que sean más índicas o más sativas no tienen más importancia que la preferencia o elección del cannabicultor. En caso de estiramientos indeseados o exceso de altura simplemente se podan las puntas para ajustar aquella y poco más.

Como decíamos, al tener luz de sobra y mucho espacio para la raíz, además de una buena tierra, las plantas crecen a un ritmo endiablado y florecen con gruesos cogollos que por pequeños que sean, siempre serán más grandes que en un cultivo de interior, y es aquí donde nos encontramos con la gran diferencia. Por un lado, la electricidad para las bombillas cuesta dinero, mientras que el Sol es gratis. Por otro, el espacio para las plantas suele ser bastante limitado y también lo suelen ser los contenedores o macetas que se utilizan en cultivo indoor, e incluso con sistemas hidropónicos o aeropónicos de alto rendimiento que, en principio, no limitan el espacio para el sistema radicular, siempre acabamos dependiendo de la altura máxima del cultivo.

Aprovechando los recursos

Es por lo anterior, por lo que los cannabicultores de interior con más experiencia optimizan al máximo el espacio de cultivo bajo el foco para aprovechar la luz de la mejor manera posible y ello implica casi siempre alguna que otra poda a lo largo del ciclo vital de las plantas. Como veíamos en el capítulo anterior, dependiendo del fenotipo de los ejemplares que estemos cultivando y su respuesta a la intensidad de luz que estemos utilizando se podará de distinta manera, pues no es igual una índica pura con estructura columnar y poca o nula ramificación que un sativa de ramas largas y desgarbadas con innumerable brotes secundarios.

Precisamente son de estos dos fenotipos, el sativo-índico y el sativo-sativo los más “indomables” en el cultivo de interior debido a sus mayores requerimientos de potencia de luz y a su estructura de por sí “estirada”, además de una producción bastante más escasa que la de los híbridos con dominancia índica.

Si a ello le sumamos unos tiempos de cultivo mayores (60 días de las índicas contra 120 o más de las sativas puras) seguramente nos preguntaremos por qué cierta gente cultiva este tipo de variedades y la respuesta es sencilla: un muy especial efecto psicoactivo que no se encuentra en las índicas. Sin embargo, aunque esta psicoactividad “diferente” parece justificar una mayor inversión en tiempo, dinero y esfuerzos y una baja producción, ésta se pude mejorar precisamente a base de aprovechar las características morfológicas de las sativas para que los recursos de los que disponemos para su cultivo, sobre todo espacio y luz, sean aprovechados de manera óptima.

En el cultivo de híbridos sativo-índicos en interior se suele utilizar la poda de la punta apical como poda básica, lo que provoca un ralentización del crecimiento vertical en favor del horizontal, de manera que las plantas quedan con una estructura que puede llegar a ser más ancha que alta. Además en la punta se encuentra un “señalizador” que impide al resto de las ramas superar en altura a la principal con lo que al eliminarla, el resto de puntas se acabarán igualando en altura con el tiempo con el consiguiente aprovechamiento de la luz.

Teniendo en cuenta que los híbridos con dominancia sativa se les suele dar un vegetativo bastante corto, resulta conveniente cortar la punta principal en cuanto la planta vaya por el cuarto o quinto nudo, de forma que al comenzar la floración las ramas superiores ya se hayan equilibrado en altura. Este tipo de variedades admiten bien la poda de ramas y hojas durante toda su vida, por lo que podemos esperar a que se hayan desarrollado bien para realizar la poda de bajos (ver número anterior) aunque ya hayan entrado en floración. De hecho, ellas mismas suelen comenzar una “autopoda” a partir del segundo tercio de la floración a base de irse desprendiendo de las hojas principales más bajas y antiguas por sí misma aligerando así la vegetación sobre todo por la parte interior.

Momento de poner la redMomento de poner la red

Sativas y poda FIM

En las sativas-sativas se lleva al extremo todo lo anterior, ya que sus necesidades de luz y espacio son aún mayores pudiendo llegarse a dar el caso de llenar un metro cuadrado con sólo dos plantas completamente estiradas con distancias intermodales de diez centímetros o más. La poda apical resulta indispensable en la mayoría de los casos para controlar su altura y también se suelen podar las puntas de las ramas secundarias que se estiren en exceso. Los más experimentados realizan la denominada poda “FIM” para aumentar el número de ramas superiores con respecto a las inferiores. Este tipo de poda también se puede realizar en los ejemplares sativos-índicos con mayor dominancia sativa, lo que podremos reconocer por la anchura de sus foliolos y su estructura general más abierta y desgarbada

Se desconoce el origen exacto de este tipo de poda, pero la primera referencia escrita sobre ella apareció en el siglo pasado en el hoy desaparecido foro de cultivo en internet, Overgrow.com, en 1999. Se trata de una técnica de poda actualmente muy implantada fuera de nuestro país y aquí cada vez se aplica más a medida qua aumenta la experiencia de los cannabicultores y se va plantando variedades más sativas.

Según la persona que publicó la técnica, su nombre FIM son las iniciales de la expresión “Fuck I Missed” que se podría traducir al castellano como “Vaya, me equivoqué” o “Coño, la jodí” y se basa en uno de esos descubrimientos accidentales que suceden en ocasiones al cometer un error. En este caso, parece que al hacer una poda de la punta apical el cannabicultor no cortó completamente la yema dejando como un 10% sin podar, con la consiguiente sorpresa de que tras el tiempo habitual de recuperación de la planta habían aparecido en la punta cortada cinco nuevos pequeños brotes que después crecieron perfectamente como ramas aumentando la superficie de cogollos superiores.

Tras reproducir el error a propósito, ahora como experimentación para corroborar el fenómeno se ha podido comprobar que en aproximadamente el 70% de las veces que se realiza esta poda se consigue producir de tres a siete ramas principales en la parte superior de las plantas. La única dificultad que tiene la técnica se limita a conseguir dar el corte de la punta en el lugar preciso. Para conseguir un buen desarrollo es conveniente hacer la poda en plantas de semilla en vegetativo, entre el cuarto y el séptimo nudo, o sea, desde que la planta ha producido el cuarto par de hojas reales hasta un máximo de siete nudos. Haremos el corte con un cutter u hoja de afeitar con el fin de que resulte lo más limpio posible desinfectándolo antes con alcohol e intentando seccionar entre el 75% y el 90% de la yema de un tajo limpio y certero. En cualquier caso, tras la recuperación pueden pasar dos cosas: una, fracasamos y sólo salen dos puntas o incluso continúa una sola o dos, acertamos y ahora del callo formado comienzan a diferenciarse varias brotes que en unos días continuarán con un crecimiento absolutamente normal, convirtiéndose en multitud de ramitas que más tarde en floración se transformarán en cogollos principales.
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El sistema SCROG

Vamos ahora a comentar una de las técnicas de cultivo, combinación de poda y guiado, más extendidas para el cultivo de sativas en interior y que puede aplicarse a la práctica totalidad de las variedades sativa-sativa y a muchas de las sativa-indica, siendo el principal requerimiento a nivel de fenotipo que sean plantas de ramas largas y estiradas con tendencia a buscar la luz y usualmente de ciclo largo, lo que implica un mínimo de 90 días de floración.

El objetivo de un SCROG (SCreen of Green o pantalla verde) no es otro que aprovechar al máximo la superficie disponible para el cultivo de manera que la luz alcance con suficiente intensidad a la mayoría de las puntas de las ramas que más tarde se convertirán en cogollos, dejando dos capas, una por debajo de la malla donde se desarrolla el tallo y la mayoría de la masa vegetal (hojas) y otra capa por encima de ella compuesta completamente por puntas de crecimiento/cogollos.

Para conseguirlo hay que tutorizar o guiar las largas ramas sativas desde casi el principio de su desarrollo con la ayuda de una malla o red que se coloca a una determinada altura sobre las plantas que puede ser entre 20 y 30 centímetros. y en la que se van entrelazando aprovechando los huecos de la red. Normalmente se suele comenzar con una poda apical o una FIM para multiplicar ramas, aunque en este caso no se podan las puntas de las ramas secundarias que serán guiadas por la malla. La jugada está en que se utilizan muy pocas plantas pero se alarga su vegetativo de manera que con 3 ó 4 plantas podemos llegar a cubrir un metro cuadrado a base de crear una canopia en toda la parte inferior y hacer que todas las puntas de crecimiento, incluidas las de las ramas más bajas alcancen la luz directa del foco.

Como decíamos, ya en vegetativo podamos puntas y en cuanto las plantas alcancen los 10–15 centímetros colocamos la red que nos servirá de guía y que debería tener unas aberturas de 1 a 4 centímetros de lado. Recordamos que la red estará unos 30 centímetros por encima de la base de los tallos. Dejamos las plantas crecer y cuando las puntas alcancen la red haremos una poda de bajos y empezaremos a “engancharlas” a ella. Mantendremos las plantas unos diez o quince días más en vegetativo mientras continuamos subiendo puntas de ramas a la vez que mantenemos todo el resto de la vegetación bajo la malla y cuando ésta haya cubierto aproximadamente el 50% de la superficie de cultivo podemos ponerlas en floración, teniendo en cuenta que aún crecerán hasta el doble o el triple de su tamaño en ese momento.

Si todo se realiza correctamente acabaremos teniendo un tapiz verde del que emergerán multitud de puntas de crecimiento en busca de luz y sin ningún obstáculo ni hoja que les haga sombra. Cada una de esas puntas será un cogollo de volumen medio pudiendo llegar a las 100 ó 200 puntas por metro cuadrado dependiendo de la intensidad lumínica utilizada en el cultivo.

En el próximo capítulo nos centraremos en el SuperCropping, otro sistema de poda y guiado de alto rendimiento que nos permitirá exprimir los gramos de nuestras plantas. Un saludo

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Glosario

Dominancia: Superioridad de un carácter hereditario sobre otros de expresión parecida y de un conjunto de caracteres sobre otro conjunto, como por ejemplo las características que diferencian una sativa de una índica y que pueden prevalecer en distinto porcentaje en la descendencia híbrida.

Morfología: Aspecto general que muestra la planta siempre a nivel visible, lo que incluye estructura, tipo de hoja, grosor de las ramas y forma y tamaño de las flores. Se puede utilizar en sustitución de “fenotipo”.

Señalizador(es): Componentes hormonales que se pueden encontrar en distintas partes de la planta y que controlan, inician o frenan determinados cambios metabólicos responsables de los diferentes estados y etapas de la vida de la planta como la floración, el tamaño de las ramas secundarias o el momento de la maduración.

 

Uso terapéutico de plantas mágicas (II)

Finalizamos con esta tercera parte la revisión del uso etnomedicinal de las plantas consideradas sagradas por diversos pueblos y culturas de todo el orbe

Piper methysticum: Kawa (raíz de Kava-Kava).

Piper methysticumPiper methysticum

En Oceanía la raíz de este arbusto se usa como analgésico interno y externo (anestésico tópico), excelente como ayuda para conciliar el sueño (puede inducir sueños vívidos), y potente relajante muscular. La consideran un tranquilizante en casos de desgracias. Se mantiene el conocimiento y el sentido común. Es muy eficaz para disminuir la ansiedad y como un destensador de los músculos, anticonvulsivo, antiespasmódico y analgésico. Con una dosis aumentada parece que el kava produce un sueño profundo y reparador sin interferir en los ciclos naturales del sueño (Cass y Mcnally 1998). De 1 a 1,5 gramos de kavalactonas provocan sueño profundo en menos de media hora, un efecto comparable a los somníferos químicos de farmacia. La diferencia es que con el kava al día siguiente NO hay amodorramiento o escasa energía, como si pasa a veces con las drogas de síntesis farmacéuticas que además con frecuencia suprimen el sueño profundo y la fase REM (Rapid Eye Mouvements, movimientos rápidos de los ojos es la fase en la que se producen los sueños). La kavaína tiene un efecto anestésico local comparable a la cocaína, tanto en duración como en intensidad, además la kavaína NO es tóxica para los tejidos.

La dihidrometisticina (DHM) resultó ser más analgésica que la aspirina, con sólo 120 mg por kilo de peso del paciente que sufría dolores, se consiguieron aliviar o eliminar, mientras con aspirina se necesitaron 200 mg./kg de peso corporal (Lebot 1997). Como relajantes musculares tanto la DHM como la DHK se mostraron más potentes que las benzodiacepinas y otras drogas de síntesis química-farmacéutica. Además inhiben las convulsiones y contracciones musculares y nerviosas.

La dosis mortal en humanos de raíz de Kawa es desconocida (Rätsch 2005), ¿Cuántas drogas de farmacia pueden decir lo mismo?.

Psilocybe mexicana: Teonanácatl.

PsilocybesPsilocybes

Los aztecas usaban este hongo sagrado para aliviar la fiebre y la gota. Hoy día en México se sigue usando para muchas dolencias: molestias estomacales e intestinales, migrañas y dolores de cabeza (en Erowid hay un artículo sobre uso actual de dosis bajas de psilocybes para aliviar dolores de cabeza), hinchazón, fractura craneal, daños epilépticos, y enfermedades agudas y crónicas. Sin ser chamanes muchos nativos emplean dosis sub psicodélicas de setas, sólo en caso de enfermedad (Rätsch 2005).

Albert Hofmann encontró un 0,25% de psilocibina y 0,15% de psilocina en hongos secos de la especie Psilocybe mexicana.

Psychotria viridis: Chacruna.

Psychotria viridisPsychotria viridis

Las hojas de este arbusto amazónico suelen contener DMT (Dimetil Triptamina), y se usan como ingrediente principal en la elaboración de pócimas visionarias tipo yajé o ayahuasca. No tiene reputación como planta medicinal, aunque también es cierto que está poco estudiada.

Los nativos Machiguenga usan el jugo fresco de hojas de P. viridis como colirio ocular contra los dolores fuertes de cabeza (migrañas). También el LSD y la psilocibina, en dosis bajas, se han usado para aliviar estos dolores con éxito.

Salvia divinorum: Salvia de los adivinos.

salviasalvia

Chamanes y chamanas mazatecos de Oaxaca (México), usan hojas de esta especie de Salvia en sus rituales sagrados, curativos y adivinatorios. Generalmente como sustituto de los hongos en la temporada seca, sólo unos pocos chamanes prefieren la Salvia.

Los nativos usan preparados No psicoactivos para tratar desórdenes de la orina y la defecación, dolores de cabeza, reuma, anemia, y como reconstituyente para convalecientes o para revigorizar a los ancianos (Rätsch 2005).

Sceletium tortuosum: Canna, Kanna, Kougoed.

Sceletium tortuosumSceletium tortuosum

Los nativos de Namaqualand y Queenstown, en Sudáfrica, beben un té hecho con hojas de esta plana herbácea de aspecto suculento, como analgésico y para suprimir la sensación de hambre. Las hojas frescas carecen de psicoactividad, solo la planta fermentada es psicoactiva. Las hojas y tallos contienen de 0,3 a 0,86% de mesembrina junto a algo de mesembrinina y tortuosamina (Rätsch 2005). La Mesembrina es un Inhibidor Selectivo de la Recaptación de la Serotonina, por lo que se emplea como antidepresivo. En pequeñas dosis la kanna da un efecto meditativo, en dosis mayores produciría una tonificación eufórica. Después de una hora cambia a una sedación cercana al estado de trance. Se nota un aumento de la sensualidad y sensibilidad al contacto e insensibilidad al dolor. Otros efectos experimentados han sido la liberación del miedo o el estrés, un más elevado estado de consciencia y un aumento de la concentración. En un estudio hecho con una docena de experimentadores que consumieron kanna preparado según la fórmula tradicional, la mayoría destacó sus propiedades relajantes, euforizantes, reductoras de la ansiedad y empatógenas (muchos dijeron que el kanna sólo o mezclado con alcohol reducía la timidez y facilitaba la charla con desconocidos). Kanna podría clasificarse como hipnótico-sedante opiáceo.

Tabernanthe iboga: Iboga.

 ibogaiboga

La raíz de Iboga, y la de Voacanga africana, se usan en la medicina popular de África Occidental como estimulante, tónico, afrodisíaco; en casos de debilidad nerviosa, fiebre e hipertensión sanguínea. Por sus propiedades anestésicas también se usa para aliviar el dolor de muelas. Algunos chamanes prefieren la raíz de Voacanga africana, que contiene carbometoxi-ibogaína y sustancias relacionadas con la ibogaína.

En el Congo usan iboga para curar la enfermedad tropical del sueño (Rätsch 2005).

En la época colonial los franceses del África Ecuatorial comercializaron un extracto de iboga llamado lambarence, un curalotodo recomendado especialmente para tratar la neurastenia y la sífilis. Hoy las farmacias homeopáticas venden tintura madre de raíz fresca como “Tabernanthe iboga T.M.”

Algunos doctores emplean iboga para deshabituar a los enganchados a coca o heroína, pero expertos como Jonathan Ott niegan la mayor: Es imposible “curar” porque el hábito de consumir drogas es natural y consustancial al ser humano. Se trata de que nuestros hábitos se mantengan en un nivel saludable, empleando drogas puras o vegetales NO adulterados, y en dosis moderadas compatibles con la salud. Aunque experimentos con primates han demostrado que la ibogaína reduce la habituación (“adicción”) a opiáceos y bloquea parcialmente el síndrome de abstinencia, al abandonar el consumo de iboga la mayoría de los habituados a opiáceos retoman su hábito. Las criaturas humanas somos animales de costumbres fijas…

Si parece claro que la estimulación que da la iboga es de un tipo diferente a la estimulación anfetamínica. La investigación del doctor R. Paskulin muestra que la ibogaína modifica el metabolismo energético, potenciando la energía dentro de las células y en todo el organismo mediante una transformación en los hidratos de carbono. Todo el organismo esta mas sano, fuerte y enérgico. La iboga sería útil en convalecencias, acortando el tiempo de recuperación tras una infección o enfermedad debilitante (Paskulin 2010). Varios autores coinciden en que tras tomar iboga sintieron más energía y un mejor estado mental durante semanas e incluso meses. La ibogaína ha demostrado interactuar con muchos neuroreceptores diferentes, y esta sería la razón de su efectividad.

Trichocereus pachanoi (y T. peruvianus): Cactus San Pedro.

Trichocereus PachanoiTrichocereus Pachanoi

Este conocido cactus mescalínico, además de ser el sacramento ritual de los chamanes, se usa en medicina popular peruana como tónico y afrodisíaco. Las dosis sub psicodélicas irían de solo 2 gramos a 6 gramos de tejido verde seco de cactus jóvenes florecidos y cultivados en secano, recolectados tras una prolongada sequía. Tanto el pachanoi como el peruvianus tienen una piel externa dura de aspecto plástico que debe retirarse, tras el secado se pela el cacto como si fuera un pepino, guardándose la parte verde y desechando la pulpa blanquecina interior. Hay pocos análisis químicos como para asegurar que especie de cactus es más potente, pero como dijo Anthony Henman en el número 120 de la revista Cáñamo: cactus encontrados en secarrales de Barcelona resultaron tan potentes como los del Perú. Según varios testimonios que hemos recogido, el cactus San Pedro se ha extendido por todo el Mediterráneo, y es un fabuloso anti depresivo a dosis inferiores a diez gramos de tejido verde seco. En altas dosis puede proporcionar la necesaria catarsis que muchas personas necesitan para su liberación emocional. Si además de una agradable estimulación de 6 a 8 horas, se desea un efecto empatógeno (para relacionarse con los demás) harán falta 5 o 6 gramos de tejido verde seco o su equivalente en extracto acuoso de aspecto alquitranado.

Turbina corymbosa: Ololiuqui, badoh blanco, semillas de la virgen.

hawaiian baby hawaiian baby

Las semillas de esta trepadora se usan de forma ritual y medicinal en México desde épocas pre hispánicas, entre los Aztecas y otros pueblos mesoamericanos.

Los Mayas de Yucatán usan la planta como diurético y para tratar lesiones y contusiones. En Tecún Umán (Guatemala), las hojas de esta enredadera se usan para eliminar tumores. En Cuba le llaman aguinaldo y se emplea en medicina popular como ayuda en los partos, igual que en algunas zonas de México.

Las semillas contienen de 0,012 a 0,07% de amida del ácido lisérgico y otros alcaloides relacionados. Las semillas de la trepadora asiática Argyreia nervosa contienen un 0,3% y son las más potentes, muchos psiconaútas nos han asegurado que los efectos de cuatro a ocho semillas son iguales a un cuarto de tripi (dosis callejera de L.S.D.), informando de visiones coloridas de tipo místico y efectos psicodélicos durante seis a ocho horas o incluso más. La Argyreia también se considera un afrodisíaco y tiene efectos sedantes, hipnóticos.

Virola sp.: Cumala, épena, …

Virola sebiferaVirola sebifera

Los chamanes venezolanos fuman la corteza interior seca de Virola sebifera para bajar la fiebre. Los nativos venezolanos Warao usan la sabia de Virola surinamensis para aliviar las inflamaciones bucales (Ott 2000).

Una especie de Virola no identificada se dice que es usada como contraceptivo.

Varias especies de Virola son consideradas como estimulantes cerebrales y se piensa que potencian la memoria y la inteligencia.

Algunas especies de Virola (elongata, melinonii, sebifera, surinamensis), se emplean en medicina popular para tratar enfermedades de la piel (Rätsch 2005).

Las farmacias homeopáticas venden Virola sebifera con el nombre de Myristica sebifera T.M. (Tintura Madre), para las supuraciones. Se considera un gran antiséptico.

Voacanga africana: Voacanga.

Voacanga africanaVoacanga africana

La raíz de este vegetal es de composición y efectos similares a la iboga. Algunas sustancias extraidas de la Voacanga han demostrado cierto valor terapéutico.

La tabernamontanina se usa en geriatría: arterioesclerosis, trauma cerebral, dolor de cabeza, vértigo, falta de memoria, irregularidades en la circulación periférica, etc.

La voacamina es un buen tónico cardíaco, como también lo es la corteza de la ráiz de Voacanga. La vincamina aumenta el riego sanguíneo cerebral y se usa en forma de comprimidos, en la farmacopea occidental. En erowid.org citaban un estudio científico publicado en una revista de investigación cerebral: Kombian y su equipo publicó:

“Ibogaine and a total alkaloidal extract of Voacanga africana modulate neuronal excitability and synaptic transmission in the rat parabrachial nucleus in vitro”. 

Brain Res Bull. 1997;44(5):603-10.

BIBLIOGRAFIA.

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