La lucha biológica en el cultivo del cannabis

 Por M. Salami (drgrow)

Trampas cromáticas para monitorear las plagas.Trampas cromáticas para monitorear las plagas.

Introducción

El tratamiento con pesticidas es el método de control más común entre la mayoría de los cultivadores de cannabis. Los pesticidas que se utilizan en esta labor son más o menos respetuosos con el medio y se aplican sin un calendario preestablecido, es decir, siempre se hace ante la presencia de alguna plaga. Pero cuidado, porque todavía existen cultivadores sin escrúpulos que utilizan cualquier tipo de pesticida, inclusive los no autorizados, ni siquiera con plazo de seguridad establecido. Y todo para salvaguardar su cosecha sin tener en cuenta ni prever el peligro que esa práctica conlleva.

Es bien conocida la rapidez con la que los insectos y ácaros fitófagos se protegen de los pesticidas. Al cabo de pocas generaciones habrá que sustituir el veneno empleado. Normalmente, en las técnicas de control basadas en tratamientos químicos se suelen usar dos o tres principios activos diferentes que se van rotando y alternando para disminuir el efecto de resistencia. Esto, todo hay que decirlo, encarece el control de las plagas a largo plazo.

Basándonos en esto, la lucha biológica se convierte en la herramienta cuasi perfecta para el control de las plagas. Pero, aun siendo un arma a favor de los cannabicultores, hay que saber emplearla en el momento adecuado, ya que de lo contrario se corre el riesgo de fracasar. Esta situación se presenta con bastante frecuencia entre cultivadores, tanto aficionados como profesionales, cuando realizan actuaciones demasiado tardías.

Lucha biológica en el cannabis

La lucha biológica consiste en el control, no la exterminación, de las plagas, a través de la acción de seres vivos como insectos, ácaros, y de microorganismos como nemátodos, bacterias y virus, conocidos como entomopatógenos. Estos “bichejos”, inocuos tanto para las plantas como para el medio, resultan ser letales para las distintas poblaciones invasoras. Con estas técnicas no se pretende acabar con las plagas (ya que es prácticamente imposible), sino evitar que estas alcancen unos niveles de población perjudiciales para el cultivo.

En la lucha biológica no se acepta la aplicación de insecticidas, ni siquiera los más respetuosos como el aceite de neem. En cambio, sí que se pueden y se deben integrar determinadas labores como la eliminación de ramas, el deshoje, control de clima, etcétera, para dificultar el desarrollo de las plagas.

La naturaleza es la principal fuente de animales empleados como soluciones biológicas para el control de las plagas. A estas soluciones se las conoce como enemigos naturales de las plagas del cannabis. Con frecuencia, los remedios animales aparecen de forma espontánea en cultivos de exterior, en especial donde no se aplican pesticidas. Todas las explotaciones regidas por las normas de la agricultura ecológica suelen ser las más beneficiadas en lo que respecta a reserva de enemigos naturales, y suelen favorecer los reservorios para su asentamiento.

Dos de las grandes ventajas del empleo de enemigos naturales para el control de plagas son:

  1. El ciclo vital de estos animales es más rápido.
  2. Su reproducción suele ser más prolífica.

Aun así, cuando la población de la plaga es muy elevada, los daños en las plantas son inevitables y la eficacia de la lucha disminuirá. Por eso es de suma importancia saber elegir el momento adecuado para la suelta: nunca se debe esperar a la superpoblación para actuar.

Un sírfido depredador de pulgones. Las larvas de esta mosca coloreada y divertida son sanguinarios enemigos naturales de los pulgones.Un sírfido depredador de pulgones. Las larvas de esta mosca coloreada y divertida son sanguinarios enemigos naturales de los pulgones.

La suelta siempre se realizará en cuanto se observen los primeros individuos o detectemos cualquier síntoma de su presencia. Los insectos fitófagos del cannabis son pequeños y sus puestas cuantiosas; por tanto, la existencia de pocos individuos adultos en el cultivo indicará también la aparición de multitud de huevos y larvas. Por este motivo no se debe esperar, sino atacar.

Cuando nos encontramos ante una plaga importante y pretendemos introducir enemigos naturales, es aconsejable reducir parte de dicha población fitófaga antes de realizar las sueltas. Como prácticas más comunes se pueden citar: el lavado con agua a presión, la eliminación de órganos infectados o que les sirvan de cobijo a las plagas y enfermedades.

Cuando se habla de control a través de la lucha biológica, algunas de las preguntas más frecuentes que formulan los cultivadores son: “¿es viable en exterior?” o “¿se irán los enemigos naturales una vez que no encuentren más alimento?”. Lo primero que debemos tener en cuenta es que los enemigos naturales viven en el exterior, en la naturaleza, y su forma de vida es mucho más simple que la nuestra. Estos pasan la mayor parte del tiempo buscando presas o huéspedes para alimentarse y dejar nuevas generaciones. Mientras encuentren suficiente sustento, los enemigos permanecerán en la planta; cuando sientan que el alimento disminuye, entonces migrarán hacia otras partes de la misma planta o de otras plantas del cultivo; inclusive hacia otras cercanas no pertenecientes al cultivo. La creación de reservorios próximos a las plantas es una práctica muy extendida en los cultivos donde el control de plagas se realiza principalmente a través de la lucha biológica.

A diferencia de los cultivos de exterior, en los de interior es raro que los enemigos naturales aparezcan de forma espontánea. Por tanto, las plagas que se desarrollan en ese medio no encuentran competidores ni enemigos que puedan frenar su desarrollo, por lo que sus poblaciones aumentan de forma exponencial. Para frenar la evolución de las plagas de interior se debe recurrir siempre a las sueltas comerciales, más eficaces y seguras que las recogidas directamente de la naturaleza.

Enemigo natural de la araña roja depredando huevos.Enemigo natural de la araña roja depredando huevos.

Depredadores, parásitos y entomopatógenos

Como se ha visto, el control a través de la lucha biológica se efectúa sobre todo con el empleo de seres vivos, los cuales pueden dividirse en tres grupos: depredadores, parásitos y entomopatógenos.

Los depredadores

Los depredadores son animales que dan caza a otros de distinta especie para su subsistencia. En la lucha biológica aplicada al cultivo del cannabis los depredadores empleados son algunos insectos y ácaros. Estos artrópodos están provistos de un estilete con el que atraviesan a sus presas, o de un potente aparato bucal masticador preparado para matar.

Uno de los peligros que se corren al emplear ciertos depredadores es que, si estos sienten que les falta alimento, pueden atacar al cultivo; aunque, dicho sea de paso, esta situación no se ha registrado en los cultivos de cannabis. Los depredadores suelen disponer de un “menú” más amplio, por lo que pueden sobrevivir a base de distintos insectos o ácaros. Esto puede convertirse en un arma de doble filo cuando se emplean varios enemigos para controlar diferentes plagas, ya que unos podrían depredar a los otros. Con los parásitos esto no suele pasar, ya que son específicos para cada género e incluso para cada especie de fitófago. Algunos de los depredadores comerciales más comunes empleados en el cultivo del cannabis son:

Ácaros

  • Para el control de la araña roja
    • Amblyseius californicus
    • Phytoseiulus persimilis
  • Para el control de trips y mosca blanca
    • Amblyseius swirskii

Insectos

  • Para trips
    • Orius laevigatus (chinches)

Antes de realizar las sueltas, especialmente las de especies aladas como las chinches, se deben retirar las tarjetas cromáticas atrapa-insectos empleadas para el monitoreo de las plagas, al ser estas un foco de atracción también para los enemigos naturales.

Los parásitos o parasitoides

Los parásitos son, por regla general, insectos que ponen sus huevos dentro del cuerpo del insecto plaga.

La parasitación es propia de los insectos y es más específica que la depredación.

En los cultivos de interior, las sueltas de parásitos suelen ser muy efectivas, pues estos, una vez liberados, vuelan constantemente de un lado a otro del cultivo en busca de huéspedes donde proceder a la puesta.

Algunos de los parásitos comerciales más comunes empleados en la lucha biológica en el cultivo del cannabis son:

Avispas parásitas

  • Para el control de mosca blanca
    • Encarsia formosa
    • Eretmocerus eremicus
  • Para el control de minadores de hojas
    • Diglyphus isaea
    • Dacnusa sibirica
  • Para el control de pulgones
    • Aphidius colemani

Al igual que hicimos con la suelta de depredadores, se deberán retirar todas las tarjetas atrapainsectos antes de liberar a los parásitos; esta práctica es vital para no perder individuos en las sueltas que hagamos.

Pulgón alado parasitado por un enemigo natural asociado de forma espontánea a la colonia plaga.Pulgón alado parasitado por un enemigo natural asociado de forma espontánea a la colonia plaga.

Los entomopatógenos

Los entomopatógenos son nemátodos, bacterias, virus y otros microorganismos (que no sean ni insectos ni ácaros). Los más conocidos son el Bacillus thuringiensis y los nemátodos Steinernema feltiae para el control de las orugas de lepidópteros y de moscas del mantillo respectivamente.

En la lucha cabe la posibilidad de realizar sueltas conjuntas de depredadores y parásitos; estos afectan normalmente a distintos estadios vitales de las plagas, aumentando así las garantías de control. Antes de llevar a cabo este tipo de sueltas hay que estudiar la compatibilidad de dichos enemigos naturales. Un hecho muy importante a tener en cuenta es que, en general, las sueltas de enemigos naturales solo tienen poder curativo, al ser muy específicas para cada plaga; aunque también se pueden encontrar soluciones comerciales en formatos preventivos, como los ácaros Amblyseius swirskii, depredadores de moscas blancas y trips, pero que pueden sobrevivir en los cultivos alimentándose a base de arañas rojas y otros insectos y ácaros.

Las sueltas de la mayoría de los enemigos naturales que se venden en comercios deben realizarse siempre que haya presencia de individuos que puedan engendrar una plaga. Por este motivo, grandes invernaderos comerciales pueden introducir especies de plagas no dañinas para el cultivo principal e introducir asimismo enemigos naturales con fines preventivos. Las plagas introducidas sirven de alimento para las sueltas de enemigos comerciales hasta la aparición de la verdadera población fitófaga dañina para el cultivo.

Factores limitantes para la lucha biológica en el cultivo de cannabis

A continuación se exponen los principales agentes que frenan la lucha biológica en el control de las plagas que afectan al cannabis.

La climatología

Las condiciones atmosféricas extremas suelen beneficiar a los fitófagos y perjudicar a los enemigos naturales.

La variedad huésped

El cannabis en general no es una planta muy accesible para los depredadores durante la floración, por eso la lucha debe programarse muy bien para que no fracase. El momento idóneo para proceder a las sueltas es durante el periodo vegetativo.

La magnitud de la plaga

Las poblaciones de fitófagos muy numerosas son controladas con mayor dificultad que las más pequeñas.

En la lucha biológica es frecuente favorecer las condiciones para que los distintos enemigos naturales puedan instalarse o aparecer de forma espontánea (exterior e invernadero), como la creación de reservorios para esta fauna amiga. El monitoreo y las sueltas de repoblación pueden ser necesarios para la creación de un ambiente protegido para el cultivo.

Dos motivos por los cuales se recomienda el cambio a la lucha biológica para controlar las plagas en el cultivo del cannabis:

  1. Los pesticidas son tóxicos por inhalación.
  2. No existen estudios sobre los plazos de seguridad de muchas sustancias pesticidas empleadas en este cultivar, lo que aumenta el riesgo de intoxicación.

Como su mismo nombre indica, un pesticida es un producto peligroso que mata, y por tanto debe ser manipulado con conciencia y respeto.

Para más información

Visita mi bloghttp://www.biocontrolcannabis.com/

Referencias

[1]    Malais M. H. y Ravensberg W. J., 2003. “Knowing and recognizing, the biology of glasshouse pests and their natural enemies”. Reed Business Information.

[2]    McPartland J.M., Clarke R.C. & Watson D.P., 2000. “Hemp diseases and pests. Management and biological control”. CABI Publishing.

[3]    Salami M., 2008. “Cannabis sativa L.” Dr.Grow´s Productions.

 

Abonos, potenciadores y otros productos recomendables para su uso en espacios reducidos (II)

Por Neal C. Borroughs

En el artículo de este mes continuamos fundamentando la nutrición durante el proceso de floración y nos detenemos especialmente en los potenciadores o estimuladores de esta fase. Os recuerdo que los productos que en este artículo (parte 2) y en el próximo (parte 3) vamos a describir no son imprescindibles, pero sí recomendables, especialmente en algunos casos (como, por ejemplo, las aguas con un PH excesivamente desaconsejado, en el caso de los controladores de PH o las flores que no crecen y no se densifican como debieran, en el caso de los potenciadores de floración).

Los consejos aquí descritos han sido llevados a la práctica en numerosas ocasiones en armarios de cultivo (prefabricados, adaptados o fabricados por nosotros mismos) que, específicamente, rondaban dimensiones de 60x60x140 centímetros. Siempre se tiene en cuenta la menor inversión económica con la optimización de resultados, y por eso hemos estado describiendo diferentes tipos de uso de menor a mayor gasto.

Como os comentábamos en números anteriores, esta forma de cultivo, en espacios reducidos o muy reducidos, se ha ido haciendo cada vez más popular, especialmente entre cultivadores que están comenzando, debido a su comodidad, su discreción y el poco espacio que exige.

El último dato a repetir en relación con esta serie de artículos es que trabajamos con una potencia de entre 150 y 250 vatios, con bombillas de bajo consumo sin balastro, desde la germinación hasta cerca del final de la fase de crecimiento. Aunque no es necesario, es recomendable pasar a 250 vatios de sodio con mezcla de espectros lumínicos durante el final del crecimiento y la primera fase de la floración y, finalmente, utilizar otra lámpara de 250 vatios de sodio, esta con un espectro específico de floración, durante los últimos treinta días, arriba o abajo, de su ciclo vital. Y también especificar que nos basaremos en un cultivo desde semilla* aunque la práctica totalidad de consejos pueden aplicarse en los procesos de esquejado.

Aquellos que no estaban familiarizados con la alimentación de la marihuana se habrán percatado de lo que advertíamos en la primera parte de esta serie de tres artículos: es un mundo que se ha ido complejizando hasta límites insospechados. Estos artículos aluden más a conceptos básicos, para ser aplicados por principiantes o iniciados, y en absoluto pretenden adentrarse en un mundo que ha dado tanto que hablar y escribir.

Continuando con las preguntas que nos ocupaban, ahora en relación a los potenciadores:

¿Qué son los denominados “potenciadores/estimuladores de la floración”?

Lo primero es poneros sobre aviso de que las palabras “potenciador” y “estimulador” se usan en este universo nutricional de muy diversas maneras. A veces se refieren a diferentes productos, otras a productos muy similares, y en otras ocasiones se utilizan indistintamente por las propias casas de productos.

Por ello, y remitiéndonos a su significado lingüístico, nosotros también las usaremos indistintamente para referirnos a productos que mejoran, aumentan, estimulan o potencian la producción de flor durante el proceso de floración de nuestras plantas.

Habréis escuchado de todo, desde que algunos productos estimulan la división celular durante la floración produciendo una “explosión”, hasta que otros provocan el aumento de azúcares en las plantas y con ello el aumento de la cantidad y el aroma, sin entender muy bien qué significa todo esto.

La verdad es que nutricionalmente la planta necesita ciertos minerales diferentes en las fases de floración y crecimiento, y también experimenta diferentes procesos orgánicos en cada una de estas fases. Los principales y más básicos “potenciadores” de la floración son aquellos que aportan P (fósforo) y K (potasio), y que se añaden al abono de floración que estéis utilizando, con sus respectivos e imprescindibles aportes de otros minerales.

Estos minerales ayudan a la formación de la flor, dejando un poco de lado el crecimiento general de la planta, de sus ramas y hojas. Es decir, “potencian” la formación de cogollos.

Otros “potenciadores” o “estimuladores” dicen “abrir el apetito de la planta”, potenciar el contenido de azúcares, la división celular, la capacidad de asimilación, etcétera. Aunque se trata de una afirmación que se ha puesto en tela de juicio constantemente, es muy posible (y a veces hasta apreciable) que estos productos actúen permitiendo que la planta absorba más alimento y aumentando el tamaño y calidad de nuestras flores.

Algunos de estos estimuladores afirman poder usarse como abono de floración, pero además de representar un gasto excesivo, incluso en espacios como los que nos ocupan, no son recomendables, pues podrían conllevar deficiencias o excesos en algunos fenotipos, difícilmente reconocibles por principiantes y recién iniciados y, por lo tanto, un indeseado producto final.

Uno de los principales motivos a favor del uso de potenciadores en espacios reducidos es que necesitaremos pequeñas cantidades. Por lo tanto, el gasto será pequeño en relación a la inversión que ya hemos desembolsado en el conjunto de nuestros utensilios para el cultivo*, pudiendo obtener resultados moderadamente mejores que si no los usásemos.

¿Qué tipos de estimuladores/potenciadores me recomendarías?

Hay ciertas marcas comerciales que se han hecho especialmente famosas en los últimos años, pero si te decantas por un potenciador, cualquiera que provenga de un distribuidor serio es una buena opción. Simplemente infórmate en tu tienda especializada de confianza sobre su uso en relación con los abonos que más te gustan, y si la persona que te lo vende tienen alguna experiencia personal con él.

PK 13/14 u 8/9: este potenciador con porcentajes de un 13 y un 14 % de fósforo y potasio, respectivamente, en el primer caso y de un 8 y un 9 % en el segundo, es uno de los más usados, especialmente para los que se decantan por abonos químicos o minerales. Se puede combinar en los riegos con tu abono durante las últimas semanas de la floración. En caso de cultivos con abono orgánico, podría alternarse en riegos específicos de PK aunque es recomendable usar otros potenciadores orgánicos.

En el caso de la empresa Canna (uno de los PK que más se ha popularizado), afirman que “contiene una mezcla cuidadosamente equilibrada e integrada de compuestos puros de potasio y fósforo para conseguir los mejores resultados de floración (…) puede considerarse un potente inductor de la floración que desarrolla yemas de más peso, más prietas y más dulces, de una forma extremadamente rápida”

Sus resultados están ampliamente demostrados, aunque pueden ser más humildes que otros potenciadores de la floración.

Delta9: nos promete un 30 % de aumento de la producción y un 25 % más de resina. Es sumamente complejo estimar si el producto ofrece estos aumentos en un cultivo real, pero es cierto que nosotros hemos notado mejoría al usarlo y hemos repetido su uso en pequeños cultivos.

Para no extendernos demasiado, destaquemos que las citoquininas, auxinas y giberilinas naturales que contiene Delta9, según Cannabiogen, estimulan la división celular y la biosíntesis de proteínas y enzimas. La estimulación en la síntesis de antioxidantes protege la membrana celular contra la oxidación y el deterioro, y genera esa concentración y aumento de resina que promete el producto.

También destacamos las betaínas, poliaminas y oligosacáridos, que están implicados en el metabolismo celular, favoreciendo el equilibrio osmótico y protegiéndolo.

En lo que se refiere a su uso, se necesita un mínimo de tres aplicaciones siendo preferible realizar cuatro: dos mediante pulverización foliar de las hojas y los tallos de las plantas y dos en el sustrato, para la absorción mediante las raíces.

Las aplicaciones foliares son de 4 a 6 mililitros por cada litro de agua, una de ellas una semana antes de la inducción a la floración y la otra 10 días después de haberse inducido la floración, según la casa con un mínimo de 10 o 15 días entre aplicaciones. En el caso de las aplicaciones mediante el riego, se realizará la primera en el inicio de la floración y la segunda treinta días después de haber iniciado la floración, aproximadamente. La cantidad es de nuevo de 4 a 6 mililitros por litro.

En el caso de plantas con periodos de floración más largos, se puede hacer una tercera aplicación por riego de entre 6 y 8 mililitros por litro a los 15 días de la última aplicación, unos 45 días después de iniciar la floración.

TopMax: Este es otro de los productos que ha estado desde hace unos años en boca de muchos cultivadores. Aunque los resultados que nos promete son similares al anteriormente mencionado Delta9, su composición (fórmula magistral de la empresa) y su aplicación son totalmente diferentes.

BioBizz nos informa de que, en su caso, se trata de ácidos húmicos y fúlvicos, que se encargan de la aceleración en el transporte de nutrientes y de un crecimiento floral saludable.

“La principal fuente de los ácidos húmicos proviene de un depósito llamado Leonardita, el material de mayor concentración orgánica del planeta.” Este peculiar conglomerado orgánico “proviene de árboles y vegetación, en general, que creció, floreció y murió durante el periodo carbonífero, hace 300 millones de años. Los ácidos fúlvicos, sin embargo, se obtienen de fuentes ricas en depósitos húmicos de las profundidades de la tierra. Contienen una carga eléctrica natural que además de atraer nutrientes y minerales de la base microbiológica de la tierra. Ambos se encargan de aportar energía a las células viejas y estimular la creación de nuevas células.”

En lo que se refiere a la aplicación, las tablas de uso que nos facilita la empresa indican que durante las 4 o 5 primeras semanas de floración, (dependiendo de lo largo que sea este periodo de floración de la planta) se debe usar 1 mililitro por litro mientras que durante las 3 o 4 últimas semanas se debe usar 4 mililitros por litro, respetando, siempre y al menos, una última semana de regado solamente con agua y combinándolo con otros productos.

BloomBastic: Por último, cabe destacar el producto estrella de Atami en lo que se refiere a estimuladores de la floración. Este cóctel de bio-minerales y bio-estimulantes de alta calidad, está elaborado, concreta y específicamente, para la última fase de floración (4 a 6 semanas).

Al igual que los arriba descritos, y especial competidor de Delta 9, Bloombastic dice actuar aumentando el contenido de azúcares de las plantas, con ello el tamaño, la densidad, el aroma y el sabor.

Atami afirma que Bloombastic “contiene hasta un 50 % más de bio-minerales (fósforo y potasio) sin adición de productos no digeribles (Sodio y Cloro)” que sus competidores. Además, “ejerce una función enzimática sobre diversos frentes, ejerciendo una acción preventiva del estrés y una función reparadora de la planta” como algunos de sus similares.

Según la casa, puede aplicarse durante todo el periodo de floración, aunque esté especialmente aconsejado para el periodo final. La dosificación es de 0,5 a 1 mililitro por litro de agua.

Al igual que TopMax o Delta9, es un estimulador asequible para pequeños cultivos y que, en diversas ocasiones, ha demostrado ciertos resultados objetivos.

Recordad que la observación de nuestras plantas es un factor primordial, invariablemente, cuando se trata de cultivar. Ellas nos dirán qué necesitan y qué les sobra.

*ARTÍCULOS:

-       “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción más que aceptable” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 93, 94 y 95.

-       “La cosecha, el curado y el secado” Neal C. Borroughs, El Cultivador, número 3.

-       “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción mejorada por el esquejado” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 99, 100 y 101.

-       “El consumo energético en espacios reducidos” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, número 102.

 

Landraces – Pasado glorioso, futuro dudoso

En este articulo vamos a hablar del estado actual de las variedades puras de cannabis del mundo que hace años sirvieron para engendrar mitos tales como Skunk, AK-47 o White widow, y hoy día se están perdiendo en sus países de origen debido a causas diversas como guerras, prohibición, presión de las farmacéuticas o porque las variedades híbridas comerciales Europeas o Americanas, suelen ser más productivas y rápidas que las variedades de sus países de origen.

Por Alberto Garrudo (“Garru”)

Colombian sabaneraColombian sabanera

Landrace es el término que se usa en botánica para referirse a las variedades de cannabis autóctonas de una región del planeta en concreto. Así, si nos referimos, por ejemplo, a “Afganistán Landrace”, estaremos hablando de una planta originaria del país afgano.

Existen cientos de variedades landrace repartidas por más de 70 países de todo el planeta, exceptuando los polos. Originaria de China y del Norte de la India, el ser humano, en su conquista del mundo, ha llevado consigo cañamones, ricos en aceites, para plantarlos allá donde se fue instalando, y con el paso de cientos de años, estas semillas se fueron adaptando al terreno donde crecían y dieron lugar a cientos de fenotipos y genotipos diferentes y únicos según el biotopo dónde estaban situadas, y también por efecto de la mano del ser humano, que fue seleccionando los ejemplares más a su gusto o necesidad, ya fuese por la fibra, resina, producción, potencia. Así empezaron a aparecer variedades sativas de larga floración y efectos psicoactivos en países cálidos cercanos al Ecuador como Colombia, Zambia, Angola, Congo, Tailandia, Laos. En cambio, las famosas índicas y afghanicas de corta floración y tamaño medio surgieron por estar en lugares con veranos más cortos e inviernos fríos, además de tener un efecto más narcótico: países como Afganistán, Pakistán, Líbano, China, Uzbekistán, de tradición nómada, que seleccionaban los ejemplares por su rapidez y producción de resina, para posteriormente elaborar hashish, mas fácil y cómodo de transportar en las caravanas que el cannabis seco. También existen las variedades Rudelaris, de zonas frías con veranos muy cortos; son las usadas para la creación de las famosas autoflorecientes, pero estas genéticas, en estado salvaje, no contienen niveles de THC superiores al del cáñamo industrial. El globo cuenta con un sinfín de posibilidades, o más bien contaba, ya que las cosas van mal para este tipo de plantas, y ahora vamos a ver por qué.

Hace no más de veinte años, un viajero podía visitar un país donde crece el cannabis silvestre, aprovisionarse de semillas para traerse de vuelta a casa y poder afirmar que las semillas eran autóctonas de la zona donde las recogió. Hoy día es muy complicado encontrar esa misma genética que veinte años atrás era tan fácil. El problema viene dado por el boom de los bancos de semillas y de los híbridos súper potentes de hoy día. Lo que nos da de fumar también nos está limitando el abanico genético del que podíamos abastecernos para hacer híbridos nuevos. Los cultivadores de zonas donde crece el cannabis de forma silvestre están usando cada vez más variedades híbridas para sus cultivos, por la facilidad de su cultivo y su producción final, y las semillas autóctonas se van perdiendo, día tras día. Lógicamente pensamos que todos los cultivadores tienen derecho a plantar híbridos y cruces F1, pero si no continuamos manteniendo las landraces, en pocos años estaremos fumando croquetas del solomillo que salió de los cruces F1 del pasado. A cualquiera de nosotros nos gustan los híbridos comerciales, y a no tantos nos gustan las landraces puras. Esto ocurre en todo el mundo, y como continúe así, el futuro genético de nuestras semillas no será verde, sino más bien tirando a negro.

De no ser por las variedades landrace no existiría ninguna variedad comercial del mercado actual. Por poner un ejemplo al uso, la famosa Skunk salió de cruzar una planta de Colombia con una mexicana, y su resultado cruzado con afgana. Hoy día sería muy complicado repetir ese híbrido. Por poner otro ejemplo, la White Widow es el resultado de trabajar un cruce F1 formada por una brasileña y una planta de la India.

La situación actual es desoladora en este tema. Al mismo ritmo que aumenta el mercado del cannabis en el mundo va disminuyendo el número de landraces, y cada vez menos bancos usan estas plantas para sus trabajos. Es más fácil partir de semillas ya hibridadas, puesto que en las variedades puras, antes de hacer tus híbridos, debes dedicar tiempo a “limpiar” la raza. Esto conlleva hacer reproducciones seleccionando sólo los ejemplares sanos y descartando las plantas raquíticas, enfermas, hermafroditas (en algunos casos el hermafroditismo está muy metido en los genes, como en las Thai). Esto significa dedicar no menos de un año solo para reproducir entre sí la variedad pura. Pongamos un ejemplo de un híbrido comercial. Partamos de dos variedades puras ya estabilizadas; en este caso cogeremos una hembra de Pakistán (Pine Tar Kush) y un macho de Mongolia. Podemos hacer el cruce F1, y del cruce resultante habría que seguir seleccionando los mejores ejemplares para la siguiente reproducción (F2), y así llegar a un mínimo de F3 para estabilizar la genética. En este punto ya sería apto para la venta comercial, aunque lo más aconsejable sería vender híbridos F1 por su vigor híbrido, o bien F4, por ser más estables y homogéneas. Para obtener un híbrido comercial partiendo de variedades landrace se tarda un plazo de entre 2 y 4 años. Por esta razón los bancos actuales casi no tienen landrace en sus proyectos de crianza.

Deep chunkDeep chunk

Entre el inmenso abanico de bancos de semillas que existe actualmente, muy pocos disponen de landraces en su catalogo. Entre ellos esta Cannabiogen, que ofrece en su catálogo Jamaican Blue Mountain, Pakistan Chitral o Panamá, una planta que hay que poner por lo menos una vez en la vida. Es un híbrido de landraces panameñas, Kaiki, breeder del banco, galardonado con el premio Breeder del año 2011 por el foro cannabico internacional IC Mag y considerado Breeder de Breeders. Ha logrado, mediante selección exhaustiva, acortar la floración hasta las 10-12 semanas, realmente poco para ser una sativa ecuatorial, variedades que no suelen bajar de las 14-18 semanas. Tom Hill, breeder Californiano, ha mantenido genéticas como X18 que, junto a Pine Tar Kush, son dos variedades de cannabis pakistaní de calidad suprema y la famosa Deep Chunk, landrace de Afganistán, recogida en su país de origen antes de la invasión soviética y mantenida durante años en sus cultivos en California. Apreciada por su carácter único, por el poder dominante de sus genes, la gran calidad de su resina y el gran aporte a los híbridos resultantes de cruzar esta joya única. El resto del mercado cannábico esta en mayor o menor medida hibridado, sin menosprecio alguno por mi parte.

Tampoco hay que olvidar a los cientos de cultivadores anónimos de todo el mundo que se esfuerzan y dedican su tiempo y dinero a mantener, reproducir y compartir las genéticas landrace para intentar, en un último esfuerzo, que no se pierdan, que se puedan preservar el mayor tiempo posible y que futuras generaciones puedan disfrutar de lo que realmente nos ofrece la Madre Naturaleza. Pero hay un inconveniente: cada variedad es como es debido al lugar donde creció durante siglos, y por mucho que un cultivador, con todo el amor del mundo, quiera reproducir esa genética en su casa para mantenerla, nunca podrá hacerlo de la misma manera que si lo hiciese en el país de origen. Poco a poco, reproducción tras reproducción, la genética irá variando, adaptándose al nuevo entorno y al criterio del cultivador, que descartará fenotipos no deseables. Así que lo mejor sería que los cultivadores de países con cannabis autóctono se concienciaran en preservar su genética, pero la globalización, incluso en el cannabis, es implacable.

A continuación os pongo una lista de cannabis Landrace de todo el mundo. Así os podéis hacer una idea de la cantidad de genética que estamos perdiendo, y seguro que me dejo más de una.

Afganistán: Deep Chunk, Red Khiber Afghan, Afghan Purple, Anthaeus, Dark Kush, Hindu Kush,             Gold Seal, Kandahar, Mazar-I-Shariff, Petrolia Headstash, Shebergan, Lapis Afghan, Alien Tech.  

Alaska: Matanuska Valley Thunderfuck, Kodiak Gold.

Angola: Roja, Verde.

Birmania-Myanmar: Burmese.

Brasil: Manga Rosa, Santa Maria, Amarelo, Aracaju Red, Brazilian Green/ Red, Lemon, Black, Cabeça do Nego, Bahia Black Head.

Burkina Faso: Burmese

Camboya: Mekong, Khmer Gold, Phnom Penh

Chile: Punto Rojo Chilombiano

China: Yunnan Sativa e Indica, Xinjiang, Sichuan

Colombia: Columbian Gold, Columbian Red, Columbian Black, Sabanera, Santa Fe, Santa Marta, Punto Rojo, Moño Rojo, Mangobiche, Corinto, Amazonas, Creepy, Lumbo.

Congo: Banghi, Pointe Noire

Egipto: Sianï

Filipinas: Philipines Kalinga, Sagada, Thrilla

Gambia: Green Makut, Casamance

Hawai: North Shore, Lemon Thai, Pakalolo, Markisian Pakalolo, Blue, Maui Wowie, Kauai, Kona Gold/ Green, Leper Grass, Mad Jag, Mauna Loa, Molokai Frost, Oahu

Hungría: Rudelaris

India: Kerala, Mumbai Mithai, Gangotri, Hymashall Pradesh, Gungeon, Kashmir, Kerala, Kumaon, Malana Shepperd, Manali, Manipur, Mysore, Naga, Pahari.

Indonesia: Sumatran

Islas Reunión: Zamal

Irán: Elburz

Jamaica: Jamaica '85, Jamaican Blue Mountain, Negril, Jamaican Lambsbreath, Sugar Bush.

Japón: Fijian, Hokkaido, Misawan.

Kenya: Kilimanjaro, Kisumu.

Laos: Luang Prabang, Mekong High.

Líbano: Red, Bekaa Valley, Tyre, Sidon.

Malawi: Malawi Gold.

Marruecos: Ketama, Chaouen, Larache..

México: Acapulco Gold, Guerrero, Michoacan Spirit, Verde Limón, Jarilla de Sinaloa, Veracruz, Chiapas, Jalisco, Guadalajara, Mona Amarilla, Veracruz, Zacatecas, Piedra de chihuahua, Yucatán.

Mongolia: Baytic Shan.

Mozambique: Black Maconde, Kotakota, Shuruma.

Nepal: Baglung, Highland, Chtwan, Nepal Indica, Katmandu, Karakoram.

Nigeria: Lowland, Nightmare, Niakoy, Nigerian Silk.

Pakistán: Chitral Valley Kush, Hunza Valley, Laspur Gold, Laspur Kush, Purple Yarda, Yarkhun, Tirah Valley, Kashmir, Hindu Kush, X18, Pine Tar Kush “X16”.

Panamá: Panamá Red, Panamá 1974.

Paraguay: Verdinasi, Guarani, Corinto, La Caballero.

Perú: Moño Rojo Peruano, Moreti, Mango

Rusia: Rudelaris

Sudáfrica: Ciskei, Durban Poison, Transkei

Swazilandia: Polokwane, Swazi Gold/ Red, Rooi Bart

Tayikistán: Tajika

Tanzania: Magic, Zanzibar

Tailandia: Highland, Chocolate Thai, Continental thai, Meao Thai, Chiang Maï, Koh Samui, Thai Stick.

Uzbekistán: Línea CBG, Línea LMN.

Vietnam: Mekong, Dalat, Hoa Bac.

Zambia: Cooper.

México veracruzMéxico veracruz

Y ahora que habéis visto la inmensa cantidad de variedades puras que hay, os dejo un esquema de la genética landrace que interviene en las variedades más comerciales del mercado actual y de las cuales se abastecen la mayoría de bancos de semillas para producir sus híbridos.

Como podéis observar, de los casi setenta países del planeta que cuentan con variedades puras en su naturaleza, tan sólo una decena son los más utilizados con gran éxito para las variedades comerciales. El abanico posible que utiliza más variedades de landraces para producir híbridos comerciales es inmenso, lo cual da que pensar.

Si alguna vez caen en vuestras manos unas semillas de alguna genética pura del mundo, no se la deis a los pájaros. Plantadlas, os pueden dar muchas alegrías. Recordad que vuestra planta favorita procede de estas magnificas joyas de Pachamama, y que es una alegría para el corazón tener una planta así en tu jardín. Sería el equivalente a tener tomateras como las de hace más de doscientos años en tu huerta. Dejemos para las futuras generaciones cañamones de las variedades que enamoraron a nuestros padres, abuelos, bisabuelos... Evitemos que la existencia de existen landraces no sea otra leyenda más del cannabis.

En el próximo artículo hablaremos de algunas de las landraces más conocidas que visitan nuestros cultivos, y de los híbridos que hacen con ellas.

PRESERVAD LA SEMILLA

 

Dime qué comes y te diré quién eres

Reconocida por la Organización Mundial de la Salud por su eficacia, simpleza y práctica milenaria, en épocas donde las noches son más largas que los días, nos ponemos al resguardo de la tradicional medicina Ayurvédica.

Por Dra. Andrea Cinthya Mindlin

Las noches se alargan. El abrasador calor del sol empieza a hacerse desear, las hojas de los árboles se caen y todo parece volverse más gris. Si bien es cierto que el paisaje es solo un estado de ánimo, hay que tener un cierto espíritu para pasar el implacable invierno.

Es esa época del año en que lo más reparador es quedarse al resguardo de un cálido hogar, fumando un canutillo y, por qué no, acompañado de una rica copa de vino, y si es con alguien que nos eleve la temperatura corporal, tanto mejor.

Pero, aunque el único deseo sea hibernar, como lo hacen algunas especies animales, la cruda realidad capitalista nos obliga a enfrentar las inclemencias climáticas.

Más allá de los condicionamientos personales y sociales, hay cosas que se pueden hacer, hábitos que se pueden cambiar, y tal vez aprendamos nuevas formas de cuidados para sortear con hidalguía y placer las inclemencias del tiempo.

En Occidente, donde lo que predomina es la cultura del fast, desde el fast food, hasta el fast health, donde el cuidado de la salud es rápidamente emparchado con alguna pastillita -eso sí, con receta-, es sorprendente ver cómo señoras con algunos muchos o pocos saludables kilitos de más tienen una piel fina y tersa gracias a la Mac-grasa que ingieren.

Por suerte, existe un contrapunto geográfico y cultural: Oriente, donde se pueden observar señoras, en esos climas nada amigables, cuyos cuerpos caben holgadamente en un asiento de colectivo y sus pieles lucen una tersura tal que es imposible adivinar la edad que acusan.

 Evidentemente, el factor de la alimentación es decisivo a la hora de preservar la piel, y particularmente en invierno lo que ingerimos cobra más importancia.

Al órgano mas extenso del cuerpo, la piel, se la debe cuidar y proteger por fuera y nutrir por dentro.

Cada vez con más frecuencia, vemos que aparecen nuevas teorías de alimentación desde la new age, veganismo, raw food (comer comidas que no son sometidas a ningún tipo de cocción), slow food (lo contrario del fast food). La filosofía común entre todas estas corrientes es que la alimentación debe nutrir, curar y balancear.

 Pero nada más sabio que ir a las fuentes de todas estas teorías; por ejemplo, la medicina ayurvédica, (ayur: vida, y veda: conocimiento). Básicamente es una filosofía de cuidado de la salud.

La forma de alimentarse también es de una extensa sabiduría y denota un gran conocimiento del ser humano, como se evidencia en la medicina ayurvédica. Quién no se ha preguntado por qué, después de una gran comilona, algunos terminan desahuciados y otros están listos para seguir la parranda. Parece que hay determinados tipos de comidas para determinados tipos de caracteres de las personas. Es una concepción holística de la medicina, lejos de ese concepto capitalista y judeo-cristiano de la enfermedad.

Todo mal que aqueja a una persona es producto de un desequilibrio que puede ser emocional, psíquico, físico, o con el medio ambiente.

Trinidades

Como todo, el ayurveda tiene su base de convenciones. Se clasificarán en tres tipos físicos o energéticos puros y sus posibles combinaciones. Estos sistemas de energía o metabólicos, que el Ayurveda llama doshas, son formas en que la energía actúa en una persona, dando una contextura física, una forma de digestión, de circulación, etc.: prana o aliento de vida, agni o el espíritu de luz o fuego, y soma, manifestación de armonía y amor.

Estos doshas o tipos energéticos, cuando se combinan con los cinco elementos de la naturaleza: agua, aire, tierra, fuego y el éter, van a dar los tres tipos de humor: vatta, pitta y kapha.

Los individuos generalmente son preponderantemente de un tipo de humor en particular. Un desequilibrio entre estos tres tipos de humor es lo que para la medicina ayurvédica provoca la enfermedad.

 Hay una correlación física y de carácter para cada uno de estos tres tipos.

Vatta: es el que provoca el movimiento. Habitualmente corresponde a personas delgadas, de cabellos lacios o poco enrulados. Tienen tendencia a la ansiedad, al nerviosismo, con problemas de piel y de digestión, especialmente intestinales.
Pitta: robustos, rubicundos, musculosos, más relacionados con enfermedades cardiacas, úlceras, "todas aquellas que revelan un problema en el manejo del poder".
Kapha: tendencia a la obesidad y sobrepeso, en apariencia tranquilos, pasivos, lentos. Sus enfermedades son las metabólicas y endocrinológicas, asma, etc.

Como cada pueblo tiene su sabiduría y sus sabios, el médico, rabino y teólogo, Maimónides, ya en el 1100 legó un escrito un compendio de salud donde vuelca exactamente los mismos preceptos que sustentan la medicina ayurvédica y donde el desbalance de los humores se va a producir por una digestión incorrecta. Una correcta alimentación, sana, natural y principalmente basada en vegetales y frutas, será el fundamento para vivir saludablemente.

Lo interesante de esta filosofía de vida es que no solo la alimentación acorde con el humor sanará a quien cumpla con estos preceptos, sino que el cuerpo es un todo de energía, interconectada. El correcto balance de energía es lo que mantendrá o restaurará un estado saludable.

 Picaportes… pero de energía

Los chakras son puntos energéticos localizados hipotéticamente en el cuerpo. Son siete, y están ubicados desde el ano, a lo largo de toda la toda la columna vertebral, hasta el séptimo, ubicado en el tope de la cabeza.

 Para la filosofía ayurvédica, los chakras son como válvulas, las cuales abren o cierran un estado psíquico y emocional, estable. Consecuentemente, una buena salud corporal requiere que todos los chakras estén abiertos. Cuando alguno de los chakras está cerrado, es cuando va a aparecer una dificultad emocional o física, ya que la energía de nuestro cuerpo no estará fluyendo libremente.

Se trabó el picaporte…

La mejor manera de hacer fluir la energía es a través de unas sabias manos que, utilizando aceites esenciales, masajeen estos puntos energéticos, los chakras.

¿Me lo unto o me lo fumo?

Nuestro elixir oleoso, el aceite de cannabis sativa, va a energizar fundamentalmente el sexto y primer chakra, relacionados con el útero o la glándula prostática y con la percepción extrasensorial, respectivamente. El sexto chakra, por su ubicación entre los dos ojos, se denomina “tercer ojo”. En la filosofía ayurvédica, la idea es que se interconecte energéticamente el primer y el sexto chacra para lograr una armonía sexual, mental y emocional.

Para cada ojal, su botón

 La piel en el invierno necesita tantos o más cuidados que en verano. Hidratar la piel con un buen aceite es fundamental. Siguiendo los consejos de la madre de todas las curaciones, la ayurveda, untarse la cara y las manos, que son las partes del cuerpo que están expuestas cuando llega el frío, es de vital importancia.

 El aceite de cannabis es un muy buen emoliente (aporta elasticidad a la dermis), y combina muy bien para los tres tipos de humores, justamente por tener intervención en el primer y sexto chakra.

Consumir aceites también va a proteger del frío. Se necesita nutrir las capas lipídicas de la dermis e hipodermis (capa inmediatamente inferior), que es la que contiene los sensores del frío. En especial, el aceite de cannabis sativa, por su alto aporte de omega3 y omega6.

Una mezcla, a partes iguales, de aceite de cannabis y de aceite de germen de trigo, es especial para cocinar los alimentos, porque la combinación hace que aumente el punto de ebullición del aceite de cannabis, y por su gran aporte de vitamina E. que evita que nuestro bienhechor aceite de cannabis se oxide y pierda sus propiedades nutricionales. De todas maneras, lo aconsejable es hacer la cocción sobre una plancha de amianto, para evitar que sobrepase una temperatura mayor a los 60°C.

El frío cambia el humor

El viento y el frío también tienen el efecto de aumentar Vatta. Esto es más fácil de comprender si se recuerda que Vatta tiene las características principales de seco, frío, ligero e irregular. Por esta razón, las siguientes medidas de reducción de Vatta se recomiendan especialmente en invierno.

En la medida de lo posible, hay que tomar comidas calientes y nutritivas (guisos, pastas, postres), productos lácteos (nata, arroz con leche), frutos secos (almendras, nueces), frutas secas en remojo (dátiles, pasas, higos).

Reducir el consumo de alimentos crudos, ensaladas, tubérculos como repollo, coliflor, brócoli, etc., y de alimentos secos como la avena cruda.

Tomar mucha agua caliente en forma de té, para hidratarse de adentro hacia fuera, también disminuirá el Vatta.

A mimarse

¿Quién puede discutir que los masajes son mimos para el cuerpo?

Para la medicina ayurvédica son más que eso; son uno de los componentes para mantenerse saludable.

Los seres humanos necesitamos tocar y ser tocados. Los individuos privados de contacto físico son inseguros, inestables y más propensos a contraer enfermedades.

Con técnicas especiales y aceites esenciales para cada humor, los masajes van a abrir los chakras para que fluya libremente la energía corporal y se restablezca el balance energético, en una situación de no-salud.

Los tipos Vatta tienden a pasar frío fácilmente, tienen una energía variable, y sufren de emociones como el miedo, nerviosismo y ansiedad, y por eso, se benefician mucho de un masaje de aceite de sésamo caliente. El masaje de aceite debe darse lentamente, con menos presión que la normal, ya que la gente Vatta es delicada en su estructura ósea, y tienden a ser más sensibles emocionalmente.

El masaje no sólo es una práctica para controlar el Vatta, sino que también tiene efecto sobre la mente. Los masajes terapéuticos no son los que generalmente nos damos cuando se está corriendo todo el día y para relajarse, y nos tiramos agotados en una camilla, pretendiendo que el masaje nos deje como nuevos. Se requiere de toda una preparación tanto del que da como del que recibe. Es casi una ceremonia de entrega.

 Los masajes terapéuticos se deben dar preferentemente por la mañana, en ayunas, con el estomago vacío, y darse una ducha previa, sin joyas y sin ropa.

Cosmética de adentro hacia fuera

Para la filosofía ayurvédica, la piel, al ser el órgano que recubre todo el cuerpo, tiene influencia sobre los tres tipos de humores. Un masaje con aceite elimina la suciedad de la piel colaborando indirectamente con la acción de los pulmones, del intestino grueso y de los riñones. La circulación de la sangre mejora y facilita la exfoliación de las células cutáneas superficiales muertas, tonifica la piel y contribuye al proceso de rejuvenecimiento de la misma, ayudándole a mantener su elasticidad y fuerza.

 Obviamente, para el cuidado de la piel también se recomiendan masajes. El humor también esta estrechamente relacionado con los tipos de pieles, y hay aceites que favorecerán más a unas dermis que a otra.

Para pieles Vatta: (personas con tendencia melancólica) la mezcla ideal es:

Aceite de palta,

Sésamo

Aceite de flores de jazmín

Aceite de Cannabis Sativa

Aceite de almendras dulces

Sándalo.

 

Para pieles Pitta (personas del tipo coléricas):

Caléndula

Aceites de flores de jazmín

Lavanda

Aceite de Girasol

Aceite de Aloe Vera

Aceite de coco.

Para pieles Kapha (personas del tipo flemáticas):

Papaya

Lemongrass

Jojoba

Cassia

Aceite de avellana

Aceite de semillas de uva.

Por algo se empieza

Si bien la medicina ayurvédica es un estilo de vida milenario que requiere un amplio estudio del tema, hay algunas recetas que podemos empezar a aplicar, al menos en la cara, fácil y divertida para empezar, por lo menos para familiarizarnos con los ingredientes de esta sabia y profunda manera de encarar el mundo.

Mezclar 1 cucharada sopera de leche en polvo, 1 cucharada sopera de miel, 1 cucharada de jugo de limón y ½ cucharada sopera de aceite de almendras. Aplicar en la cara y lavar después de 10-15 minutos.

 

Medir lo subjetivo o cómo evaluar los efectos psicológicos de una droga

Por José Carlos Bouso

El principal problema al que se enfrenta el estudio de los efectos de las drogas sobre el ser humano es el de evaluar los efectos psicológicos que producen. La investigación farmacológica tiene métodos muy sofisticados para, por una parte, estudiar qué es lo que hace una droga concreta al organismo, lo que técnicamente se conoce por farmacodinamia; también para, por otra, estudiar qué es lo que le hace el organismo a la droga, o farmacocinética. Los métodos para medir la experiencia psicológica son más problemáticos, sobre todo para el caso de sustancias de perfil psiquedélico y entactógeno. Este tipo de fármacos se caracteriza por ser escurridizo a la descripción verbal de los efectos. La ciencia psicofarmacológica ha diseñado tres tipos de estrategias para evaluar los efectos psicológicos de las drogas. Este artículo describe el primero de estos métodos, lo que se conoce como Escalas Analógico Visuales (EAVs). El siguiente artículo (que saldrá dos meses después de este) explicará el segundo de los métodos, las escalas de autoinforme. Y el tercero (habrá que esperar dos meses más) repasará otras estrategias, como estudiar las reacciones a la presentación de estímulos con contenido emocional y métodos relacionados.

Efectos de las drogas sobre el organismo y forma de medirlos

Las drogas producen una serie de efectos sobre el organismo que son muy interesantes de estudiar. En general, las drogas englobadas en las mismas categorías farmacológicas producen un patrón similar de efectos sobre todos esos parámetros fisiológicos. Así, por ejemplo, los psicoestimulantes suelen incrementar la tensión arterial y el ritmo cardíaco, aumentar el diámetro pupilar, reducir el cansancio o mejorar el rendimiento psicomotor. Para la mayoría de variables de orden fisiológico se dispone de instrumentos muy útiles y precisos para medirlas, así como de métodos analíticos sofisticados (para analizar, hormonas o células inmunitarias).

También se dispone de métodos precisos para estudiar qué le hace el organismo a una droga, esto es, cómo la destruye, el tiempo que tardan en excretarse el principio activo y sus metabolitos.

También se dispone de métodos sofisticados para evaluar efectos más psicofisiológicos. Por ejemplo, se puede medir el efecto de una droga sobre el electroencefalograma (EEG), o utilizar otras medidas psicofisiológicas, como los potenciales evocados (PEs). Por último, las modernas técnicas de neuroimagen también permiten mirar qué áreas concretas del cerebro se están poniendo en marcha cuando se está bajo los efectos de una determinada droga, o sobre qué receptores cerebrales actúa.

Mediciones objetivas en estudios con ayahuasca

Todas estas mediciones no solo sirven para caracterizar los efectos concretos de una droga; también sirven para poder encuadrarlas dentro de categorías farmacológicas concretas, y también para poder definir características diferenciales entre ellas. Por ejemplo, en una serie de estudios farmacológicos desarrollados con ayahuasca en el Centro de Investigación de Medicamentos del Hospital de Sant Pau, en Barcelona, se observó que la ayahuasca, administrada a voluntarios sanos y con experiencia previa en el consumo de alucinógenos, producía efectos que de alguna manera se parecían a los de los psicoestimulantes. Por ejemplo, en algunas escalas de efectos subjetivos (que explicaremos más adelante) producía activación, incrementaba ligeramente la presión arterial y aumentaba el diámetro pupilar, algo que hacen normalmente los psicoestimulantes. Sin embargo, para cualquier psiconauta, es obvio que los efectos subjetivos de los psicoestimulantes son muy diferentes a los de los alucinógenos. Pero hay que pensar que la comunidad científica no necesariamente tiene por qué ser psiconáutica, por lo que es necesario poder caracterizar los efectos de las drogas de tal forma que puedan ser comprensibles por aquellos que, por lo que sea, no quieren o no tienen necesidad de tomarlas, sino que simplemente están interesados en sus efectos objetivos.

Este grupo de investigación lo que hizo entonces fue, en un estudio a doble ciego y controlado con placebo, administrar a un grupo de voluntarios, de manera aleatoria, un día placebo, otro ayahuasca y otro d-anfetamina, y compararon los efectos de estos tres fármacos (el placebo es un fármaco igualmente, si bien no bioactivo) sobre una serie de variables fisiológicas y psicofisiológicas. Una de estas pruebas psicofisiológicas fue el EEG. Lo que se encontró fue que había una diferencia en el espectro del EEG de tal forma que había un efecto específico para la ayahuasca sobre lo que se conoce como ondas beta, ondas relacionadas con estados de alerta y activación. Sorprendentemente, la anfetamina, un psicoestimulante clásico, no se diferenció del placebo en esta variable. Luego se concluyó que hay un efecto activante del sistema nervioso que es específico para los alucinógenos y que es diferencial respecto al que producen los psicoestimulantes (1). Si bien uno puede pensar que este no es un gran hallazgo, lo cierto es que -desde un punto de vista estrictamente farmacológico- poder observar los efectos objetivos que produce una droga, y además encontrar un efecto diferenciador de esa droga con relación a otra, por poco explicativo que este hecho pueda ser, ya es mucho. Quizás no se puedan realizar especulaciones adornadas de conceptos, medio esotéricos y medio científicos, que permitan explicar cualquier fenómeno psicológico asociado con este efecto diferencial encontrado entre la ayahuasca y la d-anfetamina sobre el EEG. Aun así, se trata de pequeños avances que permiten comprender mejor los efectos sobre el cerebro de los psiquedélicos, aunque sean avances tan modestos como una simple respuesta diferencial en una banda concreta del EEG.

En fin, ejemplos como este hay muchos, y si se tercia ya los iré describiendo en sucesivas entregas de esta serie. El problema principal de todos los estudios con drogas psicoactivas no es tanto la medición de variables objetivas, como el análisis del EEG, la determinación de hormonas o la de parámetros cardiovasculares. El problema principal, al menos para los interesados en los efectos psicológicos de las drogas, es, precisamente ese: ¿cómo podemos medir lo que una persona está experimentando bajo los efectos de una droga? Esta pregunta se hace radicalmente difícil de responder cuando nos interesan drogas con efectos subjetivos tan espectaculares, y tan poco dados a la descripción verbal como son los de las drogas alucinógenas.

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Cómo medir los efectos subjetivo-cualitativos de una droga

El principal problema que nos encontramos a la hora de evaluar los efectos subjetivos de una droga es el de cuándo preguntar por los efectos. Cuando se está bajo los efectos de un alucinógeno, las palabras pueden, desde no tener el significado que le damos en los estados ordinarios de conciencia, hasta perder cualquier tipo de significado. Pero el lenguaje es lo único de lo que se dispone para que las personas nos cuenten cómo fue la experiencia por la que atravesaron, así que, finalmente, en investigación, básicamente se hacen dos cosas: una, hacer que los voluntarios respondan a preguntas sencillas y fácilmente comprensibles mientras están bajo los efectos; y dos, una vez que los efectos han desaparecido y los voluntarios pueden interaccionar normalmente con el entorno, hacerles que respondan a cuestionarios estructurados. Una tercera opción es mirar su respuesta a la presentación de estímulos que provocan respuestas psicológicas. Para la primera estrategia se utilizan lo que se conoce como Escalas Analógicas Visuales (EAVs).

Las EAVs son listas de adjetivos que los voluntarios tienen que puntuar de acuerdo a lo que están experimentando. Al lado de cada adjetivo se presenta una raya de 100 mm en la que en un extremo aparece la palabra “en absoluto” y en el otro “extremadamente”. Cada cierto tiempo se le presenta a los sujetos la lista de adjetivos, para que marquen en la línea lo más cerca o lejos de cada extremo que se encuentran en un momento determinado. Esta lista de adjetivos se pasa cada cierto tiempo con el objetivo de estudiar el curso temporal de los efectos.

En el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), situado también en Barcelona, se viene estudiando desde hace más de 10 años la farmacología de la MDMA (“éxtasis”) en voluntarios sanos a los que se administra el fármaco. En uno de los primeros estudios de este grupo de investigación, para caracterizar los efectos subjetivos de la MDMA, aparte de escalas de autoinforme (de las que, como se ha dicho, me ocuparé en el siguiente artículo de esta sección) se utilizaron EAVs. A un grupo de voluntarios se le administró en forma de doble ciego 75 mg de MDMA, 100 mg de MDMA, 40 mg de anfetamina y un placebo. Cada sesión estaba separada por una semana de intervalo y cada uno de los voluntarios recibió la secuencia del tratamiento de forma aleatoria. Para este estudio concreto se eligió una lista de 28 adjetivos: “estimulado”, “colocado”, “ningún efecto”, “buenos efectos”, “efectos negativos”, “me gusta el fármaco”, “borracho”, “somnolencia”, “activo”, “pasivo”, “nervioso”, “tranquilo”,”concentrado”, “rendimiento”, “cambios en las distancias”, “cambios en los colores”, “cambios en las formas”, “cambios en las luces”, “alucinaciones - ver luces o manchas”, “cambios en la audición”, “alucinaciones - escuchar sonidos o voces”, “mareado”, “alucinaciones - ver animales, cosas, insectos, o personas”, “confusión”, “miedo”, “depresión o tristeza”, “sensación del cuerpo diferente, cambiada o irreal”, y “lo de alrededor me parece diferente o irreal”. Esta lista de adjetivos se pasó a los 15, 30, 45, 60 y 90 minutos tras la administración de cada uno de los fármacos, y a las 2, 3, 4, 6, 8, 10 y 24 horas postingesta.

Como resultados generales, se observó que los efectos subjetivos para la MDMA alcanzaban su máxima intensidad entre los 90 minutos y las 2 horas, y que se volvía a la normalidad hacia las 4 horas. La dosis de 125 mg de MDMA y la de 40 mg de anfetamina se diferenciaron del placebo en el adjetivo “estimulado”, si bien no la dosis de 75 mg. En “estimulado” no hubo diferencias entre los 3 tratamientos activos ni entre la dosis de 75 mg y la anfetamina. Solo la dosis de 125 mg de MDMA se diferenció del placebo en “colocado”, y también la sensación de “colocón” fue mayor para la dosis de 125 mg de MDMA que para la anfetamina. Idénticos efectos se encontraron para el adjetivo “buenos efectos”, siendo por tanto la dosis de 125 de MDMA el tratamiento subjetivamente mejor tolerado. De hecho, solo la dosis de 125 mg de MDMA se diferenció del placebo en “me gusta el fármaco”, y además también la dosis de 125 mg de MDMA gustó más a los voluntarios que la dosis de 75 mg y la de 40 mg de anfetamina. Para esta misma variable, la dosis de 75 mg de MDMA y la de anfetamina gustaron igual. Solo la dosis de 125 mg de MDMA produjo “cambios en las sombras”, “cambios en las luces”, o “cambios en la audición” y “confusión” con relación al placebo, diferenciándose además de la dosis de 75 mg de MDMA y de anfetamina en “cambios en las sombras” y en “cambios en las luces”. En el resto de estos últimos adjetivos mencionados no hubo diferencia entre la dosis de 125 y la de 75 mg, pero sí entre la dosis de 125 mg y la anfetamina, no habiendo diferencias entre la dosis de 75 mg y la de anfetamina. Las dos dosis de MDMA se diferenciaron de placebo en “sensación del cuerpo diferente, cambiada o irreal”, no habiendo diferencias entre ellas, pero sí entre la dosis de 125 y la de anfetamina, siendo mayor para la primera. Ningún tratamiento produjo alteraciones en “lo de alrededor me parece diferente o irreal”, lo cual indica que son fármacos que subjetivamente no tienen potencial psicotomimético, al menos administradas de manera aguda en condiciones de laboratorio (2).

En los próximos dos artículos pondremos algunos ejemplos más de estudios en los que se han evaluado EAVs y se expondrá en profundidad también la forma de evaluar efectos subjetivos más complejos, medidos por lo que se conoce como instrumentos de autoinforme.

Referencias:

  1. http://www.maps.org/w3pb/new/2011/2011_Dos_23196_1.pdf
  2. http://www.maps.org/w3pb/new/2000/2000_cami_496_1.pdf

 

Hipotensión ortostática: el amarillo cannábico

En el mundo sanitario, al hablar sobre los riesgos de las drogas suele presentarse una ensalada de efectos adversos y efectos tóxicos, sin tener en cuenta su frecuencia o gravedad. En este número de la serie sobre cannabis y salud abordaremos uno de los riesgos más frecuentes. Aunque los cuadros de hipotensión no suelen revestir gravedad, conviene saber qué hay que hacer y que no, así como diferenciarlos de otras posibles situaciones más peligrosas.

Por Dr. Fernando Caudevilla

Un grupo de adolescentes ha quedado en casa de un amigo para escuchar música. La tarde transcurre plácidamente, entre conversaciones insustanciales, risas flojas y la sensación de relajación y placidez inducida por los porros de hachís que uno de ellos ha preparado. Lourdes, que no es fumadora habitual como el resto de sus amigos, se lo estaba pasando muy bien hasta que, sin venir a cuento, ha empezado a sentir un zumbido de oídos que en cuestión de pocos segundos se ha ido haciendo notablemente molesto. Mantiene la calma pensando que se trata de un efecto pasajero, pero cuando nota que el zumbido se desplaza desde sus oídos hacia la nuca primero, y el resto de la cabeza después, impidiéndole pensar, empieza a ponerse nerviosa. No sabe si es por sus nervios, pero comienza a sentir el latido del corazón a toda máquina, primero en el pecho y luego en la cabeza. Siente mucho frío y se pone a sudar, aunque estamos en el mes de julio y hace treinta grados a la sombra. De repente, todo se vuelve negro. Cuando abre los ojos, lo primero que ve son las caras de sus amigos. Al parecer, se ha desmayado. En pocos minutos se encuentra bien, aunque el susto ha sido bastante gordo y le quitará las ganas de fumar para una buena temporada.

                El ejemplo anterior pretende ilustrar una de las complicaciones más frecuentes asociadas al uso de cannabis. Chungo, amarillo, chino, blanca, pálida, pájara, blancazo… son algunos de los nombres con los que se conoce esta incómoda situación a la que casi todos los usuarios de cannabis se han visto expuestos alguna vez en su vida. El hecho de que se trata de un accidente pasajero que pocas veces da lugar a consecuencias graves hace que la mayoría de los usuarios lo considere un inconveniente inevitable que sucede de forma ocasional y al que no hay que prestar más importancia. Desde luego, suele tratarse de mareos o desmayos leves, sin trascendencia posterior, pero desde una perspectiva de reducción de riesgos vamos a dedicar este artículo a explicar qué es, qué hacer, qué no hacer, y cuándo debemos buscar ayuda ante este tipo de situaciones.

                En general, el mareo y el síncope pueden estar provocados por muchas causas diferentes: desde un problema neurológico hasta un desequilibrio del oído interno, pasando por problemas metabólicos, hormonales, cardiológicos o psiquiátricos. No es nuestra intención hacer un repaso diagnóstico de todas las posibles causas y características de los mareos (somos conscientes de que esta es una revista sobre cannabis, y no un manual de Medicina Interna), pero sí tenemos que hacer mención a la idea de los bajones de azúcar (técnicamente, hipoglucemias). Muchas personas piensan que ésta es la causa del chungo cannábico, aunque enseguida veremos que esto no es así.

                La glucosa es la fuente principal de las neuronas del sistema nervioso central. En condiciones de estrés, otros tejidos del organismo se las pueden arreglar para mantener sus funciones utilizando otros combustibles, pero el cerebro es muy sensible a la falta de glucosa. En algunas circunstancias (ejercicio físico intenso, ayuno prolongado, dosis elevadas de insulina en diabéticos…) los niveles de glucosa pueden caer rápidamente en la sangre y el cerebro será el primer órgano afectado. En la mayoría de los casos, las primeras manifestaciones externas de la falta de glucosa son mareo, sudoración, taquicardia, desmayo… El aspecto externo del mareo por hipoglucemia puede ser muy parecido al que produce el cannabis. Como aquel, suele recuperarse en pocos segundos, y por este motivo muchos consumidores piensan que la causa del amarillo cannábico es “un bajón de azúcar”.

                Pero esta creencia es falsa. Y no se trata de una cuestión técnica o teórica, sino que tiene consecuencias en el manejo del mareo por cannabis. SI no hay disminución de los niveles de glucosa en sangre, no tiene sentido dar una bebida azucarada, ni mucho menos meter un caramelo en la boca, a alguien que tiene un bajo nivel de conciencia y que, por este motivo, podría tener los reflejos respiratorios alterados y atragantarse con fatales consecuencias. Afortunadamente, en la mayoría de los casos esto no sucede, y la experiencia muestra que después de dar algo de beber o de comer a alguien que ha sufrido un amarillo, éste se recupera. Pero recordemos que el hecho de que dos cosas sucedan una detrás de otra no implica que una sea la causa de la otra, y ya que el bajón por cannabis dura unos pocos minutos, la persona se recuperará independientemente de que le hayamos dado o no algo de comer.

No existe ninguna prueba de que el cannabis produzca alteraciones significativas en las concentraciones de glucosa en sangre. Los experimentos con animales en laboratorios, y en voluntarios sanos a los que se administra cannabis para conocer sus efectos, no han demostrado esta alteración. Por otra parte, el THC sintético y una mezcla de cannabinoides para administración sublingual están patentados como fármacos, y la ficha técnica de ninguno de los dos productos hace referencia a la hipoglucemia como posible efecto adverso, ni advierte sobre precaución alguna en este sentido.

Tampoco parecen tener fundamento científico algunas recomendaciones sobre el uso de la aspirina para contrarrestar este efecto no deseado del cannabis del cannabis. En algunas páginas y blogs se sugiere el uso de este fármaco como remedio para este tipo de situaciones, basándose en una supuesta interacción entre el ácido acetilsalicílico y el cannabis. La página web del Colegio de Médicos de Barcelona (http://www.farmaceuticonline.com/es/el-medicamento/607-cannabis) explica que “los antiinflamatorios como la indometacina y el ácido acetilsalicílico reducen los efectos del THC”, aunque esta interacción no está recogida en las bases de datos sobre interacciones farmacológicas más relevantes. El hecho de que se haya descrito una interacción teórica no implica que tenga efectos biológicos, ni que una aspirina elimine los efectos de un porro. Además, hay que tener en cuenta que la aspirina tiene sus propios riesgos (puede producir una reacción alérgica, está contraindicada en asmáticos y en personas con patología de estómago). La evolución natural del amarillo cannábico es a resolverse en pocos minutos, por lo que la administración de cualquier fármaco por vía oral para combatirlo no está indicada en ningún caso. A modo de curiosidad, señalaremos que en un ensayo clínico se demostró que el rimonabant (un antagonista de los receptores CB-1) sí es eficaz para evitar este tipo de situaciones. Pero se trata de un fármaco experimental que, a los pocos meses de ser comercializado en el tratamiento de la obesidad, se retiró porque inducía cuadros depresivos graves con riesgo de suicidio.

                En realidad, la causa física de chungos, blancas, pálidas y amarillos tiene que ver más con las leyes de la mecánica y la fontanería básicas que con el metabolismo. El corazón debe bombear sangre con suficiente fuerza para llevar sangre al cerebro, que se encuentra en una posición más elevada que éste. La sangre debe mantener unos niveles de presión (tensión arterial), que dependen, entre otros muchos factores, de la fuerza con la que el corazón bombea y de la resistencia de las arterias. El sistema cannabinoide endógeno contribuye a la regulación de estos mecanismos y, al activarse, produce una relajación de los vasos sanguíneos que disminuye la presión arterial. De la misma forma que, cuando hay una fuga de agua en un edificio, ésta no llega a los pisos superiores, la caída de la tensión afecta en primer lugar a los órganos que están por encima del corazón, principalmente el cerebro. Para intentar contrarrestar la caída de presión, el organismo genera una serie de respuestas compensatorias (el corazón late con más fuerza y rapidez, y se liberan hormonas que colocan al organismo en estado de alerta, lo que produce temblor, frío y sudoración).

                El conocimiento de estos fundamentos nos permite deducir cuál es la primera medida que debe tomarse cuando una persona ha sufrido un episodio de hipotensión relacionado con cannabis. Al tumbar a la persona -mejor con las piernas ligeramente elevadas- favoreceremos que la sangre llegue al cerebro de forma adecuada, y el problema se solucionará en pocos minutos. Si es posible, giraremos ligeramente su cabeza hacia un lado para evitar que se atragante si tuviera ganas de vomitar. La medida también es válida cuando es uno mismo quien nota los síntomas: sentarse, agacharse o tumbarse ante las primeras señales de un mareo son la mejor prevención para evitar golpearse en la cabeza. Los chichones y moratones (o peor: roturas de dientes, heridas sangrantes en el cuero cabelludo…) son las complicaciones más frecuentes después de sufrir un mareo, ya que en ocasiones la disminución de tensión es brusca y produce la pérdida total de conciencia durante unos segundos.

                Como ya hemos comentado, los cuadros de hipotensión son, probablemente, el efecto adverso agudo más frecuente en usuarios de cannabis, hasta el punto de que es raro el usuario que no lo ha sufrido en alguna ocasión. Existen algunos factores que predisponen a que aparezca: las dosis y/o frecuencias elevadas, así como el uso de hachís o marihuana de elevada potencia favorecen su aparición, así como el uso en ayunas o a primeras horas de la mañana. La vía fumada facilita que los cannabinoides ejerzan sus efectos de forma rápida y contundente, al contrario que la vía oral, en la que el inicio de acción es más gradual. Las mujeres están más expuestas que los hombres a este riesgo, ya que, por motivos constitucionales, son más susceptibles a la hipotensión ortostática de cualquier causa. La tolerancia farmacológica es otro factor importante: los organismos de las personas habituadas al cannabis manejan mejor sus efectos que quienes carecen de experiencia.

                Podría darse la circunstancia de que, unos minutos después de haber tomado las medidas básicas, la persona no mejore, o incluso empeore. La relación entre el blancazo y la tensión arterial es tan clara que, ante esta situación, deberíamos plantearnos que quizás a la persona le esté pasando otra cosa y sea prudente el buscar ayuda especializada. Ya hemos señalado que el mareo es uno de los síntomas más inespecíficos que existen en medicina y puede estar provocado por causas muy distintas, desde las más leves hasta las más importantes. Volviendo a la cuestión filosófica de las causas y los efectos, el hecho de haber dado unas caladas a un porro no implica necesariamente que todo lo que suceda después esté provocado por éste. Por estos motivos, un amarillo que no mejora al tumbar y levantar las piernas debería ponernos en alerta.

                En resumen, hemos visto que el cannabis puede producir episodios bruscos de disminución de la tensión arterial. Esta propiedad puede llevar a la falsa creencia de que el cannabis “sea bueno para la hipertensión” o implique menos riesgos de tipo cardiovascular que otras drogas. Pero las fluctuaciones bruscas de presión arterial llevan al organismo a desencadenar respuestas automáticas (como son la taquicardia o la hipertensión de rebote) que pueden implicar riesgos adicionales en individuos con problemas cardiovasculares. Por ejemplo, existen casos descritos en los que un amarillo cannábico puede precipitar un episodio de arritmia en personas susceptibles. Este tipo de riesgos en personas con patología previa deberían ser valorados de forma individualizada.

 

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