Cazadores de Mitos: Calcomanías con LSD

Se dice, se cuenta, se comenta que en las puertas de los colegios hay desconocidos que regalan o venden calcomanías que contienen LSD con la perversa intención de enganchar o aficionar a los niños a las sustancias psicoactivas y, de este modo, tener asegurada la clientela del futuro. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán.

Por Eduardo Hidalgo

Corría el año 2001 cuando una compañera de trabajo vino a mostrarme, perpleja, lo que había recibido el día anterior en el buzón de su domicilio, un folio cuyo contenido les resumimos a continuación:

Si Vd. tiene niños de edad escolar, o sabe de alguien que los tenga, por favor ponga atención a la siguiente información. Una forma de calcomanías llamadas "Estrella Azul", "Pirámide Roja" y "Ventana de Cristal" está siendo vendida o regalada a los niños en la escuela. Es un pequeño pedazo de papel que contiene estrellas azules o puntos de colores, del tamaño de un borrador de lápiz, cada estrella está impregnada de LSD. La droga puede ser absorbida a través de la piel con un simple manejo del papel. También hay papeles semejantes a un timbre postal ilustrado con colores muy brillantes que tienen lo siguiente: Bart Simpson, Superman, Mariposas, Payasos, Mickey Mouse y otros personajes semejantes de Walt Disney. Cada uno está empaquetado en bolsas de celofán.

POR FAVOR, ADVIERTA DE ESTO A SUS VECINOS, AMIGOS Y FAMILIARES Y SOBRE TODO A SUS PROPIOS NIÑOS.

Si sucediera que sus niños obtuvieran alguna de estas drogas, sus síntomas serían:

ALUCINACIONES, CAMBIOS DE CARÁCTER, VÓMITO SEVERO, RISA INCOTROLABLE, CAMBIOS DE TEMPERATURA CORPORAL, PODRÍAN CAUSARLES PÉRDIDA DE MEMORIA POR UN LAPSO O POR TIEMPO INDEFINIDO.

Por aquel entonces, ahí quedó la cosa: nos echamos unas buenas risotadas a cuenta de este clásico e imperecedero cuento que siempre habíamos interpretado como un puro y duro mito y dimos el tema por zanjado. Ahora, sin embargo, pasados los años, con dos hijos a nuestras espaldas y embarcados en nuestra consabida labor de desactivar posibles mitos sobre drogas no podemos menos que preguntarnos… ¿qué sabemos realmente de este asunto de primera mano? ¿Alguna vez hemos llevado a cabo personalmente una investigación que trate de corroborar o de refutar los hechos? La respuesta es, sencillamente, que no. De modo que, la haremos ahora mismito y empezaremos por el trabajo de campo, es decir, nos acercaremos a la puerta del colegio al que va mi hijo mayor y, con mirada de investigadores en toxicología, observaremos atentamente lo que ahí se cuece.

23 de marzo de 2011; 14:00 h.; cielo nublado; hace un frío de cojones. Una marabunta de infantes sale escopetada de las aulas y pulula en todas direcciones en torno al patio y a la cancela del centro educativo. Los hay que corren, saltan, suben por aquí, bajan por allá o ruedan y se revuelcan por acá de una forma frenética y desbocada, parece que estuvieran fuera de sí. Muchos sonríen, ríen, se parten a mandíbula batiente o, simple y llanamente, se descojonan vivos. Otros están abatidos, consternados, tristes o llorosos; y los hay, incluso, que se muestran coléricos, furiosos y enrabietados hasta el punto de llegar a desplegar comportamientos inequívocamente violentos contra sus progenitores o contra otros infantes. Por último, para pasmo y asombro de propios y extraños, unos van tiritando, a pesar de ir abrigados hasta las orejas, mientras que otros parecen sofocados aun cuando vayan en mangas de camisa, con el abrigo cogido de la mano y arrastrándolo por el suelo… En otras palabras, que a excepción de las pérdidas de memoria estamos en condiciones de confirmar, uno por uno, todos los síntomas de la intoxicación por LSD descritos en la nota informativa anteriormente mencionada. Vamos, que cualquier observador imparcial podría describir o calificar lo visto como un pequeño Baby-Woodstock y no faltaría a la verdad.

En fin, que recojo a mi hijo, y le pregunto: « ¿Qué tal, cariño, que has hecho hoy en el cole?» A lo que me responde: «No lo sé y no me acuerdo». «Uy, uy, uy», pienso para mis adentros, «esto ya empieza a ser mosqueante de verdad».

«A ver», le digo, «enséñame los brazos».

« ¿Para qué? ¿Qué pasa?» Me dice.

«Te he dicho que me enseñes los brazos y punto. Venga, levántate las mangas de la camisa, que esto es bastante serio, hijo».

Se las levanta y en el antebrazo derecho veo que lleva una calcomanía.

« ¿Y eso qué es?»

«Una estrella azul».

« ¿Y de donde la has sacado?»

«Me la ha regalado Gonzalo».

« ¿Y Gonzalo de donde la ha sacado?»

«Se la ha regalado su hermano».

« ¿Y su hermano de donde las saca?»

«Pues yo qué sé… las colecciona, se las compra, las cambia con otros chavales, se las regalan… ¿a mí qué me importa?»

«Vale, muy bien… ¿tienes más?»

«Si, Gonzalo me ha regalado unas cuantas.»

«Enséñamelas, por favor.»

«Mira, son estas, estrellas azules, rojas, Mickey Mouse, mariposas… ¿a que molan?»

« ¡Ay va, mi madre!», me digo, «que al final esto va a ser más grave de lo que me pensaba…»

«Anda, tira para casa que ya hablaremos tú y yo…»

A continuación le llevo a casa y le someto a observación durante los días siguientes, prohibiéndole taxativamente que mientras tanto se ponga calcomanías de ningún tipo. El chico se comporta con normalidad: come bien, hace sus deberes, ve la tele… Así que, llegado el fin de semana decido poner a prueba el potencial psicoactivo de las dichosas calcomanías usándole como sujeto experimental. Le llevo al cuarto de baño y le coloco una estrella roja, dándose el caso de que el más pequeño, de dos años y medio, ve toda la operación y se pone como loco para que le ponga otra a él. Su insistencia es de tal calibre que, en pos de la ciencia y de la buena convivencia familiar, me decido a ponerle una de Mickey. Acto seguido nos vamos al salón. Yo me siento en el sofá y les observo subrepticiamente mientras hago como si leyera el Cannabis Magazine. Ellos se quedan en el suelo, tranquilitos, obnubilados con sus dibujitos, a su bola. Hasta que, de improviso, les da una súbita ventolera, se ponen en pie y empiezan a correr de un lado a otro, persiguiéndose, partiéndose de risa y gritando desaforadamente cosas como «here we gooo» «okie dokieee» y llevándose las manos a la cabeza mientras exclaman «¡Mamma mía!».

« ¡Joder, joooder!», me digo, «estos van entripados, pero vamos, hasta las mismísimas trancas, sin la menor duda».

De modo que le pido a su madre que se haga cargo de ellos durante el resto del día y, directamente, doy paso a la segunda fase del proceso experimental: me voy al baño y me coloco yo mismo una estrella azul en el brazo. Espero: media hora, una hora, una hora y media… Nada, que no me sube, así que decido aumentar la dosis: otra estrella azul y otro período de espera… con el mismo resultado. Nuevo aumento de dosis: estrella roja… Lo mismo. Sumo, pues, un Mickey Mouse… más de lo mismo… y así hasta que, con los brazos repletos de calcomanías y sin haber obtenido siquiera el más mínimo efecto psicoactivo, caigo en la cuenta de que, como era de esperar, estos artículos para niños no contienen ni han contenido jamás ni un mísero microgramo de LSD.

«Y el desbocado y desconcertante comportamiento de sus hijos y de sus compañeros de colegio que anteriormente tuvo a bien describirnos y que coincidía punto por punto con la alerta con la que se iniciaba este artículo, ¿a qué se debe, entonces?» Dirá usted.

Pues se debe a que son niños y a que ese es su peculiar, particular y prototípico modo de comportarse. Los niños viven en su propio mundo de pompas de colores, en el que pueden tirarse horas jugando con el tapón de una botella como si de un OVNI se tratara. Los niños son completamente bipolares, ahora se parten de risa, dos segundos después están llorando, luego se lían a tortas y a los tres minutos están despatarraos de la risa otra vez. Los niños vomitan y se acuerdan y se olvidan de lo que les da la gana… En definitiva, los niños son unos flipaos, no cabe duda, pero lo son de forma espontánea y natural no porque ingieran LSD… cosas de la edad (suerte la suya).

En cuanto a las calcomanías, cabe decir que jamás se ha documentado caso alguno en el que contuvieran sustancias psicoactivas, de igual manera que tampoco se ha registrado ningún incidente real y concreto en el que un infante haya resultado intoxicado por emplearlas. De lo que si que hay constancia, harto abundante y consabida, es de la presentación de las dosis de LSD en pequeños papeles secantes que llevan impresos los más variados dibujitos, que unas veces reflejan imágenes de la iconografía infantil -los Simpson, Panoramix, etc.- y otras de la iconografía popular adulta -Leary o Hofmann, por ejemplo-.

Y, a nuestro modo de ver, el origen directo del mito de las calcomanías con LSD viene precisamente de este hecho, es decir, del sobresalto que algún o algunos adultos ajenos –o no- al entorno de las drogas y de la psicodelia se habrían llevado en el momento de toparse con un ejemplar de estos secantes con dibujitos infantiles y del miedo atroz que les habría entrado al pensar que, con tal apariencia, deberían estar indefectiblemente destinados al público pre-puber o, al menos, a la posibilidad de que dicho público, en caso de tenerlos a mano por cualquier motivo, pudiera consumirlos despreocupada e inocentemente.

De hecho, hay quienes sitúan el origen de este mito en 1980 (si bien otros han logrado detectar variantes similares circulantes ya en los años 60), cuando la Oficina de Narcóticos de Nueva Jersey incluyó en su Memoria imágenes de tripis con la figura de Mickey Mouse, alertando de la posibilidad de que los más pequeños pudieran confundirlos con calcomanías. Posteriormente, la advertencia se difundiría por todo el mundo, desde entonces acompañada con membretes falsos de las más variadas instituciones públicas (hospitales, cuerpos policiales, etc.).

Lo cierto, en cualquier caso, es que los camelletes no se dedican ni se han dedicado nunca a regalar ácidos a la puerta de los colegios ni han tratado jamás de hacer clientela entre posibles compradores con un poder adquisitivo como el que tienen los alumnos de la escuela infantil. Lo cual, sin embargo, no significa que nuestros niños no estén expuestos a los “regalos envenenados” que algunos pérfidos desconocidos pueden llegar a darles con la intención de contaminar su conciencia y su pensamiento. Vean, si no, el caso que nos cuenta una tal Mª Ángeles en el libro Leyendas Urbanas:

«Muchas veces he oído hablar de los caramelos envenenados en las puertas de los colegios. Yo estaba en 3º, salíamos del colegio y un señor muy simpático te daba un caramelo y te pegaba una pegatina del PSOE en el pecho. Una mujer que se encontraba allí comenzó a gritar como loca diciendo que esos caramelos contenían droga. Nadie se atrevió a cogerlos, menos los que siempre aprovechaban las buenas ocasiones y decían "eso no es verdad, la droga no existe" (hay que matizar, teníamos nueve años). Más tarde me di cuenta, con el paso del tiempo, de que esa mujer era del PP».

Por último, como señala J. Sampere, el uso de imaginería relacionada con los dibujos animados en los secantes de LSD probablemente tenga su origen en el sentido contra-cultural que se dio a la película Fantasía, de Walt Disney, en la que muchos supieron apreciar un alto contenido psicodélico y cuyo protagonista principal era, precisamente, el ratón Mickey. Del mismo modo que este mito en concreto no sería sino una variante más de las mil y una leyendas populares que, desde el albor de los tiempos, aluden a venenos ocultos en objetos inocentes destinados a los niños (como la mismísima manzana de Blancanieves, sin ir más lejos). Rumores infundados, propagados, todos ellos, con el objetivo de proteger a los menores, aunque sea a costa de angustiarles y atemorizarles –a ellos y a sus padres y tutores- con cuentos chinos absurdos y rocambolescos.

Referencias:

Sampere & Ortí. Leyendas Urbanas.

Usó, J. Leyendas sin desperdicio.

Lycaeum. The Blue Star tattoo Page.

 

Uso terapéutico de plantas mágicas (I)

Además del uso con fines recreativos o placenteros, y del uso mágico-religioso de las plantas de poder, hay también un uso curativo similar a cualquier otra planta medicinal. A veces, como ocurre entre los nativos mexicanos, el uso mágico-religioso es de competencia exclusiva de curanderos y chamanas, mientras el uso medicinal de setas y cactus está abierto al empleo por el común de la población, eso si, a dosis sub psicodélicas o por otras vías de administración como por ejemplo la pomada de peyote, muy útil para dolores y heridas. En los últimos años se están haciendo muchas investigaciones médicas sobre terapéutica con peyote, ayahuasca, LSD, MDMA (éxtasis), etc.
 Amanita muscaria: Hongo Matamoscas

Amanita muscaria Amanita muscaria

La seta roja con motas blancas es usada como medicina por los Khanty de Siberia, para la fatiga psicofísica y contra la mordedura de serpientes venenosas. Rusos y ucranianos rurales empleaban Amanita muscaria por vía externa, sobre la piel, para aliviar problemas de las articulaciones (Ott 2000).

Esta seta fue usada como anti-depresivo y sustituto del vino en la Italia de los años 1860 a 1890, cuando la mayor parte de los viñedos europeos fueron dañados por un parásito, desapareciendo muchos vinos. El médico italiano Grassi fabricó unas bolitas con Amanita seca prensada, que pesaban uno, dos o tres gramos, según se desease un efecto leve, medio o fuerte, y recetaba dos o tres ingestas diarias espaciadas de tres a cuatro horas. Grassi concluyó que la Amanita muscaria, en esta dosificación, produce una ebriedad no tóxica y que es utilizable como sustituto del vino.

En el siglo XIX la Amanita muscaria era un remedio casero y una medicina recetada por los médicos para la epilepsia y la fiebre, por vía externa se aplicaba para las fístulas ulcerosas (Rätsch 2005).

En época reciente un famoso activista cannábico dio a conocer que se curó de una parálisis facial tomando una pequeña cantidad diaria de Amanita muscaria.

Las farmacias homeopáticas venden tintura madre de Amanita con el nombre de Agaricus muscarius T.M. como remedio para la depresión, los tics, la epilepsia, menopausia, sobreexcitación, y problemas intestinales. Se trata de una tintura de 35 gramos de setas en cien mililitros de agua. También se ha usado con tintura de raíz de Mandrágora para la enfermedad de Parkinson (Ott 2000; Rätsch 2005).

Anadenanthera colubrina: Cébil, Villca

A peregrinaA peregrina

Las visionarias semillas triptamínicas de este árbol sudamericano son usadas por los nativos Mataco en sus ceremonias mágico-religiosas. Un té hecho de semillas de cébil y raíz de Polypodium se usa para aliviar problemas digestivos. Las semillas también se añaden a la cerveza local como remedio para la fiebre, melancolía, y otros males misteriosos. Semillas mezcladas con azúcar se usan como diuréticas (para promover la orina), y para potenciar la fertilidad femenina aunque al mismo tiempo se consideran abortivas. Habría que saber la dosificación exacta para ambos usos.

La resina de la variedad colubrina se usa como la goma arábica, y se dice que suprime la tos. La Anadenanthera colubrina tiene dos variedades: Cébil y colubrina. Esta última parece que nunca ha sido usada con propósitos psicodélicos, en cambio sus semillas secadas al sol se esnifan para remediar constipados, catarros crónicos y dolores de cabeza. Los Mataco usan un cocimiento de vainas verdes de Cébil para lavarse la cabeza cuando les duele.

Atropa belladonna: Belladona

Atropa belladonnaAtropa belladonna

La reina de las Solanáceas ha sido usada desde tiempos inmemoriales como analgésico (para aliviar dolores), y contra la depresión, psicosis, y otras enfermedades mentales. Algo de este uso psiquiátrico de la belladonna se ha mantenido en el norte de África. En Marruecos las bayas secas se hacen en forma de té, con agua y azúcar, para “ayudar a producir un buen estado mental”. Dicen que este té es afrodisíaco para los hombres y que “una pequeña dosis de belladona clarifica la mente potenciando la actividad intelectual”. Un par de bayas frescas dicen que aumenta la memoria. Recordad que la sobredosis de belladona es mortal de necesidad, lo que no impidió que durante el primer tercio del siglo XX se vendiese una pomada de belladona al precio de cinco pesetas, fabricada por el laboratorio madrileño “Labol”. Hoy día sólo puede comprarse Atropa belladona T.M. (Tintura Madre) en farmacias homeopáticas, para numerosas dolencias.

En el siglo XIX extractos de belladona (raíces y hojas) fueron usados para tratar la ictericia, hidropesía, toses irritantes y convulsivas, enfermedades nerviosas, escarlatina, epilepsia, neurosis, cólicos renales, enfermedades de la piel, inflamaciones oculares, y enfermedades de los tractos urinarios y respiratorios, garganta y esófago.

Boswellia carteri: Franquincienso

franquinciensofranquincienso

La resina de un arbusto africano es el verdadero y primigenio incienso, la droga de los curas. Raphael Mechoulan y su equipo, de la Universidad de Jerusalén, inyectaron en ratones acetato de inceol, uno de los componentes de la resina de Boswellia. Esta resina es el llamado franquincienso, el más utilizado en el Medio Oriente. El incesol redujo la ansiedad y los síntomas de depresión en los ratones. Así, en el test de ansiedad, los animales inyectados se mostraban menos asustados que los ratones inyectados con un placebo.

El acetato de incesol, una droga suave, ha resultado diez veces menos potente que el Valium en cuanto a reducción de la ansiedad, afirma Mechoulam. Pero añade que es probable que durante las ceremonias religiosas sean los curas que lo queman quienes más inhalan su humo, los únicos que sientan sus efectos. El acetato de incesol podría ser una nueva medicina de la ansiedad y la depresión si pudiese sintetizarse en formas más potentes y si mejorase el estado de ánimo en ensayos con humanos (http://cienciaeninternet.blogspot.com/2008_12_01_archive.html). En Etiopía el franquincienso es quemado como fumigante para bajar la fiebre y como tranquilizante. En los años 90 un extracto estandarizado de resina de Boswellia serrata ha sido usado con éxito en casos de artritis reumatoide (Etzel 1996).

Datura stramonium: Estramonio

Datura stramoniumDatura stramonium

Cigarrillos hechos con hojas de estramonio se fumaban como hipnótico y para aliviar el asma y las insanias mentales hasta bien entrado el siglo XX, en herboristerías españolas se vendían cigarrillos de un gramo de hojas secas picadas de estramonio, solas o mezcladas con tabaco. Para favorecer su combustión las hojas de estramonio se bañaban en una disolución de nitrato potásico y se ponían a secar. La fumación de estramonio debe ser suspendida si se notan náuseas, sequedad de garganta o perturbaciones visuales (Font 2000).

Ahora se venden diluciones homeopáticas de Datura stramonium contra la tos irritante, el asma, las neuralgias, la excitación nerviosa y los desórdenes mentales. La planta entera contiene alcaloides tropánicos: hiosciamina, escopolamina, etc.

Ephedra gerardiana: Ma-huang, efedra

Ephedra gerardianaEphedra gerardiana

En medicina ayurvédica (la medicina tradicional hindú), seis gramos de efedra se hierven en agua diez minutos. El líquido filtrado se bebe para aliviar resfriados, toses, jadeos, bronquitis, asma, artritis e hidropesía. Según Laza Palacios, en su libro sobre plantas medicinales de Málaga, una de las especies ibéricas de efedra, la Ephedra fragilis, “se emplean en cocimiento los tallos jóvenes, como antiasmático, antirreumática, sudorífica y estimulante, gozando de gran prestigio en la Medicina popular” (Font 2000). Esta cita es de un libro de 1939 y al menos hasta 1998 podían comprarse bolsas de tallos de efedra en algunas herboristerías españolas, avitualladas por PLAMECA (Plantas Medicinales de Cataluña) y otros grandes almacenes de herboristería. El catálogo de Amorós S.A. ofrecía el kilo de efedra a 610 pesetas en enero de 1998. Hoy aun pueden comprarse pastillas de EFEDRINA LEVEL, de 50 miligramos de clorhidrato de efedrina, en farmacias. Dependerá del boticario si hay que presentar o no la preceptiva receta médica. En caso de que su consumo se dispare volverán a ser retiradas de las farmacias, como ya lo fueron en los años noventa tras el escándalo mediático del llamado “herbal éxtasis”.

Erythroxylum coca: Coca

La hoja de coca es la “aspirina de los Andes” porque se usa para todo tipo de dolores. Neuralgias, reuma, catarros, gripe, problemas digestivos, cólicos, dolor de tripas, mal de altura, agotamiento, etc. Las hojas de coca se fuman para combatir la bronquitis, el asma, y las toses.

El té de coca (mate de coca) está recomendado para la diabetes, la digestión, la diarrea, estados de agotamiento, y para suprimir el apetito como ayuda en dietas de adelgazamiento. El té es efectivo tanto para curar como para prevenir el mal de altura, que sobreviene cuando uno camina por alta montaña, con escasez de oxígeno.

Varias tribus amazónicas beben té de hoja de coca variedad Ipadú para aliviar dolores en la región cardiaca.

Cocaína de la casa Merck, conocida como “la insuperable”, se vendía en las farmacias españolas de los años veinte a 4 pesetas el gramo. La Tónica Kola (más tarde Nuez de Kola Coca) se hacía con nueces de Kola y hojas de coca del Perú, y se anunciaba como el “más higiénico y exquisito de los licores”. Recomendado por eminencias médicas como tónico, digestivo y reconstituyente (Usó 1996). Hoy la hoja de coca se vende por Internet, desde webs seguras del Perú, país donde es legal, a unos cien euros el kilo.

Unos cien gramos de hojas de coca son suficientes para aportar la cantidad diaria recomendada de las principales vitaminas y minerales, según J.A. Duke, 1975, Universidad de Harvard (Ott 1998)

Humulus lupulus: Lúpulo

Humulus lupulusHumulus lupulus

Esta trepadora de la familia del Cannabis (Cannabaceae o Cannabinácea) fue llamada Cannabis lupulus. Un té calmante se prepara con dos cucharaditas de flores femeninas en un cuarto de litro de agua hirviendo, se deja reposar tapado un cuarto de hora y se filtra. El lúpulo se vende en herbolarios, su efecto sedante es suave, aunque hay extractos potentes, tanto en farmacias como en herboristerías. El departamento de salud alemán ha recomendado el té de lúpulo como sedante contra la ansiedad y el insomnio. La lupulona tiene propiedades antibióticas y es la responsable de darle el sabor amargo a la cerveza. También retrasa la eyaculación precoz (Rätsch 2005).

El lúpulo crece silvestre en el norte de la Península ibérica, lo hemos visto trepando por las laderas del monte Urgull, en San Sebastián-Donostia. Además de los efectos sedantes la tisana de lúpulo es diurética y estomacal y en la antigüedad se rellenaban almohadas con flores de lúpulo, contra el insomnio y las pesadillas (Font 2000).

Hyoscyamus niger: Beleño

Hyoscyamus nigerHyoscyamus niger

Las virtudes del beleño son parecidas a las de la belladona. Se combatían los dolores de muelas y el asma. En Sikim (India) se usa además para enfermedades nerviosas. En medicina tradicional china se fuman las semillas del beleño para la tos, asma bronquial, reuma y dolores de estómago.

En Europa el beleño se ha usado desde antiguo como analgésico y antiespasmódico, contra los dolores de tripas, la tos irritante, el dolor de muelas, neuralgias, inflamaciones del bajo vientre, y en forma de cigarrillos contra el asma.

En algunos países las farmacias venden parches adhesivos de beleño, que se ponen detrás de las orejas para evitar el mareo mientras se viaja. Si las mujeres incineradas como “brujas” en la Edad Media levantaran la cabeza y vieran el uso actual de su beleño alucinógeno…¡alucinarían!.

Lophophora williamsii: Peyote, jíkuri

PeyotePeyote

Para los nativos norteamericanos y mexicanos este cactus sagrado es la medicina por excelencia, su nombre en dakota es peyuta (pejuta) que significa medicina: ayuda al parto (Ott 2000), tratamientos de infertilidad, para revigorizar a los ancianos; en México se venden pomadas de peyote contra la artritis, reuma, pleuresía, resfriados, gripe, espasmos nerviosos, parálisis, ceguera, desórdenes del oído, dolores diversos; el cactus quita el hambre y la fatiga, alivia desórdenes intestinales, diabetes, picaduras de serpiente y escorpión, envenenamientos de Datura (Gottlieb 1977), fiebre, tuberculosis, insolación (Berger 2004), antibiótico eficaz contra bacterias resistentes a la penicilina (Ott 2000). Rodajas frescas del cactus se colocan en la cabeza para aliviar el dolor o la insolación. Cocimientos del cactus se aplican en forma de enemas para bajar la fiebre alta. Una tintura de peyote se hace con 50 gramos de cactus seco pulverizado. Se humedece con un poco de agua y se le añaden 100 ml de licor de alta graduación (ron, vodka,…), se echa en una botella cerrada y se deja reposar dos días. Se filtra y del líquido filtrado se toman 30 gotas tres veces al día, por ejemplo para enfermedades cardíacas.

La pomada de peyote se puede comprar en México, a unos 40 pesos el frasco.

Ya se sabía que el consumo ritual periódico del cactus sagrado había conseguido apartar a miles de nativos del alcohol, ahora además hay constancia científica gracias a la investigación médica del doctor John Halpern, de la Universidad de Harvard, que demuestra que los consumidores de este sacramento abandonaron el alcoholismo y recuperaron facultades perdidas por la bebida, gracias al consumo habitual de peyote en sus ceremonias (http://mind-surf.net/drogas/peyote/).

 

Hongos entomopatógenos y marihuana

Por Massimiliano Salami (drgrow)

Infección de por hongos entomopatógenos de las moscas blancasInfección de por hongos entomopatógenos de las moscas blancas

Introducción

Como hemos visto en artículos anteriores la lucha biológica o control biológico se basa en el manejo de animales vivos que denominamos enemigos naturales de las plagas para reducir sus poblaciones y mantenerlas en umbrales tolerables para el cultivo

Como ya sabemos los enemigos naturales se dividen en tres grandes grupos: los depredadores, los parasitoides y finalmente los entomopatógenos.

Dentro de los entomopatógenos más usado en el cannabis hemos hablado del Bacillus thuringiensis, y del nemátodo Steinernema feltiae. Este mes vamos a tratar de forma general a los hongos entomopatógenos, ya que constituyen el grupo de patógenos más importante.

Hongos entomopatógenos

Las enfermedades causadas por hongos son bastante más frecuentes de lo que se podría pensar, al igual que los hongos fitopatógenos causan estragos sobre el cannabis cultivado, estos patógenos de muchas plagas causan espectaculares infecciones reduciendo rápidamente las poblaciones de las plagas.

Existen centenares de hongos entomopatógenos aunque sólo unos pocos has sido estudiados más profundamente.

De todos los entomopatógenos (virus, bacterias, etc.), los hongos son los que han recibido mayor atención por la gran variedad de especies existentes y amplio rango de huéspedes que infectan, ya que sus infecciones son de visible crecimiento sobre la superficie de su huésped. Con la cantidad de hongos entomopatógenos existentes, en cierta manera podríamos decir, que todos los insectos son susceptibles de ser infectados por algún hongo.

Ciertos hongos poseen características muy especiales que les permiten sobrevivir de forma parasítica sobre los insectos y de forma saprófita sobre el material vegetal en descomposición. El crecimiento saprófito puede dar como resultado la producción de conidióforos, conidias y desarrollo micelial. Esta característica es muy importante, ya que permite que el hongo pueda ser cultivado en un laboratorio.

 Los hongos patógenos de insectos tienen un gran potencial para ser empleados como biocontroladores, por sus componentes y su baja toxicidad al medio.

Principales ventajas de estos entomopatógenos

 1.       Presentan grados variables de especificidad, es decir, pueden ser específicos de una familia o sólo de ciertas especies relacionadas.

 2.       Suelen ser selectivos con los enemigos naturales y resto de fauna beneficiosa.

 3.       Si el entomopatógeno encuentra las condiciones adecuadas para introducirse y colonizar un ecosistema, se reproduce y renueva de forma continua, es decir, se vuelve persistente, haciendo innecesarias nuevas aplicaciones.

 4. No contaminan el medio ambiente ni afectan al hombre u otros animales superiores.

 5. Cuando el hongo no llega a causar la muerte directamente, se presentan efectos secundarios que alteran el normal desarrollo del ciclo de vida del insecto.

Larva de mosca del mantillo infectada por un hongo entomopatógeno. El cuerpo muestro del insecto está recubierto por el micelio, los “palitos” emergentes son los soportes de las esporas (conidióforos)Larva de mosca del mantillo infectada por un hongo entomopatógeno. El cuerpo muestro del insecto está recubierto por el micelio, los “palitos” emergentes son los soportes de las esporas (conidióforos)

Principales desventajas de estos entomopatógenos

 1. Sensibilidad a la variación de las condiciones climáticas como temperaturas extremas, desecación y luz ultravioleta. Aunque estos limitantes están siendo contrarrestados mediante el uso de aditivos como los protectores solares, etc.

 2. Requieren de condiciones de almacenamiento más exigentes para evitar que pierdan su patogenicidad.

 3. En general, los insecticidas biológicos no matan instantáneamente, pueden tardar varios días en observarse los efectos. Normalmente se alcanzan muy buenos niveles de control entre la primera y la tercera semana después de la aplicación, dependiendo de la especie plaga, de la especie de hongo entomopatógeno usado y fundamentalmente de las condiciones ambientales. El insecto infectado, normalmente deja de alimentarse mucho antes de morir.

Clasificación de los hongos entomopatógenos

 De acuerdo a la clasificación realizada por Ainsworth (1973), los hongos entomopatógenos se encuentran en la división Eumycota dentro de cinco subdivisiones: Mastigomycotina (forman zoosporas, oosporas y presentan estado perfecto), Zygomycotina (no presentan zoosporas, presentan estado perfecto y forman zygosporas), Ascomycotina (presentan estado perfecto y forman ascosporas), Basidiomycotina (presentan estado perfecto forman basiodiosporas) y Deuteromycotina (no presentan estado perfecto ni zoosporas y forman conidias).

 Las clases de mayor importancia desde el punto de vista del control de plagas agrícolas son Zygomycetes e Hyphomycetes. Muchos hongos entomopatógenos se encuentran en la subdivisión Zygomycotina, clase Zygomycetes, orden Entomophthorales; en Ascomycotina, clase Pyrenomycetes, orden Sphaeriales; clase Laboulbeniomycetes, orden Laboulbeniales y en Deuteromycotina, clase Hyphomycetes, orden Moniliales.

Entomopatógeno infectando a una colonia de moscas blancas.Entomopatógeno infectando a una colonia de moscas blancas.

Desarrollo de las enfermedad

 Mecanismos de infección. Paso a paso

 1. Adhesión de la unidad infectiva (conidio o zoospora) a la cutícula del insecto.

Los hongos entomopatógenos a diferencia de los virus y de las bacterias (que deben ser ingeridos por el insecto para ser infecciosos), infectan desde fuera, es decir, su acción comienza sobre el exterior del cuerpo del insecto. El contacto de una espora y el insecto es el primer paso del desarrollo de la enfermedad. Los mecanismo de acción son muy variables, y muchos todavía no se han aclarado.

 2. Germinación de las unidades infectivas sobre la cutícula.

Una vez fijada al cuerpo de su futuro huésped, la espora germina, generando una primera hifa infectiva (penetración).

 3. Penetración a través de la cutícula hasta el hemocele.

La entrada en el cuerpo del insecto se hace directamente por la cutícula; esto puede ser a través de la hifa de penetración o con un apresorio y tubo germinal. Un apresorio es una simple estructura formada por varias células que degradan con enzimas la cutícula y facilitan la entrada.

 Los hongos, además, pueden aprovechar las aberturas corporales como pueden ser: la cavidad bucal, los espiráculos y el ano para introducirse en el insecto.

 4. Multiplicación fase levadura en el hemocele.

Una vez en la “cavidad general” del insecto, en el hemocele, el hongo se multiplica produciendo cuerpos infecciosos tipo levaduras, llamadas blastosporas. Éstas se dispersan por todo el hemocele infectando a los distintos órganos del insecto.

 5. Producción de metabolitos tóxicos. Los hongos entomopatógenos producen sustancias que son tóxicas para el huésped e intervienen en su muerte. De hecho la muerte de un insecto es más rápida cuando es afectado un hongo que produce grandes cantidades de micotoxinas.

Pupa de mosca blanca infectada por un hongo entomopatógenos. Obsérvese la enorme esporulación sobre el cuerpo muerto que no se observa a simple vista.Pupa de mosca blanca infectada por un hongo entomopatógenos. Obsérvese la enorme esporulación sobre el cuerpo muerto que no se observa a simple vista.

 6. Muerte del huésped.

La muerte es causada por la acción del las toxinas y del desarrollo del hongo que degrada y consume al huésped. Es frecuente que el insecto infectado cambie su comportamiento, dejando de alimentarse, pierde la coordinación para finalmente entrar en un estado de letargia hasta morir.

 7. Crecimiento de las fase micelial con invasión de los órganos del huésped.

 Con la muerte del huésped se termina la fase parasítica del hongo para pasar a una fase de saprofitita: el hongo crece en el hemocele formando el micelio que finalmente emerge del cuerpo muerto del insecto por las regiones intersegmentales, por espiráculos, boca y ano.

 8. Producción de nuevas unidades infectivas sobre el cuerpo del insecto, esporulación externa.

 Finalmente si las humedades lo permiten, el hongo concluye su ciclo realizando una esporulación exterior sobre el cadáver del huésped.

7. Dispersión de las unidades infectivas con el viento y el agua.

 El viento y las salpicaduras de agua de riego o lluvia son responsable de las diseminación de las esporas del hongo por el ambiente y propagar así la infección.

Factores limitantes que intervienen en el desarrollo de la enfermedad por hongos entomopatógenos

Las condiciones climáticas son especialmente importantes para que se inicie la infección que causará una enfermedad y muerte del huésped.

Como todo hongo, la germinación de la espora (en este caso sobre el cuerpo del insecto) depende en gran medida del nivel de humedad ambiental a la que está sometida. Se ha observado que ciertos hongos entomopatógenos, un ambiente más seco facilita la liberación de las esporas procedentes de la esporulación final (sobre el cadáver del huésped), pero tanto la germinación como la esporulación final precisan de elevados niveles de humedad ambiental.

Además de la humedad ambiental, la temperatura es otro factor fundamental para el desarrollo y propagación de la enfermedad. Las temperaturas agradables siempre son favorables para estos entomopatógenos.

Entomopatógenos en el cultivo del cannabis

Los hongos entomopatógenos en el cultivos del cannabis son a día de hoy todavía poco frecuentes, quizás, principalmente por el desconocimiento de su existencia y por que la mayoría de las empresas del sector tienen otra filosofía vista la dificultad que conlleva producir formulados de estas características. Aun así estos formulados a base de entomopatógenos irán adquiriendo cada días más adeptos en el cultivo de la marihuana.

Estos productos ya tienen su fama en los cultivos comerciales, y espero, al final de este artículo, haber estimulado esa parte del cerebro que induce automáticamente al cannabicultor a buscar más información sobre este increíble tema.

Nuestras experiencia con hongos entomopatógenos has sido muy interesante, con resultados muy satisfactorios en la mayoría de los casos y totalmente asombrosos en otros. Todos los ensayos has sido realizado sobre plantas madres o plantas mantenidas en vegetativo en condiciones de interior. En exterior su efectividad depende básicamente de las condiciones ambientales.

Esporulación final de un hongo entomopatógeno sobre el cuerpo muerto de un insecto.Esporulación final de un hongo entomopatógeno sobre el cuerpo muerto de un insecto.

Por los ensayos realizado con distintos hongos entomopatógenos aplicados al cannabis, podemos recomendar su uso en la fase de semilleros, crecimiento vegetativo, etc., ya que en estas fases podemos aumentar las condiciones de humedad sin que la planta se sienta afectada. Durante la fase de floración, como siempre, aplicar soluciones acuosas es poco recomendable ya que puede favorecer el desarrollo de hongos patógenos del cannabis como el moho gris, la Botrytis cinerea.

Los formulados a base de hongos entomopatógenos son una herramientas de control biológico muy eficaces, compatibles con los enemigos naturales, y por tanto, estos formulados pueden integrarse en la mayoría de las estrategias de control de las plagas en el cultivos de la marihuana.

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions)

Referencias

[1]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[2]    Salami M. 2009. La lucha biológica en el cultivo del cannabis.Spannabis Magazine nº50.

[3]    Tanada Y and Kaya H. K. 1993. Insect pathology. Academic Press.

[4]    Castaño-Zapata J. 2005. Guía ilustrada de hongos. Universidad de Caldas

[5]    Humber R. 1997. Fungi: Identification. Manual of techniques in insect pathology. Biological techniques series. Academic Press pp153-185.

 

Los peligros ocultos y las mentiras de los tratamientos fitosanitarios (III)

En el anterior capítulo tratamos los plaguicidas de síntesis. Ahora trataremos todos los mecanismos que la naturaleza nos facilita para realizar una producción ecológica respetuosa con el medio ambiente.

Por Víctor Bataller Gómez (TRABE)

Durante siglos la naturaleza ha sabido generar, por si sola, mecanismos que les permitan protegerse de plagas y enfermedades y el hombre ha sido capaz de identificarlos y ponerlos a disposición de la sociedad. Pero esto ha ocurrido de dos maneras, o bien está al alcance de cualquiera a un precio económico, o las grandes empresas químicas han sido capaces de sintetizarlos en laboratorio una vez descubiertos y con su respectiva patentes, que sólo a ellos les permite fabricarlos y por lo tanto pueden cobrar lo que crean conveniente. Mi artículo se centra en el primer grupo.

De todos los productos conocidos el máximo exponente de biofitosanitarios es el Neem, un árbol (Azadirachta indica) de gran porte y de hoja perenne originario de la India, aunque en la actualidad está extendido también en América y en África. Sus cualidades sanitarias, insecticidas y antiparasitarias se conocen desde hace más de 5000 años. Contiene muchos componentes naturales entre los que destacan los terpenoides presentes en sus frutos y semillas, sobre todo la azadiractina. Su acción adversa sobre el medio ambiente es nula y es totalmente inocuo para la fauna y el hombre. No posee plazo de seguridad para el consumo humano. Destruye e inhibe el desarrollo de huevos, larvas o crisálidas, bloquea la metamorfosis de las larvas o ninfas, provoca confusión sexual y repelencia, evita la ovoposición, causa esterilización, es larvicida y adulticida, crea inapetencia, reduce la movilidad intestinal, inhibe la formación de quitina, impide que se realicen las mudas... Como aspecto negativo cabe decir que es muy biodegradable con la luz solar, por lo que las aplicaciones con éste producto deben hacerse a horas de poca incidencia solar y con temperaturas moderadas, esto es, preferiblemente al amanecer o al atardecer. El pH del tratamiento debe ser ligeramente ácido y es recomendable aplicarlo junto con un mojante como el BIORESIN.

Controla eficazmente chinches (en estado de ninfa), escarabajo de la patata (inhibiendo la ovoposición) y otros escarabajos y contra la mosca común (por inhalación), pulgones (repelente), moscas blancas (como ovicida), ácaros, minador de los cítricos, ceratitis capitata, pyllas, trips, mosca del olivo, lyriomiza, tigre del almendro, polilla de la vid, piojo de San José y piojo rojo. Dos de sus componentes, la Nimbina y Nimbidina tienen acción de control sobre algunos virus.

Se presenta en distintos formulados:

-          Aceite puro: es el caso del AINOL. Los frutos se someten a un proceso de prensado y se obtiene un producto que ronda los 1000 ppm de Azadirachtina. Para que pueda ser miscible en agua se le añade un 5% de emulgente y en algunos casos un anticongelande (el AINOL no lo tiene dado que perdería su cualidad 100 % natural) ya que posee un punto de coagulación muy alto a temperaturas por debajo de los 15ºC. En el caso de formulados que no lleven anticongelante un simple “baño maría” hace que el producto recupere su aspecto líquido sin que pierda propiedades.

-          Neem sólido: como el PRONEEM; presenta diversas granulometrías que van desde granos bastante gruesos hasta polvo. Se suele emplear para aplicar directamente al suelo o junto con el riego con el fin de proteger a la planta contra nemátodos y hongos de raíz.

-          Extracto: como el AIN THC. La semilla triturada es sometida a diversos procesos químicos o naturales para eliminar fracciones del producto que no interesan y dejar todas aquellas sustancias que tienen interés agronómico. En el caso del AIN THC la extracción se realiza con CO2 a presiones extremas, por lo que se produce una extracción por arrastre que decanta los distintos componentes según densidades. Cada una de esas fracciones están bien identificadas por lo que se van seleccionando las que nos interesan. De esta forma se respetan todas las cualidades naturales del Neem. Su contenido en Azadirachtina puede llegar hasta los 15000 p.p.m.

-          Oleoextracto: como el AIN SP. La extracción se realiza partiendo del aceite por lo que quedará una fracción oleaginosa. Su contenido en Azadirachtina no supera los 10000 p.p.m.

La Azadirachtina actúa a nivel de “flancos genéticos” bloqueando la síntesis de varias enzimas. En el mercado han aparecido formulados con este compuesto únicamente, ya que ha sido sintetizado en laboratorio, y como es lógico han aparecido los primeros fenómenos de resistencia. No confundir éste tipo de productos con los que hemos comentado porque el abanico de materias activas es tan amplio en los derivados del Neem (más de treinta) que el insecto no sabría ante que debe defenderse.

Otra de las grandes aportaciones de la naturaleza al control biológico ha sido el Bacillus Thuringiensis, un bacilo gram-positivo aerobio, que se encuentra de forma natural en el suelo y en las plantas presentando una infinidad de variedades y serotipos. Debe su nombre al científico alemán Ernst Berliner, quien lo aisló en 1911 y le puso éste nombre en honor al Estado Federal de Thüringen, en el centro de Alemania. Cuando el Bacillus Thuringiensis esporula, sintetiza unos cristales proteicos llamados delta-endotoxinas, a los cuales debe su actividad insecticida. (es lo que figura en la etiqueta como “millones de U.I.”). Estas necesitan ser ingeridas por las larvas para poder actuar, pues necesitan para su activación un medio alcalino, característica que se da (a diferencia de lo que sucede en el hombre y otros animales de sangre caliente) sólo en el intestino de la mayoría de los insectos. Las toxinas sólo pueden actuar si están unidas a receptores específicos, y dicha especificidad depende del insecto (por lo que es muy importante elegir el serotipo idóneo para nuestras plagas). Así, cada especie de insecto, según la naturaleza de sus receptores será sensible o no a un determinado serotipo. Cuando ambos factores se conjugan, las toxinas se fijan rápidamente sobre sus receptores y producen la parálisis del intestino impidiendo los movimientos peristálticos, por lo que el insecto deja de alimentarse. Además se produce rotura del epitelio intestinal, permitiendo el paso de los fluidos intestinales al resto de órganos y tejidos vitales del insecto. Normalmente la muerte del insecto se produce entre los dos y los cinco días posteriores y los especímenes muertos cuelgan de las hojas, aunque el insecto deja de alimentarse dos horas después de haber ingerido la toxina. Se trata de un excelente insecticida biológico, que resulta, por su modo de acción y su selectividad totalmente inocuo para otros insectos útiles, así como para el hombre, animales domésticos, pájaros y peces.

Las variedades más utilizadas son:

Israelensis: es efectiva frente a mosquitos chupadores de sangre transmisores de un amplio espectro de enfermedades

Tenebrosis: efectivo contra larvas de coleópteros y noctuídos.

Kurstaki: es la cepa básica usada en muchas preparaciones para el control de orugas.

El BIOTHUR es de la variedad “Kurstaki” y está preparado para actuar sobre una amplia variedad insectos, gracias a su serotipo “3a 3b”. Controla orugas (larvas de lepidópteros) que atacan a plantas como Heliothis (oruga parda), Pieris (oruga de la col), Plusia (bicho camello), Plutella (palomilla dorso de diamante), Ostrinia (piral de maíz), Capua (oruga de la piel de los frutos), Prays (polilla gris del olivo), Cacoecia (oruga de los cítricos), Procesionaria (oruga peluda del pino), Lymantrinia (lagarta), Malacosoma, Euproctis y Tortrix (oruga negra).

Control biologico Mosca BlancaControl biologico Mosca Blanca

Éste tipo de productos por su naturaleza no debe combinarse ni coincidir con tratamientos fungicidas o bactericidas, porque se mataría la cepa del Bacillus.

Por último y para mostrar los tres insecticidas más conocidos en el mundo del biocultivo nos centraremos en las piretrinas. Tal y como vimos en el artículo pasado éste es otro de los ejemplos de cómo el hombre ha sintetizado sustancias naturales para satisfacer sus intereses económicos. De las piretrinas naturales se han conseguido un número de piretroides inmenso (más de 1000), muchos de los cuales han sido prohibidos en Europa.

Las piretrinas son los compuestos naturales que tienen propiedades insecticidas y que se encuentran en la flor del piretro (Chrysanthemum cinerariaefolium), unos crisantemos muy similares a las margaritas blancas y que ya se conocía desde la antigüedad (China, 1000 a.C.) como “pelitre de Dalmacia”. Su uso se ha extendido mucho como insecticidas para uso doméstico y ganadero, hasta tal punto, que es muy frecuente la falta de materia prima para los formuladores. Los principales productores son Kenia y Tanzania, dos zonas con frecuentes conflictos bélicos que también dificultan el abastecimiento.

Dentro del extracto del piretro, hay seis moléculas biológicamente activas con propiedades insecticidas. Estas moléculas se clasifican en dos grupos:

Piretrinas I: son ésteres del ácido crisantémico y son las más inestables por su alto grado de volatilidad, de hecho no superan los 3 días sobre la planta aunque las condiciones le sean favorables. A este grupo pertenecen la Piretrina I, la Cinerina I y la Jasmolina I.

Piretrinas II: son ésteres del ácido pirétrico y son bastante persistentes. En condiciones favorables su tiempo medio de volatilización está entre los 35 y los 100 días. Son la Piretina II, la Cinerina II y la Jasmolina II.

La actividad insecticida de las piretrinas se debe a su acción sobre la bomba de sodio de las neuronas. Mediante un proceso fisicoquímico estas moléculas inhiben el cierre del canal de sodio de la membrana celular, de manera que producen una transmisión continua del impulso nervioso, provocando de esta forma temblores, parálisis muscular (también conocido como "efecto derribo" o "knock-down", típico de las piretrinas II) y por último la muerte (sólo causada por las piretrinas I). En el caso de que la dosis sea inferior a la que provoca la muerte, puede ocasionar también inapetencia en los insectos chupadores.

Como la actividad insecticida depende de las características químicas del insecto, se potencia su acción insecticida con sustancias químicas con efectos sinérgicos como el butóxido de piperonilo (BOP), que por sí mismo no tiene propiedades insecticidas pero que al combinarlos con otros pesticidas su potencia es incrementada muy considerablemente. Es un potente inhibidor del Citocromo P450, una familia de enzimas que son las principales responsables en los mecanismos de “destoxificación” de muchos pesticidas. Inhibiendo estos mecanismos se permite que las concentraciones del insecticida dentro del organismo sean mayores ya que impide su asimilación y permanezca más tiempo dentro del cuerpo del insecto. El butóxido de piperonilo es bastante estable y ha generado mucha controversia: el hecho de que un producto de éste tipo se utilice para potenciar la acción insecticida de extractos naturales ha generado muchos debates en el mundo de la producción ecológica. Al BOP se la achaca desde determinados sectores científicos que es una sustancia cancerígena en humanos, aunque se ha demostrado que su toxicidad oral y dermal en mamíferos es baja.

Pese a que éste hecho no está demostrado científicamente, TRABE ha decidido no utilizar éste tipo de sustancias en su extracto de piretrina natural EXPELEX porque como dice el refrán: “ante la duda, la más peluda”. Se ha optado por aumentar el porcentaje de extracto y que esto no repercuta necesariamente en el bolsillo del cliente.

La piretrinas pueden penetrar al interior del insecto por tres vías: por la piel (dérmica o contacto), por las vías respiratorias (inhalación) y por vía digestiva (ingestión). La absorción de las piretrinas es más alta por las dos últimas que por la primera. En el caso de la ingestión en animales o humanos se ha demostrado que al parecer se eliminan con relativa facilidad, ya que se dispone de enzimas hepáticas para su degradación (Miyamoto, 1976).

Las piretrinas son inestables en el agua, hidrolizándose en compuestos carentes de toxicidad, por lo que, pese a ser tóxico para los peces, no contaminan ni acuíferos ni ríos. También se degradan fácilmente por acción de la luz solar y del calor. Su persistencia en el suelo depende de diversos factores (viento, luz, temperatura y humedad), pero se ha estimado que poseen una persistencia que varía entre una y doce horas. En espacios interiores cerrados puede persistir hasta dos meses por lo que es ideal para el tratamiento de granos en silos y para el ganado. Apenas es tóxico para los mamíferos o pájaros.

Es muy eficaz en tratamientos contra mosca blanca, pulgones, araña roja, cochinillas, pulgones, moscas y mosquitos. Puede provocar picores en las mucosidades y ojos por lo que se recomienda el uso de gafas y mascarilla a la hora de aplicarlo.

 

Tratamientos Bio-ecológicos SA

 

El cannabis, una visión desde la prevención de riesgos laborales (parte 2)

En el artículo de este mes continuamos con el tema de la Prevención de Riesgos Laborales. En este número, abordaremos las condiciones idóneas en las que debe estar el trabajador para desarrollar su trabajo con seguridad cuando éste consume cannabis de forma habitual.

Por Psicotar

En el número anterior expusimos la idea de que el solo hecho de detectar algún rastro de cannabis no era suficiente para proceder a concluir que la persona estaba bajo sus efectos y que, por lo tanto, podría constituir un peligro para él o para terceras personas en un contexto laboral donde los riesgos fueran importantes por los procesos o por las circunstancias.

Las personas pueden consumir cannabis por muchas razones, razones que no siempre se han intentado conocer por parte de autoridades, organismos oficiales, empresas, etc. Debido a esa actitud negativista, se genera un mayor enfrentamiento y con ello un fracaso aún mayor de las actuales e inútiles políticas antidrogas. Quizás tratar de comprender mejor a la persona les llevaría a puntos intermedios dentro del continuum que supone consumir algo / no hacerlo.

Existe en psicología una concepción del consumo de sustancias como una forma de automedicación (1) que favorece, de alguna manera, la obtención de cierto nivel de bienestar o la reducción significativa del malestar subjetivo que pueda sentir un individuo.

Desde esta perspectiva nos acercamos al cannabis como medio y no como fin, es decir, alcanzamos la conclusión de que hay una “situación base” que es la que lleva al individuo a consumir, hay una razón.

Realizando un análisis de la función que tendría aquí el cannabis, no es difícil apreciar que su uso como relajante en casos de ansiedad o temperamento nervioso es muy frecuente. Así mismo, muchas personas consideradas tímidas y muy tranquilas también consumen cannabis. Siendo el patrón de personas opuestas, resultan obtener lo mismo del cannabis: una regulación fisiológica de ciertas sensaciones del organismo que podrían estar experimentándose como malestar.

Esta regulación fisiológica ya se ha tratado con detalle en este espacio (ver CM nº 70, nº 72, nº 73, nº 75) por lo que se remite al lector interesado en ello a los números de CM citados.

Ahora bien, es preciso considerar que el cannabis es una sustancia que debe ser evitada en un contexto laboral porque afecta a los procesos de atención, procesamiento de información, emisión de conductas y respuestas emocionales (2)

Respecto a los procesos de atención, está demostrado que condiciona el funcionamiento de la misma, al estar conformada en una amplia medida por la capacidad de sostener el foco atencional. Por ello, el uso de cannabis puede dificultar mantener una atención sostenida y esto es un factor de riesgo laboral que se añade a los que ya puedan existir en el trabajo. Se altera así mismo la capacidad de concentración, disminución de la capacidad de juicio y existe cierta dificultad para el razonamiento de orden superior, lo que puede condicionar la toma de decisiones ante situaciones de elevado riesgo.

Respecto a la memoria operativa, también se producen modificaciones en su funcionamiento, por lo que es importante considerar que la capacidad de desarrollar actividades de especial atención o complejidad puede verse alterada. Si estas situaciones además pueden exponer al trabajador a un agravamiento de los riesgos laborales, se hace más patente la necesidad de no consumir.

Un factor muy importante en el entorno laboral que está implicado en el consumo de cannabis es el efecto que éste ejerce sobre las respuestas emocionales del organismo y sobre cómo se valoran estas a la hora de tomar decisiones. Esto es conocido como “marcador somático” y condiciona en gran medida las decisiones que abordamos diariamente.

El cannabis influye de forma muy marcada en el proceso emocional y por lo tanto, condiciona la forma en la que percibimos las situaciones y las reacciones de nuestro organismo ante las mismas. Durante mucho tiempo se condenó a la emoción al más bajo nivel de importancia respecto a la razón. Se entendía que la emoción era algo que nos llevaba a hacer cosas que no eran razonables de forma incontrolada y era, por ello, repudiada. Estoy hoy día aún es posible experimentarlo en el trato diario con las personas de nuestro entorno, estamos continuamente actuando y expresando emociones muy suavemente o directamente ocultando nuestros verdaderos sentimientos por norma social.

Sin embargo, ahora se sabe que la emoción guía el proceso de razonamiento de una manera muy peculiar y totalmente indisociable de la razón. Cuando valoramos posibles alternativas o soluciones a problemas, se activan los llamados “marcadores somáticos”, que son emociones asociadas al pensamiento en curso y que generan ciertas sensaciones en el organismo. Esas sensaciones constituyen la parte del proceso emocional que podemos llegar a sentir, dado que hay una cuantas partes del proceso que son inconscientes. Estos sentimientos experimentados ante situaciones, problemas, personas, etc, son los que condicionan nuestras decisiones y nuestras acciones. Por ello, podemos decir que la emoción es un proceso imprescindible que nos ha permitido la evolución como especie.

Ante un peligro, se activa una respuesta de alerta emocional, a veces incluso antes de ser realmente conscientes de ella. Esto sucede porque nuestro cerebro está constantemente captando información del entorno y no siempre esa información llega a las zonas de procesamiento consciente. ¿Quién no se ha sentido alguna vez mal hablando con alguien, sin saber la razón del malestar, y ha deseado terminar la conversación cuanto antes? Eso sucede por la vía emocional inconsciente, se ha detectado algo que “no cuadra” y nuestro cerebro activa ese marcador somático para avisar de que algo no va como debería. Esto, en un futuro, debería llevarnos a cambiar el comportamiento respecto a esa persona, incluso reduciendo el contacto con ella.

Trasladando esto al campo de la prevención, un riesgo laboral no siempre activa una respuesta emocional, ya que nos habituamos al mismo riesgo y por ello se produce cada vez una respuesta menor. Si además añadimos a esto el consumo de cannabis, podríamos tener problemas a la hora de valorar ciertas situaciones de riesgo porque, como hemos visto, se afecta la recepción de información, el procesamiento de la misma, los marcadores somáticos asociados y la emisión de conductas.

Por ello, no es buena idea el consumir cannabis en contextos laborales debido a que, en caso de producirse situaciones de riesgo laboral grave, sería correr un riesgo elevadísimo en todos los sentidos, no sólo en el personal por sufrir un accidente, sino incluso en el legal, porque podría ser considerada imprudencia temeraria y eximir por lo tanto la calificación del accidente como laboral.

Si en el número anterior defendíamos la libertad de consumo durante el tiempo libre, es preciso matizar que, tratándose de un contexto donde mueren anualmente cientos de personas en nuestro país (3) todos los posibles efectos de cualquier sustancia deben estar controlados y haber desaparecido antes de incorporarse al trabajo. En materia de seguridad y salud laboral es recomendable estar al máximo de condiciones y capacidades y no arriesgarse como en ocasiones se ven casos.

Ahora bien, el cannabis no es la única sustancia que puede provocar alteraciones en la capacidad de reacción, decisión, etc… por ejemplo, los antihistamínicos usados para las alergias tienen un efecto somnífero, los ansiolíticos de tipo benzodiacepínico generan somnolencia e incoordinación, los antidepresivos también afectan a la capacidad de reacción y atención, etc…

Por ello, si se consumen medicamentos y se tiene que conducir o manejar maquinaria o herramientas peligrosas, debe leerse detenidamente el prospecto y valorar el riesgo existente contando con el consejo y asesoramiento del médico que ha puesto el tratamiento (4)

El consumo de medicamentos es un riesgo añadido a los presentes en el contexto laboral. Si tenemos en cuenta que hay encuestas que estiman que un 6´7% de trabajadores y un 6´9% de la población general consume algún tipo de tranquilizante (5) la cosa se pone muy seria porque a ese 6´7% del contexto laboral hay que sumarle el porcentaje de personas que consume cannabis, el que consume alcohol, el que está en tratamiento con otros medicamentos, etc…

 Abordando la prevención del riesgo, llegamos a una cuestión fundamental y muchas veces olvidada en las empresas, que no es otra que la percepción del riesgo y su valoración adecuada a la realidad. A veces porque no se transmite toda la información, otras veces porque no se ajusta a la realidad, otras porque el trabajador no se da por aludido, etc… se corren riesgos innecesarios por parte de todos los actores.

 En la percepción del riesgo cobra una gran importancia el nivel atencional del trabajador, factor fundamental que puede afectarse simplemente por no haber dormido bien una noche. Por lo tanto, todo aquello que pueda condicionar negativamente la atención del trabajador debe ser controlado y evitado: descanso irregular, consumo de medicamentos, consumo de sustancias varias, etc.

 Para percibir el riesgo el trabajador debe reconocerlo y, por tanto, debe recibir una formación previa donde se le detallen los riesgos y las medidas de prevención a adoptar para evitarlos o controlarlos. Todo factor que condicione negativamente el reconocimiento del riesgo debe ser estudiado, controlado y, en la medida de lo posible, evitado.

 Para el estudio del proceso de PRL desde el inicio del riesgo hasta la manifestación de un accidente se utiliza un modelo pragmático conocido como “Teoría del queso gruyere”, que considera las medidas preventivas como barreras hechas a modo de loncha de queso de gruyere a interponer entre la generación del riesgo y el accidente.

 Decir que la PRL busca interponer cuantas más medidas preventivas se pueda, mejor. Pero estas medidas no son 100% seguras, tienen fallos, agujeros, como las lonchas del queso gruyere, y por ello siempre hay una pequeña probabilidad de que se produzca el accidente.

 Por lo tanto, la eficacia debe pasar por poner muchas medidas de prevención.

 La primera de ellas corresponde a las normas, tanto las oficiales como las propias de la empresa. España es un país donde la normativa de PRL constituye el más grueso conjunto de Leyes, Reales Decretos que hay, mucho más que en cualquier otro ámbito. Esto arroja una idea acerca de la complejidad del tema que nos ocupa. En cuanto a normativa sobre consumo de cannabis decir que, al ser una sustancia prohibida, su consumo en horario laboral puede suponer un serio problema de seguridad y salud por lo que antes hemos expuesto.

 Este primer escalón también contempla la normativa y la operativa propias de las empresas. Las organizaciones son culturas y éstas se crean por la unión de las diferentes concepciones, atribuciones, consideraciones, etc, que aporta cada miembro, de tal forma que se podría considerar a las organizaciones como algo vivo, cambiante y, en definitiva, decir que las organizaciones no crean culturas, sino que ellas mismas son culturas.

 El consumo de cannabis no suele estar bien visto y ni mucho menos permitido, quizás salvo en algunos contextos laborales concretos. Desde estas líneas se reitera que, desde el punto de vista de la PRL no se recomienda el estar bajo los efectos de ninguna sustancia mientras se esté en un contexto laboral. Nótese que, al decir sustancia, no sólo nos referimos al cannabis, sino incluso a medicamentos que puedan producir una reducción en la capacidad de atención y reacción y, con ello, provocar un accidente.

 Pero hay que tener clara una cosa, aparte de lo que se viene exponiendo en estas líneas: el consumir en el tiempo libre no debería constituir un problema en el contexto laboral, al menos a priori. Siempre que una persona se incorpore a su puesto en un estado psicofísico aceptable, no debería haber ningún impedimento ni sanción, aunque en un análisis rutinario se pudiera descubrir algún rastro de alguna sustancia. Esto es así porque lo que el trabajador haga en su vida privada, en principio, no debería tenerse en cuenta en el ámbito de la empresa, salvo que perjudique su capacidad para desempeñarse de manera satisfactoria. Por esto, el que se detecten “trazas” o “restos” de sustancias en un análisis no siempre es señal de que la persona está “drogada” y carece de las condiciones para trabajar adecuadamente.

 El problema es que esta lógica no siempre es manejada por las direcciones de las empresas, que asemejan el tener restos de una sustancia a estar bajo los efectos de la misma.

 En el próximo número seguiremos abordando estas cuestiones y valoraremos la importancia de las “capas” de seguridad que la teoría del queso gruyere tiene para evitar accidentes.

Nos despedimos hasta la próxima… salud y ¡buen viaje!

 

NOTAS:

 

1- BELLOCH, Amparo; SANDÍN, Bonifacio y RAMOS, Francisco (Eds.): Manual de Psicopatología, Vol. I. McGraw-Hill. Madrid, 2004. (Págs. 518 a 520)

2- Efectos variados del cannabis:

http://www.fundacioncsz.org/images/pdfs/aspectos_psiquiatricos_cannabis.pdf#page=93

3- Datos de la Comunidad de Madrid, fuente: www.madrid.org

            Accidentes leves: 103.168

Accidentes graves: 497

Accidentes mortales: 92

Accidentes totales: 103.757

4- Efectos de medicamentos sobre la capacidad de conducción:

            http://www.zonahospitalaria.com/noticias/zh_9/medicamentos_conduccion.shtml

5- Artículo en “El País”:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/parados/drogan/elpepuopi/20110127elpepisoc_4/Tes

 

 

La poda del cannabis (II)

El cannabis es una planta tan versátil, domesticable y sobre todo adaptable, que permite hacer con ella cosas “no programadas” en principio por la naturaleza. Pero una cosa es la naturaleza y otra el ser, y en este caso el ser, nuestra amada planta, se adapta prácticamente a cualquier entorno incluido el cultivo de interior con luces artificiales y sin tierra. Igualmente, aún siendo una planta anual, se puede “manipular” el entorno para que dure años. Con ayuda de distintas técnicas de poda y “doma” o modelado podremos conseguir estos comportamientos “domesticados”.

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Conservando madresConservando madres

Efectivamente, dentro del mundo vegetal una de las plantas más domesticable es el cannabis. Si bien en su formato “industrial” o “sin droga” este aspecto no ha sido muy estudiado ni desarrollado, no sucede así con el que se cultiva tanto en interior como en exterior con fines más “narcóticos” y ello se debe, sobre todo, al estudio autodidacta de multitud de cannabicultores a lo largo de la historia reciente.

Los cultivos industriales suelen estar autorizados y la cantidad inmensa de plantas que se trabajan hace innecesario el uso de técnicas de optimización de cosecha floral, aparte de que los cogollos no tienen valor en la mayoría de estos cultivos y sí la fibra o las semillas, por lo que los esfuerzos a la hora de investigar como aumentar la producción se han dirigido por otros derroteros. En cambio, en el cultivo de cannabis narcótico para autoconsumo nos encontramos con una situación completamente diferente: Primero, es ilegal. Después, resulta que el espacio del que solemos disponer en interior no es muy grande y en exterior, debido lo ilegal de su cultivo, no podemos poner muchas plantas. Todo esto ha llevado a diferentes cannabicultores inquietos a desarrollar y adaptar técnicas de cultivo que, de ser bien aplicadas, pueden marcar la diferencia entre una cosecha pobre y otra satisfactoria.

La Planta Madre

Vamos a comenzar con las técnicas de poda para la conservación de madres. Recordemos que estas plantas son iguales al resto de plantas de cannabis y que lo que haremos no es otra cosa que domesticar su crecimiento para promover la producción de ramas secundarias, las cuales serán cortadas para producir esquejes. Además se fuerzan más allá de su ciclo anual natural para ser mantenidas vivas durante años a base de someterlas a un fotoperíodo vegetativo de 18 horas de luz o más durante toda su vida.

Damos por hecho que vamos a hacer la madre desde un esqueje recién enraizado, a ser posible de una punta o un solo tallo (ver curso de esquejado) aunque veremos cómo también podemos aplicar la técnica a una planta ya crecida si bien lo ideal es comenzar cuanto más pequeña mejor. También indicamos que aunque hay quien usa sistemas hidro con arlita tipo dutchpot, el mejor sustrato para madres es la tierra por la autonomía y el margen de error en cuanto a riegos y secano, que es mucho mayor que en cualquier sistema hidropónico. Se suelen usar macetas o contenedores no muy grandes, pues no queremos plantas gigantes.

Dejamos al esqueje coger fuerza y una vez que ha producido tres o cuatro brotes nuevos le cortamos la punta justo por encima del penúltimo nudo. De esta manera conseguimos dos puntas que deberemos dejar crecer hasta que produzcan a su vez otros tres o cuatro brotes y repetimos la operación en cada una de ellas obteniendo esta vez cuatro puntas. En este punto debemos esperar unos días para que las ramas crezcan, cojan fuerza y empiecen a generar varios brotes secundarios.

Una vez que los brotes se han convertido en ramas, tiempo que depende sobre todo de la cantidad y la calidad de la luz que les estemos suministrando, debemos pararnos a analizar la estructura que va adquiriendo la planta para decidir los siguientes pasos teniendo en cuenta la forma de las ramas y la velocidad de desarrollo.

Potenciando el ramaje

Lo primero que debemos determinar es si el tipo de crecimiento es índico o sativo, lo que podremos saber por diferentes signos. El crecimiento sativo se caracteriza por una mayor lateralidad del ramaje secundario que tiende a estirarse en busca de la luz y una mayor distancia entre nudos en general, mientras que el índico tiende más a crecer en vertical centrándose en el tallo y ramas principales costándole más hacer crecer los pequeños brotes y también puede “espigarse” estirando las distancias intermodales, pero siempre hacia arriba.

También el tipo y forma de las hojas tienen su importancia, y no tanto por su relación con los tipos índico/sativo ya que la mayoría de las variedades actuales, al ser multipolihíbridos, pueden mostrar hoja ancha y un patrón de crecimiento sativo, por ejemplo. Realmente para la poda, el ancho y largo de las hojas influye sobre todo en las zonas de sombra sobre los brotes nuevos y ramas secundarias y terciarias y por lo tanto, en la velocidad de desarrollo de éstas.

Así pues, para la conservación de madres el objetivo de las podas es potenciar el crecimiento de ramas secundarias al mismo tiempo que mantenemos un crecimiento general controlado para economizar recursos (luz, agua, tierra…). Como hemos indicado, con las primeras podas de puntas realizadas al esqueje que se convertirá en madre hemos iniciado una estructura “fractal” en la que cada punta se convierte en dos. Tras dejar crecer el esqueje podado podemos caer en la tentación de seguir cortando puntas, pero no debemos dejarnos arrastrar por el instinto. Si continuamos con el mismo procedimiento sólo conseguiremos una multitud de pequeñas y finas ramas y los brotes crecerán lentos y con largas distancias intermodales.

Por el contrario, ahora lo que haremos será “limpiar” la base del tallo principal que seguramente habrá empezado a tirar minibrotes por debajo de la primera poda. Deberemos eliminar definitivamente estos brotes para potenciar todo el crecimiento superior y todas las mini ramas que hayan podido crecer en la zona interior de la planta. Si la estructura es sativa, quitaremos también uno o dos brotes de las ramas secundarias, mientras que si es índica deberemos potenciar el crecimiento de tres o cinco ramas a partir de la poda total del tallo central de manera que con el tiempo adquiera forma de candelabro. También deberemos quitar las hojas principales que tapen los brotes que vayan apareciendo. En cualquier caso de forma general debemos clarear toda la zona más central de la planta al objeto de que entre bien la luz hasta las partes más bajas.

Puntos de cortePuntos de corte

La paciencia es imprescindible

Cuando estamos creando una madre hemos de tener en cuenta que hemos que tener paciencia hasta que esté completamente formada y modelada antes de empezar a “cosechar” esquejes. Después de haber realizado los pasos expuestos anteriormente deberemos dejar al menos quince días antes de realizar ninguna otra poda. Durante este tiempo podemos aprovechar para ir observando el desarrollo de cada una de las partes de la estructura general: fortalecimiento de tallos, velocidad de nacimiento y crecimiento de brotes nuevos, estiramiento de ramas, control de las puntas y sobre todo el crecimiento de las pequeñas ramas que después serán esquejes. Un buen ejercicio es intentar prever o visualizar el futuro desarrollo a partir de las podas que vamos realizando y comprobar si el resultado se corresponde con lo previsto.

Una vez pasados esos quince o veinte días seguramente podremos ya sacar una primer tirada de esquejes dependiendo de la variedad que estemos trabajando, pero prácticamente en todas habrán crecido ramas secundarias del tamaño suficiente para ser cortadas y enraizadas. Debemos tener la precaución de no cortar completamente la base de la rama, dejando siempre intacto el nudo inferior de donde crecerán con el tiempo dos nuevas ramas.

A partir de ese momento se entra en una rutina que podemos tipificar como: Controlar altura cortando puntas, limitar la ramificación eliminando brotes secundarios, quitar hojas que tapen la luz y pequeñas ramas demasiado bajas o finas y esperar la recuperación de la madre para que forme nuevos esquejes, cortarlos y volver a empezar. Conviene dar una alimentación rica en nitrógeno para promover la formación de tejido vegetal e impedir que los procesos florativos hagan acto de presencia con el tiempo en forma de multitud de preflores aún a 24 horas de luz. En relación a esto último, vamos a ver de forma simple otro tipo de poda menos usual pero muy necesaria en el mantenimiento de madres a lo largo del tiempo, y es la poda de raíces.

Podando por abajo

Cuando tenemos una planta durante años en la misma maceta es obvio que la cuestión nutricional no va ser igual que en otras que sólo van a tener unos meses de vida. En nuestro caso, si bien podemos aplicar distintos tipos de abonado, ya sea orgánico o mineral, llegará un momento en que el sistema radicular de una planta madre colonizará todo el sustrato con el tiempo y si seguimos manteniéndola ahí acabará sufriendo un gran estrés radicular que desembocará en un estado de prefloración permanente y acortamiento de distancias internodales hasta frenar su desarrollo.

A primera vista, todos estos problemas quedarían resueltos con un trasplante a una maceta mayor con nueva tierra, pero ello traería otros problemas como un mayor crecimiento por encima de lo deseado y, tarde o temprano, el nuevo espacio también será “comido” por las raíces volviendo a producirse el problema aumentado ya que, al ser más grande la planta, también es menos manejable y más fácil de dañar en la manipulación. Por todo ello, lo que haremos será replantar la planta en la misma maceta tras limpiar de tierra la parte inferior del cepellón de raíces y podar una parte de este eliminando un tercio del sistema radicular.

Para realizar esta operación esperamos a que el sustrato este relativamente seco para que se mantenga hecho un bloque y no se deshaga, y sacamos la planta de la maceta como si fuera para un trasplante. El proceso es relativamente delicado, pero al cabo de dos o tres podas se le coge enseguida el tranquillo, por lo que si nuestra madre es muy valiosa, es mejor practicar antes con otras plantas. Es fundamental que los contenedores sean pequeños, de cinco litros o menos debido a la manejabilidad, ya que debemos cuidarnos mucho de no dañar el sistema radicular principal que nace de la base del tallo de la planta.

Para sacar la planta, colocamos la mano en la base del tallo y damos la vuelta a la maceta al tiempo que con la otra mano sacamos la maceta y la depositamos en el suelo. Colocamos la planta en posición horizontal encima de una bandeja y con un cuchillo dentado o sierra de las finitas, siempre bien desinfectados con alcohol, cortamos aproximadamente el tercio inferior del bloque de tierra y raíces sujetándolo firmemente con una mano mientras con la otra serramos sin dudar.

Una vez separada la “loncha”, procederemos a limpiar de tierra vieja el cepellón cogiendo la planta de la base con una mano mientras con la otra vamos apretando ligeramente y con cuidado el sustrato y este irá cayendo, separándose del cepellón. Cuando ya vemos que pesa poco y notamos que las raíces están sueltas y no tienen bolas de sustrato, le damos la vuelta y la apartamos un momento. Llenamos unos centímetros de maceta con la misma tierra que ha caído. Esto es muy importante, pues así mantenemos el pH en el mismo valor evitando estrés adicional.

Seleccion de ramasSeleccion de ramas

A continuación rellenamos cinco centímetros de tierra nueva y recolocamos casi todo el sistema radicular en el fondo de la maceta, rellenando el nuevo espacio de tierra enterrando parte del tallo. Para ello, necesitamos que el sustrato no se encuentre ni muy seco ni muy húmedo, de manera que al extraer el mojón de tierra de la maceta el sustrato se separe fácilmente de las raíces. Para ello le daremos un ligero spray de agua con el pH ajustado.

Una vez completada la operación, daremos un ligero riego con agua oxigenada de farmacia al 2% (medio litro de agua oxigenada por 25 litros de agua) y colocaremos la planta de nuevo en su lugar. Si hemos realizado todos los pasos correctamente, la planta no habrá sufrido estrés y continuará su crecimiento, algo más baja.

En el próximo capítulo veremos las distintas técnicas de poda para incrementar la producción de nuestras cosechas utilizando el mismo espacio de cultivo. Un saludo

Glosario

Arlita: Bolas de arcilla expandida a altas temperaturas que se utilizan en construcción como aislantes y en hidroponía como sustrato

Cepellón: Masa principal de raíces cuyo origen se encuentra en la raíz principal que nace justo por debajo del tallo de la planta.

 Ducth Pot: Sistema autónomo de cultivo hidropónico basado en una maceta que se suele llenar con arlita que se introduce dentro de otra que contiene un depósito con la solución nutriente que se envía hacia arriba mediante una bomba de agua. Esta solución nutriente resbala sobre la arlita mojando las raíces con el alimento y volviendo a caer en el depósito del fondo, creando así un ciclo continuo.

Hidropónico: Sistema de cultivo que no utiliza tierra, sustituyendo ésta por algún tipo de sustrato inerte como la lana de roca, la fibra de coco, la arlita o simplemente agua. En estos sistemas todos los nutrientes necesarios para el desarrollo de las plantas tienen que ser suministrados en el agua de riego.

Multipolihíbrido: Variedad formada por cuatro o más parentales los cuales a su vez han sido creados a partir de tres líneas originales o más.

 

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