El papa fuma maría

“Si no crees que las drogas han hecho cosas buenas por nosotros, hazme un favor, vete a casa esta noche, coge todos tus discos, todas tus cintas y todos tus CD y quémalos. Porque, ¿sabes qué?, los músicos que compusieron toda esa gran música, que ha mejorado tu vida a lo largo de los años, estaban bien colocados”. Fin de la cita del comediante estadounidense Bill Hicks (1961 - 1994).

Texto: Ferenz Jacobs | Fotos: Hash Marihuana & Hemp Museum Barcelona/Ámsterdam

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La relación estrecha entre la música moderna y el cannabis empieza a principios del siglo XX, en los prostíbulos de Storyville, el barrio rojo de Nueva Orleans, para ser más preciso. Los músicos tocaban jazz y fumaban marihuana. Según el historiador cannábico Ernest L. Abel, los músicos de jazz preferían fumar cannabis a beber alcohol, puesto que trabajaban hasta las últimas horas de la noche. El cannabis no les hacía perder la sensibilidad en su forma de tocar y despertaba toda su imaginación sin dejarles resaca. Como recordaba el trompetista Louis Armstrong (1901 - 1971) más tarde en su autobiografía: “Es mil veces mejor que el whisky. Es una ayudante, una amiga.”

Grandes nombres de la escena del jazz, como Thelonious Monk, Count Basie o Duke Ellington, desarrollaron un gusto particular por el cannabis como sustancia que expande la mente para inspirarles o ayudarles a relajarse. Se empezaron a llamar a sí mismos vipers (víboras) debido al sonido silbante que se produce cuando se da una calada rápida a un reefer (porro).

En 1923, la ciudad de Nueva Orleans, preocupada por “esta música satánica que pervertía a las mujeres decentes”, prohibió el consumo de cannabis. El cannabis, que facilitaba la inspiración, tenía que ocultarse detrás de unas palabras de jerga, con el fin de que los entendieran sólo aquellos que ya estaban en el ajo. Los músicos de jazz empezaron a referirse a su planta favorita con términos como muggles (una palabra que J. K. Rowling resucitó en el universo de Harry Potter para llamar a los que no tienen habilidades mágicas), muta, gage, té, grifa o espinaca.

Esta última metáfora se puede escuchar, por ejemplo, en el tema The Spinach Song, I Didn’t Like It the First Time (La canción de la espinaca, no me gustó la primera vez) de la banda de jazz Julia Lee and Her Boy Friends, que también tuvo un éxito con Lotus Blossom, Sweet Marihuana (Flor de loto, dulce marihuana).

“La espinaca tiene vitamina A, B y D, pero la espinaca nunca me atrajo / Pero un día, mientras cenaba con un chico, decidí darle una oportunidad / No me gustó la primera vez, fue tan nuevo para mí / No me gustó la primera vez, yo era tan joven, ya ves / Solía huir de estas cosas, pero ahora, de alguna manera, no tengo bastante / No me gustó la primera vez, oh, ¡cómo creció en mí!”

Dios le dio la hierba

Años más tarde, cuando los “chicos guays” ya no escuchaban jazz y usaban la palabra dope (maría) para denominar a la planta prohibida, el rockero neoyorquino David Peel y su banda The Lower East Side lanzaron el álbum The Pope Smokes Dope (El papa fuma maría). El álbum, de 1972, fue una protesta política contra la prohibición del cannabis (a partir de la Marijuana Tax Act del 1937) y consta de doce temas incluyendo el pegadizo Everybody's Smoking Marijuana (Todo el mundo está fumando marihuana). El polémico título del álbum fue prohibido en casi todo el mundo y el disco sólo se lanzó en Estados Unidos, Canadá y Japón.

The Pope Smokes Dope fue producido por John Lennon y Yoko Ono. David Peel y John Lennon se conocieron durante una de las actuaciones de Peel en el Washington Square Park, en 1971. Los dos hombres fueron presentados por Jerry Rubin y Abbie Hoffman, los coloridos líderes del movimiento Yippie. Los tres inmediatamente comenzaron a cantar (y fumar) junto con Peel su tema bastante repetitivo The Pope Smokes Dope, hasta que la policía intervino.

“El papa fuma maría, Dios le dio la hierba / El papa fuma maría, le gusta fumar en masa / El papa fuma maría, es un fumeta / El papa fuma maría, el papa fuma maría (3x).”

Lennon y Peel comenzaron a actuar juntos y Lennon lo contrató en Apple Records (la compañía discográfica de los Beatles) para el álbum The Pope Smokes Dope. Lennon pensó que las canciones de Peel eran maravillosas y que, si un día ya no escribía temas polémicos e inspirados en el cannabis, llegaría fácilmente a las listas de éxitos. El cantante de los Beatles admitió la crítica a menudo repetida de que David Peel realmente no podía cantar ni tocar la guitarra (con sólo tres acordes). Llamó simple a la música de Peel, pero añadió directamente: “Picasso tardó cuarenta años en llegar a ser tan simple como eso”.

David Peel (1943 - 2017) siguió siendo un admirador de la planta del cannabis durante toda su vida. En 2011, la leyenda del rock actuó durante las manifestaciones del movimiento de protesta Occupy Wall Street (llevando sus gafas de sol de John Lennon). Su éxito I Like Marijuana (Me gusta la marihuana) del álbum en directo de 1968 Have A Marijuana (Toma marihuana) y una nueva canción sobre cannabis fueron, por supuesto, parte de la actuación. En 2015 lanzó el que iba a ser su último álbum, Give Hemp A Chance (Dale una oportunidad al cáñamo).

Le gusta fumar en masa

Pero no sólo los músicos de jazz y rock vieron el cannabis como fuente de inspiración, también los cantantes de reggae. Peter Tosh (1944 - 1987) consumía cannabis antes de que lo hiciera Bob Marley. Tocaron juntos en los Wailers, pero Tosh dejó el grupo en 1974, después de once años. Su primer disco en solitario fue Legalize It (Legalízala), donde se incluye la canción del mismo título. En él, Tosh pide la legalización global de su querida hierba, argumentando que todo el mundo, incluso médicos, jueces y abogados, la fuman.

Los músicos de reggae añaden más términos al diccionario cannábico como tamjee y ganja, pero Tosh no cree en las palabras de jerga para esconder el consumo del cannabis. Para él no importa cómo quieras llamarla, hay que legalizar la planta.

“Legalízala, no la critiques / Legalízala, y la anunciaré / Algunos la llaman tamjee / Algunos la llaman hierba / Algunos la llaman marihuana / Algunos la llaman ganja / No importa, hay que legalizarla.”

En la segunda parte del tema Peter Tosh subraya los poderes curativos del cannabis. Según él, es bueno para combatir la gripe, el asma, la tuberculosis e incluso para curar la trombosis. Para no dejar lugar a duda, en la portada del álbum aparece Tosh fumando su pipa en una plantación secreta de cannabis en el campo jamaicano.

Legalize It fue prohibida en la radio de Jamaica por el polémico tema que trataba, así que Tosh decidió imprimir las letras de la canción en un periódico jamaicano. Además, hizo un llamamiento al primer ministro de Jamaica Michael Manley para levantar la censura después de entregarle una copia firmada con la frase: “De una leyenda viviente a otra”. Los intentos de suprimir la canción en Jamaica fallaron, y en su lugar catapultaron al músico de reggae a la fama internacional. Legalize It se convirtió en un himno para los consumidores de cannabis alrededor del mundo.

Es un fumeta

El siglo XXI empieza con la llegada de una nueva ola de músicos jóvenes que hablan abiertamente y defienden el consumo de cannabis. No sólo se trata de artistas de la escena hip hop como Wiz Khalifa y Rihanna, sino también cantantes más pop como Lady Gaga (con su alter ego cannabico, Mary Jane Holland) y Miley Cyrus, a las que no les importa decir que son fumetas. Aunque, hace poco, la ex chica Disney hizo público que había dejado de consumir cannabis después de tener una pesadilla en la que se moría tras haber fumado demasiada marihuana. Quizás se deba a que no quería convertirse en la primera persona en el planeta que se haya muerto de una sobredosis de cannabis.

Una canción cannábica que destaca es Purple Haze (2002) por el dúo de house inglés Groove Armada. La portada del disco muestra el dibujo de un gran porro púrpura al estilo de Andy Warhol. El título de la canción se refiere a un tipo de cannabis de tono púrpura conocido por su potencia sin precedentes y que, a su vez, lleva el nombre de la famosa canción de Jimi Hendrix de 1967.

“Neblina púrpura en mi cerebro / Últimamente las cosas no parecen lo mismo / Actúo raro pero no sé por qué / Discúlpame mientras beso el cielo.”

Como dijo Barend Toet, el fundador de la revista musical holandesa Oor: “Si realmente Hendrix se benefició en un sentido musical de todos los porros que fumaba, sería una parte vital de la herencia de la unión entre la música y el cannabis”.

El amor que la música moderna muestra hacia el cannabis es el tema central de la exposición The Pope Smokes Dope – Discos y Portadas Cannábicas en el Hash Marihuana & Hemp Museum de Ámsterdam. Se puede visitar hasta el 3 de septiembre, www.hashmuseum.com.

Más artículos en el número 160 de Cannabis Magazine:

Sustratos en cultivos hidropónicos
El papa fuma maría
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Leonardita: el dinosaurio de la fertilización
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Cultivo a partir de plantas madre
Henry Ford y su prototipo... ¿de cáñamo?

 

 

 

La brujería medieval y el cannabis

© Isidro Marín Gutiérrez /Ilustraciones Laura Fernández Vadillo

La brujería tuvo como su mayor enemigo la Iglesia. Una vez que se organizó la Iglesia católica apostólica y romana sus jerarcas trataron como un odiado rival a los que consideraron como un culto satánico y lo persiguieron para eliminarlo. Las brujas eran expertas en toda clase de hierbas. Con ellas y los más singulares elementos preparaban en su caldero ungüentos mágicos, pócimas curativas, eficaces venenos y filtros amorosos que guardaban en jarras y botellas. Depositarias de antiguos conocimientos transmitidos de madres a hijas, de iniciadora a iniciada. Así se explica que las brujas de los más diversos rincones de Europa utilicen los mismos elementos para fines semejantes.

Cultura ancestral

La brujería y la hechicería serían diferenciadas por la presencia del diablo a través de un pacto como recurso de mediación, en el primer caso, y la ausencia de dicho pacto en el segundo. La hechicería utilizaba materiales empíricos y la brujería se valía de la imaginación y sugestión, en muchos casos a través de hierbas, ungüentos o alucinógenos.

La brujería hacía referencia a la magia negra con maleficios para producir daños, enfermedades, pobreza o cualquier otro infortunio. Las brujas establecían un pacto con el diablo y le rendían culto. Sus cuatro actos o aspectos fundamentales eran 1º) El pacto con el diablo: El pacto con el diablo es un contrato legal según el cual el diablo proporcionaba salud u otro forma de poder terrenal a cambio de servicios y la potestad sobre el alma después de la muerte. Los magos eran unos herejes, ya que negaban a Dios, y unos apostatas, porque renunciaban a su fe cristiana cuando accedía a adorar o servir al diablo. 2º) El aquelarre: Se trata de la convicción de que las brujas que habían pactado con el diablo le rendían culto colectivo y participaban en varios ritos blasfemos, inmorales y obscenos. Los aquelarres son parodias de la misa católica y con múltiples aspectos sexuales y/o eróticos. 3º) Los vuelos: Se creía que tenían la capacidad de volar para acudir a los aquelarres. Su medio de transporte era la escoba. También se informó que utilizaban ungüentos para volar (Harner, 1973:127-150). Los experimentos realizados en el siglo XX con ingredientes enumerados en las recetas para estos ungüentos han demostrado que contenían andropinas y otros tóxicos que, en contacto con la piel, producen gran euforia, fantasías y sueños vividos. 4º) La metamorfosis: Cambios de forma de las brujas. Jean Bodin lo aceptó.

Las metamorfosis animales, los vuelos, las apariciones del demonio eran efectos de la malnutrición o del consumo de sustancias alucinógenas contenidas en pociones vegetales y ungüento. Antes que el cannabis las plantas favoritas de las brujas eran las que contenían potentes alcaloides psicoactivos (como la cicuta, el acónito, la belladona o el beleño). Estas sustancias, la mayoría mortales si son ingeridas, eran maceradas y convertidas en ungüentos, que filtradas por la piel o a través de algún orificio corporal y de este modo los alcaloides provocan desenfrenadas alucinaciones y estados de trance (Plant, 2001: 121).

La asociación entre brujería y melancolía había sido destacada por el médico luterano Jean Wier (Johann Weyer) en su famoso libro De praestigiis daemonum, publicado en Basilea en 1563. Wier creía que las mujeres son muy propensas a los vapores melancólicos, una enfermedad uterina, hecho que aprovechan los demonios para manipularlas. Pero los fenómenos supuestamente sobrenaturales (como volar por los aires, los aquelarres, la copulación con el demonio) son en realidad, para ese médico, fruto de la imaginación depravada, inducida por el demonio pero provocada por la bilis negra: "El diablo (dice Wier), enemigo hábil, astuto y cauteloso, induce fácilmente al sexo femenino, el cual es inconstante en razón de su complexión, de creencias ligeras, malicioso, impaciente, melancólico por ser incapaz de dirigir sus afecciones y principalmente las viejas débiles, estúpidas y de espíritu vacilante" (Bartra, 1997).

G. Zilboorg considera a Jean Wier el padre de la primera revolución, pues en su obra De la impostura de los diablos propuso que los "endemoniados", "posesos", "brujas", y "hechizados", tan comunes en su época, sólo eran locos que merecían atención médica y no la hoguera. Para Weyer la brujería era el intento realizado por una persona mentalmente trastornada para llevar a cabo algo imposible. Se opuso a que fueran juzgadas por tribunales civiles, ya que no causaban los daños que les atribuían (Caro Baroja, 1986)

“Muchos autores, como es el caso de Wier, daban una explicación natural pero buscaban la forma en que el demonio aprovechaba el funcionamiento de los fluidos corporales -mediante procesos miméticos, por ejemplo para inducir ciertos estados espirituales maléficos como la melancolía. Otra opción, que fue la de Velásquez, consistía en buscar explicaciones naturales y, en caso de no encontrarlas en el canon científico establecido, dejaban el territorio al demonio y a sus actividades sobrenaturales y maravillosas, ajenas a la lógica de la teoría humoral. Esta posición, llevada a su extremo, fue la que impulsó a Bodin a plantear que los actos demoníacos eran totalmente irreconciliables con las leyes de la naturaleza. Contra lo que se ha supuesto comúnmente, durante el siglo XVI no hubo una oposición tajante entre el punto de vista naturalista y la perspectiva demonológica; en realidad las explicaciones científicas naturales solían complementar, e incluso apuntalar, las prácticas demonológicas de los exorcistas. La idea de que Satán, al interferir en los acontecimientos naturales, debía respetar las leyes generales de la naturaleza, era compartida por muchos especialistas en demonología. El criterio para identificar la presencia de efectos satánicos solía buscarse más bien en su carácter excepcional e inusual, y no en causas sobrenaturales o milagrosas; en ocasiones se usaba el calificativo preternatural para referirse a los fenómenos inspirados por el demonio. En este sentido, la explicación que da el doctor Andrés Laguna a la actividad erótica de las brujas es una expresión típica de la época y un precedente importante a la tesis de Wier” (Bartra, 1997).

Para Julio Caro Baroja, antropólogo, “Jean Wier, que trata de las cuestiones relacionadas con las imposturas y las ilusiones diabólicas… En ciudades importantes por sus estudios, por sus enseñanzas, que hoy llamaríamos universitarias, se enseñaba la magia públicamente. Esto se encuentra documentado en textos medievales, sobre todo en relación con la escuela de magia que se decía que existía en Toledo; de suerte tal que en un momento dado los historiadores del siglo XVI dan fe de ello: al "Arte mágico" en español o en castellano se le llamaba "Arte toledana", y, en latín, Ars toletana. La escuela de magia de Toledo está documentada en multitud de textos internacionales de la Edad Media y durante mucho tiempo fue evidentemente la más importante y la más famosa en Europa. Luego nos encontramos este mismo modelo de escuela de magia, con personajes misteriosos estudiando en ella de un modo sistemático, en Salamanca: la famosa Cueva de Salamanca, que fue objeto de teatralización en Ruiz de Alarcón y en otros autores clásicos. También nos encontramos esto en la ciudad de Granada, y en la ciudad de Córdoba, es decir, en dos ciudades andaluzas y, por último, también en Sevilla. La explicación que se dio a esto en muchos textos, fue que en estas ciudades, en la época musulmana, se explicaban efectivamente ciencias más o menos ocultas y que esto dio la fama.” Podemos decir que las artes ocultas se daban en Europa y uno de los ingredientes de esta “magia” era el cannabis. Podemos comprender que las mentes científicas que querían entender las causas naturales de muchos fenómenos extraños se encontraban ante un dilema inquietante.

La auténtica caza de brujas

Sólo en Gran Bretaña, entre finales del siglo XV y la década de 1730, que fue el año en que las leyes fueron finalmente revocadas, unas 3.000 personas (la mayoría mujeres) fueron ajusticiadas por supuesta práctica de brujería. El conocimiento de las propiedades medicinales y psicoactiva de las plantas se perdió durante largos años (Plant, 2001:125). La mayoría de estas brujas eran mujeres marginadas, de clases bajas, solteras, etc… Así el movimiento ilustrado eliminó el saber psicoactivo y lo cambió por el progreso.

Los casos de brujería y hechicería eran también de la competencia de la Inquisición, así como otros que, en realidad, no pertenecían al dominio de la fe, sino al de las costumbres: bigamia, blasfemia, confesores solicitantes, posesión de libros prohibidos, etc… La Brujería, se incluía como herejía, de la que no hay muertes continuas en los archivos. La Santa Inquisición era un tribunal religioso creado a instancias de los Reyes Católicos para investigar y castigar los delitos contra la fe. Los motivos que impulsaron a los Reyes Católicos a establecer la Inquisición dimanaron, sobre todo, del problema de los falsos conversos judíos (judaizantes), que tenía especial gravedad en la Baja Andalucía. Isabel y Fernando obtuvieron del papa Sixto IV el nombramiento de los primeros inquisidores en 1478. Dos años después, el primer tribunal comenzó su actuación en Sevilla; posteriormente se crearon en otras ciudades castellanas y en Aragón, donde sustituyeron a la Inquisición medieval. En 1483 se creó el Consejo de la Suprema y General Inquisición (vulgarmente llamado “la Suprema”), con autoridad sobre todos los tribunales provinciales. Como inquisidor general fue nombrado fray Tomás de Torquemada, prior del convento de dominicos de Segovia. Se ha demostrado que Torquemada, como otros fervientes patrocinadores de la Inquisición, era de ascendencia judeoconversa, pues los conversos sinceros profesaron un odio profundo a los judaizantes. La Inquisición fue suprimida en 1808 por José Bonaparte, y en 1813 por las cortes de Cádiz. En 1814 fue restablecida, pero el arruinado y desacreditado tribunal sólo prolongó una existencia fantasmal hasta su definitiva desaparición, decretada por el régimen liberal en 1820.

Hacia la segunda mitad del siglo XVI hay una ruptura entre la Iglesia Romana y la Iglesia Protestante. Henry Boguet conceptúa a Lucero como criatura satánica. Ambas iglesias lucharan contra la brujería y los escépticos. El 75% de los brujos eran mujeres, excepto en Rusia, Estonia, España y Roma donde se relacionaban con casos de heregía. La causa es que a la mujer se la encontraba moralmente más débil, más carnal y sexualmente más inmoderada; así sucumbía más fácilmente a la tentación del diablo. Eran, en su mayoría, mujeres mayores de cincuenta años; muchas eran curanderas, cocineras y comadronas. En su mayoría eran solteras o viudas. Formaban parte de los estratos más bajos de la sociedad. Utilizaban la brujería como forma de venganza y pactaban con el diablo para mejorar su situación económica. Muchas disputas personales se expresaron a través de acusaciones por brujería.

Cannabis brujeril

El campesino europeo era consciente de que la planta de cannabis tenía otras propiedades a parte de la de dar fibra. Pero este conocimiento no fue más allá de los propios campesinos; muchas veces movido por el miedo a la represión de la Iglesia. Así que muchos europeos tuvieron que aprender de los árabes y de los viajes a la India que el cannabis se utilizaba más como embriagador que por su fibra. Pero en Europa se utilizaba el cannabis por un pequeño grupo de personas descontentas con la Iglesia.

El cannabis y todas las sustancias psicoactivas, junto con sus consumidores fueron perseguidos y eliminados. La caza de brujas fue un intento temprano de “guerra contra las drogas” pero fue en vano ya que aunque se hubiese eliminado a todos sus consumidores las sustancias siguieron existiendo (Plant, 2001:122).

El cáñamo, junto con el opio, la belladona, el beleño y la cicuta eran utilizados en los Sabat para producir hambre, éxtasis, intoxicaciones, bailar de una forma frenética y realizar orgías. El aceite de semillas de cáñamo también era utilizado en los ungüentos para permitirles volar (Kemp, 1935:57,198)

En 1566 el belga Jean Wier (1511-1588), en su “Historia de las imposturas del diablo” (Wier, 1569:170) atribuye al heiranluc, sustancia originaria de Turquía que identificaba con el cannabis, la ilusión de las brujas que imaginan al Sabbat. Aceptó que ciertos ungüentos poderosos tuvieran propiedades alucinógenas que indujeran a ciertas mujeres a estados de sopor en los que soñaban volar. Simplemente por su profesión, la mujer curandera consumía más drogas que la gente común. La combinación de sustancias curativas y embriagadoras y su efecto en las mujeres resultó en la imagen de la mujer voladora, la bruja. El mito de la escoba voladora proviene muy probablemente del hecho de que las mujeres lograban estados alterados de conciencia con ungüentos de beleño que cubrían la parte superior de la escoba y al introducirla en la vagina, se absorbía la sustancia en la mucosa y producía efectos alucinógenos. También hubo hombres que utilizaban este método, un tanto extraño, introduciéndose ellos la escoba en el ano. John Mann comenta sobre el respecto: “Al buscar en el armario de la dama, hallaron un tubo de ungüento con el que untaba un palo y, una vez montada sobre él, amblaba y galopaba a sus anchas”.

En 1615 el médico y demonologista italiano Giovanni de Ninault escribe que el cannabis aparece como el ingrediente principal de los ungüentos usados por los seguidores del diablo. Nynauld distingue tres variedades de ungüentos: "el que produce la ilusión momentánea de una transformación animal; el que permite creer a las brujas que van al sabbat, pero se localiza únicamente en la imaginación; el que permite un verdadero viaje al sabbat, mientras Dios lo permita". Por insólita que nos parezca esta posibilidad, no hay que descartar que algunas pócimas pudieran facilitar una experiencia extracorporal que permitiera a la bruja desplazarse psíquicamente al punto de reunión. Esto puede deducirse de las descripciones pormenorizadas que algunas acusadas hicieron de lugares que nunca habían visto físicamente, y es revalidado por prácticas semejantes de los brujos tribales modernos, capaces de describir certeramente lo que sucede en lugares remotos sin salir de sus cabañas.

Bibliografía

  • Bartra R. Melancolía y cultura. Notas sobre enfermedad, misticismo, cortesía y demonología en la España del Siglo de Oro. Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, Historia y Grafía, Enero-Junio (1997)
  • Caro Baroja, J. Las brujas y su mundo. Madrid (1986)
  • Harner, M.J. The role of hallucinogenic plants in European witchcraft en Harner H.J. Hallucinogens and Shamanism. Londres (1973)
  • Kemp, P. The healing ritual, Faberand Faber, Londres (1935)
  • Plant, S. Escrito con drogas. Ediciones Destino S.A. Barcelona (2001)
  • Wier, J. Cinq livres de l´imposture et tromperie des diables, des enchantements et sorcelleries, pris du latin de J. W. […] et faits français par Jacques Grévin (1ª ed. francesa). París, J. Du Puys (1569)

 

Cazadores de Mitos: Calcomanías con LSD

Se dice, se cuenta, se comenta que en las puertas de los colegios hay desconocidos que regalan o venden calcomanías que contienen LSD con la perversa intención de enganchar o aficionar a los niños a las sustancias psicoactivas y, de este modo, tener asegurada la clientela del futuro. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Qué será... será? Sigan ustedes leyendo y, muy pronto, lo sabrán.

Por Eduardo Hidalgo

Corría el año 2001 cuando una compañera de trabajo vino a mostrarme, perpleja, lo que había recibido el día anterior en el buzón de su domicilio, un folio cuyo contenido les resumimos a continuación:

Si Vd. tiene niños de edad escolar, o sabe de alguien que los tenga, por favor ponga atención a la siguiente información. Una forma de calcomanías llamadas "Estrella Azul", "Pirámide Roja" y "Ventana de Cristal" está siendo vendida o regalada a los niños en la escuela. Es un pequeño pedazo de papel que contiene estrellas azules o puntos de colores, del tamaño de un borrador de lápiz, cada estrella está impregnada de LSD. La droga puede ser absorbida a través de la piel con un simple manejo del papel. También hay papeles semejantes a un timbre postal ilustrado con colores muy brillantes que tienen lo siguiente: Bart Simpson, Superman, Mariposas, Payasos, Mickey Mouse y otros personajes semejantes de Walt Disney. Cada uno está empaquetado en bolsas de celofán.

POR FAVOR, ADVIERTA DE ESTO A SUS VECINOS, AMIGOS Y FAMILIARES Y SOBRE TODO A SUS PROPIOS NIÑOS.

Si sucediera que sus niños obtuvieran alguna de estas drogas, sus síntomas serían:

ALUCINACIONES, CAMBIOS DE CARÁCTER, VÓMITO SEVERO, RISA INCOTROLABLE, CAMBIOS DE TEMPERATURA CORPORAL, PODRÍAN CAUSARLES PÉRDIDA DE MEMORIA POR UN LAPSO O POR TIEMPO INDEFINIDO.

Por aquel entonces, ahí quedó la cosa: nos echamos unas buenas risotadas a cuenta de este clásico e imperecedero cuento que siempre habíamos interpretado como un puro y duro mito y dimos el tema por zanjado. Ahora, sin embargo, pasados los años, con dos hijos a nuestras espaldas y embarcados en nuestra consabida labor de desactivar posibles mitos sobre drogas no podemos menos que preguntarnos… ¿qué sabemos realmente de este asunto de primera mano? ¿Alguna vez hemos llevado a cabo personalmente una investigación que trate de corroborar o de refutar los hechos? La respuesta es, sencillamente, que no. De modo que, la haremos ahora mismito y empezaremos por el trabajo de campo, es decir, nos acercaremos a la puerta del colegio al que va mi hijo mayor y, con mirada de investigadores en toxicología, observaremos atentamente lo que ahí se cuece.

23 de marzo de 2011; 14:00 h.; cielo nublado; hace un frío de cojones. Una marabunta de infantes sale escopetada de las aulas y pulula en todas direcciones en torno al patio y a la cancela del centro educativo. Los hay que corren, saltan, suben por aquí, bajan por allá o ruedan y se revuelcan por acá de una forma frenética y desbocada, parece que estuvieran fuera de sí. Muchos sonríen, ríen, se parten a mandíbula batiente o, simple y llanamente, se descojonan vivos. Otros están abatidos, consternados, tristes o llorosos; y los hay, incluso, que se muestran coléricos, furiosos y enrabietados hasta el punto de llegar a desplegar comportamientos inequívocamente violentos contra sus progenitores o contra otros infantes. Por último, para pasmo y asombro de propios y extraños, unos van tiritando, a pesar de ir abrigados hasta las orejas, mientras que otros parecen sofocados aun cuando vayan en mangas de camisa, con el abrigo cogido de la mano y arrastrándolo por el suelo… En otras palabras, que a excepción de las pérdidas de memoria estamos en condiciones de confirmar, uno por uno, todos los síntomas de la intoxicación por LSD descritos en la nota informativa anteriormente mencionada. Vamos, que cualquier observador imparcial podría describir o calificar lo visto como un pequeño Baby-Woodstock y no faltaría a la verdad.

En fin, que recojo a mi hijo, y le pregunto: « ¿Qué tal, cariño, que has hecho hoy en el cole?» A lo que me responde: «No lo sé y no me acuerdo». «Uy, uy, uy», pienso para mis adentros, «esto ya empieza a ser mosqueante de verdad».

«A ver», le digo, «enséñame los brazos».

« ¿Para qué? ¿Qué pasa?» Me dice.

«Te he dicho que me enseñes los brazos y punto. Venga, levántate las mangas de la camisa, que esto es bastante serio, hijo».

Se las levanta y en el antebrazo derecho veo que lleva una calcomanía.

« ¿Y eso qué es?»

«Una estrella azul».

« ¿Y de donde la has sacado?»

«Me la ha regalado Gonzalo».

« ¿Y Gonzalo de donde la ha sacado?»

«Se la ha regalado su hermano».

« ¿Y su hermano de donde las saca?»

«Pues yo qué sé… las colecciona, se las compra, las cambia con otros chavales, se las regalan… ¿a mí qué me importa?»

«Vale, muy bien… ¿tienes más?»

«Si, Gonzalo me ha regalado unas cuantas.»

«Enséñamelas, por favor.»

«Mira, son estas, estrellas azules, rojas, Mickey Mouse, mariposas… ¿a que molan?»

« ¡Ay va, mi madre!», me digo, «que al final esto va a ser más grave de lo que me pensaba…»

«Anda, tira para casa que ya hablaremos tú y yo…»

A continuación le llevo a casa y le someto a observación durante los días siguientes, prohibiéndole taxativamente que mientras tanto se ponga calcomanías de ningún tipo. El chico se comporta con normalidad: come bien, hace sus deberes, ve la tele… Así que, llegado el fin de semana decido poner a prueba el potencial psicoactivo de las dichosas calcomanías usándole como sujeto experimental. Le llevo al cuarto de baño y le coloco una estrella roja, dándose el caso de que el más pequeño, de dos años y medio, ve toda la operación y se pone como loco para que le ponga otra a él. Su insistencia es de tal calibre que, en pos de la ciencia y de la buena convivencia familiar, me decido a ponerle una de Mickey. Acto seguido nos vamos al salón. Yo me siento en el sofá y les observo subrepticiamente mientras hago como si leyera el Cannabis Magazine. Ellos se quedan en el suelo, tranquilitos, obnubilados con sus dibujitos, a su bola. Hasta que, de improviso, les da una súbita ventolera, se ponen en pie y empiezan a correr de un lado a otro, persiguiéndose, partiéndose de risa y gritando desaforadamente cosas como «here we gooo» «okie dokieee» y llevándose las manos a la cabeza mientras exclaman «¡Mamma mía!».

« ¡Joder, joooder!», me digo, «estos van entripados, pero vamos, hasta las mismísimas trancas, sin la menor duda».

De modo que le pido a su madre que se haga cargo de ellos durante el resto del día y, directamente, doy paso a la segunda fase del proceso experimental: me voy al baño y me coloco yo mismo una estrella azul en el brazo. Espero: media hora, una hora, una hora y media… Nada, que no me sube, así que decido aumentar la dosis: otra estrella azul y otro período de espera… con el mismo resultado. Nuevo aumento de dosis: estrella roja… Lo mismo. Sumo, pues, un Mickey Mouse… más de lo mismo… y así hasta que, con los brazos repletos de calcomanías y sin haber obtenido siquiera el más mínimo efecto psicoactivo, caigo en la cuenta de que, como era de esperar, estos artículos para niños no contienen ni han contenido jamás ni un mísero microgramo de LSD.

«Y el desbocado y desconcertante comportamiento de sus hijos y de sus compañeros de colegio que anteriormente tuvo a bien describirnos y que coincidía punto por punto con la alerta con la que se iniciaba este artículo, ¿a qué se debe, entonces?» Dirá usted.

Pues se debe a que son niños y a que ese es su peculiar, particular y prototípico modo de comportarse. Los niños viven en su propio mundo de pompas de colores, en el que pueden tirarse horas jugando con el tapón de una botella como si de un OVNI se tratara. Los niños son completamente bipolares, ahora se parten de risa, dos segundos después están llorando, luego se lían a tortas y a los tres minutos están despatarraos de la risa otra vez. Los niños vomitan y se acuerdan y se olvidan de lo que les da la gana… En definitiva, los niños son unos flipaos, no cabe duda, pero lo son de forma espontánea y natural no porque ingieran LSD… cosas de la edad (suerte la suya).

En cuanto a las calcomanías, cabe decir que jamás se ha documentado caso alguno en el que contuvieran sustancias psicoactivas, de igual manera que tampoco se ha registrado ningún incidente real y concreto en el que un infante haya resultado intoxicado por emplearlas. De lo que si que hay constancia, harto abundante y consabida, es de la presentación de las dosis de LSD en pequeños papeles secantes que llevan impresos los más variados dibujitos, que unas veces reflejan imágenes de la iconografía infantil -los Simpson, Panoramix, etc.- y otras de la iconografía popular adulta -Leary o Hofmann, por ejemplo-.

Y, a nuestro modo de ver, el origen directo del mito de las calcomanías con LSD viene precisamente de este hecho, es decir, del sobresalto que algún o algunos adultos ajenos –o no- al entorno de las drogas y de la psicodelia se habrían llevado en el momento de toparse con un ejemplar de estos secantes con dibujitos infantiles y del miedo atroz que les habría entrado al pensar que, con tal apariencia, deberían estar indefectiblemente destinados al público pre-puber o, al menos, a la posibilidad de que dicho público, en caso de tenerlos a mano por cualquier motivo, pudiera consumirlos despreocupada e inocentemente.

De hecho, hay quienes sitúan el origen de este mito en 1980 (si bien otros han logrado detectar variantes similares circulantes ya en los años 60), cuando la Oficina de Narcóticos de Nueva Jersey incluyó en su Memoria imágenes de tripis con la figura de Mickey Mouse, alertando de la posibilidad de que los más pequeños pudieran confundirlos con calcomanías. Posteriormente, la advertencia se difundiría por todo el mundo, desde entonces acompañada con membretes falsos de las más variadas instituciones públicas (hospitales, cuerpos policiales, etc.).

Lo cierto, en cualquier caso, es que los camelletes no se dedican ni se han dedicado nunca a regalar ácidos a la puerta de los colegios ni han tratado jamás de hacer clientela entre posibles compradores con un poder adquisitivo como el que tienen los alumnos de la escuela infantil. Lo cual, sin embargo, no significa que nuestros niños no estén expuestos a los “regalos envenenados” que algunos pérfidos desconocidos pueden llegar a darles con la intención de contaminar su conciencia y su pensamiento. Vean, si no, el caso que nos cuenta una tal Mª Ángeles en el libro Leyendas Urbanas:

«Muchas veces he oído hablar de los caramelos envenenados en las puertas de los colegios. Yo estaba en 3º, salíamos del colegio y un señor muy simpático te daba un caramelo y te pegaba una pegatina del PSOE en el pecho. Una mujer que se encontraba allí comenzó a gritar como loca diciendo que esos caramelos contenían droga. Nadie se atrevió a cogerlos, menos los que siempre aprovechaban las buenas ocasiones y decían "eso no es verdad, la droga no existe" (hay que matizar, teníamos nueve años). Más tarde me di cuenta, con el paso del tiempo, de que esa mujer era del PP».

Por último, como señala J. Sampere, el uso de imaginería relacionada con los dibujos animados en los secantes de LSD probablemente tenga su origen en el sentido contra-cultural que se dio a la película Fantasía, de Walt Disney, en la que muchos supieron apreciar un alto contenido psicodélico y cuyo protagonista principal era, precisamente, el ratón Mickey. Del mismo modo que este mito en concreto no sería sino una variante más de las mil y una leyendas populares que, desde el albor de los tiempos, aluden a venenos ocultos en objetos inocentes destinados a los niños (como la mismísima manzana de Blancanieves, sin ir más lejos). Rumores infundados, propagados, todos ellos, con el objetivo de proteger a los menores, aunque sea a costa de angustiarles y atemorizarles –a ellos y a sus padres y tutores- con cuentos chinos absurdos y rocambolescos.

Referencias:

Sampere & Ortí. Leyendas Urbanas.

Usó, J. Leyendas sin desperdicio.

Lycaeum. The Blue Star tattoo Page.

 

Uso terapéutico de plantas mágicas (I)

Además del uso con fines recreativos o placenteros, y del uso mágico-religioso de las plantas de poder, hay también un uso curativo similar a cualquier otra planta medicinal. A veces, como ocurre entre los nativos mexicanos, el uso mágico-religioso es de competencia exclusiva de curanderos y chamanas, mientras el uso medicinal de setas y cactus está abierto al empleo por el común de la población, eso si, a dosis sub psicodélicas o por otras vías de administración como por ejemplo la pomada de peyote, muy útil para dolores y heridas. En los últimos años se están haciendo muchas investigaciones médicas sobre terapéutica con peyote, ayahuasca, LSD, MDMA (éxtasis), etc.
 Amanita muscaria: Hongo Matamoscas

Amanita muscaria Amanita muscaria

La seta roja con motas blancas es usada como medicina por los Khanty de Siberia, para la fatiga psicofísica y contra la mordedura de serpientes venenosas. Rusos y ucranianos rurales empleaban Amanita muscaria por vía externa, sobre la piel, para aliviar problemas de las articulaciones (Ott 2000).

Esta seta fue usada como anti-depresivo y sustituto del vino en la Italia de los años 1860 a 1890, cuando la mayor parte de los viñedos europeos fueron dañados por un parásito, desapareciendo muchos vinos. El médico italiano Grassi fabricó unas bolitas con Amanita seca prensada, que pesaban uno, dos o tres gramos, según se desease un efecto leve, medio o fuerte, y recetaba dos o tres ingestas diarias espaciadas de tres a cuatro horas. Grassi concluyó que la Amanita muscaria, en esta dosificación, produce una ebriedad no tóxica y que es utilizable como sustituto del vino.

En el siglo XIX la Amanita muscaria era un remedio casero y una medicina recetada por los médicos para la epilepsia y la fiebre, por vía externa se aplicaba para las fístulas ulcerosas (Rätsch 2005).

En época reciente un famoso activista cannábico dio a conocer que se curó de una parálisis facial tomando una pequeña cantidad diaria de Amanita muscaria.

Las farmacias homeopáticas venden tintura madre de Amanita con el nombre de Agaricus muscarius T.M. como remedio para la depresión, los tics, la epilepsia, menopausia, sobreexcitación, y problemas intestinales. Se trata de una tintura de 35 gramos de setas en cien mililitros de agua. También se ha usado con tintura de raíz de Mandrágora para la enfermedad de Parkinson (Ott 2000; Rätsch 2005).

Anadenanthera colubrina: Cébil, Villca

A peregrinaA peregrina

Las visionarias semillas triptamínicas de este árbol sudamericano son usadas por los nativos Mataco en sus ceremonias mágico-religiosas. Un té hecho de semillas de cébil y raíz de Polypodium se usa para aliviar problemas digestivos. Las semillas también se añaden a la cerveza local como remedio para la fiebre, melancolía, y otros males misteriosos. Semillas mezcladas con azúcar se usan como diuréticas (para promover la orina), y para potenciar la fertilidad femenina aunque al mismo tiempo se consideran abortivas. Habría que saber la dosificación exacta para ambos usos.

La resina de la variedad colubrina se usa como la goma arábica, y se dice que suprime la tos. La Anadenanthera colubrina tiene dos variedades: Cébil y colubrina. Esta última parece que nunca ha sido usada con propósitos psicodélicos, en cambio sus semillas secadas al sol se esnifan para remediar constipados, catarros crónicos y dolores de cabeza. Los Mataco usan un cocimiento de vainas verdes de Cébil para lavarse la cabeza cuando les duele.

Atropa belladonna: Belladona

Atropa belladonnaAtropa belladonna

La reina de las Solanáceas ha sido usada desde tiempos inmemoriales como analgésico (para aliviar dolores), y contra la depresión, psicosis, y otras enfermedades mentales. Algo de este uso psiquiátrico de la belladonna se ha mantenido en el norte de África. En Marruecos las bayas secas se hacen en forma de té, con agua y azúcar, para “ayudar a producir un buen estado mental”. Dicen que este té es afrodisíaco para los hombres y que “una pequeña dosis de belladona clarifica la mente potenciando la actividad intelectual”. Un par de bayas frescas dicen que aumenta la memoria. Recordad que la sobredosis de belladona es mortal de necesidad, lo que no impidió que durante el primer tercio del siglo XX se vendiese una pomada de belladona al precio de cinco pesetas, fabricada por el laboratorio madrileño “Labol”. Hoy día sólo puede comprarse Atropa belladona T.M. (Tintura Madre) en farmacias homeopáticas, para numerosas dolencias.

En el siglo XIX extractos de belladona (raíces y hojas) fueron usados para tratar la ictericia, hidropesía, toses irritantes y convulsivas, enfermedades nerviosas, escarlatina, epilepsia, neurosis, cólicos renales, enfermedades de la piel, inflamaciones oculares, y enfermedades de los tractos urinarios y respiratorios, garganta y esófago.

Boswellia carteri: Franquincienso

franquinciensofranquincienso

La resina de un arbusto africano es el verdadero y primigenio incienso, la droga de los curas. Raphael Mechoulan y su equipo, de la Universidad de Jerusalén, inyectaron en ratones acetato de inceol, uno de los componentes de la resina de Boswellia. Esta resina es el llamado franquincienso, el más utilizado en el Medio Oriente. El incesol redujo la ansiedad y los síntomas de depresión en los ratones. Así, en el test de ansiedad, los animales inyectados se mostraban menos asustados que los ratones inyectados con un placebo.

El acetato de incesol, una droga suave, ha resultado diez veces menos potente que el Valium en cuanto a reducción de la ansiedad, afirma Mechoulam. Pero añade que es probable que durante las ceremonias religiosas sean los curas que lo queman quienes más inhalan su humo, los únicos que sientan sus efectos. El acetato de incesol podría ser una nueva medicina de la ansiedad y la depresión si pudiese sintetizarse en formas más potentes y si mejorase el estado de ánimo en ensayos con humanos (http://cienciaeninternet.blogspot.com/2008_12_01_archive.html). En Etiopía el franquincienso es quemado como fumigante para bajar la fiebre y como tranquilizante. En los años 90 un extracto estandarizado de resina de Boswellia serrata ha sido usado con éxito en casos de artritis reumatoide (Etzel 1996).

Datura stramonium: Estramonio

Datura stramoniumDatura stramonium

Cigarrillos hechos con hojas de estramonio se fumaban como hipnótico y para aliviar el asma y las insanias mentales hasta bien entrado el siglo XX, en herboristerías españolas se vendían cigarrillos de un gramo de hojas secas picadas de estramonio, solas o mezcladas con tabaco. Para favorecer su combustión las hojas de estramonio se bañaban en una disolución de nitrato potásico y se ponían a secar. La fumación de estramonio debe ser suspendida si se notan náuseas, sequedad de garganta o perturbaciones visuales (Font 2000).

Ahora se venden diluciones homeopáticas de Datura stramonium contra la tos irritante, el asma, las neuralgias, la excitación nerviosa y los desórdenes mentales. La planta entera contiene alcaloides tropánicos: hiosciamina, escopolamina, etc.

Ephedra gerardiana: Ma-huang, efedra

Ephedra gerardianaEphedra gerardiana

En medicina ayurvédica (la medicina tradicional hindú), seis gramos de efedra se hierven en agua diez minutos. El líquido filtrado se bebe para aliviar resfriados, toses, jadeos, bronquitis, asma, artritis e hidropesía. Según Laza Palacios, en su libro sobre plantas medicinales de Málaga, una de las especies ibéricas de efedra, la Ephedra fragilis, “se emplean en cocimiento los tallos jóvenes, como antiasmático, antirreumática, sudorífica y estimulante, gozando de gran prestigio en la Medicina popular” (Font 2000). Esta cita es de un libro de 1939 y al menos hasta 1998 podían comprarse bolsas de tallos de efedra en algunas herboristerías españolas, avitualladas por PLAMECA (Plantas Medicinales de Cataluña) y otros grandes almacenes de herboristería. El catálogo de Amorós S.A. ofrecía el kilo de efedra a 610 pesetas en enero de 1998. Hoy aun pueden comprarse pastillas de EFEDRINA LEVEL, de 50 miligramos de clorhidrato de efedrina, en farmacias. Dependerá del boticario si hay que presentar o no la preceptiva receta médica. En caso de que su consumo se dispare volverán a ser retiradas de las farmacias, como ya lo fueron en los años noventa tras el escándalo mediático del llamado “herbal éxtasis”.

Erythroxylum coca: Coca

La hoja de coca es la “aspirina de los Andes” porque se usa para todo tipo de dolores. Neuralgias, reuma, catarros, gripe, problemas digestivos, cólicos, dolor de tripas, mal de altura, agotamiento, etc. Las hojas de coca se fuman para combatir la bronquitis, el asma, y las toses.

El té de coca (mate de coca) está recomendado para la diabetes, la digestión, la diarrea, estados de agotamiento, y para suprimir el apetito como ayuda en dietas de adelgazamiento. El té es efectivo tanto para curar como para prevenir el mal de altura, que sobreviene cuando uno camina por alta montaña, con escasez de oxígeno.

Varias tribus amazónicas beben té de hoja de coca variedad Ipadú para aliviar dolores en la región cardiaca.

Cocaína de la casa Merck, conocida como “la insuperable”, se vendía en las farmacias españolas de los años veinte a 4 pesetas el gramo. La Tónica Kola (más tarde Nuez de Kola Coca) se hacía con nueces de Kola y hojas de coca del Perú, y se anunciaba como el “más higiénico y exquisito de los licores”. Recomendado por eminencias médicas como tónico, digestivo y reconstituyente (Usó 1996). Hoy la hoja de coca se vende por Internet, desde webs seguras del Perú, país donde es legal, a unos cien euros el kilo.

Unos cien gramos de hojas de coca son suficientes para aportar la cantidad diaria recomendada de las principales vitaminas y minerales, según J.A. Duke, 1975, Universidad de Harvard (Ott 1998)

Humulus lupulus: Lúpulo

Humulus lupulusHumulus lupulus

Esta trepadora de la familia del Cannabis (Cannabaceae o Cannabinácea) fue llamada Cannabis lupulus. Un té calmante se prepara con dos cucharaditas de flores femeninas en un cuarto de litro de agua hirviendo, se deja reposar tapado un cuarto de hora y se filtra. El lúpulo se vende en herbolarios, su efecto sedante es suave, aunque hay extractos potentes, tanto en farmacias como en herboristerías. El departamento de salud alemán ha recomendado el té de lúpulo como sedante contra la ansiedad y el insomnio. La lupulona tiene propiedades antibióticas y es la responsable de darle el sabor amargo a la cerveza. También retrasa la eyaculación precoz (Rätsch 2005).

El lúpulo crece silvestre en el norte de la Península ibérica, lo hemos visto trepando por las laderas del monte Urgull, en San Sebastián-Donostia. Además de los efectos sedantes la tisana de lúpulo es diurética y estomacal y en la antigüedad se rellenaban almohadas con flores de lúpulo, contra el insomnio y las pesadillas (Font 2000).

Hyoscyamus niger: Beleño

Hyoscyamus nigerHyoscyamus niger

Las virtudes del beleño son parecidas a las de la belladona. Se combatían los dolores de muelas y el asma. En Sikim (India) se usa además para enfermedades nerviosas. En medicina tradicional china se fuman las semillas del beleño para la tos, asma bronquial, reuma y dolores de estómago.

En Europa el beleño se ha usado desde antiguo como analgésico y antiespasmódico, contra los dolores de tripas, la tos irritante, el dolor de muelas, neuralgias, inflamaciones del bajo vientre, y en forma de cigarrillos contra el asma.

En algunos países las farmacias venden parches adhesivos de beleño, que se ponen detrás de las orejas para evitar el mareo mientras se viaja. Si las mujeres incineradas como “brujas” en la Edad Media levantaran la cabeza y vieran el uso actual de su beleño alucinógeno…¡alucinarían!.

Lophophora williamsii: Peyote, jíkuri

PeyotePeyote

Para los nativos norteamericanos y mexicanos este cactus sagrado es la medicina por excelencia, su nombre en dakota es peyuta (pejuta) que significa medicina: ayuda al parto (Ott 2000), tratamientos de infertilidad, para revigorizar a los ancianos; en México se venden pomadas de peyote contra la artritis, reuma, pleuresía, resfriados, gripe, espasmos nerviosos, parálisis, ceguera, desórdenes del oído, dolores diversos; el cactus quita el hambre y la fatiga, alivia desórdenes intestinales, diabetes, picaduras de serpiente y escorpión, envenenamientos de Datura (Gottlieb 1977), fiebre, tuberculosis, insolación (Berger 2004), antibiótico eficaz contra bacterias resistentes a la penicilina (Ott 2000). Rodajas frescas del cactus se colocan en la cabeza para aliviar el dolor o la insolación. Cocimientos del cactus se aplican en forma de enemas para bajar la fiebre alta. Una tintura de peyote se hace con 50 gramos de cactus seco pulverizado. Se humedece con un poco de agua y se le añaden 100 ml de licor de alta graduación (ron, vodka,…), se echa en una botella cerrada y se deja reposar dos días. Se filtra y del líquido filtrado se toman 30 gotas tres veces al día, por ejemplo para enfermedades cardíacas.

La pomada de peyote se puede comprar en México, a unos 40 pesos el frasco.

Ya se sabía que el consumo ritual periódico del cactus sagrado había conseguido apartar a miles de nativos del alcohol, ahora además hay constancia científica gracias a la investigación médica del doctor John Halpern, de la Universidad de Harvard, que demuestra que los consumidores de este sacramento abandonaron el alcoholismo y recuperaron facultades perdidas por la bebida, gracias al consumo habitual de peyote en sus ceremonias (http://mind-surf.net/drogas/peyote/).

 

Hongos entomopatógenos y marihuana

Por Massimiliano Salami (drgrow)

Infección de por hongos entomopatógenos de las moscas blancasInfección de por hongos entomopatógenos de las moscas blancas

Introducción

Como hemos visto en artículos anteriores la lucha biológica o control biológico se basa en el manejo de animales vivos que denominamos enemigos naturales de las plagas para reducir sus poblaciones y mantenerlas en umbrales tolerables para el cultivo

Como ya sabemos los enemigos naturales se dividen en tres grandes grupos: los depredadores, los parasitoides y finalmente los entomopatógenos.

Dentro de los entomopatógenos más usado en el cannabis hemos hablado del Bacillus thuringiensis, y del nemátodo Steinernema feltiae. Este mes vamos a tratar de forma general a los hongos entomopatógenos, ya que constituyen el grupo de patógenos más importante.

Hongos entomopatógenos

Las enfermedades causadas por hongos son bastante más frecuentes de lo que se podría pensar, al igual que los hongos fitopatógenos causan estragos sobre el cannabis cultivado, estos patógenos de muchas plagas causan espectaculares infecciones reduciendo rápidamente las poblaciones de las plagas.

Existen centenares de hongos entomopatógenos aunque sólo unos pocos has sido estudiados más profundamente.

De todos los entomopatógenos (virus, bacterias, etc.), los hongos son los que han recibido mayor atención por la gran variedad de especies existentes y amplio rango de huéspedes que infectan, ya que sus infecciones son de visible crecimiento sobre la superficie de su huésped. Con la cantidad de hongos entomopatógenos existentes, en cierta manera podríamos decir, que todos los insectos son susceptibles de ser infectados por algún hongo.

Ciertos hongos poseen características muy especiales que les permiten sobrevivir de forma parasítica sobre los insectos y de forma saprófita sobre el material vegetal en descomposición. El crecimiento saprófito puede dar como resultado la producción de conidióforos, conidias y desarrollo micelial. Esta característica es muy importante, ya que permite que el hongo pueda ser cultivado en un laboratorio.

 Los hongos patógenos de insectos tienen un gran potencial para ser empleados como biocontroladores, por sus componentes y su baja toxicidad al medio.

Principales ventajas de estos entomopatógenos

 1.       Presentan grados variables de especificidad, es decir, pueden ser específicos de una familia o sólo de ciertas especies relacionadas.

 2.       Suelen ser selectivos con los enemigos naturales y resto de fauna beneficiosa.

 3.       Si el entomopatógeno encuentra las condiciones adecuadas para introducirse y colonizar un ecosistema, se reproduce y renueva de forma continua, es decir, se vuelve persistente, haciendo innecesarias nuevas aplicaciones.

 4. No contaminan el medio ambiente ni afectan al hombre u otros animales superiores.

 5. Cuando el hongo no llega a causar la muerte directamente, se presentan efectos secundarios que alteran el normal desarrollo del ciclo de vida del insecto.

Larva de mosca del mantillo infectada por un hongo entomopatógeno. El cuerpo muestro del insecto está recubierto por el micelio, los “palitos” emergentes son los soportes de las esporas (conidióforos)Larva de mosca del mantillo infectada por un hongo entomopatógeno. El cuerpo muestro del insecto está recubierto por el micelio, los “palitos” emergentes son los soportes de las esporas (conidióforos)

Principales desventajas de estos entomopatógenos

 1. Sensibilidad a la variación de las condiciones climáticas como temperaturas extremas, desecación y luz ultravioleta. Aunque estos limitantes están siendo contrarrestados mediante el uso de aditivos como los protectores solares, etc.

 2. Requieren de condiciones de almacenamiento más exigentes para evitar que pierdan su patogenicidad.

 3. En general, los insecticidas biológicos no matan instantáneamente, pueden tardar varios días en observarse los efectos. Normalmente se alcanzan muy buenos niveles de control entre la primera y la tercera semana después de la aplicación, dependiendo de la especie plaga, de la especie de hongo entomopatógeno usado y fundamentalmente de las condiciones ambientales. El insecto infectado, normalmente deja de alimentarse mucho antes de morir.

Clasificación de los hongos entomopatógenos

 De acuerdo a la clasificación realizada por Ainsworth (1973), los hongos entomopatógenos se encuentran en la división Eumycota dentro de cinco subdivisiones: Mastigomycotina (forman zoosporas, oosporas y presentan estado perfecto), Zygomycotina (no presentan zoosporas, presentan estado perfecto y forman zygosporas), Ascomycotina (presentan estado perfecto y forman ascosporas), Basidiomycotina (presentan estado perfecto forman basiodiosporas) y Deuteromycotina (no presentan estado perfecto ni zoosporas y forman conidias).

 Las clases de mayor importancia desde el punto de vista del control de plagas agrícolas son Zygomycetes e Hyphomycetes. Muchos hongos entomopatógenos se encuentran en la subdivisión Zygomycotina, clase Zygomycetes, orden Entomophthorales; en Ascomycotina, clase Pyrenomycetes, orden Sphaeriales; clase Laboulbeniomycetes, orden Laboulbeniales y en Deuteromycotina, clase Hyphomycetes, orden Moniliales.

Entomopatógeno infectando a una colonia de moscas blancas.Entomopatógeno infectando a una colonia de moscas blancas.

Desarrollo de las enfermedad

 Mecanismos de infección. Paso a paso

 1. Adhesión de la unidad infectiva (conidio o zoospora) a la cutícula del insecto.

Los hongos entomopatógenos a diferencia de los virus y de las bacterias (que deben ser ingeridos por el insecto para ser infecciosos), infectan desde fuera, es decir, su acción comienza sobre el exterior del cuerpo del insecto. El contacto de una espora y el insecto es el primer paso del desarrollo de la enfermedad. Los mecanismo de acción son muy variables, y muchos todavía no se han aclarado.

 2. Germinación de las unidades infectivas sobre la cutícula.

Una vez fijada al cuerpo de su futuro huésped, la espora germina, generando una primera hifa infectiva (penetración).

 3. Penetración a través de la cutícula hasta el hemocele.

La entrada en el cuerpo del insecto se hace directamente por la cutícula; esto puede ser a través de la hifa de penetración o con un apresorio y tubo germinal. Un apresorio es una simple estructura formada por varias células que degradan con enzimas la cutícula y facilitan la entrada.

 Los hongos, además, pueden aprovechar las aberturas corporales como pueden ser: la cavidad bucal, los espiráculos y el ano para introducirse en el insecto.

 4. Multiplicación fase levadura en el hemocele.

Una vez en la “cavidad general” del insecto, en el hemocele, el hongo se multiplica produciendo cuerpos infecciosos tipo levaduras, llamadas blastosporas. Éstas se dispersan por todo el hemocele infectando a los distintos órganos del insecto.

 5. Producción de metabolitos tóxicos. Los hongos entomopatógenos producen sustancias que son tóxicas para el huésped e intervienen en su muerte. De hecho la muerte de un insecto es más rápida cuando es afectado un hongo que produce grandes cantidades de micotoxinas.

Pupa de mosca blanca infectada por un hongo entomopatógenos. Obsérvese la enorme esporulación sobre el cuerpo muerto que no se observa a simple vista.Pupa de mosca blanca infectada por un hongo entomopatógenos. Obsérvese la enorme esporulación sobre el cuerpo muerto que no se observa a simple vista.

 6. Muerte del huésped.

La muerte es causada por la acción del las toxinas y del desarrollo del hongo que degrada y consume al huésped. Es frecuente que el insecto infectado cambie su comportamiento, dejando de alimentarse, pierde la coordinación para finalmente entrar en un estado de letargia hasta morir.

 7. Crecimiento de las fase micelial con invasión de los órganos del huésped.

 Con la muerte del huésped se termina la fase parasítica del hongo para pasar a una fase de saprofitita: el hongo crece en el hemocele formando el micelio que finalmente emerge del cuerpo muerto del insecto por las regiones intersegmentales, por espiráculos, boca y ano.

 8. Producción de nuevas unidades infectivas sobre el cuerpo del insecto, esporulación externa.

 Finalmente si las humedades lo permiten, el hongo concluye su ciclo realizando una esporulación exterior sobre el cadáver del huésped.

7. Dispersión de las unidades infectivas con el viento y el agua.

 El viento y las salpicaduras de agua de riego o lluvia son responsable de las diseminación de las esporas del hongo por el ambiente y propagar así la infección.

Factores limitantes que intervienen en el desarrollo de la enfermedad por hongos entomopatógenos

Las condiciones climáticas son especialmente importantes para que se inicie la infección que causará una enfermedad y muerte del huésped.

Como todo hongo, la germinación de la espora (en este caso sobre el cuerpo del insecto) depende en gran medida del nivel de humedad ambiental a la que está sometida. Se ha observado que ciertos hongos entomopatógenos, un ambiente más seco facilita la liberación de las esporas procedentes de la esporulación final (sobre el cadáver del huésped), pero tanto la germinación como la esporulación final precisan de elevados niveles de humedad ambiental.

Además de la humedad ambiental, la temperatura es otro factor fundamental para el desarrollo y propagación de la enfermedad. Las temperaturas agradables siempre son favorables para estos entomopatógenos.

Entomopatógenos en el cultivo del cannabis

Los hongos entomopatógenos en el cultivos del cannabis son a día de hoy todavía poco frecuentes, quizás, principalmente por el desconocimiento de su existencia y por que la mayoría de las empresas del sector tienen otra filosofía vista la dificultad que conlleva producir formulados de estas características. Aun así estos formulados a base de entomopatógenos irán adquiriendo cada días más adeptos en el cultivo de la marihuana.

Estos productos ya tienen su fama en los cultivos comerciales, y espero, al final de este artículo, haber estimulado esa parte del cerebro que induce automáticamente al cannabicultor a buscar más información sobre este increíble tema.

Nuestras experiencia con hongos entomopatógenos has sido muy interesante, con resultados muy satisfactorios en la mayoría de los casos y totalmente asombrosos en otros. Todos los ensayos has sido realizado sobre plantas madres o plantas mantenidas en vegetativo en condiciones de interior. En exterior su efectividad depende básicamente de las condiciones ambientales.

Esporulación final de un hongo entomopatógeno sobre el cuerpo muerto de un insecto.Esporulación final de un hongo entomopatógeno sobre el cuerpo muerto de un insecto.

Por los ensayos realizado con distintos hongos entomopatógenos aplicados al cannabis, podemos recomendar su uso en la fase de semilleros, crecimiento vegetativo, etc., ya que en estas fases podemos aumentar las condiciones de humedad sin que la planta se sienta afectada. Durante la fase de floración, como siempre, aplicar soluciones acuosas es poco recomendable ya que puede favorecer el desarrollo de hongos patógenos del cannabis como el moho gris, la Botrytis cinerea.

Los formulados a base de hongos entomopatógenos son una herramientas de control biológico muy eficaces, compatibles con los enemigos naturales, y por tanto, estos formulados pueden integrarse en la mayoría de las estrategias de control de las plagas en el cultivos de la marihuana.

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions)

Referencias

[1]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[2]    Salami M. 2009. La lucha biológica en el cultivo del cannabis.Spannabis Magazine nº50.

[3]    Tanada Y and Kaya H. K. 1993. Insect pathology. Academic Press.

[4]    Castaño-Zapata J. 2005. Guía ilustrada de hongos. Universidad de Caldas

[5]    Humber R. 1997. Fungi: Identification. Manual of techniques in insect pathology. Biological techniques series. Academic Press pp153-185.

 

Los peligros ocultos y las mentiras de los tratamientos fitosanitarios (III)

En el anterior capítulo tratamos los plaguicidas de síntesis. Ahora trataremos todos los mecanismos que la naturaleza nos facilita para realizar una producción ecológica respetuosa con el medio ambiente.

Por Víctor Bataller Gómez (TRABE)

Durante siglos la naturaleza ha sabido generar, por si sola, mecanismos que les permitan protegerse de plagas y enfermedades y el hombre ha sido capaz de identificarlos y ponerlos a disposición de la sociedad. Pero esto ha ocurrido de dos maneras, o bien está al alcance de cualquiera a un precio económico, o las grandes empresas químicas han sido capaces de sintetizarlos en laboratorio una vez descubiertos y con su respectiva patentes, que sólo a ellos les permite fabricarlos y por lo tanto pueden cobrar lo que crean conveniente. Mi artículo se centra en el primer grupo.

De todos los productos conocidos el máximo exponente de biofitosanitarios es el Neem, un árbol (Azadirachta indica) de gran porte y de hoja perenne originario de la India, aunque en la actualidad está extendido también en América y en África. Sus cualidades sanitarias, insecticidas y antiparasitarias se conocen desde hace más de 5000 años. Contiene muchos componentes naturales entre los que destacan los terpenoides presentes en sus frutos y semillas, sobre todo la azadiractina. Su acción adversa sobre el medio ambiente es nula y es totalmente inocuo para la fauna y el hombre. No posee plazo de seguridad para el consumo humano. Destruye e inhibe el desarrollo de huevos, larvas o crisálidas, bloquea la metamorfosis de las larvas o ninfas, provoca confusión sexual y repelencia, evita la ovoposición, causa esterilización, es larvicida y adulticida, crea inapetencia, reduce la movilidad intestinal, inhibe la formación de quitina, impide que se realicen las mudas... Como aspecto negativo cabe decir que es muy biodegradable con la luz solar, por lo que las aplicaciones con éste producto deben hacerse a horas de poca incidencia solar y con temperaturas moderadas, esto es, preferiblemente al amanecer o al atardecer. El pH del tratamiento debe ser ligeramente ácido y es recomendable aplicarlo junto con un mojante como el BIORESIN.

Controla eficazmente chinches (en estado de ninfa), escarabajo de la patata (inhibiendo la ovoposición) y otros escarabajos y contra la mosca común (por inhalación), pulgones (repelente), moscas blancas (como ovicida), ácaros, minador de los cítricos, ceratitis capitata, pyllas, trips, mosca del olivo, lyriomiza, tigre del almendro, polilla de la vid, piojo de San José y piojo rojo. Dos de sus componentes, la Nimbina y Nimbidina tienen acción de control sobre algunos virus.

Se presenta en distintos formulados:

-          Aceite puro: es el caso del AINOL. Los frutos se someten a un proceso de prensado y se obtiene un producto que ronda los 1000 ppm de Azadirachtina. Para que pueda ser miscible en agua se le añade un 5% de emulgente y en algunos casos un anticongelande (el AINOL no lo tiene dado que perdería su cualidad 100 % natural) ya que posee un punto de coagulación muy alto a temperaturas por debajo de los 15ºC. En el caso de formulados que no lleven anticongelante un simple “baño maría” hace que el producto recupere su aspecto líquido sin que pierda propiedades.

-          Neem sólido: como el PRONEEM; presenta diversas granulometrías que van desde granos bastante gruesos hasta polvo. Se suele emplear para aplicar directamente al suelo o junto con el riego con el fin de proteger a la planta contra nemátodos y hongos de raíz.

-          Extracto: como el AIN THC. La semilla triturada es sometida a diversos procesos químicos o naturales para eliminar fracciones del producto que no interesan y dejar todas aquellas sustancias que tienen interés agronómico. En el caso del AIN THC la extracción se realiza con CO2 a presiones extremas, por lo que se produce una extracción por arrastre que decanta los distintos componentes según densidades. Cada una de esas fracciones están bien identificadas por lo que se van seleccionando las que nos interesan. De esta forma se respetan todas las cualidades naturales del Neem. Su contenido en Azadirachtina puede llegar hasta los 15000 p.p.m.

-          Oleoextracto: como el AIN SP. La extracción se realiza partiendo del aceite por lo que quedará una fracción oleaginosa. Su contenido en Azadirachtina no supera los 10000 p.p.m.

La Azadirachtina actúa a nivel de “flancos genéticos” bloqueando la síntesis de varias enzimas. En el mercado han aparecido formulados con este compuesto únicamente, ya que ha sido sintetizado en laboratorio, y como es lógico han aparecido los primeros fenómenos de resistencia. No confundir éste tipo de productos con los que hemos comentado porque el abanico de materias activas es tan amplio en los derivados del Neem (más de treinta) que el insecto no sabría ante que debe defenderse.

Otra de las grandes aportaciones de la naturaleza al control biológico ha sido el Bacillus Thuringiensis, un bacilo gram-positivo aerobio, que se encuentra de forma natural en el suelo y en las plantas presentando una infinidad de variedades y serotipos. Debe su nombre al científico alemán Ernst Berliner, quien lo aisló en 1911 y le puso éste nombre en honor al Estado Federal de Thüringen, en el centro de Alemania. Cuando el Bacillus Thuringiensis esporula, sintetiza unos cristales proteicos llamados delta-endotoxinas, a los cuales debe su actividad insecticida. (es lo que figura en la etiqueta como “millones de U.I.”). Estas necesitan ser ingeridas por las larvas para poder actuar, pues necesitan para su activación un medio alcalino, característica que se da (a diferencia de lo que sucede en el hombre y otros animales de sangre caliente) sólo en el intestino de la mayoría de los insectos. Las toxinas sólo pueden actuar si están unidas a receptores específicos, y dicha especificidad depende del insecto (por lo que es muy importante elegir el serotipo idóneo para nuestras plagas). Así, cada especie de insecto, según la naturaleza de sus receptores será sensible o no a un determinado serotipo. Cuando ambos factores se conjugan, las toxinas se fijan rápidamente sobre sus receptores y producen la parálisis del intestino impidiendo los movimientos peristálticos, por lo que el insecto deja de alimentarse. Además se produce rotura del epitelio intestinal, permitiendo el paso de los fluidos intestinales al resto de órganos y tejidos vitales del insecto. Normalmente la muerte del insecto se produce entre los dos y los cinco días posteriores y los especímenes muertos cuelgan de las hojas, aunque el insecto deja de alimentarse dos horas después de haber ingerido la toxina. Se trata de un excelente insecticida biológico, que resulta, por su modo de acción y su selectividad totalmente inocuo para otros insectos útiles, así como para el hombre, animales domésticos, pájaros y peces.

Las variedades más utilizadas son:

Israelensis: es efectiva frente a mosquitos chupadores de sangre transmisores de un amplio espectro de enfermedades

Tenebrosis: efectivo contra larvas de coleópteros y noctuídos.

Kurstaki: es la cepa básica usada en muchas preparaciones para el control de orugas.

El BIOTHUR es de la variedad “Kurstaki” y está preparado para actuar sobre una amplia variedad insectos, gracias a su serotipo “3a 3b”. Controla orugas (larvas de lepidópteros) que atacan a plantas como Heliothis (oruga parda), Pieris (oruga de la col), Plusia (bicho camello), Plutella (palomilla dorso de diamante), Ostrinia (piral de maíz), Capua (oruga de la piel de los frutos), Prays (polilla gris del olivo), Cacoecia (oruga de los cítricos), Procesionaria (oruga peluda del pino), Lymantrinia (lagarta), Malacosoma, Euproctis y Tortrix (oruga negra).

Control biologico Mosca BlancaControl biologico Mosca Blanca

Éste tipo de productos por su naturaleza no debe combinarse ni coincidir con tratamientos fungicidas o bactericidas, porque se mataría la cepa del Bacillus.

Por último y para mostrar los tres insecticidas más conocidos en el mundo del biocultivo nos centraremos en las piretrinas. Tal y como vimos en el artículo pasado éste es otro de los ejemplos de cómo el hombre ha sintetizado sustancias naturales para satisfacer sus intereses económicos. De las piretrinas naturales se han conseguido un número de piretroides inmenso (más de 1000), muchos de los cuales han sido prohibidos en Europa.

Las piretrinas son los compuestos naturales que tienen propiedades insecticidas y que se encuentran en la flor del piretro (Chrysanthemum cinerariaefolium), unos crisantemos muy similares a las margaritas blancas y que ya se conocía desde la antigüedad (China, 1000 a.C.) como “pelitre de Dalmacia”. Su uso se ha extendido mucho como insecticidas para uso doméstico y ganadero, hasta tal punto, que es muy frecuente la falta de materia prima para los formuladores. Los principales productores son Kenia y Tanzania, dos zonas con frecuentes conflictos bélicos que también dificultan el abastecimiento.

Dentro del extracto del piretro, hay seis moléculas biológicamente activas con propiedades insecticidas. Estas moléculas se clasifican en dos grupos:

Piretrinas I: son ésteres del ácido crisantémico y son las más inestables por su alto grado de volatilidad, de hecho no superan los 3 días sobre la planta aunque las condiciones le sean favorables. A este grupo pertenecen la Piretrina I, la Cinerina I y la Jasmolina I.

Piretrinas II: son ésteres del ácido pirétrico y son bastante persistentes. En condiciones favorables su tiempo medio de volatilización está entre los 35 y los 100 días. Son la Piretina II, la Cinerina II y la Jasmolina II.

La actividad insecticida de las piretrinas se debe a su acción sobre la bomba de sodio de las neuronas. Mediante un proceso fisicoquímico estas moléculas inhiben el cierre del canal de sodio de la membrana celular, de manera que producen una transmisión continua del impulso nervioso, provocando de esta forma temblores, parálisis muscular (también conocido como "efecto derribo" o "knock-down", típico de las piretrinas II) y por último la muerte (sólo causada por las piretrinas I). En el caso de que la dosis sea inferior a la que provoca la muerte, puede ocasionar también inapetencia en los insectos chupadores.

Como la actividad insecticida depende de las características químicas del insecto, se potencia su acción insecticida con sustancias químicas con efectos sinérgicos como el butóxido de piperonilo (BOP), que por sí mismo no tiene propiedades insecticidas pero que al combinarlos con otros pesticidas su potencia es incrementada muy considerablemente. Es un potente inhibidor del Citocromo P450, una familia de enzimas que son las principales responsables en los mecanismos de “destoxificación” de muchos pesticidas. Inhibiendo estos mecanismos se permite que las concentraciones del insecticida dentro del organismo sean mayores ya que impide su asimilación y permanezca más tiempo dentro del cuerpo del insecto. El butóxido de piperonilo es bastante estable y ha generado mucha controversia: el hecho de que un producto de éste tipo se utilice para potenciar la acción insecticida de extractos naturales ha generado muchos debates en el mundo de la producción ecológica. Al BOP se la achaca desde determinados sectores científicos que es una sustancia cancerígena en humanos, aunque se ha demostrado que su toxicidad oral y dermal en mamíferos es baja.

Pese a que éste hecho no está demostrado científicamente, TRABE ha decidido no utilizar éste tipo de sustancias en su extracto de piretrina natural EXPELEX porque como dice el refrán: “ante la duda, la más peluda”. Se ha optado por aumentar el porcentaje de extracto y que esto no repercuta necesariamente en el bolsillo del cliente.

La piretrinas pueden penetrar al interior del insecto por tres vías: por la piel (dérmica o contacto), por las vías respiratorias (inhalación) y por vía digestiva (ingestión). La absorción de las piretrinas es más alta por las dos últimas que por la primera. En el caso de la ingestión en animales o humanos se ha demostrado que al parecer se eliminan con relativa facilidad, ya que se dispone de enzimas hepáticas para su degradación (Miyamoto, 1976).

Las piretrinas son inestables en el agua, hidrolizándose en compuestos carentes de toxicidad, por lo que, pese a ser tóxico para los peces, no contaminan ni acuíferos ni ríos. También se degradan fácilmente por acción de la luz solar y del calor. Su persistencia en el suelo depende de diversos factores (viento, luz, temperatura y humedad), pero se ha estimado que poseen una persistencia que varía entre una y doce horas. En espacios interiores cerrados puede persistir hasta dos meses por lo que es ideal para el tratamiento de granos en silos y para el ganado. Apenas es tóxico para los mamíferos o pájaros.

Es muy eficaz en tratamientos contra mosca blanca, pulgones, araña roja, cochinillas, pulgones, moscas y mosquitos. Puede provocar picores en las mucosidades y ojos por lo que se recomienda el uso de gafas y mascarilla a la hora de aplicarlo.

 

Tratamientos Bio-ecológicos SA

 

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