Cannabis vs. Superbacterias: ¿tiene el cannabis propiedades antibacterianas?

Por Enrique Ortega Forte (TheDrugProject.com)

Staphyloccocus aeurus creciendo en una placa de cultivo. Imagen: Flickr|Nathan Reading (CC).Staphyloccocus aeurus creciendo en una placa de cultivo. Imagen: Flickr|Nathan Reading (CC).

Las bacterias son una de las formas de vida más antiguas del mundo. Durante millones de años, estos microscópicos maestros de la supervivencia han conseguido, al calor de la evolución, adaptarse y conquistar a su paso cada rincón del planeta. Estos diminutos seres están por todas partes. Sin ir más lejos, nuestro propio cuerpo está formado 40 billones de bacterias que son necesarias para el funcionamiento del mismo.

Cuando los científicos estudiamos las bacterias en el laboratorio, éstas se cultivan en unas placas especiales que contienen nutrientes para que crezcan. Pero como se encuentran por todas partes, muchas veces se cuelan en la placa microbios que son distintos a los que uno quiere cultivar. Irremediablemente, un día llegas al laboratorio y observas que tu cultivo está contaminado por moho y otros microorganismos que también están alimentándose de los nutrientes de la placa. Lo normal en estos casos es tirar los cultivos contaminados a la basura y volver a empezar. Eso sí, esta vez con más cuidado.

Algo parecido debió ocurrirle a Alexander Fleming (1881–1955) cuando regresó a su laboratorio después de unos días y vio que sus placas se habían contaminado. Sin embargo, Fleming, en vez de tirarlo a la basura, se paró a pensar y vio que algo más estaba pasando. Lo que observó fue que un hongo del género Penicillium había contaminado sus placas y había impedido el crecimiento de sus bacterias cultivadas, las llamadas Staphyloccocus aeurus. Fue así cómo Fleming descubrió la penicilina, un compuesto antibiótico que marcó un hito en historia de la Farmacología, y que ha ayudado a salvar millones de vidas desde entonces.

La historia podría haber acabado felizmente aquí. Pero en 1947, tan solo cuatro años después de que la penicilina fuera fabricada a gran escala, se encontraron ya las primeras Staphyloccocus aeurus resistentes a penicilina. Un hecho insólito que no ha hecho más que continuar hasta nuestros días. En la actualidad, según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, cada año mueren unas 35 000 personas a causa de infecciones por bacterias resistentes antibióticos (datos correspondientes a seimc.org). De hecho, la Organización Mundial de la Salud alerta de que para 2050 la mayoría de los antibióticos serán ineficaces para tratar las infecciones causadas por bacterias (OMS. 2017). ¿Y por qué ocurre esto?

 

Darwin y las bacterias

La respuesta a esta pregunta se esconde tras uno de los enunciados más famosos de la Biología: la teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin. Veamos. Las bacterias patógenas se dividen a gran velocidad, por lo que en poco tiempo pueden aparecer colonias formadas por miles de ellas. De la enorme cantidad de bacterias hijas que van apareciendo, algunas presentan mutaciones genéticas que, por puro azar, les confieren cierta resistencia a los antibióticos. Así que, a pesar de que logremos eliminar a la mayoría de las bacterias patógenas con un antibiótico, a la larga estamos <<seleccionando>> aquellas que son más resistentes al tratamiento.

El uso inadecuado de los antibióticos como, por ejemplo, tomarlos cuando se padece un resfriado o una gripe (causadas normalmente por un virus y no por una bacteria) o interrumpir el tratamiento antes de terminarlo, contribuye a generar estas <<superbacterias>> resistentes por simple selección natural.

Este problema sanitario que afronta la humanidad se ve acrecentado principalmente por dos factores. El primero es la evidente complejidad que supone desarrollar nuevos antibióticos eficaces. En las últimas décadas se ha introducido solamente una nueva clase de antibióticos pese a la extensa investigación que hay (Williams & Bax, 2009). El segundo factor el propio sistema actual, que depende del sector farmacéutico, el cual prioriza la inversión económica en aquello que le resulta rentable –y, desafortunadamente, producir nuevos antibióticos cada poco tiempo no lo es. Entonces... ¿Qué podemos hacer?

 

Cannabis al botiquín

Está claro que se trata de un problema sanitario de grandes dimensiones y, una vez más, parece que la planta Cannabis Sativa podría aportar soluciones terapéuticas. A pesar de que las propiedades medicinales de esta planta son conocidas desde hace milenios, la investigación biomédica con derivados del cannabis ha estado gravemente limitada; particularmente desde 1961, cuando la Convención Única sobre Estupefacientes fiscaliza el cannabis. No obstante, un reciente reclamo sociocultural ha conseguido que los cannabinoides –es decir, los compuestos activos del cannabis– estén siendo readmitidos en la legitimidad pública. De hecho, hoy en día disponemos de varios medicamentos a base de cannabis que han demostrado ser efectivos para tratar la espasticidad y el dolor asociados a la esclerosis múltiple o para el alivio de dolor crónico (Aragona et al., 2009; clinicalTrials.gov) Y muchos otros estudios sugieren que los cannabinoides tienen efectos ansiolíticos y antieméticos (de Mello Schier et al., 2014; Smith et al., 2015). ¿Acaso tiene el cannabis también propiedades antimicrobianas?

La planta del cannabis es una verdadera fábrica de producción de compuestos biológicos. El tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) son los cannabinoides más estudiados hasta la fecha a nivel médico, pero existen más de cuatrocientos compuestos químicos con perfiles de actividad únicos y cuyo potencial terapéutico se desconoce por el momento.

En 2008, un equipo de científicos publicó un estudio en el que habían probado la actividad antimicrobiana de los cannabinoides más abundantes de la planta de cannabis (Appendino et al., 2008). Tras aislarlos, testaron los cannabinoides en placas de cultivo con bacterias patógenas y observaron que algunos de ellos, como el CBD o el cannabigerol (CBG), que no tienen efectos psicotrópicos, eliminaban eficazmente ciertas bacterias patógenas.

Estructura química del cannabigerol o CBG.Estructura química del cannabigerol o CBG.

Finalmente, en 2020, otro equipo de investigación, perteneciente a la Universidad de McMaster (Canadá), consiguió comprobar el funcionamiento de los cannabinoides para combatir infecciones bacterianas. El estudio, que se encuentra publicado en preprint, confirma que el CBG es capaz de matar bacterias patógenas con la misma eficacia que los antibióticos convencionales (Farha et al., 2020). Además, los resultados de dicho estudio indican que el CBG elimina las infecciones de bacterias multirresistentes en ratones de laboratorio.

Al igual que las bacterias, la milenaria planta Cannabis Sativa también es una de las maestras de la supervivencia más antiguas de nuestro planeta. La producción de compuestos biológicos en el cannabis probablemente evolucionó como un mecanismo de defensa para insectos y depredadores herbívoros. Nosotros, sin embargo, al tener un sistema de receptores de cannabinoides diferente al de otros animales, también respondemos de una manera distinta a sus compuestos.

En modo alguno estos hallazgos significan que la cura a las infecciones por bacterias multirresistentes se alivie con el consumo de cannabis; ni siquiera con plantas ricas en CBG o con CBG puro. Debemos esperar a que los resultados con este cannabinoide se consoliden, pero la demostración de que la fibra del cáñamo puede ser utilizada como fuente química para la producción de nuevos antibióticos debería hacernos plantearnos una cuestión fundamental. El Profesor David Nutt, psicofarmacólogo de reconocido prestigio del Imperial College (Londres), ya se la ha planteado en su cuenta de Twitter:

 

¿Cuántos compuestos más se habrían descubierto si la legislación contra el cannabis no hubiera reprimido la investigación?

Autoría: Enrique Ortega Forte (Murcia, 1994). Investigador en la Universidad de Murcia y fundador del proyecto TheDrugProject.com

Referencias

Appendino, G., Gibbons, S., Giana, A., Pagani, A., Grassi, G., Stavri, M., Smith, E., & Rahman, M. M. (2008). Antibacterial Cannabinoids from Cannabis sativa: A Structure−Activity Study. Journal of Natural Products, 71(8), 1427-1430. https://doi.org/10.1021/np8002673

Aragona, M., Onesti, E., Tomassini, V., Conte, A., Gupta, S., Gilio, F., Pantano, P., Pozzilli, C., & Inghilleri, M. (2009). Psychopathological and cognitive effects of therapeutic cannabinoids in multiple sclerosis: A double-blind, placebo controlled, crossover study. Clinical Neuropharmacology, 32(1), 41-47. https://doi.org/10.1097/WNF.0B013E3181633497

ClinicalTrials.gov. Sativex® for Relieving Persistent Pain in Patients With Advanced Cancer—Full Text View https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT01361607

de Mello Schier, A. R., de Oliveira Ribeiro, N. P., Coutinho, D. S., Machado, S., Arias-Carrión, O., Crippa, J. A., Zuardi, A. W., Nardi, A. E., & Silva, A. C. (2014). Antidepressant-like and anxiolytic-like effects of cannabidiol: A chemical compound of Cannabis sativa. CNS & Neurological Disorders Drug Targets, 13(6), 953-960. https://doi.org/10.2174/1871527313666140612114838

Farha, M. A., El-Halfawy, O. M., Gale, R. T., MacNair, C. R., Carfrae, L. A., Zhang, X., Jentsch, N. G., Magolan, J., & Brown, E. D. (2020). Uncovering the hidden antibiotic potential of Cannabis. BioRxiv, 833392. https://doi.org/10.1101/833392

OMS | (2017). Directrices de la OMS sobre el uso de antimicrobianos de importancia médica en animales destinados a la producción de alimentos. WHO. http://www.who.int/foodsafety/publications/cia_guidelines/es/

Smith, L. A., Azariah, F., Lavender, V. T., Stoner, N. S., & Bettiol, S. (2015). Cannabinoids for nausea and vomiting in adults with cancer receiving chemotherapy. The Cochrane Database of Systematic Reviews, 2015(11). https://doi.org/10.1002/14651858.CD009464.pub2

Williams, K. J., & Bax, R. P. (2009). Challenges in developing new antibacterial drugs. Current Opinion in Investigational Drugs (London, England), 10(2), 157-163.

 

 

El médico que introdujo el cannabis en Inglaterra

William Brooke O´Shaughnessy

A comienzos del siglo XIX existió un tremendo interés por las propiedades terapéuticas del cannabis. Los franceses trabajaron con las propiedades del hachís en sus posesiones africanas y los ingleses con el cannabis indio. La ciencia en este tiempo se caracterizaba por su deseo de clasificar y categorizar; y entre ellas estaba nuestra planta amiga.

Por Iñigo Montoya de Guzmán

William Brooke O´Shaughnessy era un médico militar nacido en Limerick (Irlanda) en 1809. A la temprana edad de 20 años se licenció en la facultad de medicina de la Universidad de Edimburgo en 1829. Tenía un gran talento en el campo de la química y la toxicología. Un año después se trasladó a Londres. En 1831, con 22 años, como no podía ejercer de médico, viajó a Newcastle-upon-Tyne, donde comenzó a estudiar con el doctor Thomas Latta acerca de la composición de la sangre en el cólera. Introdujo de manera efectiva líquidos por vía intravenosa y realizó la terapia de reemplazo de electrolitos para el tratamiento del cólera.

A la edad de 30 años fue a la India -en 1833- como médico cirujano empleado por las Compañía de las Indias Orientales Británica en Calcuta, donde permaneció nueve años como cirujano, médico, profesor de química y científico. Estaba muy influenciado por los nuevos inventos modernistas y fue el introductor del telégrafo en la India y de los medicamentos a base de cannabis en Inglaterra. Pero también desarrolló investigaciones en farmacología botánica, en química, en electricidad galvánica y en conducciones submarinas. Fue miembro de la Sociedad Médica y Física de Calcuta. En la India observó a doctores hindúes que usaban medicinas con compuestos de cannabis para curar varias enfermedades. Él fue el que validó los usos populares del cannabis en la India y descubrió nuevas aplicaciones, y finalmente recomendó su uso para una variedad de propósitos terapéuticos.

 

Su trabajo en la India

En 1839, el doctor O´Shaughnessy era ya profesor británico en la Escuela Médica de Calcuta. En 1841 publicó un manual de química; posteriormente fue nombrado catedrático de Química del Medical College (Colegio Médico) de Calcuta. Publicó el primer artículo (de unas cuarenta páginas) sobre las propiedades analgésicas, antiespasmódicas y relajantes musculares del cannabis (incluido para el tétanos) basadas en su propia experiencia. En 1842 fue publicado en The Transactions of the Medical and Physical Society of Calcuta (Anales de la Sociedad Física y Médica de Calcuta). Es un artículo sobre las preparaciones de cáñamo indio (cannabis indica) y sus efectos en el sistema animal y su utilidad en el tratamiento del tétanos y otras enfermedades convulsivas. Afirmaba que era conocido en Sudáfrica, Sudamérica, Turquía, Egipto, Asia Menor, India, Malasia, Birmania y Siam; y que formaba parte de la medicina de esas naciones. En Europa Occidental –explicaba- era prácticamente inexistente, a excepción del consumo de las juventudes de Marsella y el vino de cannabis realizado por el doctor Mahneman. El cáñamo europeo -afirmaba en su tratado- carecía de la resina que tiene las propiedades medicinales. Escribió que había realizado una tintura de cannabis que se preparaba hirviendo los cogollos en alcohol hasta que la resina se disolvía. La tintura así obtenida se evapora al hervirlo. Esta solución de cannabis y alcohol se tomaba de forma oral como un analgésico eficaz (O´Shaughnessy, 1838-1840: 42l-461).

A partir de 1843, O´Shaughnessy realizó un estudio más profundo sobre el cannabis que interesó a sus compañeros de profesión ingleses. Realizó una breve historia del uso de cannabis en la India y los países árabes. También describió los experimentos que había dirigido en animales (carnívoros, peces, gatos, cerdos, buitres, cuervos, caballos, ciervos, monos, cabras, ovejas y vacas). El primero de los estudios de O'Shaughnessy se centró en los animales: “un perro de tamaño medio” que “consumió diez granos de charas nepalés” y otro perro más pequeño que ingirió un dracma de majoun. En los dos casos, los perros tuvieron lo que O’Shaughnessy definió como “embriaguez”, pero se recuperaron completamente. Se administraron dosis parecidas a otros animales. Ninguno de los animales murió o resultó dañado, aunque sí comentó que “se produjo un notable resultado. Que, mientras que los animales carnívoros, y los peces, perros, gatos, cerdos, buitres, cuervos y marabúes (una especie grande de cigüeña) manifestaban invariable y rápidamente los efectos intoxicantes de la droga, los granívoros, como el caballo, el ciervo, el mono, la cabra, la oveja y la vaca, experimentaron unos efectos triviales independientemente de las dosis que les administramos” (Green, 2003:185). Ese año, 1843, fue elegido miembro de la Royal Society.

También lo aplicó a humanos, en pacientes con reuma. Vio que era un eficaz tratamiento contra el dolor y el aumento notable del apetito y proporcionaba alegría a sus pacientes. Trató a un paciente terminal de rabia. Su paciente, aunque murió, en su fase agónica consiguió que comiera un poco de arroz y zumo. Experimentó en sus pacientes de cólera, tétanos y epilepsia. Sus enfermos tuvieron un alivio sintomático de estos desórdenes. Alivió con éxito los dolores reumáticos y puso fin a las convulsiones de un bebé. O’Shaugnessey se impresionó de sus propiedades como relajante muscular y lo llamó “un remedio anticonvulsivo de gran valor” (Conrad, 1998:33).

En sus tratados escribía las dosis correctas para cada dolencia. Así, podemos leer que, en el tratamiento frente al tétanos, se ofrece la tintura de cannabis al paciente cada media hora hasta que los paroxismos cesaran. En casos de cólera se dan diez gotas de tintura de cannabis cada media hora. La experiencia de O´Shaughnessy lo llevó a preferir dosis pequeñas del remedio para excitar, en lugar de narcotizar al paciente.

A su vuelta a Inglaterra, en 1842, O´Shaughnessy trajo cannabis a un farmacéutico, Peter Squirel, que tenía su farmacia en Oxford Street, Londres, para que crease de la resina un extracto medicinal y con ello un medicamento. Fue así como se logró el “Squire´s Extract” (o “Extracto Escudero”, que era una tintura de cannabis disuelto en alcohol). Este fue el mayor proveedor de extracto de cannabis de Inglaterra (de venta al por mayor a través de la Sociedad de Boticarios en 1871). Hubo otros farmacéuticos que realizaron extractos de cannabis, como Smith en Edimburgo, De Courtive y Personne en París, y Gastinel en El Cairo (O´Shaughnessy, 1842:421-461).

El “Extracto Escudero” se comercializó y fue muy conocido durante el siglo XIX. Los médicos comenzaron a prescribirlo para cualquier dificultad física. Se utilizó para aliviar los espasmos musculares del tétanos y la rabia. Aunque el cannabis no podía curar esas enfermedades, los médicos se daban cuenta de que reducía los síntomas de espasticidad y el sufrimiento de los pacientes (Conrad, 1998:33). Se utilizó mucho en los partos; el cannabis era un medicamento efectivo para las mujeres en los últimos meses del embarazo porque aumentaba la fuerza de las contracciones uterinas y reducía el dolor del parto. El doctor John Grigor, pionero en el uso obstétrico del cannabis, afirmaba que era eficaz para reducir el dolor de parto en las mujeres (Grigor, 1852:124-125).

En 1844 volvió a la India, donde trabajó en diversos cargos del gobierno británico, pero siempre relacionados con la farmacología y la investigación. Es por esa época cuando comienza a trabajar con diversos instrumentos telegráficos. Después de un breve regreso a Inglaterra, en 1852 fue nombrado Superintendente de Telégrafos en 1853. Así, en dos años instaló 6.000 kilómetros de líneas de telégrafo por toda la India y escribió numerosos manuales e informes sobre sus inventos telegráficos.

En 1856 fue nombrado caballero por la reina Victoria, que le distinguió con el título de Sir por su trabajo en el telégrafo de la India. También fue nombrado Director General de Telégrafos en ese momento. Durante esos años se entusiasmó con el nuevo invento, dejó de lado sus investigaciones con el cannabis, y llegó incluso a publicar un libro de códigos privados para el cifrado en telegrafía. Finalmente, se jubiló en Inglaterra en 1860 a la edad de 51 años por una enfermedad. Allí permaneció en el olvido hasta su muerte, en enero de 1889.

 

En busca del principio activo

Los estudios de O´Shaughnessy resucitaron el uso medicinal del cannabis en Occidente (Herer, 1999:164). Simultáneamente, un doctor francés llamado Aubert-Roche estaba haciendo el mismo redescubrimiento de las aplicaciones del cannabis en el ámbito médico de Oriente Medio. Ensayó en el hospital de Alejandría las capacidades terapéuticas del hachís, y desde 1834 logró curar varios casos de peste. En el Cairo conoció al doctor Moreau de Tours, unos de los padres de la moderna psiquiatría, autor de un clásico tratado sobre el hachís aparecido en 1840, que usaba el fármaco en el hospital psiquiátrico de Bicètre. Moreau de Tours estuvo muy relacionado con el Club del Hachís de París.

Pero muchos doctores eran reticentes a utilizar cannabis, ya que eran variables e impredecibles sus efectos, y existían problemas en su dosificación. Por lo tanto, no fue ampliamente utilizado. Entonces muchos químicos intentaron identificar y extraer el principio activo del cannabis para que pudiera estandarizarse la pureza y la potencia de los extractos de cannabis. Los primeros estudios químicos se efectúan en los años 1838-1839 por obra de Raleigh, Esdale y O´Birest; y hasta finales del siglo XIX no se consigue cierto éxito con el descubrimiento del cannabinol (este compuesto no se aisló hasta 1895). Durante los sesenta años siguientes se editaron más de un centenar de estudios científicos sobre esta planta y sus propiedades.

Los científicos franceses estaban muy interesados por los potenciales terapéuticos del hachís. En 1847 la Sociedad Farmacéutica de París anunció un premio para el aislamiento del principio activo del cannabis que se consiguió parcialmente en 1857. En 1848, la primera tesis doctoral sobre el cannabis escrito por De Courtive (el escritor francés Baudelaire utilizó dicha tesis para informarse sobre el hachís). Demostró que las farmacias realizaban el extracto llamado cannabina. El proceso de De Courtive era el siguiente: mezclaba las hojas y las flores (cogollos) con alcohol a una temperatura de 75 grados durante 3 horas y se deja reposar 24 horas en el recipiente. Luego se filtra, y se obtiene un líquido verde oscuro y se vuelve a filtrar hasta que la materia deje de colorear el alcohol. En vez de dejarlo que se evapore hasta el final, se le echa agua fría, que se apodera de la clorofila y la materia extractiva, mientras que la resina permanece en la superficie. Posteriormente se purifica, se lava varias veces y se obtiene la cannabina o haschischina (Escohotado, 1999).

En 1857, los hermanos Smith de Edimburgo empiezan a comercializar una tintura basada en extracto de cannabis. Fue muy usada como medicamento para la tos, y para otros medicamentos que fueron muy utilizados hasta bien entrado el siglo XX (Conrad, 1998:35). En 1859, el doctor P. Encanezca, futuro presidente de la Asociación Psiquiátrica Americana, describió sus experiencias clínicas con el cannabis (Gray, 1860: 80-89). Pero el descubrimiento del principio activo del cannabis, el Δ9-Tetrahidrocannabinol (THC), no se consiguió hasta el siglo XX por el investigador judío Raphael Mechoulam. Esa será otra historia que contar.

BIBLIOGRAFÍA

 

  • Abel, E.L. (1980) Marihuana: The first 12,000 years. Plenum Press, Nueva York.
  • Conrad, C. (1998) Cannabis para la salud. Martínez Roca, Barcelona.
  • Escohotado, A. (1999) Historia general de las drogas. Espasa Calpe, Madrid.
  • Gray J.P. (1860) “On the use of cannabis indica in the treatment of insanity”. American Journal of Insanity, 16.
  • Green, J. (2003). Cannabis, una enciclopedia ilustrada. RBA Integral, Barcelona.
  • Grigor, J. (1852) “Indian Hemp as an Oxytocic”. Monthly Journal of Medical Science 15.
  • Herer, J. (1999) El emperador está desnudo, Castellarte S.L., Castellar de la Frontera.
  • Mikuriya, T.H. (1973) Marijuana Medical Papers 1839-1972. Medi-Comp Press, Oakland, California.
  • O´Shaughnessy, W. B. (1840), “On the preparation of the Indian Hemp or Gunjah (cannabis indica): The effects on the animal system health, and their utility in the treatment of tetanus and others convulsive diseases”. Transactions of the Medical and Physical Society of Bengal, Bombay 8.
  • O’Shaughnessy, W.B. (1842) The Bengal Dispensatory. Londres.
  • Wood, G. B. y Bache, F. (1854) The dispensatory of the United States, Lippincott Branbo & Co., Filadelfia.

 

Cannabis terapéutico y contaminantes peligrosos

Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud. Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud.

Aumenta el consumo de cannabis con fines terapéuticos. Cada día es mayor el número de personas que emplean el cannabis y sus derivados para aliviar las dolencias que sufren a causa de ciertas enfermedades.

Cuando se habla de cannabis medicinal es frecuente hacer referencia a la concentración de cannabinoides que tiene la variedad más que la calidad sanitaria final. A mi juicio, ninguna marihuana puede ser de calidad medicinal si contiene un nivel de contaminantes superior a lo tolerable; o sea, da igual qué cannabinoides y en qué concentración se encuentran si las muestras se hallan contaminadas con metales pesados por haber cultivado las plantas en bidones de pintura, o si presentan trazas o restos de pesticidas para el control de la araña roja.

La experiencia nos dice que todas las variedades son aptas para un uso terapéutico y que la selección de la variedad depende de las necesidades del consumidor. Lo que realmente debe tener el cannabis medicinal es una calidad sanitaria extrema, ya que no debe poner en peligro la salud de las personas.

A continuación se estudian y detallan algunos de los contaminantes del cannabis más frecuentes y peligrosos para nuestra salud.

Contaminantes del cannabis

Los contaminantes del cannabis pueden tener una naturaleza muy variada; por ejemplo, restos de materias orgánicas e inorgánicas, insectos, hongos y demás microorganismos que deterioran la calidad del producto cosechado, es decir, de las cimas florales femeninas (cogollos) ricas en principios activos.

Los contaminantes se pueden clasificar de la siguiente manera:

  1. 1.Contaminantes abióticos: restos de arenas, polvo, pelos, plumas, exceso de nutrientes (en particular de nitrógeno), trazas de metales pesados, pesticidas y fungicidas.
  2. Contaminantes bióticos: insectos, ácaros, hongos, bacterias, virus y otros organismos vivos.

Algunos de estos contaminantes, cuando son consumidos, ya sean inhalados o ingeridos, pueden causar diversos problemas de salud en personas sanas, por tanto pueden ser altamente peligrosos en aquellos individuos con un sistema inmunológico más débil.

Contaminantes abióticos

Los contaminantes abióticos, por su naturaleza, están relacionados con la producción del campo; por ejemplo: la calima, fenómeno atmosférico típico del sur de la Península y de Canarias, trae polvo en suspensión con inóculos infecciosos desde el norte de África. El polvo se deposita de forma permanente sobre las hojas y flores del cannabis en estas regiones. Consumir esas flores recubiertas de este fino polvo causa tos e irrita las vías respiratorias.

Las plumas y pelos, además de oler bastante mal, pueden ser portadores de enfermedades que podrían ser muy peligrosas para nuestra salud.

Los metales pesados son sustancias que se denominan así porque ningún ser vivo precisa de ellos para su metabolismo; aun en pequeñas cantidades son nocivos para nuestra salud.

Todo esto suele darse con mayor frecuencia en los “cultivos de guerrilla”, ya que es muy raro que se hagan análisis del suelo. Además, estos cultivos suelen abastecerse de agua no potable, que puede contener metales pesados o peor aún, albergar microorganismos (no fitopatógenos) que pueden pasar a las personas y causar graves enfermedades (salmonela, histoplasmosis, hepatitis, etcétera).

Otra práctica poco saludable es el cultivo en recipientes empleados para almacenamiento de otros productos químicos como las pinturas.

Otras formas de contaminar, no solo el cultivo, sino también el suelo y las aguas, es el mal manejo de fertilizantes orgánicos (purines, estiércoles, etcétera).

Sobre los pesticidas solo hay que advertir una cosa: no existen estudios que respalden plazos de seguridad de las materias activas en cannabis (apto para consumo). Por tanto, debe evitarse su empleo en la medida de lo posible.

Contaminantes bióticos

Los contaminantes bióticos son los contaminantes vivos del cannabis, es decir, organismos vivos que habitan sobre las plantas (microflora del cannabis) y que en determinadas condiciones pueden causar enfermedades. Estos microorganismos también pueden causar enfermedades oportunistas en las personas. La aspergilosis pulmonar es una de las infecciones oportunistas más comunes entre los fumadores de cannabis; esta está causada por un hongo que se desarrolla sobre las cimas florales durante el almacenado hecho en condiciones por debajo de lo óptimo. Se propaga a las personas por inhalación.

Los contaminantes bióticos se pueden dividir en macroscópicos y microscópicos. En el apartado de los macroscópicos se incluyen los insectos, los ácaros y otros animales diminutos. Estos contaminantes no suelen ser demasiado perjudiciales para la salud, pero aportan un olor y sabor muy desagradables al quemarse. Entre los contaminantes microscópicos más comunes encontramos los hongos, pero también las bacterias, los virus y otros microorganismos, que pueden ser causa de enfermedades en el hombre.

Como se apuntó antes, el empleo de aguas o fertilizantes de dudosa procedencia puede contaminar el cultivo con microorganismos que no forman parte de la microflora del cannabis, pero que pueden ser altamente perjudiciales para nuestra salud.

Hongos contaminantes

Los hongos fitopatógenos son los contaminantes más comunes del cannabis, y se pueden clasificar en:

  1. Hongos patógenos del cannabis.
  2. Hongos de post-cosecha.

Los hongos patógenos del cannabis son aquellos que utilizan el cannabis para realizar su ciclo vital. Los más comunes que pueden causar diferentes problemas de salud al consumirlos en elevadas concentraciones son los siguientes: Alternaria alternata, Trichotecium roseum, Fusarium sp., Botrytis cinerea, Sclerotinia sclorotiorum, etcétera. Los hongos de post-cosecha más frecuentes son Aspergillus sp., Mucor sp., Penicillium sp. y Rhizophus sp.

Los patógenos del cannabis

Los patógenos son recogidos con las plantas durante el cultivo, y pueden o no manifestarse en el campo, según sean las condiciones climáticas. Cuando se manifiestan, son fáciles de observar. Como medida curativa, es preciso retirar las zonas infectadas para que el inóculo infeccioso no se extienda al resto del cultivo. En cualquier caso, habrá que comprobar que no haya sido infectado el resto de la cosecha antes de consumirla. Estos patógenos también pueden desarrollarse durante el secado, cuando las condiciones no son ideales, cuando la manicura es pobre o simplemente las flores son tan densas que no permiten el paso del aire.

A continuación se desglosan de forma general ciertas características de algunos de estos patógenos.

Alternaria alternata

Es un hongo patógeno de muchas plantas y entre ellas el cannabis. La Alternaria sp. es un hongo oportunista: suele aprovechar las debilidades de las plantas, como las heridas causadas por los insectos y ácaros, para penetrar en el vegetal y desarrollar la enfermedad. El viento, el movimiento de las plantas y las salpicaduras pueden hacer volar las esporas varios metros en un invernadero cerrado. El hongo Alternaria alternata puede causar enfermedades oportunistas en pacientes con sida.

 

Botrytis cinerea

Este es el hongo patógeno oportunista más destructor del mundo y sus infecciones son devastadoras en cualquier cultivo. Curiosamente, la Botrytis cinerea también puede provocar infecciones oportunistas de las vías respiratorias. Al igual que otros hongos, el moho gris, como también se lo conoce, aparece durante el cultivo, pero su desarrollo puede darse más tarde, durante el secado y el almacenado.

Trichotecium roseum

Este hongo era poco frecuente hasta hace unos años. Desde entonces aparece anualmente tanto en los cultivos de interior como de exterior. Es otro hongo oportunista y puede infectar tallos, hojas y flores. Si las flores cosechadas llevan inóculos infecciosos y se dan las condiciones ambientales durante el secado o almacenamiento, estas pueden germinar y dar lugar a la formación de moho de color rosáceo.

El Trichotecium roseum produce unos metabolitos tóxicos para nuestra salud; a estos también se les denomina micotoxinas (tricotecenos).

Los hongos de post-cosecha

Se llaman así porque raramente atacan a las plantas mientras están vivas. Estos hongos se conocen comúnmente como mohos. Son habitantes del suelo que se desplazan por el aire y el agua, y atacan todo tipo de producto vegetal o animal almacenado. Intervienen en la descomposición de la materia orgánica y por tanto desempeñan un papel en la vida.

Los hongos de post-cosecha que atacan el cannabis suelen aprovechar las infecciones y destrucción de órganos causadas por otros patógenos, por lo que es bastante común verlos asociados. El control de los patógenos reduce en cierta manera la posibilidad de infección por uno de estos mohos. Estos hongos se recogen durante el cultivo, pero también durante la cosecha, en el secado y en el almacenamiento.

Aspergillus sp.

Probablemente el hongo post-cosecha más común del mundo y el más perjudicial para la salud. Existen más de 500 especies. Los Aspergillus sp. son patógenos que se desarrollan muy bien a temperaturas templadas y cálidas. Las especies aisladas en cannabis, y que han demostrado ser muy peligrosas por su efectos en el sistema respiratorio, causando aspergilosis pulmonar, son Aspergillus flavus, Aspergillus niger Aspergillus fumigatus, Aspergillus parasiticus.

Algunos de estos hongos producen toxinas que pueden ser fatales para las personas, especialmente en enfermos de sida y personas alérgicas. La aspergilosis es una enfermedad que puede afectar otros órganos vitales, como el corazón o el cerebro, y causarles daños irreparables.

Mucor

Otro hongo oportunista del cannabis, que puede causar enfermedades en las personas. Estos patógenos son capaces de infectar una amplia gama de huéspedes (vegetales y animales). En las personas, determinadas especies de Mucor pueden provocar infecciones en las vías respiratorias.

Penicillium sp.

Este es el típico hongo de las neveras. Prefiere climas más frescos, a diferencia de su “primo hermano” el Aspergillus sp. Estos hongos, que sobreviven en todo tipo de sustrato (restos animales y vegetales), pueden causar importantes enfermedades oportunistas en el hombre. Su consumo es peligroso. Almacenar cannabis todavía húmedo en contenedores no ventilados, o en lugares frescos y con elevada humedad, favorece el desarrollo de este y otros mohos.

Rhizophus

El Rhizophus sp. es otro hongo clásico de contaminación; ataca a las frutas maduras y al cannabis mal almacenado. A simple vista se parece mucho al Mucor sp., pero la observación microscópica ayuda a distinguir los dos géneros. La diferencia reside en que el Rhizophus forma estolones hifales similares a los estolones de las fresas; de estos nacen los soportes de las esporas, conocidos como esporangios.

Los hongos de contaminación cohabitan con nosotros en todas nuestras casas y es imposible eliminarlos por completo; solo alterando las condiciones ambientales que los benefician, conseguiremos que la producción tenga la máxima calidad sanitaria deseada por cualquier productor de cannabis medicinal.

Detección de hongos contaminantes

Existen varios métodos a los que recurrir para detectar contaminaciones por hongos.

  • Escaneo visual: la observación a simple vista o con microscopio. El empleo de diferentes aumentos permite una perfecta detección e identificación del hongo. En algunos casos, la espora es lo suficientemente grande como para poder distinguir la especie sin necesidad de microscopios potentes.
  • Escaneo olfativo: la hierba contaminada suele emitir un olor muy particular.
  • Consejo: no oler repetidamente muestras infectadas, pues las esporas pueden volar y entrar directamente por las fosas nasales.
  • Cámara húmeda: consiste en introducir una muestra fresca (recién cortada) en un lugar con condiciones anaeróbicas y con elevada humedad relativa. Esto favorece la germinación y esporulación masiva de los patógenos existentes en la muestra.
  • Las bolsitas plásticas herméticas son perfectas para este procedimiento.

Control de hongos contaminantes

El control para estas enfermedades empieza durante el transcurso del cultivo, pero también en las zonas de secado y almacenamiento.No existe control viable, ni químico, ni biológico contra estos patógenos; una vez que detectemos que tenemos cannabis contaminado, lo mejor es desecharlo, nunca consumirlo, ni cocinar con él, ya que muchos de estos hongos contaminantes liberan micotoxinas que son altamente nocivas para nuestra salud.

La prevención es más coherente: evitar las condiciones propicias para el desarrollo de estas enfermedades, mantener las salas de secado y los recipientes de almacenado limpios y estériles en lo posible, etcétera.

Nunca se deben almacenar cimas florales en contenedores herméticos si tienen más de un 15% de humedad: en estas condiciones, el recipiente se convierte en una cámara húmeda y los patógenos proliferarán en muy poco tiempo estropeando toda la cosecha. El manicurado tiene un papel fundamental al favorecer la aireación del cogollo y favorecer a su vez el secado, al mismo tiempo que dificulta la proliferación de los patógenos.

Nuestro organismo está en constante lucha con inóculos infecciosos que nos atacan diariamente, pero para nuestro sistema de defensa no es lo mismo tener que luchar contra unas pocas esporas que con centenares o millares.

Conclusión

La calidad medicinal del cannabis no solo debe medirse por las concentraciones de cannabinoides que presenta, debe también cumplir con las condiciones sanitarias necesarias para que no sea perjudicial. El mercado negro se olvida de estas premisas, centrándose en la cantidad para obtener más beneficios y descuidando así la calidad sanitaria y los daños asociados para los consumidores.

Agradecimientos: Carlos Borges

 

Cultivo de cannabis: ¿Cantidad o calidad?

Este artículo no es un debate sobre qué es mejor: si el peso del producto final en seco o una mayor calidad del mismo en detrimento de la producción, sino sobre qué es mejor: disponer de muchas semillas de calidad media a un bajo precio, o invertir el dinero en variedades de calidad mucho más notable, pero a un precio mayor.

Por Albert Garrudo

Hoy día en España, y más aún con la crisis, se demanda un mercado de semillas de precio lo más bajo posible, y que sean feminizadas. Las semillas de formato regular han quedado en un segundo plano, e incluso tercero, ya que las autoflorecientes cada día ganan más adeptos. Hemos dejado de lado la calidad de unas buenas semillas regulares de bancos con años de trabajo a sus espaldas, por femicopias de bancos que no producen sus semillas, sino que las compran a terceros o que no crean variedades, sino que simplemente hacen reproducciones de otras ya existentes. El resto de países con cultura cannábica actual (Estados Unidos, Holanda, Reino Unido…) sigue demandando semillas regulares, y las feminizadas quedan muy atrás.

¿Qué tenemos aquí que sea diferente? A mi entender, la publicidad de bancos que invierten más en márketing que en calidad del producto. Desde hace un par de años, el mercado se ha inundado con bancos de semillas que aparecen y desaparecen; bancos con las mismas variedades en sus catálogos, pero con nombres distintos; bancos que producen semillas o las compran, y que cada año aparecen con diez nuevas genéticas; incluso tiendas que compran las semillas a granel y luego las envasan con el logotipo de su grow. No estamos hablando de los bancos que crean variedades propias, diferentes al resto de las ofrecidas, que tardan entre dos y cinco años en estabilizar una variedad antes de ofrecerla.

Coloquialmente hablando, esto es un desmadre creado por la prohibición. Aquí es donde me pregunto dónde está el control de calidad. Cada día hay más cultivadores descontentos con alguna variedad que compraron el año pasado, incluso variedades que ya habían plantado años atrás y que ahora no se parecen en nada a las de antaño. Por culpa del beneficio propio frente a la calidad, muchos bancos no guardan los parentales originales con los que crearon sus variedades, y cada año deben partir de semillas del híbrido y realizar reproducciones. Esto degenera la genética por endogamia y nunca se obtendrán los resultados del híbrido inicial. Y si en vez de producir sus semillas, las compran a terceras personas, la calidad queda en el aire hasta que llega la cosecha, como si fuera una ruleta de la suerte.

Hace años plantabas diez semillas de White Widow, retirabas entre tres y cinco machos, y las hembras que quedaban crecían, florecían, resinaban y terminaban de florecer más o menos a la vez. Como mucho se diferenciaban dos fenotipos, y si salía algún ejemplar muy distinto al resto daba que pensar que no había un trabajo riguroso por parte del breeder. Hoy día, incluso los bancos de semillas venden en sus catálogos sus variedades informando de la cantidad de fenotipos distintos que pueden salir de esas semillas, y que busques el que más te gusta… ¡Hay que ver a dónde hemos llegado!

Estamos hablando de que a día de hoy es muy difícil conseguir semillas originales de los híbridos más famosos, que se parezcan a lo que fueron años atrás. Blueberry, Northern Lights, Skunk,

Haze, White Widow… lo que podemos encontrar son plantas parecidas o con un aire de similitud a sus ancestros originales, pero la situación de ilegalidad y la demanda intensa de semillas ha producido esta lamentable situación.

Y no hablemos del problema de la intersexualidad, hermafroditismo e incluso machos reales que salen de las semillas feminizadas, ya sea a la hora de marcar el sexo -con platanitos y flores a mitad de floración- o al final de la misma. Cada vez más, las semillas feminizadas presentan problemas de ese tipo, dejando regalitos de alguna semilla molesta en nuestros cogollos o arruinando nuestras cosechas con miles de cañamones. Recordemos que para feminizar hay que estresar a una hembra, ya sea con productos químicos o de forma más “natural”. Si el trabajo de feminizado no es riguroso y serio, las semillas producidas serán más útiles como alpiste para gorriones o tostadas de aperitivo.

Otro tema más delicado serían los nombres de las variedades. Muchos bancos ofrecen híbridos conocidos por todos con otro nombre, ya sea para no entrar en debates sobre de quién es realmente el híbrido inicial, o bien para hacer creer al cliente que está comprando algo diferente. Sea como sea, el resultado es confusión. Una persona puede ir a comprar, por ejemplo, un paquete de Critical Mass, otro de Channel + y otro de Green Poison, y al fin y al cabo estará comprando tres paquetes de Critical. Si el vendedor no avisa, cuando florezcan, el cultivador verá que sus matas se parecen mucho entre sí. De haberlo sabido, quizá hubiese preferido comprar tres variedades distintas. Es tan fácil como informar al consumidor sobre la genética real, como en cualquier otro producto. Pero el cannabis, al ser ilegal, no se puede registrar la patente de una variedad, y cualquier persona puede vender semillas con un nombre famoso o usar esa genética en beneficio propio, sin que el creador original pueda decir nada. Por eso hay tantos bancos que ofrecen Critical Mass, pero realmente sólo uno es el que realizó el cruce original; el resto parten de semillas de la susodicha variedad.Las feminizadas suelen mostar platanitosLas feminizadas suelen mostar platanitos

 

Si estamos dispuestos a gastarnos 10 € o más por semilla -abusivo a mi parecer-, si invertimos en abonos, sustratos y herramientas mil, deberíamos pararnos un rato a informarnos sobre el origen y el trabajo que hay detrás de la variedad que nos interesa del banco en cuestión, y sólo comprar a aquellos que realmente tienen un trabajo propio, sean o no híbridos originales. Estos bancos tienen muchas horas de trabajo bajo el sodio, y sus semillas valen lo que piden, por el hecho de que luego estarás seguro de que las plantas saldrán como dice el catálogo y no cualquier otra cosa. Los bancos que no producen ellos sus semillas nunca podrán ofrecerte la fiabilidad que prometen; simplemente compran las semillas a un precio y las venden incrementando el precio entre un 100% y un 500%. De igual modo, al comprar un coche nos gusta saber un poco qué equipamiento lleva, su potencia, el tipo de carburante... y seguro que preferimos un Seat a un “Seta”, no sé si me explico.

También hay que tener cuidado, ya que muchos bancos cruzan la mayoría de sus madres con el mismo macho. Pueden tener catálogos muy amplios, pero al fin y al cabo todas tendrán cierto parecido, ya que la mitad de sus genes es igual en todas ellas, y podemos acabar teniendo muchas variedades pero todas con un sabor parecido, ya sea Critical o sea San Fernando Valley OG Kush. Por eso, si queremos invertir, hay que investigar un poco para que nuestra próxima cosecha será de las que se recuerden.

A mi entender, deberíamos usar los tres tipos de semillas. Las auto, para plantar en primavera y obtener una cosecha temprana, antes de que las demás estén listas y así disfrutar el verano con algo recién cosechado. Si sólo disponemos de un balcón frente a una farola, pues no queda otro remedio si las queremos ver florecer. Las feminizadas, para probar alguna variedad nueva y saber cómo crece, florece, sabe, etc., y poder hacernos una idea de si nos gusta o no. O también para los cultivadores noveles que no controlan mucho el cultivo y no quieren andar preocupándose por los machos. Todo esto ayuda mucho en los primeros cultivos. Las feminizadas también sirven para esos cultivos de indoor que corren prisa y donde no hay espacio para machos. Y las regulares, por fin, para plantar lo que ya sabemos y conocemos, y de las cuales nos interesa seleccionar una buena hembra productora de clones que llenarán nuestros armarios, balcones o huertos. También nos sirven para buscar un buen macho, hacer nuestras propias semillas y poder disfrutar de ellas. Además, las semillas regulares son mucho más estables y homogéneas en fenotipos, más potentes y resinosas, y más productivas que sus homologas feminizadas. Germinadas en época de calor, las regulares dan un índice de hembras más alto y se pueden conseguir seis, siete o hasta ocho hembras por cada paquete de diez semillas. Las regulares son mejores y más baratas; sólo queda la molestia de los machos, que hay que cuidar hasta que marcan el sexo, pero tenemos la seguridad de que las hembras no mostrarán intersexualidad... si el breeder ha hecho un buen trabajo, claro.

Las feminizadas arrasan, y no se ve el final. De las regulares, lamentablemente, el final no está lejos, a no ser que hagamos algo para no acabar con refritos en nuestros botes. Este artículo es una opinión personal. Después de más de quince años cultivando he podido ver el deterioro genético de las semillas comerciales y cómo las feminizadas han arrasado en el mercado español en menos de diez años. No pretende ser una crítica a nadie en particular, sino un toque de atención a todo el sector cannábico, desde el cultivador novel, pasando por el banco de semillas, y terminando por los propietarios de tiendas, para advertir que si no empezamos a cambiar el mercado y las semillas regulares vuelven a ponerse de moda, esto se va a pique. Estamos hablando de una planta con miles de años a nuestro lado y con cientos de aplicaciones médicas, lúdicas y terapéuticas. Cada variedad es un mundo en sí y tiene sus utilidades. Si vamos liando el cotarro con nombres distintos, refritos, historietas inventadas… estaremos prostituyendo una planta sagrada y vamos hacia atrás en vez de avanzar juntos hacia unos híbridos mejores y más enfocados a cada dolencia en concreto.

 

Genotipos adecuados para cultivos en espacios reducidos (II)

Cheese

Desde el pasado número y durante los próximos meses seré yo, Leroy McWolf, quien os guíe a través del camino de “El cultivo básico en espacios reducidos”. De esta forma aprovecharemos el conocimiento de varios autores que han trabajado, en numerosas ocasiones, en estas circunstancias de cultivo, y proporcionaremos una experiencia renovada al lector, alternando sus visiones.

Por Leroy McWolf

Como os comentaba en la primera parte de esta serie, otros articulistas ya han hablado en Cannabis Magazine*, concretamente sobre el tema genotípico. Lo que aquí se pretende es tratarlo en profundidad, desde una perspectiva humilde y sencilla, para aclarar ciertas incógnitas que nacieron durante las explicaciones de Neal C. Borroughs. La intención es, por lo tanto, detenernos en la elección de semillas y la crianza cannábica en las concretas y limitadas circunstancias de cultivo que describía el autor.

Sacaremos a relucir aspectos que nunca antes se han tratado y profundizaremos en otros que sólo se han esbozado. Evitaremos, siempre que se pueda, redundar en temas explicados y, cuando la situación lo requiera, usaremos asteriscos que os remitirán a otros artículos.

Retomemos entonces el tema donde lo dejamos en el pasado número. Lo primero es recordaros las dimensiones aproximadas en las que nos movemos. Para continuar en la línea del autor arriba mencionado, imaginemos que somos poseedores de un armario prefabricado de 60x60x140 centímetros, o cualquier emplazamiento de dimensiones similares.

Lo primero que aclaramos en el artículo anterior es que no vale cualquier genotipo para este tipo de espacios. Hay que evitar las plantas sativas con periodos de floración excesivamente largos. De esta forma evitaremos también plantas que pueden alcanzar tamaños excesivos.

Por lo tanto, lo adecuado es decantarse por genotipos índicos o híbridos con tendencia índica, de manera que las plantas ocupen el menor espacio posible con la mayor producción de flor. Así optimizaremos la cosecha y aprovecharemos realmente las dimensiones descritas.

Perfilábamos algunas afamadas familias genotípicas, insinuando el camino a seguir a la hora de elegir una de ellas. En caso de decantarnos por la homogeneidad, mencionábamos las siguientes variedades:

-       Northern Lights.

-       Skunk, Super Skunk y sus derivados.

-       Algunos tipos de Critical, como Critical Mass, Critical 47, Critical + o Kritikal Bilbo.

-       Algunos tipos de Kush, como 8 ball kush, All Kush o Power Kush.

-       Algunos tipos de plantas californianas.

Para algunos, estas menciones pueden parecer “puritanas”. Y es cierto que se trata de una elección conservadora basada en los resultados. La práctica totalidad de tipos mencionados funcionarán bien y proporcionarán un cultivo relativamente homogéneo sin necesidad de excesivos cuidados.

Si lo vuestro es la variedad y la novedad, debéis intentar combinar genotipos compatibles. Esto no es tarea fácil, puesto que muchos de ellos no responderán de la misma forma que lo han hecho en otras ocasiones. Más aún si se trata de variedades nuevas, la mayoría de ellas híbridos F1 provenientes del cruce de dos variedades estabilizadas.

La expresión concreta del genotipo -o, usando palabras más sencillas, la forma en la que la semilla que escojamos va a crecer y producir flor- no es siempre la misma, por muy buena que sea la semilla. En realidad, no existe relación alguna entre el precio, la calidad de la semilla y la homogeneidad. Por lo tanto, la homogeneidad fenotípica total puede considerarse un mito. Algunos reputados tipos de semillas son famosas precisamente por ofrecer dos o tres variedades fenotípicas, y por ejemplo una de ellas de excepcional calidad.

Sea como fuere, debemos tener siempre en cuenta que tratamos con seres vivos, plantas, y no con ecuaciones matemáticas. Es cierto que muchos de los tipos de hierba mencionados nos proporcionarán plantas similares, pero no idénticas, y podemos encontrarnos con algunos casos en los que no se parecen en absoluto. En conclusión, el resultado no será siempre el mismo.

En el anterior artículo también os mencionábamos algunas clases que a nosotros nos habían funcionado bien combinándolas: White Berry de Paradise Seeds, Green Poison o Cream Caramel de Sweet Seeds, Bubble Gum o AK 47 de Serious Seeds, Pakistan Chitral de Cannabiogen.

Pues bien, antes de detallar un caso concreto, creo conveniente que nos detengamos en algunos genotipos para comenzar a dilucidar el origen de las semillas y el por qué de esos sugerentes nombres.

En numerosas ocasiones nos preguntamos de dónde provienen partes de algunos nombres como Cheese, Afgan, Kush, White, Critical, Blue, Californian, Northern, Bud, etc. En los próximos artículos nos detendremos en algunos genotipos que podréis adquirir y que se ajustan a los concretos espacios que aquí nos ocupan.

Un claro ejemplo de variedad adecuada para nuestro pequeño interior son las variedades de Skunk denominadas Cheese. Muchas personas desconocen los nombres comerciales en los que han derivado los diversos fenotipos que posteriormente se convierten en genotipos de Skunk. Se dice, se rumorea y se comenta que las más clásicas Old Skunk se cruzaron con algunos selectos genotipos de Northern Lights para proporcionar una de las clases más selectas de marihuana, la mítica Cheese.

La leyenda que se creó en torno a esta planta nació en el Reino Unido, siendo una semilla que se asocia irremediablemente al cultivo inglés. Posteriormente se extendió por todo el mundo, dando lugar a algunas de las mejores semillas que podemos adquirir en la actualidad para espacios reducidos. Cheese de Dinafem Seeds, Cheese de GreenHouse Seeds o Big Buddha Cheese de Big Buddha Seeds son el ejemplo español, holandés e inglés, respectivamente, que nosotros hemos probado.

Para ser fieles a la historia que precede a esta semilla, detengámonos en la última, el genotipo de Big Buddha Seeds. La casa, bajo su logotipo, afirma ser la creadora de la variedad Cheese (“Creator of the Cheese Seed”) y es la casa de semillas que más cruces ofrece en relación a la cantidad de semillas totales. Por decirlo de alguna manera, es la casa de semillas especializada en la variedad Cheese.

Sin embargo y como ya os anunciábamos, las historias que preceden a la marihuana con olor y sabor a queso son muchas y muy diversas. El consenso de los puritanos (de nuevo nos acogemos a lo que nos resulta más seguro, más fiable) es que la genética proviene de varios tipos de skunk plantados entre 1988 y 1989 por el colectivo punk “Exodus”. Este grupo de personas se asentaron a las afueras de Londres y llevaron a cabo diversos cultivos, haciendo que sus esquejes se introdujeran a lo largo y ancho de la capital inglesa. El nombre con que se bautizó a esta variedad hace justicia a lo que cualquier variedad de Cheese debiera proporcionar: unos cogollos con un característico olor a queso curado. Algunos puntualizan que las variedades más clásicas tenían cierta tendencia terrosa y unos efectos mixtos, elevados a la par que relajantes.

Pues bien, se dice que la Big Buddha Cheese es una descendiente directa de estas especies y la primera en ser comercializada. La casa inglesa afirma que ha obtenido varios ejemplares de la mítica Cheese, ha seleccionado los mejores y los ha cruzado con una planta macho afgana. Posteriormente volvió a cruzar el resultado con una planta Cheese seleccionada, con lo que obtuvo una índica de floración rápida y lo suficientemente sativa como para evocar cierta nostalgia del clásico.

Como os comentábamos un poco más arriba, esta es una de esas plantas que muestran más de un fenotipo. No por ello, la totalidad de fenotipos dejan de ofrecernos un olor a queso e incienso, un sabor terroso y un efecto elevado. Pero sí encontraremos plantas con algunas diferencias de hoja, tamaño y distancia internodal.

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La Big Buddha Cheese, al igual que la Cheese de Dinafem, es una planta perfecta para nuestro pequeño interior. Si decidimos decantarnos por el genotipo Skunk, es una inmejorable opción para realizar una poda y provocar una planta multirramificada. En mi opinión sólo es comparable a las genéticas más reputadas de Skunk, como Super Skunk de Sensi Seeds.

Debido a la escasa experiencia que he tenido con Blue Cheese de Big Buddha Seeds, la variante no es santo de mi devoción en lo que a monocultivos en espacios reducidos se refiere. Básicamente por el prolongado periodo de floración. Aun así, varios de mis allegados (experimentados cultivadores) la tienen por una índica más potente y de mayor calidad que su hermana mayor. Por ello no puedo dejar de ofreceros unas pinceladas sobre este peculiar tipo de Cheese.

Como su nombre indica, esta variedad proviene del cruce entre un grupo de machos Blueberry, procedentes de los mejores viveros del mundo, con la descrita Big Buddha Cheese. Según la casa, las semillas resultantes se plantaron y se eligió un macho de entre más de 40 machos Blueberry x Big Buddha Cheese.

Os recordamos que para llevar a cabo este paso no sólo se basan en las cualidades aparentes del macho. Es decir, no se trata de elegir a un macho que “nos guste”, sino que cada uno de estos machos tiene que ser cruzado, sus semillas plantadas y los resultados de las hembras probados. Después de llevar a cabo este proceso y el análisis exhaustivo que merece, y sólo entonces, es cuando se elige al macho.

Pues bien, una vez elegido, vuelve a ser cruzado con una hembra de Big Buddha Cheese, obteniendo una planta mayoritariamente Cheese con un toque Blueberry.

La parte parental Blueberry hace que la cantidad de genes índicos ascienda, hasta arrojar un porcentaje en torno al 80%. Por otra parte, el tiempo de floración se ve inevitablemente aumentado. Pasando de las 7 semanas aproximadas de su hermana mayor a las 9 de este cruce.

Para despedirnos hasta próximas entregas, mencionemos algunas variedades Cheese de otras casas que podrían cumplir la función que aquí nos interesa. Algo que dice mucho a favor de Big Buddha Seeds es que la prestigiosa casa de semillas Barney's Farm tiene una variedad con el nombre Blue Cheese de idéntico origen. Es decir, se ha usado un parental Big Buddha Cheese para obtener sus semillas, aceptando que es una de las mejores alternativas del mercado a la hora de escoger una Cheese.

Otras variedades a resaltar de la casa del gran Buddha serían Bubble Cheese, resultado de Bubblegum x Cheese; Chiesel, producto del cruce entre New York Diesel y Cheese o Cheesus, obtenida mediante el cruce de God Bud (de la que hablaremos en futuros artículos) x Cheese, aunque podréis encontrar más en su catálogo.

Y otras Cheese a tener en cuenta de otras casas de semillas son la Cheese de CBD Seeds, quienes afirman haber encontrado en genotipo original de la “Exodus Cheese”; Cheese de G13 Seeds, en este caso un cruce más en la línea de las arriba mencionadas, Afghani x UK Skunk; Cheese Candy de Delicious Seeds, ofreciendo un híbrido de Kush x Skunk o Cheese Wreck de Royal Dutch Seeds, cruce de Royal Dutch Cheese x Royal Dutch TrainWreck. Debéis tener en cuenta que algunos de estos cruces tienen periodos de floración ligeramente superiores a los clásicos genotipos skunk.

*ARTÍCULOS:

-      “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción más que aceptable” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 93, 94 y 95.

-      “Cómo producir tus propias semillas en un espacio reducido y con un consumo de energía mínimo” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 96, 97 y 98.

-      “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción mejorada por el esquejado” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 99, 100 y 101.

 

 

El coffeeshop Andersom

Más allá de la barrera de Amsterdam:  Disfrutando de uno de los mas famosos coffeeshops en Utrecht
Andersom se encuentra coronado por la que tiempo atrás fue la torre anexa a la Catedral[1]. Ubicado en un almacén mercante a orillas del canal más antiguo de Utrecht[2], nos invita a meditar y a disfrutar una jornada turística por los extrarradios de Amsterdam.

Por Guillem Carbonell

No es como cualquier coffeeshop. El edificio, de un modelo parecido a todos los que se construyeron en esa parte del canal, se concibió con tres funciones complementarias. El piso superior, al que se accede recorriendo a pie el canal, debía ser el punto de venta cuando una planta inferior servía de almacén o taller, con una puerta que daba al canal y que permitía cargar y descargar materiales fácilmente. Hoy en día, el comercio sigue siendo su función, pero lo que antes era trastienda fue convertido en un espacio con dos ambientes distintos para fumar, cafetería y una estimulación sensorial difícil de igualar en las inmediaciones.

Al subterráneo se accede por una consumición mínima igual al coste de un canuto ya liado, que hasta la fecha han sido menos de cuatro euros. Las escaleras bajan hasta una sala de espera despejada de humo, con una barra para pedir las consumiciones, baño y pinball, por el que merece la pena quemar un par de monedas.

Enfrente tenemos una sala similar a cualquier lugar de copas –¡salvo que aquí no venden alcohol!–. Es un lugar cavernoso, donde muchos de los asientos te trasladan a un rincón privado desde el que contemplar el entorno: hay neón, una máquina de juegos, y dos caballos de madera cuya imagen queda reservada para los que elijan esta opción hasta sus últimas consecuencias. Por los asientos empotrados en la pared y la abundancia de mesas y sillas, es vuestra opción si planeáis venir en un grupo numeroso.

Tras las escaleras se encuentra una sala presidida por un ventanal desde el que nos llega la luz exterior. Es un contexto personal y más tranquilo, donde meditar, leer o reencontrarse. El carácter del cuarto cambia conforme a lo que el sol le provee, y dependiendo de la hora del día encontraremos distintos matices. Muy adecuado para solitarios, parejas y grupos de hasta cuatro personas.

Su producto 101

Aunque aquí la calidad de las hierbas puede ser muy variable, es posible encontrar sorpresas. Hace poco más de un mes dejaron de ofertar una misteriosa variedad que ellos denominaron “Aktie”, por una relación calidad–precio que ponía en entredicho la potencia de otras hierbas de la ciudad, como las místicas que encontramos en el Culture Boat, a pocos minutos de allí.

En caso de que no tengan nada así, decantarse por sus variedades más caras es la mejor opción dada la cuestionable calidad de la económica Power Plant. So pena de que podamos llevarnos un chasco, siempre es mejor perder unas décimas de gramo por el mismo precio que ir a lo más barato; que si es barato, es por algo. Entre las opciones más razonables que podemos adquirir están las que ellos ofertan como Cheese y Silver Haze, aunque los consumidores más duchos echarán de menos algo de la potencia y la calidad que se puede encontrar en Amsterdam.

Además de hachís y pre–liados, la oferta de cannabis se divide en bolsas de diez y veinte euros. Para cualquier consumidor, incluso habitual, no debería ser caro fumar y, en efecto, la porción más pequeña nos promete una diversión razonable. Incluso aunque no se les pida, suelen enseñarte varias bolsas y te dejan elegir, una nota de cortesía contra el fraude que se echa de menos.

Afluencia

Visitar este local implica aceptar los horarios comerciales y sociales de Utrecht, que pueden confundir al foráneo. Por ejemplo, los lunes el centro no abrirá hasta las doce del mediodía, y aunque los veas dentro preparando cosas te dirán que no, para evitar la sanción. La gente suele terminar las clases o el trabajo entre las cinco y las siete, y la hora punta en Andersom puede hacer que encuentres el local lleno entre las seis y las diez. Si no estás por esperar, suelen abrir a las diez de la mañana, y es una buena opción para ir a planear el día tras el desayuno.

Los coffeeshops en Utrecht suelen cerrar entre las doce y la una. Ante la premura, en Andersom disponen de grinders, papelina y mecheros a un precio asequible por si nos queremos llevar el material fuera. Aunque parezca sorprendente, muchos coffeeshops son deficientes en cuanto a oferta de parafernalia básica, y en un lugar donde todo suele cerrar a las seis, un coffeeshop es lo único que puedes encontrar abierto, junto con puestos de alimentación, por supuesto.

Los jueves, como en España, son universitarios. Esto no sólo afecta a la afluencia de los coffeshops, sino a las tiendas en general, que extienden por un par de horas su apertura.

Entre caladas

En la parte superior suelen anunciar eventos culturales. No pierdas la oportunidad mientras haces cola y échale un vistazo. A diferencia de España, la fiesta en Holanda es algo mucho más centralizado y te conviene saber dónde se juega el próximo partido si vas a salir más tarde.

Y aunque pertenezca a la abultada franquicia de Shrek, el pinball de la sala de espera resulta entretenido antes y después de cualquier consumición. Luces, sonidos, y bolas por todos lados brillan con un tono distintivo bajo los efectos de la marihuana. Por un par de euros podemos llevarnos una diversión acorde a nuestras habilidades y cuya duración sorprende para bien; si somos un poco más solidarios podemos jugar con otra persona, uno en cada botón y ambos con el THC.

Se han preocupado por poner la estatua de un policía a tamaño real en el recibidor, de modo que cualquiera puede hacerse una foto haciéndole cualquier cosa. Un buen recuerdo; probablemente no tan bueno como robar una bandera, pero increíblemente más legal y tolerado.

En la sala interior encontrarás la mayoría de las obras y el humor gráfico que exponen, un “bonus track” que forma parte de la huella dactilar de este lugar. Y, en una esquina de la misma habitación, muy cerca de una vetusta gramola de vinilos, funciona irónicamente una máquina de juegos digitales con una forma similar.

Las consumiciones rondan los dos euros. Ofrecen bebidas calientes y frías, y algún que otro aperitivo. Por suerte, el entorno nos ofrece alternativas para cuando llame el hambre.

Cuando llama el hambre

Si al salir nos encaminamos hacia la torre de la Catedral torciendo hacia Servetstraat, a pocos pasos encontraremos un puesto de gyros a medio camino entre el coffeeshop y el descomunal campanario.

Se recomienda para aquí después de una brumosa visita al Andersom; ofrecen degustación gratis, lo preparan frente a ti y utilizan alimentos de calidad muy respetable, teniendo en cuenta la mediocridad general de los kebabs que puedes encontrar en Utrecht. La cuenta sale a unos seis euros por persona, con bebida incluida. Aunque no acepten dinero en efectivo, te mandarán a pagar al restaurante de enfrente, donde puedes comer sentado, algo que por estos lares suena en ocasiones prohibitivo.

Justo al otro lado del coffeeshop, una heladería. Tienen algo de fruta junto a su producto mayoritario, para los amantes del dulce con barquillo cuando éste parece incluso dietético.

Cruzando el canal se arriba a Choorstrat, una calle paralela a la de Andersom, Viskmarkt 23; es un acceso al distrito comercial. Allí podremos encontrar un cajero a la altura de su bocacalle hacia Steenweg. Por si eres primerizo: ¡en los coffeeshop no aceptan tarjetas! En esta última calle hay también algunos puestos de comida, incluida una famosa franquicia de patatas fritas belgas; son muy aficionados a las salsas, y si te atreves deberías probar variedades exóticas como las patache orloog[3].

Aún bajo los efectos

Subir a la Torre de la Catedral, la Domtoren (www.domtoren.nl), es una visita casi obligada. Las vistas compensarán las escaleras. En las inmediaciones existe una oficina de información donde conocer horarios y precios, comprar los pases o coleccionar algún que otro souvenir. Los efectos menores que la marihuana haya podido ocasionar en el cuerpo no deberían preocuparnos dado que la actividad es razonablemente segura. Convendría no obstante acompañarse de alguien sobrio o, en su defecto, hacer el esfuerzo consciente por no resultar molesto. Si a pesar de todo no se está en condiciones, la actividad se repite cada hora y podemos esperar mientras disfrutamos de los alrededores.

La Catedral es un pasatiempo gratuito, junto a su pequeño jardín porticado; dependiendo de la época del año, resulta especialmente atractivo e íntimo durante la floración.

Aunque los Países Bajos adoptaron la tradición calvinista, siglos después han acabado como uno de los territorios más ateos de la Europa Continental. Ello ha propiciado que no sólo sus templos difieran de los españoles, sino que además muchos de ellos hayan sido reconvertidos en residencias o museos. En este contexto encontramos el Museum Speelklok (www.museumspeelklok.nl) en Steenweg 6, a un par de minutos desde Andersom y dedicado a los instrumentos automáticos. En este rincón los visitantes tienen la posibilidad de asistir a conciertos musicales regidos por autómatas mecánicos; una elección idónea para los contemplativos.

Algo más lejos pero comedidamente accesible –Oudegracht 176– se encuentra el Museum of contemporary aboriginal art (www.aamu.nl), que desde los noventa se ha dedicado a recopilar arte procedente de nativos australianos. Si el efecto del cannabis resultase ser cerebral y creativo, éste sería un lugar donde encontrar buenas ideas.

Smartshop y Cía.

No hay duda de que Andersom reside en un lugar privilegiado, tanto como la torre que marca el centro social de la ciudad. Sin importar qué dirección se tome, encontraremos tiendas y restaurantes y por doquier. Aunque la mayoría de lo que se oferta sea ropa, algunos puestos alternativos suscitan nuestro interés.

Recorrer el viejo canal en sentido sur nos llevará, en cinco minutos, al cruce con Hamburgerstraat. ¡Las hamburguesas no iban a ser menos! Aquí tenemos una pequeña joya en el corazón de Utrecht, quizás un segundo alto en el camino de la mano de State of Mind: una acogedora smartshop donde, además de tener acceso a otro tipo de sustancias entre las que se encuentra la ayahuasca o las trufas psilocíbicas, encontraremos un cálido recibimiento y una carta de tés psicoactivos fuera de lo habitual. Además, ofrecen una cantidad considerable de parafernalia y regalos. Un ambiente idóneo si nuestra zambullida en Andersom nos pide algo más de oxígeno y tranquilidad.

En la misma acera tenemos algunas tiendas dedicadas a los juegos de mesa, rol, miniaturas y fantasía, cuando al otro lado del canal encontramos otro tanto, además una tienda de cómics. Sin lugar a dudas, éste el rincón perfecto donde hacer nuestras compras o, simplemente, echar uno de esos vistazos que se prolongan hasta la saciedad por el interés de lo observado.

“El Otro”

Algo más alejado del centro, en Wittevrouwenstraat, encontramos un pequeño coffeshop bautizado como Wietstock. Aparentemente uno más, no era sólo “Aktie” lo que compartía con Andersom: la marihuana, en general, es la misma en todas sus variedades. Lo que parece, al margen de quien ostente la propiedad, es que éste es otro punto de acceso a la oferta genuina de hierbas del Andersom.

Es un lugar mucho más calmado y a pie de calle, donde además se ofrecen “space muffins”. Su efectividad está en entredicho, pero siempre es la alternativa para los no fumadores. Si lo pillas de camino, es una oportunidad para probar Andersom sin ir hasta allí; si estás viajando por motivos de cata, Andersom y Wietstock son intercambiables, aunque la experiencia del primero tenga poco que ver con lo que ofrece el segundo.

Contenido paralelo

¡Pst! Muy cerca del coffeeshop decano de Utrecht podrás encontrar la sala donde se firmó el Tratado de Utrecht, por el que España perdió Gibraltar. ¿Eres capaz de encontrarla?

Coordenadas: 52º 5' 25.3" N, 5º 7' 20.43" E

¿Sabías que...?

-       Las mejores puntuaciones en pinball del Andersom siguen prácticamente vacías.

-       La marihuana en Utrecht es generalmente más barata que en Amsterdam.

-       Los coffeeshop exigen una consumición en hierba mínima para entrar, pero no que consumas exclusivamente su hierba.


[1]     Domtoren

[2]     Oudegracht

[3]     “Patatas en guerra”.

 

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