Autoconstrucción con ladrillos de cáñamo (I)

 Fabricación manual de Hemp-Bricks

Por David Hurtado

Brick bastante puro en cañamizaBrick bastante puro en cañamiza

Introducción

En este primer capítulo de una serie de tres, vamos a profundizar en el concepto del ladrillo vegetal de cáñamo, los hemp-bricks.

Los últimos años se han puesto de moda debido al aumento de concciencia sobre la problemática medioambiental y sobre el necesario cambio de modelo que requerimos en este momento tan delicado del desarrollo capitalista, en el que queramos o no estamos involucrados.

Para grupos de apoyo mutuo, familias agrarias, asociaciones de cannabis o agrupaciones de todo tipo puede resultar muy útil afrontar una bioconstrucción por sus propios medios sin tener que recurrir a los bancos o tener que realizar una gran inversión en material.

Esa es la vocación informativa o divulgativa de este artículo y de los siguientes dedicados al ladrillo de cáñamo.

Antes de meternos de lleno merece la pena recordar un poco de la historia más antigua de ladrillo en general, como unidad constructiva.

El concepto de ladrillo ha sido utilizado desde tiempos tan remotos como los de la antigua cultura Mesopotámica allá por el 6000 a.C.

También en Jericó, en Cisjornadia, que es considerada una de las primeras ciudades de la humanidad, su empleo fue determinante para lograr que este emplazamiento se consolidara como un importante asentamiento humano.

El hecho de dividir una pesada construcción en numerosas células mucho más pequeñas, ha permitido a lo largo de los siglos que la autoconstrucción fuera viable incluso para las clases sociales más desfavorecidas y con menores capacidades económicas.

Este acto creativo e intuitivo ha sido una realidad desde el neolítico precerámico en el que los agricultores fabricaron sus ladrillos de barro ante la ausencia de materiales como la madera y la piedra.

 La expresión “divide y vencerás” es perfectamente aplicable al ladrillo como solución al descomunal peso que representa una construcción frente al esfuerzo y la carga de un humano.

El Dr. Joseph Davidovits , fundador del instituto de geopolímeros de Francia postuló que gracias al dominio del licuado de la piedra caliza, rica en caolinita, por parte de los constructores Egipcios, (incluido el gran Hermes), fue posible materializar las pirámides como una realidad. Diversas pruebas realizadas en varios laboratorios han reforzado sus postulados.

El ladrillo ha sido uno de los grandes inventos de la humanidad y desde la antigua cultura China hasta la Roma de los Césares, así como los árabes de Al-andalus, ha permitido crear edificaciones majestuosas.

Pues bien, aunque el ladrillo de cáñamo no posee en un principio la resistencia del barro cocido o de la piedra, sí permite realizar obras muy eficaces para las dimensiones humanas y con mejores prestaciones de aislamiento y confort para nuestras condiciones ideales de vida. Posteriormente explicaremos en que reside la diferencia fundamental.

Enlazando con lo anteriormente dicho, una vivienda construida con cáñamo permite una tasa de renovación de aire muy saludable, así como una insonorización y un aislamiento térmico intrínsecos al material, ya que las virutas del tallo decorticado unidas a la cal poseen esta doble propiedad, que es progresiva al aumento de grosor que demos al muro. Además, su plasticidad y fácil adaptación a moldes, hacen del mortero de cáñamo un material muy versátil para adoptar la forma que deseemos en cualquier parte de la casa, desde muros de separación hasta armarios empotrados.

Las ventajas de construir con muro de ladrillo de cáñamo en contraposición al empleo del método del encofrado las veremos más adelante, pero ahora es importante señalar algunos datos sobre el coste de estas construcciones.

Es por la conjunción de los valores de asilamiento térmico y acústico por los que se considera o justifica de más valor añadido una construcción de este tipo, lo cual, aunque tiene su fundamento no deja de tener sus matices basados en la siguiente argumentación energética, que más bien apuntan en la dirección contraria.

Si analizamos los gastos totales de petróleo que intervienen en la fabricación y colocación en obra de un ladrillo convencional, incluidos todos los indirectos como los de transporte, etc.. etc, contra los costes de cultivo de biomasa del cáñamo, su transformación y el uso final de un destrío como la cañamiza, sobrante del proceso de obtención de fibra, dicho balance es menor en el cáñamo, y de hecho así es publicitado.

No digamos ya, lo que se argumenta sobre las propiedades de fijación de CO2 de los morteros de cáñamo, queriendo meterlos en el mediático negocio que generan como balances negativos de carbono y que así justifican las inversiones en bonos de emisiones al servicio de la industria del calentamiento. Esta cualidad de captura del dióxido de carbono, es una cuestión de moda y de conveniencia para la venta de productos “positivos” para el medio ambiente y que tocan la fibra sensible del comprador concienciado, ya que sitúan al gas inerte CO2, no como una molécula nutriente en el ciclo del carbono, sino como un contaminante. Nadie habla en igual medida del azufre atmosférico que enfría el planeta ni de las dioxinas que están generando tantos cánceres.

 Lo curioso es que si la cal es más barata de producir, y la cañamiza es un producto secundario con un valor muy bajo por tonelada para las industrias del mayoreo, ¿Por qué es tan carísimo construir con cáñamo cuando debía ser más barato? Precisamente los mercados dominantes son aquellos que ofrecen los productos de más calidad a mejor precio.

¿Son caros porque no hay demanda?, o más bien ¿no hay demanda porque son caros?, ¿dando mucho margen económico toda venta compensa con creces?

Esto es algo que el sentido común de cada uno debe contestar.

Placa térmica naturalPlaca térmica natural

A igualdad de medidas entre ladrillos cerámicos y de cáñamo los últimos son algo más del doble de precio. No digamos ya comparando las dimensiones de una termoarcilla de Longitud/espesor/altura 30 x 29 x 19 contra las dimensiones de un ladrillo de cáñamo de 30 x 14,5 x 10,5.

En el mercado de Francia existen ladrillos de cáñamo/cal realmente grandes de 20 cm de espesor, 30 cm x 60 cm de tamaño denominados ladrillos tecnicos de Chanvre (cáñamo) pero su precio es también muy elevado.

Con los ladrillos convencionales de cáñamo para construir la misma edificación hacen falta bastantes más unidades que usando termoarcilla (a la que se ha denominado muy apresuradamente ecológica) aunque bien es cierto que el primero es un ladrillo macizo y el segundo uno hueco con diferentes propiedades, y no son comparables excepto por esta denominación de productos "Eco".

La cervecería de Suffolk en Inglaterra de un coste total de 30 millones de dólares, utilizó 90000 bloques de cáñamo y cal para su construcción, pero sus dueños aseguran que la amortización está garantizada en ahorro energético a largo plazo, a pesar de ser un 15% más cara de lo normal.

Respecto a esto cabe señalar que es un edificio “productivo” y no es comparable a una vivienda, difícilmente amortizable al no generar economía real, y por muy alto que sea el ahorro en energía, no es nulo y por tanto la tasa de amortización es aún más larga en el tiempo, por lo que debe ser minuciosamente valorado por sus dueños. Solamente si se recurre a la geotermia el coste anual en energía baja en picado, explicado en el capítulo anterior.

Para valorar los costes es vital analizar la relación cal versus cemento portland OPC, y para ello extracto el siguiente texto de la página www.practicalaction.org

La cal tiene mayores ventajas económicas que el OPC, el cual es relativamente caro de

producir para muchos países en desarrollo, ya que requiere costosas técnicas y

combustibles importados. La cal no tiene ninguna de estas desventajas y se considera

generalmente más barata de producir, no necesita grandes capitales para empezar su

producción y no requiere tanta tecnología y equipos importados. También se puede

producir la cal en pequeñas cantidades para un mercado local, lo que reduce grandemente

el coste de transporte y provee oportunidades de desarrollo a la industria local.

La cal hidráhulica además, debería ser más económica que la convencional, puesto que su elevado contenido en arcilla, hasta 25%,(que la hace fraguar mejor en condiciones de humedad y endurecer algo más rápido) es menos rica en cal, que es el material que soporta el coste energético.

Por tanto si un material más noble, ecológico y de más calidad que los convencionales como es la cal y el cáñamo, posee funciones propias extras de aislamiento acústico y térmico, a mejor nivel económico de partida, incrementar su precio por equipararlo a las prestaciones de otros materiales de mayor coste de fabricación resta competitividad a estas opciones más saludables que deberían ser más accesibles al consumidor por su precio.

Esta lógica de que lo ecológico debe ser más caro por ser de más calidad, lleva frenando la progresión y expansión en toda Europa de los mercados verdes, y no es siempre aplicable a todos los productos ecológicos, que en muchos casos si poseen desventajas productivas y costes extras para el productor, como son los agroalimentarios, por ejemplo. El apoyo en I+D para que estos sectores sean competitivos es lo que se necesita si queremos que su consumo despegue y baje el precio, pero no es todos los casos ya que en algunos es viable a día de hoy que pudieran extenderse con más facilidad.

Esto de nuevo aporta argumentos a favor del bajo precio que deberían tener las opciones más ecológicas para que el público se pudiera decantar por su consumo, y más durante los periodos de cambio económico como el que estamos viviendo en el que el poder adquisitivo de la población trabajadora ha ido mermando o incluso ha sido casi anulado.

Mezcla de mortero previa para preparar los ladrillos.

Para elaborar los ladrillos por el método artesanal es relativamente sencillo, pero lo primero es lograr una buena provisión de los materiales básicos, cáñamo, cal, arcilla, polvo de sílice y arena para la creación del mortero.

Si bien esta mezcla puede variar muchísimo cuando se trata de morteros para carga o enlucido, la proporción para ladrillos debe ser valorada según la resistencia que queramos darle a los muros y debería ser supervisada por nuestro arquitecto.

No obstante, si no se exceden los límites normales o standar de carga para este tipo de ladrillos vegetales, la tolerancia para variar las mezclas es muy alta y admite incluso dosis más elevadas de arena, con la que aumentamos el rendimiento, para aquellas zonas en las que no importa que aumente el peso del muro o que aumente un poco más la transmisión de calor. Igualmente o incluso mejor que aumentar la dosis de arena es aumentar la dosis de arcilla, que es un silicato de aluminio. Por cierto que existen mezclas de morteros de cáñamo para muros encofrados que utilizan tierra.

La cal en general no suele exceder como mucho el 6% del total de la mezcla y para que sirva de dosis orientativa señalaremos las siguientes proporciones para una hormigonera convencional a la que se le pueden quitar las palas internas, pero que no es del todo forzoso, pudiendo también trabajarse con ellas. Todo depende del volumen de la maquinaria de la que dispongamos, y que si es de eje vertical trabajaríamos en las condiciones ideales para morteros aligerados. http://www.icpa.org.ar/publico/files/hormliv2.pdf

La siguiente proporción está basada de forma genérica para todo mortero aligerado y reduciendo un poco el nivel de arena que de por si es un poco más alto, por lo que no es una guía "Ex cathedra" sino una proporción genérica.

Como decíamos para un volumen del 100% de cañamiza, le corresponden otros volúmenes de arena al 40%, de arcilla al 10% y de sílice al 5% (prescindible). 

Podría también junto a la cal añadirse un poco de cemento blanco, que no deja de ser un cemento portland (poco ecológico) mejorado que aceleraría el fraguado y conferiría un poco más de resistencia inicial.

Recordemos que la cal ha de carbonatarse en el tiempo para que logre su máximo nivel de dureza, que puede llegar a ser el de la misma piedra caliza.

Es muy importante no excederse en la humedad de la mezcla, ya que el ladrillo no requiere demasiada agua teniendo en cuenta lo absorbente que es el material del cáñamo, por lo que la arena y la cal sirven de ligamento entre las partículas de cañamiza.

Sólo quedaría decantarse por el molde que escogiéramos, el cual puede crearse como un bastidor múltiple de madera o cualquier otro material como el plástico que tampoco se adhiere fácilmente, y sobre él vertemos la mezcla, compactamos ligeramente por capas y dejamos secar en condiciones lo más constantes posibles evitando a toda costa cambios bruscos de temperatura.

 En el siguiente capítulo continuaremos tratando sobre los morteros, así como de las máquinas específicas para fabricar ladrillos artesanalmente.

 

 

El polifacético Gautier y el hachís

Theóphile Gautier (1811-1872) también perteneció al selecto “Club del Hachís”. Fue periodista, pintor, novelista, poeta y crítico literario. Poeta, crítico y novelista, Gautier fue una figura prominente por 40 años en la vida artística y literaria de París.

© Isidro Marín Gutiérrez

 Gautier se siente impresionado por las teorías de Moreau, sobre todo, por su descripción del hachís como “intoxicador intelectual”, preferible a la “indomable y pesada embriaguez” del alcohol. Gautier decidido a asumir el necesario papel de cobaya humana funda el Club del Hachís, que funcionará entre 1844 y 1849. Gautier publica en La Presse el 10 de julio de 1843 Le hachich. Un breve artículo que describe las alucinaciones de Gautier; narró una pesadilla de cinco horas de alucinaciones grotescas, seguido de un periodo de catalepsia y por último una gran calma: cambios de colores, deformación de cuerpos, sensación de poder oír los colores y ver los sonidos (sinestesia). Escribió:

“Desde hacía mucho tiempo oíamos hablar sin creérnoslo demasiado, de los maravillosos efectos producidos por esta sustancia. Conocíamos ya las alucinaciones que causa el opio fumado, pero al hachís no lo conocíamos más que de nombre”.

 

Su obra literaria cannábica

Analizaremos sus obras más cannábicas como "El Club de los Hachichins" que es uno de los relatos más magistrales, mágicos y perfectos que yo haya podido leer, y en su contemplación no fui presa difícil para sucumbir ante una "elevada exaltación". El tiempo, la alucinación, la oscuridad, la locura, el terror, y la belleza en sus dimensiones más grotescas y estrambóticas, son temas recurrentes por Gautier, pero en muchos relatos bajo los efluvios del hachís logra condensarlos y hacer de ellos un suculento plato capaz de saciar una feroz avidez de belleza literaria, aunque de lejos, por efectos de la alucinación, tan sólo parezca un platillo de viscosas larvas verdinegras que se agitan repugnantemente (ya sabéis, nos referimos al dawamesc). "El Club de los Hachichins", es una voluptuosa intoxicación, un alucinante mundo de imágenes oníricas que rayan con el surrealismo, sumergido en una atmósfera perdida en el tiempo y en el espacio, en el que lo irracional se hace verosímil; es un mundo tan extraño y sombrío como mágico y atrayente, en el que cada detalle descrito por el autor se hace necesario. Su contemplación, deslumbrante y vertiginosa, se precipita sobre formas humanas y bestiales, voces chillonas y sepulcrales que emergen en una inspiración de irresistible risa e implacable terror.

En 1851 escribe del vino y el haschisch. El relato de Gautier publicado en La Presse (1842), y reproducido por Moreau en su monografía sobre el haschisch (1845). El texto ahora descrito fue publicado por primera vez en la Reuvue des Deux Mondes el 1 de enero de 1846:

“El doctor (Moreau de Tours), que estaba de pie junto a la mesa, tomó una cucharilla dorada para trocear algo con apariencia pastosa, como mermelada, y se inclinó ante una bandeja con cuenquitos de porcelana japonesa, para distribuir una porción del tamaño del dedo pulgar en cada uno” (Fuente del Pilar, 1999:34-35)

“…La pasta verde que el doctor había repartido entre nosotros era similar a la que el Viejo de la Montaña distribuía entre sus fanáticos, sin que éstos lo advirtieran, de forma que pudiera convencerles de su contacto directo con Mahoma y su paraíso…Les daba “hachís” palabra de la cual deriva “hachisín”, “comedor de hachís”, raíz de “asesino”, cuya terrible expresividad encuentra su origen precisamente en el carácter sanguinario de la secta seguidora del Viejo de la Montaña” (Fuente del Pilar, 1999:36)

"El hachís nada tiene en común con esa innoble y pesada embriaguez que los pueblos del norte obtienen del vino y del alcohol: produce una intoxicación intelectual".

 

Los mismos efectos y fases que describía Baudelaire

Sus efectos en los demás: la cara resplandecía de entusiasmo, sus ojos centelleaban, sus mejillas se coloreaban con llamaradas, las venas en sus sienes se dibujaban en relieve, su nariz dilatada aspiraba el aire con fuerza:

“El agua sabía mejor que el más delicioso de los vinos. La carne dejaba un regusto a frambuesa, y al revés. No había distinguido una chuleta de un melocotón.

Además, los invitados me parecían cada vez más extraños. Sus pupilas se dilataban como si fueran gatos, la nariz se alargaba cual elefantes, sus bocas se abrían semejando campanas. Aquellas figuras se difuminaban poco a poco con trazos sobrenaturales. Uno, cara pálida envuelta en barba negra, reía alborozado por un espectáculo invisible. Otro realizaba esfuerzos inverosímiles para llevarse el vaso a la boca, y sus absurdas contorsiones eran saludadas con gritos y risas. Este, entre movimientos convulsos, sólo hacía girar sus dedos pulgares con increíble velocidad. Aquel, desplomado contra el respaldo, los ojos bajos, los brazos caídos, simplemente se dejaba llevar placenteramente por el mar infinito de la nada” (Fuente del Pilar, 1999:39)

“Una sensación de calor intenso me recorría los miembros y la presencia de la locura, como una ola rota en espumas que golpea contra la roca para retirarse y regresar de nuevo, llegaba y abandonaba mi cerebro, hasta concluir por invadirlo completamente. La alucinación, ese misterioso huésped, había tomado posesión de mí.” (Fuente del Pilar, 1999:39-40)

“… de pronto cruzó bajo mis párpados un rayo carmesí y a continuación vino una oleada luminosa, cálida y refulgente, cual si se encendieran a la vez cientos de velas…todo parecía más grande, más rico, más espléndido. La realidad era apenas el punto de partida que magnificaba aquella alucinación” (Fuente del Pilar, 1999:41)

“Poco a poco el salón se fue poblando de personajes fantásticos, figuras que sólo es posible encontrar en los aguafuertes de Caillot y en las aguatintas de Goya.” (Fuente del Pilar, 1999:43)

“¡Parad, parad, es suficiente! ¡Qué gran comedia! ¡Qué deliciosa bufonada! ¡Deteneos, os lo suplico, me ahogo! ¡No me miréis así, venid conmigo! ¡Estoy a morir!” (Fuente del Pilar, 1999: 44)

“Al fondo del salón se agitaban confusas las fantasías oníricas más extravagantes: seres híbridos, mezcla incoherente de humanos, bestias y máquinas; monjes con ruedas en vez de pies y un puchero por abdomen; guerreros armados con elementos de la vajilla, blandiendo sus tenedores y cuchillos encerrados en jaulas para pájaros; políticos ensartados en asadores; reyes brotando de una pimentera; alquimistas con fuelles por cabeza y los miembros como alambiques; obscenas figuras talladas en calabazas de formas alucinadas. Todo cuanto pueda concebir la calenturienta imaginación de un cínico cuando, aún ebrio, insiste en continuar bebiendo” (Fuente del Pilar, 1999:45-46)

“Ni el colosal órgano de la catedral de Friburgo produce, puedo asegurarlo, mayor explosión sonora que el piano a manos del voyant, como se conoce la figura del compañero sobrio, en aquel momento…De pronto percibí que la música surgía en mi interior. Agité los dedos sobre un teclado invisible, los sonidos eran rojos, azules como chispas eléctricas; el espíritu de Weber se había encarnado en mí” (Fuente del Pilar, 1999: 49)

Y llega al momento del kief: “No sentía el cuerpo, la materia había cortado sus lazos con el espíritu; flotaba a propia voluntad en un éter que no oponía resistencia. Así imagino el camino de las almas al Más Allá…Una deliciosa languidez dominaba mis sentidos y concluía enseguida por conducirme al sofá más cercano, donde me abandonaba cual traje recién quitado…Nada material se entrometía en aquél éxtasis, ningún deseo terrenal contaminaba su pureza; ni el goce del sexo habría podido aumentar su maravilla. Si Romeo hubiera sido un hachisín, el olvido hubiera consumido a Julieta…Los meritosos fantasmas que turbaron a San Antonio no habrían ejercido el menor poder sobre mí” (Fuente del Pilar, 1999: 51)

Sentimientos de miedo: “Atención, estás rodeado de enemigos. Fuerzas invisibles intentan secuestrarte con engaños. Aquí sólo eres un prisionero. Intenta salir y verás. Una densa nube se cernió sobre mi espíritu, y vi claramente que los miembros del club eran cabalistas y magos que buscaban mi perdición” (Fuente del Pilar, 1999: 53)

Pérdida de la noción del tiempo: “Calculo que tardé diez años en cubrir el trayecto” (Fuente del Pilar, 1999: 53) “ha muerto el tiempo; ya no habrá años, ni meses, ni horas. El tiempo ha muerto y asistimos a su entierro…las agujas del reloj no se moverán de cómo estaban cuando el tiempo dejó de existir” (Fuente del Pilar, 1999:58)

Otra vez miedo o pérdida de la cordura: “Sentí una profunda tristeza, llevé la mano al cráneo y comprobé que estaba abierto. Perdí el conocimiento” (Fuente del Pilar, 1999: 57)

Vuelta a la normalidad: “Recobré la razón, lo diré así a falta de una expresión mejor. Mi lucidez alcanzaba a comprender una comedia o alguna pantomima, o a escribir versos rimados con palabras de tres sílabas” (Fuente del Pilar, 1999:60).

“Le Club des haschischiens

El relato de Gautier que ahora extracto fue publicado en La Presse (1842), y repro­ducido por Moreau en su monografía sobre el haschiséh (1845); también con el título “Le Club des haschischiens”, Gautier publicó un segundo artículo en la Révue des deux mondes (1-2-1846), con muchos más adornos literarios todavía. El primer artículo de Gautier sobre esta droga es sin duda un curioso texto:

«Al cabo [...] un entumecimiento general se apoderó de mí. Parecía como si mi cuerpo se disolviera y se volviese transparente. En mi pecho vi claramente el haschisch que había ingerido en forma de una esmeralda que emitía millones de suaves destellos. Mis pestañas crecían sin parar, y como hebras de oro se enrollaban sobre unas peque­ñas y ebúrneas ruedas que giraban con deslumbrante rapidez. A mi alrededor mana­ban y volaban piedras preciosas de todos los colores. En el espacio, flores de todas clases caían sin cesar de un modo que suscitaba la irremediable comparación con las combinaciones de un calidoscopio. En ciertos momentos veía una vez más a mis camaradas, pero estaban alterados; me parecían medio hombres y medio plantas, con el pensativo aspecto de un ibis, irguiéndose sobre un pie de avestruz y moviendo sus alas: Tan extraña me pareció esta visión que sentí convulsiones de risa, y para unirme a la jocosidad del espectáculo empecé a arrojar mis cojines al aire, volviéndolos agarrar y haciéndolos girar con la rapidez de un juglar indio. Uno de aquellos caballeros comenzó a conversar conmigo en italiano, pero el haschisch, con su omnipotencia, me tradujo sus palabras al español. Las preguntas y respuestas eran casi razonables, y hacían referencia a asuntos triviales y a noticias teatrales y literarias.

El primer ataque tocó a su fin. Al cabo de unos minutos me había recobrado entera­mente, sin dolor de cabeza ni ninguno de los síntomas que acompañan a la intoxica­ción por el vino, y completamente asombrado ante lo ocurrido. Apenas había pasado media hora cuando de nuevo caí bajo el influjo del haschisch. Esta vez la visión era más complicada y extraordinaria. En una atmósfera de luces confusamente fugaces, se daban cita miles de pululantes mariposas, cuyas alas susurraban como abanicos. Flo­res gigantescas con cálices de cristal, malvas enormes, lirios de oro y plata se alzaban y abrían alrededor mío con una crepitación parecida a un ramillete de fuegos artificiales. Mi oído se había desarrollado prodigiosamente: oía el sonido de los colores. Sonidos verdes, rojos, azules y amarillos venían hacia mí en ondas perfectamente distintas. Un vaso que se desplomaba, un sillón que crujía, una palabra emitida suavemente, vibra­ban y repercutían en mí como el rugido de un trueno. Mi propia voz me parecía tan poderosa y fuerte que no osaba hablar por miedo a que las paredes se desplomaran o yo mismo estallara como una bomba. Más de quinientos relojes daban la hora con sus voces de cobre, plateadas y semejantes a una flauta. Cada objeto floreado emitía un sonido de armónica o de arpa eólica. Estaba sumergido o, más bien, flotaba sobre un océano de sonidos donde, como islotes de luz, había motivos de Lucía o del Barbero. Nunca semejantes oleadas de bienestar habían llenado mi ser. Formaba de tal modo parte de la ola, estaba tan lejos de mí mismo y tan libre de mi propio ser -ese odioso testigo que nos acompaña a todas partes- que entendí por vez primera lo que podría suponer la existencia de espíritus elementales, de ángeles y almas separa­dos del cuerpo. Yo era como una esponja en medio del mar; a cada momento cruza­ban oleadas de felicidad, entrando y saliendo por mis poros, pues me había vuelto permeable, y hasta la más delgada vena capilar mi ser entero estaba inyectado del color que ostentaba ese fantástico entorno donde me veía sumergido. Sonidos, perfumes, luces, llegaban a mí a través de multitud de tubos tan delgados como cabellos, en los cuales escuchaba el silbido de corrientes magnéticas. Según mis cálculos, este estado duró alrededor de trescientos años, pues las sensaciones eran tan numerosas y se sucedían unas a otras con tanta rapidez que cualquier cálculo real del tiempo era imposible. Pasado el ataque, comprobé que había durado un cuarto de hora.

Lo que distingue a la intoxicación de haschisch es su carencia de continuidad. Se apodera de uno y después le abandona; te elevas hasta el cielo y vuelves a la tierra sin transición. Como en la locura, se tienen momentos de lucidez. Un tercer ataque, el último y más extraño, puso colofón a mi velada oriental. En este último tuve una doble visión. En mi retina se reflejaban dos imágenes de cada objeto que producían una simetría completa. Pero pronto la pasta mágica, completamente digerida, actuó con gran poder sobre mi cerebro y me volví completamente loco durante una hora. Toda suerte de sueños pantagruélicos atravesaron mi fantasía: ibis, ocas embridadas, unicornios, grifos, pesadillas, colecciones de sueños monstruosos se acercaron trotan­do, brincaron, revolotearon, gruñeron y rechinaron por la habitación. Las visiones fueron tan extrañas y fantásticas que se apoderó de mí el deseo de dibujadas [...] Gracias al haschisch pude hacer del natural el retrato de un duende. Hasta ese momento sólo había podido oídos gemir y rondar por la noche, alrededor de mi escritorio» (Gautier, en Andrews y Vinkenoog, 1977: 53-55)

Gautier tomó hachís unas diez veces más o menos, luego decidió abandonar el hábito. Según él, no es que hubiera padecido ningún perjuicio, físico o mental, sino que, como su amigo Balzac, “un verdadero escritor no precisa de otros sueños que no sean los naturales, y no desea que su pensamiento esté dominado por la influencia de ningún agente externo” (Green, 2003:101)

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Andrews, G. Y Vinkenoog, S. (1977). El libro de la Yerba, Anagrama, Barcelona
  • Fuentes del Pilar, J.J. (1999). El club del hachís. Miraguano Ediciones. Madrid
  • Green, J. (2003). Cannabis, una enciclopedia ilustrada. RBA Integral, Barcelona

 

 

Nutrición mineral, plagas y enfermedades

La nutrición mineral puede aumentar o disminuir la resistencia y la tolerancia de las plantas frente a la acción de las plagas y enfermedades
Por Massimiliano Salami (drgrow)

Carencia de calcio. El calcio es vital para la “cementación” de la lámina media de la pared celular y para inhibir las enzimas pectolíticas de los hongos.Carencia de calcio. El calcio es vital para la “cementación” de la lámina media de la pared celular y para inhibir las enzimas pectolíticas de los hongos.

Para empezar hay que distinguir entre resistencia y tolerancia. La resistencia podemos definirla como la capacidad que tiene una planta para limitar la penetración, el desarrollo y la reproducción de los gér­menes patógenos invasores o para restringir la alimentación de la plaga. La tolerancia, por otro lado, es la habilidad que tiene el vegetal para seguir con su desarrollo pese a la infección (patógenos) o infestación (plagas).

Tanto la resistencia como la tolerancia son caracteres puramente genéticos, pero pueden verse afectados por el ambiente en el cual se desarrollan las especies. Así, la nutrición mineral es un factor externo que ha demostrado influir tanto en la tolerancia como en la resistencia de las plantas a patógenos parasitarios.

Este mes abordaremos algunos aspectos de la relación que existe entre las plagas, las enfermedades del cannabis y la nutrición mineral.

La nutrición mineral del cannabis

Como bien sabemos, los abonos contri­­­buyen al crecimiento y desarrollo de las plantas. La fertirrigación es muy típica en todos los cultivos en maceta y cada día es más frecuente recurrir a ella en los cultivos en suelo. Si hablamos de los cultivos sin suelo, como los hidropónicos o los establecidos en fibra de coco, “no abonar” se convertirá en sinónimo de “no crecimiento”. Proporcionar una nutrición mi­neral equilibrada durante todo el ciclo vital asegura no solo un desarrollo óptimo, mayor producción, mejor calidad orga­no­léptica, sino también un innegable refuerzo del sistema de defensa del vegetal, que influye de forma positiva en la resistencia frente a males.

La nutrición mineral también limita la tolerancia. Por ejemplo, una planta que muestre carencias de uno o más elementos será mucho menos tolerante a la invasión de patógenos, inclusive de aquellos conocidos como patógenos débiles y de hongos contaminantes que aprovechan dichos enflaquecimientos de las plantas para infectarlas y desarrollarse. En una planta deficiente, la capacidad de respuesta a ataques fúngicos es menor que en otra que haya sido bien nutrida.

En condiciones de deficiencias, restablecer un correcto manejo de la nutrición remediará el problema carencial y aumentará al mismo tiempo tanto la resistencia como la tolerancia del vegetal.

El manejo de la nutrición mineral es una clara técnica de control parabiológico como veremos a continuación.

Oidio de la marihuana. Una concentración suficiente de potasio aumenta la resistencia frente a patógenos obligados como el oidio.Oidio de la marihuana. Una concentración suficiente de potasio aumenta la resistencia frente a patógenos obligados como el oidio.

Relación con las enfermedades

Las enfermedades más comunes en el cultivo de cannabis son, en primer lugar, las fúngicas, luego las bacterianas y finalmente las causadas por virus y otros microorganismos.

A continuación vamos a abordar algunas relaciones conocidas entre ciertas en­fermedades fúngicas y el manejo de la nutrición.

En el número 70 de Cannabis Magazine hablamos de los mecanismos de que se sirven los hongos para penetrar en las plantas: sabemos que estos patógenos comienzan su infección con la germinación de las esporas en la superficie de las hojas o raíz (según especie) las cuales se sienten estimuladas por la presencia de exudados. La concentración de los exudados es muy variable, según sea la densidad celular y el tejido al que pertenecen: los exudados foliares son bien diferentes a los radi­culares. Las sustancias contenidas en dichos exudados despiertan, activan y conducen a los gérmenes patógenos hacia esa parte de la planta a la cual se ha especializado en atacar. Con relación a la nutrición y deficiencias de los dos elementos más estudiados, podemos afirmar que una hoja carente del potasio necesario muestra en sus exudados una elevada concentración de aminoácidos y azúcares; y si hay saturación de nitrógeno, estas concentraciones de aminoácidos y azúcares son muy atractivas para patógenos y plagas.

La mayoría de los gérmenes patógenos acceden solo al tejido epidérmico, rico en compuestos fenólicos y flavonoides que se conocen por sus propiedades fungistáticas. El metabolismo fenólico está relacionado con el cobre y el boro. La carencia de estos microelementos no solo resultaría negativa para el crecimiento de la planta, sino que a la par generaría problemas con la síntesis de los compuestos pertenecientes a la defensa química natural de la planta.

Imaginémonos ahora un conjunto de células epidérmicas: la invasión por un hongo se urde a través de enzimas pectolíticas que atacan la pared celular pero que se inhiben en presencia del catión Ca2+. Estas enzimas, junto a otras toxinas fúngicas, pueden aumentar la per­meabilidad de la membrana y provocar salida de K+ o H+, que a su vez de­sencadena reacciones de hipersen­sibilidad, como la necrosis localizada.

Otra respuesta como parte de una reacción de defensa ante una infección es la producción de radicales superóxidos, que contribuyen a la respuesta de hiper­sensibilidad, a la lignificación de las paredes celulares o a la muerte del patógeno. Dado el papel que representan el cobre, zinc, manganeso y hierro en la generación y destrucción de los radicales citados, esos nutrientes, como constituyentes de la enzima superóxido dismutasa, están relacionados con la mayor o menor resistencia de las plantas.

La lignificación y la acumulación de depósitos de sílice en las células epi­dérmicas forman barreras físicas frente a la penetración de las hifas de los hongos.

Todos estos procesos relacionados con la nutrición mineral procuran la principal resistencia estructural de las plantas frente a plagas y patógenos.

Dos elementos químicos han sido muy estudiados en lo que respecta a su relación con los patógenos: el potasio y el nitrógeno. Estos elementos afectan a la resistencia que muestran los cultivos a las enfermedades, al mismo tiempo que tienen su importancia como fertilizantes. El potasio, bien concentrado en las hojas, favorece la resistencia de éstas frente a patógenos facultativos como el Fusarium u obligados como el oidio. Por el contrario, el nitrógeno fortalece las defensas frente a patógenos facultativos, pero las disminuye ante los obligados.

Carencia de potasio. Una falta de potasio incrementa la concentración de aminoácidos y disminuye la resistencia a las plagas.Carencia de potasio. Una falta de potasio incrementa la concentración de aminoácidos y disminuye la resistencia a las plagas.

Una planta pobre en nitrógeno presenta mayor resistencia a los obligados, ya que estos se nutren de los asimilados de las células vivas, mientras que los facultativos, que son semisaprofitos, prefieren tejidos muertos.

Por tanto, todo lo que apoye la actividad metabólica de la célula huésped y retrase la senescencia de la planta, aumentará la resistencia o tolerancia a los parásitos facultativos.

Los cultivos con deficiencia de potasio son muy sensibles a los ataques fúngicos. La incorporación de este elemento en la solución de nutrientes disminuye la incidencia de ataques, tanto de patógenos obligados como de facultativos. En las plantas con escasez de potasio, la síntesis de compuestos de alto peso molecular (proteínas, almidones, celulosa, etc.) se desacopla, con lo que se acumulan compuestos de bajo peso molecular que favorecen la invasión y crecimiento de los hongos. Unas aportaciones de potasio por encima del nivel óptimo no incrementa su resistencia, todo lo contrario: crea competencia por calcio o magnesio y provoca otras alteraciones no deseadas, incluso el desarrollo de patógenos. Como hemos visto, el calcio es un elemento esencial y tiene varias funciones de “protección”; de hecho, su concentración en las plantas afecta a los patógenos de dos formas. Primero: el calcio es vital para la estabilidad de las biomembranas -si la concentración de este elemento es muy baja, las sustancias de bajo peso molecular salen del apoplasto- y segundo: se necesitan poligalacturonatos de calcio para estabilizar la lámina media de la pared celular.

Los hongos emplean enzimas pectolíticas como poligalacturonasas que disuelven la lámina media; el calcio inhibe de manera drástica la actividad de estas enzimas.

Hay bastante información de los efectos de los micronutrientes sobre las enfermedades parasitarias de las plantas. El metabolismo mejor conocido es el de los fenoles y la síntesis de lignina con el boro, manganeso y cobre.

Este último, además, se utiliza ampliamente como fungicida, aunque las dosis em­pleadas para tal fin son cien veces más con­centradas que las que requieren las plantas como nutriente.

Plagas

Las plagas que más afectan al cannabis son animales, como las de insectos, ácaros, algunos mamíferos y ciertas aves, que al contrario que las bacterias y hongos, poseen un sistema digestivo y excretor. Por supuesto, la dieta de estos parásitos es menos específica.

Los mecanismos de resistencia que han desarrollado las plantas son: físicos, como el color, las propiedades de la superficie de las hojas, pilosidades; mecánicos, como la fibra o el sílice, y químicos o bioquímicos como el contenido de estimulantes, tóxicos o repelentes.

Carencia de manganeso. Este microelemento, en combinación con el boro y el cobre, interviene en la síntesis de la lignina, que forma parte, junto con la acumulación de sílice en células epidérmicas, de la resistencia estructural de la planta.Carencia de manganeso. Este microelemento, en combinación con el boro y el cobre, interviene en la síntesis de la lignina, que forma parte, junto con la acumulación de sílice en células epidérmicas, de la resistencia estructural de la planta.

En general, las plantas jóvenes o de cre­cimiento rápido tienen mayor probabilidad de verse atacadas por plagas que las plantas viejas o de crecimiento lento. Por tanto, hay una correlación entre la nutrición nitrogenada aplicada y el desarrollo de plagas. Sin embargo, se ha observado que los cultivos bien equilibrados de potasio sufren menos ataques que los deficientes en este macronutriente primario.

El contenido de aminoácidos se muestra más vital que el de azúcares cuando se trata de plagas de insectos chupadores, como los homópteros (pulgón, mosca blanca, cochinilla, etc.). Un incremento de aminoácidos es consecuencia de un aporte elevado de nitrógeno o de una anomalía en la síntesis de la proteína, como la debida a ciertas deficiencias de potasio, azufre o zinc. Cualquier alteración nutricional que disminuya la presencia de potasio o produzca directamente el incremento de aminoácidos, debilitará la resistencia del cultivo frente a la plaga.

Las células epidérmicas que contengan sílice actuarán como barreras mecánicas frente a insectos mordedores y chupadores reduciéndoles su desarrollo. Unos aportes de sílice hacen que estas células acumulen la cantidad suficiente de este elemento.

Estos han sido algunos aspectos que hemos de tener en cuenta a la hora de manejar los nutrientes y su relación con las plagas. Un buen uso de la nutrición es un elemento de control parabiológico que debe ir en conjunto con un programa de lucha biológica para conseguir una técnica sólida, más completa y efectiva. Estas técnicas de manejo de la nutrición según veamos el progreso y la necesidad del cultivo, no resultan suficientes para evitar, frenar o reducir las plagas, pero se tornan imprescindibles en cualquier plan de control bio­­lógico moderno.

Referencias:

AGRIOS G. N. 1995. Fitopatología. Uteha Noriega Ediciones.

MARSCHNER H. 1995. Mineral Nutrition in Higher Plant. 2nd ed. American Press London.

SALAMI, M. 2008. “Cannabis sativa L.,” Dr. Grow´s Productions.

SALAMI, M. 2010. “Enfermedades infecciosas. Ciclo de la enfermedad”. Cannabis Magazine n.º 70.

WILSON, M., BACKMAN P. A. 1998. “Biological control of plant pathogens”. Ruberson, J. R. (Ed.). En: Handbook of Pest Management. Marcel Dekker.

Tabla: Efectos de la concentración de nitrógeno y potasio sobre el grado de patogenicidad de parásitos diversos en cannabis

Patógenos/Enfermedad [N] Baja [N] Alta [K] Baja [K] Alta
Parásitos obligatorios
Oidio + +++ ++++ +
Parásitos facultativos

Alternaria

Botrytis

+++

+++

+

+

++++

+++

+

+

Fusariosis vascular +++ + ++++ +

[N]= Concentración de nitrógeno en hojas X, [K]= Concentración de potasio en hojas

Diferente intensidad + a ++++

Adaptado de Marschner.

La salida de fotoasimilados del apoplasto exterior de la célula vegetal, depende de la permeabilidad de la membrana plasmática, y puede aumentar en condiciones de deficiencia de calcio y boro.

 

El control biológico de nematodos

Como hemos visto en el artículo anterior los nematodos son los organismos pluricelulares más numerosos que existen en el suelo y de los cuales se estima que podrían haber unas 20000 especies diferentes. Su importancia en nuestros ecosistemas es muy grande ya que pueden presentar densidades de población de varios millones de individuos por metro cuadrado. Además de actuar como parásitos de plantas y animales (incluido el hombre) también se alimentan de hongos, bacterias, protozoarios y de otros nematodos.

Por Víctor Bataller Gómez

              Los nematodos fitoparásitos también tienen depredadores que sirven para controlar sus poblaciones y microfauna y microflora del suelo que actúan como antagonistas o reguladoras de sus actividades fisiológicas. Todos estos organismos útiles deben cumplir con varias características:

no deben ser patógenos de plantas o animales

deben tener la capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales en el suelo

deben ser competitivos y para ello tienen que contar con un alto nivel de reproducción que les permita obtener rápidamente poblaciones altas

deben disponer de una gran capacidad para sobrevivir en épocas adversas.

              A todos éstos “agentes biocontroladores” que son formulados para su uso en cultivos se les conoce como bioplaguicidas (bioinsecticida, biofungicida, bionematicida,…). Junto con ellos se utilizan técnicas agronómicas destinadas a aprovechar al máximo las ventajas que la naturaleza nos aporta y en su conjunto al uso de todos estos medios se le conoce como control biológico que se define como el control de plagas y enfermedades presentes en los cultivos mediante el uso de organismos junto con otras sustancias naturales de acción fitosanitaria.

              Como podemos suponer, en condiciones naturales los nematodos no deberían presentar un gran inconveniente, pues su control es una cuestión de equilibrio y proporcionalidad entre nematodos (muchos de los cuales pueden llegar a ser beneficiosos para nuestros cultivos) y otras especies que constituyen la microbiología de cualquier ecosistema. Pero durante décadas las prácticas sistemáticas y totalmente irresponsables para el control de plagas y enfermedades basadas en productos químicos han originado una serie de problemas que han supuesto miles de millones en pérdidas y la desaparición de muchos cultivos en zonas agrarias totalmente dependientes por culpa de la proliferación desmedida de nematodos.

              Uno de los causantes de este gran problema es el uso del bromuro de metilo (CH3Br), un gas incoloro e inflamable que es obtenido tanto de forma sintética como natural, concretamente lo obtienen en el océano algas del género Laminaria y en tierra plantas del género de las Brassica (coles, espinacas,…). En la industria se obtiene a partir de la mezcla de metanol con ácido hidrobrómico, o bien por reacción del bromo con metanol en presencia de fósforo rojo. En el pasado era usado como fungicida, acaricida, raticida o herbicida de premergencia ya que se usaba para desinfectar suelos, fumigar cereales o proteger mercadería almacenada y desinfectar depósitos y silos en forma de gas, incluso combinado con dióxido de carbono o dibromuro de etileno. También era usado como disolvente en la extracción de aceites de origen vegetal.

              El bromuro de metilo es una de las sustancias que figura como responsable de la degradación de la capa de ozono en el Protocolo de Montreal (1989), pero como no cuenta con un sustituto se sigue empleando masivamente. Por si no fuera poco el daño ambiental que produce, también es muy peligroso para los seres vivos. Si se respira una alta concentración en poco tiempo produce dolor de cabeza, mareos, vértigos, vómitos y debilitamiento generalizado que luego puede acompañarse de delirios, convulsiones, etc... Más tiempo de exposición causa bronquitis y neumonía. También es muy irritante para la piel y los ojos.[ En concentraciones a partir de 1600 ppm (menos de dos gramos por litro de sangre) provoca la muerte. El bromuro de metilo es casi inapreciable por su olor y no se advierte su presencia hasta que sean muy altas sus concentraciones. Los síntomas aparecen después de horas y duran semanas. El bromuro de metilo es explosivo si se mezcla con metales alcalinos y alcalinotérreos y polvos de metales como el aluminio.

              La Unión Europea ha adoptado una serie de normativas que han obligado a una reducción importante en la producción, suministro y aplicación de bromuro de metilo, excepto en el uso para cuarentena y embarque de frutas y hortalizas donde prácticamente no se han reducido las autorizaciones desde 1991. Donde mayor ha sido la reducción en su uso es en países como Alemania, Suiza u Holanda, en esta última el uso del bromuro de metilo está totalmente prohibido, únicamente se permite su uso pero de una manera muy restrictiva en las cuarentenas. Pero donde más presente está el problema es en los países subdesarrollados que se niegan a rebajarlo considerablemente ya que es un tratamiento relativamente barato, sobre todo si se adquiere producto fabricado en países asiáticos. Se tiene previsto que en pocos meses su uso quede reducido el 50%, pero lo que todavía no está claro es el año en el que se prohibirá totalmente su uso.

              Otros productos químicos utilizados como nematicidas son:

              Metilisothiocianato: este producto y los productos que lo generan son bastante efectivos en el control de este patógeno de suelo. Para aplicarlo se debe preparar el suelo para que esté húmedo. Los más utilizados son Dazomet, Metham Sodio y Metham Potasio. Son productos que afectan de forma considerable a las propiedades químicas y físicas del suelo, sobre todo el Metham Sodio que provoca un gran aumento de la salinidad. Curiosamente alteran el medio para que sea más favorable a los nematodos pero lo compensan con la acción insecticida del compuesto químico. Con ello se consigue una dependencia exclusiva a este tipo de productos porque el suelo queda en unas condiciones óptimas para la proliferación del nematodo.

              Hidrocarburos halogenados: son utilizados en algunos cultivos donde no se autoriza el bromuro de metilo. Destacan el Dibromuro de Dietileno, muy eficaz contra los nematodos, se aplica por inyección al suelo en forma líquida y es muy tóxico e irritante; la Cloropicrina que es muy eficaz sobre todo contra hongos pero no tanto contra nematodos y se inyecta en el suelo para luego cubrirlo con una lámina de plástico; es tan tóxico que sólo se puede aplicar por empresas autorizadas para ello exclusivamente; por último tenemos el Dicloropropeno que destaca por ser muy tóxico e irritante, se inyecta en el suelo y es quizás el mejor nematicida de los tres.

              Pero sin duda nuestro propósito es enseñaros técnicas y productos que sean útiles y no contaminen y puedan crear problemas de salud. Anteriormente citamos a los Bioplaguicidas (los veremos con gran atención en el próximo artículo) y previamente haremos un recorrido por las técnicas culturales más eficaces para el control de nematodos. Hay que tener en cuenta que algunos suelos han sido previamente tratados con alguno de los nematicidas químicos que hemos citado anteriormente por lo que para restablecer un equilibrio que nos garantice el control natural de los patógenos de suelo son necesarios varios años.

              Rotación de cultivos: método usado tradicionalmente para prevenir el ataque de ciertos patógenos de suelo como los nematodos y los hongos. Intercalar los cultivos es muy recomendable para los suelos ya que alternando cultivos mejorantes, medio exigentes y muy exigentes se consigue no agotar los recursos necesarios usados como alimento. También con el cambio de hospedador se puede dificultar el desarrollo o multiplicación de ciertos patógenos selectivos que atacan a unas especies de plantas más que a otras, con lo que se rompe el ciclo vital del parásito.

              Cultivos de cobertera: la siembra de cultivos para abono verde o de leguminosas (que fijan el nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias del género Rhizobium), son muy favorables porque impiden el desarrollo de malas hierbas y rompen el ciclo de los patógenos ya que no encuentran los hospedadores adecuados.

              Utilización de sustratos: como el caso de la “lana de roca” que no permite la proliferación de muchos de los patógenos presentes en un suelo. Tiene el inconveniente de que aquellas enfermedades que sí pueden prosperar en sustratos artificiales o preparados, típicos de cultivos hidropónicos, pueden desarrollarse con mayor velocidad. Esto nos obliga a no bajar la guardia nunca y desinfectarlo siempre que se vaya a implantar un cultivo.

              Épocas de siembra: cambiar la época de siembra se utiliza sobre todo para que la planta hospedante no coincida con un determinado patógeno en el suelo y para ello hay que conocer las condiciones medioambientales óptimas de ambos.

              Encharcamiento: si aplicamos sobre un terreno una cantidad de agua lo suficientemente grande como para saturar todos los poros del suelo con agua se perderá el oxígeno, elemento indispensable para la mayoría de los patógenos. El inconveniente será el crecimiento posterior de malas hierbas por lo que no se recomienda en cultivos de porte bajo.

              Manejo óptimo de la fertilización: si la planta no dispone del alimento necesario sufrirá una serie de carencias y la hará más susceptible al ataque de patógenos, pero también excesos de algunos elementos como, por ejemplo, el nitrógeno harán más apetecible a la planta para los nematodos y los pulgones.

              Enmiendas orgánicas: cuando se adicionan enmiendas orgánicas aumentan las poblaciones de microorganismos que son beneficiosos y que además desarrollan una competencia con los patógenos, disminuyendo la población de éstos. El Bachumus Eco es uno de los productos más indicados para tal fin porque garantiza un mínimo de 400 gramos de materia orgánica por litro, totalmente asimilable por la planta y que es un eficaz sustento nutritivo para la microfauna y microflora del suelo. Sus fulvatos favorecen la asimilación de otros minerales como el fósforo y sus aminoácidos aportan fortaleza ante las condiciones adversas. Al aumentar la biodiversidad se tiende a alcanzar un equilibrio biológico que garantiza la presencia de nematodos fitopatógenos pero en unos niveles poblaciones nada problemáticos. A su vez corrige los desequilibrios químicos en el suelo con lo que las condiciones óptimas para el desarrollo de algunos nematodos perjudiciales, tales como la salinidad, desaparecen y evitan una superpoblación de los mismos

              Solarización: El método consiste en hacer aumentar la temperatura del suelo cubriéndolo con un plástico transparente durante varias semanas para aumentar las temperaturas hasta niveles letales para los patógenos del suelo. Para que el efecto sea mayor se suele aplicar humedad previamente para que se genere vapor de agua dentro del plástico. También consiste en aplicar una serie de labores con maquinaria que deje las capas más profundas del suelo expuestas a los rayos de sol. La solarización controla numerosas especies de hongos del suelo, es muy eficaz contra los nematodos y las malas hierbas. Este método es muy efectivo para determinadas condiciones ambientales en épocas de máxima radiación, como en los veranos de climas mediterráneos y continentales. En un trabajo expuesto por el científico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Manolo Bello, en la Universidad de Cartagena en donde se comparaban distintas técnicas para el control de nematodos en cultivos de viña en la localidad murciana de Jumilla, la técnica de Solarización se manifestó como la más eficaz, por encima incluso que los tratamientos con productos químicos. En tal estudio quedó patente la viabilidad de la Solarización como sustituto a los tratamientos químicos. De hecho muchos defensores de los tratamientos químicos reconocen que la técnica de la Solarización combinada con la aplicación de Metham Sodio a dosis bajas es muy recomendable, pero con el tiempo la Solarización ha demostrado por si sola ser un método muy viable como nematicida.

Tratamientos Bio-Ecológicos SA.

 

 

Cómo producir tus propias semillas en un espacio reducido y con un consumo de energía mínimo (III)

Retomando la segunda parte de esta serie de tres artículos os recordamos que adquirimos diez semillas regulares de Northern Lights de Sensi Seeds Bank, para elegir nuestro parental masculino y una semilla feminizada de BlueBerry de Dutch Passion Seed Company, una de Brasil Amazonia de World of Seeds (que nos ofrece lo más cercano a variedades puras, provenientes de diferentes lugares del planeta y de crianza verdadera) y una de BubbleGum de Serious Seeds (la única variedad de la casa que está declaradamente mejorada sobre sí misma y no es un híbrido), para ser polinizadas.

Por Neal C. Borroughs

El espacio y las circunstancias elegidas para realizar estos cruces fueron un armario específicamente fabricado para el cultivo de 60x60x140 cm, una bombilla de 125 w CFL de bajo consumo, específica para crecimiento, y una de 150 w CFL de bajo consumo para floración, un extractor de unos 180 m3/h y un pequeño ventilador dentro del armario.

Ya hemos hablado, un poco, de genética, de tipos y fenotipos, del proceso de selección, del parental masculino y femenino, de los tiempos de entrada y salida del armario (refiriéndonos a periodos vegetativos y de floración) de la correcta alimentación de las plantas durante el proceso de gestación y de otras muchas cosas. Ahora, para finalizar con esta serie de tres artículos, nos centraremos en la polinización, gestación, recolección y conservación de nuestras semillas.

Dadas las circunstancias en las que basamos nuestro proyecto, las dimensiones y la cantidad de plantas de las que disponemos, lo lógico sería hacer una polinización masiva.

La polinización masiva consistiría en dejar que el macho eclosione su flor cerca de las hembras. Con una buena ventilación (como la descrita anteriormente) no tendremos ningún problema, el proceso sucederá por sí mismo. Lo ideal es que hayamos controlado los tiempos de floración como hemos descrito en el anterior artículo para usar este método. Así nos aseguramos tener unas hembras preparadas para la gestación.

También podemos poner el macho en la puerta del armario, dejando a las hembras dentro, y dirigir un ventilador grande directamente hacia el macho, provocando que el polen desprendido se introduzca en el armario.

Si nos decantamos por una polinización selectiva (polinizar unas ramas y otras no) debemos hacerlo en un espacio más amplio y con la luz apropiada para que las no polinizadas produzcan flores adecuadas para su posterior consumo.

Dado que no es la situación que aquí nos ocupa lo describiré a grandes rasgos. Con la polinización selectiva lo primero y más importante es que debemos aislar al macho en cuanto muestre síntomas de ser, efectivamente, un ejemplar masculino. Después, debemos recoger el polen. Para hacerlo disponemos de varias opciones pero recolectar la rama de flores masculinas justo antes de que eclosionen o poner receptáculos bajo las flores para que cuando estas se abran depositen en ese lugar el polen, son las mejores, siendo la última, el único método con el que nos aseguramos la recolección del polen en su momento óptimo pero también con el que se corre mayor riesgo de polinización accidental.

Tanto para la polinización selectiva como para la masiva debemos buscar que nuestras plantas muestren la mayor cantidad de pistilos frescos. El momento en que los pistilos están preparados para la gestación varía enormemente entre genotipos por lo que es un factor que tampoco debe obsesionarnos, a partir de las dos semanas comenzarán a estar preparados. Cuando veamos que la planta muestra suficientes pistilos (supuestamente cada par nos dará una semilla) y frescos (blancos, esponjosos, bien formados y, normalmente, estirados) es el momento de polinizar. En el caso de la polinización selectiva, llenaremos bolsas de plástico de polen y cubriremos las flores femeninas con ellas.

En el caso de la polinización masiva debemos variar ligeramente los tiempos anteriormente descritos para polinizar en el momento óptimo o, si no podemos hacerlo, dejar que las cosas sucedan por sí mismas. Obtendremos menos semillas pero, probablemente, seguirán siendo suficientes.

Desde que realizamos la polinización hasta que tenemos semillas bien formadas, preparadas para la recolección, suelen pasar unas seis o siete semanas. En el caso de la polinización masiva, como el macho está varios días esparciendo su polen, debemos ser observadores y recoger las semillas según su apariencia.

Habitualmente las semillas se desarrollan con el cáliz ligeramente abierto por lo que podemos ver cómo la semilla va cambiando. Cualquiera puede reconocer, fácilmente, semillas adecuadas para la recolección. Son similares a las que compramos, de un color oscuro, gris o marrón, y con motas. También podemos observar una ligera separación entre el cáliz y la semilla.

Durante la formación las semillas están pegadas al cáliz y aunque pueden mostrar partes marrones son de un color más verdoso. Como podemos leer en los libros recomendados al final de estos artículos, una buena forma de saber si estamos realizando una recogida en el momento adecuado es germinar algunas, o presionarlas ligeramente entre los dedos índice y pulgar. Si no pudieran soportar la presión, no es el momento adecuado, al igual que si no germinan adecuadamente la mayoría de ellas.

En nuestro caso no hay problema de que las semillas caigan fácilmente de sus cálices, puesto que las plantas índicas suelen condensar más sus flores (aún en las circunstancias de bajo consumo que nos ocupan). Pero si estáis realizando este proceso con plantas sativas, debéis tener cuidado pues algunas pueden caerse.

Si usáis sodio es muy probable que las flores se condensen tanto que tengamos que ayudar a la semilla a salir apretando ligeramente los cálices y rascando ligeramente la semilla para eliminar la materia vegetal pegada.

En lo que se refiere al uso y conservación, existen multitud de teorías, unas que afirman que lo natural sería que la planta brotara de inmediato, o con tiempos cortos desde su caída del cáliz hasta su eclosión y otras que afirman que lo óptimo sería dejar que estas semillas se sequen ligeramente en un lugar fresco, de humedad controlada, oscuro y ventilado e, incluso, que se conserven en un congelador durante uno o dos meses, imitando el proceso invernal.

La Cannabis Sativa L. y sus subespecies son plantas que se han adaptado a la práctica totalidad del planeta y las semillas, que podemos adquirir hoy en día, son resultados de cruces selectivos practicados durante años, partiendo de estas plantas. Por lo que la “naturalidad” del proceso ha llegado a puntos muy cuestionables e incluso con prácticas no del todo “naturales” obtenemos cosechas muy agradecidas. Recordemos que todo el cultivo en interior es un proceso recreado por el cultivador.

Los primeros fundadores de casas de semillas fueron viajeros obligados e introdujeron las mejores razas puras, de diferentes partes de planeta, a un juego genético que ha ido complejizándose profundamente con el tiempo. Hoy día podemos adquirir semillas que proceden del cruce de otras semillas que florecían en climas completamente diferentes. Debemos recordar que en algunos de estos climas climas ni si quiera se concibe el frío.

Lo más probable, si seguís la mayoría de consejos que os hemos ido indicando, es que tengáis una considerable cantidad de semillas de buena calidad. Estas semillas son perfectas para medianos y grandes cultivos, nosotros las hemos llevado a exteriores peninsulares con resultados muy productivos y, en casos puntuales, excepcionales calidades.

Siempre es un placer llevar a cabo estas prácticas pues hacen que te sientas parte del proceso selectivo y que juegues un papel mucho más importante en el propio cultivo.

Nosotros presumimos, humildemente, de nuestras propias “razas” de marihuana y disfrutamos regalándolas a nuestros allegados e introduciéndolas, cada año, en los cultivos destinados a nuestro consumo, aunque sean solo unas pocas. Guardando esquejes en estado vegetativo mientras las plantas florecen y buscando alguna hembra “inigualable” con la que volver a comenzar el juego.

LIBROS RECOMENDADOS:

*DJ Short, Cultivating Exceptional Cannabis: An expert breeder shares his secrets (Quick American a division of Quick Trading Co, New York, 2004)

- Este pequeño y asequible libro nos ofrece una visión sencilla y directa de la genética vegetal en su segunda mitad. “El arte de la selección”, la herencia genética, los tipos de cannabis y las variedades originarias son algunos de sus temas.

*Green, Greg. The Cannabis Breeder’s Bible (Green Candy Press, Canadá, 2005)

- Esta extensa, detallada y muy recomendable publicación, con 237 páginas y multitud de fotos, ilustraciones y diagramas nos dará una visión compleja y adecuada para cualquier tipo de tarea de cruce, incluso a un nivel avanzado. Greg Green es también el autor de The Cannabis Grow Bible. Un gurú del cultivo y la mejora genética.

*Cervantes, Jorge. Marihuana: horticultura del cannabis. La biblia del cultivador médico de interior y exterior (Van Patten Publishing, 2007)

- En el capítulo decimosexto, sobre crianza, Chimera, un consagrado conocedor de la biotecnología y ciencia de las plantas en el mundo cannábico, nos ofrece una visión sencilla pero detallada, llena de todo tipo de imágenes en color, sobre la crianza. Una completa y más que suficiente introducción al entorno del criador y las casas de semillas.

 

Cannabinoides sintéticos (V): Introducción a los cannabinoides sintéticos como drogas de uso recreativo

En entregas anteriores de esta serie sobre cannabinoides sintéticos hemos repasado los distintos fármacos que actúan sobre el Sistema Cannabinoide Endógeno. A partir de este número abordaremos el uso recreativo de cannabinoides sintéticos, insistiendo sobre sus riesgos y sus diferencias con el hachís y la marihuana.

Por el Dr. Fernando Caudevilla

La planta del cannabis se viene utilizando con fines terapéuticos y recreativos desde hace seis mil años. Los prejuicios de tipo moral sobre estos últimos usos son los principales responsables de las restricciones a su venta y consumo desde el primer tercio del Siglo XX. Pero el descubrimiento del Sistema Cannabinoide Endógeno ha relanzado el interés en los usos terapéuticos de la planta y los laboratorios farmacéuticos han desarrollado distintas moléculas (dronabinol, nabilona, levonantradol…) partiendo de los principios activos de la planta, a los que hemos dedicado los números anteriores de esta serie.

Así, los cannabinoides sintéticos son sustancias que, inicialmente, tienen más que ver con los usos terapéuticos de la planta que con su potencial recreativo. Entre 1960 y principios de este siglo, la síntesis y desarrollo de moléculas que actúan sobre el Sistema Cannabinoide Endógeno ha estado en manos de laboratorios farmacéuticos que buscaban sustancias útiles como fármacos. Pero, en los últimos cinco años, es en la vertiente lúdica donde los cannabinoides sintéticos han adquirido una importancia creciente. La presencia de noticias sobre “marihuanas sintéticas” en los medios de comunicación se ha ido haciendo poco a poco más frecuente. Por ejemplo, en Diciembre de 2011 gran parte de la prensa se hacía eco de los supuestos problemas que el “cannabis sintético” estaba produciendo en el Ejército de EE.UU. La noticia informaba sobre el descubrimiento de esta sustancia en las taquillas de algunos marines del ejército estadounidense. Los soldados preferirían esta sustancia a la planta del cannabis porque no puede ser detectada en análisis de orina. Tan sólo unas pocas semanas después, a principios de Febrero de 2011, la actriz Demi Moore ingresaba en un Centro de Rehabilitación en Los Ángeles después de haber sufrido una crisis de ansiedad motivada, según informaba la prensa, por el uso de “marihuana sintética”. La muerte de Lamar Jack, un jugador de baloncesto universitario en Carolina del Sur, tras haber utilizado “marihuana artificial” en Octubre de 2011 también adquirió notoriedad en los medios estadounidenses. Estos tres ejemplos ilustran la importancia de este fenómeno novedoso, sobre el que no existe todavía una perspectiva temporal suficiente, pero que tiene implicaciones potenciales muy importantes sobre la Salud Pública. El uso recreativo de cannabinoides sintéticos parece uno de los fenómenos emergentes en drogas más importantes de los últimos años.

De forma general, la accesibilidad y el número de sustancias psicoactivas susceptibles de ser utilizadas con fines recreativos se ha multiplicado de forma exponencial durante la última década. El factor decisivo para este fenómeno lo constituye la generalización del uso de Internet, que facilita tanto el acceso a la información como las transacciones económicas ha creado un mercado global de bienes y servicios, que incluye a muchas sustancias psicoactivas novedosas. De la misma forma que la Red permite el acceso a una subasta de obras de arte, un supermercado de productos exóticos o a una tienda de moda en la otra punta del mundo, el acceso a nuevas drogas resulta más rápido y sencillo que hace diez o quince años. Además de Internet, otros factores importantes son la generalización de patrones de consumo no problemáticos de drogas vinculados al ocio o la falta de credibilidad de los agentes preventivos tradicionales.

Hasta mediados de la primera década del siglo el fenómeno se reducía a unas pocas páginas web que, de forma más bien discreta, suministraba feniletilaminas y triptaminas (sustancias con efectos de tipo psicodélico) entre personas interesadas en estas sustancias. En general se trataba de drogas relativamente novedosas, pero sobre las que existían algunos datos sobre sus efectos y riesgos en humanos y que, en cualquier caso, eran utilizadas por unos pocos psiconautas experimentados que sabían que se traían entre manos y buscaban información fiable en la propia Red sobre estas Research Chemicals (fármacos de investigación), nombre con el que se bautizó este grupo de sustancias. El fenómeno no atrajo el interés de los medios de comunicación y pasó desapercibido para el público general.

Las autoridades antidroga manejaron este fenómeno con la escasa inteligencia y falta de habilidad que les caracteriza. Muchos Research Chemicals eran sustancias legales o de legalidad indeterminada y la respuesta oficial fue prohibir todas las sustancias que se estaban comercializando a través de Internet, cerrar las páginas web donde se vendían y perseguir penalmente tanto a los vendedores como a los compradores. En Julio de 2004, la DEA (Drug Enforcement Administration, máxima autoridad antidroga estadounidense) desarrolló la conocida como Operación Web Tryp, por la que clausuró cinco páginas web dedicadas a la venta de estas sustancias, imponiendo sanciones millonarias y acusando con penas de cárcel a los responsables de las páginas. Los datos procedentes de las tarjetas de crédito de los compradores llevó a la detención y registro domiciliario de al menos 20 personas en Reino Unido, acusadas de haber comprado algunas de estas sustancias.

La Operación Web Tryp pretendía servir de escarmiento y advertencia para aquellos interesados en comerciar con psicoactivos a través de Internet. Desde hace un siglo sabemos que la ilegalización de las drogas no ha conseguido que éstas desaparezcan del mercado y produce además efectos más perniciosos que los males que se pretenden evitar. En este caso, la Operación Web Tryp sirvió para que el público general se enterara de un fenómeno que hasta entonces había permanecido restringido a círculos muy concretos. El caso de los Research Chemicals no iba a ser una excepción y tras una corta temporada de calma relativa el fenómeno se reactivó, pero esta vez de forma generalizada.

Los Research Chemicals se rebautizaron como Legal Highs (lo que podríamos traducir como pelotazo o pedo legal) desde mediados de 2008. Las nuevas drogas pasaron a venderse como inciensos, sales de baño, aromas o hierbas, especificando en su composición que se trata de “productos de coleccionismo no aptos para el consumo humano”, lo que exime de responsabilidad a los vendedores. Pero en realidad los nombres comerciales, los envoltorios y la publicidad de estas sustancias sugiere claramente que se trata de productos para ser ingeridos, esnifados o fumados.

Si hasta 2005 los Research Chemicals tenían una composición química pura y definida, la de los nuevos Legal highs es imprevisible. Los productores van buscando drogas no fiscalizadas, sin importarles ningún otro tipo de consideración. En muchos casos se trata de productos que jamás han sido probados en humanos y sobre los que, en el mejor de los casos, sólo existen algunos ensayos en animales de experimentación. Los envoltorios de estos productos no especifican su composición y, en los pocos casos que lo hacen, no coinciden con el contenido real de los productos. Mefedrona, flefedrona, metilendioxipirovalerona, metoxetamina… son algunas de los compuestos químicos detectados en estos productos que pueden adquirirse con una tarjeta de crédito y un par de clicks en webs visualmente muy atractivas y que emplean estrategias comerciales del estilo oferta de la semana, pague dos y lleve tres

Los nombres de estos productos y sus envoltorios toman elementos estéticos de las drogas ilegales, a las que intentan emular. Algunos de ellos se venden como pastillas o cápsulas que pretenden imitar la forma de presentación del éxtasis. Otros, se venden en polvo compuesto de estimulantes artificiales y anestésicos locales imitando al speed o la cocaína. Y un tercer grupo está compuesto de mezclas de hierbas para ser fumadas, emulando al cannabis. Estas mezclas herbales contienen cannabinoides sintéticos muy potentes, que producen efectos a dosis bajas y que pueden utilizarse a través de la vía fumada.

Así, el consumo de Legal Highs es, objetivamente, mucho más peligroso que el de drogas ilegales clásicas como el éxtasis, el cannabis o la cocaína. Centrándonos en el caso del cannabis, su uso está documentado desde hace más de seis mil años. Sus principios activos están claramente determinados y existen miles de artículos de investigación científica que han explorado sus efectos y sus riesgos desde todas las perspectivas posibles. Por el contrario, los cannabinoides sintéticos son sustancias extraordinariamente potentes y de efectos y riesgos desconocidos. En muchos casos se trata de compuestos químicos que han creados por la industria farmacéutica pero no han llegado a ser probados en humanos ya que no se pensaba que pudieran tener ninguna utilidad terapéutica.

Se tiene constancia de la presencia de cannabinoides sintéticos en el mercado recreativo desde el año 2004, cuando fueron detectados y analizados por primera vez por parte del Psychonaut Web Mapping Research Project (un programa financiado por la Unión Europea para monitorizar la presencia de nuevas drogas a través de Internet). Una compañía inglesa llamada The Psyche Deli comenzó a vender entonces a través de la web un producto llamado Spice en el que se detectó por primera vez la presencia de cannabinoides sintéticos. Según el Financial Times, el valor de la compañía había aumentado de 65.000 libras esterlinas en 2006 a 885.000 en 2009. En 2009 el uso de cannabinoides sintéticos se detectó en 21 de los 30 Estados de la Unión Europea y, según algunas encuestas, habrían sido utilizados por el 5-10% de algunos grupos de jóvenes.

Los medios de comunicación han contribuido también a la expansión del fenómeno, con noticias frecuentes sobre el tema que a veces parecen más destinadas a hacer publicidad del fenómeno que a informar sobre él. Como si se tratara de la nueva colección de Armani o Calvin Klein, los cannabinoides sintéticos se han presentado como la última moda en drogas, transmitiendo la sensación que se trata de un fenómeno más generalizado de lo que en realidad es. Y tanto los medios de comunicación como las autoridades antidroga señalan siempre que las drogas son “muy peligrosas”, “tóxicas”, “con riesgos desconocidos”… Esta estrategia preventiva se conoce con el eufemismo de elevación de la percepción del riesgo, aunque la palabra más sencilla para explicarlo sea “miedo”.

Así, de cara a los potenciales consumidores de drogas, tanto los organismos e instituciones sanitarias como los medios de comunicación no constituyen una fuente fiable de información. Después de décadas exagerando los peligros de las sustancias psicoactivas han perdido toda credibilidad. En el caso de los cannabinoides sintéticos, la combinación de sustancias potencialmente tóxicas con una elevada facilidad para su acceso es un motivo real para la alarma. Pero es probable que los mensajes preventivos tengan ahora poco impacto.

En el próximo número comenzaremos a analizar con detalle las características de los cannabinoides sintéticos presentes en espacios recreativos y sus repercusiones para la salud.

 

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